jueves, 15 de agosto de 2019

OVIDIO PÉREZ MORALES: LO ELECTORAL NO AGOTA LO CONSTITUCIONAL

Resulta necesario y urgente en el marco de la gravísima crisis nacional aclarar la distinción entre solución electoral y constitucional

Sectores de la oposición han venido insistiendo que es preciso lograr la superación de la crisis nacional la por la vía electoral. Algo obvio, por lo demás, en un sistema aun medianamente democrático. La Constitución al hablar de “los derechos políticos y del referéndum popular” (Capítulo IV) establece el sufragio como el camino ordinario para solucionar crisis y cambios de gobierno.

A propósito de la revolución de 1989, que desmontó el andamiaje del bloque comunista, Juan Pablo II afirmó: “La Iglesia aprecia el sistema de la democracia en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica” (Encíclica Centesimus Annus 46). Esto lo dice inmediatamente después de denunciar la concepción totalitaria marxista-leninista,  que niega la dignidad trascendente de la persona humana y propugna un Estado absorbente de todo: nación, sociedad,  familia, organizaciones e instituciones.


Un cambio político por vía electoral es lo ordinario y normal en un país democrático. Fue lo que se vivió en Venezuela  durante casi toda la segunda mitad del siglo pasado. Nuestra historia nacional no ha sido, por tanto, una simple sucesión de gobiernos despóticos o dictatoriales, de rupturas institucionales. Registra, en efecto, experiencias positivas de Estado de Derecho, de ordenamiento constitucional, de convivencia pacífica, pluralista, beneficiosa no solo para los venezolanos sino para gentes venidas de otros países latinoamericanos sometidos a regímenes de fuerza y violadores de derechos humanos. Esto es conveniente recordarlo hoy cuando nuestro país  necesita fortalecer su esperanza.

Desgraciadamente este siglo ha sido para Venezuela un crescendo en el deterioro de vida y de convivencia democrática. El Plan de la Patria es un programa destructivo; apunta al control total económico, político y cultural de la población, en violación abierta de la Constitución y de fundamentales derechos humanos. Fundamento y guía del así llamado “socialismo del siglo XXI” es una ideología hegemónica y masificante, que contradice el “Estado democrático y social de Derecho y de Justicia” definido por la Constitución (Artículo 2).

Este régimen  ha cerrado las puertas a una genuina salida electoral de la crisis. El Ejecutivo ha convertido las otra ramas del Poder Público Nacional (pensemos en el Electoral y el Judicial) en instrumentos suyos. Con respecto al Legislativo no solo lo ha desconocido y agredido, sino que para desplazarlo monta un parapeto constituyente con pretensiones de supraconstitucionalidad y aun de poder originario. Ha profundizado la represión y convertido a la Fuerza Armada de la República en el sostén principal de la dictadura.

El régimen cerró las puertas a una solución electoral de la crisis. Pero no las puede cerrar a toda solución constitucional. La carta magna, en efecto, prevé soluciones especiales para situaciones excepcionales; en este sentido, además de referendos (Artículos 70 y 71) cuenta con recursos extraordinarios para restablecer el orden democrático constitucional. Es el caso de los artículos 333 y 350. Aquí  la Constitución no solo permite o aconseja, sino que ordena: todo ciudadano, investido o no de autoridad (ya civil, ya militar conviene explicitar) “tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento” de la efectiva vigencia de la Constitución (Artículo 333).

Lo constitucional (género) tiene en lo electoral (especie) su camino ordinario, pero no se agota en él. Cuando las aguas sobrepasan el nivel soportable, es obligatorio utilizar otros medios. Es lo que el desastre-colapso plantea hoy a la ciudadanía venezolana.

Es tarea entonces de la imaginación y la sensatez, de la lucidez y el coraje, pero sobre todo del amor a este país, escoger y transitar el camino más conveniente para salvarlo y construirlo.

Ovidio Perez Morales
@OvidioPerezM

ANTONIO DE LA CRUZ: BLOQUEO O CUARENTENA PARA VENEZUELA

Nicolás Maduro decidió no asistir a Barbados la semana pasada con el pretexto de la orden ejecutiva emitida por el presidente Donald Trump el pasado lunes, que bloqueó los activos del Estado venezolano en Estados Unidos y sancionó el intercambio comercial y financiero entre las personas naturales y jurídicas y el régimen de Maduro. 

Cualquier transacción que se efectúe en dólares o a través de algún banco estadounidense se somete a la legislación de Estados Unidos, por tanto, los países que lleven a cabo la operación están obligados, también. A menos que la empresa o ente tenga una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) que autorice la operación. 

Por lo que Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, al verse maniatados por las sanciones y sin capacidad de negociación (lobby de la dirigencia “opositora”) con la Casa Blanca, optan por la muerte súbita de la Asamblea Nacional, ajusticiando a los diputados pertenecientes a las fuerzas políticas que apoyan a Juan Guaidó. 

En consecuencia, Maduro con el resto de los cabecillas de las organizaciones criminales que ejercen el control del aparato del Estado tratan de detener la avanzada de la Asamblea Nacional -última institución democrática que queda en Venezuela- para que no “invoque el artículo 187-11 constitucional, ni solicite de la activación del principio de la Responsabilidad de Proteger (R2P) a la comunidad internacional”.

Además, el desmantelamiento progresivo de la Asamblea Nacional es una agresión a las 62 delegaciones (59 países y 3 organismos internacionales) que asistieron a la Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela que se llevó a cabo en Lima, que buscaban una salida pacífica a la crisis nacional.

Este ataque continuo a la AN de parte de Maduro podría desatar otras medidas por parte de Estados Unidos. 

A principios de este mes, Trump respondió a un periodista en la Casa Blanca que sí estaba considerando un bloqueo o cuarentena para Venezuela, pero no dio detalles sobre la posible medida. 

En 1989 y 1985, los regímenes de Panamá y de Nicaragua, respectivamente, fueron obligados a dejar el poder después del bloqueo que realizó Estados Unidos. En ambos casos, la medida respondió a que «las acciones y políticas de ambos regímenes representaban una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos». 


En Panamá los motivos fueron: la protección de la vida de los ciudadanos estadounidenses; la defensa de la democracia y los derechos humanos; la detención de Noriega para enfrentar delitos de narcotráfico; y el cumplimiento del tratado Torrijos-Carter de 1977.


En Nicaragua fue la lucha contra el comunismo. El bloqueo logró frenar la exportación de la insurrección armada y subversión a los países vecinos; el establecimiento de la democracia, el estado de derecho; y la aplicación de los derecho humanos. 

