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lunes, 25 de marzo de 2019

JESÚS ELORZA, GODZILLA


Durante la emergencia producida por el “Apagón Nacional”, el Usurpador Nicolás convoca a su gabinete de sombras, paralelo al del Presidente Encargado, para establecer las directrices comunicacionales sobre lo que iban a decirle al pueblo, sobre las causas de la crisis eléctrica, dado que nadie se tragó el cuento del “Atentado Cibernético” llevado a cabo por la guerra electrónica del imperio norteamericano.

Todos los presentes en el salón de reuniones, mostraron sus caras de asombro al ver el deplorable estado del Ministro de Energía, que llegó en silla de ruedas con los ojos desorbitados, mirando de un lado a otro y reflejando un inmenso terror.

-Carajo, pensaron los ministros, este peo de la luz debe ser bien arrecho para que el camarada presente ese cuadro de deterioro.

Hubo un momento, en el cual la luz de los bombillos que alumbraban el salón se apagaron, por la caída de una fase, y el ministro comenzó a gritar desaforadamente “Gojira, Gojira”. 

-El usurpador, tratando de entender, le pregunta su Ministro de comunicaciones ¿Qué quiere decir el camarada? 

Tranquilo mi jefe, creo que la crisis lo está afectando. En mi condición de psiquiatra, déjeme hipnotizarlo para que se calme, y con una técnica de regresión le pediré que nos eche el cuento sobre “Gojira” y el apagón. 

-Dicho y hecho, logró dormirlo con uno de los mas largo y fastidiosos discursos del Difunto Eterno y enseguida le preguntó ¿Por qué se fue la luz? 

Con voz profunda, el afectado ministro señaló que “Las iguanas come cable mutaron y se transformaron en un descomunal “T-Iguanus-Rex” y al surgir del fondo de La Represa del Guri, destrozó las turbinas del complejo hidroeléctrico causando el apagón.

-¿Y que significa “Gojira”? 

Ese es el nombre en japonés de un animal famoso en las películas que todos nosotros, a partir de 1954 hasta el día de hoy, conocemos como “Godzilla”. Especie de Iguanusauro Mutante que ataca y destruye los complejos generadores de energía. Esta bestia es controlada por el imperialismo norteamericano en sus guerras contra revolucione socialistas como la nuestra. 

-Esa película era una de mis favoritas, dijo el Usurpador. Apoyo totalmente la tesis de las iguanas come cables, ahora transformadas en la bestia de proporciones descomunales descrita por el ministro.

Gracias camarada, por creer en mí, dijo con lágrimas en los ojos el ministro y siguió viendo para todos lados gritando “Gojira, Gojira” cada vez que titilaban los bombillos en el salón.

-Creo que debemos salirle al paso a las irresponsables y golpistas declaraciones de la Federación de Trabajadores de la Industria Eléctrica, dijo el Ministro de la Defensa. Este contrarrevolucionario, señala que: 

La causa del apagón se encuentra en la línea de transmisión de la subestación Malena ubicada al norte del estado Bolívar,en la Represa del Guri, que está en Puerto Ordaz a orillas del Orinoco. En ella la maleza había crecido de tal manera que hubo un incendio de vegetación que hizo colapsar las tres líneas de 765KW (2 por calentamiento y una por sobrecarga). Esto hizo que automáticamente actuaran los mecanismos de protección y las maquinas del Guri se apagaron. Cuando esto pasa hay que calibrar la frecuencia para reiniciar el proceso ¡¡¡y los técnicos especialistas en esa materia ya no trabajan en la empresa!!! A todo esto, hay que agregar, que no se ha hecho el mantenimiento adecuado a los transformadores ¡¡¡70% de los transformadores cumplieron ya su vida útil!!! 

Este contrarrevolucionario y golpista de oficio, agregó el Ministro del a Defensa, también pretende enlodar al camarada Jesse Chacón, señalándolo como uno de los principales responsables de la crisis del sector eléctrico por haber comprado con sobreprecios y sin licitación transformadores de segunda mano que en la actualidad son chatarras inservibles. 

Cuando terminó su intervención, se volvió a ir la luz, se cayó Internet y se bloquearon los teléfonos. Frente a ese caos, los ministros le ordenaron a sus chóferes y guardaespaldas que buscaran a sus familias y las trasladaran a hoteles 5 estrellas, en Aruba o Curazao, hasta que se resuelva este peo.

