sábado, 23 de abril de 2022

AQUÍ TITULARES DE HOY SABADO 23/04/2022, DESDE VENEZUELA PARA EL MUNDO, PARA LEER PULSAR SOBRE EL TITULAR EN ROJO

 

 


BEATRIZ DE MAJO: LA PAZ DE COLOMBIA, UN PROYECTO ILUSORIO. DESDE ESPAÑA

Colombia en Capsulas 23-4-2022

Hablar de paz en Colombia es una quimera. Las variables que intervienen para que Colombia siga siendo uno de los países más violentos del planeta se transforman con el transcurso de los años. La firma de un Acuerdo de Paz entre el gobierno y los insurgentes de las FARC debía haber producido un cambio definitivo en ese terreno y no ha sido así.

Un nuevo conjunto de circunstancias, nuevos actores y transformaciones en el accionar de viejos alzados en armas que son hoy protagonistas del crimen, se empeñan en que el país no esté en calma. No lo va a estar mientras el ELN no se incorpore en un proceso de dejación de las armas; mientras las disidencias de las FARC no cesen en su empeño de desestabilizar el país; mientras los grupos armados ilegales no hayan sido desactivados; mientras el tráfico de drogas sea un componente activo de la violencia; mientras el régimen de Nicolas Maduro siga siendo uno de los principalísimos actores que alimentan el narcotráfico y el crimen. Ninguno de estos cinco componentes se asoma en el horizonte cercano.

13.000 combatientes de la guerrilla de las FARC habían dejado las armas a raíz de la suscripción del Acuerdo de Paz de La Habana en el 2016. Desde entonces hasta el fin del año 2021, 1.270 líderes sociales han sido asesinados al igual que 299 firmantes de los acuerdos. Solo en los dos años pasados- 2020 y 2021-se han registrado 179 masacres, es decir una cada cuatro días.

El manejo de la instrumentación oficial de los acuerdos de paz ha sido muy deficiente, por inexperiencia, falta de recursos económicos, desinterés o por cualquier otra causa. Es así como la dificultad en la reinserción de los desmovilizados también es una rémora en la vía hacia la pacificación. Tal situación crea un ambiente propicio al retorno de los excombatientes a las atrocidades delictivas, aunque las autoridades aseguran que un 95% de los desmovilizados continúan acogidos al proceso de Paz.

Un eslabón importante de esta cadena que impide la adecuada implementación de los acuerdos de La Habana está representado en el Clan colombiano del Golfo, la organización que se ha erguido en el más poderoso obstáculo al reto gubernamental de la restitución de la institucionalidad. Su accionar está claramente dirigido a sembrar el caos a través de crímenes masivos como el asesinato sistemático de lideres sociales, en particular los reclamantes de tierras y los dirigentes de la sustitución de cultivos ilícitos. Por ejemplo, los acuerdos realizados por el gobierno con 85.000 familias para la sustitución de cultivos son constantemente torpedeados por este Clan. Dentro de sus actuaciones son exitosos en aquello de sembrar pánico entre las poblaciones campesinas para luego ofertarles protección ante la incapacidad gubernamental de contener la violencia.

Lo que ha dado en llamarse “Disidencias de las FARC” no es sino una manera convencional – y equivocada- de calificar a fuerzas tan sanguinarias como las originales, con su mismo entrenamiento y armas, con la misma motivación y relación perversa con el mundo de las drogas y consustanciadas con los mismos delitos de sus predecesoras, sin propuesta política ni doctrinaria de ningún género. Y si lo anterior fuera poco, soportadas además por el régimen vecino venezolano al que no asusta la violación de los derechos fundamentales de las personas y a quien mueve una ambición de lucro inenarrable.

En un anterior articulo hablábamos de la contaminación del narcotráfico con el accionar de los carteles mexicanos que se han sumado a los colombianos. Nunca Colombia estuvo más activa que en este tráfico ilegal que en los pasados dos años. Y lo anterior se da de la mano por la batalla entre todos los actores por controlar el negocio y los corredores de tránsito de la droga.

Pacificar parece ser una ilusión inalcanzable. La desaparición forzada, las ejecuciones sumarias, los falsos positivos, el secuestro y la tortura son cosa de todos los días en el campo que, sin haber sido abandonado a su suerte, es víctima hoy de ese conjunto de circunstancias sobre las cuales actuar se ha vuelto una tarea titánica.

Un lustro nos separa del histórico Acuerdo de la Habana y la violencia sigue intacta, cobra vidas y siembra el terror por doquier. El mes pasado la Cruz Roja Internacional emitió un informe e hizo un llamado a la acción: “El número de desplazados internos, heridos o muertos a causa de la violencia y del persistente conflicto armado, ha alcanzado su nivel más alto en cinco años”.

Seguimos hablando de paz en la vecina tierra neogranadina y ello no pasa de ser un proyecto inalcanzado, una ilusión, un espejismo.

Beatriz De Majo
@BeatrizdeMajo1
Venezuela – España

JOSÉ ANTONIO GIL YEPES: “LA CARTA” AL PRESIDENTE BIDEN". DESDE VENEZUELA: “LA CARTA” AL PRESIDENTE BIDEN. DESDE VENEZUELA

Se trata de una negociación incremental, progresiva y sin enamoramiento alguno: “tú me das, yo te doy”. Pero si, “Tú me vuelves a quitar, yo también te vuelvo a quitar”.

“La Carta” que dirigimos al presidente Biden solicita un cambio de estrategia en el uso de las sanciones económicas en contra del gobierno del presidente Maduro. Dicho cambio se venía perfilando al cambiar el gobierno de los EE. UU. Para Trump, las sanciones eran, “supuestamente”, para “cambiar el gobierno”; mientras que para Biden, dichas sanciones serían un instrumento para negociar cambios en las políticas del chavismo.

Aunque para algunos opositores la versión de Trump es la correcta, a muchos analistas nos pareció que Trump utilizaba una postura dura para congraciarse con los votantes de Florida en su competencia con Hillary Clinton, pero que no tuvo una sincera intención de utilizar las sanciones ni fuerza alguna para cambiar al gobierno de NM. Sin embargo, cabe notar que muchos de los firmantes (analistas y empresarios y sindicalistas), ya nos habíamos preguntado, tiempo antes de que llegara Biden a la Presidencia, “¿para qué servían esas sanciones?”. Es más, algunos habíamos investigado el potencial de las sanciones económicas en cambiar gobiernos y encontramos que, de unos 180 casos de países sancionados por las potencias (Rusia, China, EE. UU., Alemania, etc.) en los últimos 100 años, sólo siete gobiernos habían cambiado por esa presión: ¡Un magro 4% de éxito! De allí que los gobiernos sancionados más conspicuos siguen todos allí.

“La Carta” no plantea que se suspendan todas las sanciones porque, al eliminarlas, el gobierno de NM no tendría incentivos para cambiar sus políticas. Se trata de una negociación incremental, progresiva y sin enamoramiento alguno: “tú me das, yo te doy”. Pero si, “Tú me vuelves a quitar, yo también te vuelvo a quitar”.

En todo esto, cabe destacar que estamos hablando exclusivamente de sanciones económicas, financieras, comerciales. “La Carta” no se inmiscuye en sanciones personales. Aunque, para mi, es obvio que las políticas chavistas dañaron más nuestra economía que las sanciones, “La Carta” no toca ese punto.

