Mostrando entradas con la etiqueta DEA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DEA. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de junio de 2019

REINALDO J. AGUILERA R.: EL PRESIDENTE Y LA DEA

Hace 48 horas aproximadamente, el Gobierno de Honduras confirmó que la Justicia de Estados Unidos por medio de la Agencia de Administración para el Control de Drogas​ o DEA por sus siglas en inglés, investigó al presidente del país, Juan Orlando Hernández, en relación con un caso de drogas. La DEA es la oficina del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que es la dedicada en adelantar la lucha contra el contrabando y el consumo de drogas en ese país, además del lavado de activos.

La investigación no encontró indicios para imputarle cargos al presidente de Honduras, pero sí pudo determinar que es una constante de parte de los narcotraficantes tratar de involucrar a cualquier persona en su intento de salvarse o minimizar sus responsabilidades y penas impuestas por la comisión de delitos, en tal sentido generalmente molestos por haber sido extraditados a EE.UU por ejemplo, varios cabecillas del narcotráfico en Honduras específicamente, capturados y confesos, pretendieron involucrar en sus declaraciones ante la justicia norteamericana al presidente Juan Orlando Hernández.

No cabe duda que las autoridades de diversos países están encima de muchas cosas respecto a la Venezuela Bolivariana, al igual que a las situaciones vinculadas a Maduro y a los allegados al régimen Chavista, que ya supera los 20 años en nuestro país.

Lo que podemos afirmar es que se avecina una verdadera tormenta para “Ellos”, no solo es lo que puede tener que ver con narcotráfico y lavado de dinero, es el caso Odebrecht por ejemplo que no termina de destaparse mediante una investigación seria y los casos más importantes que son los relacionados con “Crímenes de Lesa Humanidad” que no prescriben nunca, todo eso sumado hace temblar a cualquiera; quizá las posiciones a ultranza que asumen en las filas del régimen tengan que ver con que saben por dónde vienen los tiros; tendremos que esperar y observar el desarrollo de esos acontecimientos.

Es bueno aclarar que el tipo de situaciones que les vengo mencionando no son nuevas y generalmente siempre llegan a alguna conclusión, como el caso del presidente de Honduras, eso sí no tan favorables como ese caso para los otros investigados probablemente, tampoco se limita a la justicia norteamericana, existen momentos en los que aunque sea por breves momentos en nuestros países de Latinoamérica se logra el nivel de justicia requerido y se actúa, incluso tocando a los más poderosos y hasta a presidentes en ejercicio.

Tenemos muchos casos en tiempos recientes, en Brasil el ex presidente Lula Da Silva fue condenado a más de 9 años de prisión por corrupción y lavado de dinero, en el Perú piden prisión para Ollanta Humala y su esposa, están también los casos de los expresidentes Pedro Pablo Kuczynski y Alan García trágico por demás y en Guatemala Otto Pérez Molina está tras las rejas; éstos son solo algunas de la serie de sentencias y circunstancias que en los últimos años y meses recientes han involucrado a presidentes de América Latina, de allí que no es de extrañar que en Venezuela ocurra algo similar.

Para ir cerrando, vale la pena hacer un aparte y hacer referencia a el programa especial emitido el día domingo por la cadena Univisión, denominado desde ya como “La Entrevista Censurada” en la cual ocurrió el incidente con el señor Jorge Ramos y la incautación por no decir el robo de los equipos y celulares de los allí presentes; lo que sucedió definitivamente hizo que muchos venezolanos hayamos sentido vergüenza, de verdad que no hay mucho que explicar, las imágenes y lo dicho por Maduro ante la interpelación periodística lo que da es eso, pena.

En conclusión y por el momento, debemos estar muy atentos mientras se desarrollan los sucesos que como siempre digo cambian de un momento a otro, sean cuales sean, pues cuando menos lo imaginemos las cosas ocurrirán, así de simple y sencillo.