En el caso de Venezuela existen las mismas razones que se dieron tanto en Panamá como en Nicaragua para imponer el bloqueo: el restablecimiento de la democracia y la defensa de los derechos humanos; el freno de la exportación de la insurrección armada, terrorismo y subversión a los países vecinos; y la derrota del narcotráfico y el Estado mafioso. 

Por lo que Trump tendrá que enfrentar a Maduro y Cabello como lo hicieron Ronald Reagan y George W. H. Bush en Panamá y Nicaragua, respectivamente. De lo contrario, la inestabilidad política, social y económica en la región demandará tal esfuerzo que será tarde. Porque Maduro y Cabello buscan desaparecer el único poder legítimo que queda en Venezuela para dominar el país bolivariano y la América Latina mediante el Foro de Sao Paulo.

En consecuencia, los gobiernos democráticos de las Américas deben cerrar filas para bloquear los medios que sostienen el régimen de Maduro y al conglomerado de organizaciones criminales en Venezuela. 

Antonio De La Cruz
@antdelacruz_

BENIGNO ALARCÓN: HACER POLÍTICA

Desde la desesperación y la ignorancia se repite, casi como un mantra, que el caso de Venezuela es único, que nunca antes ningún país había vivido bajo el yugo de un régimen semejante, y es por ello que ninguna experiencia, fórmula o lección del pasado es aplicable a nosotros ¡Falso!.

Obviamente no existen dos fenómenos sociales idénticos, pero las ciencias sociales, como es el caso de la ciencia política, existen porque es posible comparar y establecer patrones para comprender los fenómenos que se estudian.

En este sentido, la teoría no está divorciada de la práctica, sino que por el contrario el estudio de los casos construyen la teoría, por lo que quien pretende ignorar la teoría que se construye desde los estudios de política comparada, termina pagando un costo muy alto en la práctica que se traduce en una espiral interminable de ensayo y error.

En este sentido no es cierto que la política no aplica al caso venezolano porque en nuestro caso no estamos ante actores políticos, sino ante una organización de otra naturaleza.

Lo mismo decían los chilenos de Pinochet cuando la Concertación decidió luchar contra quien había instalado campos de concentración y había acumulado varios miles de denuncias por violaciones de derechos humanos, incluida la muerte de más de dos mil chilenos tras el golpe de estado contra Allende. Y ni hablar del caso del “Carnicero de los Balcanes”, Slovodan Milosevic, quien muere en prisión durante el proceso que se le seguía en La Haya por genocidio.

Así existen otros muchos otros casos, como los de Brasil, Perú, Ucrania, Checoslovaquia o Sudáfrica, en los que tanto la prácticas de represión, como los medios legales e ilegales de enriquecimiento pueden comparase, e incluso superar a la desgracia que hoy vivimos en Venezuela.

Pero el hecho de que no estemos solos en nuestra tragedia, y que incluso haya casos de destrucción de una sociedad comparables, e incluso más dramáticos que el venezolano, como el de Corea del Norte, Myanmar o Zimbabue, no debe ser razón para sentir alivio porque, como dice el proverbio, “mal de muchos, consuelo de tontos”.

En lo que sí hay cierto nivel de novedad, es en la respuesta que la comunidad internacional ha dado en nuestro caso: Si bien es cierto que en procesos de democratización como los del este de Europa y la Europa Occidental los Estados Unidos sinergizaron esfuerzos, y que en otros muchos casos los Estados Unidos unieron esfuerzos con otros países para sacar adelante procesos de democratización, es la primera vez que el mundo democrático, incluidos países de Europa, los Estados Unidos, Latinoamérica, e incluso del Caribe y Asia, han unido esfuerzos en torno al objetivo de materializar una transición democrática en Venezuela.

Lo inédito de este esfuerzo mancomunado de actores locales y foráneos, que en ocasiones luce torpe y descoordinado entre múltiples estrategias que a veces parecieran solaparse y competir entre ellas (mediación auspiciada por Noruega, Grupo Internacional de Contacto auspiciado por la Unión Europea, presiones diplomáticas del Grupo de Lima, sanciones y amenazas de los Estados Unidos), son las expresiones de una dinámica en la que una diversidad de actores tratan de impactar el proceso venezolano mediante una secuencia de iniciativas que pareciera estar gobernadas más, que por una estrategia precisa, por ensayo y error, en la que el fracaso de un actor y su “estrategia” abre el turno para que un siguiente actor implemente su propia “estrategia”.

La realidad es que la secuencia de eventos, entre los que destacan la proclamación del 23 de enero, el intento por pasar ayuda humanitaria por la frontera con Colombia el 23 de febrero, la convocatoria al sector militar del 30 de abril, la Operación Libertad, la mediación auspiciada por el Reino de Noruega, y su continuación en Barbados, en medio de la presión creciente de las sanciones que encuentran su climax en el bloqueo decretado por el gobierno de Donald Trump, parecieran demostrar la inexistencia de una estrategia real en torno a la cual se alinien tanto actores locales como foráneos para sinergizar esfuerzos concatenados y capaces de generar un jaque mate al régimen.

Por el contrario, la lucha por democratizar se ha convertido en una especie de juego secuencial, un “toma y daca” en a la que a cada jugada de los actores democráticos, locales o foráneos, el régimen responde con una retaliación (encarcelamiento, allanamiento de inmunidad parlamentaria, etc.) en la que el eslabón más vulnerable es, y será siempre, el liderazgo democrático venezolano que opera desde el país y que está a la merced del aparato represivo gubernamental.

Aunque las sanciones duelen al régimen, como se desprende de cada demanda conocida que se ha hecho tanto en la mesa de mediación de República Dominicana, como de Noruega y Barbados, pareciera no haber mayor certeza de cuáles ejercen mayor presión sobre los puntos neurálgicos del régimen y los aliados esenciales que le sirven de soporte (Fuerza Armada, cuerpos policiales, magistrados y jueces, entre otras instituciones bajo control de la élite gubernamental).

Si bien es cierto que, ante la desmovilización progresiva de la protesta, las sanciones se han convertido casi en el único mecanismo de presión sobre el régimen, lo cual coloca el centro de gravedad de la lucha fuera de Venezuela, también es cierto que la presencia de aliados foráneos del régimen de la talla de China, Rusia e Irán, entre otros, permiten un importante margen de maniobrabilidad para evadir en alguna medida la presión derivada de tales sanciones.