-El asesor cubano, recién llegado, Ramiro Valdés, especialista en “Corriente Eléctrica aplicada en los testículos de los presos de la dictadura” viendo todo aquello, se frotaba las manos y con una sarcástica sonrisa en su cara, le susurraba al Usurpador que quienes estaban jodidos con este Black out eran los de la oposición, que no tenían medios para comunicarse entre sí. 

El Usurpador se levantó de su silla y expresó: llegó la hora de decidir que decirle a nuestro pueblo ¿Falla del sistema por falta de mantenimiento o Ataque de un Iguanusauro Imperialista? …….votemos. 

Todos los ministros, como una manada de zombies comenzaron a decir: Godzilla, Godzilla, Godzilla ….y salieron en cambote, para irse a las islas del Caribe a pasar la crisis.

Jesus Elorza,
@jesuselorza

lunes, 18 de marzo de 2019

ALBERTO BARRERA TYSZKA, ¿ES POSIBLE SABER LO QUE PASA REALMENTE EN VENEZUELA?


Ocurre con frecuencia: más de una vez me he encontrado en el trance de estar frente a un desconocido que, al saber que soy venezolano, me pregunta: “¿Es cierto todo lo que está pasando allá?”. La duda siempre me sorprende. Uno de los obstáculos fundamentales para poder analizar lo que sucede en Venezuela es la verdad. Siempre hay más de una, queriendo imponerse como única, inapelable, cargada de la más honesta emoción. Estuve en Caracas el fin de año y durante casi todo el mes de enero. Dentro del país no hay mucho lugar para las dudas. La verdad es una experiencia física. La miseria y el hambre no tienen matices. La confusión comienza cuando esa verdad se transforma en noticia.

El pasado 23 de febrero, en la mitad de uno de los puentes que cruza la frontera entre Colombia y Venezuela, un camión cargado de ayuda humanitaria ardió en llamas. Esta imagen, en sí misma, ya era una información inflamable. Se trataba de uno de los vehículos que la oposición trataba de ingresar al país. Rápidamente, las redes sociales también se incendiaron. Era muy difícil no contagiarse. De lado y lado cruzaron acusaciones. Anatoly Kurmanaev, corresponsal de The New York Times con mucha experiencia en Venezuela, señaló muy temprano la complejidad del caso: destacó las dos versiones que se manejaban y alertó sobre la necesidad de “hacer más esfuerzo para averiguar qué pasó exactamente con los camiones, dado el significado que las imágenes de la ayuda en llamas adquirirán en los próximos días”.

Tras días de indagación y cotejo de las diferentes informaciones, el Times publicó un serio trabajo donde demuestra que el origen del incendio no estuvo en las fuerzas de choque de Maduro, sino en los manifestantes que estaban en el lado de la oposición. Las redes sociales volvieron a echar humo. En rigor, el reportaje ponía en entredicho las dos verdades oficializadas de lo ocurrido, la del madurismo y la de la oposición, y ofrecía una tercera alternativa, aferrada a los hechos, que señalaba que el incendio se había producido debido al desprendimiento accidental de una mecha de las bombas molotov que los manifestantes de la oposición lanzaban hacia las barricadas del régimen de Maduro. La realidad fue tan simple como incómoda. Pero en contextos tan erizados emocionalmente hay que saber y poder discernir entre la verdad de la vehemencia y la verdad de la investigación periodística.

Pero eso a veces no resulta tan fácil. Hace unos días, el periodista estadounidense Max Blumenthal filmó para The Grayzone un video de sí mismo paseando por un supermercado de Caracas, para mostrar los estantes llenos de variados productos. Blumenthal hizo incluso malabarismos con varias frutas, como queriéndose burlar un poco de quienes denuncian escasez en el país y aseguró que el verdadero problema era la hiperinflación causada por la elite capitalista de Venezuela. En esos mismos días, el periodista argentino Joaquín Sánchez Mariño también colgó en la red otro video, en el que mostraba otro hipermercado en la misma ciudad, donde los anaqueles estaban llenos… pero de un único producto. El desabastecimiento en el local era contundente. ¿Alguno estaba mintiendo u ofreciendo una visión distorsionada, demasiado recortada, de una realidad más amplia? ¿En cuál de los dos se podía confiar?

