martes, 28 de mayo de 2019

ORLANDO VIERA-BLANCO: LA CULPA LA TUVO NORUEGA

El día que amaneció de golpe en Venezuela, un Teniente-Coronel llevando a la muerte a inocentes soldados Venezolanos, cometió el peor de los delitos: instigación a delinquir, traición a la patria, usurpación, rebelión militar y homicidio culposo. Pues léase bien que lo contrario a esa pérfida, celestina, cobarde e innoble conducta es lo que hoy lidera el Presidente Juan Guaidó. Así de claro, así de sencillo, así diáfano. 

Guaidó arriesga su vida, libertad y destino por darle a un pueblo defraudado una vida libre, próspera y feliz.. Sin atrincheramientos. ¿Quién puede pensar que vamos por mala ruta con tal demostración de desprendimiento? “La ingratitud nunca tuvo cara de victoria y del agradecimiento jamás me arrepiento” decía la abuela. Aquellos que les unge no ser quienes gozan de la aceptación ciudadana, calmaos. Aquellos que la soberbia los lleva a dividir a cuenta de sus ansias de poder, serenense. Aquellos que padecen de recelos filosos incontrolables al punto de quemar la pradera antes de vLOS SUPREMO, erla reverdecer, mediten: Quienes no van bien, son ustedes… 

Carencias que nos anulan. 

La hispanidad es compleja. Es dominante, tosca, intemperante, desafiante, competitiva. Herencia imperial que arroja para la historia inmaculados episodios de conquista civilizante pero también despojos avasallantes. Y dejan huella… 

Venezuela. Una capitanía general subyugada a los propósitos de Fernando VII desde 1492, seguida de la mantuanidad independentista (1810), la cosiata conservadora y separatista de la Gran Colombia (1826/1830), más montoneras y guerrillas federales (1864) preñadas de revoluciones multicolores (azul, roja, amarilla, restauradora, de Marzo o Abril), acumulan un melting pot devastador saturado de atavismos y complejos congénitos. Un millón de habitantes de cuatro que éramos en el siglo XIX, resultaron muertos, desplazados y despojados después de medio siglo de conjuras y saqueos[…] Después Zumaque I [MG-1]. El primer pozo de producción petrolera [Julio de 1914]. Una Venezuela que ha vivido muriendo, entre mitos de riqueza (el dorado) y realidades despreciativas (leger/desechos). Y en esa dimensión, elegir entre amar u odiar, comporta una peligrosa volatilidad. Esa mecha [la del odio] la encendieron Boves y Zamora. Luego Chávez. La del amor toca encenderla ahora. Por eso a los depredadores, calmaos... 

Un espejismo hecho minotauro (Dixit Uslar Pietri) nos convirtió en una sociedad aderechada y embriagada de reparto. Mala cosa. El petróleo como factor de vanidad. A partir de la primera gota de Zumaque 1, todos quisimos ser musius. Al decir de Herrera Luque, una inoportuna incomprensión de nuestro hermoso mestizaje, que nos hizo excluyentes y displicentes. Una sociedad mordida de intemperancia y fragmentación donde nos cuesta lapidariamente ¡dar los buenos días!.

Desde esta sensible desviación cultural reducto del feudo hispano, el morbo étnico y el saudismo contemporáneo, surgió la fascinación por el hombre de poder-a Caballo, Taita o Caudillo-que le quita a otros para dármelo a mi. Que me resuelve. Que personaliza el Estado. Esa carga dolorosa de carencia afectiva producto de la violencia pasiva (indiferencia), nos ha hecho una sociedad paranoide, agresiva, hambrienta de figuración, banalización y atención, mientras un pueblo desfigurado de populismo y ostracismo ha quedado relegado y a merced de esas fascinaciones. Y surgió la trilogía costumbrista del Venezolano: “A mi tu no me j….; ese no es mi p….no cuenten conmigo”.Una frialdad incontenible donde todos quieres ser taitas, Páez,, Guzmán, Gómez, Pérez, CAP o Chávez. Donde pactar es una quimera por lo que nos anulamos. Afortunadamente una mayoría de venezolanos se han sacudido esa carga.

Rompamos cadenas. 

Juan Guaidó. es un fenómeno reivindicador de nuestra historia. El enlace favorable entre un pasado tórrido y castrador y un nuevo milenio prometedor y liberal. Un liderazgo que no es vertical. Fresco, nacido de la crisis para sanar penurias. Un defensor de la impostergable instalación de una república moderna. Pero cuidado. Brota y desliza nuevamente la lava espesa al cántaro. Los lanceros digitales. “Nos están traicionando. Nos llevan a la reedición del diálogo y la negociación. Nos quieren meter de contrabando un paquete electoralista dizque inevitable. Quieren chantajearnos con la fórmula Rangel “O nos entendemos o nos matamos”. Un hilo impregnado de frustraciones y complejos,, del “conmigo no cuentes” si no estoy soy yo.

Quienes se enciman en este irresponsable afán no lo hacen bajo una lógica racional. Lo hacen bajo el imborrable atavismo del retraimiento ilustrado. A ellos les recuerdo la política no se reduce a 280 caracteres. La política es universal, global, integral. Y sin una visión ampliada de la realidad, sin verse en el espejo de la historia, pintar apocalipsis y fracasos es apelar a la máxima: “ese no es mi problema”. Y se reenciende la pradera: como lo hizo Boves, Zamora, Chávez…Rompamos cadenas.

Corolario.

En política y en la vida la nobleza es el valor superior. Desprestigiar méritos ha sido la estrategia del G-2 Cubano. Del éxito no me avergüenzo y contra la gratitud no hay argumento. El descrédito como hábito no es ganancial. Si no salimos de ésta, por favor no digan que la culpa la tuvo Noruega… 

Embajador (E) de Venezuela en Canadá.

Orlando Viera-Blanco
@ovierablanco   

LUIS MARIN: DIÁLOGO PARALELO O INMEDIATO

La Cátedra Pío Tamayo y el Centro Estudios de Historia Actual de la Universidad Central de Venezuela propusieron un foro para debatir sobre el diálogo en cualquier modalidad, sea en paralelo con el gobierno de Noruega o entre los interlocutores, insinuadas por las partes involucradas.

El contexto es la pérdida general de espacio público: dónde verse, hablar, expresarse, construir consensos. Por ejemplo, el 30 de abril fue un solo día, pero el cierre de RCR a partir de allí es todos los días, la decana de las radios nacionales cerrada sin reacción colectiva, ni de ningún medio global o autoridad mundial de las que se pronuncian sobre el caso Venezuela.

La falta de información y el exceso de desinformación. Nos vemos forzados a construir hipótesis sobre la base de especulaciones, intuiciones, cuando no francas invenciones. Esto en un ambiente de creciente peligro: nunca hubo tanta inseguridad, amenazas tan sistemáticas y permanentes. Es la hora del miedo, de la intimidación.

