lunes, 7 de junio de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL II: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ LUNES 07/06/2021


 




TITULARES DE HOY PULSA SOBRE EL TÍTULO PARA LEER

 

TITULARES DE HOY
06/06/2021

MIBELIS ACEVEDO: PALABRA, RUIDO, AUSENCIA

Palabras, palabras, palabras. Cabales, diligentes, a veces filudas palabras. Sin ellas, la política viviría tullida. Lexis y praxis, en redondo casorio, dan a la política su casa más idónea. Alentados por Arendt, podríamos afirmar que sobre la acción cabalga la transformación del mundo, la construcción de lo nuevo; y que discurso, ideas, logos, brindan alma a esa faena, le dan sentido y poder para amplificarse. "La acción sólo es política cuando va acompañada de la palabra, en la medida en que esta última convierte en significativa la praxis… la palabra es entendida como una suerte de acción, una vía para conferir sentido y durabilidad al mundo y manifestar nuestra responsabilidad respecto a él". 

Digamos, pues, que la esfera pública se va forjando gracias la interacción de esas capacidades humanas, decir y hacer. Que la dimensión discursiva es esencial para habilitar el encuentro con los otros. Y que cuando esta falla o se malogra, ese ámbito de aparición en el cual los agentes se bautizan como ciudadanos, acaba deshecho. En una polis donde la palabra no cumple su rol ordenador y aglutinante, donde por tanto es imposible habilitar un centro atado al pulso de la deliberación, la identidad ciudadana resulta también adulterada. 

Sí: la impresión es que el discurso político ha sido asaltado por una posmodernidad ahíta de nominalización, representaciones dudosas, consignas, roturas, ofertas taimadas, arengas que son manotazos; elementos constitutivos de una república digital presta a vaciar significados y certezas. De allí que no pocos aboguen por los silencios terapéuticos, conscientes de que el exceso, más que ayudar, colapsa oídos y entendederas. Ciertamente: para evitar perderse en un caos potencialmente opresivo y optimizar la toma de decisiones, al liderazgo le conviene apelar a ese foco interno que permite conectar con la intuición. Una introspección que, al mismo tiempo, supone no caer en el solipsismo ni prescindir del foco externo, del contraste que modera el sesgo propio y tiende puentes a la subjetividad ajena. 

Esa pausa, marcada por lo reflexivo, tiene sentido. Es el silencio que llevaría a distanciarse de los exasperados, y poner en orden las ideas. 

No podemos negar, además, que los venezolanos venimos de transitar una era de ruido extremo. Mientras Trump, populista e incontinente, mantenía encendidas las candelas mediáticas gracias al manoseo del asunto venezolano, la estridencia parecía vadear la incertidumbre. “Shock and awe”, conmoción y pasmo dominaban la escena. Y en ese bosque de verbalidad ampulosa, crispada, no menos hueca; apenas vestida con la telilla que presta el marketing o abrazada a la estólida repetición, resulta difícil apreciar la sensatez, que más bien pasa por murmullo. El griterío en tiempos del “todas las opciones están sobre la mesa” simplemente no dejaba comprender que la mesa ni siquiera estaba allí; que la ilusión de contundencia no alcanzaba para evitar que los nuevos paladines fuesen arrollados por un poder cuestionado en su legitimidad, pero ejercido de facto. 

Frente a tal aluvión, el sereno paréntesis no sobra, sin duda. Eso, siempre que la escasez de la palabra política no implique encubrir el posible vacío, el error. El silencio que, a la larga, se convierte en ausencia. 

Allí el mutismo, lejos de curar, más bien intoxica. Pasar del discurso irrelevante, del alboroto que se agota en sí mismo a la imprecisión, a la falta de señas o al desvío, nada aporta. Frente al dilema estratégico, el cíclico “ser o no ser” que en nuestra coyuntura remite a la participación electoral, hacen falta cabales, diligentes, incluso filudas palabras que sirvan de brújula y se traduzcan en acciones. Que tracen un camino nítido de resolución y permitan tomar decisiones antes de que la ocasión pase de largo, nuevamente. 

Si el signo de nuestros días es la confusión y el desencanto, cabe pensar que la desinformación que los ceba debería reducirse. Una ciudadanía que a duras penas se rearma tras el abrupto cambio de curso, demanda ahora mismo voces claras. Y planes que, aunque poco o nada rocen las bellas visiones que antes se desplegaron, ofrezcan al menos una bitácora con potencial de realización duradera. Los cambios por impulsarse desde instituciones como el CNE, por ejemplo, precisan del correlato de una sociedad movilizada, actores que desde el terreno de juego se comprometan explícitamente a sacar jugo a la oportunidad de democratización. De otro modo, sólo se estaría favoreciendo por retruque a un rival cuya anti-fragilidad estriba justamente en no dejar “migajas” sin uso. 

Ese enjambre de voces, operando acompasado contra la toxicidad, el aislamiento y el fatalismo, es vital. Para convencer, hay que decir y hacer, no esperar que la sensatez se imponga sola. Así, apunta Rancière, la política visibiliza “lo que no tenía razón para ser visto, hace escuchar un discurso allí donde sólo el ruido tenía lugar; hace escuchar como discurso lo que no era escuchado más que como ruido”. 

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela  

VICENTE BRITO: DIÁLOGO O CANTO DE SIRENAS?

En la mitología griega se destaca la existencia de sirenas en las numerosas islas que la rodean, donde las muy bellas con sus cantos atraían a los marinos que se encantaban pero que al lanzarse al mar  estas se convertían en feroces tiburones que los devoraban.
 
 
Los venezolanos deseamos que este llamado a diálogo con los distintos participantes de los sectores políticos, sociales y económicos del país, no suceda que luego de ensalzados y reverenciados, por aceptar estar presentes en este diálogo. No terminen descalificados y estigmatizados al no facilitar que los resultados sean los convenientes a la estrategia oficial. 
 