Mientras la oposición realizaba una campaña de denuncia, de petición de apoyo y de recolección de fondos, para enfrentar una enorme crisis humanitaria en el país, el gobierno de Nicolás Maduro enviaba un barco con 100 toneladas de ayuda humanitaria a Cuba como apoyo a las víctimas de un tornado que provocó destrozos en varios barrios de La Habana a fines de enero. ¿Cómo pueden convivir dos versiones tan opuestas de la realidad en un mismo mapa y en un mismo tiempo? ¿A quién se le debe creer?

La crisis que viene escalando desde comienzos de este año ha puesto de relieve el problema de opacidad que envuelve a la sociedad venezolana. Con frecuencia, lo que aparece en las noticias es y no es Venezuela. Por ejemplo, desde 2018 están activados en el país dos de los fondos humanitarios más importantes del planeta: el Fondo de Gestión de Emergencias (CERF, por su sigla en inglés) de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y los de la Comisión Europea (ECHO). Ambos fondos han trabajado con varias organizaciones de la sociedad civil y son un apoyo en medio de la crisis, aunque, obviamente, son insuficientes. Este es, sin embargo, un dato que se conoce poco.

La oposición evita mencionarlo porque su discurso está centrado en atacar la negativa oficial a permitir la ayuda internacional en el país. Y el gobierno no lo reconoce públicamente porque no está dispuesto a aceptar que existe una crisis, porque no desea admitir su fracaso. Todo es y no es cierto completamente. Todo siempre puede ser o pudo haber sido. Mientras, la realidad se vuelve cada vez más urgente. Las proyecciones de la ONU sostienen que este año la migración venezolana alcanzará los 5,3 millones de personas.

Con el apagón que en estos días dejó a oscuras por más de cien horas al país ocurre lo mismo. Para el mundo exterior puede ser atractiva la verdad que remite a una conspiración imperialista. Pero no es la primera vez que Nicolás Maduro denuncia un sabotaje en el sector energético. En septiembre de 2013, tras un apagón en varias regiones del país, aseguró que la “derecha” pretendía dar un “golpe eléctrico”. En 2015, el propio Maduro creó el Estado Mayor Eléctrico, una instancia para manejar de manera directa y prioritaria el problema de la electricidad en el país. En 2016, una rigurosa investigación de la periodista Fabiola Zerpa ya anunciaba un posible colapso del suministro de energía en Venezuela. Nada de esto, sin embargo, está en la verdad que distribuye el oficialismo por el mundo. Maduro denuncia un “golpe electromagnético” pero no ofrece ninguna prueba. Como si el solo relato de la conspiración pudiera, en sí mismo, ser la evidencia de la conspiración. No hay más nada que investigar. La historia es un videojuego.

El chavismo insiste en decir que existe un “cerco mediático”, denuncia la creación de un “país paralelo” e invita a todo el mundo a conocer “la Venezuela de verdad”. En lo que casi parece una invitación a la psicosis colectiva, Maduro en medio de la crisis ha prometido que invertirá 1000 millones de euros en obras de ornato, en la “Misión Venezuela Bella”. Todo se trata de lo mismo: un ejercicio del poder cuya principal tarea es sembrar dudas sobre lo que es o no es real. Es una maniobra perversa, deliberada, para promover lo que en psicoanálisis se conoce como un mecanismo psíquico de “ataque a la percepción” de la realidad.

Mi vecino en Ciudad de México, al saber que estuve en Venezuela recientemente, me pregunta con genuina intriga: “Y todo eso que sale por la tele, ¿es cierto?”.

Creo que es necesario contrastar cualquier noticia, dudar de aquello que fácilmente refuerza nuestros sesgos personales. Existen medios independientes como Efecto Cocuyo, Armando.info, Runrunes, El Pitazo, Crónica Uno, Tal Cual, Correo del Caroní, entre otros, que están comprometidos con el periodismo de calidad y que son una referencia imprescindible a la hora de informarse. Pero también es necesario hacer una gran campaña contra la institucionalización del engaño. La posverdad debería ser considerada un crimen. Es otra cruda forma de violencia. El ruido delirante de un poder que solo busca confundir, que solo pretende borrar a sus víctimas.

