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miércoles, 1 de julio de 2020

JUAN DE DIOS RIVAS VELÁSQUEZ, EL HAMBRE ES LA MAYOR CONSECUENCIA DEL MAL GOBIERNO, LÓGICAS Y UTOPÍAS

El hambre en el mundo se acentúa y mata millones de personas, pero es evidente que donde hay dictaduras y malos gobiernos se multiplica el hambre por el desastre económico, financiero, social y corrupción ´maligna y pervertida´. El Caso de Venezuela es insólito y es objeto de estudios en las mejores Universidades del mundo académico. ¿Porque un País con las reservas Petroleras más grandes del planeta Tierra, con minerales de todo tipo, tierras en abundancia, agua y gente trabajadora, en 22 años se empobreció? Es evidente que con la llegada del Socialismo del Siglo XXI todo se pervirtió en lo político, económico y social. Lo político ha sido una perversión que corrompió a casi toda la oposición y el régimen de Chávez/Maduro se dedicó a comprar, sobornar y pervertir a opositores del G4/G7/ Mesita/Etc., hoy esto da asco y solo Partidos Políticos ´dirigidos por gente probadamente honesta, con valores y principios morales y éticos pueden Salvar a Venezuela´ de malos gobernantes, testaferros, regaladera de dólares a países, grupos de izquierdas y ex presidentes bandidos del mundo.

En Rusia y China han muerto más de 140 millones de seres humanos y esto le pasa exactamente a casi 800 millones de personas con el hambre en el mundo y en especial a los venezolanos que no tienen con que comprar la Canasta Alimentaria y menos la Básica, nuestros Adultos Mayores y Niños mueren porque todos los días se acuestan sin medicinas y con él hambre, y cuando despiertan, el hambre sigue allí y las enfermedades también están a su lado. Entre estos muertos esta una mayoría del pueblo y lo que antes era clase media. No creo que haya ninguna persona responsable que esté a favor del hambre en el mundo. Si preguntásemos uno a uno a todos los habitantes del planeta sobre cuáles son las cosas que eliminarían de la faz de la tierra, el hambre en el mundo sería, sin lugar a dudas, una de ellas y millones dirían que se eliminen a los Socialistas/Comunistas que empobrecen los pueblos donde gobiernan y roban. Sin embargo, disponiendo de la capacidad tecnológica para producir y distribuir el doble de la comida necesaria para alimentar a toda la población mundial, 1 de cada 8 personas siguen padeciendo hambre y enfermedades relacionadas con la mala o escasa alimentación que producen los malos gobiernos.

¿Cuáles son las razones del hambre en Venezuela?

No es fácil enumerar todas las causas del hambre en la tierra de Simón Bolívar porque, además, todas ellas están conectadas y se retroalimentan unas a otras. En este post señalaremos algunas de las razones que más afectan a las personas con las que trabajamos en Ayuda en Acción. · Pobreza y exclusión. No es difícil entender que para los casi 1.000 millones de personas que viven (o mejor dicho, intentan sobrevivir) con menos de 1,25 dólares al día, el hecho de conseguir alimentos suficientes para alimentarse sea muy complicado. No tienen acceso a los alimentos porque les es imposible adquirirlos en unos mercados agrícolas.

Estos, cada vez están más diseñados para la exportación de alimentos que para el consumo local (y a precios locales). La deficiente alimentación en estos colectivos se convierte en una carga que, poco a poco, les va lastrando a la hora de acceder a otros derechos. Con una mala alimentación la salud es peor: se rinde menos en la escuela, se trabaja menos, las embarazadas tienen mayores riesgos… La infancia y las personas con mayor edad son quienes sufren las peores consecuencias.

· El cambio climático y Mal Gobierno. Cada vez un mayor número de personas que deben desplazarse de sus lugares de origen porque la tierra en donde siempre han vivido se ha convertido en estéril, no tienen gasolina o combustible para desplazarse con las cosechas y trabajar. La escasez de agua es cada vez más acuciante y la desertificación avanza expulsando a las poblaciones. Naciones Unidas señala que hay ya alrededor de 250 millones de personas afectadas por este fenómeno y habla ya de la existencia de refugiados climáticos. La escasez de tierra fértil también hace que exista mucha mayor competencia por ella, siendo las grandes empresas agroalimentarias las que tienen mayores opciones de acaparar la tierra y producir alimentos orientados al mercado internacional. Por otro lado, existen grandes extensiones de tierra dedicadas a monocultivos que no van a parar al mercado de los alimentos, sino al de los combustibles o al de la madera. El uso inadecuado de la tierra, la sobreexplotación, la deforestación, el pastoreo intensivo y el desperdicio del agua son malas prácticas que afectan directamente al clima y que inciden directamente en el hambre en el mundo. Para colmo los malos gobernantes no dan soluciones y no ponen al pueblo y la gente a COGOBERNAR PARA SU DESARROLLO SOCIAL.

