domingo, 6 de marzo de 2022

LUIS FUENMAYOR TORO: LOS DESACUERDOS, LA GUERRA Y LA SENSATEZ

En Venezuela, diferir sobre la política nacional se transforma, pocos segundos luego del inicio de la conversación, en la peor desgracia posible, pues lleva casi irremediablemente a enemistarnos con quienes han sido nuestros compañeros y amigos de trabajo por años, con nuestros vecinos y conocidos y, muchas veces, con nuestros propios familiares incluidos los más cercanos. Ni que hablar del intercambio con quienes no conocemos ni somos próximos. Allí, el clima rápidamente se torna pesado, la conversación cae en palabras subidas de tono y aparecen las provocaciones, insultos y descalificaciones personales, y puede llegar hasta distintos tipos de violencia física. Se parece a lo que ocurre entre las naciones, cuando la política y la diplomacia pierden la batalla; la guerra es, guardando las distancias, una prolongación de lo que personalmente hacemos al interior de nuestros grupos sociales en situaciones conflictivas parecidas.

Pero el problema no es sólo que no se compartan opiniones y apreciaciones, pues eso es lógico y muy común en los seres humanos, incluso en asuntos ordinarios y de poca significación para nuestras vidas. Cada cabeza es un mundo, dicen. Son comunes, aun en países culturalmente longevos, los enfrentamientos humanos entre los fanáticos, así se les llama y eso son, de clubes deportivos diferentes, muchas veces con resultados dramáticos muy lamentables. Se entiende, entonces, que las desavenencias en temas complejos e importantes para nuestro bienestar personal y familiar y nuestras vidas en general tengan connotaciones mucho mayores. Y en Venezuela muchísimo más, pues existe el aderezo de dos décadas de intensa confrontación política, muy polarizada y alimentada todo ese siglo desde los gobiernos habidos y desde las fuerzas opositoras existentes.

Hoy, cada vez con mayor frecuencia, se habla del enemigo, del que hay que destruir hasta por propia seguridad, y ya ni siquiera personal sino civilizatoria. “Enemigo de los valores occidentales”, he oído argumentar y en la mayoría de los casos por diferencias en apreciaciones sobre hechos casuísticos, a las que además todos tienen derecho y eran totalmente soportables en el pasado reciente. La investigación y el conocimiento de las causas de los fenómenos ha pasado a un segundo plano, lo importante es la descalificación a priori de las posiciones que no me parecen. Se ha hecho un delito pensar distinto que lo que ordena la matriz impuesta por los medios de comunicación. Se debe permanecer callado, so pena de ser acribillado hasta desaparecer. Se confunden deseos y odios con la realidad y se niegan totalmente hechos que son más que evidentes a todos nuestros sentidos.

El conflicto armado actual entre Rusia y Ucrania ha sensibilizado todavía más la piel ya hipersensible de algunos venezolanos, quienes se han olvidado de sus problemas internos, para dedicarse en cuerpo y alma a la defensa de cualquiera de los contendientes, aunque mayoritariamente del lado ucraniano. 

Pocos se han preocupado en buscar las causas de esta guerra y presentar escenarios que lleven al restablecimiento de la paz. Se ha cultivado un sentimiento contra Vladimir Putin, como si estas situaciones dependieran de la voluntad de un hombre, por más “genio del mal” que fuere. Rusia y los rusos han sido anatemizados. Sin embargo, en honor a la verdad, la locura no sólo ha sido nuestra. Una universidad italiana suspendió un curso académico sobre Dostoyevski, como una sanción al gobierno ruso por la invasión. ¡Imagínense! Aunque luego rectificó, la medida nos da una idea de hasta dónde ha llegado la situación (y de la ignorancia de las autoridades de esa universidad).

Lo más curioso es que, mientras en Twitter y otros medios no hay tregua, los enfrentados militarmente en la realidad han logrado reunirse para reducir los daños contra la población civil, creando corredores humanitarios y cesando las hostilidades en esas zonas. Esperemos que la sensatez vaya paulatinamente reduciéndole espacios a la guerra.