Alberto Barrera Tyszka es escritor y colaborador regular de The New York Times en Español. Su novela más reciente es “Mujeres que matan”.

Alberto Barrera Tyszka
@Barreratyszka
https://www.nytimes.com/es/2019/03/17/la-verdad-en-venezuela/?smid=tw-espanol&smtyp=cur

domingo, 17 de abril de 2016

LUIS MARIN, ESPERANDO EL APAGÓN

Se está apagando Venezuela y la revolución socialista es el tema que pone en discusión la Cátedra Pío Tamayo de la Universidad Central de Venezuela en su foro realizado el pasado lunes 11, catorce aniversario de los llamados sucesos de abril de 2002.

El contexto es el esperado colapso del sistema hidroeléctrico del Guri que, según todos los pronósticos técnicos, debe alcanzar su cota mínima en apenas dos semanas, lo que traería como consecuencia la interrupción del suministro eléctrico en todo el país.

Para el profesor Víctor Poleo la crisis eléctrica es intencional, un pretexto para capturar renta petrolera mediante el montaje la estafa eléctrica, que va desde la sobrefacturación en la adquisición de plantas de segunda mano, traídas hasta de Tanzania, los bombillos ahorradores, la entrega del proyecto Tocoma a la empresa Odebrech, concluyendo en la sobreexplotación del complejo hidroeléctrico del Caroní, hasta llevarlo a la extenuación.

Para el chavismo esta es otra consecuencia de la “guerra económica”, que ha devenido en una potencia metafísica que permite explicar desde la escasez de medicinas hasta el nivel de agua de las represas,  pasando por las colas para adquirir alimentos.

Nos toca exponer el apagón institucional cuya expresión más visible es la confrontación cotidiana entre el llamado tribunal supremo de justicia, en su sala constitucional, contra la asamblea nacional, síntoma de causas más profundas, en particular, lo que hemos bautizado como “Justicia Partisana”, otro oxímoron.

El desplazamiento de la controversia política a los tribunales trajo como consecuencia la judicialización de la persecución política; el hecho de que la fiscalía general de la república se convirtiera en un ariete político contra la oposición, de manera que su monopolio de la acción penal no sólo impide que se intenten acciones contra los autores de la estafa eléctrica sino que terminan siendo procesados quienes los denuncien.

En Venezuela es vox populi que primero se encarcela a quien quiera el régimen y luego se busca qué imputarles con resultados a veces francamente estrambóticos.

La máxima según la cual el primer requisito para ser juez es la imparcialidad ha sido invertida a favor de la figura de jueces partisanos, con lo que quien ha salido perdiendo es la justicia.

La justicia revolucionaria es la justicia de partido.

EL ESTADO DEL PARTIDO

Tradicionalmente los Presidentes al asumir el cargo se liberaban de disciplina partidista en beneficio de la idea de que lo eran de toda la Nación y no de una parte de ella, a despecho de que el partido siguiera siendo el soporte político del gobierno y su principal proveedor de personal. Chávez al contrario se mantuvo formalmente como jefe de su movimiento político, actitud cuyas consecuencias no se han valorado suficientemente.

Como en casi toda cuestión esencial, su desenvolvimiento es contradictorio: Insurgió contra el Estado de Partidos siguiendo la letanía bolivariana “si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”. La unidad que predicaba Bolívar es bajo su mando, por lo que termina como dictador de Colombia.

Su reticencia hacia los partidos continúa y prefiere hablar de “movimientos” como el Bolivariano 200 y el subsiguiente V República, de hecho, en la Constitución de 1999 al garantizar los derechos políticos de los ciudadanos se habla de asociaciones y organizaciones con fines políticos, pero no de partidos.

No es sino diez años después de haber tomado el poder, cuando ya se ha materializado la ocupación cubana, que se plantea la creación del partido que no por casualidad tiene un nombre semejante al Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, creado por Fidel Castro con la fusión de su Movimiento 26 de julio, el Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular; hasta que el Partido Comunista histórico le cede sus banderas para transformarse en Partido Comunista de Cuba, en 1965.

Redacta el artículo 5º de la Constitución en estos términos: “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la Nación, es la fuerza dirigente superior de la Sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.”

