jueves, 9 de abril de 2020

JUAN RAMÓN RALLO, POR QUÉ ALEMANIA Y HOLANDA TIENEN RAZÓN, DESDE ESPAÑA

El último Consejo Europeo concluyó con una profunda división entre, por un lado, España e Italia y, por otro, Alemania y Holanda. Los primeros quieren impulsar la reconstrucción europea pospandemia con una especie de plan Marshall financiado mediante la emisión de eurobonos (o coronabonos); los segundos, en cambio, se oponen a semejante idea, puesto que consideran que ha de ser cada Estado miembro quien determine qué tipo de estímulo necesita su respectiva economía y, en todo caso, quien lo costee.

De entrada, a nadie debería sorprenderle demasiado que Alemania y Holanda rechacen mutualizar las enormes emisiones de deuda pública que se esperan durante los próximos meses. Basta observar el siguiente gráfico para detectar dos formas opuestas de concebir y administrar el endeudamiento público: al cabo, España e Italia no solo tienen muchos más pasivos que Alemania y Holanda (el país transalpino incluso duplica su volumen de deuda), sino que desde 2013 unos se esforzaron por reducirlos sostenidamente mientras que los otros los mantuvieron esencialmente estables (ayer mismo, conocimos que el déficit público de España había vuelto a aumentar en 2019, esto es, antes del coronavirus).

¿Por qué las hormigas que durante tantos años nos estuvieron apercibiendo por nuestra pasividad a la hora de sanear nuestras finanzas públicas deberían acudir ahora al rescate de unas cigarras que, para más inri, llevan varios años tratando de saltarse los objetivos de déficit que las hormigas les reclamaban?

Deuda pública sobre PIB
Deuda pública sobre PIB. (Fuente: FMI)

Pese a lo anterior, uno podría argumentar que la situación actual es lo suficientemente grave como para que Alemania y Holanda se apiaden del sur de Europa y estén dispuestas a financiar sus programas de estímulo a unos tipos de interés lo bastante bajos como para no poner contra las cuerdas la propia solvencia del Reino de España y de la República de Italia. Pero, y he aquí la clave del asunto, Alemania y Holanda en ningún momento se han negado a extender crédito barato a España y a Italia sino a extendérselo sin ningún tipo de condicionalidad.

Recordemos que actualmente ya existen dos mecanismos dirigidos a facilitar la financiación de Estados miembros altamente endeudados. Por un lado, el Banco Central Europeo anunció que adquiriría durante los próximos meses activos financieros por importe de hasta 750.000 millones de euros: si todos ellos fueran deuda pública (que no lo serán), a España le correspondería un mínimo de 72.000 millones de euros (ampliables en caso de necesidad por la propia institución). Por otro, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) posee una capacidad de extender créditos por importe de hasta 500.000 millones de euros a aquellos países que lo soliciten: una financiación que, además, se efectuaría a tipos de interés a largo plazo por debajo del 1%.

¿Por qué entonces ni España ni Italia se contentan con estas herramientas que ya se encuentran hoy en día a su disposición? Pues porque, como ya hemos dicho, los dos implican algún tipo de condicionalidad de ajuste macroeconómico futuro. La condicionalidad del Banco Central Europeo puede que no sea formal y explícita, pero sí sabemos que la institución tiende a 'paralizar' temporalmente las comprar de deuda (favoreciendo una subida de los tipos de interés en los mercados) cuando un Gobierno nacional trata de sobreendeudarse de manera imprudente. La condicionalidad del MEDE, en cambio, sí es absoluta (en la propia web de la institución lo deja meridianamente claro: “La asistencia financiera está supeditada a unas condiciones estrictas”), hasta el punto de requerir la firma de un memorando de entendimiento con intervención formal de las finanzas estatales.

Esto último es, claro está, a lo que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se niegan como gatos panza arriba: no quieren de ningún modo que su legislatura de progreso quede empañada por la aceptación de un programa de austeridad más profundo y con una mayor tutela por parte de la Troika del que jamás experimentó Rajoy. No se trata, pues, de que Alemania y Holanda no hayan puesto a disposición de España e Italia herramientas de financiación para sufragar sus respectivos 'planes Marshall': es que esas herramientas no les sirven a nuestros gobernantes porque se oponen a adquirir el compromiso de sanear sus finanzas públicas no ya en el corto plazo (algo que sería del todo inverosímil) sino en el largo plazo.

Y a eso es a lo que se oponen realmente Alemania y Holanda cuando rechazan los eurobonos: a que sean sus contribuyentes los que paguen los planes de gasto diseñados por los gobiernos español e italiano sin ejercer, para más inri, ningún tipo de control sobre el destino final de todo ese gasto. Su postura, más allá de sectarios intereses nacionalistas, es del todo razonable: ayuda sí, pero con condiciones y responsabilidades. No tenemos derecho a reclamar mucho más que eso y, desde luego, sería un completo suicidio continuar amagando con que, si no nos conceden los eurobonos, podríamos terminar abandonando el euro. Lo último que necesita ahora mismo España es que se empiece a cuestionar si va a regresar a la peseta en medio de un colapso económico histórico: en tal caso, la fuga de capitales terminaría de vaciar nuestra escasísima liquidez interna en perjuicio de familias, empresas y administraciones públicas.

Juan Ramon Rallo
contacto@juanramonrallo.com
info@juandemariana.org
@juanrallo
Instituto Juan de Mariana
Desde España

Este artículo fue publicado originalmente en el blog Laissez Faire de El Confidencial (España) el 1 de abril de 2020.

 elcato@cato.org

https://www.elcato.org/por-que-alemania-y-holanda-tienen-razon

GABRIEL BORAGINA , INTERVENCIONISMO, ENVIDIA, GANANCIAS Y PÉRDIDAS, DESDE ARGENTINA

Hay razones psicológicas muy profundas que subyacen al intervencionismo estatal. Estos fines inconfesables son los que se esconden detrás de toda una retórica que tiene por falso "fundamento" la perorata de la "justicia social" la "exclusión" e incluso muchas veces apelan a sentimientos religiosos como cuando ciertos sectores embanderan un supuesto "amor al prójimo" para justificar el latrocinio estatal. En realidad, los motivos ocultos y reales son muy otros. Veamos:

"Los intervencionistas no se aproximan al estudio de los asuntos económicos con desinterés científico. La mayoría se mueven por un envidioso resentimiento contra aquellos cuyas rentas son superiores a las suyas. Esta inclinación les hace imposible ver las cosas como realmente son. Para ellos, lo principal no es mejorar las condiciones de las masas, sino dañar a empresarios y capitalistas incluso si esta política hace víctima a la inmensa mayoría del pueblo."[1]

Tampoco tienen conciencia que, a la larga, tales medidas también los terminarán perjudicando a ellos mismos. Portan, por lo tanto, una visión cortoplacista y muy miope que, de todas maneras, en el corto plazo podrá rendirles algún fruto, aunque mas no sea el placer psicológico que les producirá el ver menoscabados a aquellos cuyas fortunas (grandes, medianas o pequeñas) envidian. A pesar del tiempo transcurrido desde que dichas palabras fueran escritas, no deja de ser preocupante que L. v. Mises estuviera describiendo el mundo de nuestros días, demostrando la pobrísima evolución moral de la humanidad en su conjunto. En tal sentido, no hay egoísmo malsano en el capitalismo, pero si los intervencionistas demuestran el peor de los egoísmos imaginables al concebir y aconsejar sus políticas. Las políticas que patrocinan interferencias en el mercado hallan su último fundamento no mas que en razones de mezquindad de sus proponentes.