En cuanto a las críticas a “La Carta”, llama la atención que casi nadie dijo algo en contra de incrementar las inversiones occidentales para exportar más petróleo, a pesar de que, para ello, es necesario flexibilizar sanciones y a pesar de que el gran beneficiario de esta negociación sería el gobierno de NM. Puede ser que, al no decir nada, estuviesen pensando que nos interesa que los países occidentales recuperen el espacio geopolítico que perdieron, por sancionar a Venezuela, ante sus competidores geopolíticos acérrimos: China, Rusia, Turquía e Irán. La contradicción está en que ahora, que “La Carta” plantea extender ese mismo enfoque a otros sectores, surja un revuelo en contra.

Por último, cabe destacar que todos tenemos derecho a opinar como consideremos conveniente. De eso se trata la Democracia. Pero el opinar necesita enfocarse en el problema, sin aludir a las características de las personas que opinan. Y esto tiene dos planos. En el plano socio psicológico, las encuestas indican que la mayoría de los que vivimos en Venezuela vemos en la “negociación” la primera herramienta para resolver los problemas del país. En cambio, la mayoría de los venezolanos que viven fuera y opinan tienden a tener posiciones más confrontacionales. La experiencia de vivir dentro o fuera del país crea dos psicosociologías diferentes y es comprensible que quienes viven fuera se sientan más distantes del gobierno de NM, bien por sus políticas que nos arruinaron y forzaron a migrar; o, peor, se trata de perseguidos políticos que tuvieron que huir. Comprender esto es respetar al que piensa diferente. En cambio, quienes vivimos aquí, a pesar de las críticas que hemos mantenido sobre la mala gestión de gobierno, necesitamos partir del supuesto de que tenemos que entendernos y convivir con el que no es igual a nosotros. Esta postura también hay que entenderla y respetarla.

Pero, lo que todo texto de negociación proscribe como inaceptable es el referirse a rasgos personales como argumento para hacer valer intereses. Se debe ser duro con el problema, pero blando con las personas. Si el argumento para “demostrar” que la flexibilización de las sanciones a cambio de concesiones en las políticas del gobierno es inconveniente pasa por llamar “amorales”, “incompetentes” o “vendidos” a los que hacen la propuesta, allí no queda diálogo posible;… sino el silencio. De la misma manera, quienes propongamos dicha flexibilización no podemos argumentar que quienes se oponen lo hacen porque “como no se ponen de acuerdo ni logran recuperar el apoyo popular, buscan que los países extranjeros, mediante las sanciones, les hagan el trabajo de cambiar el gobierno.”

Estos juicios, fundados o no, duelen tanto que nos bloquean psicológica y socialmente contra el diagnóstico y las soluciones que toda sociedad Democrática debe buscar incorporando a todos sus miembros; no excluyéndolos. Por lo pronto, “La Carta” destrancó el juego en congruencia con el 75,4% de nuestros habitantes que apoya la flexibilización de las sanciones.

José Antonio Gil Yepes
prensayradio9@gmail.com
@joseagilyepes
Director de Datanalisis
Contacto: 0424.9909099

VICTOR ALVAREZ: ¿QUÉ DICE LA CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE BIDEN?. DESDE VENEZUELA

Líderes empresariales, cívicos, académicos y políticos de Venezuela, defensores de la democracia, firmaron una Carta Abierta al Presidente Biden y solicitaron reimpulsar las negociaciones entre el gobierno y la oposición a fin de revisar las sanciones económicas que no lograron el objetivo de provocar un estallido social que desembocara en un cambio de gobierno. Argumentan que la prolongación de las sanciones ha generado efectos colaterales no deseados sobre las empresas privadas, organizaciones humanitarias y hogares venezolanos y deben ser revisadas. La polémica no se hizo esperar.

El detonante de la polémica es una afirmación que se hace en la carta: “Las sanciones económicas y la política de máxima presión no lograron sus objetivos”.

En ninguna línea de la carta se lee una petición de levantar las sanciones personales a quienes han violado derechos humanos, cometido actos de corrupción y han incurrido en el lavado dinero. En el texto tampoco se plantea eliminar incondicionalmente las sanciones financieras y comerciales sino flexibilizarlas a cambio de compromisos del gobierno para mejorar las condiciones sociales, económicas y políticas.

Lo que si se sugiere es revisar, flexibilizar y levantar las sanciones económicas que causan efectos colaterales en organizaciones humanitarias y en la empresa privada e impiden generar las divisas que el país necesita y otros sectores económicos distintos al petróleo aún no están en capacidad de generar, debido a su poca competitividad internacional.

La carta hace mención a la crisis humanitaria de un país que después de ufanarse de tener el salario mínimo más alto de América Latina, se descalabró al extremo de ser actualmente uno de los países más pobres y desiguales del continente. En el texto se plantea adoptar mecanismos para asegurar que los ingresos petroleros adicionales que el país perciba por la flexibilización de las sanciones se destinen ―bajo supervisión internacional― a atender las necesidades urgentes de los venezolanos.

La carta plantea la necesidad de reactivar el proceso de negociación que se interrumpió en México, cuya reanudación necesita facilitación y apoyo internacional. Esta negociación no será en blanco y negro. En unos casos, una sanción concreta se removerá si y solo si el gobierno cumple con una determinada condición; en otros casos habrá que levantar primero las sanciones para destrancar el proceso.

La carta deja claro que las sanciones no han sido la causa de la crisis económica y social que azota a Venezuela, sino el fracaso de un modelo basado en políticas equivocadas y en una voraz corrupción. Las sanciones fueron diseñadas para causar daño y lo lograron al agravar la crisis económica y social, pero no lograron provocar el estallido social que supuestamente provocaría el cambio de gobierno. Por el contrario, han generado efectos colaterales sobre las empresas privadas, organizaciones humanitarias y hogares venezolanos.

Incluso, poderosos intereses económicos estadounidenses también se han visto perjudicados, toda vez que las sanciones obligaron a las transnacionales petroleras a abandonar sus negocios en Venezuela. Ni siquiera los tenedores de bonos de la deuda externa emitida por Pdvsa y la República han podido cobrar un centavo.

Negar que las sanciones han causado daños a la economía y la sociedad solo puede venir de una dirigencia política ausente, desconectada de la dramática realidad que sufre el país por la nefasta combinación de malas políticas gubernamentales causantes de la crisis, y unas sanciones económicas que la agravan.

¿Quiénes son “Los abajo firmantes”?

La carta fue inicialmente firmada por: Alejandro Sucre, Alfredo Padilla, Andrés Rojas, Blanca Vera Azaf, Feliciano Reyna, Francisco Rodríguez, Jorge Botti, Jorge Makriniotis, José Guerra, José Antonio Gil Yepes, José Manuel Puente, Juan Ernesto Aguilera, Luis Vicente León, Marcela León, Luis Oliveros, Manuel Sutherland, Marianela Herrera, Mariela Ramírez, Michael Penfold, Pablo Zambrano, Rafael Quiroz, Reinaldo Quintero, Ricardo Cusanno, Tamara Herrera y Víctor Álvarez.

Ninguno de los 25 firmantes se arroga la representación de otros sectores. Cada uno tiene un peso específico y en conjunto forman un coro de voces cuyas opiniones ejercen influencia en la opinión pública venezolana. Se les ha llamado “Los abajo firmantes” pero no son ni un think tank, ni una ONG, ni mucho menos un partido político.

