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sábado, 16 de febrero de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER, PANORAMA VENEZOLANO DESDE CUBA


El Comité Central del Partido Comunista de Cuba (o sea, Raúl Castro) está muy preocupado. Ha hecho publicar en Granma, su tribuna, una “Declaración del Gobierno Revolucionario” con el objeto de “detener la aventura militar imperialista contra Venezuela”.
Los operadores políticos cubanos radicados en Venezuela saben (y así se lo han hecho saber a La Habana) que Nicolás Maduro está liquidado sin remedio. No tienen forma de salvarlo. Juan Guaidó tuvo el respaldo del 87% de los venezolanos, pero, según las encuestas, en los últimos días aumentó más de 3 puntos. Ya exhibe el 90.08 % frente al 3.75% satisfecho con Maduro. 
Por la otra punta, 51 de las mayores y más acreditadas democracias del planeta reconocen a Guaidó. Asimismo, es el gobernante legítimo de acuerdo con la Constitución del país, mientras la Asamblea Nacional, la única institución oficial del país internacionalmente aceptada, lo ha convertido en “presidente interino”. 
La hipótesis que todos manejan (incluido el régimen cubano) es que el 23 de febrero, o antes, cuando lleven la ayuda humanitaria a los venezolanos, el mínimo respaldo que posee Maduro se desmoronará. 
En ese punto, la dictadura cubana podrá darle a su colonia la orden de utilizar la violencia, pero Estados Unidos, Brasil, Colombia y otras naciones libres latinoamericanas entrarán en combate junto los demócratas venezolanos e impedirán rápidamente un triunfo de los golpistas de Maduro. Esto acabaría con la infraestructura de las FARC, el ELN y los islamistas. 
Ya navega cerca de Venezuela una escuadra estadounidense que incluye un portaviones, mientras en Cartagena fondean decenas de buques de guerra y varios submarinos. Al fin y al cabo, es imprescindible ponerle fin al éxodo de los venezolanos hacia Colombia y Brasil, y eso no se logrará mientras Maduro mantenga el poder secuestrado y la hiperinflación destroce la economía del país. 
Raúl Castro no sabe qué hacer. Resistir inútilmente le parece una sangrienta idiotez, pero la vorágine acaso lo arrastre, como le sucedió a Cuba en Granada en 1983. Los rusos no pueden darle protección real a Maduro. Se limitarán a declaraciones retóricas que serán utilizadas por los camaradas de todos los países para reclutar pacifistas ingenuos o acanallados agitando el fantasma de una guerra mundial. 
No habrá tal conflicto. El acuerdo tácito entre Moscú y Washington es que “los rusos” actúan en Ucrania o en el Cáucaso y “los americanos” en su inmediata zona de influencia, es decir, en Venezuela y América Latina. A los chinos lo único que les interesa es cobrar los 65 000 millones de dólares adelantados al inútil de Maduro y asegurarse el suministro de materias primas. Si lo logran con Guaidó, excelente. Para pagar y vender cualquiera es bueno. 
Ahí no terminan las cuitas de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. El 24 de febrero adoptarán una nueva Constitución mediante un referéndum señalado para ese día. La consulta electoral ya ha sido totalmente deslegitimada por Transparencia Electoral, una institución dirigida por el politólogo argentino Leandro Querido, y por los opositores –entre otros-- Rosa María Payá, José Daniel Ferrer y Guillermo Toledo. 
Todos, pese a carecer del menor acceso a los medios de comunicación, les han pedido a los cubanos que voten NO a una Constitución que consagra el partido único y posee unos candados legales que hacen imposible modificar ese régimen absurdo. El “aparato” castrista, por su parte, mediante un sistema triple de sondeos constantes, ha logrado saber que una parte sustancial de los cubanos se dispone a votar NO, y la respuesta ha sido brutal: palo y tentetieso.  
¿Cómo han conseguido burlar a los cancerberos propagandísticos del régimen? Por algo que, en su momento, señaló Yoani Sánchez: porque la revolución digital es casi imposible de detener, incluso en Cuba. Basta un simple teléfono “inteligente” para que penetren mil mensajes, Facebook, Twitter, Instagram y el resto de las herramientas que sirven para acallar la propaganda de los regímenes totalitarios. Y basta un simple error para que caigan los muros y surjan las “primaveras” liberadoras sin que nadie sepa cómo y sin que nadie sepa cuándo. 
Es posible que el fin de la tiranía venezolana afecte a Nicaragua a Bolivia y a Cuba. Esos son los restos del Socialismo del Siglo XXI. ¿Se inmolarán Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel defendiendo la causa perdida de Nicolás Maduro? El último párrafo del análisis-advertencia publicado en Granma asegura que lo harán. Yo los creía más inteligentes.   
Carlos Alberto Montaner
@CarlosAMontaner