Reinaldo J. Aguilera R.
@raguilera68/@AnalisisPE

lunes, 14 de diciembre de 2015

THAYS PEÑALVER,LA ASAMBLEA Y LA HERENCIA ENVENENADA DE CHÁVEZ

Recuerdo 1999 como si fuera ayer. Cuando los otrora poderosísimos caudillos de los partidos políticos y aquellos magnánimos diputados y senadores que antes inundaban los medios de comunicación, terminaron haciendo cola en el habilitado o en la Oficina de Personal para introducir apresuradamente sus jubilaciones. 

La gran lección fue cuando salí del Congreso aquel día y vi a algunos líderes políticos haciendo cola, pero ésta vez en el teléfono público de la Esquina de Pajaritos. Pensé: esto es increíble. Les habían quitado el chofer y el celular que también era pagado por el Congreso y si el teléfono público hubiera hablado, seguramente les habría dicho lo mismo que yo: “¿Ustedes pensaban que esto iba a durar para siempre?”. Ese día, hablaba con uno de ellos mientras hacia la cola y otro personaje importante, auricular en mano le decía: “Esto dice que hay que introducir una tarjeta…” Era el resultado de varias décadas divorciados de la realidad social, ocurrido mucho, pero mucho tiempo atrás y ese día firmaban la sentencia que los separaría para siempre del Poder Legislativo y de la política venezolana.

Pero esos “herederos” -porque ninguno de los padres fundadores de la democracia vivía para ese momento o estaban ya retirados con el sol a la espalda- que hacían la cola frente al teléfono público, podían marcharse con resignada impotencia a sus casas sin que la revolución les hiciera mella alguna, porque ningún modelo anterior desde Guzmán Blanco, pasando por las dictaduras de Gómez o Pérez Jiménez y los cuarenta años de democracia, había hecho el daño que hicieron sus sucesores. Me explico.

Más allá de los subterfugios utilizados contra la democracia, para tratar de empañar su obra hablando de exclusión social, Hugo Chávez tuvo de acuerdo a sus palabras “un sueldo excelente” con Carlos Andrés Pérez, y llegados los tiempos de Luis Herrera nos explicó que: “con mi sueldo me pude comprar un carro (...) tremenda nave con rines de magnesio (...) y corneta ru ru ru (...) pregúntele a una novia que tenía” (mientras su esposa vivía en un rancho) y siendo mayor un día, presidiendo Rafael Caldera, su jefe y general le preguntó: ¿Tú no tienes casa?, ¿Tú eres mayor y no tienes casa? No tengo” respondió. No porque no era posible, sino por una vida completamente desordenada, ya que todos sus compañeros tenían vivienda propia y él vivía de nuevo con otra novia en Caracas. “Yo vine a conseguir un crédito -lo confieso-, no porque yo lo haya pedido” sic, “el general estaba empeñado (...) Entonces él, prácticamente, casi que llenó la solicitud” y así fue como le dieron su crédito completico.

Era necesaria esta vuelta, para volver a las caras de aquel teléfono público de 1999, porque aquella gente que pedía una tarjeta telefónica prestada, fue la que permitió que todos estos comunistas, llegaran a ministros gritándonos que fueron “excluidos”, cuando a todos les ocurrió lo mismo que a Chávez, tuvieron oportunidades y no pocos estudiaron en Bologna, Sussex, Stanford, Columbia, Costa Rica, Berkeley, la Universidad Autónoma de México, la Sorbona o la Complutense, por no hablar de que fueron becados, hasta el punto que lo único que provoca es gritarles a los cuatro vientos ¡Carajo! Venezuela bien vale una disculpa de parte de todos ustedes!