Hoy en día, si bien resulta posible estimar el impacto real de un embargo petrolero sobre el país, es mucho más difícil estimar su impacto sobre las finanzas de actores específicos cuyo enriquecimiento o sobrevivencia dependen de la sobrevivencia misma del actual régimen, y que han encontrado en otras actividades, como el arco minero, o en las criptomonedas, rutas alternativas para continuar enriqueciéndose o para evadir la identificación y levantamiento de sus capitales.

Es así como la imposición de sanciones y las estrategias de evasión se han convertido también en un juego secuencial en el que, solo mediante una coordinación multinacional muy estrecha de esfuerzos, puede lograrse algún resultado real, y no uno adverso que puede implicar una especie de cubanización de la situación venezolana, en la que las urgencias de la sobrevivencia no dejan espacio para la lucha democrática.

Hoy, tras el bloqueo decretado por los Estados Unidos y la respuesta del régimen que se inicia pateando la mesa de mediación servida por el Reino de Noruega y continúa con la apertura de nuevos procesos judiciales contra diputados electos de la oposición, nos encontramos en medio de una de las peores escaladas del conflicto que hayamos vivido desde el arribo de Chávez a la Presidencia en 1999.

Una escalada implica que las partes involucradas creen estar en posición de ventaja sobre el otro para resolver el conflicto mediante el uso del poder. En esta fase las salidas negociadas no son posibles porque las escaladas implican que cada actor, en este caso el gobierno de Guaidó, respaldado por los Estados Unidos y una parte importante de la comunidad internacional democrática, y el régimen liderado por Maduro, respaldado por gobiernos análogos como el de Rusia, China, Irán y Turquía, están convencidos de que pueden someter al otro por la fuerza.

Una escalada del conflicto finaliza cuando una parte efectivamente logra imponerse sobre la otra, o porque ambas partes llegan a la conclusión de que no tienen el poder necesario para lograrlo, lo que implica el estancamiento o una desescalada del conflicto que abriría las puertas a una nueva negociación.

Si bien es cierto que Guaidó cuenta con el apoyo de aliados poderosos, como los Estados Unidos, debe siempre considerarse que tal apoyo no es incondicional sino que está sometido a las condiciones políticas internas de tales aliados, y en especial de los Estados Unidos en un año electoral, y a las externas, relacionadas con la posición que la comunidad internacional adopta sobre lo que debe hacerse y lo que no en el caso venezolano.

En tal sentido, el poder de un ejército poderoso no importa si no puede ser utilizado, y el adversario no cambiara su actitud si así lo cree y la asimetría en el poder le favorece.

Es por ello predecible que las jugadas retaliatorias del régimen se dirigirán no sobre los aliados internacionales del liderazgo democrático venezolano, que son más poderosos, sino sobre el eslabón más débil de la cadena, o sea los líderes locales, como de hecho ha venido ocurriendo.

Fortalecer al sector democrático venezolano en medio de una escalada del conflicto resulta hoy en día una tarea tan difícil como esencial. De la capacidad del sector democrático para generar el músculo necesario para aumentar el costo de las predecibles jugadas retaliatorias que el régimen tratará de implementar para cobrarse el bloqueo impuesto por los Estados Unidos, dependerá el desenlace de esta escalada de conflicto.

Generar tal fortaleza depende de la capacidad que tenga el liderazgo democrático de generar un contra-poder al poder del régimen. Si el régimen hoy gobierna las instituciones, la oposición tiene que tener la capacidad para gobernar la calle y neutralizar el poder de las instituciones.

Tal capacidad, pese a que muchos dicen que el problema de Venezuela no es político, depende de hacer Política, o sea de ganar la conciencia y el corazón de las mayorías, de construir legitimidad, incluso entre aquellos que están en los niveles operativos de las instituciones sobre las que se sostiene el régimen, para neutralizar lo que hasta hoy ha sido su apoyo incondicional para así condicionarlo a favor de un cambio político que afecta también sus propias vidas y futuro.

Hacer Política implica hablar con claridad al país sobre el futuro frente a dos visiones mutuamente excluyentes, democracia o dictadura; implica plantear con claridad los restos de una batalla que se definirá no en el exterior sino en las calles de Venezuela, y que de la disposición de la gente a imponer su voluntad dependerá de que las condiciones de asimetría entre gobierno y oposición desaparezcan y el régimen sea derrotado, o se vea obligado a negociar una salida en términos que hasta hoy no han sido posibles.

La escalada de conflicto que hoy se inicia implica una nueva, única y, quizás, última oportunidad para Guaidó de movilizar al país en medio de una polarización que hoy le favorece ampliamente ante la falta de legitimidad de Maduro, si es utilizada con honestidad intelectual y política, y no con base en amenazas que ya no tienen credibilidad entre las filas del adversario.

De hacer Política dependerá que esta escalada pueda encontrar su desenlace en el triunfo de la democracia.

Benigno Alarcón
@benalarcon
@centrogumilla
http://revistasic.gumilla.org/ HYPERLINK "http://revistasic.gumilla.org/2019/hacer-politica/" 

ALFREDO M. CEPERO: EN EL PREDIO DEL ODIO NO CRECEN LAS FLORES

Creo que Trump ha inaugurado un predio de la esperanza que ha de predominar sobre el predio del odio de esta izquierda fanática.

Desde los inicios de esta república todos los presidentes norteamericanos han expresado su dolor por las víctimas y su solidaridad con los familiares en momentos de tragedia y de luto. En enero de 1986, Ronald Reagan pronunció un elocuente discurso con motivo del desastre del trasbordador Challenger en que murieron siete astronautas norteamericanos. En septiembre de 2001, un recién electo George W. Bush cautivó la imaginación y conmovió los corazones de sus conciudadanos cuando, megáfono en mano y de pié sobre los escombros de las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio de Nueva York, prometió que le pasaría la cuenta a los responsables de la horrible masacre. En enero de 2011, el Presidente Obama apeló a la concordia y a la decencia en el debate político cuando lamentó el atentado contra la congresista demócrata por Arizona, Gabrielle Giffords. Ninguno de estos tres presidentes fue objeto de críticas o de burlas por sus adversarios políticos ni por la prensa de aquella época. Por un momento, no hubo demócratas ni republicanos sino americanos unidos en un mismo dolor y un sólo propósito de superar una crisis nacional.

