sábado, 9 de abril de 2022

JESUS CABEZAS CASTRO: RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS DE LA DIÁSPORA VENEZOLANA. DESDE VENEZUELA

El Economista Jesús Cabezas Castro Coordinador General del Frente de Entendimiento Nacional solicitará ante los Poderes Público del Estado Venezolano y a los Gobiernos del Mundo respetar y salvaguardar los Derechos Humano de la Diáspora Migrante, Exiliados Forzados, Desplazados y Refugiados de siete millones de venezolanos esparcidos por el mundo, según cifras dadas por la OEA y la agencia de refugiados de las Naciones Unidas ACNUR, expreso Cabezas sobre todo exigir garantías de sus Derechos Políticos en cuanto a participación de los Procesos Electorales y referente a los Civiles, requerir facilidades para legalizar su documentación de identificación en Venezuela para aliviar su Salida y estadía en los países receptores, conforme a principios de progresividad y sin discriminación, es lamentable esta situación de los migrante ocasionada sistemáticamente por la Guerra Hibrida Multiforme No Convencional que se vive en Venezuela contra su gente que por miedo, terror, hambre, pobreza, sumisa y sometida, frustrada e inculpada sale huyendo del país indignada y angustiada.

Las fuerzas vivas conformadas por la Sociedad Civil Organizada en el FEN, exhortaron a las autoridades competentes a emprender con Urgencia Necesaria la Ayuda Humanitaria y reinstitucionalización del país, para lograr que retornen a nuestra patria esa fuga de cerebros y todo el contingente humano especializados que permitan el Empoderamiento Ciudadano, impulsando el tejido socioeconómico y alcanzar equilibrios y estabilidad económica, máximos beneficios, desarrollo con crecimiento productivo, pleno empleo, eficientes servicios públicos, gobernabilidad y estabilidad Democrática, venciendo así la pobreza, escasez, ineficiencia y corrupción encaminados a alcanzar la Venezuela Posible, Necesaria y Moderna con acuerdos y pactos internacionales adaptados a la Globalización.

El Plan Vuelta a la Patria de Maduro es calificada por el FEN como populista y engañoso, su propósito según sus voceros es de lograr simpatías garantizando retornar al país a los desplazados víctimas de la migración forzada ha sido un rotundo fracaso, la desconfianza y penurias vividas de los venezolanos impiden su retorno prefiriendo el país receptor. Así como también ha sido errada la estrategia del Régimen por impedir la huida de su patria de los connacionales, para ello se ha valido del cierres de fronteras, escasez y costos de pasaportes, altas tasas de salida arancelarias y la dificultad administrativa en la legalización de documentos, sin embargo esperanzados en buscar mejores condiciones de vida, se ven obligados a salir sin documentación legal y trasladarse por trochas improvisadas e insegura por las fronteras.

El Coordinador del FEN, Economista Cabezas Castro, le plantea a Nicolás Maduro romper con la Hegemonía del control que mantiene con el Poder Estado Nación si desea lograr la credibilidad, confianza, liderazgo, simpatía, estabilidad y gobernabilidad del suelo patrio, a su vez que sería un buen inicio para lograr la esperanza de los ciudadanos que por razones ya bastantes conocidas se han ido del país y se encuentran regados por el mundo entero, sufriendo grandes calamidades de abandono, desasistidos y en orfandad. Para lograr ese cometido deberá transitar del Socialismo Comunista Bolivariano del Siglo XXI en el país y adecuar en la Republica Venezolana las políticas a la Seguridad Ciudadana, Seguridad de la Nación y Marco Institucional. Protección Social y de los Derechos Humanos, Propiedad y Libertad Económica. Descentralización. Derechos Políticos y Participación Ciudadana. Educación. Autonomía de los Poderes Públicos. Políticas Públicas e Infraestructura.

Alertó Cabezas Castro y les hizo un llamado a todos las Organizaciones Políticas y Fuerzas Vivas conformadas por la Sociedad Civil venezolana a Concientizarse y solidarizarse con la situación de calamidades que vive la Diáspora Migrante que legal o ilegalmente están fuera del territorio nacional, urge darle todo nuestro apoyo y permitirle participar tanto en los comicios de las primarias para elegir al candidato de la Democracia como en las elecciones presidenciales del 2.024 que enfrentará la Tiranía Opresora Chavista Madurista, los venezolanos fuera de nuestras fronteras deberá conformar Organizaciones Civiles en los países receptores y trabajar con los Organismos Internacionales y los Organismos Públicos Venezolanos a través de la Cancillería para legalizar su situación y participación.