Lo observado en el llamado de distintos voceros oficiales, para la promoción de inversiones y de señalar correcciones en el modelo denominado Socialismo Siglo XXI, se vuelve un canto de sirenas al observar cómo se sigue promoviendo invasiones a la propiedad privada. Creando una expectativa negativa al propiciar la inseguridad jurídica por esta vía, haciéndose los desentendidos los responsables de la conducción pública de que la caída de la producción nacional y el desplome del producto interno bruto, es el resultado de la  toma de tierras y empresas privadas que solo nos ha traído: desempleo, informalidad y pobreza. El resultado obtenido solo logró una alta dependencia de las importaciones que ya alcanzan el 90% del consumo nacional con la salida creciente de divisas. 
 
Existe un clamor nacional de alcanzar a la brevedad los acuerdos necesarios a través del diálogo, que faciliten las salidas útiles para alcanzar la ruta del progreso y bienestar ciudadano. Ojalá se logren los resultados que la nación Venezolana aspira y en la que tiene puestas sus esperanzas.
 
Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito
Venezuela

EDUARDO FERNÁNDEZ: PENTECOSTÉS

Mientras más reflexiono acerca de las grandes verdades de nuestra fe religiosa, más me maravillo de su significación y trascendencia.
 
El domingo pasado celebramos la venida del Espíritu Santo. Domingo de Pentecostés. Llega a su plenitud el tiempo pascual. Hace cincuenta días celebramos con gozo y con enorme alegría la resurrección del Señor. Hoy celebramos la madurez y el cumplimiento definitivo de la Pascua. Jesús resucitado nos cumple su promesa y nos envía al Espíritu Santo, el paráclito, el consolador.
 
Mientras más reflexiono acerca de las grandes verdades de nuestra fe religiosa, más me maravillo de su significación y trascendencia. El domingo, en la celebración de la fiesta de Pentecostés escuché una preciosa oración que es todo un programa de vida y de acción para todos los cristianos. Quisiera compartirla con ustedes con la ilusión de que cada persona que lea estas líneas pueda experimentar los mismos sentimientos de alegría y de esperanza que me invadieron a mí.
 
Dice la oración: “Para que podamos amar a todos los seres humanos con generosidad, sin distinciones, sin hacer diferencias entre las personas”. Tomemos un nuevo aire y volvamos a leer esta frase antes de pasar a la próxima. Reflexionemos con calma en el profundo significado que tiene.
 
“Para que nos convirtamos al evangelio y viviendo el mandato del amor transformemos nuestra sociedad”. Clarísimo. Es una invitación a transformar el mundo y a Venezuela desde la perspectiva del amor.
 
“Que se amen los unos a los otros, en eso reconocerán que son mis discípulos”. ¡Qué maravillosa tarea construir una nueva sociedad fundada en el amor y no en el odio. En la justicia y no en la venganza. En la paz y no en la violencia ni en la guerra.
 
“Para que en nuestro mundo sea realidad la convivencia, el respeto, la fraternidad y el amor desinteresado”. ¡Qué belleza! Suena demasiado bello para ser posible. Pero vale la pena luchar por ese ideal.
 
“Para que los cristianos seamos instrumentos efectivos para la evangelización, testigos de tu verdad y signo de la esperanza que no defrauda”. En otras palabras, ¡qué bueno sería que los cristianos fuéramos cristianos!
 
“Para que podamos erradicar del mundo el egoísmo, la envidia, el rencor y la discordia de las familias y la injusticia contra los pueblos”.
 
“Para que seamos dóciles a la acción de Dios en nuestras vidas y dejemos que Él viva en nuestros corazones”.
 
Envíanos al Espíritu Santo.
 
Seguiremos conversando.
 
 
Eduardo Fernández
@EFernandezVE
Twitter: @ifedecve
Instagram: @Ifedecvenezuela
Facebook: @ifedecVZLA
Venezuela 

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: EL DULCE SABOR DE LA SANGRE

Todo comienza con el verbo (el logos, el espíritu), dice el Génesis, vértice de la primera religión monoteísta que cambia la civilización en la Edad de Bronce, doce siglos a.C. Para algunas religiones las Escrituras son revelación, palabra de Dios, pero el cristianismo acepta cierta distancia con la textualidad, aunque la Arqueología con frecuencia confirma aspectos de lo escrito, igual que la Ilíada y la Odisea. Es el mito sobre el origen del Reino Unido de Israel-Judea que once siglos después los romanos llamaron Philistina, tierra de los ya desaparecidos filisteos. A la muerte de Salomón los israelitas se reparten en los dos reinos judíos.
 
Reciben su nombre de Jacob, hijo de Isaac, quien luchó toda la noche con un ente sobrenatural que no lo venció, y Yavhé le ordena llamarse Israel, “el que lucha con Dios”, territorio de varios pueblos, entre ellos cananeos, filisteos, judíos, samaritanos, y otros, e invadido por los imperios babilonio, asirio, egipcio, romano, otomano y británico. Los romanos querían exterminarlos porque temían a su dios único, innombrable, todopoderoso, feroz, hostil, frente a dioses grecolatinos, borrachos, enamorados, sensuales, humanos, que yacían con los mortales y entre sí.
 
En las dos guerras Roma aniquiló proporcionalmente tantos judíos como Hitler y le cambió el nombre a Israel por Siria–Palestina y borrar el espíritu nacional de esos santones amenazantes y peligrosos. Pasó a ser una dependencia marginal del Imperio, y llamaron a Jerusalén Aelia Capitolina. Las invasiones promovieron diásporas de los judíos por Europa, Asia y África. Son víctimas de la Inquisición, los deportan, acorralados en ghettos (lo que pasó en Varsovia). Pogromos (linchamientos, incendios) en Rusia, Polonia, Ucrania. Les prohíben producir bienes y se dedican a la banca, igual se enriquecen y viene más odio. El mercader de Venecia muestra que hasta un espíritu tan universal como Shakespeare se contagió de antisemitismo, el racismo con mayor número de crímenes en la historia.
 
