Mostrando entradas con la etiqueta CITGO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CITGO. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de octubre de 2019

JOSÉ TORO HARDY: CITGO Y LOS BONOS 2020

Pdvsa, que antes del advenimiento de la revolución había sido la menos endeudada entre las grandes transnacionales petroleras del mundo, experimentó con la llegada del chavismo una transmutación profunda que la llevó a niveles de degradación inimaginables.

Comprendiendo que la vieja meritocracia no se prestaría a sus manejos, procedió Chávez a ponerles trampas a sus trabajadores en las cuales, según sus propias  palabras, “ellos cayeron”. Fueron a un paro y él aprovechó para despedir a cerca de 20.000, la mitad del personal de Pdvsa, que por tener 15 años en promedio de servicios a la industria acumulaban 300.000 años de experiencia y conocimiento.

De ahí en adelante a la empresa la politizaron, la devastaron, le cambiaron su misión, la corrompieron, en suma, la destrozaron.

La sed de recursos del régimen era insaciable. A pesar de que los precios petroleros alcanzaron en esos años su máximo histórico, nada alcanzaba para cubrir los planes demagógicos de aquel grupo de advenedizos que se había hecho con el poder. No bastó el ingreso petrolero, ni el abultado ingreso fiscal, ni el endeudamiento brutal en que incurrió el Estado. Puesto que Pdvsa contaba con mejor rating crediticio que la nación, procedieron a sobreendeudar a la empresa, no para utilizar esos recursos en sus propios planes, sino para arrojarlos a la vorágine populista que brotaba de una mente extravagante que pretendía extender su revolución a toda Latinoamérica.

¡Pobre Pdvsa! ¡La destruyeron!

Llegamos así a finales del año 2016. Pdvsa venía ya incumpliendo con pagos a sus proveedores y contratistas, pero el principal problema eran dos emisiones de  bonos que vencían una en abril y otra en noviembre de 2017.

Propone la empresa canjear bonos de esas emisiones por 7.100 millones de dólares por otros que vencerían en 2020. Los mercados no aceptaron la oferta porque entendían que la empresa no podría cumplir.

Finalmente, Pdvsa se conformó con canjear bonos por un valor de  2.799 millones de dólares que vencían en 2017, entregando a cambio otros que vencerían en 2020 pero con un valor de 3.367 millones de dólares, perdiendo la diferencia. Además, ofreció un interés tan elevado que solo se ve en los llamados “bonos basura”. Como consecuencia de todo lo anterior, la tasa interna de retorno para quienes aceptasen el canje alcanzaría un insólito 19,8% en dólares. Y en vista de que ni aún así los mercados tenían confianza, procedieron a ofrecer la mayor de las barbaridades: un colateral que garantizase el pago consistente en 50,1% de las acciones de Citgo, o sea, el control de la empresa.

El 27 de diciembre de 2017 la Asamblea Nacional tomó cartas en el asunto. Expuso que Pdvsa ya estaba sobreendeudada, con lo cual no bastaba con canjear unos bonos que la endeudarían aún más. Planteaba que era necesario renegociar toda la deuda de Pdvsa y además objetó fuertemente la garantía colateral con acciones de Citgo. Las posiciones de la AN fueron publicadas y ampliamente difundidas.

A pesar de ello, el régimen siguió adelante con la operación, pasando por encima de la Asamblea. Quienes aceptaron canjear los bonos lo hicieron a sabiendas de la debilidad jurídica de aquel canje. Tal debilidad se puso aún más de manifiesto cuando el 25 de octubre la Sala Constitucional, actuando como Jalisco -que si no gana, arrebata-, coartó las atribuciones constitucionales de la Asamblea Nacional.

En 2018 el gobierno de Estados Unidos comenzó a bloquear ciertas operaciones del régimen venezolano y de Pdvsa. Sin embargo, la Oficina del Tesoro (OFAC) emitió la Licencia General número 5, que permitía a los tenedores de los bonos 2020 -que como dijimos tienen como colateral 50,1% de las acciones de Citgo-  tomar el control de la empresa si Pdvsa no cumplía con el pago.