¿Y qué tiene que ver esto con el “diálogo”? Que es otra invención, otro instrumento de confusión y manipulación: ¿Quiénes negocian? ¿Qué? ¿En representación de quién? ¿Cómo es que comprometen al ciudadano común, con quién, a qué? Ayer el negociador estrella era Timoteo Zambrano, hoy es Stalin González, ¿quién se siente representado por ellos? Ahora el G4 más uno es AD, PJ, UNT, VP, más el del CNE.

Como diría Arturo Sosa: “La política del palo y la sobaita”, después de tremendo golpe te llaman a “dialogar”; pero te quedas con el golpe. Nada vuelve atrás. Sin embargo, ¿por qué es tan irresistible el llamado al “diálogo”? Porque hay franjas de intereses comunes entre el gobierno y la oposición oficial: la mitad del gobierno está en la oposición y la mitad de la oposición está en el gobierno. Esto nos conduce al estancamiento.

Los que importan son los que van quedando afuera, los que representan algo distinto a la componenda. ¿Quiénes son? ¿Qué están haciendo? La más sobresaliente es María Corina Machado; pero sigue entre dos aguas, no termina de deslindarse. Desde afuera, Antonio Ledezma.

Luego, el Frente Único de Derecha, con sus tendencias de Liberales, Nacionalistas, Conservadores y Libertarios, cuya influencia real, en el terreno, no se estima lo suficiente.

Los jóvenes de Rumbo Libertad, que no se sabe cuán hondo hayan calado, ni su nivel de organización interna; pero al menos han logrado un discurso coherente y tienen cierto apoyo en el exterior, sobre todo en Brasil, EEUU e Israel, que son potencias reales.

Ahora bien, ¿de allí surgirá la opción que estamos esperando los observadores/actores de esta tragedia? Los ciudadanos, puestos a un lado, que no cuentan en las conversaciones.

Olvidemos que llegará la caballería a salvarnos, eso puede ser otra “fake news”.

Esto, lo resolvemos nosotros mismos o seguiremos hundiéndonos, cada vez más abajo.

Luis Marín
lumarinre@gmail.com
@lumarinre  

JESÚS ELORZA G.: PRONOSTICO DE UNA DERROTA ANUNCIADA

El inefable y usurpador Ministro del Deporte, en una de sus acostumbradas ruedas de prensa, se refirió a lo que según su “científico” criterio seria la actuación de nuestro país en los venideros Juegos Deportivos Panamericanos a celebrarse en la ciudad de Lima Perú. Según sus inflados pronósticos alcanzaríamos “Un total de 10 medallas de Oro y 20 más entre Plata y Bronce, para un total de 30 preseas”. Como es su costumbre, adornó su intervención resaltando las políticas revolucionarias en materia deportiva que sin lugar a dudas nos llevan a alcanzar, cada vez más, sitiales superiores en el campo internacional del ciclo olímpico. Según sus palabras, la “Generación de Oro” producto de la revolución bolivariana, no se detiene en la búsqueda permanente y progresiva de medallas (en especial de oro) en los Juegos del Ciclo Olímpico: Bolivarianos, Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos.

Los enchufaos que lo rodeaban aplaudían a rabiar las palabras de su jefe y gritaban consignas para ganar puntos con su jalabolismo….”Con Infante y Maduro el triunfo olímpico está seguro”

Pero, la realidad es otra. Los atletas, entrenadores y dirigentes por el contrario calificaban a ese irresponsable discurso como “El pronóstico de una derrota anunciada” basados en las dificultades que han tenido en la preparación de las selecciones nacionales que han de representarnos en los Juegos Panamericanos Lima 2019: Juegos Nacionales suspendidos desde hace más de seis años, la no entrega de los recursos para el desarrollo de los Planes Operativos Anuales (POA) de las federaciones, el engaño permanente para la entrega de los pasajes aéreos necesarios para asistir a los eventos de preparación o clasificación que se realizan en el extranjero, las becas de hambre asignada a los atletas, la falta de comedores, el desastre de las instalaciones deportivas por la falta de mantenimiento, la inseguridad social por la falta de seguros HCM para los deportistas, el engaño permanente con la asignación y pago de los viáticos, la inseguridad laboral de los entrenadores con salarios de hambre y el no reconocimiento de sus derechos contractuales y por último, el triste espectáculo de quedarnos varados en los aeropuertos sin poder asistir a competencias previamente programadas y por ello nos califican “No como la generación de oro sino como la Generación Forfait”

Además, hay que enfatizar que los discursos de este usurpador ministro, están llenos de falsedades que solo buscan engañar a las personas para tratar de esconder sus incapaces desempeños como encargados de la gestión deportiva. Señalar que en Lima 2019 obtendremos 10 medallas de Oro y presentar ese hecho como algo extraordinario, no pasa de ser un acto demagógico sin fundamento alguno que se cae por su propio peso frente al histórico del medallero panamericano. Ese resultado, representa una regresión de doce años, puesto que el mismo fue obtenido en los Juegos de Rio 2007. Ahora pretende decirnos con toda pomposidad que 10 medallas resulta ser una meta extraordinaria de la revolución cuando resulta ser todo contrario.

Más sorprendente, por falso y demagógico, es el anuncio de las 30 medallas en total que se aspiran lograr en Lima 2019. Si se compara, el histórico de medallas obtenidas en estos veinte años de “revolución” podemos darnos cuenta de cuan profundo, sistemático y progresivo es el fraudulento anuncio ministerial:

1999- Winnipeg 40 medallas
2003-Santo Domingo 64 medallas
2007-Rio de Janeiro 69 medallas
2011- Guadalajara 72 medallas
2015-Toronto 50 medallas.
2019-Lima el pronóstico es de 30 medallas.

El cuadro comparativo demuestra fehacientemente que el “científico” pronostico del usurpador ministro del deporte, no es sino el “Pronóstico de una derrota anunciada” con un balance regresivo en 22 medallas con relación a los últimos Juegos Panamericanos.

La crisis deportiva comenzó a mostrarse con mayor fuerza a partir del año 2007cuando comenzamos a descender en la cosecha de medallas y tuvo su punto más alto en el año 2013 cuando perdimos frente a Colombia nuestra hegemonía en los Juegos Deportivos Bolivarianos. Situacion esta, que se reflejó y se sigue profundizando en las actuaciones posteriores a esa fecha, frente a Colombia, a nivel de juegos Panamericanos:

En el 2007 Colombia obtuvo 14 medallas de Oro. Pero, a partir de ese momento su crecimiento fue cada vez mayor: 24 medallas en 2011 y 27 medallas en 2015. Sin lugar a dudas estos resultados permiten señalar que en Lima 2019 volveremos a estar por debajo de la hermana república.

