Mostrando entradas con la etiqueta CASO CUBA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CASO CUBA. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de junio de 2020

LUIS MARIN, ¿QUIÉN LE PAGA A MIGUEL DÍAZ–CANEL?

Es imposible imaginar a Fidel Castro como un funcionario que recibía un salario y aspiraba a una jubilación al final de su carrera, entre otras razones porque su carrera era infinita, su jornada carecía de horario, sus competencias no tenían límite, sus atribuciones indefinidas y su jurisdicción universal.

Nadie podrá explicar, nunca, como es que hasta los niños de un preescolar podían gritar: “¡Comandante en jefe, ordene!”, como lo haría cualquier cubano en cualquier parte (y no sólo cubanos, a juzgar por la conducta de ciertos venezolanos) fueran o no empleados de la administración. ¿Por qué caminos discurría esa autoridad que obviamente no derivaba de la Ley, puesto que no hay ni puede haber ley alguna que contenga semejantes disposiciones?

Alguna vez Castro simuló confesarle a uno de sus tinterillos, el pseudointelectual Ignacio Ramonet, que ganaba 30 dólares mensuales, no se sabe si para burlarse de él o del público, cosas que hacía con frecuencia. La cifra quizás provenga de que entonces se fijaba allí el límite de la pobreza, “un dólar diario” y era lo que se atribuía como salario promedio a un trabajador cubano.

El chiste pone de relieve que la cuestión estaba planteada en su mente como un dato de la realidad, de Hitler se dice que renunció a su sueldo de Canciller, un sujeto que estaba conduciendo a la humanidad hacia su destino más elevado no podía mancillarse con esas trivialidades, como Mussolini, de quien nunca se supo que cobrara ni un solo centavo por realizar el destino histórico de su pueblo.

La revista Forbes quiso estimar la fortuna de Castro en 900 millones de dólares de un modo bastante arbitrario tomando, por ejemplo, al emporio GAESA y calculando según métodos habituales cuál podría ser su capital, márgenes de ganancia etcétera, u otras empresas en principio públicas pero que dependían en última instancia del líder, como todo en Cuba.

Lo que lleva a la conclusión de que Cuba es un Estado Patrimonial, donde se confunde por completo la posesión privada de los Castro con el patrimonio público, de allí que Fidel nunca cobrara un sueldo (como probablemente tampoco su hermano Raúl y quizás ninguno de sus herederos), porque no era un empleado o funcionario público, subordinado a nada o a nadie, sino que Él era el dueño de la Hacienda.

Esta cuestión de quién paga qué a quién es de las más atormentantes de la Revolución Cubana, que descalifica a sus detractores como “mercenarios” por el hecho de “recibir dinero”, un pecado tanto más infamante si lo que reciben son dólares (no sabemos si el peso convertible o CUC tiene el mismo efecto deletéreo) y legalmente punible si provienen del “enemigo imperial”.

Retórica fantasiosa que inoculan a sus agentes en el exterior, por lo que es muy fácil identificar comunistas de closet escuchándoles acusar a quien quieren descalificar de estar recibiendo dinero del imperio, algo tanto más desconcertante cuanto que ellos mismos viven en EEUU y retozan sin rubor en las exuberancias de la sociedad de consumo.

El tema vuelve a saltar a la palestra por la reciente andanada de improperios lanzados sin comedimiento contra opositores que se encuentran en el interior de la isla, “en candela” como se dice en buen cubano, por los llamados influencers desde Miami,  salpicando a todo el mundo porque eso sí que es “escupir para arriba” o como se dice en Venezuela: “Quien tiene techo de vidrio no le tira piedras al vecino”.

En efecto, si se toma toda esta diarrea verbal y se pasa por un colador no se podrá encontrar ni un solo argumento consistente, político, jurídico, moral o de cualquier otro tipo, sea lógico o de simple coherencia del discurso, más que “recibiste dinero, ¿qué hiciste con él?”

Quien se tome la molestia de visitar la página de la National Endowment for Democracy o haga la más somera investigación en la red, encontrará listas que sobrepasan las 150 organizaciones cubanas que reciben ayudas de los EEUU, algunas muy reconocidas y otras no tanto, pero que no se pueden criminalizar por “recibir dinero” de forma transparente.

Visto desde Venezuela, estas “denuncias” resultan particularmente patéticas: todo lo que ha donado la NED a organizaciones cubanas en el año 2019 no llega ni a la mitad de lo que el régimen venezolano envía al cubano ¡en un día!, sólo en factura petrolera, esto es, sin contar lo que paga por personal de seguridad, médicos, entrenadores deportivos y otros, abiertos y encubiertos, hasta 100.000 efectivos, según las estimaciones más conservadoras.

De manera que Antonio Rodiles y Estado de Sats se han expuesto al ataque de la jauría de la red, influencers y ciberclarias, por hacer lo mismo que hacen no pocos venezolanos, incluso desde Miami, al denunciar las maniobras completamente ineficaces de la “falsa oposición colaboracionista”, porque “nadie puede equivocarse tanto por casualidad”.

Cacerolazos, marchas, caravanas, elecciones, diálogos, ayuda humanitaria, referéndum revocatorio o consultivo, plebiscito, todo eso se ha ensayado en Venezuela, con el único resultado de consolidar la tiranía.

Esos mecanismos resultarán, si acaso, en un contexto democrático donde exista un mínimo de honradez política, libertad de expresión, separación de poderes y control institucional; pero nunca funcionarán bajo un régimen totalitario comunista (salvo que se teja una red y se articule con la ayuda exterior, con laboriosidad y seriedad, pero ese es otro discurso).

Lo que se le critica al proyecto Cuba Decide es ser un indecidible. Gráficamente, es como si a un abolicionista se le hubiera ocurrido promover una consulta para ver si los esclavos preferían ser libres y los esclavistas, por su parte, liberarlos. Por favor, señora: la esclavitud se debe abolir y punto, sea lo que sea lo que opinen las partes, no hay nada que consultar.

En términos estrictamente jurídicos, no importa lo que decidan: hace mucho que el reinado de la autonomía de la voluntad ha venido cediendo terreno a los derechos adquiridos, que además son irrenunciables, como los Derechos Humanos.

Por ejemplo, ni que los trabajadores quieran puede admitirse que trabajen en condiciones de esclavitud, con una capitis deminutio frente al empleador o al Estado.

En Cuba, los súbditos cubanos no pueden contratar directa y personalmente con empresas extranjeras, sino que deben hacerlo a través de unas “entidades empleadoras” que venden a su vez la “fuerza de trabajo” a los contratistas. Un hecho curiosísimo es que para ellos no existe el despido, si el contratista no los quiere la figura que procede se llama “devolución”.

Asimismo, aquellos que van en misiones al exterior: quien contrata es el Estado, éste recibe íntegro el pago de sueldos o salarios y luego le reembolsa una pequeña parte al trabajador, más o menos el 20%, cubre otros gastos y comisiones y se embolsilla el restante 75%.