Pero, cuando se trata de Donald Trump, sus enemigos políticos y una prensa empecinada en destruirlo, echan por la borda todas las normas de ética, de urbanidad y hasta el más mínimo vestigio de humanidad. Para esta gentuza, Trump es un traidor que conspiró con los rusos, un racista que odia a los negros y un xenófobo encaprichado en impedir la entrada de extranjeros en este país. Ni siquiera cuando lamentó las recientes masacres en Texas y Ohio aceptaron de buen grado sus expresiones de condolencia y solidaridad.

En declaraciones formuladas con motivo de estos dos actos de barbarie, el presidente condenó "el racismo, la intolerancia y la supremacía blanca" que dio muerte a 31 personas y causó lesiones a docenas de ciudadanos. Sus enemigos no perdieron tiempo en acusarlo de lacayo de la Asociación Nacional del Rifle y en ningún momento destacaron su condena de la supremacía blanca.

La realidad es que los ataques de la izquierda y de la prensa que difunde sus diatribas contra Donald Trump no es oposición política sino mezquino y corrosivo odio personal. Si habla lo critican, si calla lo atacan Su propósito es desacreditarlo, intimidarlo y aislarlo de sus partidarios y del pueblo norteamericano. Pero yo vaticino que no lo lograrán porque se han metido con el presidente equivocado. Y eso los tiene al borde del paroxismo.

Lo peligroso es que cuando las palabras callan, las balas hablan. Ese fue el caso de Abraham Lincoln, un presidente republicano como Donald Trump, que el primero de enero de 1863 le dio la libertad a los hombres de raza negra. Su decisión de poner fin a la odiosa institución de la esclavitud, le granjeó el odio de los demócratas esclavistas del sur y dio inicio a una guerra alucinante cuyo trágico resultado fue de 750,000 muertos. Estas bajas representaron el 2,5 por ciento de la población norteamericana de aquel momento. Una guerra civil con las armas y la tecnología militar de la actualidad seria aún más devastadora que la primera. Expertos en historia militar han vaticinado cifras de hasta 7,000,000 de muertos, o el 2,5 de la población actual.

Al mismo tiempo, cegados por el odio, estos fanáticos que odian a Donald Trump no son capaces de entender que están destruyendo la institución de la presidencia. Que acorde con el  refranero español, "en el pecado llevarán la penitencia". Porque las acciones tienen consecuencias y se convierten en un bumerán que inevitablemente influye en perjuicio de los promotores de la  maldad original. Ningún  presidente de ningún partido, demócrata o republicano, será aceptado ni respetado como legítimo en el futuro. Y eso es muy peligroso para cualquier nación, porque cuando desaparecen las instituciones desaparece el orden civilizado. 

Por otra parte, los demócratas proponen una sociedad americana fragmentada en un rompecabezas donde las piezas principales son los negros, los hispanos, las mujeres, los homosexuales y hasta los inmigrantes ilegales. Donde el hombre blanco es condenado por delitos imaginarios y, de hecho, debe de ser erradicado de esta sociedad. A todas luces, para los demócratas el hombre  blanco es una especie en extinción.

A tal punto, que muchos candidatos demócratas a la presidencia han pedido perdón por su blancura y su prosperidad. Un espectáculo lamentable y bochornoso. Un masoquismo político que conduce al abismo a las instituciones de gobierno. Por eso perdieron en 2016 y van a perder en el 2020.

Pero lo más irónico es que, a pesar de todas estas críticas a la sociedad norteamericana, gentes de todas las razas, de todas las ideologías y de todos los sexos del mundo entero quieren venir a los Estados Unidos. El muro que propone Donald Trump no es para evitar que los ciudadanos escapen sino para impedir que extranjeros indeseables invadan. Es la antítesis del ominoso muro de Berlín.

Por mi parte, a pesar de todos estos ominosos nubarrones en el firmamento político de los Estados Unidos, yo sigo siendo un optimista incurable. Creo que Trump ha inaugurado un predio de la esperanza que ha de predominar sobre el predio del odio de esta izquierda fanática. Que en este nuevo predio crecerán las flores a las que tanto amor demostró José Martí cuando escribió: "Cultivo una rosa blanca/en junio como enero/para el amigo sincero/que me de su mano franca. Para el cruel que me arranca/ el corazón con que vivo/cardo ni ortiga cultivo/ cultivo la rosa blanca."

Creo, en conclusión, que Donald Trump, con sus defectos y sus excesos pero con  sus indiscutibles virtudes, fue puesto en la presidencia por la mano de Dios. Que así como Abraham Lincoln con su Declaración de Emancipación reafirmó la dignidad del hombre negro, Donald Trump, con su política de preeminencia del ciudadano sobre el estado, está restaurando el control de los americanos de todas las razas, sexos e ideología sobre su propio destino. Tal parece que estuviera aplicando la lapidaria frase martiana de: "No se diga blanco ni se diga negro, dígase hombre y ya se ha dicho todo".

Alfredo M. Cepero 
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com

SABRINA MARTÍN: UNIÓN EUROPEA INSISTE EN PROTEGER A MADURO

Europa es responsable de que Maduro se mantenga en el poder, pues ha preferido seguirle el juego a la dictadura

Mientras la UE sigue blindando a la dictadura y posterga sanciones en su contra, el chavismo se ha encargado de «patear» la mesa de diálogo en Barbados.

El chavista y usurpador ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, dijo: «aquí no va a haber transición alguna, va a haber elecciones de acuerdo a lo que la Constitución tenga establecido».

Las declaraciones de Padrino López se convierten una vez más en una muestra de que la dictadura de Maduro no tiene intención de negociar una salida pacífica para Venezuela y que, por el contrario, utiliza el diálogo para ganar tiempo y mantenerse en el poder.

Hay que recordar que el régimen de Maduro decidió no acudir a las reuniones establecidas para esta semana en Barbados, debido a su molestia tras las fuertes sanciones que emitió el Gobierno de Donald Trump contra la dictadura. Una medida de presión que ha dejado en evidencia que las sanciones tienen mayores efectos positivos para salir de la dictadura que las negociaciones, de las cuales no ha salido ningún resultado que beneficie a Venezuela.

Europa es culpable

A pesar de todo esto, y de que las declaraciones muestran cómo el chavismo se atornilla en el poder, la Unión Europea (UE) insiste en el infructuoso diálogo y sigue emitiendo comunicados solidarizándose, sin acciones, con la Asamblea Nacional de mayoría opositora.

«Solución a la crisis en Venezuela solo puede provenir de un proceso negociado que lleve a elecciones presidenciales libres y creíbles. Los actores nacionales deben comprometerse otra vez con las conversaciones facilitadas por Oslo», dijo la UE a pesar de que el chavismo se mofa constantemente de las negociaciones.

