viernes, 5 de febrero de 2021

LUIS FUENMAYOR TORO, LAS HOY MAL LLAMADAS MEGA ELECCIONES

La primera vez que se habló y calificó a unos comicios como “mega elecciones” fue el 30 de julio de 2000, cuando luego de la aprobación de la Constitución bolivariana se procedió a la relegitimación, así la llamaron, de todos los poderes que habían sido elegidos antes de la modificación constitucional. Se trató de unas elecciones para elegir Presidente de la República, gobernadores, alcaldes, diputados de la Asamblea Nacional (AN), consejos legislativos y concejos municipales, es decir todos los poderes de elección directa, universal y secreta. De allí, que el nombre no estuviera mal aplicado, pues era la elección más grande que se pudiera hacer.

El artífice de la proposición de relegitimar a todos los poderes fue por supuesto el mismo Hugo Chávez, que de esa manera ganaba un año y medio más en su cargo de Presidente, que era el lapso que ya había ejercido desde su elección en diciembre de 1998. Ganaba Chávez también un nuevo Poder legislativo, donde obtuvo más de los 2/3 de los diputados, una composición más acorde con sus intereses hegemónicos. Ganó todas las gobernaciones menos siete y la mayoría de las alcaldías. No sabía en ese momento que recibiría una ayuda inesperada en el año 2002, cuando la Coordinadora Democrática echó el resto, “pues el país no soportaba más la tiranía asesina existente”. Tiranía de un Chávez que todavía no controlaba ni conocía todos los hilos del poder. 

Esas fueron unas mega elecciones en las que Chávez ganó la Presidencia contra su compadre y amigo Francisco Arias Cárdenas, quien fue postulado nada más y nada menos que por la Causa R. La abstención fue del 43,7 por ciento de los inscritos, lo que significó más de 5,1 millones de votos, una cifra muy superior a los 3,8 millones obtenidos por Chávez. Si hubieran votado ganaban con amplia ventaja, sin tener que hacer alianzas con Arias Cárdenas; hubieran podido elegir a Claudio Fermín, tercer candidato que sólo obtuvo 171 mil votos. Por eso, cada vez que oigo que quienes votamos por Chávez somos los culpables del desastre actual, casi me les carcajeo en la cara. 

Las mega elecciones que Maduro y parte de la oposición democrática están proponiendo no son por lo tanto nada mega, pues les faltarían las presidenciales, las de AN y las de concejos municipales. Estas elecciones no tienen el respaldo de ninguna decisión de la fenecida ANC, por lo que no se deberían hacer si respetamos aquello de que “dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución nada”. Además, es público y notorio que una parte de los partidos opositores de las elecciones de diciembre no están de acuerdo con esta violación tan temprana de la Carta Magna. Tan temprana digo en referencia a la decisión que debería tomar la AN para que las mismas pudieran ser convocadas. 

No comprendo la prisa opositora, pues vienen de sufrir una derrota grande por el PSUV de la que requiere recuperarse. Con ventajismo y todas las ilegalidades que sabemos, que además estarán presentes en las elecciones que vengan, sean micro o “mega”. Los comicios que tocan según la Constitución son los de gobernadores y consejos legislativos. La oposición necesita 23 candidatos y además debe tratar de acordarse en torno a los mismos. Debe acordarse también en las candidaturas a los consejos legislativos: varios centenares de candidatos. Deben derrotar a la abstención, su reto mayor. Hay que ser un tanto insensato para meterse en una contienda que incluya además a los 335 alcaldes. Creo que el gobierno quiere hacer caída y mesa limpia y no entiendo que se trabaje para permitírselo.


Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro
Venezuela

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