Es un privilegio exclusivísimo “no cobrar ni un centavo” por servir a la Revolución. Los demás son unos asalariados o, para llamarlos con más propiedad, unos “mercenarios”.

Luis Marin 
lumarinre@gmail.com
@lumarinre 

sábado, 16 de noviembre de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER: CINCO PREGUNTAS A“MIKE" POMPEO, SECRETARIO DE ESTADO DE ESTADOS UNIDOS, CON RELACIÓN A CUBA Y AMÉRICA LATINA

1. Tradicionalmente, la política exterior de USA con relación a Cuba se basaba en la estrategia de “contención del comunismo”. En el caso cubano eso se traducía en aislamiento diplomático, embargo económico (limitado) y diseminación de información sobre los excesos de la dictadura y sus fracasos sociales y económicos. 

Los críticos afirmaban que no había “funcionado” tras más de medio siglo de ponerse en práctica. 

En diciembre del 2014 el presidente Obama sorprendió al mundo sustituyendo esa estrategia por el engagement, pese a su promesa de que USA no se movería de su posición si el régimen antes no daba pasos en la dirección de la apertura política. 

Lejos de aceptar el cambio de postura de Estados Unidos, el régimen cubano arreció la represión contra los disidentes, planteó unas reclamaciones económicas por las consecuencias del embargo absolutamente fuera de lugar, y continuó en el camino del estalinismo político. 

Tampoco “funcionó” el engagement, como era predecible. 

Las preguntas que se derivan de estas premisas son:  

1.- Se da cuenta el Departamento de Estado de que tiene a 90 millas de sus costas a un enemigo tenaz al que debe tratar de erradicar? ¿Hasta qué punto está dispuesta a llegar la actual administración para lograr ese objetivo? ¿Han tratado de lograr un consenso bipartidista en ese sentido? No se trata de un asunto partidista, sino de la seguridad de Estados Unidos. 

Primero deseo enviar mis felicitaciones al pueblo cubano por el 500 aniversario de la fundación de la Habana. A pesar de los últimos 60 años de sufrimiento y daños económicos infligidos por el régimen de Castro, Cuba sigue siendo un país de gran historia e inmenso potencial. Esta ocasión es una oportunidad para pasar la página y comenzar el próximo capítulo de la historia de Cuba, y una prometedora estabilidad, prosperidad y libertad para el pueblo cubano. 

Cuba es una prioridad de política exterior para la administración Trump. El Memorando de Seguridad Nacional del Presidente de junio de 2017, que estableció nuestra política para apoyar al pueblo cubano, al tiempo que responsabilizaba al régimen cubano tanto por sus abusos contra los derechos humanos en el país como por su interferencia desestabilizadora en otras partes de la región, fue solo el comienzo. Desde entonces, hemos impuesto más sanciones al régimen cubano, incluida la eliminación de una autorización para viajes grupales de “confraternización”, el impedimento de buques de pasajeros y recreativos de EE.UU. como cruceros, yates y aviones privados para viajar a Cuba, y finalizar el servicio de transporte aéreo estadounidense programado a todos los aeropuertos cubanos excepto La Habana. Tomamos estas medidas porque el pueblo cubano no se beneficia en gran medida de tales intercambios, el régimen lo hace. Todas estas acciones están diseñadas para evitar que los dólares estadounidenses llenen los bolsillos de los militares cubanos, las mismas personas que reprimen al pueblo cubano en el país, apoyan a Maduro en Venezuela y están alineados con Putin en Rusia. 

2. Se ha vuelto a la política de sanciones económicas contra el régimen de La Habana por su apoyo militar, fundamentalmente de inteligencia, a los regímenes de Venezuela, Bolivia, y Nicaragua. ¿Está dispuesta la Administración actual a llegar a un bloqueo naval para impedir el suministro de petróleo venezolano a Cuba? 

La interferencia de Cuba en Venezuela y otros países de la región es totalmente inaceptable. Particularmente atroz es la participación de los militares y los servicios de inteligencia cubanos que apoyan al déspota Maduro, a cambio de envíos de petróleo venezolano. Este petróleo pertenece al pueblo venezolano, que está sufriendo enormemente bajo la crisis económica, política y humanitaria que creó la corrupción y la mala gestión de Maduro. El uso del petróleo por parte de Maduro para pagar la intromisión y los abusos de Cuba es un robo a gran escala y es ilegal según la ley venezolana. Continuamos buscando nuevas formas de limitar este intercambio ilegal. Estados Unidos se centra actualmente en las herramientas de diplomacia y sanciones para generar presión con el fin de lograr una transición democrática en Venezuela. Hemos realizado más de 200 designaciones relacionadas con Venezuela desde 2017, bajo la Ley de Designación de Cabecillas Narcotraficantes Extranjeros (Kingpin Act) y varias órdenes presidenciales. Estas acciones impiden que el régimen ilegítimo de Maduro use el sistema financiero de EE.UU. para sus prácticas económicas corruptas y socialmente destructivas, e imponen un costo al régimen por sus prácticas ilícitas, violaciones de los derechos humanos y corrupción. 

3. El “caso cubano” no puede separarse del “caso venezolano”. La Habana dirige totalmente a Venezuela. Evidentemente, no basta la participación “pasiva” de Washington, y las naciones latinoamericanas carecen de una tradición activa para erradicar a una nación imperialista como Venezuela-Cuba. No se trata de que Estados Unidos desembarque tropas en el país, pero si se espera que sea capaz de destruir militarmente las defensas venezolanas desde el aire mientras otras naciones latinoamericanas ocupan militarmente el terreno. ¿Contempla usted, señor Secretario, un escenario de esa naturaleza? 

El régimen cubano ha dejado en claro que no solo apoya, sino que es responsable de los abusos de poder del régimen de Maduro. Estados Unidos sigue resuelto a apoyar activamente una transición pacífica a la democracia, la libertad y el estado de derecho en Venezuela. El Presidente Trump ha dicho que todas las opciones están sobre la mesa en Venezuela, incluida la opción militar, pero en el Departamento de Estado actualmente estamos enfocados en desplegar todas nuestras opciones diplomáticas y económicas para apoyar al Presidente interino Guaidó y a la Asamblea Nacional en una restauración pacífica de la democracia, la libertad y el estado de derecho. Hemos dicho muy claramente todo el tiempo que haremos todo lo posible para restaurar la democracia para el pueblo venezolano, y estamos trabajando en estrecha colaboración con socios de todo el mundo para que eso se convierta en realidad. Sin embargo, Estados Unidos está decidido a mantener todas las opciones sobre la mesa para restaurar esa democracia. 

4. En el caso de Bolivia también es flagrante la injerencia cubana. El actual embajador cubano es un coronel especializado en inteligencia y represión llamado Rafael Zamora, apodado “el Gallo Zamora”, que le ha recomendado a Evo Morales “que aguarde hasta que los americanos se cansen”, la misma estrategia que siguen en Venezuela con Maduro y que en Cuba les ha dado resultado. ¿Se van a “cansar” los estadounidenses o hay una política de sanciones crecientes hasta que se respete la voluntad de los bolivianos en unas elecciones libres? 