Cada uno firmó a título personal, sin pretender representar a nadie. No son voceros de ninguna organización sino voces individuales que gozan de prestigio académico, técnico y profesional, y autoridad ética y moral. Su objetivo fue romper la inercia y estimular un debate necesario en un país descontento, que no cuenta con una dirigencia política que interprete el sentir nacional y le ofrezca una mejor alternativa a la de continuar bajo el mando de un gobierno autoritario y principal responsable de la crisis que sufre la nación.

Según Datanálisis, el rechazo a los partidos es cada vez mayor y sus mediciones coinciden con otras encuestadoras serias del país. Maduro tiene solo 18% de apoyo popular y 67% de los venezolanos quiere un cambio de gobierno, pero también las encuestas dicen que solo 15% de los venezolanos cree que la oposición es capaz de generar un cambio. 70% de los consultados rechaza las sanciones económicas internacionales.

La carta es una iniciativa de gente muy diversa que tiene por delante el reto de explorar otras coincidencias para mantenerse unida. Se diferencia de otras iniciativas que irrumpen en el debate público con una visión compartida, unidad de criterios y estructura organizativa.

El punto de confluencia entre los firmantes de la carta es su interés común por una solución política a la crisis venezolana. Esto pasa por reactivar las negociaciones en México, por complementar capacidades y recursos para atender la emergencia humanitaria, y por revisar aquellas sanciones económicas que están generando efectos no deseados sobre las empresas privadas y las organizaciones humanitarias. Si se quieren resultados diferentes hay que hacer las cosas de manera diferente. Las sanciones no van a funcionar para forzar un cambio de gobierno pero pueden funcionar para que el gobierno cambie sus políticas en función de lograr tres objetivos básicos:

Priorizar la atención a la emergencia humanitaria y detener el empobrecimiento de la población.

Seguridad jurídica y protección de inversiones para crear un ambiente propicio a la actividad económica.

Mejorar condiciones electorales de cara a unas Presidenciales 2024 a tono con estándares internacionales.

Victoralvarezr@gmail.com
@victoralvarezr
Venezuela
Escuche el contenido de la Carta Abierta al Presidente Biden en el nievo podcast de #PedagogíaEconómica https://t1p.de/y9fhr

LUIS FUENMAYOR TORO: ACLARANDO MALAS INTERPRETACIONES . DESDE VENEZUELA

Hace poco resumí, como corresponde a un artículo en éste y otros medios, unas ideas sobre el deber ser de los docentes-investigadores en las universidades nacionales. No pretendí “despachar” el tema en unas pocas líneas. De hecho, hay varias publicaciones académicas de mi autoría sobre la materia, a las cuales se puede recurrir si se está interesado. Pero sí debo afirmar que, dentro de las distorsiones impuestas por la Ley Orgánica de Educación, instrumento interventor inconstitucional, no puede lograrse una ley universitaria que signifique un avance e impulse la universidad que se requiere para Venezuela. Entiendo, pero no justifico, que esto produzca algunos disgustos y que se pretenda defender disposiciones legales inconstitucionales, dada la ideologización existente y los fanatismos políticos.

La universidad cambia al igual que lo hace la sociedad, pero los cambios no son necesariamente positivos cuando en algún momento los gobiernos los imponen en determinadas condiciones. La ley de 1959 fue muy positiva; en esencia es la actual 63 años después. Lusinchi y Caldera I impusieron cambios que lejos de significar un avance entorpecieron el desarrollo universitario. Las imposiciones en este siglo tampoco han significado la generación de cambios positivos. De hecho, los indicadores académicos demuestran que toda esa pléyade de instituciones “universitarias” rimbombantes ha contribuido a la generación de un inmenso deterioro y no ha servido para de alguna manera frenar el desastre ocurrido en el país o ayudar a salir del mismo.

Ninguna universidad del mundo puede realizar investigación en todas las disciplinas que enseña y la universidad venezolana mucho menos. Esto es comprensible y deriva de la gigantesca diversidad del conocimiento hoy día, lo que hace que haya universidades que dirijan sus esfuerzos hacia determinados temas, dejando otros de lado. No es algo para asombrarse, es normal.

Entiendo que sufrimos un gobierno que no le gustan las evaluaciones ni los exámenes. De hecho, ha dejado de publicar indicadores como fórmula para no ser evaluado ni nacional ni internacionalmente. Pero, cuando un profesional se enfrenta a distintos retos en su vida, cada uno de ellos es un examen de sus capacidades, cuyos resultados pueden tener consecuencias desastrosas, no para el profesional, pero sí para los individuos y comunidades afectadas. Las mejores universidades del mundo no sólo hacen exámenes y concursos, sino que los mismos se extienden hasta el más elevado nivel y, en este caso, son concursos internacionales, en los que los aspirantes se presentan frente a los académicos más distinguidos de esas instituciones.

Jamás he dicho que el concurso de oposición debe ser ante los candidatos a autoridades universitarias. Ésa es una ligereza manipuladora, por decir lo menos, dirigida a descalificar lo que es una propuesta lógica: los jurados deben ser integrados con los profesores más calificados en la materia objeto de los concursos. Evitar los concursos de oposición, en cambio, sí es mantener el vicio de la designación politiquera de los profesores, lo cual algunos ven como normal en las instituciones controladas por el gobierno.

Los docentes-investigadores universitarios no son empleados públicos ni se les puede aplicar las normas de estabilidad de éstos. Un profesor-investigador tiene la obligación de ascender dentro de un lapso establecido, preferiblemente variable, pues no todos avanzan a la misma velocidad, hasta el penúltimo nivel del escalafón. Si no cumple con sus ascensos debe ser removido de su cargo o si se quiere trasladado a una institución, donde no sea necesaria la realización de labores de investigación. El personal académico constituye la planta que hace funcionar a la universidad. Es éste el que no debe ser menor del 60 por ciento del total delos docentes.

El otro 40 por ciento sería contratado a tiempo parcial (convencional), por horas, algo que ocurre actualmente, sólo que en una proporción muy alta, que compromete el funcionamiento de la universidad. No hay ningún “apartheid”, como no lo hay hoy con este personal, ésta es otra ligereza manipuladora. En previos artículos he aclarado que en la universidad existen derechos académicos, que las jerarquías se establecen de esa manera, por lo cual hablar de gente privada de sus derechos políticos es como mínimo una insensatez

Luis Fuenmayor Toro
@LFuenmayorToro
Venezuela

LEANDRO RODRIGUEZ: CARTA DE 29.999.975 VENEZOLANOS. DESDE VENEZUELA

Resulta asqueante que un ciudadano esté de acuerdo con la imposición de sanciones internacionales a su país, sin embargo, no es algo tan sencillo, no es un tema blanquinegro. En nuestro caso, repudiamos las sanciones, en consecuencia, elevamos nuestra voz de protesta para que cesen las causas que las motivan, así propiciar el retorno de la constitucionalidad, de nuestra democracia y reinsertar nuestra nación al ámbito internacional donde pertenece estratégica y geopolíticamente ¡a occidente!

Existen dos tipos de sanciones, las que involucran de forma general a la administración chavista en todos sus ámbitos, en cuanto gran parte de la comunidad internacional no reconoce las elecciones desde 2017 donde resultaron electas. De ese modo, estos países/bloques no confieren capacidad jurídica al chavismo para representar los intereses/bienes de Venezuela. Por otro lado, nos topamos con sanciones personalísimas, de las cuales la inmensa mayoría solo conocemos lo que apreciamos por los distintos medios y redes sociales.