"A los ojos de los intervencionistas, la mera existencia de beneficios es algo objetable. Hablan de beneficio sin ocuparse de su corolario, la pérdida. No comprenden que beneficio y pérdida son los instrumentos por los que los consumidores mantienen con fortaleza las riendas de todas las actividades empresariales."[2]

Así, el mismo autor que ahora nos encontramos comentando, ha definido al mercado (en rigor, a su funcionamiento) como la democracia perfecta. En él, gobierna la mayoría, conformada por las masas de consumidores quienes son los que dictan las directivas a los empresarios para que produzcan y comercialicen todo lo que aquellos consumidores desean, tanto en cantidad como en calidad. Otros han hablado de lo mismo nominándolo como el sistema donde prevalece la soberanía del consumidor que es lo que caracteriza al orden capitalista de producción, y que es, precisamente, lo que irrita a los intervencionistas y por lo cual no lo toleran. Subyace en el pensamiento intervencionista la teoría de la suma cero, basada, a su turno, en el tristemente célebre Dogma Montaigne.

"Son los beneficios y las pérdidas los que hacen a los consumidores supremos en la dirección de los negocios. Es absurdo contrastar producción para el beneficio y producción para el uso. En el mercado no intervenido, un hombre solo puede conseguir ganancias proporcionando a los consumidores de la forma mejor y más barata los bienes que estos quieren usar."[3]

Y por contraste, cuando el mercado deja de ser libre (en todo o en parte) este fenómeno no sucede, porque quien decide quién gana y quién pierde es la autoridad política y burocrática, lo que caracteriza al intervencionismo y lo que marca la época en la que estamos insertos. Hoy en día, el mercado esta tan pero tan distorsionando por el cúmulo de intrusiones gubernamentales que padece siempre inmolado constante por recurrentes medidas políticas, que resulta no sólo extremadamente difícil sino hasta imposible determinar a qué factor especifico se deben las pérdidas y las ganancias de los agentes económicos. Lo que sí es claro que, a medida que el tamaño del estado-nación crece el mercado disminuye y la redistribución (fruto de esa injerencia) hace que los perdedores y los ganadores respectivamente no merezcan serlo.

"Ganancias y pérdidas quitan los factores materiales de producción de las manos de los ineficientes y los ponen en manos de los más eficientes. Su función social es hacer a un hombre más influyente en la dirección de los negocios cuanto más éxito tenga en fabricar productos que reclama la gente."[4]

Se comprende la importancia fundamental de que el mercado sea libre de manipulaciones estatales que obstaculicen el juego armónico de la oferta y de la demanda, sin normas que alteren precios relativos, sin controles de ninguna índole, sin más restricciones que las que el mismo mercado impone conforme a sus propias leyes. Las ganancias -vigentes tales condiciones- son las señales que le indican -tanto a productores como a consumidores- donde se encuentran los empresarios más acreditados y eficaces. En tanto que las pérdidas revelan a los mismos participantes del proceso quiénes son los menos aptos para el manejo de los negocios en aquellas áreas donde no han obtenido éxitos. Si el gobierno y la burocracia interfieren con este sano mecanismo -a la larga- toda la economía se desploma.

"El consumidor sufre cuando las leyes del país impiden que los empresarios más eficientes expandan la esfera de sus actividades. Lo que hizo que algunas empresas se convirtieran en “grandes empresas” fue precisamente su éxito en atender mejor la demanda de las masas."[5]

Como decimos anteriormente, el grado de intervencionismo ha crecido tanto que hoy en día resulta ya difícil poder distinguir con claridad cuando una gran empresa lo es debido a la acción del gobierno y cuando a la del mercado. Muchas voluminosas empresas del pasado han sucumbido merced a las interferencias de las leyes que desfiguran el funcionamiento del mercado. Otras, en cambio, se adaptaron a las medidas intervencionistas y renunciaron paulatinamente a lograr sus beneficios por las vías de un mercado libre que, patuletamente, iba siendo sepultado bajo una maraña de normas, decretos, regulaciones, disposiciones, leyes, ordenanzas de todo tipo, sin dejar de lado fallos judiciales atentatorios contra la libertad de mercado. El caos que vive el universo económico de nuestra época halla su origen en todo lo dicho.


[1] Ludwig von Mises, Caos planificado, fuente: http://mises.org/daily/2454 (Publicado el 3 de febrero de 2007). pág. 10

[2] L. v. Mises ibidem, pág. 10-11.

[3] L. v. Mises ibidem, pág. 11

[4] L. v. Mises ibidem, pág. 11

[5] L. v. Mises ibidem, pág. 11

http://www.accionhumana.com/2020/02/intervencionismo-envidia-ganancias-y.html

Gabriel S. Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina 
Desde Argentina

ENRIQUE G. AVOGADRO, COMBATIENDO AL CAPITAL, RUMBO AL ABISMO, DESDE ARGENTINA

"Cuando la izquierda pierde una elección, intenta  destruir un país; cuando gana, lo consigue".

Alberto Fernández se conducía reconocidamente bien en el manejo de la epidemia hasta que se coló en su discurso el gen peronista, aquél que creó la marchita que, 75 años después, el 48% de la Argentina sigue cantando con fervor militante. Eligió, como hicieron sus predecesores kirchneristas, un enemigo importante, y cargó como un toro enceguecido contra él. 

Descalificó con fuertes epítetos a una de las mayores empresas industriales nacionales, presente en muchos países del mundo, olvidando que los 1.500 empleados que Techint suspendió por la paralización de las obras, pertenecen al gremio de la construcción y, consecuentemente, cuentan con un auto-seguro de desempleo (tienen para ello un fondo que se forma con aportes de quienes están trabajando) y, mucho más grave, que las empresas privadas resultarán indispensables para salir del profundo pozo en que ya nos encontramos, que será peor cuando la cuarentena termine. Y no lo sabe porque jamás fue emprendedor, arriesgó su capital o generó un trabajo. 

Utilizó, para demonizar a su propietario, la palabra "especulación". Ignora, como todos los demagogos y, especialmente, los pobristas que todos, todos especulamos todo el tiempo. Cada vez que elegimos, estamos especulando; cuando compramos un producto cualquiera, cuando escogemos el colegio al que deben asistir nuestros hijos, cuando escogemos cómo ahorrar, y hasta cuando nos casamos, siempre especulamos: ponemos en una balanza los pro y los contra, y la decisión es el producto de ese resultado. 