El FEN, en cuanto a lo internacional, solicita el apoyo de la Plataforma de Coordinación Interagencial para la Situación de Venezuela y su aplicación del Plan Regional de Respuesta hacia Refugiados y Migrantes de Venezuela (RMRP) llevado a cabo en la ONU, a través de ACNUR y OIM en el resguardo de todas las actividades que comprometan los derechos humanos de la Diáspora Migratoria, Exilio Forzado, Desplazados y Refugiados de los venezolanos regados y obligados a sobrevivir en el mundo, luchando por su legalidad.

Jesus Cabezas Castro
Jesus Cabezas Castro
@Cabezas_Jesus
Dirección Nacional del FEN

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: ¿OTRA HISTORIA …? . DESDE VENEZUELA

El hombre siempre ha escrito su propia historia, aunque trenzada por problemas de distinta índole. Quizás el más insidioso, sucede cuando se atraviesan las ideologías interesadas en sesgar hechos a su antojo. Aunque también resulta perturbada, cuando sus capítulos testimonian la sucesiva catástrofe que fue una vez razón de dificultades de capital importancia. Dificultades que agravaron situaciones que luego enclaustraron el crecimiento y maniataron el desarrollo de naciones cuyos esfuerzos por escapar no alcanzaron el mejor resultado. Paradójicamente todo este devenir, solamente busca apuntar a que los errores cometidos y referidos históricamente, se repitan. Incluso, generando más daño de lo que en un principio, los susodichos hechos llegaron a marcar.

Desgraciadamente, así ha sido grabada la historia contemporánea de Venezuela. Su historia política, es el recuento de cuanto intentó superarse y no se pudo. Ni siquiera, algún escarmiento logró con el paso del tiempo. Lamentablemente, deberá reconocerse que la historia política contemporánea venezolana, la escribieron perdedores en medio de una crisis que no sólo estrujó sus conciencias. Sino que inhibió el sentido de libertad que debió ser signo de impresión a lo largo de su redacción.

Pero no por ello, la historia de Venezuela dejará de ser un factor de motivación para reescribirla con la dignidad que representa cada hecho realizado con sentimiento democrático. O como lo plasmaba Jacinto Benavente, extinto dramaturgo español, “una cosa es continuar la historia y otra, repetirla”. He ahí lo significativo del asunto.

A decir de los hechos, tal como en la actualidad están desarrollándose, el régimen se ha empeñado, por testarudez propia, en inhabilitar el oficio del historiador al constreñirlo en su deber para que reescriba la historia contemporánea. Pero a instancia de sus intereses. Pero las realidades que caracterizan la presente Venezuela, están desnudándola del ropaje que llegó a vestirla la forja independentista que marcó la historia política decimonónica. Tan controvertida situación, ha devenido en un proceso de mutilación de valores morales lo que a su vez ha logrado que el venezolano esté padeciendo los problemas que la historia busca considerarlos como referencia para evitar sean repetidos sus infortunios.

Y esto vale, por cuanto no ha habido desengaño alguno que haya tendido a corregir, desde el plano histórico, lo que ha causado la descomunal crisis que ha colocado en ascuas la institucionalidad jurídica y política venezolana.

El ocaso (político) del siglo XX

Haber salido de la dictadura perezjimenista que azotó particularmente el discurrir político venezolano a lo largo de la década de los cincuenta del siglo XX, constituyó el ticket de entrada al proyecto que Fidel Castro venía experimentando desde 1958 en Cuba. Eso llevó a que Venezuela fuera víctima de la grosera incursión de cubanos por Machurucuto a principios de los sesenta. Pero igualmente, el país sufrió desmanes que vinieron a consecuencia de la Guerra Fría toda vez que comunistas soviéticos andaban en complicidad con revolucionarios cubanos. Aunque lo más duro, se produjo con la caída del Bloque Soviético ya que el régimen cubano sufrió un duro debilitamiento lo que lo motivó a buscar -infructuosamente-formas para evitar que su gobierno construido con represión, corrupción y desolación, se viera sumergido entre más problemas de los que para entonces se habían acumulado.

No conforme con lo alcanzado en materia de dominación nacional, algo precario, la dictadura castrista ideó el modo de penetrar naciones con el propósito de rebuscarse los fondos necesarios que requería el andamiaje político-económico de la isla. De esa manera, las coyunturas favorecieron las intenciones de Castro desde el mismo momento en que el golpismo militarista venezolano, de 1992, se convirtiera en la ruta para torcerle el sentido y dirección a la historia política nacional. Historia de esfuerzos en aras de consolidar las libertades políticas y derechos fundamentales que necesitaría la democracia en construcción.