«Los actores nacionales deben volver a participar de buena fe y con un espíritu de compromiso en las conversaciones facilitadas por Oslo. Es importante que las partes negociadoras tengan pleno apoyo en sus esfuerzos. Se les debe proporcionar un entorno propicio para resultados concretos y urgentes, que conduzca a un camino electoral negociado y una reinstitucionalización de los poderes del país», señala el comunicado.

Pese a que la UE tiene constancia de las violaciones a los derechos humanos perpetrados por la dictadura chavista, prefiere esperar por el diálogo sin hablar de plazos ni fechas. Pide «resultados concretos», pero no explica exactamente a qué se refiere con ello. La amenaza pareciera ser ambigua, pues dichas negociaciones podrían durar meses o, peor aún, años.

El organismo europeo, que finalmente validó el informe de Michelle Bachelet sobre la violación a derechos humanos en Venezuela, prefiere esperar por resultados en el diálogo auspiciado por Noruega que sancionar a los responsables de la crisis que enfrenta el país suramericano. Entre tanto, el régimen de Maduro aumenta el número de presos políticos y se afianza nuevamente en el poder.

Europa es responsable de que Maduro se mantenga en el poder, pues ha preferido seguirle el juego a la dictadura prorrogando la agonía de un país que necesita urgentemente ayuda internacional.
Maduro se sostiene en el poder por las transacciones en euros producto del lavado de dinero, del oro robado y de las relaciones que aún mantiene con Europa. Si el dictador no tuviera acceso a la moneda europea probablemente su salida ya se hubiese dado.

La UE le tiene pánico a la intervención militar. Quiere evitar a toda costa el uso de la fuerza para derrocar a Maduro, pero, paradójicamente, decide no emitir más sanciones contra un régimen que ha dejado en evidencia que no está dispuesto a salir del poder por las buenas.

No congelan activos contra los corruptos del chavismo, no restringen movimientos migratorios de altos funcionarios de Maduro y no sancionan a los culpables del desfalco en Venezuela. Por el contrario, prefieren seguir emitiendo comunicados inútiles y auspiciando un Grupo de Contacto que hasta el momento no arroja resultados.

Hay que recordar que cuando Trump asomó la posibilidad de que exista un «embargo completo» contra Cuba por apoyar y sostener a Maduro, la UE amenazó con represalias porque podría ser un gran golpe para el sector hotelero de la isla cubana, que tiene una muy importante presencia española.

Al tiempo en que esto sucede, el régimen de Maduro, a través del chavista Tribunal Supremo de Justicia, ordenó retirar la inmunidad a tres diputados más de la oposición. Otra muestra de que no tiene intenciones de que el diálogo funcione.

Ya lo dijo John Bolton, asesor de seguridad nacional de Donald Trump, «No puede haber un diálogo de buena fe con Maduro».

El papel de la UE se ha vuelto confuso en el marco de la lucha por la democracia en Venezuela, pues en lugar de sancionar a los culpables, les otorga tiempo y el beneficio de la duda; a la vez que aboga ante Estados Unidos para que retire las sanciones que este país ha impuesto contra el chavismo.

El panorama en Venezuela no es alentador. La crisis humanitaria se profundiza mientras Guaidó no convoca una intervención internacional. Entre tanto, Maduro sigue en el poder y los días pasan recortando las posibilidades de una salida a corto plazo.

Sabrina Martín
@SabrinaMartinR

miércoles, 14 de agosto de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, JUEVES 15-08-2019

BEATRIZ DE MAJO: A CHINA SE LE ACABA EL TIEMPO.

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 11 minutos
La dura realidad china es que el crecimiento de su PIB, en el segundo trimestre de 2019, fue el más bajo de los últimos 27 años: 6,2%. También sus cifras perdieron impulso frente al 6,4% de expansión que alcanzaron en el primer trimestre. All ver las cosas más de cerca se reconocen dos elementos que juegan un papel importante en la desaceleración registrada por la economía del coloso.Uno tiene mucho que ver con la guerra comercial con la primera potencia mundial. El otro es estrictamente interno. El primero - que no necesariamente el más abultado- es el efecto sobre la dinámi... más »

CARLOS BLANCO: GUAIDÓ CAMBIÓ SU AGENDA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 22 minutos
1.- Guaidó cambió su agenda, que estipulaba como primer punto “el cese de la usurpación”, entendida como la salida del régimen y su asunción como presidente de la República en un gobierno de transición que concluyese en unas elecciones libres y limpias. 2.- Este cambio puede haber ocurrido por considerar que la salida inmediata del régimen se hizo inviable porque aunque hay apoyo de la opinión pública mayoritaria del país y de Estados Unidos, Canadá, Colombia y Brasil, no tendría apoyo de la Unión Europea y de la mayoría del Grupo de Lima. Guaidó, así se habría plegado no a Estados... más »

TRINO MÁRQUEZ: LA RUPTURA DEL DIÁLOGO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 29 minutos
Nicolás Maduro dice haber decidido pararse de la mesa de negociaciones en Barbados debido al apoyo que Juan Guaidó les dio a las más recientes sanciones aplicadas por Donald Trump contra el régimen. Consideró que tal respaldo era un irrespeto y una traición a los venezolanos y al diálogo entablado entre el gobierno y la oposición. La verdad debe de ser muy distinta. Maduro tendría que saber que aplicarle sanciones fue la opción escogida por Trump y sus aliados en América Latina, para no verse obligados a recurrir a una invasión militar, cuyo costo político resultaría muy elevado.... más »

DOMINGO ALBERTO RANGEL: QUE NADIE LO DUDE. ESTAMOS ANTE UNA DECISIÓN QUE ATAÑE NUESTRA INTEGRIDAD.