· Los conflictos y los desplazamientos. Las guerras y los conflictos armados producen enormes desplazamientos de población. A diario vemos y oímos en las noticias que miles de personas huyen de estas situaciones: viven su particular martirio y muerte anticipada. Las ONG, las agencias internacionales de desarrollo y el pueblo deben trabajar para asegurar la alimentación de estos colectivos. En las guerras y malos gobiernos se produce por el abandono de la producción agrícola, la confiscación de tierras, la destrucción de los almacenes, la contaminación de los pozos y se utiliza el hambre como arma de guerra.

El soberano pueblo de Venezuela debe actuar para no morir de hambre y debe comenzar por Elegir Diputados y Gobernantes que sean del pueblo y sean líderes ´reales´ de sus comunidades y representen formulas políticas y sociales para COGOBERNAR Y DESARROLLARSE SOCIALMENTE en sus comunidades, urbanizaciones, barrios y caseríos para tener buenos servicios públicos de agua, electricidad, gas y proveedurías, geriátricos, escuelas, liceos y bien común para todos por igual.

Juan de Dios Rivas Velásquez 
rvjuandedios@gmail.com
@rvjuandedios

viernes, 26 de junio de 2020

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS, MORIR DE HAMBRE O POR CORONAVIRUS

Dedicado al preso político Rubén González, a Fernando Serrano,
a tantos luchadores sociales de Guayana y del país.
Y a Chúo Torrealba por darles voz.

En los dos mundos paralelos de 1Q84, uno de ellos con dos lunas, el novelista japonés Haruki Murakami traza una distopía que envuelve al lector en las andanzas de unos personajes que saltan de uno a otro, sin plena aceptación de lo que acontece en cada universo. Diferentes realidades que aun sucediéndose y entretejiéndose, solo parecen existir en tanto los protagonistas las perciban.

Mundos paralelos de 1Q84 que conviven en Venezuela, en ignorancia mutua. Por una parte, el mundo político de las dos lunas, régimen y oposición, el primero con ansias perpetuas de poder; el otro, fracturado, incapaz de llegar a acuerdos entre sí, esquivando cualquier amago de unidad, extraviando su destino. Uno ocupado en usar la pandemia para desmovilizar a los venezolanos, sobre todo con miras a unas elecciones parlamentarias viciadas, al tiempo que aprieta mecanismos de terror contra quienes osen expresar una opinión contraria al evangelio secular del régimen. El otro, deshojando la margarita electoral y soñando con invasores que nunca vendrán, en medio de fracturas inaceptables de quienes dicen tener como objetivo común el desalojo de los mandantes.

Irrumpe entonces el otro mundo, el de la luna solitaria, el mundo real que nos atropella con su fiereza. Esa Venezuela mayoritaria (90%) en condiciones de pobreza. Alejados del universo de las dos lunas, en este otro mundo los habitantes apuntan a sobrevivir como objetivo diario y único de vida. ¿Cómo cumplir cuarentena radical si necesito traer el sustento para mis hijos? ¿A dónde llevar a mi nieto o a mi madre si la fiebre los ahoga y el hospital no tiene cómo atenderlos, ni puedo pagar un servicio privado? ¿Qué hacer para ser escuchados por quienes detentan el poder?

Es entonces cuando, entre muchos otros, se produce el grito desgarrador de un humilde dirigente obrero de Venalum, sindicalista intersectorial de las empresas de Guayana, Fernando Serrano, quien en entrevista concedida a Chúo Torrealba por RCR750, nos enfrenta a ese otro universo, el del día a día, el de una luna, a pedir con desesperación la organización de “acuerdos por la gente” para enfrentar la pandemia, para resistir la crisis humanitaria compleja que vivimos en Venezuela. “Los trabajadores no podemos sencillamente encerrarnos en nuestras casas, abrazados a nuestros hijos, a ver qué ocurre primero: si morimos de hambre o por coronavirus”.

Arriesgándose a sufrir el destino de su compañero sindicalista Rubén González, preso político del régimen, condenado a 5 años y 9 meses de cárcel por el único “delito” de defender los derechos de la clase obrera, Serrano señala la discrepancia entre lo que el régimen dice y lo que los trabajadores viven.

Un presidente que se dice obrero convoca reuniones virtuales con sindicalistas de 16 países para alabarse, sin que nadie en el sarao virtual pueda informarles que desde 2018 una resolución ejecutiva eliminó los convenios colectivos e impuso un tabulador único de salarios absurdos, en violación de la ley del trabajo y el estatuto de la administración pública, así como de acuerdos con la OIT.

Sumemos a estos atropellos legales los secuestros de sedes sindicales en Guayana, la persecución y el hostigamiento a través de fuerzas militares dentro de cada una de las empresas básicas en intento de aniquilar a los sindicatos y frenar las protestas laborales, profundizar el autoritarismo, los mecanismos de control social y restricción de los derechos, todo esto en el marco de la emergencia sanitaria del Covid-19.

