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miércoles, 13 de abril de 2016

CÉSAR AUGUSTO MANZANO ZAVALA, ¡¡COMO PARAR ÉSTA LOCURA!!

En mi anterior artículo y a título de conclusión, planteaba un interrogante sobre la actuación de todas las organizaciones de la sociedad ante la manifiesta intención del régimen de pauperizar al pueblo hasta lograr doblegarle su capacidad de lucha. Porque ya no debe quedar duda alguna de que la satrapía que gobierna tiene trazado el camino de negarle acceso a la población, a los productos más elementales de su dieta básica y mantenerla ocupada, saltando de negocio en negocio para ver si consigue el alimento o la medicina, para no morir de hambre o de la enfermedad que la aqueja.

Insisto en que la desfachatez y el cinismo con los que actúan los representantes del desgobierno, obedece a un guion elaborado en la isla del infortunio que no busca otra cosa que hambrear a la población propiciando la escasez de alimentos. Que quebrarle la voluntad de lucha por sus derechos, al negar la solución de la falta de medicamentos y permitir de esa manera la propagación de todo tipo de enfermedades que erosionen la salud del individuo y lo coloquen en minusvalía física y mental. Paralelamente, el régimen ha logrado en estos 17 años, que la sociedad haya aprendido a tener miedo, para lo cual propicia la impunidad de los crímenes y permite la conformación de bandas delincuenciales que imponen sus reglas en varias regiones del país. En síntesis, el régimen estimula la anomia social al negarse a acatar las normas constitucionales y más aún a pisotearlas cada vez que le venga en ganas a quien circunstancialmente, ocupa la presidencia.
Me pregunto de nuevo: a todas éstas ¿qué piensa hacer la sociedad organizada para cambiar el rumbo de ésta frenética carrera hacia el abismo? Entiendo que la AN siga en su labor de aprobar instrumentos legales que en un futuro cercano podrán servir para rescatar el Estado de Derecho. Pero esa no puede ni debe ser la única acción que se lleve a cabo para alcanzar la meta del cambio que la sociedad exige a gritos. Creo que llegó la hora de activar mecanismos que, sin violar la norma, aceleren la acción hacia los objetivos de rescate de las libertades y derechos ciudadanos.
En ese orden de ideas, me atrevo a asomar una sugerencia para responder al interrogante expuesto unas líneas atrás y es que la MUD se ensanche e incluya en su conformación a las muchas organizaciones de la sociedad que tienen un innegable peso específico, de manera que las decisiones de la MUD trasciendan el solo espectro de los partidos políticos y sean el reflejo del conjunto social como un todo. A mi entender es la única manera en las circunstancias actuales de ejecutar una movilización social que logre la presión suficiente y necesaria para detener esta insensata carrera hacia la destrucción del país.
Solo para tener una idea hacia dónde nos conduce el régimen, mientras los otros países de Latinoamérica mantienen los porcentajes  de pobreza extrema en cifras de un dígito, en Venezuela la pobreza extrema alcanza el 50% según el estudio elaborado por las tres principales universidades del país. No es aventurado imaginar que las cifras de desnutrición deben andar por las nubes, con las irreversibles consecuencias en la salud que ello comporta.
Es hora pues de la acción. No hay otro mañana que el derrumbe, a menos que la sociedad como un todo monolítico, desde la MUD, decida hacerse presente y si es necesario paralizar al país para tomar el camino de la sensatez, del rescate de la democracia y de la libertad, que no les tiemble el pulso a quienes corresponda tomar las decisiones más difíciles. ¡¡ Alea facta est ¡!
Cesar Augusto Manzano Zavala
neptuno42@gmail.com

Miranda - Venezuela 

viernes, 1 de abril de 2016

CÉSAR AUGUSTO MANZANO ZAVALA, ¿SERÁ QUE NO HAN ENTENDIDO?

Luego de la contundente victoria de las fuerzas opositoras el 6D, la Asamblea Nacional pasó a ser el único poder del Estado que no está bajo el control del ejecutivo o al servicio del mismo. Ese resultado comicial, sembró un mundo de esperanzas en el colectivo que aspiraba una actuación contundente del Parlamento para comenzar a enderezar entuertos. No ha sido así. La sociedad ya está cansada, ansiosa de acciones concretas  que se traduzcan en soluciones de los problemas que la agobian, sin embargo dichas soluciones no se ven por ninguna parte. ¿Cuánto más tiempo puede soportar una población humillada, hambreada, aterrada, sin que se produzca una reacción incontrolable? No se sabe, pero de seguir las cosas como van, ese tiempo se acortará.

