Mostrando entradas con la etiqueta FANÉ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FANÉ. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de febrero de 2020

LINDA D'AMBROSIO: ¿SOLA, FANÉ Y DESCANGALLADA?

Milagros Socorro, quien transitó en el año 2000 por El Universal, siempre ha levantado la voz a favor de Venezuela, haciendo gala de su compromiso social, su sensibilidad, su sentido del humor y su clarividencia.

No fue diferente en Madrid el pasado martes, cuando, a sala llena, presentó su más reciente libro, publicado por Kalathos Editorial. Figuras consolidadas en el campo de las letras, de las artes, de la gestión cultural y del periodismo venezolano convergieron en la librería Los Editores, que se vio desbordada por la concurrencia.

Como interlocutor, la escritora contaría con una emocionada Karina Sainz Borgo, quien, además de formular los comentarios de rigor respecto a las bondades del libro, reconoció el influjo que había ejercido Milagros sobre su carrera. La autora de La hija de la española agradeció haber sido inducida, en sus tiempos de estudiante, a leer a Ida Gramko o Elisa Lerner, determinantes a la postre para reconocer su propia voz. 

Los 37 textos que constituyen el libro narran anécdotas protagonizadas por figuras públicas, lo cual hace muy amena la obra y resulta, las más de las veces, hilarante. Durante su intervención, Milagros dio lectura a uno de ellos, Sucre, escrito sobre una experiencia vivida en París por la fotógrafa Ana María Ferris, y que refleja la naturaleza cosmopolita y refinada característica del venezolano. 

Sin embargo, como tenía que suceder en un lugar en el que coincide un centenar de personas que se sienten exiladas, Milagros -una vez más- levantó la voz con dos ideas contundentes y, por cierto, bastante esperanzadoras.

En primer lugar, suplicó a los concurrentes que no se limitaran a proyectar en nombre de la denuncia, “una imagen harapienta de Venezuela”. Recordó que nuestro país no es solo un cúmulo de carencias que impactan en el ámbito social, sino, ante todo, un conjunto de personas que, a pesar de esas carencias, se yerguen para seguir produciendo, para seguir creando. “Uno no se da abasto para acudir a todos los eventos culturales que se producen en la ciudad”, afirmó. “Podría decirse que no tiene gran mérito, que se trata de una capital. Pero ese nivel de producción en un país donde falla la energía eléctrica, es todo un logro. Yo he visto obras iluminadas con celulares”.

Enfatizó que Venezuela no era la mujer derrotada y macilenta que describía el tango de Enrique Santos Discépolo, flaca, fané y descangallada, sino una mujer que se mantenía en pie, dando la cara, invencible, sobreponiéndose a todas las adversidades, y aun más: superándolas.

Y, a continuación, legó una segunda idea a los concurrentes: en al arte no hay subdesarrollo. Eso es lo que permite que la talla de un artista ingenuo africano pueda ser exhibida junto a una obra de Picasso, de modo que resulten explícitas todas las familiaridades y los puntos de contacto entre ambas. Es en virtud de esta posibilidad de seguir produciendo, de seguir creando, de seguir expresando aun en los entornos más desfavorables, a pesar de ellos y, más aun, gracias a ellos, que se puede y se debe generar cultura a espuertas. Invitó pues a que los creadores de revelasen y se rebelasen, “así, con las dos b”, diría.

Como viene sucediendo en los últimos encuentros de Kalathos, cabía esperar que, con protagonistas de esa talla, la presentación no se restringiera a un encuentro ligero, superficial, circunscrito exclusivamente a la literatura, sino que derivara también en reflexionar acerca de una nación que se sigue construyendo cada día, que se regenera cotidianamente, y de la que podemos afirmar sin ninguna duda: ni sola, ni fané, ni descangallada.

Linda D´ambrosio
linda.dambrosiom@gmail.com
@ldambrosiom
@ElUniversal

domingo, 15 de noviembre de 2015

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ, "FLACA, FANÉ, DESCANGALLADA... "

Más que nunca debemos afinar el llamado a la conciliación y a votar

Las perspectivas de Latinoamérica cambian y el zombi se repliega desesperado por la escasez de cerebro fresco. Eso permite comprender la Carta de Luís Almagro, impensable en la gatopardiana etapa de Insulza, no solo por diferencias temperamentales entre ambos, sino por la recidiva en la utopía revolucionaria.

La Secretaría General de la OEA es un cargo administrativo, cuyo ejercicio debe someterse a los dictámenes de la hegemonía política en la región. Eso cambia relativamente cuando lo ocupa el expresidente de algún país, lo que le da relativa autonomía, aunque el peso de la mayoría accionaria es una realidad ineludible para cualquier CEO. Con las pistolas de Lula o Dilma Rousseff, Néstor o Cristina Kirchner y Hugo Chávez artilladas en la sien, era poco lo que podía intentar Insulza, que además divagaba regresar bendecido a Chile a hacer la carrera presidencial.