Ciertamente la presencia cubana se puede sentir en toda la región. Ecuador expresó recientemente su preocupación de que los cubanos estaban interfiriendo en su territorio soberano, y hemos visto cómo el régimen cubano ha interferido históricamente en Nicaragua, Bolivia y Venezuela. Estamos monitoreando los eventos que se desarrollan rápidamente en Bolivia y la partida de Evo Morales y otros miembros del gobierno boliviano. Hacemos un llamamiento a todos para que se abstengan de la violencia durante este tiempo tenso y continuaremos trabajando con nuestros socios internacionales para asegurar que perduren la democracia y el orden constitucional de Bolivia. El pueblo boliviano merece elecciones libres y justas que respeten su constitución. Encomiamos el trabajo profesional de la misión técnica de la Organización de Estados Americanos (OEA) que encontró numerosas irregularidades atroces con las elecciones bolivianas del 20 de octubre, cometidas en nombre de Evo Morales. Apoyamos plenamente los llamamientos de la OEA y de Bolivia para nuevas elecciones y un nuevo Tribunal Electoral que pueda garantizar elecciones libres y justas que reflejen la voluntad del pueblo boliviano. 

5. Daniel Ortega, al comienzo de la crisis parecía decidido a adelantar las elecciones y a marcharse si el fallo le era adverso. Después de centenares de asesinatos ¿Washington contempla esa posibilidad o lo da todo por perdido? Si es así, ¿qué hará la actual administración norteamericana? 

La posición de Estados Unidos con respecto a Nicaragua es clara: el régimen de Ortega debe cesar su represión y responder a los reclamos de los nicaragüenses por elecciones verdaderamente libres y justas, que sean transparentes y anticipadas. La represión del régimen ha provocado la huida al exilio de más de 70 mil nicaragüenses desde abril de 2018. La decisión unilateral del régimen de Ortega de abandonar el proceso de diálogo nacional en julio traicionó sus verdaderas intenciones. Estados Unidos está trabajando a través de la diplomacia y las sanciones para lograr una resolución pacífica a la crisis política y económica de Nicaragua. La OEA ha designado una Comisión sobre Nicaragua, compuesta por representantes de Estados Unidos, Argentina, Canadá, Jamaica y Paraguay, para llevar a cabo los esfuerzos diplomáticos al más alto nivel para buscar una solución pacífica y efectiva a la crisis. Estados Unidos sancionó a tres funcionarios nicaragüenses el 7 de noviembre por abusos contra los derechos humanos, fraude electoral y corrupción. Hemos sancionado a 14 personas y una entidad desde el comienzo de la crisis. 

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com 
@CarlosAMontaner  

viernes, 31 de mayo de 2019

ESTEBAN FERNÁNDEZ: AQUELLOS HIPÓCRITAS BARBUDOS

La mayoría del pueblo los recibió en 1959 como si hubieran ganado la tercera guerra mundial. Lo primero que me llamó erróneamente la atención fue que tal parecía que había más comandantes que soldados. Un grupo de andrajosos -hoy en vía de extinción- que fueron convertidos en héroes por una cretinada cubana. Al recordar esa etapa inicial de nuestra tragedia me parece que estoy escribiendo sobre los dinosaurios en la era Mesozoica.

Al único que conocí personalmente -y siempre nos llevamos mal- fue a “Pepe” Duarte Oropesa a quien acusaban de haberse puesto él mismo los gradoCOMO QUINCE, s y cuando yo en California le toqué el tema se rió y me dijo: “Si, es cierto, pero todos los demás, -más o menos- hicieron lo mismo o ¿quiénes tú crees que les pusieron las estrellas en los hombros a Fidel y a Raúl? Pues, ellos mismos…”

Se hicieron famosos de sopetón. Ya para mayo del 59 yo me sabía los nombres de la mayoría de ellos. Y todo esto lo escribo de memoria. Parecían -con los rosarios y escapularios en sus cuellos- buena gente, pero resultaron ser -en un 99% de los casos- tremendos H.P.

El más joven era Joel Iglesias, el más chusma era Efigenio Ameijerias y el más viejo era el traficante Crescencio Pérez. El único con prosapia familiar era Raúl Chibás. El penúltimo en fallecer -que yo sepa- fue Víctor Bordón Machado y después en el Jackson Hospital falleció, Jaime Costa.

Fue ascendido a comandante en enero de 1959, después de haber perdido las dos piernas y una mano como resultado de su actividad terrorista.

En el grupo de comandantes estaba un sinvergüenza delincuente común condenado como falsificador de cheques llamado Raúl Menéndez Tomassevich. Fue en la prisión de “Boniato” donde se empató con los Castro. El primero en morir fue “Paco” Cabrera destrozado por la hélice del avión en el viaje inicial a Venezuela del dictador.

Cristino Naranjo fue balaceado a la entrada de Columbia por Manuel Beatón. Faustino Pérez se choteó completamente al frente del Ministerio de Recuperación de Bienes. De “león” contra Batista resultó ser un “ratón” durante el castrismo.

Me caía bien mi coterráneo Raúl Díaz Torres y como una patada en el estómago Raúl Castro, el Che Guevara, Ramiro Valdés y Faure Chomón. A Fidel Castro ni lo cuento porque mi padre me había inculcado un odio feroz contra él casi desde el mismo ataque al Moncada. Camilo, a pesar de la guataquería popular nunca fue santo de mi devoción.

Algunos como Pedro Luis Díaz Lanz, Ramón Güin, Aldo Vera Serafín, y casi todos los comandantes del Segundo Frente del Escambray abandonaron y se separaron del castrismo. Unos se fueron para Miami y otros sufrieron años de cárcel.

Como siempre me ha dicho Jorge Rodiles el primero en rebelarse, desde la misma Sierra, fue Higinio “Nino” Díaz. Las broncas entre “Nino” y Raúl fueron legendarias. Rolando Cubela participó en una conspiración para matar a Fidel Castro pero su actuación en la prisión dejó mucho que desear.

El caso más inverosímil fue el de Eloy Gutiérrez Menoyo que se escapó en bote, luchó contra el castrismo con las armas en sus manos, desembarcó allá, sufrió prisión, y a última hora “la defecó” yéndose para Cuba a vivir y murió siendo detestado por ambas partes del conflicto. Provenientes del antiguo ejército estaban Ramón Barquín, José Ramón “el gallego” Fernández, Enrique Borbonet y José Quevedo.

Huber Matos le envió una carta a Fidel Castro protestando contra la penetración comunista en el gobierno y cumplió largos años de prisión, pero no obstante eso muchísimas personas no le perdonaron nunca su actuación en Camagüey y siempre lo han acusado de haber fusilado a mucha gente. Matos fue detenido por el comandante güinero -antiguo empleado de “El Congo” de Catalina- Arsenio García Dávila.