En cada empresario hay un especulador, y es fundamental que lo haya. Porque quien elige serlo sabe que está asumiendo riesgos monumentales, en especial en la Argentina: dará trabajo, deberá pagar fuertes impuestos, tendrá problemas con los bancos, con los proveedores, con los clientes, con el Estado y con el sindicato (aún cuando sea un perfecto empleador), invertirá tiempo que podría dedicar a su familia y, por si todo eso fuera poco y lo acompaña el éxito en su proyecto, será mirado con odio y envidia por una sociedad y un gobierno imbéciles. 

¿Cómo imagina Alberto Fernández que nuestro país podría existir sin empresas y sin especuladores? ¿Realmente quiere seguir "combatiendo al capital" como método para "conquistar a la gran masa del pueblo"? ¿Piensa que el empleo público puede reemplazar al privado? Sin empresas, ¿cómo sostendrá el Estado su fenomenal estructura improductiva? ¿Cree, como quieren algunos de sus adláteres, que hay que acabar con los productores agropecuarios para entregar la tierra a los desocupados?; en ese caso, ¿de dónde saldrían los alimentos y las exportaciones que necesitamos como el aire? Sus dichos recientes nos invitan así, a un gran suicidio nacional.

Más allá de mi paupérrima opinión acerca de la moral del Presidente, tan groucho-marxista él, lo considero un tipo inteligente. De allí que me pregunte, retóricamente por cierto, por qué está haciendo cosas como las desmesuradas ponderaciones a Hugo Moyano, un sindicalista a quien comparé en otra nota con Jimmy Hoffa (https://tinyurl.com/wtu58mx
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), el líder de los camioneros estadounidenses que tanto incidió en la historia económica y criminal de su país y tan mal terminó; a raíz de los halagos de Fernández, se ha viralizado por WhatsApp un pequeño fragmento de la película "El Irlandés", con Robert de Niro y Al Pacino, que recuerda su vida. 

El personaje tan exaltado por el Presidente ha cometido todos los delitos, desde contratar a sus propias empresas familiares para emprendimientos del gremio que conduce hasta lavar dinero y defraudar al club de fútbol que dirige; y a él debemos que traer una carga desde Salta a Buenos Aires resulte más caro que llevarla desde aquí a Shanghai, con todo lo que eso implica en materia de inflación. 

Y digo que la pregunta es retórica porque la respuesta sólo puede ser una: ha decidido dejar de intentar alguna forma de independencia para plegarse sumisamente a los deseos de Cristina Fernández. A ésta, que mantiene un más que prudente silencio desde que regresó de Cuba con su falsamente enferma hija, le ha entregado el comando de todos los organismos de control, de las principales embajadas y de la posición geopolítica de la Argentina; y su mandante, a cambio, le ha dejado la conducción de la economía, con la esperanza de que fracase, y la defensa de su peregrina teoría del lawfare, con la cual busca impunidad. 

Hay otros claros signos que ratifican esa afirmación: la llegada de médicos cubanos, la decisión -sólo momentáneamente postergada- de expropiar todo el sistema privado de salud, la derivación de multimillonarios recursos -indispensables para la lucha contra el virus- a demenciales destinos (la feria de Tecnópolis, la inactiva mina de Río Turbio y el pequeño hospital del Calafate) en manos de sus fieles, la identificación con el eje cubano-venezolano-ruso-iraní, etc. 

Es probable que la viuda de Kirchner -que intenta llevarnos a una situación similar a la que ha generado Nicolás Maduro en su país- sentada atrás en el automóvil y con Alberto Fernández como chofer, pueda lograr su objetivo ya que el coronavirus, por el control social que implican las draconianas medidas adoptadas, la resultará útil.

Enrique Guillermo Avogadro
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@egavogadro
Desde Argentina

ALFREDO M. CEPERO, RETOS Y OPORTUNIDADES DE UNA PANDEMIA, DESDE ESTADOS UNIDOS.

Con su optimismo congénito, Trump se convirtió en nuestro gladiador de la esperanza cuando dijo: "No podemos permitir que el remedio sea peor que la enfermedad".

Nadie sería capaz de negar el reto que representa la pandemia del coronavirus para quienes tienen a su cargo la seguridad, la salud y la prosperidad de los pueblos del mundo. La realidad es que nos encontramos en una guerra literalmente a muerte contra un enemigo que no vemos y que aún cuando lo viésemos no contamos con las armas apropiadas para derrotarlo. Ahora bien, los seres humanos confrontamos los retos de manera distinta. Los grandes hombres se enfrentan al reto y lo ven como una oportunidad para lograr sus objetivos. Los hombres pequeños se someten al reto y lo aceptan como una derrota. Ese es el ángulo del coronavirus que nos proponemos analizar en este artículo.

Donald Trump se encuentra sin dudas entre los grandes hombres por la forma en que se ha enfrentado al coronavirus. Los expertos en epidemiología vaticinan que este miserable del coronavirus matará a más de 100,000 norteamericanos. Como si fuera poco, sus efectos tangenciales en otros aspectos de la vida en los Estados Unidos ya se han hecho sentir y son igualmente devastadores. Por ejemplo, el coronavirus ha pulverizado la economía, torpedeado la bolsa de valores y cambiado drásticamente las reglas de la vida cotidiana en este país.

Hemos llegado al extremo de que los abuelos no podemos besar a nuestros nietos ni abrazar a los pocos amigos que quedan con vida. Trump debe de sentir la misma frustración pero no puede darse el lujo de detenerse en lamentaciones. 

Tiene que actuar rápido y así lo está haciendo. En su condición de presidente, Donald Trump tiene que batirse en dos frentes: salvar vidas y preservar la prosperidad económica que haga atractiva la vida de quienes sobrevivan a este flagelo. Con su optimismo congénito, Trump se convirtió en nuestro gladiador de la esperanza cuando dijo: "No podemos permitir que el remedio sea peor que la enfermedad".

Sus palabras adquieren mayor relevancia cuando pasamos revista al cuadro desolador al cual se enfrenta. Veamos. Por lo menos el 25 por ciento de la actividad económica norteamericana se ha parado en seco, los tres índices principales de la Bolsa de Valores han perdido por lo menos el 12 por ciento de su valor, la tasa de desempleo anda en alrededor del 13 por ciento y más de 10 millones de norteamericanos han solicitado beneficios por desempleo.

Todo esto ha dado municiones a los enemigos del presidente. Aquellos que se regocijan con la recesión, el desempleo, la miseria y hasta la muerte de los norteamericanos con tal de sacar a Donald Trump de la Casa Blanca. Teniendo en cuenta que la lista sería muy larga, me limito a Nancy Pelosi, Chuck Schumer y Andrew Cuomo. Evocando a Nerón durante el incendio de Roma, la Pelosi declaró: "Mientras la gente está muriendo, el presidente toca el violín".

Por su parte, el perrito faldero de la Pelosi, Senador Chuck Schumer, en el curso de una entrevista en CNN dijo: "El  coronavirus ha sido peor que la destrucción de las Torres Gemelas y que la crisis financiera de 2008". El ingrato de Andrew Cuomo se olvidó del buque hospital "Confort" que le proporcionó Trump y declaró: "Nosotros  nos movilizamos con rapidez pero el gobierno federal se ha demorado y se sigue demorando". Estas tres son gente pequeña que se dan por vencidos, se declaran víctimas y optan por atacar a los que hacen.

