sábado, 25 de julio de 2020

JUAN DE DIOS RIVAS, REFLEXIÓN EN BASE A LA ENCÍCLICA LAUDATO SI, LÓGICAS Y UTOPÍAS

El Papa Francisco nos regala una valiosa y hermosa reflexión en su segunda Carta Encíclica, la misma es muy útil en la tribulada y desesperanzada sociedad venezolana. Uno de sus párrafos nos dice: El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común. Deseo reconocer, alentar y dar las gracias a todos los que, en los más variados sectores de la actividad humana, están trabajando para garantizar la protección de la casa que compartimos. Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental y falta de solidaridad en las vidas de los más pobres del mundo y Venezuela.  

Hoy en Venezuela hay urgencia de nuevas virtudes, actitudes, comportamientos y propuestas para salvarnos del caos, hambre, pobreza, miseria y mal gobierno; eso se puede lograr con una reflexión inspirada en la encíclica y con un cambio profundo y regenerador, el cual pudiera comenzar con una medida de alta política “La renuncia de todos los Poderes Públicos: Gobierno Nacional, Diputados a la Asamblea Nacional, Magistrados TSJ, Gobernadores y Diputados Asambleas Legislativas Regionales, Alcaldes y Concejales”, y se convocaría a una sola elección y se comenzaría a ordenar el Estado y las Instituciones Públicas. Se implementaría un COGOBIERNO Y DESARROLLO SOCIAL para SALVAR A VENEZUELA de la pobreza, corrupción, sectarismo, malos servicios público, etc. 

En otro párrafo de la encíclica se reflexiona: Vida segunda de San Francisco, CXXIV, 165: FF 750. Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos. Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta “y Venezuela”. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental, político, económico y social es urgente su solución, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. El movimiento renovador mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental “y la de Venezuela” suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos “y los políticos socialistas PSUV/MUD”, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza     



ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad social nueva. Como dijeron los Obispos de Sudáfrica, «se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios “y a Venezuela”». Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación y las riquezas de Venezuela.  La conferencia de los Obispos Católicos del Sur de África, Pastoral Statement on the Environmental Crisis (5 septiembre 1999).  Cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades. Por qué no podrán los venezolanos. 

Cuando los políticos pierden el sentido común, se empeñan en agendas ocultas y politiqueras, perversiones, etc., están posibilitando la corrupción y se benefician de ella, degradación del ambiente y la miseria. Para cambiar los ciudadanos deben hacer posible una urgencia de unidad nacional alternativa para implementar una nyeva moral, ética, económica, social, política y de acción reparadora de sobrevivencia como País y Nación. La verdad vivencial es que pocos viven bien hoy en Venezuela. Los que mejor viven son los corruptos (bandidos que roban al pueblo), estos tunantes han hecho de la administración pública y de la función pública una perversión, endemoniado sistema de negociados, coimas, chantaje, complicidades, robos, tráfico de influencias y han organizados mafias de prevaricadores insaciables, que actúan en el  PSUV (y algunos del GPP), FANB y también en el G4/G7, etc., y al mismo tiempo en la cúpula burocrática (se pagan y se dan el vuelto), ellos y solo ello, aceptan o son los creadores de la quiebra de PDVSA, CVG, etc.,etc., control de cambio, mafias de la cabilla, cemento, bachaqueros, contrabando y narco tráfico. Es el robo más sínico y dañino para Venezuela en estos 22 años, sus montos son grandes, perjudicando la inversión pública en lo social. Estos pillos son los únicos culpables de nuestras desgracias del siglo XXI sin que estemos exonerando a los mayores usufructadores de la democracia decente: “AD (con sus desprendimientos MIR, MEP, UNT y ABP), Copei (Proyecto Venezuela) y el MAS, los cuales hacen algo similar donde gobiernan. Los otros que viven bien son los herederos de fortunas “bien habidas y mal habidas en el pasado y el presente”, hoy convertidos en testaferros. 

Los que nos gobiernan hoy “al estilo Mussolini, los Castros, Hitler, Stalin, Pinochet, Al Capone y Pablo Escobar”, están haciendo indebido uso, mal proceder de su poder, y con ello nos violan a todos nosotros nuestros derechos humanos y constitucionales. Ellos y solo ellos, con su moral retorcida, son los responsables absolutos de la pobreza, escasez, inseguridad, inflación, mala salud y seguridad social. El caos, corrupción y la pobreza es su obra. 

Juan de Dios Rivas Velásquez 
rvjuandedios@gmail.com
@rvjuandedios 

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