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lunes, 21 de marzo de 2016

ALBERTO MANSUETI, LOS FINES Y LOS MEDIOS

La política es una lucha entre izquierdas y derechas; se es de izquierdas o de derechas, te guste o no, lo sepas o no. Y si alguien no sabe de qué lado está, el mejor test es el de Marx y Engels: el Programa de 10 puntos del Manifiesto Comunista de 1848, Cap. 2. Quien está a favor es de izquierdas, y quien está en contra es de derechas. Puedes hacerlo para saber tú por ti mismo; estos son los puntos:

(1) “Reforma Agraria”: confiscación de la gran propiedad rural. (2) “Impuesto Progresivo”: quien más gana, paga porcentaje más alto. (3) “Impuesto a la herencia”, para la “igualdad de oportunidades”. (4) Estatización de grandes empresas extranjeras y propiedades privadas. (5) Banco Central, con moneda de curso forzoso, y bancos estatales para dar “crédito al pueblo”. (6) Ferrocarriles y transportes del Estado. (7) Fábricas, fincas y empresas comerciales del Estado. (8) Leyes del Trabajo, urbano y rural, fijando sueldos mínimos y condiciones laborales. (9) Retenciones por el Estado de una parte de las ganancias de empresas privadas en minería, petróleo y gas, y de grandes haciendas. (10) Educación pública y universal, gratuita y obligatoria.
¿Y si alguien está a favor de ciertos puntos y no de otros? Es de “centro”. ¿Qué significa? Puede que sea de izquierdas, pero de los que se esconden; o de derechas, pero de los que temen reconocerlo. O que carece de buena información, y no entiende que la lucha es por la libertad, la justicia, y el futuro de la civilización. Erradamente cree que los conceptos “izquierda y derecha” son opciones simétricas, y por eso se pone en el medio: no en contra, pero tampoco a favor; no se opone, pero tampoco ayuda.
“Izquierdas” y “derechas” son conceptos asimétricos; y es en plural, porque hay varias. Está la izquierda mala, y la peor. (“Izquierda buena” no hay; eso no existe.)
(1) La mala es la “izquierda blanda”, a veces llamada socialdemocracia o socialismo “fabiano”, que no se distingue de la dura en los fines, los mismos 10 puntos de 1848, sino en los medios: se supone que son no violentos. Ejemplos: los que se llaman “liberales” en el partido Demócrata en EE.UU.; el Laborismo en Inglaterra y otros países de cultura anglosajona; los socialistas “cristianos”, los “moderados” o de “centroizquierda”.
(2) La peor es la izquierda “dura”, p. ej. el comunismo soviético en la U.R.S.S. y el maoísmo en China, o sea el socialismo rojo; y el nazismo y el fascismo, o sea el socialismo negro. Y ahora está el jihadismo o socialismo islámico, el “marxismo cultural”, y el Foro de Sao Paulo en América latina, capitaneado por Castro, Lula y las FARC; y en Argentina el violento peronismo “montonero” de los Kirchner.
Las derechas en principio se oponen al socialismo, porque reconocen el valor de instituciones como propiedad privada, familia, mercados, etc. Está la derecha mala, y la buena.
(3) La derecha mala tiende al mercantilismo o capitalismo “de amigotes” (cronysm): los Gobiernos dando privilegios especiales a empresas que así hacen monopolios y oligopolios, a cambio de favores, p. ej. dinero para las campañas electorales. En América latina a veces se llama “liberal” (de nombre), y en EE.UU. apoya al partido “republicano”, pero la derecha mala es estatista, e incompetente además de corrupta. Incorpora principios y políticas socialistas, y se liga a la izquierda “blanda”, en alianzas autopostuladas como “el mal menor” frente a la izquierda dura.
(4) La derecha buena es el liberalismo clásico. La diferencia con la anterior no es en los medios, democráticos y no violentos, sino en los fines, lo que es clave y mucho más decisivo. La derecha liberal es antiestatista y propone el capitalismo liberal: Gobiernos fuertes pero limitados a sus funciones propias; mercados libres; propiedad privada.
En casi todos los países hay una polarización: de un lado la izquierda blanda, a menudo aliada con la derecha mala; y de otro la izquierda dura. Y hay un “péndulo” entre ambos polos. En el ciclo pendular, unas veces la izquierda dura gana elecciones y ese polo es oficialismo, y el polo de la izquierda blanda con la derecha mala va a la oposición. A la vez siguiente la izquierda dura pierde, y pasa a la oposición, y el otro polo va al Gobierno. Y se repite. ¡Así nunca salimos del sistema!
Los de la derecha buena no estamos representados todavía: estamos construyendo partidos, en base al Proyecto La Gran Devolución y las Cinco Reformas, para poder dejar los liberales el juego defensivo como hasta ahora, y pasar en cambio al ataque, al juego ofensivo: con propuestas propias concretas, afirmativamente, poniendo nosotros los temas de la Agenda política ¡por primera vez en 100 años!
Nos decimos “de derechas” porque lo somos, y porque de nada vale negarlo, ya que las izquierdas siempre nos acusan de “derechistas”, y así nos ganan de entrada, mientras “derecha” sea una mala palabra, casi obscena por lo satanizada. Mejor rescatar y reivindicar las palabras “tabú”: liberalismo, capitalismo, libre mercado, derecha, privatización, etc., quitarles el estigma, y relegitimarlas; sólo así ganamos. La batalla semántica es decisiva en esta lucha, que es también cultural y no sólo política.
Si te interesa, comunícate con el Centro de Liberalismo Clásico y el Foro Liberal de América Latina en las redes sociales, por Internet. ¡Y guarda este artículo para compartir!
Alberto Mansueti
alberman02@hotmail.com
@alberman02