Con los años, la incursión cubana tomó la fuerza necesaria para intervenir procesos políticos con la impunidad que le permitía complicidades a lo interno de algunos países latinoamericanos. Aunque en las postrimerías del siglo XX, la situación de amenaza hacia algunas naciones de debilitada estructura democrática, arrecia con la alianza Moscú-Beijín. En el fragor de dichos tiempos, el espíritu inoculado del Castrismo -azuzado por el gobierno moscovita- se dirigió a causar la desestabilización de mercados internacionales desde los cuales podía causar la mayor angustia social y económica mediante la cual podía amortiguar la ruta de intervención que luego permitiera la expansión de sus estamentos e instancias de gobierno. Y en efecto, así lograron darse tan perversos eventos.

Fue la vía que, con base en conjuras, amenazas y arbitrariedades, alcanzó el difícil trazado declarado en torno al modelo democrático que en Venezuela venía procurándose durante la segunda mitad del siglo XX. Pero en lo particular, los reveses y avatares generados por la imprecisión con la cual pretendió consolidarse la institucionalidad necesaria que habría requerido la construcción de la Venezuela posible, pudieron más. Y fue así como el camino diseñado ni pudo concretarse, ni tampoco recorrerse.

A tales esfuerzos, los aventajó el modelo de economía estatista que consiguió en el régimen militarista venezolano el secuaz necesario para fraguar el plan de implantar un nuevo orden político que bien pudiera tergiversar hechos y configurarlos a imagen del modo castrista. Además, cargado de la facilidad necesaria para disfrazarlos y venderlos como legítimas razones de lucha política. No obstante, lo peor estuvo formado por lo que representó la desvergüenza de ideologizar colectivos humanos con la intención de incitarlos a pensar engañosamente que la democracia sería posible alcanzarla agarrándose de la cola de la historia.

Así, con la excusa del mal llamado “socialismo del siglo XXI”, el régimen adoptó criterios de gobierno para persuadir que de esa manera se superarían las distancias que, injusticias sociales y económicas, arrebataron de las manos a precursores y libertadores, abnegados y sacrificados civilistas. Por eso, se ha llegado a hablar de estar reescribiéndose ¿otra historia …?

Antonio José Monagas
@ajmonagas
Venezuela

viernes, 8 de abril de 2022

AQUÍ TITULARES DE HOY VIERNES 08/04/2022, DESDE VENEZUELA PARA EL MUNDO, PARA LEER PULSA SOBRE EL TITULAR EN ROJO

CORINA YORIS-VILLASANA: DON PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (I)

Hoy hablaré sobre Don Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 17 de enero de 1600-Madrid, 25 de mayo de 1681), y al hacerlo podré continuar el recorrido que inicié hace semanas por el inigualable Siglo de Oro español.

Al tomar en consideración el largo recorrido de su vida, su transcendental entorno histórico y la multiplicidad de sus brillantes producciones dramáticas, don Pedro Calderón de la Barca compila en su personalidad.

En las notas características de la poderosa influencia de ese esplendoroso, aunque también paradójico siglo XVII, que ha sido catalogado por muchos como la época más compleja y contrapuesta de la Historia de España. Al consultar las diferentes biografías, se encuentran siempre los datos alusivos a esa etapa de España donde ocurren sucesos que le dan una configuración muy especial, que, a su vez, son interpretados y narrados de muy distinta manera en lo referente a la importancia de ese siglo XVII.

La vida de Calderón transcurre durante tres reinados: el de Felipe III, el de Felipe IV y el de Carlos II; es decir, en la etapa de los Austria menores. Vive durante el llamado «pacifismo de Europa», pero es también la Europa que sufre los estragos de la Guerra de los Treinta Años y, a partir de la mitad de siglo, Europa ve y sobrelleva el incremento del poder e influjo francés por el reinado del monarca Luis XIV. En breves palabras, Calderón es testigo de excepción de ese siglo donde las letras y las artes brillan de tal manera que le dan el nombre de Siglo de Oro. Pero, que fue también el siglo del«aislamiento» y de la «decadencia», época que Ortega y Gasset llamará la «tibetanización» de España; en sus palabras: “Que en España (sic) originase un menoscabo del que no hemos vuelto a restablecernos, se debió a la articulación de lo que fue la virtud y la grande operación de la Contrarreforma”. Aun cuando no es mi objetivo en este artículo, creo necesario recordar que para Ortega la causa de la decadencia de España y de la pérdida del Imperio fue, entre otras, la Contrarreforma: «la Contrarreforma fue un régimen riguroso de redireccionamiento de las mentes que contenía a estas dentro de sí mismas impidiendo que se convirtiesen en un edificio compuesto nada más que de puertas y ventanas».