Ni así han logrado acallar la protesta. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social señala que en abril pasado y a pesar de la cuarentena, se registraron 716 protestas, equivalentes a un promedio de 24 diarias, para exigir derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, así como reclamar por la falta de servicios básicos y derechos civiles y políticos.

Es decir, el pueblo sigue manifestándose, es su única arma. Pero los políticos, sobre todo los nuestros, los de la sedicente oposición, no recogemos esos clamores para convertirlos en la nuez de nuestras acciones, enfrascados en discusiones etéreas y en una riña entre hermanos que, de mantenerla, tendrá como único desenlace un mayor poder para quienes decimos adversar. Asumamos la lucha que propone Serrano: “Hagamos un acuerdo por la gente” para sobrevivir al hambre y al coronavirus. Y también al régimen, responsable mayor de la miseria imperante. Hagamos posible que como en 1Q84, los dos mundos paralelos finalmente converjan en uno solo.

“No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio” Martin Luther King



gsanblas@gmail.com 
@davinci1412
@DiarioTalCual  
Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales,

domingo, 14 de junio de 2020

OFELIA AVELLA, QUE EL AMOR SEA MÁS FUERTE QUE EL HAMBRE

El título de este artículo es el mensaje que desea transmitir un grupo de laicos de la Iglesia Católica con el impulso de un proyecto llamado Coromoto 2020. Esta iniciativa busca “paliar el hambre en Caracas” y el objetivo es ayudar a 2.000 familias de 16 parroquias de la ciudad y de los colegios Mano Amiga.  

La situación de muchos en el país es crítica y las consecuencias del COVID-19 nos han afectado a todos de diversa manera. En estos momentos, sin embargo, hay venezolanos en condiciones de extrema vulnerabilidad y es la magnitud de la necesidad lo que ha motivado a este grupo de laicos a diseñar una vía para canalizar una ayuda de mayor impacto. En la página web www.coromoto2020.com, así como en las cuentas del proyecto en Instagram, Twitter y Facebook, puede leerse en qué consiste la iniciativa nacida en medio de estas circunstancias. Allí se dice cuáles son los centros de acopio que reciben la donación de alimentos y las vías para colaborar con dinero. La suma de muchos esfuerzos individuales consiste en tender la mano a quienes más lo necesitan.

Es importante tener en cuenta que más que “buscar comida para los necesitados”,  Coromoto 2020 actúa confiando “con todo el corazón en la capacidad de amar del venezolano”. Todos sabemos que este esfuerzo por ayudar con comida a los que lo necesitan no resolverá los problemas del país. De antemano se sabe que esto no solucionará las causas de nuestra crisis, pero moverse por amor y desear ayudar a otros que de modo urgente, inmediato, necesitan ante todo comer, abre una vía de sanación para esas heridas que son secuelas no solo del hambre física, sino de la emocional.

La crisis que vivimos está cargada en muchos sentidos de violencia y esta iniciativa tan humana puede ayudar a que esos miles de venezolanos necesitados reciban el mensaje de que no son ignorados por una buena parte de la sociedad. La entrega de un kit de comida a una de estas tantas familias no debe interpretarse como una respuesta motivada por la lástima, ni mucho menos como la entrega de un regalo, fruto de lo que “sobra” a algunos. Por eso importa comprender que el móvil es el amor, pues se busca tender una mano “amiga” (como se llaman los colegios) a quienes necesitan ayuda. Advertir la necesidad en otro, acercarse, intentar paliar uno de sus muchos sufrimientos es, sin duda alguna, expresión de que no se es indiferente.

Algo que me ha parecido novedoso y bonito es que los centros de acopio son diversos colegios de la ciudad, cuyos proyectos educativos e incluso espiritualidades (en el caso de los católicos) difieren entre sí, realidad que sugiere que este esfuerzo es por un bien común que nos trasciende. Personalmente pienso que esto de hacer alianzas entre todos los venezolanos que hacen vida dentro o fuera del país es, en estos momentos, esencial. Y un proyecto como este, que busca ayudar –durante el tiempo que se precise– a los que están actualmente en una situación límite aguda, en circunstancias de “inseguridad alimentaria severa” (Susana Raffalli), es una vía que ayuda a muchos a reconocer las necesidades de sus hermanos venezolanos y experimentar la urgencia que hay de trabajar juntos por un mejor país.

Aunque lo ideal es que a esta iniciativa sigan otras más sustentables en el tiempo, como la fundación de una escuela construida con base en la generosidad de muchos, o diversos modos de acompañamiento a todo tipo de necesidad, es esta gran injusticia del hambre lo que podría ayudarnos a advertir los fuertes hiatos entre las varias Venezuela. Por eso urge acortar las brechas y el mejor medio, que puede, además, ser inmediato, es el de atender una necesidad tan básica como la alimentación. Nadie puede rendir en la vida en medio de circunstancias de pobreza tan extremas durante un tiempo tan prolongado. Susana Raffalli habla de estados de “agotamiento” que generan, desde mi perspectiva, una fuerte desorientación existencial. Tras procesos de intenso sufrimiento, las personas precisan de una recuperación que los habilite poco a poco a insertarse en la dinámica de una mínima normalidad. El reto es, sin duda, muy grande, pero aunque sea doloroso e incluso traumático, el lado positivo de esta crisis podría resultar en una mayor unión entre los venezolanos y en un proceso de reeducación importante que acabe por centrarnos más en la realidad.

