domingo, 21 de abril de 2019

BEATRIZ DE MAJO, LA PAZ NO SALE DE TERAPIA INTENSIVA, CASO COLOMBIA ,

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se acaba de expresar con angustia sobre el futuro del proceso de pacificación colombiano. No es poca cosa lo encomendado a Christoph Heusgen, presidente de la máxima autoridad en materia de seguridad de las Naciones Unidas. La formal carta colgada en la página web de la organización contiene un estado de situación del proceso de paz de Colombia que se inició en 2017 con la firma del Acuerdo de Paz de La Habana, rubricado por Juan Manuel Santos y la cúpula de la organización guerrillera FARC. 

El recuento contenido en el documento toma en consideración los obstáculos que pueden arriesgar su instrumentación y dos, entre todos, son particularmente dicientes. 

El primero tiene que ver con el régimen transicional de justicia para la paz, cuestionado en aspectos formales por el gobierno de Iván Duque. El mandatario no recibió hace pocas semanas el aval que esperaba del Congreso para sus múltiples objeciones a la JEP, todas ellas de carácter legal-constitucional y, por lo tanto, difíciles de entender para el ciudadano común. El agresivo pulso que hubo entre las fuerzas partidistas que representan a los colombianos lo que denota es una fractura importante del electorado frente al elemento más relevante del acuerdo que es el modelo de justicia que ha de aplicarse durante la desmovilización guerrillera y la vuelta del país a la paz. Porque las objeciones existentes no son legales ni formales sino de carácter político y porque, además, el mayor elemento de desacuerdo en el país es la severidad del trato penal a los criminales guerrilleros que la mitad de la población lo considera laxo, débil o injusto.        

Otro de los elementos de preocupación del Consejo de Seguridad está muy en línea con el anterior y tiene que ver con los asesinatos de ex combatientes de las FARC que se siguen produciendo en la geografía colombiana. En el documento los miembros del consejo piden a los colombianos acelerar los esfuerzos para “asegurar la reincorporación socioeconómica, política y legal de los ex miembros de las FARC, cuando son más de 130 los ex combatientes guerrilleros asesinados desde la firma del acuerdo. 

Lo que ocurre, en el fondo, es que la Colombia sufrida, la que tiene historias cercanas que contar sobre la violencia que los castigó durante medio siglo a través de la criminal acción guerrillera, sigue sin convencerse de que hay que hacer un sacrificio en la justicia ordinaria a cambio de los beneficios de la paz. Estos beneficios, para el común de la ciudadanía, son conceptos vagos: verdad y reparación. Y la otra ventaja de la paz pactada, la que sus defensores proclaman a los cuatro vientos, aún sigue sin materializarse. Hablamos del silencio de los fusiles, nada hay más falso que las FARC hayan abrazado la dejación de las armas.  

De nada sirve que las Naciones Unidas –una entelequia incomprendida por el grueso de la población– abogue por la “reincorporación socioeconómica, política y legal de los ex miembros de las FARC-EP” y por el fortalecimiento de “las garantías de seguridad a través de medidas preventivas y de protección, con vistas a la participación de todas las partes en las elecciones” de este año. Para el grueso de los colombianos tales compromisos no son sino adefesios imposibles de hacer andar cuando la sangre de las victimas aún está fresca y no se ve la voluntad real de los antisociales de reparar los daños causados ni de regresar sobre sus pasos mediante un desarme real y el abandono del negocio de la droga.   

Sea lo que sea, los acuerdos de La Habana y los instrumentos que los materializan deben ser respetados aun cuando un segmento importante de la población civil les tenga ojeriza o los rechace de raíz. La teoría que debe ser aplicada ante el fin de todo conflicto pactado entre partes enfrentadas es esa: es preciso estar dispuesto a ceder frente a los atropellos, a perdonar, a pasar la página ante los desafueros. 

Buena parte de la sociedad neogranadina no parece aún estar lista para ello. 

Beatriz De Majo 
@beatrizdemajo1 

CARLOS BLANCO, GUERRA A MUERTE

Venezuela es territorio de una guerra que sobrepasa a sus habitantes. Tiene lugar un combate entre una alianza internacional que mezcla gobiernos, movimientos políticos y bandas criminales, del lado de Maduro, y otra alianza más amplia, principalmente hemisférica en el lado democrático. 

Esa guerra es enteramente desigual. Los límites no están en el poder de fuego sino en otro lado. Maduro y su banda están dispuestos a matar para quedarse en el poder. Las fuerzas democráticas no están dispuestas a matar para desalojarlos del poder. Esta diferencia establece un desbalance inevitable en la resolución del conflicto que tiene como escenario el territorio nacional. 

Chávez y Maduro licuaron la nación. Para todo efecto práctico Venezuela como nación ha dejado de existir: su población ha emigrado en proporción elevada y la que permanece tiene un porcentaje importante que desea hacerlo; el territorio del país es una masa amorfa que no está definido por las fronteras establecidas sino por los grados de control que ejercen los grupos paramilitares, narcotraficantes y terroristas, mientras la FAN ha abandonado su misión en este campo; y el Estado está devastado, sus instituciones destruidas. En este marco se desarrolla la guerra. 