El señor temblaba ante las arbitrariedades de esos tres gobiernos, que tenían casi unanimidad en la OEA, por la tradicional inhibición de un factor de poder, México, potencial contrapeso. Las pocas veces que se le ocurrió jugar a la respondona, Chávez lo fulminó. Por el contrario, cuando Rómulo Betancourt fue presidente de Venezuela, la solidez de su liderazgo continental le permitió botar a Fidel Castro por desestabilizar las democracias nacientes. La gestión de Almagro coincide con el derrumbe de Alba, a la que vieron salir de un cabaret flaca, fané, descangayada. Hay un vacío de poder que anuncia movimiento de péndulo con lo que la rosa de los vientos de Unasur podría indicar la democracia y la apertura económica. 

Las acciones de Macri suben para el triunfo en Argentina, país que no logra salir del foso donde lo metió hace 70 años el monstruo bicéfalo Perón-Evita.

LA MALDICIÓN GITANA

Nunca más el país levantó la cabeza desde esa maldición faraónica, porque todos los que vinieron después, salvo Menem, fueron más o menos tan populistas e irresponsables como la dupla. Con Menem el país comenzó a recuperarse pero luego De la Rúa, una especie de Caldera argentino, desmontó las reformas económicas para lanzar el país en manos del kirchnerato. Dilma Rousseff, aferrada al poder, para agonizar su período, tiene que apurarse la cicuta de su soberbia, vade retro de ese izquierdismo ojeroso y enfrentar la quimioterapia a la tremenda metástasis de corrupción que ha puesto en peligro el éxito de Brasil en los últimos 25 años. El PT, como todos aquellos que quieren hacer del mundo un paraíso, terminó por sembrar las instituciones de toda suerte de bellaquerías, incompetencia, felonías y delitos mayores. En la prosperidad a nadie le importaba, pero con el mugido de las vacas flacas sí.

No hay piedra que se levante en el PT de la que no salga una alimaña corriendo.

Venezuela retrocede día a día en medio de atropellos, algarabías, errores, y una incomprensible tozudez para rectificar, que parece no tener explicación racional. Como si escogieran asesores entre sus peores enemigos, o al brontosaurio de Fidel Castro. Jamás se sabe de un gobierno que conscientemente, en medio de llamados de alerta de todas partes, elija arrojarse al volcán, cuando hubiera podido comportarse con normalidad para el aplauso.

¿Tienen que inmolarse todos? Las elecciones parlamentarias son la frontera entre el país y la desesperación y parece inmancable que con ellas comiencen los cambios para restaurar la democracia. La Carta de Luís Almagro es un acontecimiento de consecuencias bendecibles en el actual proceso de elecciones parlamentarias.

LA CONCORDIA GANA

Indica que la estrategia y el lenguaje democrático que la Unidad se ha impuesto, en contraste con la jerga brutal de varios actores, dan frutos y despertaron grave preocupación en el más importante de los organismos multilaterales de la región. La estrategia pacífica, democrática, electoral y constitucional hace mella hacia afuera y hacia dentro del país y ha provocado un estremecimiento político.

Deja ver en todas partes que en Venezuela existe una alternativa confiable al caos y no un nuevo rostro de ese caos. Los estertores revelan que en cualquier circunstancia la fiesta de la razón (Valentina Maninat dixit) está en marcha. Su victoria masiva y contundente generará un cambio pacífico y democrático, sin traumas innecesarios como es deseable. 

Pero la libélula vaga de una vaga ilusión que pretende dar base por bolas a los resultados electorales y llamar una ilusoria junta cívico militar no es ordinaria, ni de aceptación pasiva por la comunidad internacional.

Decenas de acuerdos firmados por Venezuela, entre ellos la Carta Democrática, lo impiden. Se equivocan quienes piensan que un madrugonazo impediría cambio. Lo ocurrido hace que, más que nunca debemos afinar el llamado a la conciliación y a votar porque es el único instrumento deseable para quienes se proponen una sociedad democrática. La decisión de luchar con los mecanismos constitucionales es lo que ha desencadenado este remezón político. 

Otra cosa sería si fueran dos manadas de desadaptados insultándose y jugando a la guerra. La revolución se ha mantenido en el poder porque el mundo la vio cómo un Gobierno electo, al que querían derrocar por la fuerza. 

Hoy inexplicablemente quienes se protegieron con ese escudo renuncian a él al declarar que ignorarían la voluntad mayoritaria.

Carlos Raul Hernandez
carlosraulhernandez@gmail.com
@carlosraulher

Caracas - Venezuela