Pienso que la primera gran presión que necesitamos es la de un amor que sane heridas. Y aunque las que Coromoto 2020 busca curar parezcan solo físicas, dar un paso, en alianza con muchos otros, puede abrir el camino hacia una nueva Venezuela: hacia alianzas de mayor amplitud y alcance, que generen iniciativas que se orienten a subsanar causas más estructurales.

Ofelia Avella
ofeliavella@gmail.com
@ofeliavella
@ElNacionalWeb

sábado, 6 de junio de 2020

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS: HAMBRE ¿CARIDAD O JUSTICIA?, AL COMPÁS DE LA CIENCIA

«Por un tiempo considerada la “Arabia Saudita” de América del Sur, hoy Venezuela se parece más bien a Siria. Destruida económicamente e inestable socialmente, el país ahora lucha contra un espectro más alarmante: el hambre». Así comienza un extenso trabajo publicado por el reputado diario inglés The Guardian, artículo en el cual las imágenes reflejan con cruda elocuencia el drama que vivimos como sociedad.

Ya el programa ENCOVI (Encuesta de condiciones de vida), llevado adelante con el concurso de tres prestigiosas universidades venezolanas (UCV, USB y UCAB) desde 2014, nos había alertado sobre el incremento de la pobreza en Venezuela; como dato revelador en 2018, 80% de los hogares presentaba riesgo de inseguridad alimentaria, debido a que 90% de la población no tenía ingresos suficientes para comprar alimentos (en abril de 2020 se requirieron 184 salarios mínimos para cubrir la canasta básica alimentaria mensual de una familia de 5 miembros).

Tales cifras han hecho que hoy Venezuela haya sido clasificada con el dudoso honor de ser el cuarto país con mayor crisis alimentaria en el mundo, con 9,3 millones de personas (un tercio de la población) en urgente necesidad de asistencia humanitaria, detrás de Yemen, la República Democrática del Congo y Afganistán, según el reciente Reporte Global de Crisis Alimentarias 2020. De ellos, 2,4 millones presentan serios problemas de inseguridad alimentaria, a los cuales se añaden 1,2 millones de migrantes venezolanos en Colombia y Ecuador en situación similar, que forman parte de ese contingente de más de 5 millones de venezolanos que hacen de nuestro país el segundo con mayor crisis de desplazamiento de población, detrás de Siria.

El reporte global ya mencionado, sin embargo, ha sido sujeto a críticas por parte de un destacado grupo de 8 organizaciones nacionales dedicadas a temas relativos a nutrición, que en un documento respaldado por 80 instituciones y 107 individualidades, reclaman insuficiencias en el reporte global que atenúan la dramática situación actual de Venezuela, con consecuencias negativas en la prosecución de ayuda para enfrentar esta emergencia humanitaria compleja.

En dicho documento se reconoce el esfuerzo realizado en los dos últimos años por algunos organismos y agencias internacionales para visibilizar la magnitud de la grave situación venezolana. Entre ellos, los pronunciamientos de Unicef en 2018, el de los relatores especiales de la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU ese mismo año y la visita de la Alta Comisionada en 2019, así como la instalación formal en 2019 de la arquitectura humanitaria de Naciones Unidas (OCHA) a través de la representación en el país del Clúster Mundial de Nutrición.

No obstante, el manejo desactualizado de las informaciones sobre la situación alimentaria y nutricional de Venezuela, en algunos puntos con 11 años de retraso, hace que el lector del reporte global pierda la dimensión del problema en el curso de años recientes. Un ejemplo en este sentido es que, con base en información inadecuada, el Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-HABITAT) excluyó a Venezuela de los países apoyados en su plan de acción frente a la pandemia por Covid-19, una omisión que representa la pérdida de una oportunidad de protección para millones de venezolanos que viven con limitaciones profundas en su acceso a servicios básicos determinantes, entre otras cosas, de la propagación del virus.

Otro elemento a reclamar es que en el reporte global se incluye a Venezuela como ejemplo en distribución de alimentos a través de las llamadas Cajas CLAP, cuando está documentada la corrupción en la ejecución de ese programa, la ineficiente composición nutricional de los productos allí repartidos, la inoperancia del sistema de distribución, en medio del más alto contexto hiperinflacionario del mundo, con repercusiones sobre los ínfimos ingresos familiares y el escaso poder adquisitivo de las familias. Resultado: el mantenimiento de la población vulnerable en hambre crónica.