Con posterioridad, Estados Unidos reconoció como presidente encargado al presidente de la Asamblea Nacional, cuyas primeras medidas estuvieron destinadas a proteger a Citgo. Procedió Guaidó a solicitar formalmente la revocatoria de la Licencia General número 5 emitida por la OFAC.

En respuesta, en agosto de 2019, el presidente de Estados Unidos bloqueó todas las propiedades del régimen, incluida Citgo, es decir, no se puede traspasar la propiedad de esos activos. En teoría, esto debería protegernos temporalmente.

El caso es que el próximo 27 de octubre vence una cuota de esos bonos 2020 por un monto de 913 millones de dólares. Existen dudas acerca de cuál de las disposiciones prevalece en este caso: si la Licencia General número 5 emitida por la OFAC que autorizaría a los tenedores de esos bonos a tomar el control de Citgo, o la disposición del presidente Trump que bloquea las propiedades del régimen, incluida Citgo. Ambas disposiciones se contradicen entre sí.

Se trata de un asunto de vital importancia por cuanto podría llevarnos a perder el control de Citgo en cuestión de semanas. Una cosa está clara: la culpa de esta tragedia recae sobre quienes irresponsablemente endeudaron a Pdvsa y después dieron en garantía a Citgo.

José Toro Hardy:
@josetorohardy

miércoles, 7 de agosto de 2019

DOMINGO ALBERTO RANGEL: CITGO

No es la primera vez que una concesionaria extranjera se litiga con gobiernos venezolanos a los que acusa de exigir sobornos incosteables, cambiar las reglas y entregar a otras compañías las mismas concesiones. Tampoco es algo nuevo que empresas extranjeras financien la oposición buscando nuevos socios.

La New York & Bermúdez Company fue un ejemplo de lo anterior llegando a estar tras alzamientos e invasiones contra Cipriano Castro y al menos los dos gobiernos anteriores.

Sin embargo nunca habían ocurrido en nuestra historia tantos disparates, delitos y faltas a la ética que rayan en la traición a la patria… como acaba de suceder cuando la Nación venezolana pierde su activo más valioso fuera del país –CITGO- mediante un acto de piratería jurídica en el cual el factor principal de la maldad es la banda del autoproclamado.

Los detalles se pueden consultar en youtube bajo el tentador título “FONDO BUITRE SE RASPA CITGO… PROCURADOR DE GUAIDÓ DIO ESTOCADA A LOS VENEZOLANOS” producido por UNV. No ahondo porque este tema será banalizado por los polarizados y prefiero aprender de esta desgracia.

Para mí está clara la asociación para delinquir de parte del autoproclamado con su embajador ante Donald Trump y con el rábula que funge de profesor en la UCAB donde espero no lo pongan a dar clases de ética o deontología para abogados.

Pero no quiero dejar pasar la ocasión para señalar que si bien el contrato con Crystallex venía de gobiernos anteriores a los bolivarianos… el pleito que terminó con la pérdida de CITGO comienza cuando el presidente Chávez se niega a pagar indemnización a una compañía a la cual no se le renovó el contrato alegando que no había hecho ninguna inversión… y a cual no se le escuchó cuando explicó que no iba a invertir si le cambiaban a cada rato las reglas del contrato… y peor… cuando protestó por lo astronómico de los sobornos que pedían todas las autoridades venezolanas desde el alcalde.

Si ese abuso de poder de parte del presidente Chávez no hubiese ocurrido… jamás habría tenido oportunidad la banda de Guaidó de vender la patria a un fondo buitre porque no puede haber querella judicial si uno paga a tiempo.

Esa es la lección que debemos aprender

Domingo Albarto Rangel
.@DomingoAlbertoR 

LUIS FUENMAYOR TORO : ZAMUROS CUIDANDO CARNE

En algún momento hace ya muchos años, ante los atropellos, ilegalidades y acciones anti patrióticas, llevadas adelante por el gobierno de Hugo Chávez Frías, dije que Venezuela lamentaría en el futuro doblemente este tipo de situaciones perversas, pues quienes sustituyeran a los pseudo bolivarianos se iban a aprovechar de todo aquello, para realizar y justificar desmanes iguales o peores contra el país y sus habitantes. 