Sobre Francia pesa el martirio de diez años al Capitán Dreyfus en Isla del Diablo, de la que lo libera el coraje de Emilio Zolá, quien se jugó hasta la vida por liberarlo. Tanto horror convenció al escritor húngaro Teodoro Herzl, luego de examinar opciones como Argentina, Siberia y Uganda, de que debían volver a la Tierra Prometida a crear un Estado laico para protegerse: eso es el sionismo. La Primera Guerra Mundial finiquita el califato Otomano, y Palestina, aquel anodino municipio romano, ya no era ni eso, sino un erial de algunos misérrimos judíos y musulmanes criadores de amantísimas cabras. Marc Twain se aventuró en esa geografía olvidada de Dios y relata que recorría horas sin ver un ser humano. En síntesis, pedir el “cese de la usurpación” judía del territorio del Canaan, es un sorprendente y común desconocimiento.
 
Truman y Stalin acuerdan en 1947 crear dos estados, Israel y Palestina, después del horror nazi y seis millones de muertes. La moción va a la ONU, que solo podía aprobarla con mayoría de 2/3. La votación estaba perdida por 3 ó 4 votos, pero cambia la balanza el apasionado y legendario líder socialista francés León Blum, jefe del gobierno del Frente Popular en 1936. Ben Gurión crea Israel en 1948, que no reconocen los países árabes. La noche de la celebración, como cuenta Shimon Peres, “quienes llegaban en la madrugada a sus casas, conseguían en las calles los primeros cadáveres del ataque musulmán”. Es la primera guerra de cuatro a la fecha, en las que Israel vapulea a los árabes y arranca territorio.
 
En 1967 el pavorreal tercermundista Gamal Abdel Nasser, bloquea la salida de Israel al Canal de Suez. En el Cairo agitan las masas con la amenaza de quemar, exterminar a los judíos, y en los semáforos ahorcaban muñecos de parodia. Mientras Nasser chillaba en las plazas y la radio, Moshe Dayan, ministro de defensa israelí, envía a los balnearios cientos de soldados y sus familias para engañar al alto mando enemigo. Mientras, sus cazas vuelan a quince metros del suelo hacia Egipto, desbaratan la aviación en tierra, y a Siria y Jordania. La misma alianza intenta ahora tomar por sorpresa a Israel en 1973, en la guerra de Yon Kippur, y se lleva otra paliza y pérdida territorial, pero les cuesta entender que lo único que no deben es atacar militarmente a Israel.
 
En 73 años dos países que nacen con igual derecho sobre sus territorios y debían convivir como los demás, prefieren matarse-vengarse-matarse-vengarse, la espiral del encono. En Gaza gobierna el terrorismo de Hamas, con el programa cada vez más tonto de destruir a Israel quien, de desarrollo similar a los árabes, escaló a potencia económico tecnológica global. Que Israel mantenga un ghetto en Jerusalén y colonice territorios ocupados, igual cierra las esperanzas. Las potencias democráticas han hecho esfuerzos inútiles por reconciliarlos, como los dos acuerdos de Camp Davies, el primero entre Carter, Beguín y Anwar Al Sadat en 1977 y el segundo en 2000 entre Clinton, Edhud Barack y Yasser Arafat de la OLP. Pero faltan la inteligencia política y las despreciadas vocaciones de libertad y democracia.
 
Carlos Raul Hernández
carlosraulhernandez@gmail.com
@CarlosRaulHer
@ElUniversal
Venezuela

OSCAR ARNAL: CAMBIO Y FUERA

Al momento de escribir este artículo el U.S. Naval Institute informa que un buque de guerra Iraní lleva 7 lanchas misilísticas de alta velocidad a Venezuela. Lo que sucede recuerda el caso de los cohetes soviéticos que se estaban dirigiendo a Cuba, cuando el presidente Kennedy decidió el bloqueo y no dejarlos pasar. Kruschev, que en ese tiempo gobernaba la Unión Soviética, prefirió retroceder, lo que finalmente le costó el cargo. El régimen criollo no se cansa de hacer negocios turbios con los adversarios de los EE.UU. en su zona natural de influencia, llamada por otros su tradicional “patio trasero”. 

A eso hay que agregarle las violaciones maduristas a los derechos humanos, junto a la persecución que mantiene contra la oposición para entender la actitud de los EE.UU. en relación a Venezuela. No está demás señalar que el régimen culpa de todos los males de manera sistemática y por todos sus medios y voceros a los EE.UU. de todo lo que acontece, lo que tiene confundida todavía a una parte cada vez más pequeña de la población, que se amalgama en torno a Maduro bajo la creencia de que el imperialismo norteamericano representa al enemigo externo, unido a la oposición venezolana.
 
Es mucho lo que se decide en nuestra patria con relación al futuro de la región y a occidente. El régimen está alineado con los gobiernos autocráticos de China, Rusia, Cuba, Irán, Corea del Norte, Siria y Turquía, entre otros. Y con grupos irregulares y criminales que contaminan la paz mundial.
 
Nunca, los que nacimos en democracia, nos imaginamos que un país tan rico, próspero y democrático como el que teníamos, iba a sucumbir conducido por unos desfasados y trasnochados creyentes de ideologías marxistas.
 
A pesar del desastre, no todo está perdido. Queda recuperar Venezuela para los futuros venezolanos. La alternativa democrática tiene la obligación de unirse en función de recuperar los destinos nacionales de progreso. Aquí nos quedamos y hasta el final persistiremos en ese empeño. Por ahora, ya está a la vista el revocatorio presidencial de mitad de periodo. Una oportunidad para dar el todo por el todo y cambiar por la vía constitucional y electoral al usurpador. 

De cualquier manera ante un Maduro ilegítimo se activan todos los mecanismos que hagan posible salir de la catástrofe en la que metieron a este noble país.
 
Oscar Arnal
@OscarArnal
oscar.arnaln@gmail.com
Venezuela

RUBÉN CONTRERAS: UN REQUIEM PARA DESPEDIR A UN EGÓLATRA.