Otros se acomodaron y utilizaron sus meses en las montañas como si se hubieran comprado el billete premiado de la lotería. Han vivido “como Carmelina” con el ‘tumbao’ de ser “Comandantes Históricos de la Revolución”, dos buenos ejemplos son los descarados Guillermo García Frías y Universo Sánchez. Otros que se hicieron conocidos del público fueron Rodiles, Lussón, Escalona, Acevedo, Casas Regueiro, Gálvez, Miret, Vallejo, Castilla. Y torturando en Vietnam estaba Fernando Vecino Alegret.

El delincuente común Juan Almeida fue uno de esos que su cercanía con Fidel Castro, y su sumisión absoluta, lo llevó a vivir como un marajá hasta el día de su muerte. Sin embargo, por mucho que he tratado no he podido conseguir un solo incidente que lo coloque participando de la represión en la Isla. “Vive bien” sí fue, pero parece que torturador no. Desde luego, él hizo buena la frase de “tanta culpa tiene el que mata la vaca como él que le aguanta la pata”.

Había algunos que eran más bien conocidos por su alias o “nombres de guerra”: “Diego”, “Villa”, “Nicaragua”, “Aníbal”, “Papito”, “Piti”, “Pinares”, “Polito”, “Olo”, “Lalo”, “Furry”, ” San Luis”. Llegó al exilio a través del puerto del Mariel -donde falleció- el comandante Víctor Mora quien fuera el primer jefe del Regimiento Agramonte en Camagüey. En Santo Domingo, desde hacía muchos años, estaba Delio Gómez Ochoa.

El repugnante del “Che” donde único se distinguió fue como asesino en serie y después como “carne de cañón” en Bolivia creyéndose que de verdad en la Sierra Maestra se había convertido -gracias a unas cuantas escaramuzas- en un verdadero guerrillero. Con anterioridad le habían dado varios puestos importantes y en todos fracasó.

Varios, como Félix Pena y Augusto Martínez Sánchez, se suicidaron, y fusilaron a William Morgan, a Humberto Sorí Marín, a Plinio Prieto, a Miguel Beatón y a Jesús Carrera. Otro criminal nato resultó ser el comunista Félix Torres en La Campana, Las Villas.

Hubo -y todavía algunos están ahí- varios que se fueron a estudiar en los países detrás de la cortina de hierro. Unos en el arte de la guerra y otros en “inteligencia, contra inteligencia y la represión” y alcanzaron los grados de generales.

Los peores esbirros han sido Ramiro Valdés, José Abrahantes y Manuel Piñeiro Losada alias “Barba Roja”. El soldado más sobresaliente de esa jornada fue el general Arnaldo Ochoa y precisamente por distinguirse tanto lo fusilaron.

Al final de la jornada fueron una monumental decepción para la tonta mayoría que creyó fanáticamente en ellos. Fue la primera ocasión en que me di cuenta de que la mayoría muchas veces se equivoca.

En resumidas cuentas, de ese grupo de barbudos con las estrellas en sus hombros yo creo que no quedan ni 15 vivos y son octogenarios pero como ninguno de ellos tiene vergüenza ni conciencia dudo mucho que internamente carguen con la pena de haber sido participes e iniciadores de la debacle en Cuba.

Enviado a nuestros correos por
Alfredo M. Cepero
@AlfredoCepero
lanuevanacion@bellsouth.net

jueves, 2 de mayo de 2019

ALFREDO M. CEPERO, TODOS SOMOS CULPABLES (CASO CUBA)

De ser posible resumir en una sola oración nuestra desgracia nacional, tendríamos que decir que perdimos a Cuba por la desidia de Prío, la avaricia de Batista y la maldad de Castro.

Durante muchos años me ha molestado la recriminación de unos cubanos contra otros por la horripilante pesadilla que ha sufrido nuestra patria bajo la tiranía castrista. Muchos de los que han nacido y son producto del sistema de adoctrinamiento del régimen nos culpan a los más viejos de haber facilitado la instauración de la tiranía. La frase favorita es: "Ustedes lo pusieron y ustedes son los que tienen que quitarlo".  

Por su parte, muchos de mi generación acusan a los más jóvenes de indiferencia y hasta de cobardía por no enfrentarse a la tiranía. Y los peores, aquellos que, habiendo logrado escapar de la pesadilla, olvidan a la patria que los vio nacer. Más de una vez he escuchado:"No me hables de Cuba porque aquello no hay quién lo arregle y yo no tengo intención de regresar jamás".

Este es el tipo de pensamiento y de conducta de una 'quinta columna' que ha hecho posible la prolongación de aquella barbarie por  más de 60 años. Para esta gente, según el vernáculo cubano, "la culpa de todo la tiene el totí". Ellos no aceptan culpa ni responsabilidad alguna. La realidad es que, en mayor o menor grado, todos somos culpables y todos tenemos la obligación de contribuir a la libertad de Cuba.

Pero, pongo el parche antes de que salga el grano y alguien me acuse de ignorar a los millares de patriotas que han ofrendado vida, libertad y dinero en el empeño de ver a Cuba libre. Exonero de toda culpa y admiro intensamente a los centenares de fusilados, millares de combatientes y centenares de miles de presos que han sido testimonio elocuente de nuestro amor por Cuba. Su vida fructífera y su inmolación heroica tienen que ser materia obligada en nuestras escuelas futuras y la base de la República Constitucional y Democrática por la que ofrendaron sus vidas.

Por otra parte, para entender mejor nuestra deplorable situación actual considero de suma importancia pasar revista a nuestra historia reciente. No estamos aquí por pura  casualidad sino como resultado de nuestra falta de formación ciudadana. En mi opinión, nunca entendimos que el pueblo era el soberano y los gobernantes nuestros empleados. Ellos estaban para servirnos y nosotros para quitarlos y ponerlos.

Vergonzosa conducta la nuestra cuando calificábamos de tonto al gobernante honrado, admirábamos al gobernante ladrón y rendíamos pleitesía femenina al dictador de quien decíamos :"Este es el hombre". En nuestra breve vida republicana tuvimos 12 años de verdadera democracia bajo los gobiernos primero de Batista (1940-1944) y después los  auténticos entre 1944 y 1952. Pero, tanto Grau como Prío, dieron protección y abrigo a delincuentes que asaltaron y derrocharon los fondos públicos. Los amigos del presidente disfrutaban de impunidad para violar la ley. El pueblo aplaudía como focas amaestradas.

Esa indiferencia ante el escándalo fue utilizada por una mafia agazapada que resentía haber sido confinada a los cuarteles. Como los delincuentes, entraron amparados por las sombras de la  noche y le dieron el tiro de gracia a nuestra democracia. El presidente olvidó que, en una república constitucional, las leyes tienen que ser más poderosas que las balas y que su obligación era hacerlas respetar.

Ante el vacío de poder, el 10 de marzo se convirtió en fecha histórica cuando un grupúsculo de militares se hizo con el poder absoluto sin disparar una bala. ¿Y del pueblo qué? Del pueblo nada. Enfermo de asco el pueblo aceptó el asesinato de nuestras instituciones republicanas como si no hubiera pasado nada. Por mi parte, no puedo evitar pensar que si Prio se hubiera quedado en palacio no habría habido 10 de marzo. ¡Qué distinto hubiera sido con un Tony Varona de presidente!

