viernes, 14 de junio de 2019

ROMÁN IBARRA: ¿HASTA CUANDO?

Ya son veinte años desde que –para desgracia de los venezolanos- llegó al poder en nuestro país lo peor que nos podía pasar como sociedad, esto es, el militarismo acompañado del ropaje del comunismo más ruin y cruel sobre la faz de la tierra, llamado pomposamente socialismo del siglo XXI.

El oportunismo y la ambición desmedida de Caldera, fueron pieza clave para justificar el golpe militar del 4F/92 con su discurso irresponsable de ese día en el Congreso, y luego su acceso al poder para hacer un gobierno inútil, pero sobre todo perverso por haber sobreseído la causa de un criminal peligroso y engreído, cuyos complejos y resentimientos lo llevaron, seducido por su amo, a entregar nuestro país en bandeja de plata para ser colonizado por la dictadura asesina, y chupasangre de los Castro.

Hoy, 20 años después, Venezuela a pesar de sus inmensas riquezas naturales, y demás potencialidades, es considerado –por culpa del régimen- como uno de los países más pobres y peligrosos de la tierra. Paradójicamente, los otrora dirigentes austeros de izquierda vinculados hoy al oficialismo, están multimillonarios en bolívares; euros y dólares. Qué tal

El deterioro no se frena y por el contrario se agudiza todos los días, haciendo tortuosa la vida de los ciudadanos, especialmente de los más desposeídos. Estas condiciones miserables tendrán repercusión en las próximas generaciones producto de la desnutrición, la imposibilidad de acceder a la educación formal, y la falta de servicios.

Mientras la destrucción social, y económica corren a sus anchas en nuestro país, los factores que tienen la responsabilidad de las decisiones políticas no terminan de ponerse de acuerdo. Los del régimen jugando a ganar tiempo y al cansancio de la gente que acompaña y respalda al presidente de la AN, Guaidó; y los de oposición, echándose cuchillo en las redes para ver cómo hacen fracasar los avances del presente y posicionarse como los nuevos líderes.

No se dan cuenta de que la crisis puede alcanzar niveles tales de gravedad, que termine arrastrándonos a todos. Es hora de olvidarse de los egos y dar paso a una solución electoral que nos ayude a salir de la crisis política y desde allí comenzar la reconstrucción socioeconómica.
No sigamos buscando fórmulas mágicas que no existen. No va a haber ninguna incursión militar internacional para hacer el trabajo que no hagamos nosotros en lo político, y el régimen lo sabe. Por eso se atreve a meter presos a los diputados como un mensaje para el resto de la población, y con ello desmovilizar a la gente.

Ya son muchos los diputados a quienes se les ha allanado la inmunidad parlamentaria, sin posibilidad de revertir esos atropellos en lo inmediato. Lo real es que Maduro sigue en Miraflores, y eso no va a cambiar si no logramos presionar la realización de unas elecciones supervisadas internacionalmente, y con nuevo CNE, que nos permita participar a todos, dentro y fuera de Venezuela, y derrotar a los bárbaros.

Es un error grave no atender las necesidades y carencias de la gente común; la gente se está muriendo de hambre porque no les alcanza el sueldo a quienes trabajan. Imaginemos lo que le sucede a quienes no trabajan por cualquier razón. 

Es hora de negociar una salida electoral, pues creo que sin elecciones no se podrá alcanzar el cese de la usurpación. Ya estamos terminando la primera mitad del año, y la destrucción sigue avanzando.
El líder de la oposición es el presidente de la AN, Guaidó. Vamos con él y luego en democracia se abrirá el juego para la participación todos los aspirantes. Hasta cuándo?

Román Ibarra
@romanibarra

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