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miércoles, 23 de octubre de 2019

BELTRÁN HADDAD: CIUDADANÍA NO ES INCLUSIÓN

Venezuela acaba de entrar nuevamente al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, organismo que tiene por objeto promover el respeto a los derechos humanos. A raíz de esta elección que favorece a nuestro país, quiero hacerles algunos comentarios sobre los derechos fundamentales y dentro de ellos los derechos humanos y el concepto de ciudadanía. Se dice, entonces, al elaborar la teoría, que “cruzando” la distinción que se da entre los derechos de la personalidad y derechos de ciudadanía que corresponden a todos o sólo a los ciudadanos, con la que se da entre derechos primarios y derechos secundarios que corresponden a todas o sólo a las personas con capacidad de obrar, obtenemos cuatro categorías de derechos fundamentales: derechos humanos, derechos públicos, derechos civiles y derechos políticos.

Ahora bien, los derechos humanos conciernen indistintamente a todas las personas como, por ejemplo, el derecho a la vida y al respeto a su integridad física, psíquica y moral; la libertad personal; la libertad de conciencia y de expresión del pensamiento; el derecho a la salud; el derecho a la educación y a las garantías penales y procesales.

Después del nacimiento de la ONU, los derechos humanos son derechos fundamentales dentro de los Estados que los consagran en sus constituciones, pero sucede que en la actualidad son derechos de las personas con independencia de sus diversas ciudadanías. Esto quiere decir que la categoría de “ciudadanía” corre el riesgo de prestarse a fundar una idea regresiva e ilusoria de la democracia porque en la crisis de los Estados y de las comunidades nacionales, a finales del siglo pasado y comienzos del siglo XXI, en relación con el fenómeno de las migraciones en busca de subsistencia, los conflictos étnicos, el nuevo racismo y la diferencia cada vez mayor entre países ricos y países pobres, el concepto de “ciudadanía” ya no es un factor de inclusión y de igualdad. ¿Se acuerdan de la “Ley Arizona” en EEUU donde los marginados e indocumentados no tienen la condición o el status de ciudadano? Es un ejemplo.

Esta problemática la viene planteando Ferrajoli en su extensa obra, en la que concluye diciendo que “los derechos fundamentales, como enseña la experiencia, no caen nunca del cielo, sino que llegan a afirmarse cuando se hace irresistible la presión de quienes han quedado excluidos a ellos.

Beltrán Haddad
@beltranhaddad 

lunes, 4 de abril de 2016

ISAAC VILLAMIZAR, LOS HUMANOS SOMOS EXCEPCIONALES

Entre todas las especies de la tierra, Dios nos hizo a su imagen y semejanza. Es cierto que somos seres similares a otros mamíferos, porque tenemos órganos, brazos y piernas, y nos reproducimos de forma similar. Incluso es parecido cómo el recién nacido y el cachorro van  superando la primera angustia cuando la madre ofrece su pecho para alimentarlos.

Pero los humanos  tenemos nuestro sello distintivo. Como nadie, tenemos aptitudes que van más allá de lo necesario para sobrevivir. Sólo nosotros podemos apreciar el arte, la música, la belleza. Sólo en nosotros hay la capacidad para pintar un hermoso cuadro, esculpir una obra de arte, componer un sensible poema o expresar con flores nuestros sentimientos. La capacidad inventiva, creativa y de asombrosa genialidad, ha hecho que construyamos estructuras, edificaciones, puentes y obras de ingeniería que desbordan la simple conformidad de sobrevivir; hasta tal punto que nos hemos atrevido a salir al espacio y a indagar con ojos telescópicos y sondas viajeras los confines del sistema solar y planetario.
Maduramos no sólo física y biológicamente, sino también en las dimensiones psicológicas, sociales y espirituales. Estamos en permanente transformación y somos conscientes de nuestros cambios. Vamos cubriendo etapas y cada cambio nos deja nuevas experiencias, nuevos aprendizajes, lo que nos va configurando una particular aptitud para sobrevivir con inteligencia en cualquier ambiente. La misma inteligencia va creciendo, adaptándose a los retos, dificultades, requerimientos y problemas que el entorno le va presentando al hombre. Tenemos también una capacidad de memoria, en algunos privilegiada, que hace traer a nuestra mente recuerdos, sean maravillosos o amargos de nuestro pasado, que en todo caso nos energizan, nos alertan y nos ayudan a redescubrir el sendero apropiado por el cual debemos transitar. Como la vida no está escrita, nosotros mismos tenemos el libre albedrío para ir llenando las páginas de ella, con la más elegante letra cursiva, aunque algunas veces tengamos el pulso poco firme y nos salgan algunos garabatos.
Igualmente, cursa en la existencia del ser humano el razonamiento, incluso la  facultad de poner en duda sus creencias para seleccionar las que ciertamente le den seguridad, tal como lo afirmó Descartes en sus “Meditaciones metafísicas”. Sólo el humano puede aplicar argumentos formalmente válidos, en búsqueda de la conclusión de una verdad, a través de la lógica. Y cómo si fuera poco, tal como lo propugnan los místicos orientales, podemos llegar a la más profunda introspección, para observarnos a nosotros mismos, es decir, el observador puede ser auto observado, para alcanzar el nirvana, la iluminación y el sentido de sí mismo. Nadie más que la especie humana logra tal supremacía de realización espiritual.
Definitivamente, es una maravilla haber sido escogidos por la gracia divina para vivir en el género humano. Vienen las grandes preguntas: ¿Hemos sabido apreciar esto? ¿Somos sensatos de este gran nivel que poseemos, para vivir con la más prudente sabiduría?
Isaac Villamizar
isaacvil@yahoo.com
@isaacabogado
Tachira - Venezuela