sábado, 25 de marzo de 2017

RICARDO VALENZUELA - ¿CUÁL ES LA IDEOLOGÍA DE TRUMP, Y LA TUYA? (PRIMERA PARTE)

REFLEXIONES LIBERTARIAS

En los últimos cien años de nuestra mal narrada historia, el mundo entero ha caído en un mar de confusiones ideológicas que, en estos momentos ya no podemos señalar hacia donde apunta el norte, el sur, este u oeste, de nuestra extraviada geografía  política. Un importante ingrediente que ha llegado para incrementar este garabato inentendible, es la debut de Donald Trump en el mundo de la política, y el movimiento anti Trump que diariamente lo psicoanaliza y diagnostica. ¿EU ya no es capitalista? ¿Es ahora populista? ¿Es mercantilista? ¿El renacer del liberalismo clásico nunca fue? ¿Cuál es la ideología de Trump?

¿Cómo nos sumergimos en este remolino de confusiones?

Durante los siglos 18 y 19, Europa era arropada por las monarquías absolutas, el mercantilismo, y una cruel división de clases sociales. América Latina sufría una situación similar con sus Virreyes, el absolutismo de la corona de España, y las castas superiores. Pero en Inglaterra, producto de la Carta Magna, se había ya  sembrado la semilla de la libertad, a punto de germinar en mentes como las de John Locke y Adam Smith.

Aun cuando el clásico pensamiento liberal se inició en Inglaterra, su más importante desarrollo se domiciliaba en los EU. En las colonias inglesas del nuevo mundo, sus habitantes con voracidad leían a John Locke, Thomas Paine, Bastiat y Adam Smith. Al vivir en territorios en los que Inglaterra permitía gran autonomía y libertad, el liberalismo clásico tuvo enorme soporte popular. Se iniciaba el milagro de los EU.

Los EU nacían producto de una revolución libertaria en contra del imperio, de lacerantes impuestos, monopolios del comercio, regulaciones, militarismo, iglesias opresivas, y el poder ilimitado del ejecutivo. Ese movimiento produjo resultados nunca antes atestiguados restringiendo el poder, aun ante una fiera resistencia de las elites, representadas por Hamilton, que exigían para el nuevo país un sistema feudal similar al de Inglaterra.

Durante el siglo 19 el liberalismo se siguió desarrollando en EU. Los movimientos Jeffersionanos y Jacksonianos, a través del partido Demócrata-Republicano y después del partido Demócrata, avanzaban para evitar se estableciera la pesada carga de un gobierno intruso, y definían su estructura ideal de la siguiente forma: “Un gobierno sin ejercito ni armada; sin deuda y sin impuestos federales, con un tenue nivel impositivo estatal y gastos controlados; que no  controlara ni regulara; que permitiera una moneda libre, fuerte y sin inflación”. En palabras de Menken, “un gobierno que por muy poco escapara el concepto de que, casi, casi no fuera un gobierno”.

El plan era liderado por el tercer  presidente de EU, Thomas Jefferson. Sin embargo, el proceso tendría su primer obstáculo cuando, para romper un empate en el colegio electoral, Jefferson hiciera grandes concesiones a los federalistas de Hamilton. Por ello, en el segundo término de Jefferson aparecía el arrojo imperial que provocara otra guerra con Inglaterra y, en opinión de los liberales más puros, ese arrojo se definía claramente con lo que consideraban la ilegal compra de los territorios de Luisiana. Ello le abría brecha a los Federalistas para establecer su programa estatista de un expansivo e intruso gobierno federal.

Horrorizado con tales resultados, Jefferson se retiraba a su amado Monticello para convertirse en la inspiración de dos jóvenes políticos, Martin Van Buren y Thomas Benton, e iniciar la estructuración del nuevo partido libertario, el Demócrata. Así pasarían a rescatar el país de las garras del creciente estatismo, recuperando el espíritu Jeffersoniano y su programa. Cuando estos dos jóvenes políticos hicieran conexión con Andrew Jackson, considerado por ellos como el salvador, nacía el partido de la libertad, el partido Demócrata.

