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jueves, 31 de diciembre de 2015

MARY ANASTASIA O'GRADY, LA RAMA DE OLIVO DE OBAMA A CASTRO, THE WALL STREET JOURNAL, FUENTE LA NUEVA NACIÓN,

Este mes se cumple el primer aniversario de la reconciliación unilateral del presidente Barack Obama con Cuba. Luego del anuncio del 17 de diciembre de 2014, el gobierno de Estados Unidos actuó inmediatamente para relajar las restricciones a los viajes de estadounidenses a la isla y, en consecuencia, impulsar los ingresos de los dueños de su industria turística: las fuerzas armadas cubanas.

En mayo, Washington eliminó a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo, a pesar de que el dictador Raúl Castro acoge a conocidos terroristas, incluida la fugitiva estadounidense Joanne Chesimard, ex miembro del desaparecido Ejército de Liberación Negro y asesina convicta de policías.

EE.UU. reabrió en agosto una embajada en La Habana y la semana pasada anunció un acuerdo bilateral para restablecer vuelos directos entre los dos países.

Los disidentes cubanos han sido duramente golpeados. Días después de que se anunciara la nueva política estadounidense, Danilo Maldonado, el artista cubano conocido como El Sexto, fue detenido por burlarse de los Castro. Pasó 10 meses en la cárcel y Amnistía Internacional lo calificó como prisionero de conciencia.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, con sede en La Habana, documentó 7.686 arrestos políticos en 2015 hasta el 30 de noviembre. Ese día, Maldonado resumió el impacto de la distensión promovida por Obama: “No hay unos cambios positivos en nada. EE.UU. ha cedido demasiado en las conversaciones de normalización, y eso ha permitido que Cuba continúe su represión”.

Zeid Ra’ad Al Hussein, el alto comisionado de la Organización de Naciones Unidas para los derechos humanos, hace eco de esto. “Me sorprendió particularmente que un número de personas, incluyendo miembros de las Damas de Blanco, fueran arrestadas el Día de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre”, dijo la semana pasada. “Esto muestra un desdén extraordinario por la importancia de los derechos humanos de parte de las autoridades cubanas”.

Cuba aprobó en 2014 una nueva ley de inversión extranjera para impulsar el ingreso de capitales. No obstante, el gobierno retuvo el poder de confiscar activos para fines “públicos” o “sociales” y se ha ganado una reputación por encarcelar arbitrariamente a empresarios extranjeros. En la edición de finales de año de la publicación especializada World Affairs, José Azel, académico sénior del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Estadounidenses de la Universidad de Miami, señaló que, a pesar del “lenguaje apabullante” de la ley de inversión, “más de un año después apenas un puñado de inversiones han sido aprobadas”.

Tal vez los capitalistas no sean tan importantes cuando Rusia se muere de las ganas por regresar a Cuba en grande. En 2014, el presidente ruso, Vladimir Putin, condonó US$32.000 millones que Cuba debía a la antigua Unión Soviética. Luego convirtió el saldo de US$3.500 millones adeudados a Moscú en una línea de crédito para energía y proyectos industriales en la isla.

A cambio, entre otras cosas, el Kremlin puede usar a Cuba para instalar una estación de apoyo para el sistema satelital de navegación global de Rusia (Glonass), un rival del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) de EE.UU. En una publicación del 17 de noviembre en el sitio web del Proyecto Sobre la Transición en Cuba de la Universidad de Miami, el investigador adjunto Hans de Salas-del Valle observó que “la instalación de una instalación de señales en Cuba forma parte de una estrategia más amplia para integrar a Cuba en el programa espacial de Rusia”. El investigador añadió que “Moscú ha expresado públicamente interés en establecer una plataforma de lanzamiento de satélites en Cuba”.

Obama está de acuerdo con Raúl Castro en que EE.UU. debe levantar el embargo económico. Sin embargo, Cuba ya puede comprar alimentos y medicamentos de EE.UU. y, desde el punto de vista práctico, hay pocos límites al viaje de estadounidenses a la isla, aunque sean presentados como “intercambios culturales”. Lo que queda del embargo es una prohibición al acceso al crédito bancario y reclamos legales de casi US$8.000 millones en propiedades robadas por la revolución.

Los Castro tienen una solución para este último punto. Aseguran que el embargo le ha costado a Cuba más de US$100.000 millones desde 1959, así que en realidad EE.UU. le debe dinero.

Esto es irrisorio. Lo que no es tan divertido es la deuda de Cuba. Incluso después de la rebaja de Rusia, La Habana aún le debe al resto del mundo, excluyendo EE.UU., unos US$85.000 millones. Los países no están haciendo fila para prestarle más dinero. Los Castro necesitan una nueva víctima y ahí es donde aparece Obama.