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 48 minutos
Y no vale escudarse señalando que el país está a punto de entrar en una transición porque nuestra sociedad se ha quedado en el siglo pasado. Eso es cierto pero también es secundario si se quiere. Negarse a ver la realidad implica usar subterfugios para gente que no ve más allá de las narices y que no se da cuenta de lo que entraña el bloqueo decretado por el presidente Trump contra nuestro país… contra el gobierno de nuestro país… y contra nosotros. Por un lado y para la memoria hemos de formar un muro quienes en medio de la mayor campaña de estupidizaciòn que haya visto nuestra hi... más »

RONNY PADRÓN: NO HAY SALIDA CON ESTA ASAMBLEA NACIONAL

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 55 minutos
Los peores presagios se han hecho realidad. La destemplada reacción del Presidente Encargado de la República de Venezuela ante las recientes sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos de América en contra del Estado Criminal Socialista acá en el poder solo confirma lo que ya se advertía: El socialismo logró el pleno control sobre la Asamblea Nacional incluyendo a su Presidente que es al mismo tiempo el Jefe del Ejecutivo Nacional. Esta realidad ciertamente aterradora no es más que la continuidad de un relato que iniciado el 23 de febrero del año en curso no hizo más ... más »

OSCAR ARNAL: VARGAS, NO LA GUAIRA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
El único estado en Venezuela que tuvo el nombre de un prócer civil hasta hace muy poco fue Vargas. El cambio es lamentable. Vargas fue uno de los hombres a quien Bolívar confió sus últimos deseos El único estado en Venezuela que tuvo el nombre de un prócer civil hasta hace muy poco fue Vargas. El cambio es lamentable. El doctor José María Vargas fue uno de los hombres a quien Bolívar confió sus últimos deseos. Luego fue la persona que preparó sus restos y presidió la comisión que los trasladó de Santa Marta a Caracas. Quitarle el nombre de Vargas a la región que lo vio nacer, es p... más »

BEATRIZ DE MAJO: A CHINA SE LE ACABA EL TIEMPO.

La dura realidad china es que el crecimiento de su PIB, en el segundo trimestre de 2019, fue el más bajo de los últimos 27 años: 6,2%. También sus cifras perdieron impulso frente al 6,4% de expansión que alcanzaron en el primer trimestre.    

All ver las cosas más de cerca se reconocen dos elementos que juegan un papel importante en la desaceleración registrada por la economía del coloso.Uno tiene mucho que ver con la guerra comercial con la primera potencia mundial. El otro es estrictamente interno. 

El primero - que no necesariamente el más abultado- es el efecto sobre la dinámica productiva doméstica ocasionada por menores exportaciones lo que viene ocurriendo desde el inicio de las controversias con el gobierno de Donald Trump.  Es que en ese país de Asia las exportaciones son responsables por una quinta parte del crecimiento del PIB. En el mes de julio la actividad manufacturera de nuevo sufrió una descolgada, por  tercer mes en fila, como consecuencia de la disminución de las  órdenes de compra del exterior. Asi que buena parte de lo que viene ocurriendo en el pasado semestre es una consecuencia directa de las sanciones americanas. Revertir la tendencia contractiva que llega por esa vía es, pues, indispensable. 

Pero el comercio externo es solo una de las variables a considerar. El otro de los factores esenciales de la desaceleración es la inflexión de la curva de consumo de sus nacionales. La demanda se ha debilitado de manera significativa. Xi Jinping ha admitido, de viva voz, que el país enfrenta turbulencias – lo calificó apenas de una “situación compleja”- pero sin duda que es un hecho inusual esta admisión de debilidades. En el mismo acto ha llamado a sus compatriotas a resistir, típica actitud comunista. El caso es que el gobernante ha hecho que el país tome conocimiento de las estadísticas oficiales, las que, por lo general son mucho menos dramáticas que la realidad, transmitiendo así una buena dosis de inquietud tanto al empresariado como a la población de pie.  

Imaginemos por un instante cómo esta situación, es decir, menos exportaciones y menos consumo,  de prolongarse, afectaría muy severamente los ingresos nacionales. Ya las empresas han estado utilizando los mecanismos a su alcance para reducir las plantillas de trabajadores en anticipación a una crisis generalizada. Pero los altos jerarcas de la economía no pueden esperar a que tal reacción tome cuerpo. El Primer Ministro Li Kegiang ha instado, entonces, a las empresas, a empeñarse en sostener el empleo – de nuevo un llamado a la solidaridad comunista-  y ha alertado al país sobre las consecuencias sociales de despidos masivos y de un desempleo desbocado. La inestabilidad social, es conocido, resulta una continua preocupación de todo país de economía centralizada, más todavía cuando la población alcanza el tamaño de la china.   

Pero eso no es todo. China enfrenta igualmente un sobre-endeudamiento que la castiga tanto o más que el desconsumo y la contracción de su comercio. También juega un importante rol el conjunto de empresas estatales de gran talla caracterizadas por su ineficiente y deficitario desempeño, que es lo que, en el fondo, explica los subsidios masivos que distorsionan al comercio mundial.  

Dentro del panorama descrito, China no tiene tiempo que perder. Si en algún momento la opción de esperar a un cambio de líder en el Oval Office de la Casa Blanca pareció una opción a los jerarcas chinos, ya es claro que el tiempo no corre a su favor.  

Nuevas sanciones americanas, las que estarían a la vuelta de la esquina, representarían un golpe muy difícil de asimilar para los gobernantes, las empresas y la sociedad. 

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1

CARLOS BLANCO: GUAIDÓ CAMBIÓ SU AGENDA

1.- Guaidó cambió su agenda, que estipulaba como primer punto “el cese de la usurpación”, entendida como la salida del régimen y su asunción como presidente de la República en un gobierno de transición que concluyese en unas elecciones libres y limpias.

2.- Este cambio puede haber ocurrido por considerar que la salida inmediata del régimen se hizo inviable porque aunque hay apoyo de la opinión pública mayoritaria del país y de Estados Unidos, Canadá, Colombia y Brasil, no tendría apoyo de la Unión Europea y de la mayoría del Grupo de Lima. Guaidó, así se habría plegado no a Estados Unidos (que ni propició ni comparte las operaciones de Noruega y Barbados), sino a Europa.

3.- La tesis, entonces, sería buscar afanosamente elecciones sobre la razonable hipótesis de que si son “medianamente libres”, como algún sofista argumentó, no habría forma de perderlas. Por esta razón, lo que se sabe del diálogo es que se ha concentrado en el sistema electoral y la oportunidad de realización de elecciones; los delegados de Guaidó insisten en que Maduro abandone la Presidencia (que “el usurpador” acceda voluntariamente a “cesar la usurpación”) y los del régimen se oponen; pero, en la práctica, la insistencia en el tema electoral empujado sin rubor por los europeos, tiene como hipótesis la de que eventualmente podrían competir Guaidó y Maduro. Este último podría retirarse de “la Presidencia” unos meses antes de las elecciones y así se habría cumplido “el cese de la usurpación”.