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro
Venezuela

JESÚS ELORZA: CARLOS SÁNCHEZ A XLIII AÑOS DE SU MUERTE LA LUCHA CONTINÚA.

El cinco de marzo de 1979, el deporte venezolano perdió a uno de sus grandes luchadores el entrenador Carlos Sánchez, quien fuera uno de los hombres que forjó la fortaleza del Colegio de Entrenadores Deportivos de Venezuela CEDV y luchó contra las injusticias laborales que existía contra los entrenadores por parte del gobierno nacional logrando en el año 1975, la aprobación del primer contrato colectivo denominado “Bases Normativas que regulan las relaciones laborales entre el IND y los entrenadores deportivos de Venezuela.

El 3 de marzo de l979 en la capital del estado Sucre, se celebraba el Consejo Consultivo del Colegio de Entrenadores Deportivos de Venezuela; para ese entonces, Carlos Sánchez, como presidente del gremio, en su discurso de cierre dijo “esta reunión ha sido un buen consejo” por cuanto en ella, se trató materia de singular importancia para el futuro desempeño del gremio y para el desarrollo del deporte en nuestro país.

Pero el 5 de marzo, en su regreso a Caracas, este consecuente y querido amigo encontró la muerte en la carretera mirandina a la altura de Cúpira. Aquellas palabras, las había escrito en un artículo para la prensa, que posteriormente fue publicado (postmortem) por el diario deportivo Meridiano.

Carlos, acompañado por Giorgio Alberti, Rosauro Rodríguez, Alfredo y Oswaldo Torrealba, “El Pollo”, Nelson Rodríguez, Reinaldo Carvallo, Elvia Ortega, Aníbal “Parapara” Carvallo, Edison Pérez y Jesús Elorza entre otros, se dedica a partir de los años setenta a la reconstrucción del Colegio de Entrenadores, para transformarlo en una estructura de carácter nacional, que sirviera para el desarrollo de las luchas sociales y la dignificación del trabajo del Entrenador Deportivo. Incansable en la búsqueda de sus objetivos, con el tiempo, logró consolidar esta aspiración.

Tuvo su primera prueba de fuerza, cuando en el año 1973, convocó a una paralización de actividades a nivel nacional por la negligencia del IND en superar las condiciones de esclavitud que regían a las relaciones laborales de los entrenadores (hasta como peinarse le establecían).

Estos contratos individuales y leoninos dieron paso a la lucha de los entrenadores que con el llamado a huelga, lograron la aprobación de la Resolución 86 en el directorio del IND donde quedaron establecidas las nuevas condiciones laborales, siendo la más importante el derecho a discutir nuevas condiciones cada dos años.

En 1975 se dio la más grande manifestación que el deporte venezolano haya conocido “LA HUELGA DE LOS ENTRENADORES” atletas, dirigentes, periodistas, padres y representantes, gremios de educadores, centrales sindicales y obreras, grupos vecinales y sectores universitarios acompañaron solidariamente el llamado a huelga ante la negativa del IND de discutir las condiciones de trabajo de los entrenadores. Ocho días en huelga de hambre doblegaron la intransigencia patronal y después de fuertes discusiones se logró la aprobación del primer contrato colectivo denominado “Bases Normativas que regulan las relaciones laborales entre el IND y los entrenadores deportivos de Venezuela”.

En su quehacer permanente por mejorar el desempeño del deporte nacional Carlos propone y pone en ejecución el programa de Alta Competencia en donde sobresalen las selecciones permanentes y la atención integral al deportista. Además, conjuntamente con el Pedagógico de Maracay desarrolla las primeras jornadas científicas–académicas para evaluar el deporte y proponer alternativas de solución a los problemas planteados. Este evento contó con la participación de destacadas figuras del deporte alemán. Igualmente dedico parte de su esfuerzo a la consolidación del programa de desarrollo deportivo visitando comunidades y barrios de Venezuela para impulsar la organización deportiva de equipos, clubes y ligas.