Decisiones inconstitucionales del Tribunal Supremo de Justicia chavecista, como la que sentenció que la inmunidad de jurisdicción en Venezuela era relativa y no absoluta, serían utilizadas en el país y en el extranjero para avalar cualquier acción judicial externa contra Venezuela, sin ninguna resistencia ciudadana. Y como este siniestro caso, ocurrirían otros en el campo de la política, de la economía y de la justicia. 

Así, las expropiaciones alegres habidas, sin que mediara el interés nacional ni ningún estudio serio que las respaldara, realizadas en forma totalmente irresponsable, seguramente nos conducirían a demandas internacionales que perderíamos y que generarían un grave daño económico y social al país. Pero no sólo esto, al haber sido estas expropiaciones hechas al margen de todo raciocinio, generarían una actitud cómplice en la gente que favorecería incluso a acciones contrarias a su seguridad y bienestar. 

Otro caso ilustrativo es el de las permanentes violaciones del debido proceso judicial, racionalizadas de mil maneras por los delincuentes del régimen, y que han dado pie a posiciones siniestras de la gente, que hoy justifica e impulsa esas mismas violaciones, si se realizaran contra funcionarios del gobierno o simples simpatizantes o seguidores del mismo. El odio creado por la polarización justifica cualquier cosa si es para dañar al contrario. 

Un abogado llamado José I. Hernández, que había servido como perito a la empresa Crystallex en el juicio contra Venezuela y que tenía a CITGO como objetivo, fue designado por la Asamblea Nacional (AN) como “Procurador especial” para la protección de CITGO. Es decir, una persona pagada por la empresa que acciona judicialmente contra CITGO y cuyo testimonio la hace ganar el juicio es nombrada para defender a CITGO. 

¿Alguien en su sano juicio es capaz de entender esto? ¿Y sería capaz de defenderlo? Pues sí. En la deteriorada Venezuela actual muchos lo defienden y aplauden, porque es una acción que le produce una derrota a Maduro. No les importa que haya prevaricación en la decisión. No les interesa que se trate de una expresión en la realidad del conocido refrán “zamuro cuidando carne”, ni que se pierda una empresa del país. El daño es contra la nación y resulta que parte de sus nacionales lo celebran. ¡Inaudito! 

Crystallex, para demandar a CITGO e ir contra sus acciones, tuvo que demostrar que CITGO y Venezuela son la misma cosa. Quien le debe una indemnización a Crystallex es Venezuela, no CITGO, pero Crystallex quiere cobrar lo que le deben con las acciones de CITGO, para lo cual debe demostrar que ésta es lo mismo que Venezuela. Para eso la ayudó José Ignacio Hernández, el zamuro designado por Guaidó, y la termina de ayudar el mismo Guaidó cuando nombra Procurador a quien actuó como experto en el juicio contra los venezolanos. ¡Y muchos gritan hurra! 

La Corte de Delaware en EEUU acaba de ratificar que el nombramiento de la directiva de CITGO por la AN es legal, y eso hace saltar de alegría a los dueños de Crystallex, lo cual se comprende, pues el fallo judicial favorable a la misma queda ratificado. Se entiende que los “zamuros” también se alegren, pues han cobrado por sus acciones anti nacionales y sus jefes de Crystallex ahora los tendrán en mayor estima. Lo inaudito es que se alegren el resto de los venezolanos. 

Esta decisión ratifica que CITGO es Venezuela pues su directiva la designó el Poder Legislativo, lo que ayudó de nuevo enormemente a Crystallex. Ah… La decisión de la AN es ilegal, pues así no se nombra la directiva de CITGO; la debe hacer PDVHolding.  

Luis Fuenmayor Toro  
@LFuenmayorToro 

domingo, 2 de abril de 2017

JOSÉ TORO HARDY, CRYSTALLEX, PDVSA Y CITGO

UN PAÍS INSOLVENTE

Una corte federal en Washington DC confirmó y registró la adjudicación de 1.400 millones de dólares contra Venezuela a favor de Crystallex por la expropiación de sus operaciones mineras en Venezuela. Crystallex puede ahora exigir que se haga cumplir la sentencia  del CIADI contra los activos de Venezuela en los Estados Unidos.