Ahora bien, es importante señalar que la responsabilidad absoluta del desastre deportivo venezolano recae sobre los hombros de quienes han tenido la conducción del mismo y solo han demostrado, además de su incapacidad, un desempeño marcado por la corrupción. A manera de síntesis, pudiera decirse que los 20 años del régimen chavista en materia deportiva, se han caracterizado por una constante violación de la autonomía de las Federaciones Deportivas y del Comité Olímpico, el encubrimiento de los ilícitos ocurridos con todo lo relacionado al transporte, alimentación y viáticos de las delegaciones que representan al país en eventos internacionales. La no transparencia en el manejo de los cuantiosos recursos económicos del Fondo Nacional del Deporte. La estafa continuada con la solicitud de divisas a Cadivi. El encubrimiento de los ilícitos ocurridos con la construcción de las instalaciones deportivas para los Juegos Nacionales o para eventos internacionales como lo fue el caso del Estadio Iberoamericano de Atletismo en Maracay. El grave y progresivo deterioro y abandono en que se encuentra más del 80% de nuestras instalaciones deportivas, lo cual ha generado el alejamiento de las comunidades y población en general de las mismas, consolidándose además serias restricciones para el desarrollo del deporte de rendimiento por carecerse de instalaciones adecuadas. La no homologación y pago de los pasivos laborales de los pensionados y jubilados del Instituto Nacional de Deporte. La solicitud irresponsable de sedes de eventos deportivos internacionales con el solo propósito de continuar con la apropiación indebida de los recursos económicos destinados para tal fin, ejemplo de ello lo ocurrido con la Copa América de Futbol, Juegos Bolivarianos de Playa, Iberoamericano de Atletismo, Mundial de Softbol femenino entre otros. La no asistencia a eventos internacionales programados, por incapacidad gerencial que pretenden esconderlas con señalamientos contra el imperio norteamericano y la guerra económica. La entrega de divisas a la dictadura cubana a través de leoninos convenios de contratación de “entrenadores”, los juegos del “Alba” y la permanente suspensión de los Juegos Nacionales.

Un pronóstico democrático para que el deporte venezolano supere el actual estancamiento, sin lugar a dudas, estaría representado por el cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Jesús Elorza Garrido
@jesuselorza 

REINALDO J. AGUILERA R.: VENEZUELA Y UN AÑO DE SOLEDAD

No siempre es fácil escribir desde la perspectiva propia, mucho menos si se ha sufrido en carne propia lo que muchos han pasado antes a causa de la situación país que parece no querer terminar nunca, pero se hace el intento, sobre todo cuando mí historia es la de casi 4 millones de compatriotas que están regados por el mundo pudiendo estar aquí en Venezuela con sus familias, amigos y en fin con los suyos.

Tampoco se puede pretender narrar una historia como la de los Buendía en aquella Macondo llena de realismo mágico del Novel de Literatura 1982; lo cierto es que lo vivido en Venezuela durante el último año, entre mayo de 2018 y mayo de 2019 es simplemente espeluznante, con mayor razón para el 98% de los que aún aquí estamos, las historias son infinitas y más aún cuando no imaginábamos ser los protagonistas de las mismas.

Para muchos como mí caso particular, cuando tuve que ver partir a mis hijos en busca de una salida al actual desastre, la solución por más dura fue irse, abandonar sus cariños, sus cosas, su familia, amigos, casa, juguetes, instrumentos de música y un largo etcétera, para partir con una o dos maletas llenas de sueños y también de incertidumbre y hasta inmenso miedo por lo que se tiene que enfrentar.

Hay situaciones en los que el llamado duelo migratorio es total y permanente, personalmente fui testigo de las lágrimas y tristeza de mis muchachos al decir adiós a seres queridos que supieron en ese momento que no volverían a ver jamás, a los abuelitos, incluso a las mascotas, créanme el mundo se le transforma al más pintao y lo más triste es que no es por gusto que se llega a tal circunstancia, es por obligación, por sentido de supervivencia en muchos casos.

Dejar atrás a la familia más íntima, a los amigos cercanos, es tal vez el duelo más duro de llevar, mucho más si hay que dejar hijos, padres mayores, abuelos como señalé; con todo acumulado sin duda para algunos será más difícil, pues todos ellos le dan seguridad, apoyo, cariño, comprensión y confianza al que se va y eso es lo que más pega, el duelo visto de algún modo es lo que podríamos llamar un duelo bidireccional, afecta a los que se van y también a los que nos quedamos, de allí que para mí ya un año es como los “Cien Años de Soledad” de García Márquez.

Sin duda alguna que el año que casi termina en cuanto a mí ha sido uno de los peores de mi vida y también para muchos en nuestro país, la situación en la que nos tiene inmerso el actual régimen, hace que más de uno caiga en la desesperación, quizás con toda razón; pero en éste artículo de opinión, quiero cambiar la óptica de tanta negatividad y pensar aunque sea brevemente en que el cambio hacia un mejor país será posible y lo será si todos nos involucramos en el esfuerzo para que así suceda.

Con mucha frecuencia trasladamos nuestras responsabilidades como ciudadanos a otros, para que sean esos terceros quienes ejecuten y hagan todo cuanto esté en sus manos para que se den los cambios, sin que nosotros como seres pensantes hagamos y demos nuestro aporte, por eso es que se hace imprescindible en los tiempos que vivimos que el concurso sea de "TODOS”, es decir mis estimados lectores, que los cambios inician por nosotros mismos, en nuestros hogares, con la familia, con los amigos y eso activará el efecto multiplicador.

Ahora bien, algo si tiene que estar muy claro y es que para obtener el  éxito esperado, no sólo depende de establecer metas, se trata muchas veces de aprender cómo hacerlo; no tener las metas claras, es algo así como pretender salir a algún sitio y al mismo tiempo no saber a dónde, por lo tanto es de suma importancia establecer la ruta, crear los planes y proyectos necesarios para obtener los mejores resultados; desde el preciso instante en que quedé sólo en el país comenzó esa planificación para lograr reunirme de nuevo con los míos, sucederá pronto.

Cada día que pasa y con la crisis social, moral, económica y política agudizándose, se exige de los que pensamos y queremos un mejor país que tripliquemos o cuadrupliquemos nuestros esfuerzos desde el puesto que desempeñe cada quien, ésta lucha es desde todos los frentes, comenzando por nuestros hogares, es una lucha por sentar nuevamente las bases de la cordialidad, de educación familiar, que parecen tan disminuidos hoy en día, sólo así se podrá reconstruir el entramado social gravemente dañado por más de 20 años de locura revolucionaria.

Algo tan espontáneo como dar las gracias es sin duda necesario en nuestros días y hasta eso se ha perdido, el trabajo que nos viene no será nada fácil mas no imposible, por tal motivo en cuanto a las gracias se refiere, siento que debo agradecer profundamente y siempre a todos mis amigos virtuales, los que siguen y repasan semanalmente mis artículos de opinión, también a los que no, gracias a ustedes es posible estar en las redes, transmitir de modo simple lo que muchos quieren expresar y a veces no pueden hacerlo, gracias especiales a mi editor de todos los días, quien me acompaña en la maravillosa aventura de escribir, gracias hijo querido, aunque lejos físicamente siempre estamos juntos, dios te bendiga, sin tú apoyo y labor mis escritos no llegarían a quienes amablemente los leen, gracias.