Sin detenerse en sus luchas sociales en pro de “Un Deporte Mejor para una Sociedad Mejor” plantea la necesidad de romper el aislamiento que tenía el entrenador con respecto a la dirigencia deportiva y reclama la igualdad de derechos para que éste pudiera ser dirigente deportivo. A este planteamiento, los organismos jurisdiccionales del país, le dan la razón y es a partir de ese momento que comienzan a surgir entrenadores en la dirigencia deportiva del sector federado hasta llegar en los años ochenta y a través de la lucha, a ocupar cargos en el Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Venezolano.

Una de las frustraciones, que no pudo superar, no por él, sino por la miopía de las autoridades deportivas, fue la reapertura de la Escuela Nacional de Entrenadores cerrada arbitrariamente en 1975 como pase de factura por la huelga de ese año.

Llevó a todas las instancias los estudios que demostraban el peligro de no formar entrenadores y la propuesta de darle rango universitario a la formación. No pudo lograrlo, pero el planteamiento sigue teniendo vigencia ante el fracaso de los programas de monitores deportivos, bachillerato deportivo y la universidad del deporte.

“Un Buen Consejo” resumía las experiencias desarrolladas por Carlos, hasta su encuentro con la muerte, pero quizás, lo más importante fue su visión de futuro cuando alertaba sobre la necesidad de la unión de los entrenadores para la defensa de sus derechos y por lograr un deporte mejor.

“El Entrenador Deportivo debe ocupar permanentemente su puesto de lucha por “Un Deporte Mejor en una Sociedad Mejor” y no doblegarse ante ningún burócrata civil o militar que pretenda usarlo con fines politiqueros o de enriquecimiento ilícito. Solo la Unidad Gremial nos hará fuerte en la búsqueda y defensa de nuestros Derechos Sociales”.

También vislumbró el proceso de descentralización, cuando sostenía, que el mejoramiento del deporte pasaba ineluctablemente por mejorar las condiciones de las regiones y permitir desde el nivel nacional la autonomía en el manejo de los planes y programas para los estados, municipios y comunidades.

Quedó así, un camino abierto que no se vio truncado por la muerte.

A cuarenta y tres años de su muerte, la lucha continua.

Carlos siempre fuiste: Un activista de la sencillez / sembrador del fruto indoblegable / de la solidaridad y la amistad / guía referencial / de los Entrenadores Deportivos / en búsqueda de la verdad.

Jesús Elorza Garrido
jesuselorza@hotmail.com
@jesuselorza
Venezuela

JUAN D. VILLA ROMERO: SERVICIOS PÚBLICOS DE PRIMERA

La eficiencia en los servicios y en la buena administración del dinero público es una obligación del Estado venezolano, no una dádiva hacia el ciudadano.

Cualquier acuerdo social debe priorizar como estrategia fundamental la recuperación y ampliación sostenible de la infraestructura de servicios existentes. Venezuela es un caso inédito, en el que a pesar de que se tienen sistemas, no se disfrutan beneficios producto de la mala gobernanza y pésima gerencia del actual gobierno.

Situaciones inaceptables como la discontinuidad del servicio eléctrico, la reducción de cobertura y calidad de las comunicaciones, la deficiencia en la recolección de desechos sólidos, el no incentivar el reciclaje, la mala infraestructura vial o la entrega de agua no potable a las viviendas de nuestro país, no son más que el reflejo de la precariedad institucional que amenaza con convertir al ciudadano en esclavo del conformismo y la mediocridad.

En 2015 los jefes de Estado, reunidos formalmente en las Naciones Unidas, adoptaron la Agenda 2030, compuesta por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El Objetivo número 6 trata de agua limpia y saneamiento, el 7 energía asequible y no contaminante. Esto indica la importancia atribuida a estos servicios en red para mitigar la pobreza, que es el primer objetivo de la Agenda 2030.

No hay forma eficaz de distribuir y entregar aseo, agua, electricidad, transporte ferroviario o comunicación si no se cuenta con infraestructura, cuentas claras e institucionalidad que manejen adecuadamente estos servicios. Sustituir esos sistemas en red por métodos individuales como camiones cisternas, plantas eléctricas o instrumentos personales de comunicación, crea complejidades insoportables para la ciudadanía. Los costos comparativos rondan proporciones mayores entre esos métodos y lo que un sistema en red puede lograr.