¡Dios santo! ¿Hasta dónde podrá llegar el daño que esta locura populista le puede causar a Venezuela? ¿Será que ahora iremos a perder CITGO?

Volvamos algunas páginas hacia atrás para entender lo que está ocurriendo. Las Cristinas -con sus 31 millones de onzas de reservas- se dice que es la mina de oro más grande de Latinoamérica.

A finales de los 90 la concesión de Las Cristinas le fue concedida a otra empresa canadiense, Placer Dome, que para el desarrollo del proyecto creó Minera Las Cristinas, CA (MINCA).

Posteriormente, Placer Dome vendió su participación en MINCA, en una operación que el estado venezolano no reconoció. En 2002, el presidente Chávez anuló los derechos de MINCA sobre Las Cristinas y le otorgó la concesión a Crystallex. Posteriormente Chávez la nacionaliza alegando que: "Esos minerales son para los venezolanos, no para las transnacionales".

Se inicia así un tortuoso proceso de arbitraje ante el CIADI (tribunal de arbitraje del Banco Mundial) que concluye con la decisión citada al principio de una Corte Federal de Washington que permitiría a Crystallex apoderarse de los activos del estado venezolano en los EEUU, incluyendo PDV Holding y su subsidiaria Citgo.

El caso se complica porque recientemente el 100% de las acciones de CITGO fueron gravadas: 51,1% para garantizar el pago de los  bonos de PDVSA cuyo vencimiento se renegoció para el año 2020 y 49,9% en garantía por un préstamo por $ 1.500 millones otorgado por la empresa rusa Rofsnet. PDVSA ha sido incluso acusada de haberse insolventado fraudulentamente afectando los derechos de otros acreedores como es el caso de Crystallex.

¿Qué significa esto para Venezuela?

Comencemos por afirmar que CITGO es el principal brazo comercializador del petróleo venezolano. Disponía de 8 refinerías en el país norteño con capacidad para refinar 1,8 millones de barriles diarios, así como de 66 terminales, participación en oleoductos que atravesaban a los EEUU de sur a norte y 15.250 estaciones de servicio abanderadas con la marca CITGO. Esos activos, en conjunto, nos permitían el raro privilegio de poder llevar los crudos venezolanos desde nuestros propios yacimientos hasta el tanque de gasolina de los automovilistas americanos pasando todo el tiempo por instalaciones venezolanas. Gracias a esa perfecta integración vertical habíamos llegado a controlar el 10% del mercado de gasolina más grande del mundo que es el de los EEUU.

Sin embargo, desde su inicio, el actual régimen fue debilitando esa posición. De los 1,8 millones de barriles diarios que exportábamos a los EEUU hoy enviamos unos 750.000 b/d. Nos hemos desprendido de los oleoductos y de varias refinerías. Nuestro potencial de refinación cayó también a la mitad y de las 15.250 estaciones de servicio quedan menos de 6.000. Aún así, ese país sigue siendo el principal destino de nuestras exportaciones petroleras y, por cierto, de los pocos que aún nos paga en efectivo.

Pero la situación es mucho más grave de lo que parece. Nuevos acontecimientos amenazan al petróleo venezolano. El primero es la autorización para la construcción de oleoductos que llevarán el petróleo canadiense hasta el Golfo de México desplazando nuestros crudos. Pero, más grave aún, la conjunción de tres factores podrían hacer que nuestros crudos dejen de ser competitivos en el mercado americano: a) el rápido desarrollo de la producción petrolera de lutitas en los EEUU gracias al "fracking", b) el marcado y constante abaratamiento de los costos de producción  con esa tecnología y c) las ventajas fiscales que se anuncian para la producción de petróleo de lutitas.

Ahora bien, mientras seamos los propietarios de CITGO, nada podía impedir que esta empresa tomase la decisión de abastecerse con crudos de su casa matriz, PDVSA.

Me explico:  En  cualquier otra empresa pudiera ocurrir que alguno de sus accionistas objetase la compra de petróleo en condiciones menos ventajosas afectando los intereses de sus accionistas. Pero como el único accionista de CITGO es PDVSA, en nuestro caso ese riesgo no estaría planteado.