Al inicio, los discursos en la AN fueron muy efectistas. Por fin, se escuchaba decir, se están ventilando públicamente las barbaridades, los delitos cometidos por los personeros del gobierno. Se han mostrado hasta la saciedad las pruebas de la corrupción más desaforada, jamás vista antes. Mientras tanto, de la bancada oficialista solo se escuchaban gritos, rechiflas, insultos, burlas.
Hoy por hoy no debe haber dudas de que la desfachatez y el cinismo con los que se conducen estas personas, es una política del gobierno y de las instituciones que tiene secuestradas, para dejar que el tiempo pase y haga sentir los resultados que tienen ellos planteados de un cambio total en el comportamiento de la población, a través de su pauperización. De llevar a la sociedad a su total anomia. De allí que se jactan de violar sistemáticamente la Constitución y las leyes. No obedecer ninguna norma que emane de la AN es parte del plan que siguen al pie de la letra. Es la conducta del malandro que impone sus propias reglas en el barrio.
Por ello no deja de sorprendernos las declaraciones de los diputados de la MUD, de economistas, de dirigentes gremiales y tantos otros, quienes dicen que esperan que el gobierno se percate que se necesita rescatar el aparato productivo. Que entienda que hay que levantar el control de cambio. Que auspicie el diálogo para salvar el país. Que debe garantizar la seguridad jurídica. Y un largo etcétera.
Mientras tanto la gente de a pie sigue su vía crucis. Saltando de un lugar a otro para obtener lo más básico de su alimentación. En una cacería de medicamentos para su salud. El objetivo es mantenerlo ocupado en estos problemas de subsistencia para que no tenga tiempo para pensar y menos para asistir a los llamados de concentraciones y marchas.
Y uno se pregunta, será que no han entendido que esto obedece a un guion según el cual el gobierno no cambiará nada sino que mantendrá su conducta gatopardiana. ¿Qué hará la mayoría de la AN que tiene el mandato del pueblo para efectuar un cambio, si el gobierno no ejecuta lo ordenado en la ley de amnistía? ¿Qué tal si no admite la nueva ley del Banco Central e impide por ejemplo que nuevos Directores del BCV nombrados por la AN se presenten a ocupar sus cargos? Qué acciones tomará la AN si el CNE insiste en su actitud obstruccionista. En ese sentido, el pueblo se pregunta qué ha pasado con los diputados de Amazonas, van a seguir en el limbo ad infinitum. ¿La AN se resignará sin chistar a aprobar leyes que el gobierno acatará cuando le convenga o no acatará en absoluto?
¿Y la sociedad organizada que hará? Los gremios, los colegios profesionales, los estudiantes, las universidades, las academias, la iglesia, los sindicatos, las ONG, los partidos, las cámaras de producción ¿Permanecerán inermes ante la anomia total de la sociedad y que ésta se tribalice sin remedio? No se perciben las respuestas.
Cesar Augusto Manzano Zavala
neptuno42@gmail.com

Miranda - Venezuela

miércoles, 17 de febrero de 2016

CÉSAR AUGUSTO MANZANO ZAVALA, LA INDIGNACIÓN ANTE EL ULTRAJE

Al regresar a lo que queda de país, luego de una corta ausencia, he tenido el infortunio de presenciar la triste realidad que nos agobia. Me tocó  hacer un recorrido por varios supermercados en busca de productos básicos de la canasta alimentaria. ¡Que experiencia tan desmoralizante!

Prácticamente no conseguí los alimentos que buscaba, lo que si me encontré fue largas e interminables colas de la gente soportando estoicamente la inclemencia de un sol que tuesta, sin saber si al llegar al punto de reparto ya no queda nada. ¡Que humillación! Y eso es lo que sucede la más de las veces, porque la cantidad de producto ofrecido no llega a satisfacer al número de personas que está en la cola esperando. Son gente de variados niveles socio-económicos que mientras esperan, intercambian inquietudes, hacen catarsis descargando ácidos comentarios sobre el gobierno y sus dirigentes, lamentándose muchos de ellos por “haber creído en las promesas de esos políticos sinvergüenzas que ahora no dan la cara”.
Decía que fue una experiencia desmoralizante porque presencié gente humilde y menos humilde, maltratada por quienes ejercían funciones de “repartidores” del bien de consumo y de “cuidadores” del orden en las colas, que se daban ínfulas de “jueces divinos” que tenían en sus manos la decisión de quién era merecedor de recibir los mendrugos que es lo que puede ofrecer una “revolución” que ha destruido la capacidad productiva de un país, que en el pasado era capaz de cubrir sus necesidades alimentarias e incluso exportar en algunos renglones.
Pude ver muy cercano a mí, un señor de avanzada edad, con expresión suplicante porque necesitaba el paquete de arroz. Le fue negado ya que la cola era muy larga y la gente se podía “enfurecer”, sin embargo, al cabo de unos minutos el “repartidor”, tras intercambio de mirada furtiva con uno de los “cuidadores”, le entregó a éste tres paquetes que imagino irían a parar a manos de alguien que seguramente mojó las del “repartidor”.
Más tarde ese día, en otro supermercado, me detuve a observar  a quienes, sacando valor de su necesidad, esperaban en una larga cola para ver si alcanzaban a obtener algún renglón de la cesta básica. De nuevo la misma escena: mujeres de avanzada edad que se han quedado solas porque su descendencia se ha ido en busca de mejores horizontes. Más allá una señora, joven aun, con dos niños, uno de quizás tres años y el otro de meses que le cuelga de un costado, es una madre con expresión de angustia, que seguramente piensa qué será de mañana. En la misma cola me llama la atención un niño con expresión altiva, con cara de valiente, de “echao p’alante”, que cuidaba el puesto para su madre. Me hizo recordar la “choza enclenque y parda”.
Estos escenarios de ultraje, de humillación, de degradación del ser humano, son el resultado del sistema económico de un socialismo cavernícola, primitivo, fracasado en todas partes, que se ufana de proteger al pueblo pero que no ha hecho otra cosa que hambrearlo, que empobrecerlo.
Mientras tanto ese pueblo consternado, que pareciera resignado a un designio fatídico, se está llenando de furia que puede explotar en cualquier momento. ¿Es eso lo que busca el régimen? ¿El caos para llevar a cabo la aventura de un autogolpe? ¿O acaso el régimen piensa que puede alargar esta situación en espera de algún milagro petrolero? Por otra parte, ¿la MUD ha considerado en su concepción estratégica estos escenarios? De ser así ¿cuál es el planteamiento táctico de la MUD para desbaratar de antemano ambas probabilidades y lograr un cambio de gobierno en un tiempo perentorio?

César Augusto Manzano Zavala
neptuno42@gmail.com
@neptuno42
@tiburcio42

Caracas - Venezuela