Pero no la habrá. Es la misma ignorancia sobre la lección: “Nada dura para siempre” pero con una enorme diferencia. Algunos de ellos, por primera vez en la historia, hicieron mucho daño directo, personal y alevoso a demasiada gente. Cuando vieron a Brito agonizar de hambre, decían: “esto va a durar para siempre”, cuando arrastraban a la gente fuera de sus fincas, cuando allanaron sus propiedades, cuando empujaron al árabe llorando de su tienda, cuando acusaron cientos sin pruebas y arrojaron a la gente común a las mazmorras. Cuando obligaron a 236 mil pequeños empresarios a cerrar sus puertas, a miles a quebrar, a centenares de miles de abuelos y padres a separarse de sus hijos y nietos pensaban: “esto va a durar para siempre”.
Cuando atacaron al imperio estadounidense, lo ridiculizaron y lo amenazaron, cuando insultaron a los españoles, cuando insultaban a Merkel como si estuvieran en un bar de mala muerte, exclamaban extasiados: “este poder va a durar para siempre”. Cuando ya no importaron las formas, - que pocas veces guardaron - aunque los descubrieran con cientos de millones de euros en cuentas cifradas o cuando Chávez los mandó a negociar con la guerrilla para hacerse la vista gorda, pensaron: “total la DEA no se va a meter, porque tenemos el poder y para eso los sacamos de aquí”, cuando ayudaron a Irak, a Libia y a no pocos radicales islámicos aseguraban convencidos: “este poder va a durar para siempre (...) Tenemos a todo el Mercosur, a los árabes y pronto ganarán los nuestros en Europa, la revolución finalmente será mundial” arengaba la soberbia del ignorante.

Pero el teléfono que sonó y no fue el público de Pajaritos. Fue el cubano, un día como el 12 de Diciembre de 2012: “hubo un paro (...) coma (...) no salió de ésta (...) lo mantendremos artificialmente hasta que ustedes vean que hacer”. Pero lejos de rectificar, tras el duro golpe, continuaron haciendo daño al grotesco grito: “Chávez vive”. 

Luego caerían los precios del petróleo, los líderes revolucionarios árabes serian barridos, Cuba abriría su embajada en Washington, Macri ganaría al kirchnerismo, Dilma Roussef con una popularidad del 8% generaría un paquetazo liberal y enfrentará su destitución, Uruguay y Paraguay cambiarían de opinión, las FARC le daría la espalda a Venezuela con la paz, la OEA se voltearía y de Mercosur solo quedaría un Evo Morales exclamando: “! Me siento solo en Suramérica!”. “Podemos” que quería gobernar España y los movimientos financiados por Chávez perderían estrepitosamente en la península, mientras la DEA ya tiene listas las boletas que meterán en la cárcel a quienes negociaron, lo innegociable.

Si, “nada dura para siempre”, para colmo el seis de Diciembre, a dos años del aniversario de la muerte de Chávez, la revolución perdió y la oposición alcanzó lo impensable, la supermayoría y en las elecciones de 2016 arrasaremos con 21 de las 23 gobernaciones (si no con todas) sin mencionar la alcaldías. Ahora veremos la corrida de muchos al grito “no te entierres con la Revolución” y la radicalización de una exigua minoría, donde no pocos se ven los próximos treinta años, vestidos de color naranja tras un pequeño vidrio y un teléfono, en un locutorio del extranjero. Por eso, a unos pocos les parece que no tienen otra opción, más que radicalizarse e incluso hasta intentar lo irracional, en el preciso momento en que perdieron todo su piso político (hablar en nombre de la mayoría o del pueblo) y perdido además, todo el apoyo exterior. Radicalizarse en minoría comprobada, contra el planeta entero, es y hay que decirlo, la estupidez suprema.

Por eso la oposición debe hacer un llamado cordial y urgente, frente a la amenaza final. El chavismo que no hizo daño, la gran mayoría, debe ser convocado para construir la nueva Venezuela, la de todos sin persecuciones políticas e ideológicas, una más pragmática que solo aspire al progreso, trabajo y esfuerzo con sentido común. Sobre todo ellos, deben deslindarse y ayudarnos a aislar a los que están dispuestos a matar por conservar sus cuentas bancarias, privilegios o escapar de las consecuencias de su propia maldad, es decir, aquellos que adquirieron firme, plena, irrevocable, absoluta y totalmente, la herencia envenenada de Chávez.