Afortunadamente, Donald Trump no está solo porque los que hacen vienen en todos los colores, todas las edades y todos los sexos. Por encima de los mensajes apocalípticos que han caracterizado esta batalla contra el coronavirus hay gente que ha dado un paso al frente para defender a la humanidad. En Inglaterra, millones de personas salieron a las calles la semana pasada para aplaudir a los miembros del Servicio Nacional de Salud. En los Estados Unidos, 29 obreros de la salud tomaron un avión en Atlanta para ir como voluntarios a prestar servicios en la asediada Nueva York.

Hasta en el pantano de Washington nos encontramos de vez en cuando hombres que se enfrentan a los retos. Uno de ellos es un ex militar convertido en senador por el estado de Arkansas que se llama Tom Cotton. En la tercera semana del pasado mes de enero, Cotton se convirtió en la voz más estridente en la denuncia de la inminente pandemia del coronavirus, pero nadie lo escuchó. Entre el 16 de enero y el 5 de febrero, los 49 senadores demócratas estaban tan obsesionados con el "impeachment" de Donald Trump que no tenían interés ni tiempo para proteger las vidas de quienes les habían hecho el honor de mandarlos a Washington.

La ejecutoria de Donald Trump en su confrontación de esta pandemia tiene, por otra parte, antecedentes en la historia de los Estados Unidos. Fueron hombres del calibre de Patrick Henry, Abraham Lincoln y George S. Patton quienes contribuyeron al nacimiento y la supervivencia de la nación más libre y próspera de la Tierra. Tanto ellos como Trump vivieron en tiempos distintos pero proporcionaron el liderazgo y los principios que han dado carácter de permanencia al milagro americano por 244 años.

Cuando las colonias americanas decidieron enfrentarse a la metrópolis inglesa que tenía entonces el ejército más poderoso del mundo había muchos a quienes le flaquearon las piernas. Fue entonces cuando un hijo de Virginia de retórica candente llamado Patrick Henry los confrontó con la disyuntiva que los catapultó a la acción. "Denme libertad o denme la muerte" le dijo a los delegados. Y después de esa frase sobraron las palabras. 

Cuando la nación americana se vio amenazada con su disolución total por una guerra civil que consumió la vida de 620,000 norteamericanos un iluminado de la justicia dio contenido y sentido a la lucha poniendo fin a la odiosa institución de la esclavitud. Con su firma de la décimo-tercera enmienda a la constitución americana Abraham Lincoln hizo su entrada en la inmortalidad.

Cuando el destino del mundo era decidido en el escenario europeo durante la Segunda Guerra Mundial un militar americano de larga visión estratégica quiso llevar la guerra a las puertas de Moscú para poner fin al totalitarismo soviético. La Guerra Fría del próximo medio siglo le daría la razón. Se llamó George S. Patton y su frase favorita fue: "Lidérame, sígueme o apártate del camino".

Al mismo tiempo, en la historia de la América que habla en español hemos tenido hombres que han hecho de los retos grandes victorias. El 8 de 1895, el gobierno de los Estados Unidos decomisó un barco en el puerto de Fernandina que llevaba armamentos y municiones para iniciar la guerra por la libertad de Cuba. Cuarenta y seis días después del desastre de Fernandina, la insurrección estalló en Cuba, el 24 de febrero de 1895. El arquitecto de aquella guerra, José Martí, reflexionó: “Conozco con qué bravura y resurrección responde al quebranto pasajero el invencible corazón cubano”.

Un poco más al sur del continente tuvimos un hombre de extraordinarias habilidades de líder. El Jueves Santo 26 de marzo de 1812, los fieles católicos estaban congregados en las iglesias, cuando de pronto se sintió un fuerte movimiento. Era un terremoto, que destruyó las ciudades de Caracas, Barquisimeto, Mérida, El Tocuyo, San Felipe y causó estragos en otras poblaciones. "Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos, que nos obedezca". El joven Simón Bolívar se presentó para ayudar a las víctimas del terremoto de 1812.

En conclusión, cada uno de nosotros tiene que optar por confrontar el reto para convertirlo en oportunidad o sucumbir ante el mismo y aceptar la derrota. No podemos evadir esa responsabilidad porque nadie puede decidir por nosotros. Y aunque admito los peligros y reconozco los riesgos, me niego a ser intimidado por esta pandemia. 4-7-20

Alfredo Cepero
lanuevanacion@bellsouth.net
www.lanuevanacion.com
@AlfredoCepero
Desde Estados Unidos

miércoles, 8 de abril de 2020

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, JUEVES 09/04/2020

BEATRIZ DE MAJO, ¿QUIÉN NOS SACA LAS CASTAÑAS DEL FUEGO? , SOBREDOSIS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 11 minutos
Aun la mayor parte de los países del planeta no han comenzado a enfrentar la escalada del virus y les cuesta imaginarse el género de acciones que deberán emprender, gobiernos y gobernados, para sobrevivir la espantosa pandemia. Venezuela es uno. A quienes nos tocó ser espectadores de primera fila del desarrollo de esta crisis que día tras día se fue tragando vidas inmisericordemente deberíamos poder transmitir a quienes aún comienzan a experimentar el pánico de la pendiente de la contaminación, cuanta cordura hace falta para la toma de decisiones que afectan a miles y como la pol... más »

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, GOBIERNO DE EMERGENCIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 21 minutos
«Un gobierno de emergencia nacional tiene que salvar a Venezuela del coronavirus, pero también del socialismo», afirmó Dignora Rojas, diputada a la Asamblea Nacional por Vente Venezuela, el domingo cinco de abril por el diario El Nacional. Es esta una valoración correcta que hace la parlamentaria. No se trata de salvarnos de la pandemia mundial, que ya es bastante pedir, no. Cuestión más grave aún para los venezolanos librarnos del régimen socialista que ha devastado nuestro país, y ha extendido sus males más allá de nuestros límites geográficos. Si ciertamente el coronavirus ha te... más »

OMAR A. ÁVILA H., REFLEXIONES EN CUARENTENA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 28 minutos
Esta semana hemos visto que desde distintos sectores del país han surgido -a pesar de las diferencias ideológicas e incluso personales entre distintos actores de la vida política nacional- propuestas en aras de “unir esfuerzos para superar la pandemia en Venezuela”, tal cual titula el primer comunicado suscrito por diversas tendencias políticas, culturales y sociales, en el cual se exhorta firmemente a las partes del conflicto político venezolano, a construir los acuerdos que estén a la altura de la emergencia que se avecina. De acuerdo a las investigaciones adelantadas por distin... más »

ENRIQUE PRIETO SILVA, LOS FILOTIRANICOS Y LA PAZ DE VENEZUELA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 32 minutos
Hemos tomado intencionalmente a la letra el título del artículo de un fragmento de “Nomenclatura de Guerra”, todo con la intención de asomar un poco de política desfasada en cuarentena, pero que bien viene al pelo de la crítica para algunos líderes, que no han entendido la situación que vive el país en involuntaria calma por la crisis y por la pandemia. A la letra repetimos, que existen intelectuales que son críticos fervientes de los errores y excesos de las democracias, pero eluden y obvian los métodos terroristas extremistas de la opresión dictatorial, que solapan sobre las medi... más »

LEANDRO RODRIGUEZ L., ¡SIN DEMOCRACIA NO HAY PARAÍSO!