Este “mal” engendró, de acuerdo con Ortega, que los españoles se volviesen un pueblo cerrado, hermético frente a casi todo el mundo. Este hermetismo, prosigue, «fue la verdadera causa de que perdiésemos nuestro Imperio». A esta coyuntura, Ortega le dio el nombre de «la tibetanización de España»; es decir, ese medio siglo, 1600-1650, durante el cual España se vuelca «hacia adentro», se ensimisma. Es un punto sobre el que volveré en otro artículo para no desviarme de mi propósito en este.

Es en esta España donde nace y se desenvuelve don Pedro Calderón de la Barca. En la biografía que se encuentra en las páginas de «Cervantes virtual» se indica que provenía de una familia de hidalgos, y, como tal, de una «nobleza de rango inferior». El propio Calderón, en algunas ocasiones, habla de la «mediana sangre en la que Dios le permitió nacer». Su padre, Diego Calderón de la Barca, se desempeñaba como secretario de la hacienda heredada de su abuelo. Contrajo matrimonio con doña Ana María de Henao, con ella llegó a tener 6 hijos. Don Pedro fue el tercero. Sabemos que cuando Calderón entró al Colegio Imperial de los Jesuitas era un niño; allí se dedica con ahínco al estudio de las humanidades; conoce y estudia a los poetas clásicos latinos; todo este aprendizaje y la forma disciplinada con la que es educado le proporcionan una excelente formación. Estudia también en las universidades de Alcalá y Salamanca. De manera que, para el momento de enfrentarse al reto de crear su propia producción literaria, Calderón ya es dueño de un extraordinario acervo cultural. Cuando se acerca por primera vez al teatro, Lope de Vega y todos sus discípulos ya poseen el prestigio que les dio el gran Teatro Nacional. Sobre estos cimientos construidos por Lope, Calderón realiza una obra de bruñido que le permite estilizar esos perfiles estructurales; y, a la vez, hacer gala de su estilo barroco, como apunta atinadamente Juan Luis Alborg en su Historia de la Literatura Española, a quien parafraseo en estas líneas.

Justamente, esa representatividad del barroco que personifica Calderón origina comentarios como el de Valbuena Prat, otro de los grandes historiadores de la literatura española, quien expresa enfáticamente: «Lope había representado el momento creador y juvenil del drama nacional. Calderón significará la sistematización en la madurez. Lo que se pierde con este en vida exterior y en extensión se compensará con vida interna y con profundidad. A la inventiva sustituye la reflexión, a la espontaneidad de los recados, lo retocado y sabio. A la improvisación, el descartar borradores, para decirlo con expresión calderoniana hasta encontrar la expresión y formas precisas». Se puede o no estar de acuerdo con Valbuena; pero, es factible que otros prefieran el acento popular que entrañaba el Teatro Nacional, el aire lozano lopesco. El rey, la fe, el honor son temas que aparecen tanto en Lope como en Calderón, aunque este los condensará ágilmente en esquemas y los impulsará a formar parte de “una religiosidad activa” como la denomina Alborg.

Es preciso diferenciar en Calderón dos períodos, o dos estilos. En el primero, se puede establecer una fuerte relación con el teatro de Lope y de sus discípulos. Calderón se vale asiduamente no solo de los mismos temas, como he señalado supra, sino que llega a usar los mismos títulos, Ahora bien, incrementa la acción dramática, disminuye los personajes y aglutina la acción en un protagonista, jerarquizando, entonces, a los personajes de la obra. En breves palabras, diría yo, compendia y agiliza.

En esa comparación que inevitablemente se encuentra entre los analistas y críticos literarios, como es el caso de Alborg y de Valbuena Prat, se suele enfatizar que, a pesar de las obvias diferencias existentes entre ambos gigantes del teatro, sobre todo porque son distintas sus técnicas artísticas, se hace inevitable puntualizar que en el teatro lopesco se advierten múltiples factores, como es el caso de la dualidad de enredos y tramoyas. Lope se mueve con absoluta libertad en un espacio heterogéneo y el propio Calderón también se vale de intrigas variadas; Lope usa dos o tres personajes principales, aunque ninguno se erige como un exclusivo protagonista. Por su parte, Calderón crea jerarquías, y esta jerarquización de los personajes responde a una técnica precisa y muy bien calculada. Si queremos buscar un ejemplo, El alcalde de Zalamea, título homónimo del drama de Lope, es la muestra principal de esta primera etapa.