Y mientras esto ocurre, la cuarentena impuesta a los vecinos para protegernos del coronavirus y resguardar al régimen de protestas ciudadanas por la falta de gasolina, ha hecho que las pocas granjas y fincas dedicadas a la producción agropecuaria hayan ido perdiendo sus productos, al tener serias dificultades para hacerlos llegar a los consumidores.

Una Venezuela famélica que espera por los nutrientes que otra Venezuela debe desechar por no poder mantener la cadena de distribución, afectada por un proceso progresivo de desmantelamiento y destrucción institucional.

El hambre, un tema de inaplazable resolución en esta Venezuela devastada que clama por justicia social.

Gioconda San-Blas  
gsanblas@gmail.com 
@davinci1412
@DiarioTalCual  
Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales,

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: VIOLENCIA, INCERTIDUMBRE, HAMBRE Y CONFINAMIENTO

Intentar una explicación que vincule violencia, incertidumbre, hambre y confinamiento, no es nada fácil. Sus imbricaciones e implicaciones, no sólo hacia adentro de sus ámbitos, también hacia afuera, hacen complicado el análisis. Sus múltiples variables, arrojan tantas lecturas como sean posible. Sobre todo, si dicha situación se revisa desde el contexto de realidades consideradas en lo político, lo económico y en lo social. 

El caso Venezuela, luce especialmente interesante dado el grado de embrollo que muestra en toda su amplitud funcional-estructural. Aunque resulta vergonzoso aludirlo pues se trata de un país que en otrora fungió como extraordinaria referencia a decir en cuanto a su configuración y dinámica política, social y económica. La historia contemporánea, apoyada en comprobadas series estadísticas, es fiel exponente y evidente reveladora del nivel de gobernabilidad logrado. A pesar de translúcidas limitaciones que represaron algunos esfuerzos en la dirección del desarrollo pretendido. 

La distancia en el tiempo, fraguó diferencias que hablan por si mismas sobre la desaceleración que devino en atraso contenido en el cuadro de miseria económica, degradación política y descomposición social que reflejó el país, adentrado el siglo XXI.  

Las ofertas electorales que se desbocaron en aras de permanecer aferrado al poder, luego de 1999, año en que se impuso un proyecto político de enmarañada factura ideológica, de origen militarista, supieron jugar a la derrota del “capitalismo salvaje”. Así fue. Para ello, el movimiento político oficialista se apoyó en argumentos que, lejos de dilucidar problemas que atascaban razones que bien podían responder interrogantes acumuladas, se dirigieron a acentuar la incertidumbre que venía padeciéndose. Al mismo tiempo, los mismos argumentos apuntaron a enfilar acusaciones infundadas sobre el andamiaje del sistema productivo nacional. Fue la razón para que el régimen emprendiera acciones contra la institucionalidad nacional.  

¿Cómo se descompuso la institucionalidad democrática?

De esa forma, florecieron causas para cambiar, casi radicalmente, la estructura política, económica y social. Incluso, la militar y policial sobre la cual descansaba el Estado venezolano. En consecuencia, el régimen en su afán de adueñarse de todo cuanto fuera factible, minó los caminos de la democracia justificando sus ejecutorias con alegatos legales forjados. Así procedió, a instancia de un poder único logrado con base en un fraguado reacomodo de leyes, resoluciones y dictámenes de usurpada factura política y jurídica.

La inseguridad comenzó a hacer de las suyas. La intimidación, consiguió espacio para desconcertar la fundamentación republicana. Por tanto, la ineptitud sumada a la improvisación, fungieron de brecha para que en su curso de desgracias, corrieran  problemas que conjuraron la crisis de servicio públicos. Así vino la falta de gasolina, de gas doméstico de electricidad, de dinero en efectivo, de telefonía, de producción petrolera, industrial y agrícola, de alimentos, de la Internet, de agua, de transporte terrestre y aéreo. De servicios turísticos, de empleo, de funciones escolares y académicas. Además, de la ausencia de prensa libre, de paz, de salud. Y hasta de un “gobierno” solidario y ecuánime.  

Por consiguiente, hizo su aparición (como nunca) el hambre. Así alcanzó ventaja en la caótica situación que empezaba a consolidarse. Fue la antesala para que, en medio de la crisis de acumulación y de dominación que venía agarrando impulso, ingresara el Covid-19 con su insolente desafío propio de “fanático perverso”.  

Tan enredado escenario, se prestó para que el oprobioso régimen  acentuara la represión y se instituyera como criterio de “gobierno”. Así pretendió reducir cualquier foco de resistencia. Para ello se sirvió de la calificación de “pandemia”, dictada por la Organización Mundial  de Salud, OMS. Eso hizo que su incursión favoreciera el “confinamiento” impuesto a modo de “control social”. En consecuencia, aplicó medidas que dejaron ver el abuso de derechos de la población, supresión de la democracia. Así como apoyo encubierto al narcoterrorismo. 

