miércoles, 10 de febrero de 2021

RICARDO VALENZUELA, PECAMOS, PERO FUE POR EL BIEN COMÚN

En medio de la bruma que provoca una batalla supuestamente decidida, hace unos días emergió a la superficie algo que llama la atención del mundo entero. Un insultante artículo publicado en la revista de izquierda radical, Times, en donde, asumiendo una quijotesca actitud, aceptan que la elección del pasado mes de noviembre le fue robada a Trump, pero, fue en beneficio de la humanidad.

Pasan luego a describir todas las acciones del presidente en contra del Cabal, como serias agresiones al mundo y que también amenazaban sus objetivos y, sobre todo, la paz mundial. Agresiones tan loables como a su igualdad mal entendida, la resurrección del racismo que en realidad fue gestado por Obama, el no haber dado la importancia tan merecida a las minorías homosexuales y derivados que, según ellos, Trump amenazaba, los disturbios que hubiera causado en el comercio global provocados por su odio al principal socio, China, su irresponsable ataque al medio ambiente solo para lograr la autosuficiencia energética y, también, para lograr el crecimiento del empleo y el ingreso de las clases populares, a costa de limitar la sabia vigilancia del gobierno a través de sus regulaciones pretorianas. 

Es decir, reafirmando lo que siempre han expuesto los enemigos de la democracia, con gran orgullo afirman que, a través del fraude, se rescató el país de los deseos de esas masas ignorantes que, intoxicadas por el populismo de Trump, decidieran continuar por esa ruta equivocada de una libertad irresponsable tendiente a debilitar la verdadera función del gobierno, el bienestar de sus hijos, y eso era presagio de algo tan peligroso como la anarquía. Esas irresponsables masas que siempre han pedido al gobierno no abrir las puertas, sin condiciones, a esas olas de infelices migrantes que, en sus países de origen, producto de la corrupción de sus gobiernos, no tienen oportunidades y simplemente los embarcan hacia el nuestro para que luego los sostengan en el poder con los billones que anualmente les envían. 

Continúan presumiendo el haber rescatado el país de los enfrentamientos provocados por Trump con todas esas eficientes, justas y productivas, instituciones internacionales como la ONU, la OTAN, la Unión Europea, cuando les estableció condiciones para que los EUA siguieran apoyándolos o retirarse de ellas, y de esa forma entorpecer sus loables actividades a través del mundo, al mismo tiempo que en su peregrinar arrecian sus ataques y sus odios contra su gran enemigo, EUA. Pasan luego a colgarse la medalla al haber rescatado ese sagrado derecho de la mujer a tener abortos financiados por los causantes, sin límites, sin condiciones, hasta llegar a legislar el asesinato de niños nacidos a los nueve meses, seres que no pidieron venir a este mundo. Y, ese derecho, como país generoso que somos, de nuevo lo han extendido por el mundo apoyado financieramente, también por los causantes, lo que había sido cancelado por el mal gobierno que derrocaron. 

La siguiente estrellita en su diadema, es presumir el derribo de la injusta estructura impositiva de Trump cuando irresponsablemente llevara a cabo una reducción de impuestos en todas las categorías, limitando de esa forma los recursos que con tanta urgencia requiere el gobierno para continuar su cruzada de apoyo e impulso a la sociedad. Porque, la gente no entiende que hay partidas en el presupuesto que tienen una importancia especial, como financiar estudios de transgénero en Pakistán, pagar por las demandas establecidas contra congresistas por sus agresiones homosexuales. Y, de igual importancia, pagar el costo de las investigaciones y el juicio que fundamentaron los intentos del desaforo del presidente, incluyendo la investigación de la sociedad Trump con Putin para arreglar la elección de 2016, aunque resultaron todas falsas, pero, es su obligación estar vigilantes. 

Resumiendo. Al estilo de los pasados gorilas militares en América Latina: “No me gusta el presidente”, y pasaban a la invasión de su oficina por un piquete de soldados, lo montaban en un avión para enviarlo al extranjero cargando todos sus millones. Pero, en el caso de EUA, sin el apoyo de militares profesionales y patriotas, se decidieron por el robo de la elección frente a todo el mundo. Y, el colmo de la desvergüenza, afirman los autores del artículo que, lo que hicieron los usurpadores, fue un acto de verdadero patriotismo para rescatar “la democracia”. Es decir, entienden la democracia funciona solo cuando ellos ganan y seguramente ellos son parte de los que elevaran llanto internacional cuando Pinochet rescatar a Chile de una conjura comunista. 

Los verdaderos expertos afirman que el robo fue tan descarado y cargado de ineptitud que, sin lugar a dudas, en los próximos meses, por más control que tengan de la media, esta información estará emergiendo a la superficie, como ya está sucediendo, y, ante el temor de lo que pudiera causar, decidieron que, en lugar de las clásicas apariciones de los militares latinoamericanos golpistas frente a la sociedad justificando sus acciones, preparar el terreno y, si fuera necesario, después llevar a cabo un mea culpa tan patriótico que haga llorar a la gente y darles las gracias. Pero la primera opción continúa siendo el negarlo, aunque se lo refrieguen en la cara. 

Y, con la frialdad de los asesinos seriales, la nota describe cómo, ahogados de patriotismo, grupos empresariales, sindicatos, medios de comunicación, redes sociales, con una enorme preocupación por el futuro del país, decidieron llevar a cabo el robo para salvar la patria. Pero, omitieron información relevante. Esa no fue la primera reunión de esos participantes en la traición. Una semana después del triunfo de Trump en el 2016, esos mismos elementos se reunieron en un hotel de Washington para establecer lo que llamaron, La Resistencia. El grupo incluía 100 billonarios coordinados por Soros con varios objetivos. Entorpecer todas las acciones del presidente para que fracasara y, si eso no se lograba, por los medios que fueran requeridos provocar su desaforo. Y, si eso tampoco prosperaba, nunca permitir que se fuera a reelegir. 

Sin embargo, hubo algo que su diabólico plan no considerara. El que las políticas de Trump provocaran el boom económico más grande de los últimos 70 años. Récords en la baja del desempleo, crecimiento económico, creación de 7 millones de empleos, casi 200 millones de americanos trabajando, recuperación de los lugares que Obama perdiera en el Índice de Libertad Económica, la autosuficiencia energética, fue tanto que Obama trató de colgarse esa medalla. Como consecuencia, la popularidad del presidente explotaba y eso aseguraba su reelección. Y, al aproximarse la fecha, los invadía el pánico porque era ganar o su muerte junto con el marxismo que pretendían implementar. Fue cuando decidieron robar para ganar. El primer golpe de estado de este siglo XXI y la gran vergüenza para los Estados Unidos de América y para el mundo.    

Ricardo Valenzuela
elchero@outlook.com
chero@refugioliberal.net
@elchero
http://refugiolibertariol.blogspot.com
México-Estados Unidos          

El mercado libre no ofrece garantías, privilegios especiales, favores, monopolios, oligopolios, subvenciones, ventajas, protecciones, subsidios, apoyos, tratamientos especiales, distinciones, dádivas, cancelación de deudas, en pocas palabras, como lo afirmara Milton Freedman, no hay free lunch. Por eso es tan impopular y por muchos odiado.

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