domingo, 14 de febrero de 2016

ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA, CUBA, OBAMA, LA SATRAPÍA Y EL WASHINGTON POST

Si uno no asoma la cabeza más allá de Primero Justicia o de El Nuevo País, pareciera que el mandado está hecho: Maduro dejó de ser nuestro problema. Y todo lo que hagan quienes no lo creen, es un estorbo a los magníficos planes de nuestro Supremo Creador. 

El gran titular de El Nuevo País, de Caracas, afirma en grandes y espectaculares caracteres que la salida de Maduro ya está planteada. Y consecuente con ello, su autor, Rafael Poleo las emprende contra una muchachita hiperactiva que no es otra que María Corina Machado: “El Esperpento caerá pero no por los emails de una muchacha hiperactiva sino por su propia torpeza.” 

Me hace recordar a quienes le veían el lado bueno a que el pueblo hubiera elegido a Hugo Chávez en 1998, para que lo sufriera en carne propia, se desencantara y en dos o tres años lo mandara al infierno. 

Me lo dijo tal cual, palabras más palabras menos, un ex presidenciable de AD. Lo que Poleo no nos explica es cómo luce el planteamiento: si saldrá, además de torpe, por un compromiso de Henry Ramos Allup, diputado de Acción Democrática y presidente de la Asamblea Nacional con Diosdado Cabello, con Rodríguez Torres o con cualquier otro de los dueños del coroto. Asunto de tan suprema importancia, que nosotros, los electores que pusimos a los actuales diputados en la Asamblea y a Henry Ramos a presidirla, no tenemos derecho o no es conveniente de que nos enteremos.

En la misma tónica, con menos agresividad y malicia pero con mayor imprudencia, el Secretario Político de Primero Justicia y diputado a la Asamblea Nacional Ángel Medina, aseguró este viernes que es absurdo convocar a un paro nacional cuando Venezuela se encuentra paralizada desde hace meses como producto del modelo económico socialista”, según leo en Noticiero Digital. Va aún más lejos que Poleo: Maduro prácticamente ya salió. Por lo cual lo recomendable es no sólo no hacer nada, sino que cuanto se haga en ese sentido es absurdo. Maduro ya se fue. No existe. Son las genialidades a que nos tienen acostumbrados los herederos de Rafael Caldera.

Para mi sorpresa, alguien a quien sí respeto pues está a la cabeza del principal periódico del mundo, The Washington Post, no cree en pajaritos preñados y en su editorial de este pasado lunes 1 de febrero se preguntó con todas sus letras, negro sobre blanco, “¿puede un régimen autoritario convertirse por si solo en una democracia?” La respuesta, sin ser taxativa, tampoco deja lugar a dudas:  “La evidencia histórica no es alentadora. En ausencia de un levantamiento popular, es raro que los tiranos se retiren de forma voluntaria.” El subrayado es mío, pues constituye una verdad de Perogrullo que venimos reafirmando desde hace por lo menos una década en base a la caracterización de los regímenes dictatoriales de corte constituyente, como todos los regímenes totalitarios, marxista leninistas, castrocomunistas o como quiera llamárseles a las tan afamadas “dictaduras proletarias”.  

El editorialista del Washington Post se allega a otras razones más pragmáticas: “La junta militar de Birmania ha prometido ceder parte del poder a un gobierno electo, pero no lo ha hecho aún. El estado unipartidista de China no muestra inclinación de intentarlo. El “hombre fuerte” de Rusia está revirtiendo la incipiente democracia existente.”

Pero el tema del Washington Post no es genérico ni pretende sentar cátedra sobre las diferencias que pueden existir entre una dictadura como la pinochetista, y una dictadura como la castrista o uno de sus pervertidos y hamponiles subproductos, como la chavomadurista. Asunto que para asombro de cualquier mínima inteligencia se han negado a aceptar hasta el día de hoy los ideólogos, consejeros, sociólogos, politólogos y expertos electorales cercanos a la MUD.

El tema al que se refiere el Washington Post es eminentemente político y electoral, pues toca a Cuba, a Obama y, muy desde luego, a la política internacional del Departamento de Estado. Y a la gigantesca responsabilidad que tienen los demócratas al babearse con los tiranos del Caribe. Lo que también toca, y no de refilón a la Iglesia Católica y al jesuita que la preside. 