Lamentamos verdaderamente que de una manera inesperada se haya ido de viaje al Oriente Eterno el general. Carneiro. No tuvimos ninguna relación y fuimos adversarios políticos e ideológicos.
 
Y a pesar de tener mi persona, familiares dentro de las fuerzas armadas, siempre he tenido una animadversión hacia los regimenes y gobiernos dirigidos por militares, debido a que lo poco que he podido estudiar, acerca de esos regimenes, hasta ahora, no se conoce en la historia de la humanidad, alguno que haya realizado una acción benefactora hacia la ciudadanía.
 
Y está comprobado a lo largo de la historia, que los militares, gobiernan para enriquecerse ellos y sus adeptos.
 
Eso hizo el difunto general con su familia y sus 4 mosqueteros, el pastor, el Coronel, El Procurador y el director de seguridad; siguiendo el patrón impuesto por el teniente coronel de Sabaneta, con los cuales inició su gobierno y disfrutó las mieses del poder, he hizo algunas obras suntuosas y otras importantes como los terminales de transporte, estadios, plazas y la cinta costera entre La Guayra y Macuto, la cual le dio réditos económicos y personales por el inmenso movimiento de tierras, que le permitió a sus familiares viajar por el mundo y demostrar lo grato que es pasear por el mundo exhibiéndose a través de los selfies, para mofarse del ciudadano común, al cual el salario no le alcanza para cubrir ni una semana de su alimentación.
 
Siguiendo ese patrón, distribuyó entre su familia y sus mosqueteros, los diferentes negocios que le dieron excelentes resultados económicos, alimentaron su ego narcisista y ratificaron su delirante egolatría por la perpetuidad del poder, al exponer su desmedida ambición de permanecer al frente de la gobernación del estado Vargas, contra los designios del usurpador de Miraflores, llenando las paredes y espacios de las vías públicas con una propaganda personal, propia del culto a la personalidad, asumiendo demagógicamente que era la figura que encarnaba el gentilicio de la guayreñidad; con la frase “Carneiro es La Guayra”; con lo cual nos demostró el voraz deseo de imponerse autocráticamente por encima del sentimiento de los Varguenses.
 
Ahora, quedan las pintas y los adornos florales que construyó a lo largo de la vía principal por donde pasa la reina, para recordarlo como personaje narciso imbuido en la fatuidad y los oropeles del circo, las cuales fueron realizadas con una inversión millonaria, que en cualquier régimen democrático, sería sometido a estudio por razones de peculado y malversación del erario público, pero como estamos gobernados por una pandilla de narco delincuentes, que se solapan sus fechorías y acciones delincuenciales, quienes se dicen y auto califican como integrantes del poder moral, dejan correr esas aguas por debajo de los puentes y solamente ven la viga, en el ojo ajeno.
 
El caso es que se fue sin despedirse y sin solucionar la mayoría de los problemas que confrontamos los varguenses en materia de servicios públicos, sin agua, centros de salud en condiciones desastrosas y como muestra tenemos el periférico de Pariata, aguas negras en la mayoría de las calles y avenidas y la basura adornando las calles y recodos que no están a la vista de los visitantes que sólo aprecian la vistuosidad de la avenida por donde transita la reina. Otro reflejo de su nefasta gestión es la planta desalinizadora ubicada frente a la Escuela República de Panamá, está totalmente inoperativa y destruida por el salitre, al igual que la Planta de Tratamiento de Punta Gorda, la cual por la construcción del estadio Fórum de La Guayra, sacaron los tubos de 48 pulgadas de la red colocada por Corpovargas, que debían traer las aguas servidas de las parroquias Naiguatá, Caraballeda y Macuto, por lo también quedó inoperativa.
 
No hablemos del estado físico de las edificaciones escolares, porque entonces el Rosario y la letanía, sería interminable.
 
Otro hecho por el cual recordaremos al finado e infausto general, es por su acción depredadora contra la historia y patrimonio Varguense, al cambiar autocráticamente el nombre del estado y pretender borrar nuestra identidad y arraigo histórico; ya que eliminó el busto del fundador Diego de Osorio, al igual que el de Francisco Fajardo quien fue el primer venezolano que llegó este litoral en 1555. Igualmente destruyó la plaza Gual y España, ubicada frente a la prefectura de La Guayra; El Monumento a La Conspiración de Gual y España, inaugurado por el presidente Caldera el 25 de octubre de 1998 en Pachano, convertido ahora en estacionamiento de la funeraria San José, la cual, según las malas lenguas, es propiedad del Alcalde.
 
También para continuar su acción depredadora, reformó La Casa de José María España, ubicada en la calle San Francisco del Casco Colonial de la ciudad histórica de La Guayra, utilizando materiales diferentes a los originales y convirtiendo ese Monumento Histórico Nacional en un agradable pero inapropiado y café gourmet y le colocó el busto de José María España, que había instalado en la plaza construida en la entrada de la urb. La Llanada, en Caraballeda, la cual inauguró el 28 de febrero de 2012 y colocó en su lugar otro busto, que hasta ahora no hemos identificado.
 
Quitó el busto de Simón Bolívar ubicado frente a la Escuela Alfredo Machado en Catia La Mar, y también distorsionó el sentido y tradición a la plantica de La Guayra; igualmente, destruyó el cementerio aborigen ubicado en el playón.
 
Y si quieren ver como demostró su amor por La Guayra, bastaría ir a La Casa Guipuzcoana, sede del despacho del solio gubernativo para ver el estado de deterioro de ese Monumento Histórico Nacional, observar las ruinas de la antigua corporación del puerto, ubicada frente a la plaza Vargas, al igual que el Hotel Miramar en Macuto, el cual se ha venido cayendo a pedazos ante la indiferencia del narciso y sus obsecuentes lame botas.
 
Otros testimonios de su amor incomprendido lo apreciamos en los balnearios de Catia la Mar, Macuto y Naiguatá, antiguos centros receptores de personas ávidas de recreación y disfrute de sus playas, los cuales están en completo estado de abandono y de ruindad.
 