Existe un agravante contra el chavismo. Sí existe opacidad en los 23 años de revolución chavista ha sido en lo referente a los procesos electorales y en la administración de los recursos del Estado, enfoquémonos en lo segundo. Es muy “extraño” que, a pesar de las infinitas denuncias de actos de corrupción criollos, y con vinculaciones foráneas, no exista ni una sola persona investigada, enjuiciada ni detenida. Por ejemplo, no nos olvidemos de la desconcertante desaparición en 2012 de más de 20 mil millones de dólares del BCV, a la fecha ese delito se encuentra impune, dicho sea de paso, acto de corrupción denunciado por la misma autoridad bancaria nacional del momento.

La corrupción milmillonaria que gira en torno al caso Odebrecht dio la vuelta al mundo, vale resaltar, Venezuela fue el país, luego de Brasil, donde esta constructora firmó y cobró más contratos, esas obras no se culminaron, algunas ni se comenzaron, los recursos no aparecen, nadie ha sido responsabilizado. Lo propio ocurrió con Panamá Papers, Pandora Papers, la repentina aparición de cuentas mil millonarias en bancos al rededor del mundo y pare de contar. Por tal motivo, es fácil deducir que la destrucción de la CVG, Pdvsa, del sistema eléctrico nacional, de nuestros hospitales, universidades, infraestructura nacional, etcétera, no son atribuibles a las sanciones, comenzó muchísimo antes, el problema de fondo no ha sido la falta de recursos, sino el oscurantismo que ha envuelto su manejo.

Por otro lado, los controles y racionamientos en el país también comenzaron mucho antes de las sanciones, desde época de Chávez el centralismo ultroso ha sido la marca de fábrica del régimen en lo que va del Siglo XXI. La idea fuerza del expresidente fue controlar/racionar toda actividad en el país bajo la errónea creencia “el boom petrolero era eterno, daría para todo” y que Pdvsa podía prescindir de la meritocracia, pagamos muy costosamente dichas decisiones.

Por si fuera poco, en 2014, antes de las sanciones, se imitó el mecanismo cubano de racionamiento de la comida, política gubernamental que controla a la sociedad a través de su necesidad más básica, la alimentación. En época de sanciones, con Pdvsa quebrada por corrupción y desidia, no fue sino hasta 2020 aproximadamente que el régimen se vio obligado pausar sus políticas controladoras y, a fin de evitar la caotización del caos, permitió diversos mecanismos de pago que involucran divisas, lo que oxigenó la actividad comercial.

En 2022, con la inyección de capitales anónimos, el sector terciario de la economía muestra mayor dinamismo, la gran pregunta ¿Hasta cuándo? porque en la forma como ocurre extingue la producción nacional y empuja hacia arriba la inflación. Las reservas internacionales, con las que se represa la devaluación de nuestra agónica moneda, se acaban y, ya en campaña presidencial 2024, Maduro reincide en inyectar grandes cantidades de bolívares sin respaldo a lo que queda de nuestra economía… solo 25% de lo que era en 1998.

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango
Venezuela

JUAN D. VILLA ROMERO : SOMOS RICOS EN LA DIVERSIDAD. DESDE VENEZUELA

Un cambio en la mentalidad de la sociedad es indispensable para lograr la inclusión de las personas con algún tipo de discapacidad.

La historia de la humanidad ha visto pasar decenas de concepciones equívocas sobre la discapacidad, muchas de ellas basadas en errores, dos de ellos, homologar a la discapacidad con incapacidad, enfermedad, minusvalía e incluso con desgracia. Estos conceptos han sido expresados por diferentes culturas de muchas formas.

Otro error histórico, ha sido creer que la dificultad para la inclusión plena en la sociedad que tiene una persona con discapacidad, radica en las limitaciones motrices, intelectuales, sensoriales o psicosociales, cuando en realidad radica en el entorno y las actitudes de todos sin excepción.

Esto lo comprobamos al ver desarrollarse a una persona con discapacidad en un ambiente inclusivo, accesible, de derechos, en donde logra participar y crecer. Quiero destacar que el principal problema en esta materia no son las limitaciones personales, sino una sociedad que excluye, teme, menosprecia, sobreprotege o rechaza la discapacidad. El problema y el reto son entonces colectivos, es nuestro, es plural.

La comprensión de estos errores ha dado pie a la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, vigentes para cumplir y hacer cumplir en la totalidad de países adscritos a la Organización de Naciones Unidas (ONU). Pero cambiar el paradigma aun no se ha producido en la sociedad ni en muchas de las instituciones de nuestro país. La garantía plena del acceso a derechos aún no logra consolidarse y pasar del reconocimiento al ejercicio pleno, y parece que socialmente pocos somos conscientes de ello.

¿Cómo es posible que no se asuma ni reconozca el costo de excluir de la actividad productiva a las personas con discapacidad, que se cometa el error de no clasificarlos en la diversidad? Es un crimen que se les nieguen oportunidades de emprendimiento, como también lo es algunos excesos cometidos por funcionarios de seguridad del Estado contra estas personas que sienten, piensan y padecen al igual que las personas sin discapacidad.

La inclusión es condición, pluralidad y horizonte de cualquier democracia e indicador de desarrollo, y no solo un tema políticamente correcto. La situación de alrededor de 4.5 millones de personas con discapacidad en nuestra Venezuela, según cifras de la Organización Mundial de la Salud, es prioritaria, en fin responsabilidad de todos los actores sociales, religiosos y políticos.

Se trata de garantizar a las personas con capacidades diferentes los derechos que establece nuestro marco constitucional y que las medidas contra la discriminación sean tomadas con seriedad en este ámbito, así como también asignar a este sector de la sociedad, el valor, el respeto y la protección que merecen.

Desde Unidad Visión Venezuela llamamos una vez más a eliminar los obstáculos o estereotipos que conducen a entornos injustos y decisiones desacertadas. Superar barreras creadas por la omisión de responsabilidades, como no considerar el impacto que tiene la desigualdad y la exclusión cotidiana de millones de personas como parte de la agenda de grandes problemas nacionales.

Decir nunca más a una sociedad pasiva, consentidora de la exclusión, que ha asumido como normal la anormalidad, decir basta al intento continúo de tratar por igual a los desiguales, y ahondar con ello la desigualdad. Derrotar la hipocresía de quienes quieren ver obras, pero no se ocupan de aportar a garantizar derechos.

Hacer honor al lema “Unidad sin exclusión” es responsabilidad de todo un país. Armonizar las leyes con una perspectiva integral corresponde al Poder Legislativo. Venezuela ha de avanzar en ese proceso, tiene con qué, para qué, y está llamada a disponer de todas las herramientas necesarias para hacerlo.

Dejar atrás la pobreza espiritual subyacente, comprender de una vez por todas que somos hijos de Dios, por ende, ricos en la diversidad.

En fin, pregonar con hechos y menos palabras que importa la calidad de vida de todas las personas, tal cual como lo viene haciendo nuestro secretario general, diputado Omar Ávila.

