martes, 5 de abril de 2016

ISAAC VILLAMIZAR, LOS HUMANOS SOMOS EXCEPCIONALES

Entre todas las especies de la tierra, Dios nos hizo a su imagen y semejanza. Es cierto que somos seres similares a otros mamíferos, porque tenemos órganos, brazos y piernas, y nos reproducimos de forma similar. Incluso es parecido cómo el recién nacido y el cachorro van  superando la primera angustia cuando la madre ofrece su pecho para alimentarlos.

Pero los humanos  tenemos nuestro sello distintivo. Como nadie, tenemos aptitudes que van más allá de lo necesario para sobrevivir. Sólo nosotros podemos apreciar el arte, la música, la belleza. Sólo en nosotros hay la capacidad para pintar un hermoso cuadro, esculpir una obra de arte, componer un sensible poema o expresar con flores nuestros sentimientos. La capacidad inventiva, creativa y de asombrosa genialidad, ha hecho que construyamos estructuras, edificaciones, puentes y obras de ingeniería que desbordan la simple conformidad de sobrevivir; hasta tal punto que nos hemos atrevido a salir al espacio y a indagar con ojos telescópicos y sondas viajeras los confines del sistema solar y planetario.
Maduramos no sólo física y biológicamente, sino también en las dimensiones psicológicas, sociales y espirituales. Estamos en permanente transformación y somos conscientes de nuestros cambios. Vamos cubriendo etapas y cada cambio nos deja nuevas experiencias, nuevos aprendizajes, lo que nos va configurando una particular aptitud para sobrevivir con inteligencia en cualquier ambiente. La misma inteligencia va creciendo, adaptándose a los retos, dificultades, requerimientos y problemas que el entorno le va presentando al hombre. Tenemos también una capacidad de memoria, en algunos privilegiada, que hace traer a nuestra mente recuerdos, sean maravillosos o amargos de nuestro pasado, que en todo caso nos energizan, nos alertan y nos ayudan a redescubrir el sendero apropiado por el cual debemos transitar. Como la vida no está escrita, nosotros mismos tenemos el libre albedrío para ir llenando las páginas de ella, con la más elegante letra cursiva, aunque algunas veces tengamos el pulso poco firme y nos salgan algunos garabatos.
Igualmente, cursa en la existencia del ser humano el razonamiento, incluso la  facultad de poner en duda sus creencias para seleccionar las que ciertamente le den seguridad, tal como lo afirmó Descartes en sus “Meditaciones metafísicas”. Sólo el humano puede aplicar argumentos formalmente válidos, en búsqueda de la conclusión de una verdad, a través de la lógica. Y cómo si fuera poco, tal como lo propugnan los místicos orientales, podemos llegar a la más profunda introspección, para observarnos a nosotros mismos, es decir, el observador puede ser auto observado, para alcanzar el nirvana, la iluminación y el sentido de sí mismo. Nadie más que la especie humana logra tal supremacía de realización espiritual.
Definitivamente, es una maravilla haber sido escogidos por la gracia divina para vivir en el género humano. Vienen las grandes preguntas: ¿Hemos sabido apreciar esto? ¿Somos sensatos de este gran nivel que poseemos, para vivir con la más prudente sabiduría?
Isaac Villamizar
isaacvil@yahoo.com
@isaacabogado
Tachira - Venezuela

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