Los servicios públicos constituyen una de las herramientas más eficaces para erradicar la pobreza e impulsar el ascenso de los países. No es posible lograrlo mediante otros métodos.

Una planta eléctrica para energizar una vivienda, cuesta alrededor de 1000 dólares y su vida útil, si opera 24 horas diarias, no alcanza el año, aparte de su mediocre funcionamiento. El costo del llenado de una pipa a través de una cisterna es de un dólar y su calidad es cuestionable, mientras que los demás países de nuestra América perciben agua limpia y constante por tuberías.

Los servicios de comunicaciones no pueden ser provistos individualmente: sus costos y vertiginosa transformación no lo permiten. Por esta razón, los operadores públicos tampoco funcionan adecuadamente en este medio, en el que en cada país de América Latina existen, -en promedio- mínimo tres operadores privados.

Un punto fundamental para desarrollar servicios públicos en red es comprender que, en primer caso son derechos humanos, y su acceso es una meta universal. Son beneficios que la población debe obtener, y el gran reto es llevarlos responsablemente a todos los hogares a precios asequibles.

Entender que las decisiones políticas acertadas comienzan por el compromiso de la alta dirigencia hacia el aspecto institucional, piedra angular del entramado productivo. No hay forma de enderezar el rumbo de Venezuela si no se adoptan políticas claras dirigidas a crear un ambiente institucional. La experiencia de los últimos años ha dejado claro que la congelación de tarifas a valores ridículos, que no cubren ni el papel de las facturas, convirtió a las empresas de servicio en servidumbre del gobierno central, tras perder absolutamente autonomía y capacidad operativa.

La selección y formación de capital humano son vitales para desarrollar instituciones sanas con un objetivo claro: sacar al marginado de su laberinto. Igualmente, coartar la participación privada en las empresas públicas, con la eliminación de la tercerización, significó la reducción casi al mínimo de su capacidad operativa, situación elocuente y comprobada.

Las políticas públicas tienen que contribuir a la formación de empresas de servicio autónomas, competitivas, con capital humano formado, con capacidad financiera producto del adecuado cobro de la prestación del servicio y sin complejos para entender que sus objetivos son contribuir a la erradicación de la pobreza y no a su fomento, como ha ocurrido en estos últimos años. La situación actual de las empresas públicas, sus planes, infraestructura, organización y operación ameritan cambiar el modelo, reforzarlas con empresas expertas que ayuden a reencontrar el camino, perdido por muchos años y que ha convertido al venezolano de a pie en un precario.

Solo si se asume el camino de la descentralización, la competencia, los planes de incorporación ciudadana y los montones de esfuerzos de venezolanos honestos, será posible contar con servicios públicos de primera.

Juan D. Villa Romero
juandiegovillaromero27@gmail.com
@jdiegovillave
@visionvenezuela
Venezuela

sábado, 5 de marzo de 2022

AQUÍ TITULARES DE HOY SABADO 05/03/2022, DIARIO DE OPINIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, PARA LEER PULSA SOBRE EL TITULAR

BEATRIZ DE MAJO: COLOMBIA MUESTRA LOS DIENTES. COLOMBIA EN CAPSULAS. DESDE ESPAÑA

No es quizá el mejor momento para que estas cosas ocurran… o puede que si lo sea.

El caso es que las operaciones militares conjuntas en el Caribe de Colombia y Estados Unidos no constituyen una reacción de ambos países frente a la solidaridad manifiesta del régimen de Maduro con las tropelías del Zar ruso Vladimir Putin. La cosa viene de atrás.

Es cierto que el mundo libre no ha recibido con indiferencia la torpeza de Nicolás Maduro de manifestarse a favor del agresor en una guerra que a ojos de todos es el asalto criminal más fuera de lugar que haya podido idear el psicópata ruso. Pero es cierto también que estos ejercicios en los que Colombia muestra sus colmillos al régimen vecino tienen muchas lunas en preparación.