En fin, claro que lo vamos a recordar, pero no por construir un estado de bienestar para los varguenses, pero si por imponer y oficializar a diestra y siniestra la matraca policial con la Ley de Convivencia y también lamentar que se fue sin despedirse a reunirse con el intergaláctico y también con su carnal, El Pastor, sin pasar por el baremo crítico y analítico de la sociedad varguense, que muy bien lo juzgará y pondrá en la balanza de la justicia terrenal, las diversas acciones que realizó, y que de seguro servirán para pedirle a la Divina Providencia, que por favor no permita que los próximos gobernantes para nuestro estado, sean de tan baja ralea, como el finado general.
 
Por tal razón, le expresamos nuestras condolencias a su familia y deseamos que descanse en paz y si el arquitecto de la naturaleza lo permite, que siga entonces disfrutando de su egolatría y narcisismo en el más allá. Te lo pedimos Señor.
 
Rubén G. Contreras G.
rubencontrerasg@gmail.com
Venezuela

domingo, 6 de junio de 2021

ESPECIAL DEL DOMINGO CRÓNICA UNO MIBELIS ACEVEDO: LA SOCIEDAD CIVIL PRESIONA PARA PRODUCIR CAMBIOS PERO NO ASPIRA A HACERLO DESDE EL PODER: MARU MORALES P. @MORAPIN

ESPECIAL DEL DOMINGO 

MIBELIS ACEVEDO 

LA SOCIEDAD CIVIL PRESIONA PARA PRODUCIR  CAMBIOS PERO NO ASPIRA A HACERLO DESDE EL PODER

 

 Foto cortesía Mibelis Acevedo 

La comunicadora y estudiosa de los procesos de transición cree que para la oposición venezolana es mejor un deslinde a tiempo que una unidad a la fuerza. Sostiene que la sociedad civil debe seguir propiciando condiciones para lograr acuerdos parciales que, a la postre, lleven a un acuerdo integral. “Maduro abre el juego solo lo suficiente para no perder el control. Aún así, es un riesgo para él”, dice. Resalta que las mujeres venezolanas pueden jugar un rol destacado en la venidera negociación.

Caracas. El Foro Cívico de Venezuela o Foro Cívico, a secas, es un conglomerado de más de 200 ONG y personalidades venezolanas que se conformó a finales de 2020, pero irrumpió este año en la opinión pública al postular 15 candidatos a rector del Consejo Nacional Electoral (CNE), en un proceso cooptado por el PSUV desde la Asamblea Nacional electa en unos comicios cuestionados en diciembre pasado. 

Sin embargo, los integrantes del Foro Cívico iniciaron su trabajo de articulación en pleno 2017, el año de las protestas y la represión, bajo una plataforma que denominaron Diálogo Social. Desde entonces han promovido acercamientos entre factores del oficialismo y la oposición en la búsqueda de acuerdos mínimos para alcanzar soluciones a problemas sociales específicos. 

Una de sus primeras iniciativas fue la propuesta de un convenio de cooperación entre Venezuela y la Corporación Andina de Fomento para atender la emergencia eléctrica en Zulia, Táchira, Miranda y Nueva Esparta. La idea fue presentada a diputados de la oposición y del oficialismo en la Asamblea Nacional presidida entonces por Julio Borges. Se requería la aprobación de ambas bancadas, pero ello no fue posible. 

“No sabes cuánta resistencia hubo de parte de los partidos políticos en ese momento. No se logró”, recuerda con pesar Mibelis Acevedo, una comunicadora social, estudiosa de los procesos de transición política e integrante del Foro Cívico, comprometida desde hace varios años con la creación de espacios de acercamiento entre sectores políticos con miras a una solución negociada. 

En conversación telefónica este jueves 27 de mayo, Acevedo ofreció a Crónica.Uno su visión crítica desde la sociedad civil respecto del proceso político venezolano, el rol de los partidos y el papel de las organizaciones civiles, en un país al borde de una nueva negociación de alto nivel entre la administración de Nicolás Maduro y la oposición. 

En una de sus primeras reacciones al comunicado de la Plataforma Unitaria de este 25 de mayo, Acevedo consideró que el país quedaba como si se hubiera perdido una temporada completa de una serie de televisión, pues el sector que respalda al gobierno encargado de Juan Guaidó pasó del mantra a la negociación, sin mayores explicaciones. 

“Creo que toda la oposición ha cometido errores de juicio, de cálculo, han sobreestimado las circunstancias y subestimado al adversario y eso ha desembocado en el paisaje que tenemos hoy, con una oposición fracturada. El error político, sobre el que escribió el canadiense Michael Ignatieff, es inevitable, pero una vez que se comete, la primera responsabilidad del político es admitirlo y ver cómo corregirlo. Desde 2019 la oposición tomó decisiones que no debieron tomarse, hizo promesas que no pudo cumplir, cálculos sin asidero en la realidad como aquello de ‘todas las opciones están sobre la mesa’. La gente creyó en eso. Ahora estamos ante un giro realista que se profundiza en la comunidad internacional, por ejemplo, con la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos. Hace poco la secretaria de Estado de España para Asuntos Exteriores e Iberoamérica, Cristina Gallach, hablaba del realismo inteligente y de ver las cosas como son y no como queremos que sean. Creo que esa frase resume bien el nuevo espíritu de los aliados en relación con Venezuela”. 

¿Y dentro de la oposición ve el mismo giro? 

–Ha costado mucho más. Y una de las razones es que no se han asumido los errores cometidos. Cuando leemos y escuchamos las entrevistas recientes a Freddy Guevara uno queda descolgado entre la narrativa y promesas que se manejaron en 2019-2020 y lo que se maneja ahora: una visión más realista, más apegada a la lógica de las transiciones políticas y a las democratizaciones por la vía institucional. Pero en medio de ‘las opciones sobre la mesa’ y el Acuerdo de Salvación Nacional hay un tránsito que no hemos visto. Hay mucha gente que creyó en esa oferta de solución rápida, que se ilusionó, que no le han dado explicaciones y hoy se siente estafada. No es una cantidad despreciable las personas que creyeron y dieron su apoyo entusiasta al interinato y ahora hay que convencerla de otra cosa. 

