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viernes, 18 de diciembre de 2015

DANIEL SANCHEZ, ¿CUANDO LE HAREMOS UN REFERENDUM A LA SALUD?

Una vez ganadas las elecciones a la asamblea nacional, es que comienza una tarea titánica y es la reconstrucción del país. Yo creo que la unión puede movilizar más  personas que el rencor. Hemos sostenido durante los últimos años, que no se debe perseguir a las personas porque piensen distinto. Mal haríamos nosotros de seguir una práctica persecutoria de las personas que están de acuerdo con este régimen. Ninguna guerra se ha ganado cuando nos dividimos, todo lo contrario debemos sumar cada vez más personas a este nuevo aire de cambio que vive el país.
Durante estos últimos años hemos asistido al deterioro más grande que ha sufrido la salud en Venezuela durante toda su historia republicana. Los hospitales se encuentran abandonados, la situación de insumos es patética y la inseguridad se encuentra a la orden del día. Y para colmo, el gran éxodo que ha sufrido nuestro país de su más valioso recurso (que no es el petróleo) sino el talento humano. Hemos visto como durante estos últimos años, miles de profesionales, en su mayoría jóvenes, han emigrado de nuestras fronteras, buscando nuevos horizontes en el extranjero.
Al parecer el cuadro de salud en Venezuela es más complejo de lo que parece. Para empezar no tenemos una política de salud actualizada y coherente con la realidad que vive nuestro país. Los grandes programas exitosos como los de la erradicación del paludismo de quien fuera su artífice nuestro Arnoldo Gabaldón, han desaparecido. Y por lo tanto hay un repunte de enfermedades como dengue, Paludismo y Fiebre Amarilla, las cuales habían sido erradicadas por estos proyectos. En 16 años se han cambiado tantos ministros de sanidad que no recordamos sus nombres. Pero el gran error del ente que dirige la salud en Venezuela en primer lugar, es el de no reconocer sus fallas. Una política errática de salud no acorde con los planes y con la realidad, seguida de una gran incapacidad de los directores que la deben llevar a cabo.
Para reconstruir nuestro país y para reconstruir nuestra salud, debemos nuevamente enamorarnos de nuestros trabajos. Debemos convencer aquellos médicos que se han ido, que Venezuela les ofrece seguridad y beneficios. La patria está perdiendo a sus hijos, y quizás este sea el peor de los daños que le ha hecho este gobierno al país. Todo lo material lo podemos recuperar, pero  ver a nuestros hijos alejándose de nosotros es una herida que tendremos que reparar.
En épocas pasadas los grandes maestros de la medicina se formaban en las grandes escuelas médicas del extranjero, para luego volver a su país a compartir sus conocimientos. El mismo José María Vargas, padre de la medicina venezolana, se formó en Londres y Edimburgo, y luego volvio a su patria a enseñar a nuestros jóvenes. Así como él, Razetti, José Gregorio Hernández, Pablo Acosta Ortiz, Santos Dominicci entre otros, se formaron fuera de nuestras fronteras y luego volvieron a las aulas de la UCV y al hospital Vargas para difundir sus conocimientos.
Pues bien, arreglar el problema de salud quizás nos lleve tiempo, pero no es imposible. Solo hace falta voluntad política y amor por la patria. Capacitar a nuestros profesionales y no ligar la política de salud a un proyecto político hegemónico, que pretenda mantenerse en el poder. Debe haber sinceridad y hacer públicas las cifras que tanto le teme el gobierno, como son las de mortalidad infantil, neonatal, materna. Prevalencia de enfermedades endémicas, y la publicación del boletín epidemiológico. ¿Como podemos combatir una enfermedad? o cómo podemos saber si lo estamos haciendo bien, si no conocemos las estadísticas de sus casos.
La salud es uno de los pilares fundamentales que mantienen un país, junto con la economía y la educación. Cuando el gobierno entienda que salud no es hacer un operativo un fin de semana en un hospital, sobre todo en época electoral, entonces podríamos haber dado un paso hacia adelante. Estoy seguro de que si hiciéramos un referéndum a la salud en este momento, lo perderíamos. La salud quedaría aplazada por bajo rendimiento, como todas las políticas del actual gobierno. Lamentablemente esto es lo que nos ha tocado y debemos luchar para cambiarlo y mejorarlo. Huir del país no es una solución (Al menos para Venezuela) los hijos de mi patria que hemos decidido quedarnos, debemos hacer lo posible por recuperarla.
Nuestra salud está enferma, está muriendo, no la dejemos morir!!!!!