Quienes le han dado luz verde a Raúl Castro para que siga haciendo y deshaciendo con el pueblo cubano y la tiranía que los esclaviza, en la insólita y asombrosa creencia que con un abrazo pontificio y unos caramelos de emprendimiento, inversiones y préstamos, la tiranía cubana se derretiría como por encanto. Y brotarían, también como por encanto, las flores y frutos de la democracia liberal y representativa. Y todo ello por una causa que, me asombra, Rafael Poleo pretende desconocer: la potestad que Cuba ejerce de facto sobre Venezuela a través del control político directo – Maduro, el sátrapa, y el castrocomunismo vernáculo – y last but not least: el alto mando de la FAN.

Es lo que afirma de seguidas el editorial del Washington Post, que refiriéndose a la única auténtica herramienta para liberarse de los tiranos, como la historia no se ha cansado de demostrárnoslo, es el pueblo enfurecido y amotinado: “Esta es la clave de por qué la apertura del presidente Obama hacia Cuba parece estar fracasando en lograr los objetivos declarados. Cuando el fin de medio siglo de hostilidades fue anunciado en diciembre de 2014, el objetivo proclamado de los EEUU era “liberar el potencial de 11 millones de cubanos”, también “involucrarse y empoderar a los cubanos” y “empoderar al naciente sector privado cubano”, entre otros.”

No creo necesario abundar en las razones del editorialista del importante medio norteamericano. Prefiero que lo escriba con su propia pluma, a ver si quienes creen resuelto el mandato de salir, no sólo ni principalmente de Maduro, el bruto, sino del siniestro régimen que preside, abren los ojos. Sin pillerías ni ingenuidades. Que este régimen dictatorial estará malherido pero no parece dispuesto a rendirse por obra del Espíritu Santo:

“La administración ha continuado ofreciendo esta lógica en sus últimos movimientos. Las nuevas regulaciones que entraron en vigor el 27 de enero, de los departamentos del Tesoro y Comercio, levantaron aún más las restricciones a financiar exportaciones a Cuba y relajaron los límites a la hora de enviar productos a la isla. Y lo que es más importante aún, las reglas permitirán a los bancos financiar exportaciones a Cuba a base de créditos – con la excepción de productos agrícolas, cubiertos por el todavía existente embargo comercial –  en lugar de en efectivo como anteriormente, o mediante un engorroso proceso a través de terceros países.”

“Sin embargo, no hay apenas evidencias de un cambio radical en Cuba – quizá porque el Sr. Obama continua ofreciendo al régimen de Castro concesiones unilaterales sin exigir nada a cambio. Dado que los EEUU no han puesto condiciones relativas a derechos humanos en la apertura, el régimen de Castro continúa sistemáticamente cometiendo detenciones arbitrarias de disidentes y otros que elevan su voz por la democracia. De hecho, las detenciones se han incrementado en los últimos meses. El estado continúa monopolizando la radio, la televisión y los periódicos.

La administración ha definido como uno de sus objetivos, la apertura de Cuba a internet, pero la nación sigue sufriendo una de las tasas más bajas de conectividad del mundo. El régimen estableció unas pocas docenas de puntos wifi, pero cobra 2 dólares la hora para hacer uso de ellos; el salario mensual es 20 dólares al mes. El estado retiene un control asfixiante sobre la economía, incluyendo el turismo; los beneficios del 50% de incremento de los visitantes norteamericanos están siendo recolectados por el yerno de Raúl Castro, el jefe de la industria. Mientras tanto, las compras cubanas de bienes estadounidenses han caído en porcentajes de dos dígitos.

La muy esperada explosión de negocios individuales no se ha materializado tampoco. Al contrario: el número de trabajadores por cuenta propia ha experimentado una caída. Si hay algún acuerdo comercial como resultado de las últimas medidas de los EEUU, serán las organizaciones estatales las que se beneficien; solo éstas tienen permitido el comercio exterior.

Lo que resulta más evidente del pasado año es que los hermanos Castro están previniendo un cambio real y reformas mientras recolectan las recompensas de la apertura de Obama. La única respuesta del presidente ha sido concesiones unilaterales, además de hablar de una visita a la isla antes de abandonar su puesto. Los autócratas de todo el mundo deben estar contemplando con envidia la buena fortuna de los Castro. “

¿Buena fortuna? Hollande, el socialdemócrata francés,  acaba de dar pruebas de la estulticia de los demócratas pavoneándose de haberles arrebatado a los españoles la iniciativa de arrodillarse ante los tiranos. Yo, por lo menos, no me alegro.

Antonio Sanchez Garcia
sanchezgarciacaracas@gmail.com
‏@Sangarccs
Miranda - Venezuela

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