4.- ¿Por qué afirmo que en la práctica hay un cambio de agenda? Porque a pesar de que se diga y rediga que el orden de prioridades no ha cambiado, ya se observa que Guaidó anda en campaña electoral, sobre la base de la idea de que debe imponerse en su propio partido y que si la usurpación no cesa, el país democrático estaría obligado a respaldar al candidato único opositor. Por el contrario, si el régimen es el que cesa y las elecciones son verdadera y francamente libres (no “medianamente libres”), no habría razón alguna para candidaturas únicas.

5.- Lo que soslaya todo este galimatías es una cuestión básica: Maduro y toda la banda descompuesta que lo acompaña no quieren, ni pueden disponerse a abandonar el poder voluntariamente, y la amenaza mortífera que lo podría obligar no se puede articular mientras los diálogos adormecedores sigan.

6.- Estimo que una rectificación de Guaidó es posible y es necesaria. Posible porque pienso que comprenderá en algún momento que no puede pasar impune de Presidente de todos a candidato, sin que se erosione su prestigio gravemente; necesaria, porque es la persona que en virtud del artículo 233 de la Constitución puede encabezar una vasta coalición nacional e internacional para, entonces sí, salir del régimen sin Maduro, sin Padrino, sin el Maikel y toda la pandilla.

Carlos Blanco
@carlosblancog

TRINO MÁRQUEZ: LA RUPTURA DEL DIÁLOGO

Nicolás Maduro dice haber decidido pararse de la mesa de negociaciones en Barbados debido al apoyo que Juan Guaidó les dio a las más recientes sanciones aplicadas por Donald Trump contra el régimen. Consideró que tal respaldo era un irrespeto y una traición  a los venezolanos y al diálogo entablado entre el gobierno y la oposición. La verdad debe de ser muy distinta. 

Maduro tendría que saber que aplicarle sanciones fue la opción escogida por Trump y sus aliados en América Latina, para no verse obligados a recurrir a una invasión militar, cuyo costo político resultaría muy elevado. El mandatario norteamericano parece estar convencido de que el gobernante venezolano, además de autoritario, facilita el narcotráfico, está asociado con el ELN y otros grupos narcoguerrilleros colombianos, al igual que con sectores extremistas del Medio Oriente, y es el principal soporte financiero de la dictadura cubana, enemiga histórica del ala más conservadora de la política norteamericana, de la cual Trump es un representante destacado. 

Las sanciones no se levantarán hasta que Maduro salga del horizonte. Guaidó haría un papelón si las condenase. Su obligación se reduce a comprenderlas y explicarlas. Las sanciones son lamentables por el costo tan elevado que implican; pero, resultan inevitables porque el régimen no ofrece opciones -ni en el plano internacional, ni en el nacional- que ataquen las causas que las provocan. 

Apoya al ELN, que además opera en Venezuela; celebra encuentros amistosos con grupos palestinos antinorteamericanos y con sectores vinculados a Hezbolá; le da la bienvenida al país a Jesús Santrich, exguerrillero de las Farc y  prófugo de la justicia colombiana; mantiene el contubernio con la tiranía cubana; permite que Venezuela se haya convertido en una de las plataformas más importantes del continente para el tráfico de drogas; convoca en Caracas al Foro de Sao Paulo, un hatajo de nostálgicos antinorteamericanos que apoyan a los Castro en Cuba y a un despojo humano como Daniel Ortega. ¡En qué planeta vive! No se da cuenta de que si quiere evitar las sanciones tiene que estar más atento y en sintonía con el entorno internacional. Su miopía ideológica y la estrechez de sus asesores cubanos lo han enceguecido. En el mundo globalizado, los gobiernos latinoamericanos pueden subsistir sin plegarse a los Estados Unidos, pero difícilmente pueden sobrevivir en rivalidad permanente con la primera potencia mundial.  

En el plano interno ocurre algo similar. Si a Maduro el pueblo le preocupa tanto, podría emprender dos iniciativas: cambiar las políticas económicas y sociales que durante veinte años han arruinado a la nación; y aceptar que se convoquen  nuevas elecciones presidenciales, como ocurre en países donde se desatan tormentas políticas, sean de esquemas parlamentarios o presidencialistas. Todas las encuestas importantes revelan que Nicolás Maduro es el centro de la conmoción nacional y que su rechazo es superior a 80%. Mantiene el mismo modelo socioeconómico aplicado a lo largo de dos décadas, y se niega a abrir el compás para que en un plazo prudencial el país vaya a unos nuevos comicios presidenciales.  Aquí reside la verdadera razón de su levantamiento intempestivo y abrupto de la ronda de Barbados: sabe que ese ciclo tendría que cerrarse pronto con un acuerdo para convocar la elección del futuro Presidente.

Maduro, con el diálogo, no ha ganado tiempo para mantenerse en Miraflores. En realidad las conversaciones fueron tejiendo una red de compromisos que terminarían por comprometer al mandatario con una fecha y unas condiciones electorales. De nuevo, la miopía obnubiló a Maduro: optó por la ruptura, convencido de que el apoyo de la FAN y el aparato represivo montado por los cubanos serán suficientes para mantenerlo en el poder. Para que nadie pensara que estaba bromeando, sacó el látigo con el que castigó a los diputados a quienes les levantó la inmunidad parlamentaria y amenazó con convocar las elecciones adelantadas para la Asamblea Nacional. De paso, un tribunal militar dictó una sentencia contra el dirigente sindical  Rubén González. El ‘presidente obrero’ se ensañó contra un líder de su propia clase social. Así es el autoritarismo. Solo hay que preguntarle a Lech Walesa para que nos refresque la memoria. 

Ningún gobierno se sostiene solo a partir de la represión. También necesita persuadir. Con mostrar el rostro de Diosdado no es suficiente. La heroica lucha que mantienen los estudiantes y el pueblo de Hong Kong nos  ilustra, de nuevo, cómo las conversaciones entre el gobierno y la oposición resultan más animadas y productivas, cuando la gente se moviliza para defender sus intereses. 

Padrino López acaba de pedirle a Maduro que reinicie el diálogo. No quiere más conflictos, ni más violencia, ni más sanciones. Esperemos que lo oiga.  

Trino Márquez
@trinomarquezc

DOMINGO ALBERTO RANGEL: QUE NADIE LO DUDE. ESTAMOS ANTE UNA DECISIÓN QUE ATAÑE NUESTRA INTEGRIDAD.

Y no vale escudarse señalando que el país está a punto de entrar en una transición porque nuestra sociedad se ha quedado en el siglo pasado. Eso es cierto pero también es secundario si se quiere.