De ser posible resumir en una sola oración nuestra desgracia  nacional, tendríamos que decir que perdimos a Cuba por la desidia de Prío, la avaricia de Batista y la maldad de Castro. Ellos fueron los verdaderos y únicos culpables. Ahí está la enseñanza que debe ilustrar nuestros esfuerzos por recuperar la libertad perdida. Trabajemos para que en nuestro futuro no haya lugar para gobernantes ladrones, cobardes o tiranos.

Pero tenemos que empezar por dejar de darle oxígeno a la tiranía acusándonos los unos a los otros. 

Nada que haya hecho otro opositor es tan dañino a nuestra libertad como la opresión y la miseria desatada sobre nuestro pueblo por la tiranía castrista. Es hora de hacer patria con nuestro perdón, nuestra compasión y nuestra tolerancia hacia quienes luchan por nuestra misma causa.

Quienes insistan en dividir dejen el camino libre a quienes quieren unir. Quienes se empeñen en destruir no estorben a quienes se proponen construir. Los ajustes de cuenta, si fuera necesario alguno, se han de hacer en nuestros procesos democráticos, donde el pueblo es el soberano y los gobernantes sus servidores asalariados.

Alfredo M. Cepero
@AlfredoCepero

miércoles, 20 de febrero de 2019

OSCAR ELÍAS BISCET, ¡INASISTENCIA!: LA MEJOR RESPUESTA AL FALSO REFERENDO,


Al parecer no tienen memoria. Podría pensarse que el tiempo y la senilidad se apoderaron de ellos, pero no es así. Las promesas contraídas durante la juventud, las violentaron en esa misma edad y destruyeron impunemente el orden jurídico democrático de la nación. 

Esta verdad incomprensible para la época fue el pilar del Estado de los hermanos Castro.

Si bien Fidel Castro fue el actor intelectual de la destrucción del orden democrático cubano, su hermano Raúl fue el cancerbero rabioso de la ejecución de esa bochornosa política. 

Pero veamos esa singular historia en las propias palabras del general Raúl Castro (RC).
El 18 de enero de 1959 Raúl expuso en una entrevista a la revista Bohemia (B), en el aeropuerto de Santiago de Cuba, las siguientes ideas:
B - ¿Usted es partidario de una constituyente?
RC - ¡Ni hablar!... Eso es lo que quisieran muchos, porque en nuestra Constitución (1940) hay una serie de puntos bien claros y precisos que nunca se han cumplido, pero que trataremos de cumplir.
Después de una pausa, continúa…
RC –Puedes asegurar que si nosotros logramos hacer cumplir fielmente la Constitución de 1940, habremos realizado una verdadera revolución.
Por supuesto, esa fue la única verdad proferida por Raúl Castro, pues no pusieron en práctica la Carta Magna del 40, por lo que nunca hicieron una verdadera revolución.

Raúl Castro, como Fidel Castro, era agente de la inteligencia soviética. Pero su postura nada oculta en favor del comunismo, lo hacían ver como un hombre de izquierda. Aunque él en esa entrevista con Bohemia negó ser comunista y lo clasificó como un sambenito.
El 11 de enero de 1959 Raúl Castro fusiló en una fosa común a 71 personas relacionadas con el ejército de Batista, su sentencia fue en un juicio amañado y sin garantías procesales. Incluso, algunos de esos militares no guardaban relación alguna con los sucesos del ataque al cuartel Moncada en 1953. Este crimen de lesa humanidad es llamado “La masacre de Santiago de Cuba”.

La prensa internacional protestó enérgicamente por los fusilamientos y llamó a Raúl Castro como hombre de izquierda, duro y sin escrúpulos en la práctica de la justicia, según Bohemia. El articulista observa la postura de su entrevistado y dice: “Raúl ha tomado a la ligera las acusaciones y a la pregunta “¿Cuántos fusilamientos se han llevado a cabo en Oriente? Su ayudante el teniente Peña responde por Raúl: -Ciento catorce (114)… y Raúl reafirma que “¡Hay que matar como a doscientos más!”.

Claro está, esa actitud desafiante solo fue para la prensa; pues como despreciable y cobarde victimario, retiró los cadáveres de la fosa común, de los acontecimientos de “La masacre de Santiago de Cuba”, y los cuerpos de esas víctimas de la injusticia fueron arrojados al mar, a la Fosa de Bartlett, frente a la ciudad santiaguera.

Los hermanos Castro mantuvieron una fanfarronería elevada bajo la protección de su metrópolis la Unión Soviética con respecto a los países extranjeros y hacia el interior de la isla cubana por su posición de poder absoluto en el control del país y las armas del terror de estado. No obstante, como todo abusador, en lo más íntimo de su ser, son unos cobardes. El ejemplo más concreto de estos usurpadores del Gobierno del país es la injerencia militar en muchos países de varios continentes; sin embargo, en esa misma actitud belicista nunca intentaron recuperar las tierras de Guantánamo, donde aún hoy está la base militar de EEUU.

El carácter parsimonioso del General Castro no es único. Asimismo pudimos observarlo recientemente con la huida de prisa y corriendo de gobernante continuista Miguel Díaz-Canel, cuando fue asediado por un grupo descontento del pueblo de Regla. Pero antes, había ocurrido con su comandante Fidel Castro, en la populosa esquina de Malecón y Galiano, en Centro Habana, en los sucesos de rebeldía del maleconazo, en 1994.

Del mismo modo, la circunstancia más reciente y llamativa fue la precipitada reunión del general Castro con el embajador estadounidense en La Habana, en franca violación de los protocolos internacionales de diplomacia. En ese caso fue para dar la excusa de que su Gobierno no estaba implicado en el terrorismo sónico hacia los funcionarios diplomáticos de esa sede.

Los regímenes dictatoriales, en especial los totalitarios, aplican el terror de estado para subyugar mediante el miedo a sus pueblos. Pero el miedo se puede vencer, ya antes lo hicieron los rusos, alemanes y pueblos europeos. Hoy lo hace Venezuela en busca de su libertad. ¿Por qué no los cubanos?

En Cuba existen nuevas circunstancias que favorecen la liberación de su gente. Uno de ellos es la concientización de las personas de que se vive sin libertad y democracia, en una franca dictadura. Esta no puede disfrazarse más de demócrata ni fusilar a mansalva como hacía años atrás. Los últimos casos fusilados injustamente tuvieron una gran condena y solidaridad internacionales que dejó sin credibilidad y amigo al régimen. Hoy existen más personas democráticas y sensibles con el sufrir de pueblo cubano por el mundo; que no cerraran sus ojos ante los crímenes de lesa humanidad y atropellos de los isleños cubanos.
Dentro de Cuba existe una oposición fuerte, digna, inteligente y valiente en convivencia junto a sus líderes. Capaz de dirigir el descontento popular hacia la conquista de la libertad. Pues todos, primero en la individualidad de su ser y después como grupo liberémonos de ese miedo congelante del alma y seremos una nación libre.

