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jueves, 3 de enero de 2019

ELIDES ROJAS, LA LISTA DE AÑO NUEVO


¿Qué debe atacarse primero de cara a la reconstrucción de Venezuela, luego del fin del imperio chavista y su máquina destructora? Para algunos la respuesta apunta a la política en primer término. Otros creen que la economía es prioritaria dada la hambruna general y la casi absoluta quiebra de todos los ámbitos que ha creado el mandato milicosocialista. Otra parte considera que las dos materias son clave y que la varita mágica debe actuar sobre los dos pedazos de la mesa de manera simultánea. Otros meten en el mismo saco a la justicia, la venganza, el orden moral, las buenas costumbres y hasta la vialidad y servicios.

Algunos argumentan que en Chile o España sin recomponer la política no era posible que lo económico fluyera mejor y en beneficio de todos. Igual ocurre, pero al revés, como en el caso de Fujimori quien se tragó toda la política como una boa para dejar una poderosa herencia de crecimiento que todavía hoy, a pesar de las eternas boberas y robaderas de los políticos, se mantiene firme y curvera.

Pero, en todo caso, intentemos hacer una carta, ya no de Niño Jesús, pero sí de Año Nuevo. Veamos. Muy por encima, eso sí.

Primero. Rescate de las instituciones del Estado, de los órganos de control de los choros políticos, de la separación de poderes, de la independencia judicial y otros entes como el Poder Moral.

Segundo. Reconstruir las Fuerzas Armadas, quitarle ese tufo a comunismo corrupto, gatillo alegre y matraquero que baña hasta al último de los uniformados, especialmente a la Guardia Nacional. Ni hablar de las policías, cada vez más involucradas en delitos que en actos de justicia o de seguridad. Otro sector que necesita un baño de Pinolín XXX es el de los organismos de inteligencia, más cubanos que nunca y sembradores de cualquier cosa con tal de complacer a los amos.

Tercero. Revivir una poderosa y verdadera descentralización y desconcentración del poder. Hay que borrar para siempre la idea de que no hay un presidente sino un amo, un jefezote, un chivo que más mea. Que sea el líder del Ejecutivo y responsable de lo que le corresponde, según la Constitución y las leyes. No el repartidor de limosnas y agresor de colectividades que es ahora. No más cadenas para ver al jefe de Estado haciendo ridículas payasadas o bailando salsa cabilla como si estuviera en el Mercado de Coche un sábado con la música a todo volumen y el pipote de cervezas en un rincón. Debe venir un verdadero jefe de Gobierno. Los payasos al circo y van bien. Ese es su trabajo.

Cuarto. Eliminar esa malísima práctica que dejó el militar muerto al establecer cadenas nacionales, crear programas propios y generar una red de programas de otros personajes de la cúpula que le compiten o le adulan. Ya nadie los ve, es la verdad, pero ese espacio y ese gasto inmenso deben ser dirigidos a asuntos realmente útiles.

Quinto. El chavismo acabó y arruinó a Pdvsa, así que eso de país rico y gran productor petrolero es historia previa al chavismo. Ni gasolina suficiente producen estos bárbaros. Lo que hay es un tremendo potencial bajo la tierra que, de seguir así, será para beneficio de China, Rusia y todo el que llegue a sacar algo con tal de que le reparta alguito a la cúpula enquistada en el poder. Hasta Guyana está sacando donde no le toca. Pero los dejaron y lo hicieron muy complacidos. Rescatar la industria petrolera, de minerales, oro y otras variedades nuevas, será tarea de titanes. El chavismo barrió con todo esto.

Sexto. Raspar la fuente de corrupción más grande del chavismo como son el control de cambio y de precio, es parte fundamental de la tarea que toca. De este mecanismo perverso salieron los Bolichicos, los Gorrín, los cuidadores de fortunas de herederas y amigotes, los Andrade. Y muchos más. Esta es la verdadera esencia de la guerra económica, el saqueo.

Séptima. Fundamental el rescate de la autonomía del Banco Central y otros entes que no pueden funcionar como corresponde si están bajo la bota socialista. Sin una verdadera política económica la pelazón será igual o peor de lo que el chavismo construyó en 20 años.

Octava. No hay manera de que venga dinero fresco ni por vía de préstamos o por emisión de duda. La mala fama del chavismo lo impide. Y menos se puede hablar de inversión extranjera, cuando en Venezuela no se respeta ni al propietario de un conuco. Ni un dólar, que no sea parte de la lavadora, va a ingresar a Venezuela bajo las reglas del chavismo. Así de simple.