Fue el contexto mejor diseñado para que terminara de enturbiarse la crisis venezolana. Fue la mejor causa para que el país se viera en presencia de la combinación más letal prescrita por un ejercicio político atorado de poder. De poder, “maléfico”. Fue la ruta idónea para que Venezuela se atosigara de violencia, incertidumbre, hambre y confinamiento.

Antonio José Monagas 
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas 

miércoles, 6 de mayo de 2020

JESUS ALEXIS GONZALEZ PONCE, LOS CONTROLES LA RUTA SOCIALISTA HACIA EL HAMBRE

El presente artículo, hace referencia al caso de Venezuela, bajo la obvia premisa que el consumo de alimentos no es susceptible del denominado costo de oportunidad(dejar de comprarlos para dedicar los ingresos a otro uso).

El referente ideológico contra la economía de mercado explota en 1998 con la llegada de H. Chávez al poder, quien con un discurso populista y la oferta de un indefinido “proyecto bolivariano” en aras de retornar al crecimiento económico interrumpido durante 1980-1990  hasta en un -16% del PIB Per Cápita. 

Vale recordar, que H.Chávez contó con la súbita elevación del precio del petróleo desde unos 9$/b hasta 120$/b ( 2011-2013); hecho que le facilitó impulsar el control de las que Chávez calificó como “empresas privadas parasitarias no productivas” ; siendo que la ruta hacia el socialismo puede ubicarse en el año 2003 cuando el régimen fijó precio a ¡120 artículos! a la luz de una planificación centralizada (¿?) que se incorporó en el Plan de la Patria 2003-2007, al tiempo de crear (04/2003) la Misión Mercal (distribución de alimentos), e igualmente  fundar el mismo año la Comisión Nacional de Administración de Divisas (CADIVI). 

Luego en 2004, y bajo el supuesto de impulsar la soberanía alimentaria (realmente un sustento electoral con base  al ReferéndumRevocatorio Presidencial previsto para el 8/15/2004), se inició la puesta en marcha de múltiples Misiones tal como la Misión Che Guevara (instauración del modelo económico socialista comunal); la Misión Alimentación  (redes  para la distribución de alimentos); en íntima vinculación con la bastante promocionada Gran Misión Agro Venezuela (Comunas productiva ).

El tamaño del  régimen en el ámbito de los alimentos, se amplió con el Plan Integral de Desarrollo Agrícola 2008-2009 en el marco de un Plan de Batalla por la Soberanía Alimentaria 2006-2015 en aras de impulsar (señalaron) un modelo de producción agrícola-socialista (¿?) en torno a los  Fundos Zamoranos(sistemas de cooperativas de comunidades agrícolas).

Posteriormente ponen en marcha el Programa de la Patria 2013-19 en  pro de fortalecer un sistema de distribución directa de los insumos (¿?) mediante cadenas estatales, comunales y mixtos para atender un total de ¡¡22.000 Centros de Abastecimiento!! adscritos a Mercal; al tiempo de incorporar otros elementos de control tal como la tarjeta electrónica para consumo, captahuellas, registro biométrico, colas humillantes, y el ”bachaqueo” (“compra” de productos subsidiados para revenderlos más caros). Tal escenario, fue muy reforzado con la Ley Orgánica de Precios Justos (11/2015) donde se fijaron las normas (¿?) para la determinación de los márgenes de ganancia, al igual que las formas de comercialización y los tipos de control.

Un largo e improvisado peregrinaje, para apenas terminar implementando en abril 2016,  la distribución, de una Caja de Alimentos (CLAP) sustentada en criterios partidistas; que en la práctica se tradujo y se mantiene como un “eficiente” mecanismo dominación social, al ser superior al salario mínimo; al extremo que según el Informe Global sobre las Crisis Alimentarias 2020, Venezuela es el cuarto país con la peor crisis alimentaria del mundo (2019) ; a la luz de un sueldo promedio de  2$/mes mientras que la canasta básica promedia unos 300$/mes, y por tanto “tal salario” apenas permite cubrir el 6,6% del total; aunado a una caída acumulada del PIB (bienes y servicios) 2013-2019  que alcanzó un -75% (unas 3/4 partes).

En fin, se hace urgente que “reaparezca” la condición de ”bravo pueblo” en Venezuela para exigir  al amparo constitucional la  importante así como vital ¡¡soberanía alimentaria!! en el entendido que la ruta socialista constituyó un ¡¡rotundo fracaso!!

Econ. Jesús Alexis González.
jagp611@mail.com
@jesusalexis

viernes, 27 de septiembre de 2019

ROMÁN IBARRA: RESISTIR Y VENCER

En la historia de los gobiernos del comunismo en el mundo, los rasgos más resaltantes en sus gestiones son precisamente los peores de la humanidad: Intento de perpetuarse en el poder por la fuerza; el secuestro institucional; sometimiento de la población por hambre y necesidad; persecución a la disidencia; destrucción de la propiedad privada, y la anulación hasta la destrucción del ser humano, si no está a su servicio incondicional.