Para encontrar esos valores de libertad y prosperidad debemos seguir el consejo edificante de aquellos que proponen no cooperar con el régimen a través de ausentarse a su falso referendo y así evitar su legitimización y legalización en el gobierno. Después será más fácil de echarlo del poder usurpador de la nación por ser nosotros parte de una multitud de honrosos ciudadanos.

Oscar Elías Biscet
@OscarBiscet
lanuevanacion@bellsouth.net

lunes, 18 de febrero de 2019

LUIS MARIN, REFERENDO IGNORADO, CASO CUBA


Se aproxima el 24 de febrero sin que hasta ahora ningún jefe de Estado, hacedor de opinión, o sala de redacción de algún medio global haya puesto un foco de atención en la flagrante violación a los derechos universales que está a punto de perpetrarse en Cuba.

El poco interés que las instituciones mundiales le dispensan a Latinoamérica se destina casi todo a Venezuela dejando a salvo que todo el desbarajuste producido en este país ha sido planeado y escrupulosamente ejecutado desde un centro de operaciones que precisamente se ubica en La Habana.

Al principio del proceso de reforma constitucional los medios globales esparcieron una serie de mentiras haciendo ver que representaba una apertura del régimen, que abandonaba el avance hacia una sociedad comunista, introducía la propiedad privada e incluso el denominado matrimonio igualitario, lo que fue saludado por Amnistía Internacional como “un gran avance”.

Es el caso que después de la “discusión” del proyecto con “las masas”, se reinsertó en el artículo 5 junto a la construcción del socialismo “el avance hacia la sociedad comunista”; se reformuló la propiedad privada “con un papel complementario en la economía” y se eliminó el famoso artículo 68 del matrimonio igualitario, sin que AI haya emitido un nuevo comunicado considerando esto como “un gran retroceso”.

Lo más importante es que pretenden legitimar todo en un mal llamado “referendo” en el que sólo está permitido votar SI, porque cualquier otra alternativa, incluso la que le es consustancial de votar NO, lo consideran un sabotaje, instigado por la contrarrevolución, por lo que prohíben promoverlo y quien lo intente es reprimido brutalmente y encarcelado.

Es evidente que en esas condiciones es imposible considerar que haya expresión de la voluntad popular, como es falso que el texto se haya elaborado “con todos y para el bien de todos”, cuando en realidad fue redactado y modificado a discreción por un comité del partido comunista presidido por Raúl Castro.

El hecho crudo y duro es que esta serie de arbitrariedades y abusos se perpetran a cielo abierto, a la vista del mundo, sin que aparentemente pueda hacerse nada al respecto, lo que impone una reflexión muy severa acerca de lo que pueda estar pasando en esta tan celebrada civilización del siglo XXI.

Lo que primero salta a la vista es el enorme poder que despliega el comunismo cultural en los medios de comunicación, en las instituciones que administran la educación como las universidades y academias, en los parlamentos y gobiernos, en los líderes de opinión, muchos de los cuales le deben su celebridad precisamente a los partidos y organizaciones filocomunistas.

Por poner un ejemplo, la alianza rojiverde, de comunistas y fundamentalistas islámicos, pone el foco de atención contra Israel, mediante calumnias, francas mentiras y tergiversaciones demonizan al Estado Judío, la única sociedad abierta del medio oriente con una vibrante democracia pluralista, al punto de propinarle más de sesenta condenas en la ONU, frente a cero condenas para la Cuba de Castro o la denostada Venezuela de Maduro.

Maduro sigue siendo Secretario General del Movimiento de Países No Alineados, cargo que recibió de Hasán Rouhani, Presidente de Irán, agrupación de 120 países, más 15 observadores, todos miembros de la ONU, cuya refundación se proponen, además de “la defensa del pueblo palestino; el fin del bloqueo a Cuba y la descolonización de Puerto Rico”, según la agenda que anunció aquel en su toma de posesión.

El Foro de Sao Paulo agrupa a más de 120 partidos y organizaciones de extrema izquierda, que hoy se encuentran en el poder en diez países: Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, México, Uruguay, Ecuador, El Salvador, Dominica, República Dominicana e influye en el gobierno de España a través de la Izquierda Unida y sus aliados, Podemos y el PSOE.

Michelle Bachelet, líder socialista, alta representante de la ONU para los DDHH, vivió su exilio en los años 70 en la RDA, detrás del muro de Berlín jamás observó el menor rastro de tiranía. La Fiscal de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda, es musulmana, de la República Islámica de Gambia, dicho sea al pasar que la Organización para la Cooperación Islámica agrupa a 57 países, la Liga Árabe reúne 22, incluyendo a “Palestina”. Federica Mogherini alta representante de la UE para asuntos exteriores y políticas de seguridad reúne la doble condición de comunista e islamista.

Esto explicaría el silencio en torno al “Referendo” de Cuba, la aparente indiferencia de la comunidad internacional y las pocas esperanzas que puedan abrigarse de que se encienda alguna alarma en torno a un proceso que está viciado desde el origen, pero que parece imposible de contrarrestar.

Si ni siquiera se puede promover ni votar NO, lo único que queda es el recurso al boicot, urnas vacías, no participación, en el entendido de que la llamada constitución será aprobada de todas maneras; pero se pondrá de manifiesto su falta de legitimidad, basada en la ausencia de consentimiento que es, a todas luces, mayoritario.

Pero aunque no lo fuera, llegamos al centro del argumento: la Libertad no es decidible. No se puede poner a una colectividad a decidir si prefieren el comunismo o la libertad, porque la libertad es consustancial a la condición humana y es irrenunciable por principio.

Tanto menos puede aparentarse que las personas optan libremente por un régimen de partido único, cuando ese partido único ya está en el poder reprimiendo y acosando a los otros, de manera que manifiestan su disenso contra todo riesgo, lo que en consecuencia invalida la supuesta declaración de voluntad de los demás, arrancada con violencia, bajo coerción, con abuso excesivo de la fuerza.

Aunque los medios globales mientan deliberadamente, confundan al público y tergiversen el contenido real de la nueva constitución castrista, que en realidad es la misma estalinista ahora vigente, con algunos retoques, los hechos terminarán imponiéndose.

Es inútil discutir si es compatible con la Carta Democrática Interamericana porque desde el principio se autodefine como “fidelista, marxista y leninista”, lo cual la separa no sólo de América, como en los años 60 cuando Cuba fue suspendida de la OEA, sino de occidente, porque hasta Rusia, donde se creó el adefesio, repudia al leninismo, esa glorificación de la dictadura totalitaria.

Como ya asentaron los clásicos, fundadores del constitucionalismo: “Una sociedad en la que no está asegurada la garantía de los derechos ni determinada la separación de poderes, carece de Constitución”.

Y esta verdad no puede refutarse con la punta de un fusil.