Bolivia

lunes, 14 de marzo de 2016

ALBERTO MANSUETI, EL CAMINO DE REGRESO

Cada año, incontables “tanques de pensamiento” se ocupan en “difundir las ideas de la libertad” en casi cada país del mundo. La Atlas Foundation, según sus Informes, ha ayudado a lanzar o a financiar unos 275 en 70 países." Y es sólo una, de las proveedoras de fondos, abundantes por cierto.
Pero ¿y los resultados? “Las ideas de la libertad” no avanzan, a ver por las políticas cada vez más socialistas, que se siguen imponiendo en casi todo el mundo. ¿Por qué?
Una razón es por ej. que Atlas y otras similares se jactan de proveer sus fondos “con condiciones”. ¿Pero cuáles “condiciones”. Una de ellas es no hacer política: sólo “estudios”. Hacen exactamente lo contrario a las ONGs de izquierdas, que pagan a sus activistas para hacer política.
Atlas se fundó en 1981 por Sir Antony Fisher, quien antes ya había fundado o cofundado otros “tanques”, todos con la misma música: no hacer política. En 1947 Friedrich Hayek desaconsejó la actividad política a Sir Antony, y le recomendó apoyar sólo “estudios”, como si fuesen incompatibles. Fue un error de Hayek, sin duda un genio, pero los genios también se equivocan.
Lo que hace 68 años fue un error, hoy día ya es un disparate mayúsculo, muy cerca del delito. Porque los “tanques” recaudan fondos de sus donantes para avanzar las “ideas de la libertad”. Entonces, sus jefes y gerentes, que pagan a sus asociados en todos los países para “no hacer política”, ¿no deberían estar presos por estafa? (No lo están, ¡porque no hay justicia en este mundo!)
Otra razón es que el discurso de “las ideas de la libertad” de tal modo abstracto y apolítico, cae en el vacío. El mercadólogo Milton Vela lo pone así: “Es como si alguien quiere venderte un remedio infalible para prevenir las caries dentales de por vida, pero sin decir cuál es la marca y cómo viene (grageas, crema, jarabe o inyectable), cómo se toma o se aplica, cuántas veces al día por cuánto tiempo, dónde lo venden, si hay o no contraindicaciones, ni cuánto cuesta.”
Y “libertad” es algo que la gente cree que ya existe, incluso demasiada, mirando hacia hechos como el desbordamiento del hampa, la permisividad sexual reinante en estos tiempos, y “los altos precios que ponen los comerciantes”. Así piensa la gente.
En el Centro de Liberalismo Clásico pusimos fin a este disparate, con las Cinco Reformas y “La Gran Devolución”. Nos inspiramos en la historia de los liberales políticos como Bastiat en Francia, Cobden y Bright en Inglaterra, en el siglo XIX; en las actuales reformas chinas; en las encuestas cualitativas de opinión (para saber cómo piensa y actúa la gente); y en el libro genial del mismo Hayek: “Camino a la Servidumbre” (1944).
Ese libro describe el camino por el cual los países transitaron los países la fatídica ruta al socialismo: decretando por leyes las 10 políticas auspiciadas por Marx y Engels en su “Manifiesto Comunista” de 1848. Lo que Hayek no describe es el camino de retorno, en dirección hacia las libertades suprimidas. ¿Cuál es? Pues nosotros lo descubrimos: es el mismo camino, pero recorrido en sentido inverso.
El “camino de regreso” pasa por derogar las leyes malas. Por eso la actividad política en cada país debe apuntar al Congreso nacional, no a las Alcaldías, ni siquiera a los Gobiernos regionales. Y también a ocupar posiciones en la prensa, gremios y colegios profesionales, educación, economía informal etc., desde las que puede incidirse en el Congreso.
Las leyes malas, casi todas las especiales, lo son porque atribuyen al Estado tres cosas que no son suyas, sino de la sociedad civil y la iniciativa privada: (1) funciones, en todas las áreas de la economía y finanzas, la educación, la atención médica, etc. Y para supuestamente cumplir estas funciones, nos usurpan además (2) poderes, o sea, libertades suprimidas; (3) recursos, o sea, dineros confiscados. Esa triple usurpación, es “La Gran Usurpación”. Por eso impulsamos “La Gran Devolución”. Una Triple Devolución: de funciones, poderes y recursos. A la gente.
Hay que derogar también las actuales constituciones, rescatando así la vigencia de las antiguas constituciones liberales de nuestros países, con las necesarias enmiendas, y las leyes buenas, que son las comunes, estatuidas en los viejos Códigos ordinarios.
Se requiere ya no un “tanque de pensamiento” sino un partido político; por eso la Reforma No. 1 (Política), propone devolver sus funciones propias a los Gobiernos (nacional, regional y municipal); y devolver los partidos políticos a la gente, pues hoy están secuestrados por la burocracia de los entes y órganos electorales, muy excedidos en sus funciones, como tantos otros brazos del Estado.
Este es un liberalismo “afirmativo”, con propuestas y Plan político, y no sólo negativo, como el de los “tanques de pensamiento”, que se limitan a criticar y condenar las medidas y políticas socialistas, pero sin ofrecer alternativas concretas, viables, atractivas y creíbles, otra razón por la que su prédica no llega sino a los ya convencidos. Si te gusta, puedes participar en este Proyecto: conecta con nosotros en las Redes sociales o en la Website del Foro Liberal de América Latina. ¡Te esperamos!
Alberto Mansueti
alberman02@hotmail.com
@alberman02
Bolivia