viernes, 24 de marzo de 2017

JOSÉ VICENTE RODRÍGUEZ AZNAR - INJURIAS POLÍTICAS CONTRA LOS ARTISTAS

EL HIMNO DE CARACAS 

Con cierta frecuencia observamos en la prensa o en las redes sociales feroces críticas a intelectuales y artistas por su posición política. La polarización que vivimos nos está llevando a una conducta mezquina que pretende desconocer el valor artístico de muchos compatriotas por el hecho de ser oficialistas u opositores, según el caso. Hay quienes denigran de nuestros artistas por su pensamiento político sin tomar en consideración sus aportes a la cultura venezolana y el prestigio internacional que le dan al país.

Gabriel Celaya (1911-1991) fue un poeta social cuyas principales obras fueron escritas en España bajo la dictadura franquista a pesar de su filiación comunista. Fue un poeta comprometido políticamente si bien su denuncia social la hacía en forma solapada para evitar las consecuencias de la férrea censura.

En una de sus poesías expresa: “Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales, que lavándose las manos, se desentienden y evaden, maldigo la poesía de quienes no toman partido hasta mancharse”. Celaya llamaba así a la conciencia de los poetas y por extensión también a la de los intelectuales y artistas, exhortándoles a expresar sus ideas en forma abierta y sin temores. Sobre esta posición existen diversas opiniones.

Me duele cuando hay chavistas que han sugerido cambiar el Himno de Caracas por el hecho, según dicen, que su letra fue compuesta por José Enrique “Chelique” Sarabia. Le imputan haber sido el compositor de temas musicales para las campañas electorales de candidatos adecos. No toman en consideración que sus composiciones son conocidas en el mundo entero, cantadas en diversos idiomas por reconocidos cantantes, tales como Nat King Cole, Lucho Gatica y Plácido Domingo.

Me duele cuando algunas personas de oposición critican a José Antonio Abreu y a Gustavo Dudamel por no manifestarse abiertamente en público contra la dramática situación que vive el país. Es una injusticia pues su calidad artística y humana es reconocida mundialmente. Les prefiero políticamente mudos pero que sigan engrandeciendo con su arte el nombre de Venezuela y continúen al frente de la Fundación del Estado del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles. Como directores de orquestas han actuado ante la presencia de todos los Presidentes de la República durante 40 años, sin que ello les identifique como adecos, copeyanos o chavistas.

Hay artistas que han transitado el campo político, sin menoscabo de su prestigio artístico. Rómulo Gallegos es reconocido como escritor más que por haber sido Presidente de la República. Andrés Eloy Blanco es admirado como poeta más que por haber sido presidente de la Asamblea Constituyente y Ministro de Relaciones Exteriores. Se sigue estudiando la Historia Constitucional de Venezuela de José Gil Fortoul aunque haya sido ferviente defensor del dictador Juan Vicente Gómez. José Antonio Abreu pasará a la historia por la creación y desarrollo del “Sistema” y no por haber sido Ministro de Cultura en los gobiernos de Pérez y de Caldera.

En el área internacional ocurre lo mismo. No dejaremos de oír al controversial Wagner aunque haya sido el compositor preferido de Hitler. Admirar a García Márquez y a Vargas Llosa, ambos Premios Nobel, no significa necesariamente compartir con ellos sus respectivas opiniones favorables o adversas a los gobiernos de Castro o de Chávez.

El arte debe estar por encima de las consideraciones políticas, económicas, religiosas o raciales de quienes lo practican. El tiempo hace destacar los méritos que engrandecen a los personajes históricos. Un artista debe ser reconocido históricamente por su arte y no por su posición política.


José Vicente Rodríguez Aznar
josevicenterodriguez.aznar@gmail.com
@JVRA21                                   
Miranda - Venezuela

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