En el segundo período, Calderón se aleja del género realista y compone comedias, o bien de corte poético, o bien simbólicas, en las que sobresale la lírica, como también privilegiará el argumento ideológico. Veremos cómo los protagonistas van a convertirse en alegorías de carácter universal. Sin duda alguna, La vida es sueño es el arquetipo inefable de este segundo momento del teatro de Calderón y la categórica separación de la línea de Lope, así como su momento cúspide, tanto en el orden artístico como el social, coincide con el arribo al trono de Felipe IV y la aparición en escena del Valido, el Conde-Duque de Olivares (1621). Es un nuevo período histórico que va a perseguir el rescate de España como potencia.

Es una etapa durante la cual compone comedias cortesanas como Amor, honor y poder. Tenemos ejemplos de las comedias de enredo o de capa y espada como La dama duende o Casa con dos puertas mala es de guardar. Es ineludible citar como prototipo de obras de memoria histórica El sitio de Breda (el asedio de Breda), suceso que constituye la victoria más significativa de Ambrosio Spínola Doria, Grande de España, durante la Guerra de los Ochenta Años, inmortalizado por Diego Velázquez en Las lanzas.

Entre los años que van de 1630 a 1640, la fama de Calderón sube como la espuma. Es la década prodigiosa cuando escribe El Tuzaní de las Alpujarras, conocida como Amar después de la muerte, donde narra la legendaria insurrección de los morunos contra las arbitrariedades de Felipe II; existen varias crónicas sobre esta sublevación, entre ellas puedo citar Guerra de Granada (Diego Hurtado de Mendoza); Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada (Luis de Mármol de Carvajal); y Guerras civiles de Granada (Ginés Pérez de Hita). La crónica de Pérez de Hita, cuya segunda parte fue publicada en 1604, es probable que haya tenido una influencia específica en la elaboración del drama calderoniano. En la narración de Calderón, hay un enérgico énfasis en todo el ámbito geográfico donde se libra la contienda; además, se basa en figuras históricas para concebir varios de los personajes de ficción, hace uso de la mitología y, como es de esperar, lo compone de manera libérrima. El fruto de esta trama es un fuerte cuestionamiento a todo el régimen de tipificación étnico y cultural que, en definitiva, fue el germen de la rebelión.

Durante esta década, también escribe las grandiosas tragedias bíblicas como Los cabellos de Absalón, y del honor como El médico de su honra o El pintor de su deshonra.

Son los años cuando forja y publica su excelente versión de El alcalde de Zalamea. En ese drama, expone magistralmente la polémica entre individuo y poder, como también el clásico debate entre el honor de un determinado estrato social y la virtud propia.

La obra magna de Calderón, no solo de esta etapa, es La vida es sueño. Inigualable drama sobre el gran tema humano: la libertad enfrentada a las limitaciones propias del entorno social y de la conveniencia política, que un régimen alega para actuar de una manera determinada.

En el próximo artículo seguiré comentando otras de sus obras y me detendré, como es de esperar, en La vida es sueño.

Corina Yoris-Villasana
cyoris@gmail.com
@yorisvillasana
@ElNacionalWeb
Venezuela

TRINO MÁRQUEZ : EL PAÍS NO SE HA ARREGLADO

Desde comienzos de 2021 y lo que va de 2022, se observan algunos indicadores económicos favorables, que han llevado a varios analistas y comentaristas a pensar que el país va camino a superar la crisis que se desató a partir de 2014, luego de la caída de los precios del petróleo en los mercados internacionales y, especialmente, cuando ya no era posible ocultar la improvisación y desidia del gobierno.

Hasta 2014, la incompetencia del régimen podía esconderse tras la montaña de dólares que ingresaban a Venezuela. El gobierno tenía la capacidad de importar cuanto se le antojaba. Cuando los precios del crudo se desplomaron, quedó claro que la nación no estaba en condiciones de satisfacer el mercado interno. Para cubrir la brecha entre la oferta y la demanda, el gobierno impuso controles draconianos con el fin de impedir que los precios se desbordaran. Aparecieron, entonces, la escasez, el desabastecimiento, las largas colas de gente desesperada buscando harina PAN, aceite comestible y papel higiénico, y, un poco más tarde, la hiperinflación.