Como reflexión final en medio de los preocupantes días que transcurren y los sobresaltos que nos envuelven, me permito decirles que con seguridad los negocios y el trabajo son importantes, pero nunca se debe olvidar que lo más valioso e importante en nuestra vida deberían ser: la familia, los amigos y demás seres queridos; en cada oportunidad que tengan regalen un abrazo, una sonrisa, demuestren cariño y hagan saber lo valiosos que son y cuanto significan para cada uno de ustedes, el afecto y sentimientos si son verdaderos y profundos llenan más que cualquier cosa, así de simple y sencillo. 

“Porque la soledad le había seleccionado los recuerdos, y había incinerado los entorpecedores montones de basura nostálgica que la vida había acumulado en su corazón, y había purificado, magnificado y eternizado los otros, los más amargos".  

“Cien Años de Soledad” Gabriel García Márquez (1927-2014)

Reinaldo J. Aguilera R.
@raguilera68/@AnalisisPE

RONNY PADRÓN: MEDIDAS URGENTES FRENTE A UN GENOCIDIO

Creo llegada la hora en que el liderazgo patriota de Venezuela (porque sí lo hay) aplique medidas cónsonas con la urgencia implícita al genocidio en curso. Vista la irrelevancia del gobierno recién estrenado el 23 de enero del año en curso – trágica ineficiencia que la historia se encargará de juzgar- es menester propender a la ejecución de nuevas acciones que hagan viable la sobrevivencia de los venezolanos en territorio patrio.

Así entonces vale proponer la convocatoria nacional para una gran manifestación pública, masiva y continuada, cuyo único objetivo consista en exigirle al Presidente de la República en su condición de encargado, ejerza de inmediato sus facultades jurídico-políticas para organizar una fuerza militar en capacidad de restablecer el orden constitucional.

Lo anterior es lógica consecuencia de los infructuosos intentos por “ganar” el favor de la fuerza militar socialista al servicio del Estado Genocida en el poder, tiempo perdido a un costo en vidas humanas difícil de justificar en derecho.

Por ende, la sobrevivencia de Venezuela hoy más que nunca descansa en los hombros de cada patriota dispuesto a brindar su concurso ciudadano al logro de esa intervención militar en el marco de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Queda sobreentendido que el respeto a los derechos humanos en este caso de nosotros los venezolanos priva por sobre cualquier consideración interesada relativa al principio de “No Intervención” ¡Viva la República de Venezuela! Ora y labora.

Ronny Padrón
@caballero perci
caballeropercivall@gmail.com

lunes, 27 de mayo de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, MARTES 28-05-2019

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS: TRAGANDO GRUESO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 7 minutos
Decía Rafael María Baralt, ese zuliano soldado, escritor, poeta, historiador, primer hispanoamericano miembro de la Real Academia Española, que la paz no da lugar a la historia, que la guerra con sus victorias y derrotas –mientras más sangrientas mejor– son las que por lo general se ponen al frente para narrar nuestro devenir como humanidad. Es decir, la paz una vez lograda, rara vez hace titulares, solo la guerra con sus miserias. “No news are good news”, dicen los ingleses: “es una buena noticia que no haya noticias”. Así las cosas, las degollinas de la guerra de independencia y ... más »

MIGUEL HENRIQUE OTERO, POPULISMO CONTRA DEMOCRACIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 20 minutos
El uso por Pablo Iglesias de la Constitución de España durante la pasada campaña electoral es más que un simple recurso de mercadeo político. Además de un descarado homenaje a su maestro y financista, Hugo Chávez Frías, es un recordatorio de la nuez estratégica del populismo: aprovechar bienes como las libertades políticas y de expresión, el respeto a los derechos humanos, el pluralismo y la tolerancia a la diversidad de las ideas, para enrumbarse al poder y destruir la democracia desde sus entrañas. Ese proceso de destrucción de la democracia no se produce, como ocurre con los gol... más »

JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE: EL DIALOGO DE OSLO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 52 minutos
A propósito del acercamiento, calificativo con el cual se prefiere explicar, dado que apenas se está iniciando, el proceso facilitado por el gobierno de Noruega entre representantes de Nicolás Maduro y de Juan Guaidó. que pudiera llevar a otra dimensión más concreta esas conversaciones exploratorias; no está de más recordar de que manera han interpretado los gobiernos de Chávez y Maduro, la función y la finalidad de los instrumentos de solución de diferencias y de conflictos, tales como diálogos, conferencias de paz, debates, negociaciones, mediaciones y otro tipo de inici... más »

ARMANDO DURÁN: LABERINTOS, OSLO, APACIGUAMIENTO Y RENDICIÓN

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Cada vez que los dirigentes de la mal llamada revolución bolivariana se han encontrado en aprietos, sectores de la “oposición” y de la comunidad internacional han acudido en su ayuda y le han proporcionado al régimen suficiente oxígeno y tiempo para recuperar el aliento y los espacios perdidos. Eso le ocurrió a Hugo Chávez después del sobresalto histórico de su forzada renuncia el 11 de abril de 2002 y eso le ha ocurrido a Nicolás Maduro dos veces, en 2014 y en 2018. Ahora, desde Oslo, en esta ocasión con la mediación del gobierno noruego, los colaboracionistas de siempre sencillam... más »

JOSÉ GREGORIO MEZA, EL CEMENTERIO CHAVISTA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
La rabieta de Isaías Rodríguez va más allá de lo anecdótico, a pesar de que en muchos análisis se vea más la forma que el fondo. Su pataleo significa la ruptura definitiva de este gobierno con el pasado. Otra seña más. No es cualquier cosa que se distancie de Nicolás Maduro y su combo el que fuese el primer vicepresidente de la República en tiempos de Hugo Chávez y luego su adorado fiscal. “Con fe absoluta me he aferrado al chavismo, cual una tabla de salvación en este océano de contradicciones que rodea su gobierno. He llegado, sin embargo, a comprender definitivamente que no pued... más »

ROBERTO MALAVER: DIÁLOGO PLATÓNICO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Arcipreste Montiel no lograba superar los conflictos que día a día tenía que enfrentar mientras vivía con Dorotea Ancizar. Era tal enfrentamiento, que Arcipreste decidió hablar con uno de sus amigos, quien le recomendó un asesor matrimonial. Y hasta allá se fue Arcipreste. Escuchó atentamente al asesor. Y supo que lo único que se podía hacer era dialogar con esa mujer para ver si llegaban a un acuerdo. El asesor le contó todo lo que se podía hacer para comenzar a lograr ese acuerdo. Y Arcipreste salió con la esperanza abierta a la paz y el amor. Dispuesto a proponerle a Dorotea t... más »

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS: TRAGANDO GRUESO

Decía Rafael María Baralt, ese zuliano soldado, escritor, poeta, historiador, primer hispanoamericano miembro de la Real Academia Española, que la paz no da lugar a la historia, que la guerra con sus victorias y derrotas –mientras más sangrientas mejor– son las que por lo general se ponen al frente para narrar nuestro devenir como humanidad. Es decir, la paz una vez lograda, rara vez hace titulares, solo la guerra con sus miserias. “No news are good news”, dicen los ingleses: “es una buena noticia que no haya noticias”.

