jueves, 22 de agosto de 2019

GLADYS SOCORRO: MADURO, ¿Y ENTONCES?

¿Seguimos? Sí. ¿Paramos? No. Al son de aquella recordada canción del merenguero Wilfrido Vargas llegaron los noruegos a Venezuela la semana pasada. Y no por contentura, sino para precisar a Nicolás Maduro si continuará o no en la mesa de negociaciones para destrabar la crisis política nacional. Los importados escandinavos están seguros de que los últimos berrinches de los oficialistas solo buscan comprar tiempo para ver si pueden, de alguna manera, zafarse de las garras internacionales, pero estos cada vez se hunden más.

Elecciones presidenciales, nuevo Consejo Nacional Electoral, observación internacional y elección de las salas Electoral y Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, son algunos de los nueve acuerdos logrados en la mesa de negociación liderada por los noruegos. Pero a cambio de esto, los oficialistas exigen la suspensión de las sanciones impuestas por Estados Unidos, las cuales les han socavado el piso. Obviamente, dichas sanciones no son fichas de cambio por cuanto se sustentan en graves delitos, pero seguramente algunos personajes trascendentales para el desenlace de la película podrán tener este beneficio.

Recordemos que no solo ha sido la congelación de cuentas y bienes a los más altos funcionarios y familiares del primer anillo de seguridad de Maduro, sino que a eso se le agregan las acusaciones por tortura y violación de derechos humanos por parte de la Organización de las Naciones Unidas, el alerta para cada uno de ellos con la inclusión del vicepresidente Tareck el Aissami como uno de los más buscados a nivel mundial por terrorismo, y la zancadilla que le metieron recientemente dos de sus tres principales aliados, China y Turquía, el primero cancelando los embarques de petróleo de Venezuela a través de Petrochina, y el segundo, cerrándole las puertas al BCV en su principal banco.

Para la elección del nuevo CNE y las dos salas del TSJ, el reino de Noruega propone la creación de una comisión internacional para evaluar las credenciales de los aspirantes, a fin de evitar que la selección esté sujeta estrictamente a intereses partidistas. La exigencia innegociable del oficialismo es que no participe ninguno de los magistrados en el exilio. Por su parte, otro de los temas que ha generado mucha tensión entre ambas partes es Citgo. El grupo de Maduro ha insistido en la suspensión de la junta ad hoc nombrada por Juan Guaidó y que se les devuelva su administración, reclamo que ha sido rechazado de plano por los gringos. Primero, esta empresa está dentro de su territorio y ya existe una orden administrativa presidencial al respecto, y segundo, pudiera ser utilizada como garantía para respaldar más endeudamiento por parte de la administración madurista.

Todo apunta a que los rojos volverán a Barbados. Por lo menos así lo dejó ver Jorge Arreaza, uno de los enviados de Maduro para las negociaciones, en uno de sus recientes tuits. Palabras más, palabras menos, aclaró que estas conversaciones no estaban suspendidas. Lo cierto es que al restablecerse la mesa, partirían de los nueve puntos previamente acordados con la salvedad de que obligatoriamente deberán firmar un acuerdo entre las partes para garantizar su fiel cumplimento.

La tienda para comprar tiempo cerró su taquilla y si tienen dudas pregúntenle a los gringos. El pasado 6 de agosto su presidente, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para embargar todos los bienes de Venezuela en Estados Unidos, además de la prohibición de empresas y particulares para hacer negocios con el gobierno de Maduro. La medida se hace extensiva de manera tácita para los más de 50 países aliados y le pone freno al resto que prefiere no arriesgar los negocios con la tierra del Tío Sam, como es el caso reciente de Turquía y China. ¿Cómo terminará esta historia? No lo sé. Al igual que usted, también quiero que la salida sea pronto. Solo los venezolanos sabemos lo equivocado que estaba Gardel cuando decía que 20 años no es nada. Vivir en Venezuela es para guapos. Sin duda, somos sobrevivientes de la catástrofe.

Gladys Socorro
@gladyssocorro

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