Por la época no se habían aplicado ningunas sanciones económicas internacionales. Nicolás Maduro no podía echar mano de esa excusa. Apeló, sí, al estribillo del ‘sabotaje’ y la ‘guerra económica’ para intentar encubrir su enorme ineptitud.

Luego de años de extravíos, cuyo epicentro era la aplicación de una política económica punitiva, que parecía diseñada por los esbirros de ‘La Tumba’, el gobierno decidió introducir un giro. Sin decretarlo, para no enfurecer al sector más radical del PSUV y seguir apareciendo como un gobierno de izquierda, fue levantando el rígido cepo que había tendido alrededor de la actividad económica. Los controles de precios desparecieron en la práctica. Se detuvieron las estatizaciones y expropiaciones. Se permitió la dolarización de facto de numerosas actividades económicas. Se permitió la importación de bienes sin aranceles, de modo que los anaqueles volviesen a llenarse. Se contrajo el gasto público de forma severa para impedir que emisión de dinero inorgánico avivara la inflación. En fin, aplicó un ajuste liberal bastante ortodoxo, pero envuelto con el celofán típico del discurso izquierdista.

El cambio de política ciertamente ha reanimado un poco la alicaída economía nacional, sobre todo en el sector comercial (la construcción, la industria y la agricultura continúan deprimidas). La escasez y el desabastecimiento, reflejados en las interminables colas que se veían en el pasado, ya no se sufren. La demanda de bienes y servicios ha aumentado ligeramente, igual que el empleo formal. En Caracas, el tráfico se ha hecho más pesado porque la gasolina fluye con mayor regularidad y la economía se ha dinamizado un tanto. El ritmo de crecimiento de los precios es menos acelerado, aunque en marzo el aumento fue de 10,3%, muy superior al 1,6% registrado en febrero.

Esta atmósfera de relativo bienestar para algunos sectores, ha producido una tenue mejora en el clima subjetivo de la nación, según muestran varias encuestas recientes. Esta percepción favorable se explica debido a que la situación de deterioro nacional alcanzó tal nivel de profundidad en los años anteriores, que cualquier avance, por pequeño que sea, es visto por la opinión pública como un signo positivo. Pero la recuperación registrada no es suficiente para mejorar de manera significativa la condición de la mayoría de los venezolanos. La vida de la gente sigue transcurriendo, como ha sucedido desde 2014, en un ambiente donde predominan el pesimismo, la incertidumbre y, en general, un estado de ánimo negativo.

La economía continúa dolarizándose de manera caótica. La dolarización no forma parte de un plan coherente orientado a hacer crecer la economía de manera sostenida e integral. Con un ingreso familiar mensual muy alejado del costo de la Canasta Básica, e incluso de la Canasta Alimentaria, no es posible expandir la demanda y el consumo de bienes y servicios, clave para que crezca el aparato productivo, se eleve la producción y la productividad, y mejoren los ingresos de los trabajadores de forma sostenida y homogénea. Amplias franjas de venezolanos han sido reducidas a una condición de supervivencia.

La improvisación y desarticulación de las políticas económicas y sociales determinan que la mayoría de la población no reciba de forma directa los efectos benéficos del crecimiento alcanzado. Dos tercios de las familias venezolanas no cubren sus necesidades básicas con su ingreso. Dos de cada tres personas comen menos de tres veces al día. Y las que logran hacerlo, ingieren menos de las calorías y proteínas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud. Estos indicadores no han variado a lo largo de este período. Los servicios públicos mantienen la situación de colapso, sin que se vislumbre un plan coherente para corregir la anomalía. Persisten las fallas eléctricas, la escasez permanente de agua potable, las dificultades para conseguir bombonas de gas, el descalabro del transporte público, los problemas en el acceso a una educación y a un sistema de salud público de calidad. La seguridad social sigue siendo precaria. La conectividad a internet, fundamental en los tiempos que corren, tampoco ha mejorado.

Queda claro que el país necesita mucho más que un crecimiento segmentado, encerrado en una burbuja, y definido por un reducido polo con un elevado poder de consumo y disfrute, y, en el extremo opuesto, la inmensa mayoría que apenas sobrevive.

Ahora es cuando falta para que Venezuela se arregle.

Trino Marquez Cegarra
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc
Venezuela