Eso no se va a lograr a punta de promesas sin sustancia sino de argumentos, de razones, de una narrativa distinta que no trate a las personas como un rebaño sino como gente pensante. Por eso es importante explicar y rectificar entendiendo que hubo equivocaciones, que son parte de un proceso de reconstrucción interna de la oposición. 

¿En ese proceso de reconstrucción interna Henrique Capriles se acercó a la propuesta de negociación de la Plataforma Unitaria o la Plataforma adoptó la estrategia de negociaciones parciales de Capriles? 

–Lo segundo. La visión de Capriles siempre ha sido pro participación. Sin embargo, debido a estos cambios de visión de los últimos años y la influencia del gobierno de Donald Trump en Venezuela, la oposición perdió su identidad, se alejó de la propuesta de producir cambios por la vía institucional y apostó a la vía del cambio exprés. El sector que mantenía esa postura dentro de la oposición asumió el mando y hubo un reencuadre de toda la estrategia. A raíz del fracaso de esa estrategia con unos hitos muy claros (23-F, 30-A, Operación Gedeón) el resto de los actores políticos se realineó. En medio de esa reflexión, ya a partir de 2020, Capriles retoma lo que siempre ha impulsado: el cambio por la vía de la participación, luchar por mejores condiciones electorales y recuperar el valor del voto. 

El voto ha perdido valor como instrumento de cambio porque la gente percibe que vota y su voto no sirve para nada. Una de las cosas que se ha logrado en ese camino es la reconfiguración del CNE. 

La pérdida de valor del voto ha sido provocada por las decisiones del CNE, el TSJ, Miraflores y el PSUV…

–Sin duda alguna. El entorno no ha ayudado, estamos inmersos en la dinámica que impone un régimen autoritario que se ha vuelto más hegemónico, y, en ese sentido, se ha aprovechado de las ventajas de estar en el poder para anular al adversario. Eso ocurre en Venezuela y en otros países donde hay situaciones similares. Sin duda alguna el Gobierno ha hecho lo imposible para que el voto se desvalorice, para quitarle competitividad al adversario y armar un entramado legal que le sea favorable a la hora de los procesos electorales. 

Usted mencionaba al principio de la conversación que hoy la oposición está fracturada, pero esta semana Guaidó dijo que la oposición no está dividida, sino dispersa porque todos quieren lo mismo pero con visiones distintas… 

–Ese planteamiento del interinado se queda en la forma y no va al fondo. La oposición está dividida, dispersa y fracturada y la fractura tiene que ver con cosas de fondo, más que de forma. Desde antes de la creación de la Mesa de la Unidad hay dos sectores que conviven en la oposición: uno, el sector vinculado a La Salida, de las opciones rápidas, que creen que se puede pasar de un régimen a otro sin una transición de por medio, que se puede desplazar a los actores políticos importantes y lograr una democratización, que la táctica para desplazar a la coalición dominante es la ruptura. El otro grupo que coexiste en la oposición es el que apuesta a la vía del cambio progresivo, la acumulación de fuerzas, del cambio dentro de las instituciones que permitan un cambio de reglas del juego que, eventualmente, puedan reconstruir la democracia. La MUD fue consecuente con esa visión democrática, constitucional, pacífica y electoral. Toda la estrategia en torno a estos cuatro pilares apuntaban a la democratización progresiva. Esas dos posiciones no se han reconciliado y difícilmente se podrán reconciliar. 

Entonces no sería realista pensar en la unidad de todos los sectores de la oposición de cara a una negociación política: María Corina Machado, la Alianza Democrática, la Plataforma Unitaria, la sociedad civil, Henrique Capriles… 

–Lo primero es definir la orientación estratégica. Ya sabemos que el cambio inmediato no rindió frutos, que se está dando esta reflexión a lo interno y aunque aún no ha arrojado resultados, podría conducir a una eventual sintonización de los intereses de la oposición. Por otro lado, la fractura se ha profundizado además porque hay muchas heridas de por medio, demasiado insulto y demasiada guerra sucia que han convertido a la oposición en un archipiélago. 

Yo no creo que en este momento sea factible la unión de todos, por ejemplo, María Corina Machado sacó la negociación del camino, no cree en una democratización por la vía institucional e insiste en la estrategia de la presión externa. Así es difícil lograr la sintonía. 

Muchas experiencias de transiciones en el mundo te dicen que los deslindes a tiempo son más efectivos que tratar de mantener una unidad que no se sostiene por sí sola, por la fuerza. Aquí se ha hecho lo imposible por conciliar las diferencias, pero hay cosas de fondo tan difíciles de trascender que será difícil lograr una coalición en términos igualitarios. 

Sociedad civil o partidos políticos. El falso dilema rol de la mujer en la negociación



Acevedo no cree que exista una competencia entre la sociedad civil y los partidos, sino que cada uno tiene un espacio y un rol que cumplir. Foto cortesía Mibelis Acevedo

A partir del proceso de renovación del CNE se abrió una discusión en algunos espacios académicos, de investigación y de la opinión pública sobre el rol de los partidos políticos y la sociedad civil en sistemas autoritarios. 

En el caso concreto del CNE, algunos analistas afirman que la sociedad civil, y en particular el Foro Cívico, intenta suplantar el rol de los partidos políticos. Otros sostienen que los partidos abandonaron su rol y la sociedad civil se vio forzada a ocupar el espacio. 

Para Acevedo, tal debate es un falso dilema: “La sociedad civil tiene objetivos y dinámicas que en lo absoluto se contraponen ni compiten con las élites políticas. Entre las prioridades de la sociedad civil no está la búsqueda del poder, sino que apunta a cambios coyunturales relacionados con la atención de derechos básicos de la población. Para eso no necesita poder político. Es un actor que presiona para que se produzcan cambios pero no aspira hacerlo desde el poder”. 