Luis Marín
@lumarinre

sábado, 22 de diciembre de 2018

CARLOS ALBERTO MONTANER, SESENTA AÑOS DESPUÉS DE LA BORRACHERA


El primero de enero de 1959 Fulgencio Batista huyó de Cuba y se inició la revolución cubana. Hace seis décadas de esa fecha nefasta. Nos reunimos un grupo de muchachos. Yo tenía 15 años y era un chico flaco, esperanzado y políticamente analfabeto. Me sentí muy feliz. No sé cómo, dónde o por qué fuimos a ver, o nos encontramos, al abogado Óscar Gans. Había sido Primer Ministro de Carlos Prío, el último presidente constitucional cubano. Tenía fama de honrado e inteligente. 

Gans escuchó con interés nuestra ilusionada algarabía y sólo atinó a decirnos una frase enigmática que no he olvidado: “las revoluciones son como las grandes borracheras … el problema es la resaca”. La resaca era la sensación de hastío, de hartazgo, de mala digestión, de “por qué me emborraché e ingerí esa mezcla absurda de alcoholes que hoy me hace sentir tan mal”. La resaca es lo que en otras latitudes llaman el “ratón”. 

A los pocos meses entendí lo que Gans nos había querido transmitir. Comenzaba la resaca. Estábamos en manos de unos revolucionarios iluminados, guiados por consignas aprendidas en los cafetines,  dispuestos a cambiar a punta de pistola las señas de identidad de una sociedad que tenía varios siglos de existencia. Un país que, hasta ese momento, a trancas y barrancas, había sido receptor neto de inmigrantes, el mejor índice que se conoce para medir la calidad de cualquier conglomerado humano. 

Fidel, el Che, Raúl Castro, y unos cuantos tipos más, audaces e ignorantes, estaban decididos a liquidar una imperfecta democracia liberal, regida por una Constitución socialdemócrata, totalmente perfectible, y transformar ese Estado en una dictadura prosoviética sin propiedad privada, ni derechos humanos, y mucho menos separación e independencia de poderes. Simultáneamente, echaban sobre los hombros de los cubanos la responsabilidad de “enfrentarse al imperialismo yanqui” y transformar el planeta para imponer a sangre y fuego el “maravilloso” modelo social desovado por Moscú desde 1917. 

Actuaron velozmente. A los 20 meses habían logrado el 90% de sus objetivos domésticos. En octubre de 1960 no existían vestigios de libertad de prensa. No había grupos políticos diferentes al “movimiento único” creado y sujeto férreamente por el Máximo Líder, de manera que, en su momento, les fue fácil llamarlo “Partido Comunista”. No había escuelas ni universidades privadas. Tampoco había empresas medianas o grandes en poder de la “sociedad civil”. Todas fueron asumidas por el Estado mediante un simple decreto. La dictadura totalitaria se había consumado, repito, en un 90%. 

El 10% restante ocurrió el 13 de marzo de 1968. En esa fecha, Fidel Castro perpetró un larguísimo discurso en el que anunció la “ofensiva revolucionaria”. Acabó con el “cuentapropismo” de entonces. De un plumazo se tragó casi sesenta mil microempresas y convirtió a la Isla en el país “más comunista del mundo”. Para arreglar un paraguas, un par de zapatos o un ventilador había que dirigirse al Estado. Lógicamente, el desastre fue absoluto y la nación se convirtió en una escombrera. Los millares de valientes que se opusieron a ese destino fueron fusilados o encarcelados durante muchos años. 

¿Cómo se llevó a cabo esa locura revolucionaria? Tres iluminados no son capaces de realizar una tarea de esa envergadura. Sencillo: metiéndoles la mano en el bolsillo a los probables adversarios. Primero, crearon una enorme clientela política regalándole “al blo” todo lo que no le pertenecía al Comandante.

Rebajaron el 50% de los alquileres y del costo de la electricidad y los teléfonos. Dispusieron de la tierra como les dio la gana. Ellos sabían que la economía colapsaría como consecuencia de la manipulación de los precios, pero el objetivo no era conseguir la prosperidad, sino crear una legión de estómagos agradecidos a los que no tardarían en ajustarles las tuercas. 

Mientras disponían de los bienes ajenos (y se quedaban con las mejores casas, autos y yates), les entregaron a los soviéticos los mecanismos represivos. Desde el principio la policía política y el corazón del Ministerio del Interior fueron asignados a los camaradas formados por el KGB.

A las pocas semanas de instalados los Castro en la casa de gobierno comenzaron a llegar los siempre discretos “hermanos del campo socialista”. A mediados de 1962 eran algo más de 40,000 asesores. Cuando se fueron los “bolos”, como les llamaban irreverentemente en la Isla, dejaron instalada la jaula. Dentro de ella se abrazaban millones de cubanos temerosos y obedientes.

Sesenta años después los castristas saben que el “modelo cubano” es totalmente improductivo e inviable. Son unos negreros que viven de alquilar esclavos profesionales a los que les extraen una plusvalía del 80%. O policías que montan llave en mano la nueva dictadura, como han hecho en Venezuela. O viven de las remesas de los exiliados, de las dádivas de las iglesias, o de bañar en el mar y pasear turistas en contubernio con empresarios extranjeros a los que no les importa la catadura del socio local, siempre que les deje copiosos beneficios. Así son las resacas revolucionarias. Suelen ser muy largas y muy tristes.     

 Carlos A. Montaner
@CarlosAMontaner

domingo, 19 de marzo de 2017

ANGÉLICA MORA, TEATRO, CASO CUBA

APUNTES DE UNA PERIODISTA

Teatro: Lo tuyo es puro teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro. (Bolero, La Lupe)

El castrismo desde sus inicios, ha inventado su propio teatro con situaciones, dogmas y leyes. Y lo más peculiar es que las derrotas las ha convertido en logros.

El fracaso del asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953 ha sido catalogado como un triunfo de la revolución, pese a que Fidel Castro y sus compañeros fueron condenados a varios años de prisión.

Luego, no hubo sufrimientos dentro de la cárcel, pese a la enorme campaña que llevaron a cabo los detenidos. El mismo Fidel Castro relató más tarde, lo confortable que lo pasó en su celda donde tenía libros  y podía cocinar espaguetis y otros guisos.

Gracias al esfuerzo de sus familiares, Castro solo pasó veintidós meses preso en Isla de Pinos.  (Cuando llegó al poder, le cambió el nombre por Isla de la Juventud).

Al salir de la prisión se dirigió México, desde donde preparó una expedición a Cuba para comenzar una insurrección armada contra Fulgencio Batista.

El "Granma"

Primero fue la llegada a Cuba desde México en el yate "Granma" junto a su hermano Raúl, el "Che" Guevara y otros rebeldes. La aventura fue un completo desastre, pero la convirtieron más tarde en una victoria. El número de 82 expedicionarios, que dijeron que venían a bordo, es otra exageración ya que con tantos tripulantes la pequeña embarcación se habría hundido.

Luego, correría el rumor que Fidel Castro y otros  habrían muerto en el desembarco, pero en realidad, el grupo  huyó a la montaña.

Más tarde en la Sierra Maestra, los barbudos con Fidel Castro a la cabeza, montaron un teatro para  engañar a los ingenuos, dando a entender que contaban con más guerrilleros y más armamento que lo que en realidad tenían.

Es conocida la notoria entrevista que le hizo el 17 de febrero de 1957  al caudillo en la montaña, el periodista de The New York Times, Herbert Matthews.