Así las cosas, las degollinas de la guerra de independencia y el decreto de guerra a muerte que redujo en un tercio la población venezolana de esos años aciagos, son más recordados que el tratado de regularización de esa contienda, firmado entre Bolívar y Morillo. Mantenemos en el recuerdo los horrores de la guerra federal y el dictum salvaje de Martín Espinoza, lugarteniente de Ezequiel Zamora: “mueran los blancos y los que sepan leer y escribir”, a la vez que olvidamos el tratado de Coche, mediante el cual los grandes contendores del momento, José Antonio Páez y Juan Crisóstomo Falcón, negociaron el término de esa guerra civil que acabó con la vida de casi 10% de la población de la época, más de 175 mil personas.

En ambos casos y en muchos otros a lo largo de la historia, la negociación ha sido la herramienta para detener la masacre que solo contribuye a fomentar el odio y las ganas de matarse. Naturalmente, la consecuencia inevitable de esas negociaciones es la renuncia a algunas exigencias iniciales en aras de un acuerdo medianamente satisfactorio

Esto nos lo explicaron diversos panelistas en las motivantes Jornadas de Reflexión Ciudadana “Construyendo Espacios de Entendimiento”, realizadas en la Academia Nacional de la Historia, como un esfuerzo conjunto entre las Academias Nacionales, el Diálogo Social y el Observatorio Global de Comunicación y Democracia”, los días 16 y 17 de mayo pasados, en el marco del Día Internacional de la Convivencia en Paz.

Entre los temas tratados, la negociación fue uno de los escogidos para contribuir con propuestas en favor del proceso de transición democrática. “La negociación y la discusión son las mayores armas a nuestra disposición para promover la paz y el desarrollo”, decía Nelson Mandela quien, luego de pasar 27 años en un calabozo surafricano por sus luchas contra la discriminación racial que arrojaron miles de muertos, no le hizo ascos a sentarse con el jefe de gobierno De Klerk para lograr un acuerdo de convivencia que acabara con el odioso régimen del apartheid, contando con el apoyo de la comunidad internacional, interesada en derogar las leyes raciales.

Ahora que las brasas arden en nuestro patio, la negociación se ha señalado como una indignidad, a juicio de ciertos vociferantes radicales de lado y lado. La pobre disposición de unos pocos al acercamiento, a la negociación, hace incompleta la unidad opositora, a pesar del objetivo común. Mucho menos favorecen conversaciones entre el régimen y la oposición, porque el muro de suspicacias es enorme, dadas las experiencias previas. Noruega se ofrece a mediar, con su vasta experiencia en el oficio y eso genera rechazo y desconfianza.

Aceptar la necesidad de negociar salidas pacíficas al conflicto, con la renuncia parcial y sincera de las partes a ciertas posturas en aras del bien nacional, significa tragar grueso para marchar con relativo éxito en cualquier negociación, que necesariamente deberá incluir la realización de elecciones presidenciales libres y democráticas. Venezuela tiene un venerable historial de participación en negociaciones por la paz en diversos escenarios, sobre todo Centro América, una labor de mediación que hizo posible hace varias décadas la paz en la región. Todavía viven varios de esos destacados especialistas venezolanos, que podrían sumar su experiencia al feliz término de negociaciones locales.

Tarde, o mejor, temprano habremos de negociar una salida a nuestra tragedia, pero para ello hará falta que mentes prudentes, proclives al entendimiento de lado y lado de la contienda, se sienten a buscar esos caminos en beneficio de todos los venezolanos. Porque la alternativa trágica es la guerra, con sus muertos, con nuestros muertos. No es opción preferir la paz de los sepulcros a la paz creadora que nos permita crecer como país, donde las nuevas generaciones puedan vivir en democracia y libertad, construyendo espacios de entendimiento, cual fue el lema de las jornadas en comento, que permitan dejar atrás odios y rencores en pro de cimentar la ciudadanía. Ya lo decía John F. Kennedy: “Nunca negociemos por miedo. Pero nunca tengamos miedo de negociar”.

Gioconda Cunto de San Blas
@davinci1412

MIGUEL HENRIQUE OTERO, POPULISMO CONTRA DEMOCRACIA

El uso por Pablo Iglesias de la Constitución de España durante la pasada campaña electoral es más que un simple recurso de mercadeo político. Además de un descarado homenaje a su maestro y financista, Hugo Chávez Frías, es un recordatorio de la nuez estratégica del populismo: aprovechar bienes como las libertades políticas y de expresión, el respeto a los derechos humanos, el pluralismo y la tolerancia a la diversidad de las ideas, para enrumbarse al poder y destruir la democracia desde sus entrañas.

Ese proceso de destrucción de la democracia no se produce, como ocurre con los golpes de Estado, de un momento para otro. Ocurre de forma sostenida y paulatina. El método populista tiene un carácter universal, en el sentido de que resulta eficaz en países con distintas historias y culturas políticas. Consiste, y esto es lo primordial, en degradar el funcionamiento de la democracia.

La primera y más constante acción del populismo va dirigida contra la racionalidad y el debate de las ideas. Al populista no le interesa un ciudadano que razone, se haga preguntas y tome en consideración la complejidad de la convivencia. No lo llaman a capítulo las razones de fondo. El populista no promueve pensamiento alguno. Su faena diaria consiste en dejar a un lado la comprensión de lo real y reducirlo todo a propaganda, pero de forma muy insistente, a palabrerío e insulto.

Descalificar a quienes les oponen. Rebajar el espacio público a un constante torneo de dimes y diretes. Deslegitimar no solo las acciones o decisiones, sino también a las personas: la política populista se alimenta, crece y conquista la atención del público promoviendo confrontaciones, organizando escenas que rompen las formalidades, ensuciando el lenguaje con que se habla de las cuestiones que conciernen a los ciudadanos. El populista entiende la política como una sucesión de shows, lo más controvertido que sea posible, para así lograr la atención de los medios de comunicación.

Bajo el método del populista, los problemas de la sociedad no merecen análisis ninguno ni estudios sobre sus causas y efectos, ni tampoco ejercicios de planificación sustentables. El populismo detesta las lógicas institucionales y el valor que tienen el conocimiento y los méritos. Prescinde de todos estos factores para concentrarse en una cuestión: el señalamiento, la construcción de un culpable, incluso violando la lógica, el sentido común y la factibilidad de los hechos (es decir, el populista es capaz de afirmar y obcecarse en cosas que no pueden ocurrir o que son fruto de su imaginación bizarra).

Mucho se ha repetido, sobre todo en los últimos cuatro o cinco años: la facilidad, inmediatez y masificación de las redes sociales las convierte en un potente recurso a mano para distorsionar la realidad, lanzar incriminaciones desde el anonimato, desnaturalizar los preceptos, procedimientos y exigencias propias de la democracia. Esto explica por qué el populismo es tan afecto al sobreuso de las redes sociales: porque ellas son el canal privilegiado para las fake news o noticias falsas.