Así ocurrió en la Unión Soviética, y en los países bajo su control e influencia; China; Vietnam; Corea del Norte; y Cuba, entre los más resaltantes por el grado de destrucción y control absoluto de la sociedad.

Venezuela no es una excepción, esta vez por la decisión y complicidad criminal de Chávez como enamorado de Fidel, y luego Maduro en su condición de segundón y mandadero de quienes dirigen, diseñan y controlan por encima de él.

Solo que el venezolano es probablemente el caso más doloroso, pues se trata de la destrucción y sometimiento total de un país con inmensas potencialidades, que venía de conocer y disfrutar de las bondades de gobiernos civiles a lo largo de 40 años, que llevaron a hacer creer que podría tratarse de una democracia sólida; de un sistema de libertades democráticas incluyentes dispuestas para el progreso y desarrollo.

Pero no, además de sus propios errores y vicios, siempre hubo detractores y desleales quienes se aprovecharon de sus instituciones y su gente para acecharla hasta acceder al poder, de manera inescrupulosa aunque electoral, toda vez que les fue ¨servida la mesa¨ por la ambición desmedida de un caudillo civil, prepotente e inútil para la democracia en las postrimerías de su vida.

Todos esos vicios de la democracia civil pudieron ser corregidos en el marco de la perfectibilidad constitucional y democrática de entonces, pero no fue así y buena parte de su liderazgo, en complicidad con sectores empresariales y sindicales dieron al traste con las posibilidades del sistema y la ciudadanía.

Eso, en resumen apretado, puede ser considerado el caldo de cultivo apropiado para el desempeño destructor y arrogante de los detractores de la democracia que hoy lamentablemente llevan más de 20 años ininterrumpidos acabando por la vía de la destrucción y el secuestro institucional con Venezuela.

El comunismo venezolano en el poder es más cruel e inescrupuloso; capaz de aliarse con lo peor de la criminalidad universal, si ello les permite perpetuarse en el gobierno. Es harto conocido que hoy forman parte no solo del Foro de Sao Paulo (Holding comunista dirigido por los Castro en Cuba), sino también del negocio del narcotráfico en alianza también con Cuba, y ejecutado por la FARC, y ELN, y los cárteles de Colombia; Bolivia; México, y Centroamérica.

Del mismo modo, han hecho alianza con el terrorismo internacional con los jerarcas de las tiranías de Irán, y Siria, así como con sus protectores dictatoriales de China y Rusia. En fin, se trata de una corporación internacional del crimen para controlar el mundo y la destrucción de occidente.

A pesar de que ello es una verruga protuberante, de este lado del mundo no queremos darnos cuenta, y no actuamos en consecuencia. Vivimos distraídos en otros asuntos lamentablemente.

Para Venezuela es de vida o muerte derrotar al comunismo y toda su estructura criminal. No obstante ello será imposible si no logramos construir una unidad de propósitos sincera; sin mezquindades ni megalomanías. Sin trampas y divisiones.

Es hora de pensar en los intereses del país, y no en grupos o personalidades; sin exclusiones odiosas, ni oportunismos indecentes.

Esto es un ruego a toda la oposición, y a todos los venezolanos de bien. Hagámoslo! 

Román Ibarra
@romanibarra

domingo, 22 de septiembre de 2019

ISABEL PEREIRA PIZANI: HAMBRUNA SOCIALISTA

Desde lejos pienso en mi país y no sé por cuál artilugio surge en mi memoria ese gran poema de Vallejo “Los heraldos negros”:

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!

Y es verdad, golpes como del odio de Dios, millones de personas caminando a destinos inciertos. El hambre declarada como gran problema nacional, su principal víctima, la infancia. Hambre en un país con todos los recursos para producir. 34 millones de hectáreas con vocación agrícola y 17 estados cuya principal fuente económica es la actividad agrícola. Creadora de una ganadería tropical “raza Carora”, capaz de generar toda la leche que requieren nuestros infantes y más. Un país con profesionales y técnicos que hoy son utilizados y apreciados en otros países.

Y sin embargo hay hambre. Los agroempresarios habían creado 422.429 unidades de producción con trabajadores entrenados, no sabemos cuántas quedan en pie, entre otras, la industria avícola funciona con solo 21% de su capacidad instalada.

Debe ser cierto que en los cuarteles también hay hambre, que las raciones de los soldados son miserables, aunque se consienta con créditos y bonos a los jefes militares. Los batallones de soldados sufren los estragos del hambre como cualquier venezolano, su flacura es una prueba, ellos deben saber cómo sobreviven sus familiares por mucho CLAP que reciban. Me intriga qué explicación darán a la tropa Padrino y el Alto Mando Militar, la mayoría panzones y millonarios.