Juan D. Villa Romero
Secretario Juvenil Unidad Visión Venezuela
@jdiegovillave
@visionvenezuela
Venezuela

viernes, 22 de abril de 2022

AQUÍ TITULARES DE HOY VIERNES 22/04/2022, DESDE VENEZUELA PARA EL MUNDO, PARA LEER PULSAR SOBRE EL TITULAR EN ROJO

 

 


BEATRIZ DE MAJO : ¿ES QUAD UNA OTAN PACÍFICA?. DESDE ESPAÑA

China hoy.

El gobierno de Xi Jinping viene alertando al mundo sobre las alianzas de los Estados Unidos en la región indo pacífica que pudieran configurar una agresión contra Pekín tan significativa como el cerco a Rusia armado en el interior de OTAN. Algunos adláteres al mandatario de la gran potencia de Asia incluso han calificado de “venenosa” la iniciativa QUAD que reúne a Estados Unidos, Japón, India y Australia.

El QUAD - Quadrilateral Security Dialogue- es un foro estratégico informal, pero está llamado a convertirse en un contrapeso a la creciente influencia de China en el Pacífico. Opiniones emitidas por colaboradores estrechos de Biden aseguran que este “diamante de democracias” pudiera bien actuar en temas como telecomunicaciones, acercamiento económico, seguridad marítima, seguridad en las cadenas de suministro, tecnología y diplomacia. Solo que esto es suficiente para perturbar el sueño de los lideres de la capital china.

La realidad es que las torpezas de Joe Biden desde el inicio de su presencia en la Casa Blanca han ido tan lejos en política externa como convocar, una semana antes de la invasión rusa a Ucrania a una reunión virtual mandatarios de estos cuatro países para abordar la contención de los reclamos territoriales que China mantiene en esa parte del mundo. El momento no podía haber sido más inoportuno. ¿Quién puede creer, entonces, en este cuasi símil de OTAN de naturaleza pacífica?

En el año 2007, bajo el mandato de Hu Jintao, ya se había presentado un impasse en la región, cuando China consideró estar siendo cercada por los socios de Washington en terrenos estratégicos. La sola amenaza de retaliación económica de parte de China enfrió en ese momento los apetitos de Japón, India y Australia obligándolos a recular. Las aspiraciones de Georges Bush de ejercer un mayor poderío en la zona quedaron, pues, para más tarde. Joe Biden pretende revivirlas.

El caso es que China ha estado evitando todo tipo de confrontaciones en aquello de respaldar o distanciarse de Rusia en el particular tema de su intervención militar en Ucrania. Pareciera que las extravagancias criminales de Vladimir Putin no le dan frío ni calor. “Ni a favor ni en contra” ha sido la posición asumida hasta en el Consejo de Seguridad de la ONU en un asunto de importancia primerísima para la paz planetaria. Pero los recientes actos de Biden y de los parlamentarios estadounidenses en favor de Taiwán han llevado a Pekín a reiniciar ejercicios militares como “respuesta a las interferencias extranjeras”

Lo que si es claro es que China no dejará de utilizar la buena coyuntura que le ofrece el conflicto ruso-ucraniano para adoptar una línea dura en el terreno de sus reivindicaciones territoriales – con respecto a Taiwán, por ejemplo - y por ello es que su política exterior se ha tornado más agresiva. Es su mejor oportunidad para enviar una alerta al mundo, al igual que a su contraparte norteamericana. El Ministro de Relaciones Exteriores, Le Yucheng, ha manifestado en alocuciones oficiales que la crisis de Ucrania puede ser un “espejo” para reflejar la situación de seguridad de Asia - Pacifico. Y también ha establecido un elocuente parangón cuando ha afirmado que “construir grupos cerrados y exclusivos en la región es tan peligroso como la estrategia de la OTAN de expansión hacia el este de Europa”.

No hay que ser genio para entender a quienes se refiere.

Beatriz De Majo
@BeatrizdeMajo1
Venezuela – Españ

ALFREDO M. CEPERO: SE SOLTÓ EL LEÓN Y LA IZQUIERDA TEMBLÓ . DESDE USA

Con un capital de 273 billones de dólares—si billones con B—Musk duplica el capital de Jeff Bezos y posee 90 veces el capital de Donald Trump.

Twitter es, sin lugar a dudas, el arma más poderosa de la izquierda para callar a la derecha. En un contraste alucinante, esa izquierda ha silenciado a presidentes y dado voz a muchos tiranos. De hecho, Twitter se ha convertido en un Frankestein que ni siquiera su creador, Jack Dorsey, ha podido controlar. Cuando Dorsey se dio por vencido, una banda de fanáticos tomó a Twitter por asalto y procedió a promover su agenda de izquierda y a cerrarle el camino a la derecha.

Pero ocurrió lo inesperado, un león con el poder galáctico de Elon Musk ha decidido confrontar al Frankestein y reclamar su título de Rey de la Selva. ¿Quién es este hombre? Musk es—aunque todavía un hombre relativamente joven de 50 años—un legendario hombre de negocios que construye cohetes y automóviles eléctricos en sus compañías Tesla, SpaceX, and brain-chip startup Neuralink. Esto lo ha convertido en el hombre más acaudalado del planeta Tierra. Con un capital de 273 billones de dólares—si billones con B—Musk duplica el capital de Jeff Bezos y posee 90 veces el capital de Donald Trump. No es necesario decir más.

Durante la prosperidad del mercado en el 2020, su capital aumentó en casi 158 Billones en el plazo de un solo año. En uno de sus tweets el mes pasado Musk declaró: “La libertad de expresión es fundamental en una democracia que funcione.” Con esta declaración Elon Musk puso a temblar a la izquierda vitriólica y se convirtió en la última esperanza de salvar a la democracia americana.

MUSK ES MÁS QUE UN CAPITALISTA

En un tweet a sus 80 millones de seguidores Musk formuló la siguiente pregunta: “¿Piensan ustedes que Twitter sigue el principio de promover la libertad de expresión?”. La respuesta fue categórica: “No. No lo sigue”. Por lo tanto, Elon Musk sabe algo sobre Twitter que el americano promedio no sabe. Musk sabe que Twitter es el más importante foro para la libertad de expresión, posiblemente en todo el mundo.

Cabe entonces la pregunta de: ¿Por qué está tan empeñada la izquierda en impedir que la derecha hable? Respuesta: Porque ellos saben que nuestra voz es una amenaza a su poder absoluto. Nosotros podemos elegir a Donald Trump si se nos viene en ganas. Hagámoslo. Pero la izquierda del Partido Demócrata puede condenarlo al silencio. Entonces, ¿qué nos dice eso? ¿Quién tiene más poder, los votantes o las compañías de los medios sociales que controlan la información que reciben esos votantes? No hay lugar a dudas sobre quién es el más poderoso.

LA TOMA DE LA BASTILLA

La toma de la Bastilla en París el martes 14 de julio de 1789 es considerada como el estallido de la Revolución Francesa. A pesar de que la fortaleza solo custodiaba a siete prisioneros, su caída en manos de los revolucionarios parisinos supuso simbólicamente el fin del Antiguo Régimen y el punto inicial de la Revolución Francesa.

LA BASTILLA DE LA IZQUIERDA.