La economía cubana, que depende en gran medida del petróleo de Venezuela y la asistencia de China, es incapaz de sostener la nación. Según De Salas-del Valle, “la suposición de que la interacción económica con el régimen Castro salvará a EE.UU. de una crisis de inmigración a lo largo del estrecho de la Florida parecer ser la motivación subyacente, si bien tácita, para el cortejo sin precedentes de la Casa Blanca a Raúl Castro”. De ser así, es un error de cálculo enorme. La política ha envalentonado al dictador.

Cerca de 4.000 cubanos que trataban de llegar a EE.UU. están atrapados en Costa Rica porque el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, un amigo de los Castro, no les permite su avance hacia el norte. Es cierto que están huyendo de la tiranía, pero no habrían podido llegar hasta allí sin, al menos, la aprobación tácita del régimen castrista.

Estos refugiados están siendo usados como peones de los Castro para crear una crisis humanitaria y presionar a EE.UU. para que conceda créditos y ayuda multilateral. La Habana está apostando a que Obama responderá.

Mary Anastasia O'Grady
O'Grady@wsj.com
@MaryAnastasiaOG
Estados Unidos



Enviado a  nuestros correos por
Alfredo Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Estados Unidos

domingo, 29 de noviembre de 2015

DAVID LUHNOW Y JUAN FORERO EL POPULISMO PIERDE TERRENO EN AMÉRICA LATINA, THE WALL STREET JOURNAL, FUENTE INDEPENDENT INSTITUTE,