¿Y los partidos? 

–Los partidos pueden tomar como insumo lo que le da la sociedad civil para promover cambios en el sistema desde el poder político. La sociedad civil tiene una incidencia importante porque tiene contacto directo con las necesidades de la gente, del barrio, de la comunidad. En esa misma medida ofrecen al sector político insumos para que construyan proyectos de cambio estructural que podrían ayudar en este caso a pasar de un régimen político autoritario a uno democrático. Pero en ningún momento creo que esté planteada una competencia entre ambos sectores. Ahora, la crisis de los partidos no es nueva. Toda la descomposición del sistema democrático que vimos a finales de los años noventa tiene que ver con el deterioro de los partidos que terminó abriendo espacios para que la democracia fuera atacada desde dentro por el discurso populista que introdujo Hugo Chávez. 

Si en ese momento los partidos políticos estaban débiles, también lo estaría una sociedad civil que nació como un apéndice de esos partidos ¿Ahora la sociedad civil se independizó, quizá? 

–Exacto. La sociedad civil no existía y los partidos políticos la crearon, la articularon a finales de los años cincuenta a partir de su injerencia en academias, universidades, sindicatos, gremios. Pero en la medida en que esos partidos se debilitaron, también se desconectaron de la sociedad civil. En el 2000 Chávez se encuentra con una sociedad en vías de disolución, sin un adversario fuerte y articulado para hacerle frente. En estos 20 años ha sido un reto para la sociedad civil superar la falta de tradición, de experiencia en la estructuración autónoma de un tejido social. En los últimos 3 años la sociedad civil entendió que había que salir del marasmo y que los partidos políticos estaban lejos de asumir la ruptura de la inercia e incluso estaban propiciando el empate catastrófico. 

El chavismo siempre despreció a la sociedad civil como un actor relevante en la vida nacional. No sé si el proceso para renovar el CNE los hizo cambiar de lectura, pero ¿cuál debería ser el rol de la sociedad civil en la negociación? 

–Lo primero es aclarar que el chavismo ha instrumentalizado a la sociedad civil, ha armado su propia sociedad civil. Esa es una distorsión de la política de los últimos 20 años. Cada quien arma su sociedad civil y no entiende que la sociedad civil debe ser un cuerpo social independiente de la dinámica partidista. Ahora, respecto al rol en la negociación, creo que debe seguir siendo la misma que hasta ahora: impulsar y propiciar condiciones para que haya la posibilidad de un acuerdo integral, que pasa por lograr acuerdos parciales que atiendan la coyuntura. Tú no puedes decirle a la gente ‘no comas hoy sino en dos años’. No. Tienes que resolver sobre la marcha. La situación venezolana amerita soluciones coyunturales y esos acuerdos parciales deben permitir crear condiciones para un acuerdo integral. 

¿La mesa técnica para la ayuda humanitaria en 2020 y la mesa técnica para el ingreso al mecanismo Covax en 2021 entrarían dentro de esa lógica de los acuerdos parciales? 

–Sin duda, claro que sí. Y en ambos hubo participación de la sociedad civil. La entrada del Programa Mundial de Alimentos a Venezuela, la mesa Covax, la rendición de cuentas que se está haciendo ante la Corte Penal Internacional, en todos esos procesos ha estado incursa la sociedad civil. Ese espíritu de negociación ha salpicado a estos sectores que hasta hace muy poco estaban reacios a la idea de la negociación. El acuerdo de la mesa Covax es un buen ejemplo de que hay un espíritu distinto en el abordaje del conflicto. Lo que decía Maquiavelo, hay que aprovechar la ocasión, que además no siempre se presenta. Aprovechar esas pequeñas posibilidades con un abordaje flexible desde el punto de vista estratégico. 

La negociación, la oposición, el chavismo y el rol de las mujeres

En toda negociación las partes se sientan con una exigencia (o varias) y algo que ofrecer a cambio. Pero en el caso venezolano, la oposición no controla el territorio, no controla las armas, no controla las sanciones internacionales y ya no tiene el control fáctico de la Asamblea Nacional, que si tenía cuando el produjo el proceso negociador de 2019 en Oslo y Barbados. Quizá por eso el madurismo no permitió a ese proceso avanzar más y montó la Mesa de Diálogo Nacional con unos partidos que no tenían ninguna representación política. 

Sin embargo, Mibelis Acevedo considera que un activo importante de la oposición es el apoyo de los aliados internacionales, en particular de la Unión Europea y de Estados Unidos. 

“Creo que la administración Biden está entendiendo que las sanciones no han sido tan efectivas como se pensaba y que, lejos de ayudar, en muchos casos han propiciado el atornillamiento de Maduro. Estos cambios de visión del problema podrían convertirse en ventajas para la oposición. Por ejemplo, la oposición podría tratar de lograr una sinergia en el tema de sanciones para que los países que las han impuesto se conviertan en una especie de garantes que fortalezcan a la oposición en la mesa”. 

¿Cómo va el chavismo a la negociación? 

–Me parece que la posición del chavismo no es la mas cómoda. Aunque no sea evidente, hay fracturas importantes a lo interno. Las disidencias han abierto heridas importantes y hay una presión dentro del PSUV para que se democratice el acceso al poder. Todo esto en el marco de una situación económica, financiera e incluso legal nada holgadas porque hasta las presiones de la Corte Penal Internacional están pesando. En ese contexto, esa cooperación antagónica de la que habla David Welsh cuando se refiere a Sudáfrica, creo que podría darse aquí. Esa especie de noción compartida, de destino común, de proyecto común de país pasa por que el Gobierno entienda que no puede salir del marasmo solo, que necesita de la oposición para salir también de esta situación de irresolución política que no le conviene a nadie. Tratar de salir de esta distorsión política le conviene a los factores moderados del oficialismo que aunque no se ven, creo que están haciendo presión a lo interno para que haya cambios hacia lo externo. Ha habido liberalizaciones en el campo económico, acercamientos con Fedecámaras y algunos sindicatos, que dice que solos no pueden. 