Thays Peñalver
thays.penalver@me.com
@thayspenalver
Caracas - Venezuela

miércoles, 18 de noviembre de 2015

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, NAVEGANDO ENTRE DEA, OEA Y SOS

Han filmado una suntuosa película con la aprehensión del sobrino y el ahijado de la pareja presidencial. Esta historia cuenta con extravagantes narcos portando pasaportes diplomáticos, aviones de lujo, yates y hasta agentes encubiertos. Quizá extrajeron sin mesura un polvoriento capítulo de la serie “Miami Vice” o la realidad nacional sobrepasa la capacidad creativa del más suspicaz guionista.

Los sendos aprendices de narcotraficantes, con la cara lavada del abuso, se aprestaron a pasar su mercancía en la desprovista isla de Haití, haciendo semejante transacción nada más y nada menos que con los estupendos negociadores de la DEA, quienes les efectuaron un pormenorizado seguimiento a sus fechorías, dando al traste con el acto delictivo y el posible suculento botín.
Pero los dos jóvenes, Efraín Antonio Campos Flores (ahijado de Maduro) y Francisco Flores de Freites (sobrino de Cilia), deberán vivir los próximos años tras los barrotes de la justicia norteamericana, más allá de las acusaciones por narcotráfico y sucumbir por su ingenuidad al venderle 800 kilos de cocaína a agentes encubiertos de la Agencia Antidroga de Estados Unidos, por lograr efectuar un acto de burla al pueblo venezolano e irrumpir con descaro en el fango de su irreprimible deseos de codicia.
Cualquier variedad de versiones saltaron en las primeras noticias. Se decía que pensaban camuflar la droga en latas de atún para su envío a EEUU. Que si eran hijos, sobrinos, ahijados y qué cantidad de apelativos para estos sujetos irreverentes de las leyes, a quienes podría apuntársele una acusación adicional a su libreta de trastadas y acciones punibles, como es la de ser unos atolondrados ingenuos.
Ahora los personeros del gobierno tienen los alegatos patas arriba. No saben si callar, calificar como falsa la premisa o esconderse de las desaforadas dudas del descaro familiar. Suena burlesco señalar que estos sujetos se tomaran el atrevimiento de vender latas de atún al estremecedor sobreprecio de los estupefacientes.
Mientras estos personajes acaparaban sus laticas de atún blanco y se presentaban como bachaqueros de la alta alcurnia del narcotráfico, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, despotricaba de la posición de Venezuela por no contar con calificados observadores internacionales para los comicios parlamentarios de diciembre, comunicando su desconcierto en una carta que le dio la vuelta al mundo en pocas horas.
La abultada misiva contentiva de 18 páginas dirigidas a la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, magullaba con certeza la posición de la representante electoral, por su negativa a contar con estos observadores para el monitoreo y velatorio de un proceso correcto, además de dejar en duda la libertad de expresión en nuestra nación.
Por fin se revitaliza este organismo internacional, ante el acostumbrado mutis que dejaba al garete cualquier acto trascendental o hecho acaecido en el país. Almagro no tuvo reparos para apuntalar una opinión contundente, instando a brindar las garantías para que las dificultades y los problemas puedan superarse y soltó una frase clara sobre el venidero proceso electoral: “frente a la más mínima duda sobre el funcionamiento de la democracia, nuestro deber, el suyo Señora Lucena y el mío, es dar garantías para todos y no desviar la vista ni hacer oídos sordos a la realidad que tenemos frente a nosotros".
Ahora tenemos el despliegue de la DEA y la OEA se sumó al SOS. Estos dos hechos de la semana pasada sirven de peculiar preludio a lo que será una diminuta campaña electoral, colocando en entredicho la diafanidad de un gobierno envuelto por fantasmas impasibles del desconcierto y si las instituciones se calan la cachucha de la democracia a su conveniencia. La ruleta gira y la apuesta debe dirigirse hacia un cambio sin precedentes este 6 de diciembre.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571

Zulia - Venezuela