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 40 minutos
La crítica coyuntura en Venezuela no obedece propiamente al coronavirus, lo que nos ata a una sobrevivencia indigna e injusta viene desde hace muchísimo tiempo. A ver, sí el coronavirus no hubiese existido ¿Se imaginan el maremágnum país que tuviéramos hoy sin gasolina? Un hervidero de pronóstico reservado. Incluso, el covid-19 sirve para ocultar los estragos de una pandemia mucho peor: La cepa comunistoide. Sí en lugar de destruir el sistema productivo privado como parte del proyecto cubanizador y se hubiese apoyado a nuestros productores/trabajadores, sí en lugar de hacer de la... más »

JUAN DE DIOS RIVAS VELÁSQUEZ , COMO SALVAMOS A VENEZUELA, LOGÏCAS Y ÜTOPIAS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 44 minutos
El daño mayor que nos ha causado ´el mal gobierno´ en estos 22 años es haber pervertido la Gerencia, Administración y Operación de los servicios públicos y administración pública con una voraz y sistemática corrupción… la cual ha posicionado a mafias de bandidos ´Testaferros, Clanes de Familiares de los Gobernantes, Cuadros Politiqueros y Enchufados sin capacidad y ética para actuar bien¨. Es una aberrante conducta que se ha reproducido desde Miraflores y en Ministerios, Empresas del Estado, Tribunales, Registros, Notarias, Gobernaciones, Alcaldías, Diputados, Concejales y Cuadros ... más »


BEATRIZ DE MAJO, ¿QUIÉN NOS SACA LAS CASTAÑAS DEL FUEGO? , SOBREDOSIS

Aun la mayor parte de los países del planeta no han comenzado a enfrentar la escalada del virus y les cuesta imaginarse el género de acciones que deberán emprender, gobiernos y gobernados, para sobrevivir la espantosa pandemia. Venezuela es uno.  

A quienes nos tocó ser espectadores de primera fila del desarrollo de esta crisis que día tras día se fue tragando vidas inmisericordemente deberíamos poder transmitir a quienes aún comienzan a experimentar el pánico de la pendiente de la contaminación, cuanta cordura hace falta para la toma de decisiones que afectan a miles y como la política no puede llenar los espacios de actuación de los gobiernos.  

En España, el segundo país que fue devastado después de Italia del mal que nació en China, hemos podido ver cómo, dentro de su mejor intención y esfuerzo, el gobierno nacional y los regionales se han equivocado y como han corregido sobre la marcha en el proceso de  la búsqueda de una salida eficiente. A esta hora ya lo están logrando.  

Pero esto nos lleva a pensar cual debe ser la línea de abordaje de este tema por parte de nuestro país, al margen de la filiación política que tenga aquel que debe de tomar las decisiones para el colectivo, cuánto pueden aprender del camino ya transitado por otros, con cual actitud deben aproximarse a darle atención prioritaria a la amenaza, cuando aún no se manifiesta tan erosivamente y de quiénes echar mano para apoyarse de manera de hacerle frente al apocalipsis que nos acecha.  

Huelga señalar lo que es obvio y es que esta crisis nos encuentra en extremo debilitados en lo económico, en lo social, en la disponibilidad de una infraestructura idónea para prestar servicios de todo tipo, es decir, en la capacidad de reaccionar para salvaguardar a los nuestros. 

 Pero es que tampoco contamos con otros factores presentes en los países que han estado sorteando la crisis a través de la contención de la contaminación. Ellos son la disciplina de la población, la inclinación a la observancia de la autoridad, tecnologías para el rastreo de los infectados, óptimas condiciones de telecomunicaciones accesibles a toda la ciudadanía,  cadenas de suministro robustas, auto sostenibilidad en alimentos y en carburantes para el transporte de todo incluyendo medicinas, la disponibilidad in situ de un numeroso contingente de equipos médicos y paramédicos y una infraestructura hospitalaria suficiente y capaz de adaptarse a las necesidades de atención en cuidados intensivos. Y al lado de ello, es preciso contar con otro elemento esencial: disponer de algún buen nivel de holgura de recursos, disponibilidad de ahorros o capacidad de endeudamiento para el gasto excedentario que estas crisis reclaman.    

Podría seguir con la lista larga de carencias nuestras para solo terminar concluyendo que estamos en el peor de los mundos. De nada sirve en esta hora y punto de nuestra adversidad endosarle la culpa de ello al régimen que actúa desde Miraflores. Lo que necesitamos es una vía expedita y eficiente para que el tsunami de la epidemia no nos arrastre a todos. La salida rápida habría podido ser una cooperación comprometida y ágil de China o de Rusia, los únicos regímenes que le vienen quedando como aliados políticos al Madurismo. Pero no solo la distancia de estos dos jugadores no ayuda, sino su disposición a jugarse el pellejo dentro de un país con todas falencias del nuestro, con el nivel de depauperación y de marginalidad del que adolecemos y en el que, para postre, casi todas sus autoridades tienen abiertos procesos por la fiscalía norteamericana  por narcotráfico y por terrorismo. Así pues por ese lado y con ese cuadro de realidades, evidentemente hay solución posible   

Lo que nos lleva a la única salida para resolver el monumental problema venezolano de salud y el humanitario – el que aún no se ha manifiesta de manera severa- que es contar con la ayuda externa norteamericana para ello.  

Esto pareciera una afirmación atolondrada e insensata de mi parte; impracticable, inimaginable y con visos de absurdo; imposible de considerar siquiera para quien se encuentre dentro de zapatos revolucionarios. Pero no lo es tanto. La única salida que le queda al régimen de Nicolás Maduro, es la de aceptar de inmediato la propuesta norteamericana de retorno a la Democracia por la vía que ya se ha hecho pública. La que vendrá acompañada de toda una operación de soporte humanitario capaz de enfrentar la pandemia en puertas.  

La ayuda norteamericana, junto con la de otros países amigos, se encuentra a la distancia de un chinazo en el propio mar Caribe. No es insensato pensar que una movilización de la envergadura de la actual debe disponer con las herramientas para desarrollar operaciones de sostén sanitario y provisión de gasolina para iniciar una colaboración útil y decisiva.    

Es de esta única manera que lo debe ver el madurismo y las fuerzas militares que lo siguen acompañando por voluntad propia o por fuerza.  Lo contrario es condenar a la población del país al peor de los cataclismos, al más inhumano, doloroso y macabro.  