La posibilidad de desalojo pacífico de la mafia en el poder es mínima. Su decisión de quedarse a cualquier costo hace que medidas que en otro contexto funcionarían, pasado el tiempo las tuercen a su favor: las sanciones contra el crimen organizado entronizado en Miraflores las usa el régimen para “explicar” al pueblo que el sufrimiento que padece es culpa de esas medidas; la ayuda humanitaria cuya entrada ha negado, después de miles de vidas segadas, la acepta como gesto de hipócrita bondad. 

Existen tres factores que podrían adoptar la posición de “guerra a muerte”, pero que no son los partidos políticos: la población desesperada, los militares venezolanos y Estados Unidos. 

Sectores amplios de la población pueden llegar a una situación de cólera en la que prefieran lanzarse a todos los riesgos antes de seguir como están. Sería un caos generalizado y de altísima violencia. 

Los militares de rangos medios y bajos pueden asumir que lo que ocurre en Venezuela es realmente una guerra y, a partir de allí, usar poderes letales para intentar desalojar a Maduro y sus secuaces. 

Estados Unidos puede llegar (o haber llegado) a la conclusión de que la amenaza representada por el régimen en el poder es suficientemente grave como para proceder a una operación militar de envergadura, si entiende que lo que está en juego es su seguridad nacional. 

Estas opciones revelan que por medios convencionales (presión, diálogo, disuasión, tentación, plata, amenaza, seducción) no se desaloja a una mafia criminal en el poder. 

Carlos Blanco 
@carlosblancog 

JESÚS SEGUIAS, LA ESTRATEGÍA GUAIDÓ DEL 23 DE FEBRERO AL 01 DE MAYO

Para que la “Estrategia Guaidó” (informada el pasado 19 de abril) sea exitosa, es necesario que ocurran dos cosas: uno, que los venezolanos salgan masiva y simultáneamente a la calle a protestar el 1 de Mayo; y dos que los militares obedezcan a Guaidó y no a Maduro a partir de ese mismo día. Contar con ambos escenarios a la vez requiere de información de alta calidad a la mano. Hasta ahora esa ha sido la mayor debilidad opositora ¿Esta vez será diferente? Sólo Guaidó y su equipo lo saben / El 1 de Mayo, Juan Guaidó tendrá una misión muy importante en su joven carrera política. Luego del fracaso del 23 de Febrero, tiene prohibido fallarse y fallarle a los venezolanos. 

Escuché con atención el discurso de Juan Guaidó el 19 de Abril donde convocó a acciones de calle el 1 de Mayo en todo el país. Repetí el video varias veces. Esto entendemos… 

1. Juan Guaidó más que un gran tribuno y agitador de masas es un gran organizador, con un pensamiento estratégico bien estructurado y con capacidad de armar alianzas inteligentes. Él no agita a las masas, él conversa con ellas. Él no apunta a las emociones, él apela al cerebro, al raciocinio. 

2. Es posible que este sea el perfil del líder que más conviene a quienes exigen un cambio en la Venezuela de hoy, sobre todo por el tipo de adversarios que hay que enfrentar. 

3. Juan Guaidó (y doy por sentado que habla en nombre de casi toda la oposición orgánica y de la Comunidad Internacional aliada) convocó para el Primero de Mayo a “la marcha más grande en la historia de Venezuela para exigir el cese definitivo de la usurpación”. Dijo marcha, no concentración. 

4. Hizo gala de un habilidoso juego de palabras donde dijo mucho pero sin precisar algunos aspectos clave. Lo peligroso de este recurso discursivo es que todas las personas interpretan los hechos y las palabras a partir de sus marcos de paradigmas y deseos. Por tanto, el juego de palabras, el no hablar claro y preciso, pudiera convertirse en firme aliado de la frustración y la desesperanza. 

5. Delegó en los “Comités de Ayuda y Libertad” la mayor responsabilidad de la jornada del 1 de Mayo. Reconoció que aun faltan muchos comités por construir. El 27 de Abril será la juramentación de los “Comandos de Ayuda y Libertad". 

6. La organización es la obsesión de Guaidó. Pero igualmente es la obsesión del chavismo, por tanto el Primero de Mayo también veremos al chavismo movilizado en las calles, aun cuando cada día les es más difícil activar a una militancia con baja motivación e inconforme. 

7. La marcha del 1-M se iniciará a partir de los lugares donde se constituyeron cada uno de estos comités. Serían entonces -de acuerdo al plan anunciado por Guaidó- varios miles de comités desplegados en todo el territorio nacional que obligarán a los “colectivos o “fuerzas paramilitares del gobierno” a dispersarse y dividirse para poder controlarlos. Inteligente viraje táctico. 

8. ¿Serán suficientes las fuerzas motorizadas de choque del gobierno (Cabello los define como “la caballería de la revolución”) para controlar esos centenares o miles de comités opositores echados a la calle de manera simultánea? ¿De no darse abasto el gobierno, se verá obligado a movilizar a las fuerzas públicas y quizás a las fuerzas armadas para someter a los manifestantes? 