Chávez también fracasó en este punto: los partidos del Polo Patriótico no se disolvieron ni se fusionaron en un partido único, ni siquiera el PCV, que tampoco hubiera tenido sentido que cediera sus banderas y su nombre porque ya la URSS había desaparecido, como los mayores partidos de occidente, el PCI y el PCF.

Tampoco logró proscribir a los demás partidos, como hizo Castro, para establecer un sistema unipartidista, por lo que muy a su pesar el sistema pluralista conservó cierta vigencia, aunque la intención hegemónica ha permanecido en el ambiente.
El núcleo militar originario del movimiento bolivariano y del V república se trasladó íntegramente al nuevo partido, designándose como ideólogo al general de división activo Alberto Müller Rojas, entonces Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA. Para variar, también contradictorio, porque a la vez se quejaba de la politización de las FFAA y decía que eso de militares apolíticos y no deliberantes era la mayor mentira de la democracia representativa.

No debe subestimarse que el vicepresidente del PSUV, segundo después de Maduro, el capitán Diosdado Cabello, califique de “infiltrados” en los organismos públicos a quienes no se identifiquen con su revolución, a manera de rechazo a los valores clásicos de objetividad e imparcialidad en la función pública.

La poca institucionalidad que se había construido en casi un siglo, se destruyó en menos de veinte años.

La mezcolanza de militares, partido, gobierno y Estado es explosiva y venenosa, lo que ocurra primero.

CRIMEN Y REVOLUCIÓN

La revolución, como transgresión radical del orden legal establecido, tiene una relación  originaria con las actividades criminales y así como los revolucionarios son calificados frecuentemente de bandidos, se tiene a los delincuentes como revolucionarios naturales.

Esta relación puede ilustrarse con Lenin antes de la URSS y Putin después de la URSS. El primero nunca ocultó sus simpatías por los bajos fondos, de hecho, se mofaba de los jefes del partido socialdemócrata ruso que manifestaban escrúpulos por sus tratos con el hampa. Veía más potencial revolucionario en la desfachatez de estos marginales que en la hipócrita beatitud de los miembros del comité central imbuidos, según él, de prejuicios pequeño burgueses.

De modo semejante Vladimir Putin le ha concedido patente de corso a las mafias post soviéticas, que aprecia como el potencial creativo de la nueva Rusia. Es licito a estas alturas preguntarse, ¿cuál es la ideología de Vladimir Putin? Más allá de esa suerte de realismo cínico que lo caracteriza.

Sin duda es la mentalidad del crimen organizado transnacional, esa mezcla de escepticismo moral, sentido práctico y absoluta falta de escrúpulos que hace tan eficaces y eficientes a las mafias a nivel global.

Así se pasa del Estado del Partido al Estado de la Mafia, sin solución de continuidad.

La simpatía por el crimen en Venezuela alcanzó nivel académico con Elio Gómez Grillo y sus seguidores, tuvo su administrador en Manuel Quijada, reformador del sistema judicial y su mejor ejecutor en Iris Varela, la ministro de prisiones.

La teoría de la sociedad criminógena es de una sencillez rampante. No hay delincuentes en cuanto tales. Es la sociedad quien se crea sus propios delincuentes, estigmatizando ciertas conductas como criminales, mientras santifica otras quizás peores como, por ejemplo, el comercio y la banca.

En consecuencia, la relación víctima-victimario se invierte; gracias a la revolución, ahora los delincuentes resultan ser las víctimas de la sociedad y más que ser pasibles de sanción son más bien acreedores de protección.

Así como Rafael Caldera en sus tratados de Derecho del Trabajo acuño el concepto del trabajador como débil jurídico digno de protección especial del Estado, Elio Gómez Grillo convirtió al delincuente en débil jurídico igualmente demandante de apoyo.

El resultado es un sistema penal no punitivo (otro contrasentido), se pretende superar la cárcel en una institución protectora del delincuente, se repudia la idea de castigo a favor de la “reinserción”. De aquí al empoderamiento de los Pranes no hay ni un paso.

Si la revolución en sí misma es una larga sucesión de crímenes, asesinatos, robos, secuestros, es comprensible que sus beneficiarios sean ellos mismos criminales.

Un problema, no el único ni el más grave, es que quien pierde es la gente decente.

Luis Marin
lumarinre@gmail.com
@lumarinre
Caracas - Venezuela