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, GOBIERNO DE EMERGENCIA

«Un gobierno de emergencia nacional tiene que salvar a Venezuela del coronavirus, pero también del socialismo», afirmó Dignora Rojas, diputada a la Asamblea Nacional por Vente Venezuela, el domingo cinco de abril por el diario El Nacional. Es esta una valoración correcta que hace la parlamentaria. No se trata de salvarnos de la pandemia mundial, que ya es bastante pedir, no. Cuestión más grave aún para los venezolanos librarnos del régimen socialista que ha devastado nuestro país, y ha extendido sus males más allá de nuestros límites geográficos.

Si ciertamente el coronavirus ha tenido conmiseración con nosotros, “un país que, como se sabe universalmente, que no dispone de hospitales”, ni de clínicas privadas suficientes para atender de manera eficaz un grueso número de infectados; es fácil, entonces, presagiar sus fatales consecuencias si se sueltan las amarras. La Providencia debe estar al corriente de  que en Venezuela desde hace muchos años escasean medicinas, agua, electricidad, gas; y de varias semanas para acá tampoco se consigue gasolina; a duras penas alcanza para algunos vehículos oficiales. 

Es natural que esta dantesca amenaza haya tocado el corazón de otros países, que parten de la idea de que la solución sería un gobierno de emergencia, que frente a esta contingencia pueda encarar la pandemia. Ahora, realmente este no es el centro de esta angustia de nuestros amigos extranjeros, no. Más allá está lograr encaminar de una vez por todas a esta nación hacia la prosperidad a través del establecimiento de un gobierno democrático, o un gobierno de emergencia; es  esta la auténtica idea. Cabe, entonces, preguntarse lo siguiente: ¿a qué se debe esta línea dura, determinante, que ha logrado el respaldo de países que a pesar de apoyar a los sectores democráticos fueron reticentes a una salida de fuerza? En primer lugar, tiene mucho que ver con el gravísimo error del régimen, que es la génesis de este conflicto, el plan de desplazar por la fuerza, comprando diputados de oposición, lo que se conoció en la jerga política como Oeración Aacrán, para echarle mano a la Asamblea Nacional. En segundo lugar, la más amarga, la ejercida por el Fiscal General de Estados Unidos, William Barr, quien anunció la presentación de cargos criminales por narcotráfico y terrorismo en contra de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Maikel Moreno, entre otros. La medida supone la  profundización de la presión de Washington para forzar la salida del poder de Maduro, a quien califica como gobernante ilegítimo y dictador. Ofrece recompensas por estos y otros altos funcionarios que van desde quince millones de dólares hasta diez millones como en el viejo Oeste norteamericano, a quien de información que lleven a sus capturas. 

Para concluir, el Gobierno de Emergencia (GE) ha sido apoyado por los partidos políticos de oposición que conforman el G4 a través de un acuerdo surgido de la Asamblea Nacional; pero no han efectuado el mismo gesto cuando actúan como organizaciones individualmente. Es decir, estas organizaciones partidistas han sido excesivamente reflexivas; tanto,  que han sostenido un profundo mutismo, pocas veces se refieren al GE, lo ignoran olímpicamente. Estos partidos han perdido mucha fuerza, dejaron de ser imprescindibles en razón del  apoyo naval que está o estará anclado en las aguas del Mar Caribe. Para rematar, Nicolás Maduro aún tiene entre sus manos las probabilidades de escoger entre lo cruento y lo incruento… 
rtículo de esta semana. Saludos.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez 

OMAR A. ÁVILA H., REFLEXIONES EN CUARENTENA

Esta semana hemos visto que desde distintos sectores del país han surgido -a pesar de las diferencias ideológicas e incluso personales entre distintos actores de la vida política nacional- propuestas en aras de “unir esfuerzos para superar la pandemia en Venezuela”, tal cual titula el primer comunicado suscrito por diversas tendencias políticas, culturales y sociales, en el cual se exhorta firmemente a las partes del conflicto político venezolano, a construir los acuerdos que estén a la altura de la emergencia que se avecina. 

De acuerdo a las investigaciones adelantadas por distintos organismos sobre el virus, el 15 de abril sería la fecha de referencia para que estemos en la cresta epidemiológica. Además, es conveniente recordar que en el informe anual de la Junta de Preparación Mundial para las Emergencias Sanitarias, adscrita a la Organización Mundial de la Salud (OMS), de septiembre de 2019, ya se alertaba sobre el riesgo de una pandemia. 

Lamentablemente, es cuando ocurren las cosas que se libera la información y los Estados comienzan a gestionar las políticas para enfrentar los problemas.  Sin embargo, aspiramos a que los organismos de salud estén acatando las conclusiones del referido informe y se pueda abordar con los mejores criterios esta situación. 

Igualmente esperamos que en futuras oportunidades no se deje pasar tanto tiempo para actuar, y que le quede claro a las distintas autoridades la importancia de la planificación para preservar la vida en los países, porque es evidente que después de esta pandemia puede venir otra.  En tal sentido, desde Unidad Visión Venezuela estamos convencidos de que es necesario inculcar en la cultura venezolana criterios sólidos para el manejo adecuado de los desastres en general, tanto a nivel individual, como colectivo.

Por otro lado, sabemos que hay amenazas geológicas y climáticas, solo que por bendición de Dios aún a los venezolanos no nos ha tocado enfrentar. Sin embargo, no todo es negativo, ya que el encierro forzado y profiláctico ha generado consecuencias favorables en el medio ambiente y en la unidad familiar. Nos preguntamos cómo muchas otras personas: ¿No será el hombre el verdadero virus?

Vamos a seguir insistiendo en la unidad nacional frente a los problemas existenciales como República; por lo tanto, celebramos y apoyamos las iniciativas, que desde distintos sectores de la vida pública nacional vayan en esta dirección.  

Debido a que practicamos con hechos y no palabras, hemos suscrito algunos documentos, ente ellos el más reciente: “Voces de la sociedad venezolana demandan un mecanismo urgente de concertación social y política para responder a la pandemia del COVID-19”. Igualmente, desde la Asamblea Nacional hemos propuesto unas bases constitucionales y legales para poder llevar a feliz término el Acuerdo Humanitario, en el que destaca un amplio Plan de Atención Social, porque nuestra mirada debe seguir puesta en la gente.

En la misma línea de acciones, desde Unidad Visión Venezuela, presentamos“10 Propuestas para sobrellevar la Pandemia”, las cuales serán ampliadas en los próximos días estaremos a través de un decálogo de medidas para combatir el virus.

Para finalizar, quiero hacer un llamado de atención, para que desde el gobierno nacional se habiliten vuelos, para traer de vuelta a los venezolanos que hoy se encuentran en otras tierras a la deriva. La mayoría de los países lo han hecho, y no es posible que por el conflicto existente, continúen siendo una vez más los perjudicados, precisamente los más vulnerables, es decir, los ciudadanos “de a pie”, esos que precisamente tuvieron que abandonar nuestra tierra por la única y absoluta responsabilidad del peor gobierno que hayamos tenido en la historia contemporánea de Venezuela. 

Omar A. Ávila H.
dip.omaravila@gmail.com
@OmarAvilaVzla

ENRIQUE PRIETO SILVA, LOS FILOTIRANICOS Y LA PAZ DE VENEZUELA

Hemos tomado intencionalmente a la letra el título del artículo de un fragmento de “Nomenclatura de Guerra”, todo con la intención de asomar un poco de política desfasada en cuarentena, pero que bien viene al pelo de la crítica para algunos líderes, que no han entendido la situación que vive el país en involuntaria calma por la crisis y por la pandemia.