Las visiones del populismo, sus mensajes y eslóganes, tienen como plataforma un profundo desprecio por las personas: para el populista no hay personas sino pueblo, pero entendiendo pueblo como una masa más o menos ignorante, a la que se le puede decir cualquier cosa. Se le puede mentir, se le puede atizar los prejuicios, se la puede entrenar en la práctica del tic mental de un mundo dividido entre inocentes y culpables. El ejemplo de López Obrador exigiendo al rey de España que pida perdón por los hechos ocurridos durante la conquista de México guarda una dimensión reveladora: al populista no le importa hacer el ridículo, siempre que su mensaje desempolve prejuicios, resentimientos y viejas rencillas, y los ponga en movimiento.

Y es que en el núcleo populista está el que debe ser el más perverso y destructivo despropósito: la liquidación de la responsabilidad individual –moral, política, económica y social– sustituida por una visión donde cada persona es una especie de víctima, alguien que ha sido engañado y que debe ser salvado por el líder populista. De acuerdo con la metodología populista, la mayoría somos seres aplastados por la historia, las conspiraciones, los burgueses, las fuerzas invisibles, los pactos secretos, los acuerdos que tienen como objetivo robarnos y marginarnos.

En la prédica populista no existen los individuos sino, de forma excluyente, víctimas que estamos a la espera de un líder que venga a salvarnos: el líder que, instalado en el poder, se quita la máscara, desconoce la Constitución que tanto exaltaba para dar inicio a un desmantelamiento de las libertades, en su aspiración de construir un nuevo modelo de dominación de la sociedad, de inequívoca inspiración totalitaria.

Miguel Henrique Otero
@miguelhotero

JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE: EL DIALOGO DE OSLO


A  propósito  del  acercamiento,  calificativo con  el cual se  prefiere explicar, dado que apenas  se está iniciando,  el proceso facilitado por el gobierno de Noruega entre representantes de Nicolás Maduro y de Juan Guaidó. que pudiera llevar a otra dimensión más concreta esas conversaciones exploratorias; no está de más recordar de que manera han interpretado los gobiernos de Chávez y Maduro, la función  y la finalidad de los instrumentos de solución de diferencias y de conflictos, tales como diálogos, conferencias de paz, debates, negociaciones, mediaciones y otro tipo de iniciativas similares, en la política venezolana de los últimos veinte años.


En una entrevista realizada en el programa José Vicente Hoy, transmitido en el canal privado Televen, Hugo Chávez, remonta su vocación para llamar al dialogo, al año 1992, cuando el 4 de febrero de ese año, una vez fracasado el intento de golpe de estado contra Carlos Andrés Pérez y ya detenido, hizo un llamado por televisión a deponer las armas y a rectificar. En ese mismo programa del mes de febrero del año 2011, aseguró que la convocatoria  al dialogo la  hizo igualmente mientras estuvo preso y que la continúo haciendo después, pero que fue la oposición la que rompió el dialogo y el juego político al desestabilizar al país.

A raíz de los sucesos que lo sacaron de la presidencia y lo devolvieron a ella, entre el 11 y el 13 de abril del 2002,  Chávez, conformó la llamada Comisión para el Diálogo Nacional,  con la finalidad de poner fin a la polarización existente en el país. El organismo quedó conformado por representantes del gobierno, la Iglesia Católica, universidades, periodistas, el sector privado y profesionales en general con el fin de encontrar mecanismos de entendimiento. Se hicieron varios coloquios y reuniones en el Tatro Teesa Carreño y el presidente Chávez, lo definido como un proceso de conciliación sin ánimos de exclusión, celebrando la disposición de quienes acudieron a la cita para "lanzar puentes" y contribuir al diálogo efectivo.  La respuesta de la oposición fue de escepticismo total ante la propuesta oficial, asegurando  que lo que el país deseaba eran hechos concretos y menos palabras. Y palabras fue lo que quedaron como resultado de todo aquello, pues no obstante que Chávez había aceptado hacer cambios y rectificar, nunca lo cumplió.

También en el  2011, año preelectoral, habla desde Miraflores sobre la obligación  de convencer  y de argumentar, pues eso no se decreta, como mecanismo para “asegurar la hegemonía perenne”, algo  que es vital. Invitando de paso, a  dejar  el sectarismo, pues  hay que abrir  puertas a través del debate y el dialogo en fábricas, trabajadores, calles, comercios, de ahí la importancia de la plataforma de propaganda y agitación, que más bien debe ser de argumentación convincente.

Y en el 2012,  en una rueda de prensa, dice que el proceso de paz que comienza, refiriéndose al dialogo  que se llevaría a cabo en los próximos días en Oslo, entre la guerrilla de las  FARC y el gobierno colombiano y lo de mañana acá en Venezuela, refiriendose a las elecciones presidenciales,  son elementos del mismo  proceso de democratización y de consolidación de Suramérica como una zona de paz, la Unasur. Como se recordará el gobierno de Chávez estaba apoyando, como acompañante, dicho  proceso de paz.

Por su parte, Nicolás Maduro tampoco se ha quedado atrás en eso de conformar comisiones de paz o mesas de dialogo, siguiendo los pasos de su antecesor. Tan solo recordemos  cuando en el 2014, con tan solo una  año de mandato,  inventó la denominada  Conferencia Nacional por la  Paz,  con el objeto de tratar de detener las continuas protestas y manifestaciones contra su gobierno, en la que la oposición no participó.  Sin embargo si lo hizo en la Mesa de Dialogo que se instaló en abril de aquel mismo año con resultados tan  nefastos para el dialogo mismo, como instrumento de búsqueda de soluciones políticas consensuadas, que todos los  venezolanos  que lo vieron en televisión se dieron cuenta de la imposibilidad casi absoluta de reintentarlo o de recuperarlo en el futuro.  

Pero no hacía falta haber llegado hasta allí de esa manera, perdiéndose el tiempo y el esfuerzo realizado. A la misma conclusión se hubiese llegado, simplemente observando la posición  del propio presidente Maduro,  quien en vísperas de la instalación de la mesa de dialogo en Miraflores, al referirse a unas  declaraciones del expresidente Lula, recomendándole bajar la intensidad del debate político y gobernar más, dijo textualmente:  "No tengo nada que negociar con nadie (...) ni negociación ni pacto, aquí lo que hay es un debate, diálogo, que es diferente a una negociación y un pacto". 

Visto el concepto que tenía Chávez del dialogo y demás mecanismos afines, como el de la argumentación, para asegurar la hegemonía perenne, o bien para resolver conflictos armados; así como la actitud de Maduro para sentarse en una mesa a dialogar, pero como si fuera un monologo y sin llegar  acuerdos, lo de Noruega luce esperpéntico. 

Tan solo esperemos a que en esta ocasión, la perspectiva de Maduro sobre el dialogo, en cualquier formato a realizarse, haya cambiado y esté convencido ahora, en este momento, que a quien le interesa más una negociación buscando una salida, es a él y solo a él.