Pero la situación ha cambiado. Debido a la manía expropiadora del régimen venezolano, es la propiedad de CITGO la que ahora está en riesgo. Tenemos numerosos arbitrajes pendientes en el CIADI, muchos de los cuales ya hemos perdido y otros -como en el caso de Conoco Phillips- que están por decidirse.

Cada arbitraje perdido pone en riesgo la propiedad de nuestras instalaciones en el exterior y, particularmente, la propiedad de CITGO que como hemos visto tiene una importancia estratégica fundamental para Venezuela.

En esta situación hemos caído como consecuencia de la llegada al poder de unos advenedizos dogmáticos que creyeron que con El Capital de Marx bajo el brazo  podían hace y deshacer como les viniera en gana con el destino de Venezuela.

Ahora la situación adquiere proporciones realmente graves. Si algún consejo se me permite, yo le recomendaría a estos señores que a la mayor brevedad llamen a Crystallex, a Conoco Phillips y a las demás empresas con reclamaciones pendientes ante el CIADI y se sienten a negociar directamente con ellos. Que les ofrezcan reponerles los derechos que fueron afectados en estos años de locura, y que se establezcan las condiciones requeridas para que retomen las inversiones que con tanta urgencia se requieren para ayudar a Venezuela a salir de esta pavorosa crisis en que han sumido al país sin ninguna necesidad.

Jose Toro Hardy
petoha@gmail.com
@josetorohardy
Miranda - Venezuela

domingo, 12 de febrero de 2017

JOSÉ TORO HARDY, CITGO

EL PRINCIPAL BRAZO COMERCIALIZADOR DE NUESTRO PETRÓLEO

El 1 de enero de 1976 la industria petrolera venezolana amaneció nacionalizada. 

PDVSA nacía con severos obstáculos. El primero era que, aunque dueños del petróleo, no teníamos acceso a los mercados internacionales. El segundo obstáculo era que el 75% de nuestras reservas correspondían a crudos pesados, con mucho azufre, que los mercados no deseaban. Sólo los podíamos vender mediante acuerdos de comercialización con las transnacionales que habíamos nacionalizado y a precio de gallina flaca. A los compradores sólo les interesaban para mezclarlos con crudos de otras procedencias.

Emprendimos un ambicioso programa de cambio en los patrones de nuestras refinerías a fin de transformar nuestros crudos pesados y ácidos en productos de alto valor. Aún así, no teníamos acceso a los mercados.

Surgió entonces una oportunidad. A raíz de una de las crisis en el Medio Oriente, algunas refinerías en EEUU y Europa se quedaron sin suministro de crudo. PDVSA  pudo comprar algunas a precio de ocasión. Tal fue el caso de CITGO que ya era dueña de varias refinerías en territorio norteamericano. En 1986 adquirimos el 50% de sus acciones; después, en 1990, compramos el restante 50%.

El paso siguiente fue titánico. Teníamos que realizar cuantiosas inversiones para dotar a esas refinerías de procesos de conversión profunda (craqueo catalítico) a fin de adecuarlas a las características de los crudos pesados y ácidos de Venezuela.

Pero el Gobierno de la época no aportó los fondos requeridos, ni estuvo dispuesto a otorgar avales para lograr los créditos que se requerían.  Se optó por contratar financiamientos que serían pagados con el flujo de caja de la propia CITGO. Eso limitó por algunos años la repatriación de dividendos a PDVSA. El financiamiento se terminó de pagar en 1997 y quedamos libres de esa condición.

CITGO es el principal brazo comercializador de nuestro petróleo. La empresa llegó a ser propietaria de ocho grandes refinerías en EEUU con capacidad para refinar más de 1,5 millones de barriles diarios, además de 66 terminales. Tenía participación en oleoductos que atravesaba a EEUU de sur a norte y disponía de más de 15.270 estaciones de servicio (más que restaurantes McDonald's) que aunque no eran propias, eran franquicias abanderadas con la marca CITGO y vendían gasolina  y productos venezolanos.