9. ¿De salir los policías uniformados y los militares a la calle, se pondrán del lado de Maduro o de Guaidó? Interrogantes para el libre pensamiento y albedrío. El 23 de Febrero estuvieron al lado de Maduro. Pero Guaidó insiste. 

10. Por eso, el destinatario del mensaje de Guaidó no fue Nicolás Maduro sino las fuerzas armadas y los empleados públicos. 

11. Del discurso de Guaidó interpretamos que la meta no será Miraflores… en primera instancia… todo depende de los aliados que vayan encontrando en el camino. “El sitio de destino de esa marcha, de esa protesta, -dijo- va a ser el lugar de exigencia para que cese definitivamente la usurpación”. 

12. Guaidó pidió no confrontar a las fuerzas armadas y policiales. Pidió todo lo contrario. La marcha es “para terminar de traer a los que nos hacen falta para llegar al destino que todos queremos… la mejor Venezuela” (no llegó a decir Miraflores, aun cuando fue lo que pasó por la mente de todos en fracción de microsegundos). 

13. Guaidó tomó como referencia para la protesta del 1-M a la reciente rebelión y derrocamiento del gobierno en Sudán. Pero también se refirió a “experiencias exitosas” parecidas. Todas éstas bajo el formato de Gene Sharp, el inspirador de las rebeliones populares en Ucrania, Serbia, la Primavera Árabe y muchas otras protestas. 

14. Guaidó es del criterio que Nicolás Maduro no está dispuesto a facilitar ni negociar un cambio, por tanto hay que despedirlo, pero sin confrontarlo directa y violentamente. Puede ser peligroso y costoso en vidas y bienes. 

15. Se mueve por las bandas. Trata de fracturar al co-gobierno, de dividirlo, de debilitarlo, de provocar su implosión. Por ahora cerró cualquiera negociación con Maduro. 

16. A Guaidó le han hecho saber que Maduro es actualmente la única piedra de tranca para una salida negociada (algunos del alto gobierno son propensos a un acuerdo). Por eso, Guaidó deja abierta las negociaciones con posibles aliados de Maduro. 

17. En esta acción por las bandas, Guaidó cuenta con el poderoso apoyo de la Comunidad Internacional. 

18. Ni siquiera Cuba obtuvo tanto bloqueo y condenas internacionales como las que ha recibido el gobierno de Maduro. El daño que están provocando las sanciones internacionales ha sido severo, muy severo, diría que letal. No hay precedentes similares en el continente. Sin duda eso ha debilitado significativamente a Maduro, pero también al país. 

19. Hasta ahora, ningún gobierno “socialista-comunista” ha sucumbido ante sanciones internacionales. Estos sólo implosionan. Esa es la apuesta de Guaidó. Por eso habla de “construir puentes” con los aliados de Maduro, especialmente los militares. 

20. ¿Logrará Guaidó en esa campaña por el perdón y la justicia transicional -única carta efectiva que le queda a los venezolanos- incorporar a los opositores que se niegan a negociar con el gobierno y/o sus aliados? En realidad, la mayoría absoluta de los venezolanos (60%) quiere negociaciones y acuerdos. Pero la minoría guerrerista hace mucho ruido. Ya Estados Unidos los mandó a callar y les pidió que no hablaran en su nombre. 

21. Guaidó dejó claro que sólo el pueblo en la calle logrará el cambio y el cese a la usurpación. No habló de intervención militar internacional. Él ya sabe que los venezolanos deben ir adelante y la comunidad internacional detrás. Nunca al revés. 

22. El desenlace final a la crisis del país está en manos de los venezolanos, y Guaidó hizo del 1 de Mayo la fecha clave (¿Día D?) para el Cese a la Usurpación. El mantra sigue igual. Confirmado. Y la transición (segundo paso) se concretaría con la inclusión de los chavistas que decidan dar el paso. 

23. Para que la “Estrategia Guaidó” sea exitosa es necesario que ocurran dos cosas: uno, que los venezolanos salgan masiva y simultáneamente a la calle a protestar el 1 de Mayo (es la prueba de fuego para todos los “guerreros del teclado”); y dos que los militares obedezcan a Guaidó y no a Maduro. Contar con ambos escenarios a la vez requiere de información de alta calidad a la mano. Hasta ahora esa ha sido la mayor debilidad opositora ¿Esta vez será diferente? Sólo Guaidó y su equipo lo saben. 

24. El 1-M, Juan Guaidó tendrá una misión muy importante en su joven carrera política. Luego del fracaso del 23 de Febrero, tiene prohibido fallarse y fallarle a los venezolanos. 

25. Gene Sharp dijo que las protestas en la Plaza Tiananmén en Pekín convocadas para derrocar al gobierno chino fracasaron “porque los manifestantes no tenían un plan”. Juan Guaidó sostiene que no da puntadas sin dedal.  

Jesús Seguías 
@JesusSeguias