A la letra repetimos, que existen intelectuales que son críticos fervientes de los errores y excesos de las democracias, pero eluden y obvian los métodos terroristas extremistas de la opresión dictatorial, que solapan sobre las medidas que han de tomar para atacar la virosis, pero que aprovechando la coyuntura para eludir sanciones y castigos disfrazados de bondadosa detente anti dictatorial.

La necesidad de la ayuda humanitaria es insoslayable y real, obviamente nadie duda de ello y procura dar su aporte benefactor, pero queriendo o sin querer, le hace un gracioso juego al tirano, que quiere sobrevivir con el virus, sonando fanfarrias por supuestos logros que habría que evaluar para decidir la “coronación” del gobernante y sus acólitos, que no han querido abrirse a la ayuda humanitaria.

Sin dudas, damos a estos políticos el calificativo de “filotiránicos”, porque en teoría podemos describirlos como “…aquellos filósofos o estudiosos de la evolución del pensamiento, que se dedican a opinar y favorecer el pensamiento de personas que internamente mantienen una tendencia a gobernar en forma personal, con muy poco o ningún apego a las leyes y a los criterios adversos, y a otros que tienden a un resaltar Estados que evoluciona en un sistema de democracia, sin que en ellos se cumplan los reales postulados de este sistema de gobierno…”.

Sin que dudemos de algunas medidas necesarias que ha tomado el régimen venezolano, no podemos tolerar que existan personas, que por interés personal o por mediocridad de criterio, se transforman en “…pensadores influyentes que sucumben a la fascinación del poder totalitario, de sus líderes carismáticos o a sus mesiánicas ideologías…”, no por convicción, sino por intereses nimios, que en lugar de ayudar en progreso a las acciones de la ayuda del exterior, nos obligan a orientarlos o al menos alumbrar sus ideas para que las vean con claridad, antes de que la crisis nos arrope y no nos regrese a la adoración del “farsante”.

Resaltamos del escrito base, “…los torcidos caminos que tomaron algunas de las mentes filosóficas más notables del siglo XX y una grave profecía sobre los peligros que acechan al siglo XXI, si los intelectuales renuncian a pensar con honestidad, y a actuar con responsabilidad, en el tortuoso pero irrenunciable ámbito de la política…”; que, como dice un heredero de la tradición del pensamiento liberal, “una rara avis en el confuso panorama intelectual contemporáneo”, “un heredero de los enciclopedistas franceses”, “la Ilustración inglesa y el humanismo alemán”, extremistamente versado en las tres culturas, pero formado en la Universidad de Harvard; expresión de un intelectual inmerso en el estrecho mundo de los especialistas académicos, que todavía cree en la necesaria vinculación entre la filosofía y la vida pública, y a quien se le considera un pensador inmune al encendido mundo del posmodernismo, que busca en los temas políticos la verdad objetiva, y el liberal clásico militante en contra el relativismo moral, que reivindica el lugar de las instituciones democráticas, donde prive el papel de la tolerancia, la necesidad del Estado de derecho y las libertades cívicas.

En su obra: "La seducción de Siracusa" dejando a salvo a Karl Jaspers, que mantuvo con firmeza inalterada sus convicciones humanistas en medio de la barbarie nazi y rompió de manera tajante con su amigo Martin Heidegger, en "cuya mente se había deslizado un

demonio", se involucró "irresponsablemente" en el vértigo político de su tiempo. Según Lilla, todos los que siguieron la corriente, se caracterizaron por una falta de autoconocimiento y humildad, exponiendo que la seducción de la tiranía se explica menos por la acción del seductor que por la recepción del seducido.

Para él, hay un tirano agazapado en todos nosotros, un tirano que se embriaga con el eros de su yo proyectado hacia el mundo y que sueña con cambiar a éste de raíz.

Si en un ejercicio riguroso de autoconocimiento, el intelectual identifica en sí mismo esa fuerza, si la dirige y controla, el impulso puede guiarlo hacia el bien y otros fines superiores, de lo contrario, esa pasión puede llegar a dominarlo.

Explica que el propio Sócrates advirtió que una de las raíces de la tiranía es la soberbia a la que son susceptibles algunos filósofos, considerando que son ellos quienes orientan las mentes de los jóvenes y los conducen a un frenesí político que degrada la democracia, en cuyo estado, la única alternativa frente a esa intoxicación política es la humildad, fruto del autoconocimiento.

Por desgracia, -según explica Lilla- muchos intelectuales del siglo XX tomaron caminos distintos e integran lo que llama el "coro filotiránico", donde incluye a autores ingleses como Herbert George Wells, quien admiró a Stalin; estadounidenses como Ezra Pound, que sirvió a Mussolini, o algún bardo de los dictadores de derecha o izquierda, como ha habido tantos en Latinoamérica.

Hay mucho más que analizar de esta teoría, pero al caso nos preguntamos: ¿Está prosperando el filotiranismo en la lucha de partidos en Venezuela? ¿Qué nos quedará cuando pase la pandemia?, ¿Lograremos el cese de la usurpación, o tendremos que soportar la tiranía hasta que cese el filotiranismo? 

Enrique Prieto Silva 
enriqueprietosilva@yahoo.com
@Enriqueprietos

LEANDRO RODRIGUEZ L., ¡SIN DEMOCRACIA NO HAY PARAÍSO!

La crítica coyuntura en Venezuela no obedece propiamente al coronavirus, lo que nos ata a una sobrevivencia indigna e injusta viene desde hace muchísimo tiempo. A ver, sí el coronavirus no hubiese existido ¿Se imaginan el maremágnum país que tuviéramos hoy sin gasolina? Un hervidero de pronóstico reservado. Incluso, el covid-19 sirve para ocultar los estragos de una pandemia mucho peor: La cepa comunistoide.  

Sí en lugar de destruir el sistema productivo privado como parte del proyecto cubanizador y se hubiese apoyado a nuestros productores/trabajadores, sí en lugar de hacer de las instituciones del Estado antros partidistas y hoy estuvieran conformadas por profesionales apegados a la ley, sí en lugar haber minado de corrupción y desidia las empresas públicas y se hubiese considerado la meritocracia, hoy la vida de los venezolanos no estuviera amenazada por la ausencia de gasolina, electricidad, agua, gas, escasez de alimentos y medicinas, más que por el propio covid-19.  

La democracia con todos sus defectos es por mucho el mejor sistema de gobierno, Cicerón (106 AC-43 AC), filósofo romano, sostuvo "La libertad sólo reside en los Estados en los que el pueblo tiene el poder supremo". Así, la economía de mercado es el único sistema económico que, respetando la economía como ciencia, es el único capaz de ofrecer calidad de vida. Ambas metodologías de subsistencia humanas (de gobierno y de producción e intercambio) tienen una única condición; La institucionalidad, es decir, la supremacía de la ley, el respeto irrestricto a la voluntad de los votantes.  