Twitter y sus manipuladores demócratas confrontan ahora, como la Bastilla parisina, la revolución de un pueblo cansado de su control autocrático. Hasta Jack Dorsey, su creador, no pudo poner fin a la censura y se retiró de la compañía. En su lugar quedó un fanático que castiga con la mordaza a quienes discrepan de él. Parag Agrawal, un indo-americano es el nuevo presidente de Twitter. Nacido hace 37 años en la India es un convencido y dedicado promotor de la censura contra la derecha política. Con este fanático en el timón de Twitter ni el ex presidente Donald Trump ni los senadores republicanos Rand Paul y Ron Johnson tienen la más mínima esperanza de ser admitidos de nuevo a Twitter. Sin embargo, terroristas como el líder supremo de Irán el Ayatollah Ali Khamenei, utilizan Twitter en varios idiomas para despotricar contra la derecha sin que jamás lo hayan suspendido.

¿DÓNDE RADICA EL PODER DE LOS OPERADORES DE TWITTER?

De acuerdo con la ley que lo creó, Twitter es considerado como una plataforma y no como un publicista. Según la Sección 230 de la Ley sobre Decencia en las Comunicaciones, las plataformas de internet—descritas por la ley como “servicios interactivos de computación”—no pueden ser tratadas como publicistas o transmisores de contenido proporcionados por parte de sus usuarios.
Esto quiere decir que cualquier cosa que un usuario publique en la plataforma de la página Web no creará una responsabilidad legal para dicha plataforma, por muy vulgar, difamatoria, peligrosa o aborrecible que sea la publicación. Esto no es otra cosa que una licencia para el terrorismo mediático y tiene que ser cambiado. Los republicanos han dicho que le pondrán frenos a Twitter después de la pateadura que ellos vaticinan que darán a los demócratas en las parciales de noviembre de este año.

LA ESPERANZA DE SALVACIÓN

Pero la salvación podría llegar antes de las elecciones parciales del mes de noviembre. Todo parece indicar que Elon Musk tomará el control de Twitter y pondrá fin a la censura en esa plataforma. Ahora bien, ¿por qué debe de estar interesado el lector en que se ponga fin a la censura en Twitter? Además, ¿No es este un asunto tecnológico? Y, en última instancia, ¿Quién puede estar interesado en los medios sociales? Mi respuesta. Si eso llegara a ocurrir seríamos testigos de un regreso a la libertad de expresión en los Estados Unidos y nada sería más importante que ese acontecimiento para el funcionamiento de una genuina democracia.

“LA OFERTA QUE NO PUEDE SER RECHAZADA”.

En la obra de “El Padrino”, Don Vito Corleone repitió en varias ocasiones la frase: “I'm gonna make him an offer he can't refuse” Esa es precisamente la oferta que ha hecho Alan Musk a los actuales ejecutivos de Twitter. Por primera vez en muchos años, los americanos serán capaces de hablar con honestidad y sin miedo sobre sus líderes. Serán capaces de sostener el tipo de intercambio que fortalece a una democracia. Musk es dueño en este momento del 9 por ciento de las acciones de Twitter. Y la semana pasada envió una carta a los ejecutivos de Twitter ofreciendo 41 billones de dólares—de nuevo con B—para convertirla en una compañía privada.

Ante la oferta de Musk se produjo un alza en el mercado y el 14 de abril, las acciones de Twitter aumentaron a un valor de 45.08 por acción. Musks ha propuesto pagarlas a 54.20 por acción. Los fanáticos de la izquierda dentro de Twitter no quieren perder el control de su arma de censura a la derecha. Pero tienen un gigantesco problema que consiste en: ¿Cómo van a explicarles a sus accionistas que han rechazado una oferta que los beneficia a todos?

LA IZQUIERDA NUNCA SE DA POR VENCIDA.

En esta encrucijada cabe preguntarnos: ¿De qué manera Twitter, que es una compañía pública, se enfrentará a una toma hostil por parte del hombre más acaudalado del mundo? Lo primero que Twitter ha hecho es buscarse el apoyo de los medios corporativos. Porque esos medios saldrían tan perjudicados como el Partido Demócrata si Musk se adueñara de Twitter. ¿Qué es lo que están haciendo? No tengo que decírselos. Han acusado a Musk de ser un racista.

La Administración Biden, por su parte, está consciente del peligro y ha comenzado a tomar medidas para intimidar a Musk. La SEC—Comisión de Valores y Bolsa en español—y el Departamento de Justicia han lanzado lo que describen como “una investigación conjunta” en una variedad de cuestiones regulatorias de Musk, principalmente su compañía Tesla. Así que, de pronto, el partido político que es financiado por oligarcas como Jeff Bezos nos está advirtiendo que es peligroso que la gente rica tenga demasiado control sobre la libertad de expresión. ¡No me digan! Facebook está controlado por una sola persona, Mark Zuckerberg; pero eso no es una amenaza porque Mark Zuckerberg, se siente muy feliz financiado al Partido Demócrata, al que le donó 500 millones de dólares en las últimas elecciones presidenciales.

Por mucho que lo repita, es posible que yo esté subestimando el impacto de esta movida de Musk sobre Twitter. Este hombre se está jugando el todo por el todo cuando se enfrenta a los recursos del gobierno más poderoso del mundo, manejado en estos tiempos por la banda de forajidos más corruptos de la galaxia. Si la libertad de expresión es restaurada—aunque sea a una plataforma social como Twitter—el circo entero se viene abajo. Eso sería el “tiro de gracia” para las criaturas del pantano de Washington.

Alfredo M. Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Cuba - Estados Unidos

GABRIEL BORAGINA: ECONOMÍAS DE ESCALA, DE DIVERSIFICACIÓN Y DIVISIÓN DEL TRABAJO. DESDE ARGENTINA

‘’Los economistas distinguen entre economías de escala y economías de diversificación o de espectro, ya que es una variante de la economía de escala ¿Cuál es la economía de diversificación? La que hay en el supermercado ¿Por qué hay supermercados? Porque tienen economías de diversificación, vas a un solo sitio donde puedes comprar carne, un par de zapatos, un DVD, cortarte el pelo, comprar un poco de verdura e ir al banco, porque haces muchas cosas en un solo sitio. Bueno, la ley tiene economías de escala y de diversificación. Los códigos, la legislación, te permiten hacer con el costo de una ley resolver una pluralidad de conflictos futuros y de todo tipo, de manera que solucionas el problema de la escala (cantidad) y el problema de la diversificación (cualidad). Entonces la ley objetivamente tiene economías de escalas, por tanto tiene sentido hacer derecho a través de leyes. Es económicamente más rentable producir el derecho a través de leyes, a condición de que las leyes sean eficientes’’[1]

La realidad es que de la misma manera que, todo monopolio tiende de un modo verificable a su propia expansión, y desde que el estado-gobierno tiene el monopolio de hacer leyes, la proliferación de leyes desdibuja bastante este esquema ideal que nos presenta el autor en la cita de arriba.

Por otra parte, lo que dice podría ser relativamente cierto en el área del derecho civil, pero por desgracia no nos dice nada de las otras ramas del derecho, sobre todo las que se relacionan con el derecho estatal en el sentido del derecho administrativo, aduanero, fiscal, agrario, aeronáutico, naviero y las diversas sub-ramas de estos que fueron apareciendo a medida que el gobierno-nación iba apoderándose de más y más porciones de lo que otrora eran actividades exclusivamente privadas, dando lugar al desgraciado fenómeno del intervencionismo que tan bien explicara L. v. Mises.

La expansión estatal necesitaba de leyes que no solo la acompañara sino que la justificaran. Estas leyes -de un modo o de otro- privilegiaban las actividades estatales y subordinaban las de los privados o particulares. Podrían ser eficientes para la burocracia estatal pero ello implica que resultan ineficientes para los particulares.