Daniel Sanchez
danielsanchez24@gmail.com
@SanchezDany24

Miranda - Venezuela

jueves, 17 de diciembre de 2015

DANIEL SANCHEZ, LOS RECOLECTORES DE HUESOS

Cuando comencé mi carrera, por los tempranos años 80’, estaba muy emocionado porque había cristalizado mis sueños, el de ser estudiante de medicina. Llegando a la facultad en la Universidad Central de Venezuela, una de las primeras cátedras que me toco cursar fue la de Anatomía. Si, Anatomía, la cátedra de Vargas, la base de la medicina. Ya me sentía médico, me paseaba por los pasillos del instituto anatómico, con mi bata que olía a formol luego de estar varias horas disecando cadáveres.

Sin embargo, los exámenes eran todos orales y exigentes. Si, muy exigentes. Debíamos conocer a la perfección las partes, las piezas anatómicas, los bordes, escotaduras, agujeros de inserción de algún musculo o agujero nutricio de la arteria. Así pasábamos largas horas estudiando la anatomía humana frente a un cadáver que había sido donado voluntariamente para el conocimiento de los jóvenes aprendices
A veces era difícil conseguir piezas anatómicas para estudiar o llevarse a casa, sobre todo en épocas de exámenes. Entonces algunos de nosotros acudimos a una práctica que aunque nos parecía innovadora, ya tenía varios siglos de ejecución. Ir al cementerio, la historia nos dice que Leonardo Da Vinci pagaba a algunos empleados para que desenterraran cadáveres. El mismo Andrés Vesalio, padre de la anatomía moderna, robo cadáveres para poder describir sus formas y realizar los grandes descubrimientos que abrieron el paso a un nuevo despertar de la medicina en el mundo. 
No, no robamos cadáveres. No era para tanto, pero si acudimos al cementerio y hablábamos con algún enterrador que por una buena propina se dirigía a un sitio especial “La Peste”, este lugar es donde se encuentran enterradas aquellas víctimas de la peste de 1918 que azoto al mundo. La mal llamada “Gripe española de 1918” y que cobro la vida de muchos venezolanos. En sus fosas comunes se encuentran muchos seres que sucumbieron a este mal. Era tal la cantidad de muertos diarios por aquella época, que fueron enterrados solo envueltos en sábanas sin ataúd. Por supuesto con el pasar de los años tan solo quedaban los huesos como testimonios de una vida.
Era entonces en ese lugar donde se encontraba la cantera de muchos estudiantes de medicina para poder adquirir alguna pieza de estudio. Se le decía al enterrador “tráeme una paleta” (Escapula), o un hueso de la pierna (fémur), o el hueso de la espinilla (Tibia), o una calavera (Cráneo). Luego nos marchábamos con nuestro nuevo tesoro de estudio y tratábamos de sacarle el mayor provecho posible. En algunas de nuestras casas nuestros padres se asombraban al ver huesos humanos y muchos hasta nos decían que no querían ese muerto en casa.
Fue una época muy hermosa, llena de tanta magia e ilusión. Creíamos que conquistaríamos el  mundo y lo dominaríamos a favor de la ciencia. Jamás le hicimos mal a nadie, simplemente como estudiantes universitarios vivíamos las aventuras de nuestra juventud entre el estudio y la diversión. Y aunque en esta época a nadie se le ocurriría recolectar huesos de esa forma, siempre vivirán en nuestro recuerdos esos momentos maravillosos.

Daniel Sanchez
danielsanchez24@gmail.com
@SanchezDany24

Miranda - Venezuela