Negarse a ver la realidad implica usar subterfugios para gente que no ve más allá de las narices y que no se da cuenta de lo que entraña el bloqueo decretado por el presidente Trump contra nuestro país… contra el gobierno de nuestro país… y contra nosotros.

Por un lado y para la memoria hemos de formar un muro quienes en medio de la mayor campaña de estupidizaciòn que haya visto nuestra historia… y me refiero a la polarización que todo lo ve a través del prisma de los intereses políticos que todo lo bueno lo ven de un lado… y lo malo en el otro… para enfrentar la amenaza ilegal, criminal y estúpida del gobierno estadounidense que entraña el bloqueo.

A nuestro país y aquí sí vale recordar que estamos en un siglo caracterizado por la globalización que entraña libertad… lo han puesto a recordar dogmas de la guerra fría… en la categoría de los estados que un presidente yanqui calificó como eje del mal.

Ante este abuso y sin meterme en la política de otros yo me pregunto ¿qué tenemos en común los venezolanos y nuestro gobierno con las austeras dictaduras y gobierno electos que mandan esos países aunque Nicaragua es caso aparte?

Pero de eso no se trata: El quid del momento que implica una decisión “de integridad” estriba en si un venezolano ha de aplaudir o no medidas arbitrarias, criminales y estúpidas -porque no creo que propicien cambios de gobierno y si así fuese lo que puede venir sería peor… vistos los robos perpetrados por la banda del autojuramentado ocurridos en El Cucutazo y Citgo-… con que Donald Trump pretende incidir en nuestro destino.

Si no enfrentamos este abuso no solo nos ira peor porque seremos más pobres, perderíamos territorios en caso de invasiones militares… sangre venezolana porque ni somos mochos ni tan mansos… sino que nuestra descendencia nos vería con justo desprecio.

¡Que celebren quienes venden armas o roban supuestas ayudas humanitarias… y que los escupan los patriotas!

Domingo Alberto Rangel
@DomingoAlbertoR 

RONNY PADRÓN: NO HAY SALIDA CON ESTA ASAMBLEA NACIONAL

Los peores presagios se han hecho realidad. La destemplada reacción del Presidente Encargado de la República de Venezuela ante las recientes sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos de América en contra del Estado Criminal Socialista acá en el poder solo confirma lo que ya se advertía: El socialismo logró el pleno control sobre la Asamblea Nacional incluyendo a su Presidente que es al mismo tiempo el Jefe del Ejecutivo Nacional.

Esta realidad ciertamente aterradora no es más que la continuidad de un relato que iniciado el 23 de febrero del año en curso no hizo más que potenciarse con el pasar de los meses, hasta alcanzar hoy niveles de escándalo. De nada le servirá al pueblo venezolano esperar una salida al presente genocidio por parte de traidores solo interesados en su propio bienestar y a lo sumo en la supervivencia política.

Cuando el Presidente Encargado de la República de Venezuela hace un llamado público al usurpador Nicolás Maduro Moros para retornar a una mesa de negociaciones hallándose en desventaja, pues carece hoy día de las necesarias herramientas para presionar efectivamente por la restauración del orden constitucional, eso, más que mediocridad es la traición al compromiso con la liberación nacional, es la negligencia criminal frente al exterminio diario de venezolanos por hambre, enfermedad y hampa, conforme a la receta socialista.

Se trata del mismo escenario político previo a los comicios de diciembre 2015, nada nuevo bajo el sol, salvo el importante hecho de una comunidad democrática internacional interesada sí en poner fin inmediato a una tragedia humanitaria causada por un Estado Criminal Socialista y su principal aliado: La Organización Criminal Electoral representada en la actual Asamblea Nacional (salvo honorables excepciones), real amenaza para la convivencia pacífica de todo un continente.

Prohibido olvidar. Ora y labora.

Ronny Padrón
caballeropercivall@gmail.com
@caballeroperci

OSCAR ARNAL: VARGAS, NO LA GUAIRA

El único estado en Venezuela que tuvo el nombre de un prócer civil hasta hace muy poco fue Vargas. El cambio es lamentable. Vargas fue uno de los hombres a quien Bolívar confió sus últimos deseos

El único estado en Venezuela que tuvo el nombre de un prócer civil hasta hace muy poco fue Vargas. El cambio es lamentable. El doctor José María Vargas fue uno de los hombres a quien Bolívar confió sus últimos deseos. Luego fue la persona que preparó sus restos y presidió la comisión que los trasladó de Santa Marta a Caracas. 

Quitarle el nombre de Vargas a la región que lo vio nacer, es prueba de una nueva arremetida contra el Poder Civil y parte de una época en la que la República Civil desaparece a costa de un régimen pretoriano. 

A los 16 años Vargas ingresó al Seminario Tridentino de Caracas. Al caer la Primera República fue sometido a prisión. Bolívar lo liberó a su regreso. En 1826 El Libertador designó al doctor Vargas rector, para restaurar la hoy Universidad Central de Venezuela. En el Congreso de Valencia fue una de las pocas voces que se alzan para defender al Libertador. Durante la Constituyente de 1830 salvó su voto al estar en desacuerdo con algunos planteamientos bolivarianos, lo que no obstante, no le impidió ser nombrado ese mismo año como su albacea. 

A pesar de no tener ambiciones presidenciales, encabezó el Poder Ejecutivo para el cual fue electo en febrero de 1835. El mismo año en julio estalló la Revolución de las Reformas. Narran historiadores que Carujo lo detiene expresando que “el mundo es de los hombres de armas, de los audaces y valientes” y Vargas le replicó “el mundo es del justo y del honrado. Del hombre de bien, del que vivirá feliz por tener paz en su conciencia». 

Páez repone a Vargas en el poder, pero un año más tarde presenta su renuncia irrevocable a la presidencia. Once años después de presidir el regreso de los restos del Libertador muere. En 1877 sus cenizas son trasladadas al Panteón Nacional como permanente ejemplo de virtudes cívicas. Como un homenaje a su memoria y por unanimidad la “República Civil” decidió darle su nombre a lo que fue la creación de un nuevo Estado. El 4 de julio del 2019, nueve días después de que Maduro en cadena confundió el nombre de Vargas con el de La Guaira, el régimen se lo cambió, atendiendo la iniciativa de quienes desgobiernan. 

De 1958 a 1998, nuestros presidentes civiles y los partidos se alternaron cada 5 años. Hoy tenemos 20 años seguidos con quienes pretenden gobernar manu militare hasta el infinito. 

Oscar Arnal
@OscarArnal