También se pasa por encima en el tema, no sólo las leyes que se superponen entre si sino las que se contradicen con otras y -muchas veces- hasta consigo mismas. Y también no se analiza el problema de la continua derogación de leyes que son reemplazadas por otras diferentes a las derogadas.

Quizás en el pasado, cuando existían menos leyes y estas eran más sencillas podría darse el cuadro que hace la cita anterior. Pero difícilmente en la actualidad. En fin, todas cuestiones que se dejan de lado y que forman parte de la realidad cotidiana de todos aquellos que estamos inmersos en el mundo legal.

En favor del autor digamos que siendo peruano y desconociendo nosotros el sistema legal de ese país, quizás las cosas sean en el Perú más cercanas al esquema que describe. Lo cierto es que la realidad legal argentina no tiene casi nada que ver con leyes que tengan economías de escalas pero si de diversificación. Tanta diversificación que leyes que supuestamente tratan del mismo tema no tienen nada que ver unas con las otras.

‘’No solamente tiene economías de escala, la ley como fuente del derecho tiene ventajas comparativas con cualquier otra fuente del derecho. ¿Qué es esto de las ventajas comparativas? Primero, recordemos el concepto de división del trabajo. Por este concepto cada uno de nosotros tendera a hacer aquello que puede hacer mejor, es decir, todos nosotros podemos hacer todo, pero sucede que cada uno de nosotros tendera a hacer lo que puede hacer mejor. Eso no significa lo que más te gusta. Yo quisiera ser modelo de pasarela, obviamente no tengo las condiciones para serlo. De manera que yo he terminado hablando en público, hablando y dando clases porque aparentemente puedo hacerlo mejor que desfilar en ropa interior. Pero cada uno de nosotros tiende, por consiguiente, a hacer lo que puede hacer mejor. La tesis de Smith es que si cada uno de nosotros tiende a hacer lo que puede hacer mejor, cooperando entre nosotros podremos organizar espontáneamente una sociedad y desarrollar los mercados. Si cada uno de nosotros tiende por naturaleza a hacer lo que mejor puede hacer, la clave es la cooperación’’[2]

Es una forma sencilla, fácil y rápida de explicar la teoría de la división del trabajo y las ventajas comparativas. El principio de la división del trabajo ha demostrado a través de los tiempos su superioridad sobre su opuesto: el del colectivismo, en el que todos deben hacer de todo y no especializarse en nada. En realidad, el mundo económico en sus comienzos fue inconscientemente colectivista.

En la tribu todos debían contribuir por igual en las tareas comunes y -de la misma manera- en la propiedad que esas tareas dieron como resultado. Si todos trabajaban las cosas, era como implícito que las cosas deberían pertenecer a todos los que las trabajaban. Nadie podía ser dueño exclusivo de nada que no perteneciera también al resto de la tribu. La consecuencia de este sistema primitivo de organización económica es muy conocida, aunque a veces olvidado, sobre todo por los autores utópicos. La producción colectiva siempre era insuficiente, rústica y de mala calidad, y dado que el consumo era irracional (ya que la propiedad privada no existía) los stocks se agotaban rápidamente.

Esto obligó a las tribus y pueblos antiguos (de a apoco y como si fuera un mal menor) a ir reemplazando la propiedad común por la privada o individual, advirtiendo que por esta vía los recursos no solo duraban más sino que podrían acrecentarse.

Tardó mucho tiempo la humanidad en descubrir el principio teórico que explica que la escasez era una realidad de la naturaleza, y que la propiedad común o colectiva no solucionaba el problema sino que lo agravaba. Sólo unos pocos pensadores iluminados empezaron a atisbar el problema.

[1] Enrique Ghersi ‘’El costo de la legalidad’’. publicado por institutoaccionliberal • 16/01/2014 • El costo de la legalidad | Instituto Acción Liberal http://institutoaccionliberal.wordpress.com/2014/01/16/el-costo-de-la-...
[2] Ghersi ‘’El costo…’’ Ibídem.

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Argentina

TRINO MÁRQUEZ: SANCIONES A LA CARTA. DESDE VENEZUELA

Un grupo de “líderes cívicos, académicos y económicos de Venezuela, defensores de la democracia”, se dirigió al presidente Joe Biden y a otras autoridades del gobierno norteamericano, para –en el marco de un brevísimo diagnóstico de la situación nacional- hacerles un llamado “a seguir impulsando negociaciones sustantivas y productivas para resolver la crisis venezolana”. En esas líneas instan “al gobierno de Venezuela, a los partidos políticos de oposición y a la Plataforma de Oposición Unitaria, a retomar sin demoras los procesos de negociación”.

Una de las claves de la comunicación se encuentra en la evaluación que los firmantes realizan de las sanciones aplicadas por el gobierno de Estados Unidos contra Nicolás Maduro: “Las sanciones económicas y la política de máxima presión no lograron sus objetivos”, dice el documento. Aunque se admite que “las sanciones económicas no son la raíz de la emergencia humanitaria en Venezuela, han exacerbado gravemente las condiciones para el venezolano promedio. La gran mayoría del pueblo vive en la pobreza, con inseguridad alimentaria y expuesta a severas deficiencias de salud. La electricidad, el saneamiento y la calidad del agua presentan un estado de profundo deterioro”.

Este cuadro crítico, además de los acuerdos políticos e institucionales, tiene que convertirse en uno de los temas cruciales de las conversaciones, cuando estas se retomen: “Las negociaciones deben colocar los temas humanitarios al centro y avanzar en su solución con la urgencia que ameritan”. El grupo sugiere “que las negociaciones político-institucionales y económicas se basen en éxitos incrementales, creando confianza y buena voluntad para nuevos acuerdos. Estas deben seguir la ruta de lo posible, sin plantear posiciones extremas que otras partes encuentren imposibles de aceptar”.

En resumen, el documento propone que se levanten las sanciones cuanto antes, porque están ‘exacerbando’ la pobreza, y se retome el diálogo entre el gobierno y la oposición, con el apoyo o acompañamiento de Estados Unidos y otros factores internacionales. Al mandatario venezolano se le ha pedido “que acepte reformas políticas y electorales significativas y que continúe con la liberación de presos políticos”. En tanto que a la oposición se la ha insistido en la “necesidad de unificarse en torno a principios básicos y realistas que sustenten posibles acuerdos”; también, se le ha “instado a no ser rehén de las voces extremistas que sólo perpetúan el doloroso statu quo (actual).”

Hasta aquí resumo el documento firmado por ese grupo de venezolanos, con algunos de los cuales tengo muy buenas relaciones personales y por quienes siento un enorme respeto intelectual. La comunicación ha sido condenada y descalificada por muchos sectores, en algunos casos sin que se conozca su contenido, lo cual ha impedido dialogar en torno a los temas planteados de forma racional.