Esta carta para Año Nuevo ya está muy larga y complicada. Mejor dejemos esto así que en febrero estará peor la cosa.

Qué tengan un 2019 lo menos difícil posible. Es lo más que se puede desear.
Elides Rojas
elidesr@gmail.com
@ejrl

jueves, 27 de diciembre de 2018

CARLOS CANACHE MATA, NAVIDAD Y AÑO NUEVO


Un país consternado y anhelante de tiempos mejores acaba de tener una Navidad afligida y espera un cambio  en 1919. La lucha por un futuro mejor, sin los infortunios que ahora se viven, no va a cesar. Es un compromiso que tiene dimensión existencial.

Los compatriotas que han sido aventados por la diáspora, desde lejos alargan sus brazos por encima de las fronteras patrias para acercarse a sus seres queridos.

Solo cuando se ha conocido el exilio, sea político u obligado por una crítica situación nacional, se sabe lo que es añorar con nostalgia la tierra que nos vio nacer.

Si se han ido unos millones de venezolanos, eso significa que la población se ha reducido, con problemas que se agravan con el paso de los días. Los niños que deambulan por las calles buscando algo que comer en los basureros, es seña dolorosa de la tragedia que afrontamos.

El hambre y la pobreza nos indican que la solución no son los aumentos salariales que en horas desaparecen por la hiperinflación, ni los bonos amparados por el carnet de la patria. La solución es otra: una distinta política fiscal, cambiaria y monetaria que detenga el aumento desenfrenado de los precios y pare la emisión de dinero sin respaldo por parte del Banco Central.

La solución es generar confianza y credibilidad para la inversión del capital nacional y extranjero, sacar el PIB del subsuelo, poner a producir los 5 millones de hectáreas expropiadas que ahora no producen, rehacer el parque industrial que se ha reducido a un tercio, y resucitar la producción petrolera que apenas balbucea poco más de 1 millón de barriles diarios.

La solución, en fin, es cambiar el modelo económico suicida que se ha venido aplicando y, sin subordinación a asesorías foráneas, poner en práctica las medidas que exige el interés nacional.

Hay que rescatar el Estado de Derecho y levantarlo y ponerlo a andar, un requisito o reclamo que no puede esperar más. Dentro de cuatro días, 2019 se hace presente. La oposición democrática ha anunciado el “Plan País, el día después”, una apuesta a lo que hay que hacer en el futuro.

Carlos Canache Mata
@CarlosCanacheMa

martes, 25 de diciembre de 2018

NOEL ÁLVAREZ, AÑO NUEVO


Dentro de pocos días despediremos el año 2018, dándole la bienvenida al 2019. Me parece que es un momento ideal para reflexionar acerca de nuestro futuro y el de nuestro país: Este nuevo año debe ser, Dios mediante, el espacio de reencuentro con los principios morales y valores éticos, así como también de la recuperación definitiva de la libertad plena para Venezuela. Debemos situarnos en un plano que nos permita ser capaces de superar algunos resabios atávicos que todavía persisten en nuestra sociedad: el medalaganismo; el cuanto hay pa eso; el ponme donde “haiga”; el fiao y dao con lo que pueda la burra; a pernil regalao no se le mira la grasa y tantos otros. Esos antivalores deberían ser sustituidos por: el trabajo creativo, el emprendimiento, la honestidad, el respeto a lo ajeno y a los valores cristianos.

Debemos proponernos superar la cultura de la descalificación o la complicidad, ya que, si alguien es bueno, lo es, aunque sea nuestro peor enemigo, así mismo, si es malo, es malo aunque sea nuestro hermano y no debemos ocultarlo. La cultura de la connivencia ha permitido el florecimiento y actuación de una casta de dirigentes cohabitadores con el régimen o con grupos económicos cercanos a él, lo cual, en mi criterio, ha permitido que esta pesadilla se prolongue por casi dos décadas. Hace un tiempo, una persona a quien aprecio, me increpó con la siguiente frase: Yo sé que son corruptos pero no digas nada porque son opositores y si eso se hace público contribuye a fortalecer al régimen. Actitudes como esta en nada ayudan para el restablecimiento de la democracia.