Mirémoslo más en detalle. Los ejercicios colombo-estadounidenses no ocurren a la calladita ni tampoco fue a través de un twitt – recurso digital muy utilizado en los momentos que corren- que las maniobras navales fueron dadas a conocer por los vecinos el pasado lunes 28. En un informe conjunto la Armada de Colombia y la Marina de Estados Unidos anunciaron ejercicios de “inter-operatividad” en el mar Caribe colombiano. Diego Molano, jefe de la Cartera de la Defensa colombiana, grabó además un video transmitido a la colectividad en el que señalaba que las maniobras que se iniciarían 24 horas más tarde “apuntan a fortalecer la lucha contra el narcotráfico y la protección de la soberanía nacional”. Nadie duda de que estos son dos elementos constates en la política interna y externa que minan la gobernabilidad del país. Sin embargo, Padrino López no solo rechazó los ejercicios del Caribe sino los ha calificado de “ostentación imperialista”.

Pero también es bueno remarcar que no hay nada nuevo en la cooperación militar entre los Estados Unidos y Colombia. Hacen exactamente dos años se efectuaron operaciones conjuntas similares a estas del Caribe en la frontera de la Goajira. El “Ejercicio Vita” - así lo llamaban las partes- iba encaminado a capacitar a las tropas colombianas en operaciones estratégicas, médicas y tácticas. Como era dado esperar, estas maniobras provocaron en su momento reacciones similares a las de esta semana por parte del nuestro Ministerio de la Defensa.

Dicho lo anterior, al algo más relevante debe estar siendo observado con detenimiento en esta ocasión, por nuestros uniformados. Conocido es el hecho por parte de los expertos en asuntos bélicos de que las armas nucleares son elementos de disuasión de que disponen las naciones grandes quienes invierten en disponer de ellas no para ser utilizadas sino para enviar mensajes de alerta a posibles agresores. El comentario es oportuno ya que es la primera vez que un submarino nuclear es incluido en estos ejercicios. No son muchos los detalles que se han transmitido en torno a esta operación, pero es muy protuberante la presencia de este singular componente de los ejercicios que norteamericanos y neogranadinos repiten con alguna frecuencia.

El destinatario de esta alerta por parte de la alianza colombo-estadounidense pudiera no ser Venezuela sino eventuales adversarios que estarían queriendo fortalecer las capacidades militares del régimen de Miraflores.

También en los días pasados el gobierno de Colombia ha manifestado incomodidad frente a la presencia de efectivos militares rusos en entrenamientos militares venezolanos lo que no es asunto extraño dado el hecho de que buena parte del arsenal militar del régimen es de proveniencia rusa.

Piensa mal y acertarás

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@BeatrizdeMajo1
Venezuela – España

CARLOS ALBERTO MONTANER : CABEZAS NUCLEARES Y UN ‘CABEZA DE CHORLITO’ . DESDE ESTADOS UNIDOS

Rusia tiene, grosso modo, 6,000 cabezas nucleares apuntando a nuestros venerables cogotes. Vladimir Putin -el ‘cabeza de chorlito’, un pájaro bastante idiota- les ha pedido a sus militares que las pongan en alerta por si hay que utilizarlas. El hombre era espía del KGB antes de ser político. USA tiene un poco menos de armas nucleares, pero bastante más precisas: 5,500. Ambas pueden matar a la otra 8 o 9 veces.

Una respuesta a esa alarmista propuesta de los rusos la dio el noruego Jens Stoltenberg, Secretario General de la OTAN. No van a poner las suyas en zafarrancho de combate. La equivalencia de las superpotencias hacen imposible una guerra nuclear que nadie podría ganar. En el otro frente, las finanzas, la economía de los rusos es como del tamaño de la española o la italiana, aunque mucho menos diversificada. No hay competencia posible. La rusa es una economía tercermundista, mono productora y mono exportadora que depende del resto del planeta. Por eso las sanciones le hacen un enorme daño.