Estos libertarios Jacksonianos tenían un plan: 8 años de la presidencia de Andrew Jackson, 8 años de Van Buren, y cerrar con 8 años de Benton. Después de 24 años de esa democracia liberal Jacksoniana, se aseguraría el gran ideal de Menken para  lograr un gobierno tan pequeño que, casi, casi no lo fuera. Jackson tendría sus 8 años en los cuales revocaba el banco central y pagaba el total de la deuda pública. Pero Van Buren solo tendría 4, y aun así separaba el gobierno federal del sistema bancario. En 1840, ante una campaña política orquestada por el primer gerente en la historia del país, de tales campañas, Van Buren perdía su reelección ante un desconocido William Harrison.

Sin abandonar su ideal, en 1844 los demócratas llevaban a Van Buren de nuevo a la presidencia para continuar el proceso libertario de Jefferson. Pero el odioso tema de la esclavitud, la cual Van Buren rechazaba pero Jackson apoyaba, dividía al nuevo partido Demócrata restándole gran parte de su fuerza inicial, y la vela de la libertad reducía su llama.

Después, la guerra civil entre el norte estatista-mercantilista, y el sur libertario, terminaba con la victoria del norte produciendo un sistema de partido único, el Republicano, para orientar el país hacia un poderoso e intruso gobierno federal, con autoridad para penetrar todos los ámbitos de la sociedad. Los estados perdían sus autonomías y, más importante, su derecho de secesión. Al terminar la guerra el partido demócrata retomaba su lucha libertaria, pero ahora remando contra la corriente.

¿Qué fue lo que sucedió?

Hay que consideran que el nacimiento del liberalismo clásico, representaba una gran amenaza a los intereses económicos y políticos de las clases en el poder, que se beneficiaban del viejo orden: el Rey, nobles y aristócratas, los comerciantes privilegiados con sus encomiendas, la maquinaria militar, burocracias estatales. Es interesante señalar que, al inicio del siglo 19, las fuerzas Laissez-Faire eran conocidas como liberales, a los más puros libertarios se les llamaba radicales, y la oposición tratando de mantener el viejo orden feudal, eran conocidos como conservadores.

El movimiento conservador se afianzaba y modernizaba a principios del siglo 19. Liderado por Bismarck en Prusia, la nueva derecha (en el parlamento francés, los conservadores se sentaban en la derecha y liberales en la izquierda del recinto) promovía un militarismo, proteccionismo, cartelización de empresas—una gigantesca red de controles, regulaciones, subsidios, y privilegios que pasaran a forjar esa gran sociedad del gobierno intervencionista, con ciertos elementos de las grandes corporaciones que eran favorecidas.

Antes de la emergencia del socialismo y comunismo, las fuerzas en disputa eran el estatismo (Estado poderoso e interventor) y el liberalismo (gobierno pequeño como protector, igualdad ante la ley). En los EU la primera era representada por el partido Republicano. La segunda por el partido Demócrata. Pero durante la primera mitad del siglo 20, las transformaciones de ambos partidos, sumadas al desarrollo del socialismo, provocarían el inicio de la confusión que hoy vivimos.

"Si pudiésemos correr el velo oscuro de la antigüedad [en lo referente al origen de los reyes, del Estado y los impuestos] y pudiéramos rastrearlos hasta sus orígenes, encontraríamos que el primero de ellos no fue más que el rufián principal de alguna banda desenfrenada; su salvaje modo de ser o su preeminencia en el engaño, le hicieron merecer el título de jefe entre canallas. Incrementando su poder y depredación, obligó a los pacíficos e indefensos a comprar su seguridad con frecuentes contribuciones." Thomas Paine.

Ricardo Valenzuela Torres
chero@refugioliberal.net
chero@reflexioneslibertarias.com
@elchero  
México-Estados Unidos

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