José Luis Méndez La Fuente
@xlmlf

ARMANDO DURÁN: LABERINTOS, OSLO, APACIGUAMIENTO Y RENDICIÓN

Cada vez que los dirigentes de la mal llamada revolución bolivariana se han encontrado en aprietos, sectores de la “oposición” y de la comunidad internacional han acudido en su ayuda y le han proporcionado al régimen suficiente oxígeno y tiempo para recuperar el aliento y los espacios perdidos. Eso le ocurrió a Hugo Chávez después del sobresalto histórico de su forzada renuncia el 11 de abril de 2002 y eso le ha ocurrido a Nicolás Maduro dos veces, en 2014 y en 2018. Ahora, desde Oslo, en esta ocasión con la mediación del gobierno noruego, los colaboracionistas de siempre sencillamente intentan repetir la hazaña.

Esta pretensión, por supuesto, se adorna con la supuesta necesidad política y existencial de entablar un diálogo entre las partes, en este caso entre Maduro y Juan Guaidó, para eludir la tragedia de una indeseable y violenta confrontación recurriendo al pacífico, democrático y civilizado mecanismo de una consulta electoral. Recurso al que además se le da un carácter de “inevitabilidad”, o esto o lo otro, como esta semana han coincidido en señalar con presunta repugnancia y falsa resignación dos personajes tan disímiles como Moisés Naím, mediático ex ministro de Carlos Andrés Pérez, y Josep Borrell, ministro español de Asuntos Exteriores, quien con estos gestos sin duda trata de sumar puntos para fortalecer su aspiración a ser el próximo responsable de la política exterior de la Unión Europea.

El argumento no es nuevo. Hace 16 años, José Vicente Rangel, principal asesor político de Chávez en los primeros tiempos de la travesía del ex teniente coronel golpista como electo jefe del Estado venezolano, planteó el argumento teórica y éticamente razonable de que “o nos entendemos o nos matamos.” Gracias a lo que en definitiva era una trampa caza-bobos, Chávez logró sobrevivir a una tormenta que parecía irresistible y pudo consolidar un régimen que a todas luces agonizaba sin remedio. Actuando de acuerdo con esa misma y supuesta buena conducta pública que entonces, con el aval de César Gaviria, a la sazón secretario general de la OEA, y del ex presidente norteamericano Jimmy Carter, le sirvió a muchos para respaldar la astuta maniobra chavista, se pretende adornar ahora lo que de veras se persigue en Oslo: frenar al precio que sea el “cese de la usurpación” como primer paso imprescindible para restaurar en Venezuela la democracia y el estado de Derecho.

Más allá de la distracción que genera la polémica sobre la agenda y las propuestas que se manejan en la casi clandestina ronda negociadora de Oslo, la intención de sus promotores es ocultar la finalidad apaciguadora que en verdad se persigue, aunque disimulada tras un leve velo de aparente civilidad. En ello radica precisamente la perversidad de la maniobra, porque se recuerdan las dos monstruosas guerras mundiales del siglo pasado para imponerle a los políticos “serios” de Venezuela y del resto del planeta, así sea cubriéndose la nariz con un pañuelo perfumado, la ineludible tarea de impedir por todos los medios que se produzcan tragedias humanas como la que se vislumbra en el inmediato futuro venezolano si no se consigue impedir a tiempo que, por culpa de la estupidez ideológica y moral de unos pocos fanáticos de derecha e izquierda, los venezolanos se vean arrastrados a una aventura de consecuencias imprevisibles. Justa y hasta santa misión que le corresponde asumir a la comunidad internacional para propiciar la celebración de nuevas y prontas elecciones (lo de las condiciones electorales vuelven ahora a no tener la menor importancia), como único dispositivo aceptable para garantizarle al país, aunque sea desde un punto de vista exclusivamente formal, la posibilidad de avanzar hacia un porvenir de estabilidad política y social sin necesidad de disparar un solo cañonazo.

Puro disfraz. Lo cierto, lo únicamente cierto de una ronda de negociaciones de la que no sabemos los detalles con certeza, es que estas conversaciones que se han iniciado estos días a más de 8 mil quinientos kilómetros de distancia de Venezuela, en la tranquila ciudad de Oslo, nada tienen que ver con la turbulenta realidad que viven y padecen hoy en día 30 millones de venezolanos exasperados, al borde de un colectivo ataque de locura. Vaya, que mientras en las calles del país los efectos de la crisis acorralan a los ciudadanos de a pie, en Noruega los representantes de Maduro, con la habitual colaboración de presuntos opositores, buscan la manera de darle un giro de 180 grados a la agenda política planteada por Guaidó y respaldada por la inmensa mayoría de la población. No con la intención de acelerar el fin a un régimen culpable de la descomposición física, económica, humanitaria y moral de Venezuela como nación, sino para validar mediante una nueva manipulación electoral la desmesura de quienes en nombre de una revolución que nunca lo ha sido, y solo a cambio de favorecer a unos cuantos privilegiados, han arrasado al país hasta hundirlo en el fondo de un abismo de miseria física y espiritual sin precedentes en la historia nacional.

Lo llamativo de esta insólita situación es que todo el mundo, incluso muchos de quienes enarbolan la bandera de una urgente solución pacífica y electoral de la crisis venezolana, rechaza desde hace meses la legitimidad de Maduro como presidente constitucional de Venezuela. Un muero porque no muero casi místico que le permite a los promotores de la iniciativa europea achacarle al discurso de Donald Trump y a los errores cometidos por los dirigentes de la oposición, el último de los cuales ha sido el improvisado intento de sublevación cívico-militar del 30 de abril, el motivo para invertir así como así los términos de la ecuación planteada por Guaidó como hoja de ruta no transable a seguir. Y así, en lugar del cese de la usurpación, la conformación de un gobierno de transición y finalmente la celebración de elecciones limpias, democráticas y transparentes para devolverle a Venezuela la vigencia de su Constitución, desde Oslo se trata de impedir el estallido de una posible catástrofe convocando ya, lo que se dice ya, elecciones generales como primer paso para propiciar el anhelado cese de la usurpación.

En el marco de este confuso intercambio de falsedades e imposibles, lo que queda claro es, por una parte, que Maduro, en lugar de declararse dispuesto a negociar su salida del poder, ha ordenado arreciar la represión de sus adversarios y ha propuesto la celebración de elecciones parlamentarias con el único objetivo de desmontar definitivamente el único poder constitucional que no controla. Por otra parte, el lenguaje del presidente Donald Trump y el de sus asesores ha adquirido desde el 30 de abril un tono que deja entrever que en Washington, a pesar del optimismo de algunos, nunca se manejó la alternativa de una intervención militar en Venezuela o ya han dejado de pensar en ella. De ahí que hace un par de día el almirante Craig Fuller, jefe del poderoso Comando Sur, declaró que si bien su comando está muy pendiente de lo que ocurre en Venezuela, “nuestra planificación se centra en el futuro, en nuestra colaboración con un (futuro) gobierno legítimo.” Es decir, que aunque en la Casa Blanca se hayan barajado todas las opciones posibles para enfrentar la crisis venezolana, en este punto crucial del proceso, el gobierno de EEUU no tiene planes para aumentar las presiones sobre Maduro, sino para fortalecer lo que ellos llaman la “cooperación” con Guaido y los venezolanos. En decir, para nada de nada.