Mucho ha hablado el chavismo del “poder popular”, paradójicamente, en todo este tiempo jamás se le había arrebatado tanto el poder de decisión a los venezolanos, tan es así, que desde que Chávez perdió el apoyo popular (por allá en 2007) el garrote se hizo ley, la reforma constitucional rechazada por los ciudadanos igual fue impuesta por una desinstitucionalización que, como hoy, solo rinde culto y favores a la élite gubernamental. Desde ese momento Venezuela comenzó un lento descenso que se ha venido acelerando en la medida que los petrodólares se hicieron insuficientes por corrupción y destrucción de Pdvsa.  

El venezolano desde 2007 ya no decide, le impusieron un contenido constitucional rechazado, a los gobernadores y alcaldes electos, distintos al partido del régimen, si no los destituyen, apresan o inhabitan, le arrebatan competencias, facultades, recursos e imponen un poder paralelo bajo el eufemismo burlón de “Protector”. La demostración más clara fue la anulación de la Asamblea Nacional electa en 2015, el poder público más votado de nuestra historia, inicialmente se le restó inconstitucionalmente 3 diputados para evitar la mayoría absoluta opositora, le anularon todos sus actos para finalmente infringirle un desacato tan inexistente como ilegal. Ni hablemos de una presunta “constituyente” a la que nunca se preguntó a los venezolanos sí la querían, amén de imponerla sobre un gran charco de sangre.  

Pero el drama es aún peor, los gobernadores y alcaldes del chavismo también niegan participación real a los venezolanos, todo viene prefabricado por línea partidista, en las distintas asambleas de ciudadanos no se discuten las necesidades/fortalezas de las comunidades sino “lo que el presidente ordenó”. El chavismo ha significado la antítesis más depurada de la democracia.  

Por tal motivo, el país de hoy, tercermundista, una covacha comunistoide del que todo el mundo desea emigrar… duélale a quién le duela, la realidad es esa. Por tal motivo, mientras la dirección del Estado esté en manos de quienes propiciaron esta desgracia ¡Nada será distinto! La democracia nos llama, la constitucionalidad nos pide a gritos, Venezuela implora ser conducida, no por héroes ni mesías (que no existen) sino por hombres y mujeres de carne y huesos que entiendan que sobre la ley y la democracia solo puede estar la voluntad de los ciudadanos, jamás autoengrandecidos comandantes supremos, eternos, fachos líderes incuestionables… eso es lo que nos condujo a esta desgracia. 

Leandro Rodríguez Linárez 
leandrotango@gmail.com
@leandrotango   

JUAN DE DIOS RIVAS VELÁSQUEZ , COMO SALVAMOS A VENEZUELA, LOGÏCAS Y ÜTOPIAS

El daño mayor que nos ha causado ´el mal gobierno´ en estos 22 años es haber pervertido la Gerencia, Administración y Operación de los servicios públicos y administración pública con una voraz y sistemática corrupción… la cual ha posicionado a mafias de bandidos ´Testaferros, Clanes de Familiares de los Gobernantes, Cuadros Politiqueros y Enchufados sin capacidad y ética para actuar bien¨. Es una aberrante conducta que se ha reproducido desde Miraflores y en Ministerios, Empresas del Estado, Tribunales, Registros, Notarias, Gobernaciones, Alcaldías, Diputados, Concejales y Cuadros de inmorales Políticos. El Mal Gobierno Socialista/Comunista ha comprado a Opositores ¨sin moral, ética y valores¨, los cuales han adoptado sus corrompidos procedimientos y tráfico de perversiones.

El infame resultado es una pobreza total y malos servicios públicos que permite ´Muerte, Angustias, Estrés y Sufrimientos¨ en los Adultos Mayores, Desempleados y Empleados con sueldos muy malos. Hoy no sirva la Electricidad, Acueductos, Vías Publicas, no le entregan el Gas a la gente, ningún hospital público y del IVSS sirve {hay malos servicios, fuga de médicos y personal de salud, se roban los insumos, medicinas y alimentos {, y en la educación todo es igual y para más daño a las familias… las Instituciones Educativas Privadas están cobrando fortunas para los que quieren estudiar en sus instalaciones. Ya nuestros niños y jóvenes de clase media y pobres no podrán tener Moral y Luces.

Los nuevos tiempos y los malos resultados del Socialismo del Siglo XXI exigen cambios profundos, evolutivos, democráticos, participativos, planificación de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Que logre en cinco (5) años “Soluciones Coherentes y Estables” con un crecimiento económico, empresarial (acentuado con emprendimiento social local), empleos productivos y bien remunerados, fin de la pobreza y tener bienestar con Seguridad Social Integral.

Las comunidades, urbanizaciones, barrios, condominios, caseríos y parroquias necesitan orden, organización y participación activa para poder tener Proveedurías, Fondos de Capitalización y Desarrollo Social ´FCDS CA´ (Donde los habitantes sean los accionistas), geriátricos, módulos de salud y sinergia de emprendimientos productivos e eficientes (sin bachaqueros, especuladores, gente corrompida y con sesgos politiqueros); hay que lograr servicios buenos y económicos, donde sea las comunidades los propietarios, gerentes, administradores, fiscalizadores y operadores autogestionarios de sus soluciones para el buen vivir con mejores bienes comunes. El pueblo unido por su bienestar.

Esto se logra con un COGOBIERNO Y DESARROLLO SOCIAL que posibilite y estimule la “AUTO SOLUCIÓN DE SERVICIOS PUBLICO Y BIENESTAR SOCIAL” en el pueblo, comunidades, caseríos, barrios, urbanizaciones, etc. Es urgente que la gente “ciudadanos y habitantes” se saquen de la cabeza y vida el NEFASTO POPULISMO y entiendan “se eduquen y activen” en soluciones “autogestionarias para el BIEN COMUN”. En las cuales pueden participar los habitantes, empresarios, comerciantes, etc., que están en esas localidades, municipios, parroquias, barrios, sectores y comunidades.

Si en un lógico entendimiento Político para SALVAR A VENEZUELA con un GOBIERNO DE TRANSICIÓN. Es imperioso y Constitucional cumplir con UNA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PROTAGONICA, para ello la lógica nos indica que se debe integrar COGOBIERNOS SOCIALES en todas las instancias de gobierno y las localidades de habitación y residencia de la gente y permitirles a ellos que actúen en el gobierno, gerencia, administración y operación de su bien común en cada localidad. Para ello deben hacer asambleas por sectores y localidades para que participe todos los ciudadanos ¨pueblo´ y Fundaciones, ONG, etc. Lo fundamental es lograr integrar a los pobladores en las soluciones para salir de la pobreza, mal gobierno y lograr un desarrollo para el bien común y poder salir de la pobreza y mal vivir. SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO.

Solo con un COGOBIERNO Y DESARROLLO SOCIAL se podrá salir de la Pobreza y los corrompidos malos gobernantes de hoy. SALVEMOS A VENEZUELA.

Juan de Dios Rivas Velásquez
rvjuandedios@gmail.com
@rvjuandedios