DAVID LUHNOW
La victoria presidencial del dirigente de centroderecha Mauricio Macri en Argentina marca un giro en la llamada “marea rosa” de los movimientos políticos populistas que han llevado hacia la izquierda buena parte de América del Sur en los últimos 15 años.
Mientras que algunos gobernantes populistas, como el boliviano Evo Morales, siguen siendo populares y permanecen firmemente arraigados al poder, otros se están desvaneciendo gracias al derrumbe de los precios de las materias primas que alimentó las exportaciones de estos países, una serie de escándalos de corrupción, la mala gestión macroeconómica y el deseo de cambio de los votantes.
El triunfo de Macri en Buenos Aires termina con 12 años del llamado kirchnerismo, la marca populista de la política de izquierda consagrada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su difunto esposo Néstor Kirchner. Ambos nacionalizaron empresas, despojaron al banco central de su independencia e intensificaron el gasto y los subsidios en políticas que elevaron temporalmente los ingresos, pero que perjudicaron las inversiones y avivaron la inflación.
JUAN FORERO
En Brasil, la izquierdista Dilma Rousseff, ex guerrillera que pertenece al Partido de los Trabajadores, lucha contra un índice de aprobación de 10% en medio de la mayor crisis económica del país en 25 años y un escándalo de corrupción que involucra a la petrolera estatal Petrobras.
Y se espera que el 6 de diciembre los venezolanos asesten un golpe en las urnas al presidente Nicolás Maduro, el heredero del líder populista Hugo Chávez, en las elecciones legislativas de mitad de período. Las encuestas muestran que la oposición ganaría por al menos 20 puntos porcentuales, con lo que probablemente obtendrá el control de la Asamblea Nacional.
“Lo que pasó en Argentina ayer fue el primer cambio en América Latina”, dijo Maílson da Nóbrega, ex ministro de Hacienda de Brasil y socio de Tendências Consultoria en São Paulo. “Puede ser el comienzo de una caída en los gobiernos populistas. Creo que el próximo debe ser Venezuela .... Y creo que Brasil hará lo mismo en 2018”.
La recesión económica explica en parte la voluntad de cambio de los votantes. Venezuela atraviesa por su peor contracción económica. Después de caer 4% el año pasado, se espera que la economía retroceda 10% este año y otro 6% en 2016, según el Fondo Monetario Internacional.
El FMI prevé una contracción de 3% para Brasil este año, seguido por otro descenso de 1% en 2016. En Argentina, la economía creció apenas 0,5% el año pasado y se espera una expansión de apenas 0,4% este año, seguida por una recesión de 0,7% en 2016.
“Cuando no hay dinero, no hay populismo”, dijo Marta Lagos, directora de la firma encuestadora Latinobarómetro, con sede en Santiago. Lagos dijo que el fin del auge de las materias primas perjudicará a todos los gobiernos de América del Sur, de izquierda y de derecha, pero que la izquierda populista pagará un precio más alto, ya que fueron los que peor gestionaron sus economías.
El cambio hacia el centro podría tener profundas consecuencias para la región, abriendo la puerta a un estilo más pragmático de hacer política, pero también aumentando los riesgos de inestabilidad si los pobres no ven beneficios. Los países que luchan por pagar sus cuentas con la crisis de las materias primas pueden abrirse más a la inversión y el comercio internacional. Las relaciones con Washington probablemente mejorarán.
Macri ya ha señalado su intención de adoptar una línea mucho más dura frente a Venezuela. En los últimos años, el gobierno venezolano ha dado marcha atrás en cuanto a las libertades democráticas, congestionando los juzgados y encarcelando opositores como Leopoldo López, el líder antichavista más popular del país.
Hasta ahora, Argentina ha sido el aliado incondicional más influyente de Venezuela en América del Sur. Pero la semana pasada, Macri dijo que, como miembro del Mercosur, la unión aduanera sudamericana, Argentina pediría la suspensión de Venezuela de la organización por violar la llamada cláusula democrática debido a “los abusos en la persecución de opositores y la libertad de expresión”.
Presionados por la desaceleración de China y la caída de los precios de los commodities, algunos países, entre ellos Argentina, podrían abrirse más al comercio y la inversión extranjera. Hace poco, la Cámara de Comercio de Estados Unidos organizó su primera visita formal a Argentina en al menos una década. Representantes de empresas estadounidenses de diversos sectores como la agricultura y la banca se reunieron con el equipo de Macri para tratar temas como la resolución de la disputa del país con los acreedores y el fin de los controles de capital.
Por ese entonces, el presidente de Bolivia, Evo Morales, viajó a Nueva York para tratar de atraer inversiones. Incluso Cuba, el único régimen comunista del hemisferio, se está abriendo al restablecer sus relaciones diplomáticas con EE.UU. y buscar con cautela inversiones extranjeras.
La marea rosa comenzó a fines de 1998 con la elección de Chávez. Desde ese año hasta 2008, siete líderes más de centro izquierda asumieron el poder en Sudamérica. A fines de la década de 2000, casi 300 millones de los 365 millones de habitantes del subcontinente estaban viviendo en países gobernados por líderes de izquierda.
No todos los izquierdistas fueron populares. Los de Chile y Uruguay, por ejemplo, han adoptado políticas de libre mercado al tiempo que han expandido los programas de bienestar social. Argentina y Venezuela, en cambio, recurrieron a la nacionalización de empresas foráneas y la impresión de dinero para financiar la transferencia de efectivo a los pobres, lo que agravó la inflación pero les aseguró la lealtad de millones de votantes.
Los populistas tomaron el poder al inicio de un auge de los commodities que duró una década. Venezuela, que posee las mayores reservas petroleras del mundo, obtuvo miles de millones de dólares en ganancias de la venta de crudo durante los años de Chávez. Brasil se convirtió en un líder mundial en productos como el pollo, el mineral de hierro y el jugo de naranja.
Pero la mayoría de los gobierno no ahorró para la época de vacas flacas. Brasil acumuló reservas de US$371.000 millones, pero Argentina y Venezuela tienen menos de US$30.000 millones y US$20.000 millones, respectivamente.
La producción del Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela, cayó 0,4% el año pasado y se espera que caiga 2,3% este año. En cambio, la de los países de la Alianza del Pacífico, un bloque mucho más orientado hacia el comercio y compuesto por México, Perú, Colombia y Chile, creció 2,6% en 2014 y se prevé que se expanda 2,3% este año, según estimaciones de BBVA.
Conforme el dinero ingresó a raudales durante el auge de los commodities, aumentaron los escándalos de corrupción. Brasil ha estado envuelto en un escándalo de sobornos de Petrobras, en el que ha sido implicado el partido de gobierno. En Argentina, el ex vicepresidente de Kirchner, Amado Boudou, ha sido imputado en dos casos de corrupción. Asimismo, la presidenta y su hijo son investigados por acusaciones de lavado de dinero. Ellos niegan que hayan cometido delitos y afirman que los tribunales tienen motivaciones políticas.
Venezuela, en tanto, es considerado el país más corrupto de América, según un ránking de 174 naciones de Transparencia Internacional. El país se encuentra incluso por debajo de Siria, Guinea-Bisáu o Zimbabue.
“Estos nuevos líderes fueron íconos de movimientos sociales. Se suponía que serían diferentes a los políticos tradicionales, pero demostraron que se comportaron exactamente como políticos tradicionales, si no es que peor”, afirma Lagos, de Latinobarómetro.
Thiago de Aragão, un analista político de Brasília, dice que es probable que América Latina finalmente vaya dejando atrás las divisiones ideológicas entre la izquierda y la derecha y se enfoque en lo que funciona. “La ideología es sólo el envoltorio. El contenido es lo que importa”, asegura.
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El populismo pierde terreno en América Latina - WSJ lat.wsj.com/articles/SB12297746184145843482104581374433639739992

hace 6 días - El populismo pierde terreno en América Latina ... David Luhnow, en Ciudad de México, y Juan Forero, en Buenos Aires. Martes, 24 de ...

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