martes, 15 de diciembre de 2020

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, ¿SAN BIDEN PARA EL CHAVISMO O LOS VENEZOLANOS?

La interrogante ¿Quiénes validarán las parlamentarias? El gran problema para el régimen es que los protagonistas, las instituciones psuvizadas y la “oposición electorera”, carecen de legalidad/legitimidad. Para el mundo, fue otra simulación electoral como las que se han perpetrado desde 2017 y son las razones de las sanciones internacionales.

Ahora, post 6D el discurso de Maduro y sus colaboradores es la recuperación económica y el diálogo ¿Serán posibles?, veamos:

En primer lugar, las inversiones que requiere Venezuela, las de gran escala, son sumamente rigurosas, exigen seguridad jurídica, política, económica, social, servicios públicos y todo eso fue destruido en el país. Las que tienen lugar desde hace tiempo, relacionadas con la venta o concesiones a capitales foráneos de empresas públicas o que habían sido expropiadas, son puntuales, solo benefician a pocos, a los involucrados directamente, aún así, son inversiones riesgosas.

El país de hoy, carente de todo lo que busca un inversionista, solo atrae determinados intereses, cuya relación con el chavismo es de afinidad ideológica-mercantil, es decir, regímenes del mismo corte antidemocrático que solo buscan cómo hacerse de nuestras riquezas a precio de gallina flaca. Nadie se atreve invertir sumas grandes de recursos a mediano o largo plazo, saben de la ruptura del hilo constitucional/democrático que padece Venezuela, en este lado del mundo ello trae severas consecuencias.

Justamente, el 6D lo que hizo fue afianzar nuestra crisis. La democracia está extinta y los únicos actores políticos que conducen al país, el chavismo y la “oposición electorera”, lo hacen a la fuerza, quedó en evidencia su estruendoso rechazo popular, por si fuera poco, fuera de nuestras fronteras las naciones democráticas también los condenan, sancionan y no le brindan ningún tipo de reconocimiento legal.

Tan es así, y llegamos al segundo punto, que Maduro, su régimen y sus colaboradores prefabricados, dejan entrever que la única/desesperada esperanza posible para ellos es que Biden asuma y elimine o flexibilice las sanciones, algo que parece ilógico por cuanto las elecciones antidemocráticas como las del 6D fueron el origen de las sanciones. Además, aunque Trump pareciera un enemigo más real para el chavismo, no se conoce a ciencia cierta cuál es la postura oficial de Biden con el régimen, aunque ha dejado claro el talante dictatorial de Maduro en sus intervenciones como candidato.

Es muy curioso, el régimen hace hoy mismas promesas panaceánicas que con la ANC en 2017, la cual autoconfirió poderes supraconstitucionales, la hizo todopoderosa y omnipresente, a pesar de ello, el país aceleró vertiginosamente su caotización ¿Cómo va materializar esas promesas sí la nueva AN tiene menos poder que la ANC y es igual de desconocida internacionalmente? Imaginamos está rezando para que “San Biden” los indulte... es la única explicación.

Sí Biden llegase a eliminar o flexibilizar las sanciones, el chavismo se habrá anotado un gran triunfo, podrá continuar financiando su proyecto cubanoide, tendremos Clap y Carnet de la Patria por más tiempo, pero si no es así, los venezolanos continuaremos aferrados a aquella esperanza refranera de “no hay mal que dure 100 años”. 

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango   
Venezuela

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