Aunque comparto el tono conciliador del documento, mis diferencias básicas con ese planteamiento son las siguientes: 

El peso de las sanciones en el agravamiento de la situación nacional y personal de los venezolanos es mínimo. Esa es la verdad y de ese modo lo percibe la gente en las encuestas que conozco. La responsabilidad central de la crisis venezolana la gente la ubica en Nicolás Maduro y su gobierno: más de 60% considera que esa camarilla es la gran responsable de la tragedia que padecen los venezolanos desde hace años. Estamos en presencia de las consecuencias de las expropiaciones, del derroche de los recursos petroleros, del absurdo financiamiento a Cuba, de la corrupción y del proyecto de exportación del socialismo del siglo XXI. El gobierno, a pesar de la hegemonía comunicacional que ejerce en todo el país, no ha podido consolidar la matriz de opinión de acuerdo con la cual las sanciones norteamericanas, la ‘guerra’ o el ‘saboteo’ económico son las causas del descalabro. Cuando a la gente se le pregunta por qué hay alta inflación, o por qué no hay empleo, electricidad, agua potable, conexión a internet o un buen sistema de transporte público y de salud, no se refiere a las sanciones, sino al pésimo gobierno actual.

Es cierto que las sanciones han perdido el apoyo popular que lograron hace algunos años. Sin embargo, también según las investigaciones que conozco, el respaldo anda por 40%, muy por encima del precario 10% mencionado en la comunicación.

No es verdad que las sanciones no hayan cumplido los objetivos propuestos. Su severidad obligó a un gobierno tan autoritario y sordo como el de Maduro, a sentarse a dialogar con una oposición a la cual despreciaba, en Oslo, República Dominicana, Barbados y México. De no haber sido por la presión que esas sanciones creaban, el régimen habría apelado al expediente del gobierno de los Castro en Cuba, o de la dupla Ortega-Murillo en Nicaragua. 

Las sanciones han servido de advertencia para indicarles a Maduro y su gente lo que les esperaba si continuaban violando los derechos humanos como estaban haciéndolo (y continúan). Hay que imaginar la cárcel en la que se habría convertido Venezuela si el régimen no hubiese sido sancionado.

En la actualidad, las sanciones son una carta de negociación para la comunidad internacional y la oposición para obtener elecciones libres, transparentes y supervisadas. Ese castigo se levantará cuando Maduro se comprometa ante la comunidad internacional a restituir el Estado de derecho, el Estado constitucional, no antes. No veo otra opción.

Trino Márquez Cegarra
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc
Venezuela

JUAN GUERRERO: HERMOSO PASADO DE CARACAS. DESDE VENEZUELA

Refiere el historiador de la música venezolana, el maestro José Antonio Calcaño (1900-1978) en su libro La ciudad y su música, que desde los mismos inicios de la fundación de Caracas (1567), la actividad musical fue una de las primeras manifestaciones culturales de la recién fundada población.

En la plaza Mayor se acostumbraba presentar espectáculos musicales junto con la escenificación de actividades teatrales, llevadas a cabo por los pobladores e incluso, protagonizada por los propios conquistadores. Todo ello llevó a una tradición que se siguió durante siglos, mezclándose con las fiestas que los indígenas, y posteriormente negros africanos acostumbraban realizar.

El Nuevo Mundo fue construido con los esfuerzos colectivos, tanto de los naturales como de los pobladores que llegaban de la península ibérica y otras partes de Europa. Toda la inicial infraestructura, edificaciones públicas para la administración de la sociedad que nacía, acueductos, calzadas, siembra y pastoreo, introducción de nuevos cultivos, así como el proceso de socialización a través de la enseñanza de una nueva lengua y la práctica de una religión, entre otros grandes esfuerzos, ha sido la herencia dejada por la cultura hispánica en las nuevas tierras de esta parte del mundo.

La práctica de una forma de vida y cotidianidad formó una sociedad que se desarrolló y ha podido trascender hasta nuestros días, en esto que se denomina sociedad venezolana, con sus costumbres, principios y valores heredados de aquellos primeros tiempos. La construcción de toda una simbología; cruz, emblemas, pendones, escudos, guirnaldas, entre miles de imágenes, ha sido la herencia que desde siempre nos ha identificado como sociedad.

Esa riqueza cultural no ha podido ser sustituida, ni por los cambios sufridos en la guerra fratricida, llamada de la Independencia, ni tampoco por el proceso denominado como republicano. Los modos de vida, la tradición secular de la sociedad venezolana, tienen, en gran parte, sus orígenes en las antiguas tradiciones, mitos y leyendas anteriores a eso que se llama proceso de emancipación del siglo XIX.

Porque el llamado 19 de abril de 1810 fue un día de afirmación de la cultura hispánica en tanto se celebró un acto de apoyo al rey nuestro (culturalmente hablando), don Fernando VII y contra la ocupación napoleónica y apresamiento de su Majestad. La declaratoria de la independencia, poco más de un año después, fue un proceso históricamente ‘engañoso’, manipulado por los miembros del mantuanismo y notoriamente tergiversado por la gran mayoría de los historiadores. Tanto así, que hubo provincias que se abstuvieron de participar en los sucesos del 5 de julio de 1811, como Coro, Maracaibo, y otras abiertamente en contra, como Guayana, que permaneció fiel a la tradición hispánica y a su rey.

La vida de decencia, respeto a las leyes, de fidelidad yorgullo a las tradiciones culturales, se puede observar en las notas que el maestro Calcaño refiere, así otro de nuestros historiadores de la cultura venezolana, Carlos Duarte (1957-2003), en su libro sobre el Arte colonial en Venezuela. En ambas obras se observa la fuerza de la cultura hispánica que da identidad a un nuevo mundo, crea otra realidad humana y dimensiona la extraordinaria capacidad y fe inquebrantable de este ser humano en su destino.

Creo que si bien los procesos que sufrió la sociedad venezolana a partir del siglo XIX y bien entrado el siglo XX, permitieron introducir nuevas maneras de concebir la realidad con nuevas ideas o costumbres, en la llamada sociedad republicana, a la postre, no han podido sustituir la enorme herencia de aquellos primeros tiempos de nacimiento y tradición cultural monárquica, con sus creencias, valores y principios, soportados en una riqueza idiomática y en la cultura de la religión cristiana.

Poco más de siglo y medio de práctica de vida republicana no han significado mucho frente a poco más de tres siglos de vida cultural donde el mundo de creencias y valores monárquicos se siguen sintiendo y dan una seguridad a los valores que esa sociedad experimentó. Porque la vida monárquica ha tenido en su funcionamiento un respeto al Otro semejante o contrario, la vida de respeto al mundo de las leyes, así como el reconocimiento de todos sus miembros a la autoridad, bien única del rey como de quienes eran vistos y reconocidos como partícipes y observantes de ella.

Los tiempos que vivimos deben tomar en cuenta, si es que se desea incorporar a la sociedad venezolana al siglo XXI, el pasado real y verdadero para sentirnos orgullosos de quienes nos antecedieron. Con sus tragedias, pero también con los tiempos de plenitud y trascendencia. Porque la Venezuela Provincial de los primeros tiempos no puede seguir siendo la imagen única de Simón Bolívar y sus seguidores. Antes, durante y después de él existieron seres extraordinarios, que aportaron sus ideas y principios para engrandecer el patrimonio cultural de una sociedad que seguirá existiendo.

Hoy es el tiempo de revisar de manera sosegada y sin restar valor, nuestra historia real del pasado, y quienes la vivieron. La historia cultural venezolana no se resume solo en fechas ni en nombres. Tiene su esplendor, su herencia ancestral y una sociedad que pervive en la tradición y valores de sus mujeres y hombres que la fortalecen.

Juan Guerrero
camilodeasis@hotmail.com
@camilodeasis
@camilodeasis1
Venezuela