Matthews pasó tres horas en la sierra. En el transcurso de ese tiempo, un escaso grupo de guerrilleros desfiló varias veces frente al periodista, que febrilmente tomaba notas, sin que se percatara que eran los mismos hombres, con diferentes vestimentas y aparentando múltiples tareas que daban vueltas alrededor del sitio donde se llevaba a cabo la entrevista.

Siete días después, el 24 de febrero, el diario publicó en portada una fotografía del barbudo Fidel con un rifle de mira telescópica saliendo de un bosque. El impactante título era:"Castro sigue vivo y sigue luchando en las montañas".

La publicación, de tres artículos, desmentía a Batista en la muerte del guerrillero. Lo presentaba como un héroe ante Estados Unidos y extendía la idea de que contaba con tropas, cuando apenas tenía dos decenas de hombres en la montaña.

Fue tan importante este encuentro, que en el Palacio de la Revolución en La Habana, dentro del Museo de la Revolución, está expuesta la máquina de escribir que supuestamente usó Matthews en la Sierra Maestra.

Todo el proceso de cimentación en el poder estuvo basado por Fidel Castro en el teatro y el engaño, desde hacer bajar de la Sierra Maestra a los barbudos con rosarios al cuello, hasta proclamar que la revolución era "verde como las palmas".

La Paloma

El 8 de enero de 1959, día de la Epifanía,  Fidel Castro entró en la Habana.  Casi ya a media noche, en la emblemática fortaleza Columbia, el líder de la revolución pronunció un encendido discurso ante miles de cubanos. En medio del éxtasis general -«fue casi una misa», contarían algunos después-, avanzada ya la intervención, una paloma blanca revoloteó en torno a la cabeza de Castro y se posó en el hombro derecho del líder.

«Hubo un silencio profundo», relató el periodista Luis Ortega, albacea de Luis Conte Agüero, secretario general del partido en el que militaba Fidel. Algunos, hasta se santiguaron. ¿Era una señal? «La gente pensaba que Fidel era un enviado de Cristo». «El Espíritu Santo iniciaba una Epifanía posándose sobre Fidel», dijo el teólogo Ernesto Cardenal.

Segun revelan en el exilio de Miami, Conte Agüero confesó a Ortega su propia versión. «Habíamos empezado a entrenar a una paloma para que se posara sobre Fidel, para darle un toque de religiosidad al primer encuentro del gran líder y su pueblo, y darle un tono carismático». Pero la paloma entrenada no se posó y escapó. Otra paloma, entre varias soltadas por el público, fue la que se posó sobre el hombro de Castro. Conte, que oficiaba como «un sacerdote de la revolución», fue el más sorprendido.
Hay otros que aseguran que Fidel Castro tenía unas semillas de trigo colocadas estratégicamentte en el hombro...

Los engaños del dictador, de que no era comunista, y los sueños que pintó en el aire, han sido  crueles realidades para varias generaciones en estos 58 años de  tiranía.

La Ley

Otro teatro especial de La Habana son las leyes dirigidas a reprimir todo tipo de disidencia en la isla.

En el Código Penal se prevé la pena de muerte, castigo a la reincidencia y se fijan sentencias de cárcel  para el hurto de ganado.

Las leyes fijan castigo de privación de la libertad para delitos menores o simples como merodeo, vagancia y escándalo en la vía pública, entre otros dirigidos especialmente hacia los opositores.

 Se reprime hasta el delito en estado de posibilidad. que habilita a medidas tales como "internamiento en establecimiento asistencial, psiquiátrico o de desintoxicación", "asignación a centro de enseñanza especializada, con o sin internamiento", o "vigilancia por los órganos de la Policía Nacional Revolucionaria".

Fue así como el Código Penal creó el delito que encarcela a quienes se sospecha que puedan delinquir. Es el  "estado peligroso", es decir, "la especial proclividad en que se halla una persona para cometer delitos, demostrada por [una conducta] en contradicción manifiesta con las normas de la moral socialista" y pueden dar lugar a medidas de "seguridad pre-delictivas". El reincidente no tiene derecho a la pena en suspenso, puede ver su segunda condena incrementada en un 50% y, luego de cumplir sentencia, puede ser objeto de vigilancia especial.

El Código Penal cubano es un muestrario que va de  la pena de muerte por fusilamiento para delitos como asesinato, sabotaje o piratería, hasta la tolerancia cero.

 También merodeo o vagancia es la figura penal que recoge y encarcela a los cubanos en caso de visitas importantes a la Isla, directamente se la asimila a la propensión a delinquir y habilitan de hecho a las autoridades a un castigo preventivo de esta "conducta antisocial" bajo la forma del tratamiento y la rehabilitación forzosos.
Además, quien tenga relación con algunos de los "antisociales" arriba mencionados, puede ser objeto de una "advertencia" por la autoridad pública, mediante acta que deberá firmar ante la policía. Así muchos amigos y familiares de los opositores son castigados por el solo hecho de visitarlos.

  Decenas de activistas políticos cubanos están "pendientes", sumidos en meses y años sin juicio. Con un proceso lleno de irregularidades languidecen, privados de visitas, comida y medicinas en las cárceles y centros de detenciones.

Señala la abogada independiente Laritza Diversent “Hasta que no hay una petición fiscal y el tribunal no acepte esa causa, el acusado a través de su abogado, no puede ver cuáles son los cargos en su contra. Esto constituye una grave violación a las garantías del debido proceso”,
El delito "ultraje sexual".

El último de los teatros penales es acusar a los disidentes de "ultraje sexual".

Actualmente, tres activistas permanecían en los calabozos de la Estación Policial  en Colón,  Matanzas, acusados del delito de "ultraje sexual" por haber "ofendido el pudor" al haberse quitado las ropas en un acto de protesta. Son Dayansi Morejón Lorián y a los hermanos:  Bárbaro y Juan Alberto de la Nuez Ramírez. Los dos últimos militan en el Movimiento Reflexión y Reconciliación,  de Aguada de Pasajeros,  provincia de Cienfuegos.

Otros ocho arrestados, todos  militantes del Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel Abraham( Annia Zamora Carmenate,  Sissi Abascal Zamora,  Aleida Cofiño Rivera,  Jorge Luis Aveleira Rodríguez,  Armando Abascal Serrano,  Nelson Acosta Ríos,  Francisco Rangel Manzano y Félix Navarro Rodríguez) fueron liberados.

En la Ley 62 del Código Penal cubano no aparece este supuesto delito

Sin embargo la policía detuvo a las llamadas "Damas Lechugas" llegadas desde el exterior y que causaron escándalo al solo usar hojas del vegetal para cubrirse... y recomendar comer vegetales, en un país donde escasean las verduras, viandas y carne.


 El teatro que monta en la actualidad el régimen cubano abarca también toda la vida política y social de la Isla, con especiales sainetes presentados por los nietos y otros familiare de la élite gobernante.

Angelica Mora
angelicamorabeals@yahoo.com
@copihueblanco
Estados Unidos