Estas nuevas circunstancias dejan en el mayor de los desamparos a los 30 millones de venezolanos que sufren a diario las crecientes y devastadoras consecuencias de la crisis. Y que ahora, en lugar de estar a un paso de conseguir la rendición de Maduro y compañía, el apaciguamiento de la oposición promovido por sorpresa desde Oslo, deja de lado por completo el anhelo ciudadano de cambiar cuanto antes de presidente, gobierno y régimen. 

Una nueva realidad que nos transmite un mensaje desalentador: si Guaidó, víctima de sus propios demonios y de los de su entorno, no recobra a muy corto plazo el nervio y el impulso necesarios para reconstruir una agenda política real, convincente y efectiva para derrotar a Maduro y sacarlo de Miraflores, lo que le toca a la Venezuela democrática que hasta hace muy pocos días acorralaba al régimen en un callejón sin salida es la rendición. Como si en Venezuela, a pesar de las apariencias, lo habitual es que lo que parece suele no ser.

Armando Durán
@aduran111

JOSÉ GREGORIO MEZA, EL CEMENTERIO CHAVISTA

La rabieta de Isaías Rodríguez va más allá de lo anecdótico, a pesar de que en muchos análisis se vea más la forma que el fondo. Su pataleo significa la ruptura definitiva de este gobierno con el pasado. Otra seña más. No es cualquier cosa que se distancie de Nicolás Maduro y su combo el que fuese el primer vicepresidente de la República en tiempos de Hugo Chávez y luego su adorado fiscal.

“Con fe absoluta me he aferrado al chavismo, cual una tabla de salvación en este océano de contradicciones que rodea su gobierno. He llegado, sin embargo, a comprender definitivamente que no puedo convertir el agua en vino, ni resucitar a los muertos”, señala.

Y añade otras frases dirigidas directamente a Maduro que no pueden pasar por debajo de la mesa: “Guardaré los recuerdos que de usted tengo en una caja con pelotas de naftalina”, la primera, y la segunda: “Renuncio, presidente, a mis dosis de insomnio, estrés, aflicción y a las víboras con cabeza triangular que desde hace mucho tiempo le acompañan”.

Julián Isaías, como se llama, se suma a los desertores, caídos en batalla, de la llamada revolución, afligidos y acongojados porque sienten que se traicionan los principios de su comandante-presidente: Rafael Ramírez, el otrora poderosísimo presidente de Petróleos de Venezuela; Luisa Ortega Díaz, la fiscal que se encargó de encerrar a Leopoldo López, a la que entrevisté hace una semana y me dijo que toda la gente decente debía ir contra Maduro; Héctor Navarro, que sirvió como ministro de Educación y hasta de Electricidad; Jorge Giordani, el sempiterno ministro de Planificación; Luis Velásquez Alvaray, ex magistrado del Tribunal Supremo de Justicia; Maripili Hernández, que todavía no termina de definir si es chicha o limonada; y Ana Elisa Osorio, que los más viejos recordamos como ministra del Ambiente.

Me vienen a la memoria esos nombres, pero usted puede añadir los que quiera, incluyendo además figuras extranjeras, donde el desencanto está para coger palco. ¿Se acuerdan, por ejemplo, de Eva Golinger, transformada en una controvertida analista de RT Actualidad, o de Heinz Dieterich, flamante sociólogo creador del concepto de socialismo del siglo XXI? Está claro que lo menos que hay entre el chavismo actual es intelectualidad y eso para la izquierda mundial es casi como un pecado mortal.

La lista es larga. El cementerio está lleno y parece que los muertos continuarán arrumándose. Si el chavismo se mantiene en el poder es porque de una manera admirable se reorganiza, se reconvierte, hace relucir las debilidades de los demás y, como gato panza arriba, hiere a sus adversarios, pero nada que ver con que esté fortalecido, ni que con Maduro haya algún futuro. Está claro que es una camarilla que se lleva por delante a cualquiera y que seguirá sumando fallecidos en su camino, y los difuntos no serán solo del lado de la oposición.

¿Los próximos caídos? Además de los militares, a los que tienen a monte, ¿quién será la próxima ficha en desaparecer, engullida por el voraz apetito de los que se aferran al poder? ¿Vladimir Padrino López, Tareck el Aissami, Tarek William Saab, Tibisay Lucena, Maikel Moreno, Diosdado Cabello o quizás el propio Maduro? Visto lo que ha que ha sucedido en el pasado ninguno debe sentirse totalmente seguro. Yo no lo estaría. ¿Y usted?

José Gregorio Meza
@josegremeza

ROBERTO MALAVER: DIÁLOGO PLATÓNICO

Arcipreste Montiel no lograba superar los conflictos que día a día tenía que enfrentar mientras vivía con Dorotea Ancizar. 

Era tal enfrentamiento, que Arcipreste decidió hablar con uno de sus amigos, quien le recomendó un asesor matrimonial. Y hasta allá se fue Arcipreste. Escuchó atentamente al asesor. Y supo que lo único que se podía hacer era dialogar con esa mujer para ver si llegaban a un acuerdo. 

El asesor le contó todo lo que se podía hacer para comenzar a lograr ese acuerdo. Y Arcipreste salió con la esperanza abierta a la paz y el amor. Dispuesto a proponerle a Dorotea todos los puntos que le había aconsejado su asesor.
Al abrir la puerta de su casa, y asomar la cabeza, Dorotea Ancizar comenzó a insultarlo porque estaba llegando tarde y con quién andabas desgraciado, tú crees que una mujer decente puede esperar a que su marido llegue a la hora que le dé su perra gana. 

Y Arcipreste sólo alcanzó a decir: “Tenemos que hablar, Dorothy”. Ella, sin dejar de gritar, parece que lo escuchó, porque le dijo: “Cuando tú quieras, Archie.”

Así fue como Arcipreste logró plantearle los términos del acuerdo. Le contó que era importante que los dos nombraran a unas personas que los representaran para que fueran los garantes del diálogo que vayamos a tener después. 

Era importante que esas personas viajaran a Oslo, Noruega, para que allí establecieran unos puntos mínimos para continuar la negociación. Y eso sí, que los representantes que ambos nombraran tengan la garantía de que tanto él como ella, aceptarán sus decisiones.

Nada de ponerse a dar declaraciones y mucho menos a enviar tuits informando acerca de lo que estaban haciendo, porque las familias de ambos tienen un altísimo nivel de chisme que son capaces de echar por tierra la negociación. 

Así, Dorotea, que se mantuvo en silencio durante el tiempo que Arcipreste hablaba y establecía el ordenamiento de la negociación, cosa que tenía admirado a Arcipreste, tomó la palabra y dijo: “de mi lado va mi comadre Aleja Pimentel Gil y mi compadre Julio Brusco Torres. Dos personas que gozan de toda mi credibilidad.”

Los negociadores viajaron a Noruega. Arcipreste y Dorotea mientras tanto siguen enfrentados. Algunos aliados de Dorotea insisten en que no participe en el diálogo, pero mientras espera, ella no deja en paz a Arcipreste.

Roberto Malaver
Periodista / Profesor UCV
@RobertoMalaver
robertomalaver@gmail.com