jueves, 24 de enero de 2019

ANDRÉS OPPENHEIMER, LAS PRIORIDADES DE JUAN GUAIDÓ: AYUDA HUMANITARIA Y ELECCIONES ANTICIPADAS


El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, quien fue reconocido el miércoles 23 por el presidente Donald Trump y los principales líderes de la Unión Europea y de América Latina como presidente interino de Venezuela, me dijo en una entrevista a principios de esta semana que sus primeras prioridades después de proclamarse como presidente interino legítimo serían pedir ayuda humanitaria internacional y convocar elecciones anticipadas.

Durante una entrevista telefónica prolongada desde un lugar no revelado el lunes, Guaidó, de 35 años, también dijo que no estaba dedicando mucho tiempo a preocuparse por si sería arrestado por declarar al dictador Nicolás Maduro como “usurpador” de la presidencia, y por juramentarse como presidente legítimo.

“Esos son los riesgos de ser un político hoy en Venezuela, pero el sacrificio de vivir en democracia y en libertad de nuevo bien lo vale”, me dijo Guaidó. “Ahí están Leopoldo López, Fernando Albán, incluso que fue asesinado por este régimen” y varios otros dirigentes políticos encarcelados o exiliados, agregó.

Cuando le pregunté si buscaría refugio en una embajada extranjera en Caracas para dirigir un gobierno alternativo desde allí, respondió: “No, no, en absoluto”.

Los Estados Unidos, Brasil, Argentina, Colombia, Perú y la mayoría de las democracias latinoamericanas y europeas, excepto México, reconocen a la Asamblea Nacional como la única institución democrática que queda en Venezuela. Fue elegida en 2015, la última vez que el país celebraron elecciones medianamente libres, que la oposición ganó por abrumadora mayoría.

En virtud del artículo 233 de la Constitución venezolana, el presidente de la Asamblea Nacional puede ser juramentado como presidente interino con la tarea de convocar elecciones libres cuando la presidencia del país esté vacante.

La Asamblea Nacional declaró vacante la presidencia el 10 de enero, cuando Maduro comenzó un nuevo período de seis años alegando que había ganado las elecciones de mayo de 2018, que fueron condenadas como fraudulentas por las principales democracias del mundo.

En la entrevista, Guaidó dijo que una de sus primeras prioridades sería buscar ayuda humanitaria de países amigos para ayudar a millones de venezolanos “porque hoy muere gente en Venezuela de hambre”.

Aunque eso sería difícil de lograr sin tener las fuerzas armadas de su lado, Gauido —a menos que el régimen de Maduro lo arreste— podría pedir a Estados Unidos y otros países que envíen toneladas de alimentos y medicamentos a las fronteras de Colombia y Brasil. Eso podría poner a Maduro en una posición políticamente incómoda: hasta ahora, Maduro ha rechazado las solicitudes de la oposición de ayuda humanitaria extranjera, alegando que el país no la necesita.

“Aquí lo importante y las medidas urgentes para atender en Venezuela son, primero, asumir esas competencias para atender la emergencia humanitaria que hoy vive Venezuela, reconocida incluso por la ONU”, y que ha generado “la crisis de migrantes más importante en nuestro hemisferio”, agregó.

Andrés Oppenheimer
@oppenheimera.
Miami