Para 1998 las refinerías de CITGO eran las siguientes: Lake Charles (320.000 b/d), Paulsboro (84.000 b/d), Lemont (160.000 b/d), Sweeny (213.000 b/d), Savannah (28.000 b/d), Lyondell (265.000 b/d), Corpus Christi (150.000 b/d) y Chalmette, esta en asociación con Exxon Mobil y donde se terminaba de procesar el crudo inicialmente mejorado en Jose proveniente de la asociación estratégica que teníamos con esa empresa en la Faja del Orinoco. Llegamos a controlar el 10% del mercado de gasolina más grande del mundo: el de los EEUU.

Se logró una integración vertical admirable capaz de agregar valor en cada eslabón de la cadena, gracias a la cual el petróleo proveniente de nuestros yacimientos era despachado a los automovilistas norteamericanos, después de haber sido extraído en nuestros pozos, procesado en nuestras refinerías, transportado en nuestros oleoductos, embarcado en nuestros súper tanqueros, manejado en nuestros terminales y vendido en nuestras estaciones de servicio CITGO.

Llegó la revolución

Con la revolución el gobierno decidió desprenderse de varias de esas refinerías y vendió la participación que teníamos en varios oleoductos, que por cierto se usarán ahora para unirlos con el oleoducto Keystone cuya construcción autorizó el presidente Trump y llevará hasta el Golfo de México 800.000 barriles diarios de petróleo de Canadá desplazando al de Venezuela.

Por ahora nos quedan 4 refinerías. Unas las vendimos y otras, como el caso de Chalmette -que teníamos en asociación con Exxon Mobil- la perdimos al echar de Venezuela a esa empresa y perder el arbitraje internacional en el Ciadi.

De las que quedan, la de Sweeny,  la tenemos en asociación con Conoco Phillips. Nuestra participación está en riesgo porque esa empresa también ha demandado a PDVSA en el mayor de todos los arbitrajes internacionales ante el Ciadi, cuya decisión se espera este año. De las 8 refinerías iniciales sólo nos quedarían 3.

Para colmo, de las 15.270 gasolineras hoy quedan menos de 6.000 en manos de CITGO y la capacidad de refinación se redujo  a 749.000 b/d.

CITGO ha sido desmembrada, endeudada y totalmente hipotecada: el 50,1% para garantizar el pago de los bonos de PDVSA cuyo vencimiento se renegoció hasta el año 2020 y el restante 49,9% para garantizar un préstamo de la empresa rusa Rosneft.

Peor aún, corre el riesgo de ser embargada para atender las resultas de los arbitrajes internacionales que de manera sistemática PDVSA ha venido perdiendo ante el CIADI, así como en otros juicios que se nos han abierto por expropiaciones.

En 1998 exportábamos 1,5 millones de barriles diarios de crudo y productos a USA -fundamentalmente a nuestra propia filial CITGO- con lo cual éramos el principal suplidor extranjero del mayor mercado petrolero del mundo: los EEUU (que por cierto se encuentra a apenas 5 días en tanquero de Venezuela). Allí disponíamos  de una inmensa red de refinación diseñada como un traje a la media para las características de nuestros crudos.

En revolución eso cambió. Hoy sólo exportamos a EEUU la mitad, unos 750.000 b/d, porque el gobierno decidió cambiar ese mercado por el de China (que está a 45 días en tanquero en lugar de 5) y donde no existe ni una sola refinería capaz de procesar nuestro petróleo.

Del petróleo que enviamos a China no queda nada, porque se destina íntegramente a pagar deudas contraídas con ese país.

Es como si un huracán lo hubiera barrido todo. La única explicación de tanta locura la encontramos en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2013.  Olvidándose de las prioridades económicas, el Plan promueve  una nueva estrategia geopolítica  cargada de dogmatismo que procura, textualmente,  "la diversificación de las relaciones políticas, económicas y culturales, con la idea de construir un mundo multipolar que quebrante la hegemonía del imperio norteamericano"   buscando acercamientos "con otras naciones alineadas en similares trincheras antiimperialistas o con polos de poder extra regionales que contribuyan a quebrantar dicha hegemonía" (pág 6).

El único impacto en el "imperio" fue que al estimular las inversiones en "fracking"  su producción  doméstica creció en 5 millones de b/d y hoy dependen menos de nosotros. La única quebrantada resultó ser Venezuela.

Jose Toro Hardy
petoha@gmail.com
@josetorohardy
Miranda - Venezuela