Jens Stoltenberg, estudió periodismo y economía en Oslo. Espera, ardientemente, ‘quitarse el sombrero’, como dicen los estadounidenses, de Secretario General de la OTAN y ponerse el de Presidente del Norges Bank, una institución financiera pública que hace las veces de Banco Central en su país. Eso ocurrirá el 1 de octubre del 2022. La institución tiene en reserva más de 55,000 millones de dólares para una nación que tiene algo menos de cinco millones y medio de habitantes.

Stoltenberg recorrió casi todo el arco ideológico. Fue un adolescente impertinente y rojo, pro soviético y antiamericano, hasta que carenó en la derecha del laborismo noruego y comenzó a privatizar empresas oficiales. Conoció a Vladimir Putin, recién nombrado heredero de Boris Yeltsin en el año 2000, y sospechó de sus intenciones, pese a la entonces modesta actitud del teniente coronel del KGB. Presumía y se reía de la mala sorpresa que le daría al gobierno cubano, cerrando la base de escucha “Lourdes”, ahorrándole 200 millones de dólares anuales a la maltrecha economía de su país.

La vida -en la que no fue ajeno el encuentro con Putin-, y el caso de Arne Treholt, un compañero de partido, periodista, que era un espía del KGB (Noruega en un sitio fronterizo con Rusia), condenado a 20 años de cárcell, le dio un vuelco hacia la derecha. Cuando fue Primer Ministro, se tornó pro capitalista, pro gringo y pro OTAN. Había perdido toda la inocencia y la ingenuidad.

Hay nueve países con armas nucleares, pero hay más de 30 en Europa, comenzando por Alemania, que tienen la capacidad económica e intelectual de fabricarlas, pero no todos cuentan con el talento de administrarlas con mesura.

Si a este aterrador panorama le agregamos las naciones asiáticas que tienen a su alcance la posibilidad de fabricar armas atómicas, vemos que es una bendición que existan instituciones como la OTAN, y una irresponsabilidad tratar de socavarlas, como hizo Donald Trump, con su mentalidad de vendedor de bienes raíces, pidiendo como un poseso el 2% del PIB que le correspondía a las naciones por subordinar su voluntad de defensa al liderazgo de Estados Unidos.

Si alguien pudiera explicarle a Putin -un auténtico ‘cabeza de chorlito´- que hoy la función principal de la OTAN es evitar que proliferen las armas nucleares, protegiendo a las naciones pequeñas de un zarpazo como el propinado a Ucrania, le hubiera hecho un gran servicio al exkagebista metido a estratega. Realmente, Putin no entiende nada de nada, y sólo ha recibido los elogios de Donald Trump, declarando que es una “genialidad” lo que sólo es una chapuza sangrienta, que acaso acabe costándole la testa.

¿Por qué Putin se extraña y reniega de que Suecia y Finlandia pidan el ingreso en la OTAN y abandonen la neutralidad? Porque de lo contrario tendrían que fabricar sus armas nucleares y encuentran mucho más aceptable protegerse con el artículo cinco de la carta constitutiva de la OTAN: "un ataque a uno de los miembros es un ataque a todos".

Las casi 300 ojivas nucleares de Francia (la Force de Frappe, o “Fuerza de Ataque”amada y armada por Charles de Gaulle). De Gaulle no podía dejar en las manos norteamericanas la defensa de Francia. Era un acto suicida. Acaso le habría ocurrido lo mismo que a Ucrania. Cuando este país “devolvió” a Rusia 1,900 ojivas nucleares y confió en USA y en El Reino Unido para garantizar su soberanía. No le sirvió para nada.

Tal vez las 90 o 100 cabezas nucleares de Israel -no se sabe bien cuántas ha fabricado o dónde las tiene escondidas- es un buen disuasorio. Si lo amenazan o les tiran las bombas, Moscú sabe que Israel morirá matando. Se llevará de encuentro a Teherán y a Siria. Destrozará la capital de Rusia y San Petersburgo. Estas dos últimas ciudades son 17.5 millones de habitantes. Más o menos el doble de los que comparecen en Israel.

Qdo Belli, Ramonet es un viejo agente. Gracias por mandármelo. Un abrazo, CA

Carlos Alberto Montaner
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner
Cuba- Estados Unidos-España