Los cohabitadores, mentirosos, corruptos, politiqueros caza renta y elecciones, no deben tener cabida en la Venezuela por venir. Esta nueva realidad, debería ser el ámbito para la inclusión, el respeto, la superación de la pobreza, el rescate de la producción y en esencia, para identificar el entronque donde extraviamos el camino del progreso que llevó a la ONU a pronosticar, hace ya unos cuantos años, que Venezuela sería el primer país de Latinoamérica en abordar la autopista del desarrollo. Esos falsos liderazgos debemos confinarlos con los jarrones chinos, en tanto, nosotros sufrimos los dolores de parto para parir los nuevos dirigentes que tendrán la responsabilidad de conducir eficientemente los destinos de ese país emergente.

Dejo hasta allí mis críticas reflexiones mundanas para pasar a otras más profundas y espirituales: La proximidad de la Nochevieja es un momento propicio y especial para agradecer al Buen Pastor con cualquier oración, como esta que les presento a continuación: “Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año 2018 quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI. Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo serlo. Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir”.

“Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que están más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría. Pero también, Señor, hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo”.

“También te pido perdón por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios. En los próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aun sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivir. Padre Santo, hoy te pido para mí, los míos, los que conducen los destinos de nuestro país y para Venezuela entera: la paz y la alegría; la fuerza y la prudencia; la claridad y la sabiduría.

“Señor quiero vivir cada día del 2019 con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz. Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes. Permíteme vivir en el mundo de la justicia y la verdad, apártame de la mentira y de la cobardía. Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno, que mi espíritu se llene solo de bendiciones y las derrame a mi paso”. Con esta sentida oración, en nombre de mi familia, del Movimiento político que coordino y en el mío propio, quiero desearle a mis gentiles lectores: Feliz Año Nuevo.

Noel Álvarez
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE
Noelalvarez10@gmail.co
@alvareznv

domingo, 3 de enero de 2016

CARLOS BLANCO, AÑO NUEVO, GUERRA VIEJA

Chávez era un buen táctico. Sabía retroceder cuando tenía delante una cortina de humo, de agua o de plomo; pero, apenas veía una rendija, avanzaba sin misericordia, sin reparar a quién se llevaba por delante aun cuando fuese de sus propias filas. La reforma constitucional que perdió en 2007, cuya pérdida aceptó con furia, y que según la leyenda de la sabana le costó los nudillos de la mano izquierda, después fue impuesta sin anestesia, con leyes, nuevo referendo para la reelección, y decisiones del Tribunal Supremo. Así pretende hacer Maduro ahora. Claro que en peores condiciones: carece de liderazgo, carece de ingresos petroleros, carece de épica y también de estética. No digamos de ética.

El régimen está en la operación de darle guaral al papagayo para que las fiestas navideñas atenúen la clamorosa victoria opositora, mientras se prepara para dos posibles operaciones que pueden ser simultáneas o consecutivas según soplen los vientos. La de la violencia de los grupos paramilitares con su traje de ovejitas rojas en contra de la nueva Asamblea Nacional, sea el día de su instalación o en los días subsiguientes. Para Maduro, esta operación tiene el inconveniente de que parece haber cuajado la idea en los oficiales que comandan las unidades de custodia de la AN de no permitir un atentado en contra de la decisión de la mayoría del país, de la cual muy probablemente forman parte.

La segunda operación es más cachazuda: consiste en marchar con los cuatro jinetes del oprobio, constituidos por el TSJ, el Ejecutivo, el graciosísimo Poder Moral y el repulsivo CNE, en la conversión de la AN en un instrumento irrelevante. La mamarrachada de la asamblea comunal también estará disponible para las festividades de un nuevo golpe de estado de Maduro, si se le deja.

Si los próceres rojos no aceptan ser la minoría que han sido desde hace varios años, confirmada en la última elección, pueden intentar alzarse otra vez en contra de la voluntad del país. Esta situación aceleraría la necesidad de su salida constitucional perentoria. Fuera de las mezquindades de los enanos políticos, lo cierto es que la victoria presidencial de 2013 –infortunadamente no cobrada–, la revuelta popular y, sobre todo juvenil, de 2014, y la colosal victoria de 2015, son parte de un mismo proceso que coloca a las fuerzas democráticas, si no en las puertas de Miraflores, a tiro de piedra de sus muros.

Un país destrozado por una banda que asaltó el poder está a punto, otra vez, de tropezarse de frente con la Historia. Todo dependerá del liderazgo. ¿Estará a la altura?

Carlos Blanco G.
@carlosblancog .
www.tiempodepalabra.com
Caracas - Venezuela