¿Esa cooperación antagónica es aplicable a un modelo de gobierno que ha demostrado con hechos y con muchas víctimas que su motivación central es permanecer en el poder? 

–Mantenerse en el poder a como dé lugar tiene que ver con fortalezas de ese régimen: estar fuerte, no tener presiones a lo externo y mantenerse más o menos cohesionado. Si fuese 100 % como dices, entonces apelar a la negociación sería innecesario. Han dado algunos primeros pasos en áreas que hace 20 años no se daban, se han dado acercamientos que no hubieran tenido antes en su agenda. Lo que veo es que no están tan fuertes como para prescindir del otro. Nos llega muy poco de lo que ocurre a lo interno de la Fuerza Armada, por ejemplo. 

Maduro no está en una situación holgada y se ve obligado a abrir el juego lo suficiente para no perder el control. Esa mínima y controlada apertura, sin embargo, también significa un riesgo para él. Es lo que Andreas Schedler llama la ventana de incertidumbre democrática, que aun siendo pequeña y frágil, podría hacerlos vulnerables en algún momento. 

Su apuesta seguramente es ceder algunos pequeños espacios sin que el control institucional se comprometa demasiado. Pero sucede que al entrar en ese espacio de flexibilización, no todas las variables son predecibles. La decisión final del votante, por ejemplo. He allí la oportunidad, la grieta que las oposiciones democráticas organizadas han logrado aprovechar y ensanchar en otros países. 

Si Maduro se ha visto obligado a dar estas señas de apertura que usted refiere ¿eso no sería al menos en parte, el resultado de las acciones de la oposición en los últimos cinco años? 

–El tema de las sanciones es polémico porque creo que han creado presiones al gobierno que no son fáciles de eludir y lo han llevado a cierta apertura. Lo que creo es que el abordaje de las sanciones y la presión se hizo de manera desarticulada y desorganizada. Si hacemos un balance, se han creado algunas condiciones para que el Gobierno entienda que no puede seguir abusando y atropellando a diestra y siniestra. Pero la dinámica como eso se ha producido no ha sido la más eficiente, ha habido mucho daño colateral que se pudo evitar, se tomaron decisiones como la abstención que debilitaron mucho más a los partidos. La presión internacional en 2019 y 2020 no se hizo bajo el criterio de la multilateralidad sino que fueron decisiones unilaterales. Todo eso lejos de crear condiciones para un ganar-ganar ha terminado llevándose por delante a todo el mundo. 

Las sanciones crearon condiciones para que el Gobierno ceda pero de la peor forma. Hemos alargado los tiempos de resolución y quien rompió la inercia no fueron los partidos sino la sociedad civil. 

La mujer venezolana tiene un papel preponderante en la activación política y social venezolana. Sin embargo, en los procesos de negociación de los últimos años las mujeres han participado apenas como asesoras ¿Cuál debe ser el rol de las mujeres en esta nueva negociación? ¿A quiénes propondría usted? 

–La representación que hay en el Foro Cívico es estelar. La voz de la mujer ahí es fundamental, pero el Foro es apenas una parte de la sociedad civil. Hay muchas mujeres comprometiéndose y trabajando en otras iniciativas. La participación de la mujer en los procesos de negociación ha sido fundamental en otras partes del mundo; estudios de la ONU han determinado que en aquellos procesos de negociación donde participan mujeres aumentan las posibilidades de éxito. El aporte de lo femenino le da otra visión a la resolución del conflicto y hace más plural el abordaje de los problemas. En Venezuela hay una deuda histórica con la mujer en materia de protagonismo político. Las mujeres han luchado muchísimo y logrado reivindicaciones importantes, pero cuando ves los cuadros de representación de los partidos, las mujeres se cuentan con los dedos de las manos. Habría que ver cuál es la delegación que asista a la negociación, pero hasta ahora no escucho nombres de mujeres en las posibilidades que se barajan, sin embargo, para responder a la segunda parte de la pregunta, me vienen a la mente Griselda Colina, Mariela Ramírez, Colette Capriles, Bibi Borges, Keta Sthefani, Deborah Van Berken, Yaya Andueza, Leida León. Y muchas más que en este momento seguramente olvido; de antemano me disculpo con ellas. Hay muchas mujeres que están tomando parte muy activa en este momento y podrían hacer grandes aportes a un proceso frente al cual, en general, tengo expectativas moderadas con un sesgo optimista. 

Mibelis Acevedo Donís es periodista egresada de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, con especialización y postgrado en Análisis del Discurso Audiovisual de la Universidad Católica Andrés Bello, y un diplomado en Transiciones Políticas dictado por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB. 

Es columnista en varios medios digitales, entre ellos El Universal, Analítica.com, Opinión y Noticias y cesarmiguelrondon.com. 

Fue coordinadora editorial y jefe de relaciones institucionales de Fundarte, así como jefe de investigación y publicaciones de la Cátedra Horacio Peterson, en la misma institución. También fue gerente de imagen y promociones en medios como RCTV y VV Plus. Es coeditora del blog La Ruta y en los últimos años se ha dedicado a la asesoría en comunicación e imagen y diseño de estrategias comunicacionales. Su aporte dentro del Foro Cívico apunta en esa dirección. 

Es autora de Horacio Peterson: memorias de un sueño (Fundarte); Catálogo de publicaciones venezolanas sobre teatro (Fundarte); Mito nuestro que estás en la tierra: folletín, radionovela, telenovela (Revista SIC del Centro Gumilla); y del ensayo “Venezuela, los retos de la evolución” contenido en el libro colectivo ¿Qué sucede en Venezuela? editado por la Universidad Austral de Chile (2020). 

Categorías: Debate Democrático, Política

MARU MORALES P. @MORAPIN