miércoles, 15 de marzo de 2017

BEATRIZ DE MAJO, ¿ES CHINA UNA ALTERNATIVA PARA MÉXICO?

CHINA HOY

México aún no ha movido un dedo para intentar colocar a China en un lugar que le permita contrarrestar el debilitamiento esperado de su histórica relación con los Estados Unidos de la era Trump. El que su geografía se encuentra adosada a la norteamericana, representa una ventaja insustituible. Un solo dato a tener en consideración es que cerca del 85% de las exportaciones mexicanas van a parar a suelo norteamericano y canadiense.

China sí ha comenzado a dar pasos de significación para presentarse ante la gran nación mexicana no como una tabla de salvación sino como una alternativa para inyectar a su economía una dosis de energía vital que repare parcialmente los daños del alejamiento unilateral de su tradicional y más importante socio. El primer movimiento de Beijing ha sido declararlo a los cuatro vientos.  

La principal arma china viene dada por su fortaleza comercial y, por ello, frente al proteccionismo desplegado por los yanquis, China ahora se colocará ante México en el lado más aperturista que le sea posible sostener. Aun así, la cuesta de la penetración del mercado chino para los mexicanos es harto empinada y la relación seguirá siendo desequilibrada a favor de China. Lo que México importa de China hoy supera los 70.000 millones de dólares. Sus exportaciones, sin embargo, se han mantenido los últimos 5 años en niveles cercanos a los 5.000 millones.

Dos cosas harían falta en el terreno comercial: un colosal esfuerzo mexicano para adaptar sus producciones a las particularidades de las exigencias del heterogéneo mercado chino y a las regulaciones existentes en el otro lado del Pacifico. Por el lado de China, sería necesario un esfuerzo superlativo para otorgar a las producciones mexicanas facilidades e incentivos para que la nación latinoamericana sea capaz de penetrarlo. Nada de esto es para mañana.

Una nueva era en la relación bilateral pudiera, entonces, estarse gestando por el lado de nuevas inversiones chinas en proyectos mexicanos que permitan a los dos países continuar el proceso de inserción comercial que ya han estado desarrollando separadamente en Centro y Suramérica.   Esta novedosa orientación viene de la comprensión de que China y México son más competidores entre ellos que otra cosa. La estructura productiva mexicana, a raíz de la excelente y creciente relación con el norte de los últimos veinte años, se ha orientado a fabricar bienes intermedios y de consumo final, los que resultan ser una fortaleza igualmente de los chinos en sus relaciones con los norteamericanos.

Así pues, unir esfuerzos, capitales y tecnologías para la atención de las necesidades de terceros países pudiera representar una importantísima área de cooperación bilateral. No es un secreto que entre estos dos importantes países, los acercamientos han sido frecuentes pero las relaciones nunca pasaron de ser tibias. Las cifras del comercio así lo atestiguan y el fracaso de unos cuantos macro proyectos de inversión chinos en suelo azteca han provocado no solo desencuentros políticos sino desconfianza en torno a las inversiones. El primer intento es ya una nueva planta ensambladora instalada con capital conjunto en Hidalgo que estará produciendo 5000 vehículos en apenas 3 años  
 

Por allí van las cosas. China es demasiado protuberante y gravitante en el concierto económico mundial como para que México se permita el lujo de ignorarla. México es una potencia con gran gravitación en la región que cada día mirara más hacia el sur en la medida en que las puertas del norte se le cierren.

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@BeatrizdeMajo1
Internacionalista
El Nacional
Miranda - Venezuela

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