Que un país situado en el trópico, con recursos hídricos, con buenas carreteras, sin tragedias climáticas, con tierras ociosas en cantidades, con gente capacitada no pueda producir sus alimentos y ahora se piense cambiarlos por petróleo es digno de análisis. Las excusas del fracaso alimentario van por el camino de echarle la culpa al imperio, a las sanciones de Estados Unidos contra los gobernantes corruptos. Se puede comprobar que en ninguna de las medidas dictadas por el gobierno americano existan decisiones que puedan explicar por qué el socialismo acabó con la producción de alimentos.

El Atila de los agroproductores ha sido la política socialista, causante real de la hambruna. Lo único que ha crecido en el sector son las oficinas gubernamentales. El antiguo MAC ha sido sustituido por cuatro ministerios, tres de ellos bajo manu militari. Con las siguientes funciones:

Ministerio de Agricultura y Tierras, concentrado en expropiaciones y confiscaciones de propiedad privada. 5 millones de hectáreas confiscadas, hoy improductivas y saqueadas.

Ministerio de Agricultura y Alimentación, el gran negocio de la importación de alimentos generador de grandes fortunas militares; ejemplo, Félix Osorio, general de brigada y ministro de Alimentación en dos períodos: 2008 a 2010, con Hugo Chávez, y 2013-2014, con Nicolás Maduro. Mezclado en dos casos de corrupción, la estafa de Cadivi y de Pdval. Durante la primera gestión, en 2008, estalló el escándalo de los 65 contenedores con alimentos, pollo, leche y granos en estado de putrefacción. El valor de los alimentos dañados se calculó en 4,4 millones de dólares. La historia de comida descompuesta se repite en 2010, ese año la cantidad de comida dañada ascendió a 116.000 toneladas.

Ministerio de Agricultura Urbana (sin definición ni propuestas).

Ministerio de Pesca. Ejerce funciones de control, sin aporte técnico ni financiero a los productores. Hace un mes en un encuentro estrambótico Maduro anunció la formulación de un Plan de Pesca.

El balance de los efectos del socialismo siglo XXI hambreador de los venezolanos puede resumirse de la siguiente manera:

Concentración burocrática en tareas políticas, destructora de la propiedad privada. En total han sido creados 38 entes adscritos con alto costo de recursos fiscales sin incidencia en el desarrollo sectorial.

Ausencia de estrategia sectorial, salvo atacar la propiedad, negociar la importación de alimentos, ejercer intermediación financiera e imponer precios desvinculados de los sectores productivos, industriales y comercializadores. Inocultable corrupción en el tráfico de alimentos.

Sin coordinación programática, no hay vinculación ni objetivos comunes entre los 4 ministerios y las 38 instituciones del sector oficial.

Militarización de instituciones agroalimentarias, con muy escaso nivel técnico, responsables del saqueo, rebatiña de propiedades entre coroneles y generales, nuevos dueños de grandes fundos.

La mera verdad es que no hay que pensar en cambiar petróleo por alimentos, salvo lo urgente; hay que cambiar de inmediato el régimen socialista culpable de la terrible hambruna y lograr que ese triste insulto a nuestros emigrantes, “muertos de hambre”, deje de ser una realidad.

Isabel Pereira P.
@isapereirap 

sábado, 21 de septiembre de 2019

ROMÁN IBARRA: LA MARCHA

El 16 de septiembre de 2019, fecha marcada como el inicio de las actividades académicas en Venezuela para todos los niveles de la educación formal, fue opacada por la barbarie comunista una vez más.

Con motivo del inicio del año escolar, y vista la profundización de la crisis socioeconómica que destruye la vida ciudadana, se organizó una protesta con fundamento en la Constitución vigente, y en pleno desarrollo fue agredida por los cuerpos paramilitares al servicio de la tiranía, denominados ¨colectivos¨.

En medio de la realización masiva y pacífica de la protesta de los profesores y maestros venezolanos, a punta de disparos en la vía pública frente a los ojos de todo el mundo, actuando bajo el auspicio de la impunidad que les garantiza el poder mal habido y abusivo de Maduro y su equipo de salvajes y cretinos, los agredieron de forma miserable como es su costumbre en estos veinte años.

El sector educativo, como todos los otros de la vida nacional, abusados y humillados por la incompetencia y desidia del régimen, no aguanta más. El decaimiento y destrucción de la economía hacen imposible la vida para todos.

Hoy los venezolanos en su mayoría son incapaces de proveer los recursos económicos para sufragar los gastos para vestir, calzar, y alimentar a la familia y eso lo sabe toda la ciudadanía porque lo sufre en carne propia, y sienten que los efectos son inmediatos y mediatos.

Si bien es cierto que el daño inmediato es muy fuerte, mucho peor es el daño hacia el futuro, toda vez, que nuestros muchachos estarán fuera de la escolaridad y la formación por la incapacidad económica de padres y representantes para ofrecerles las herramientas básicas para su educación.
Es imposible enviar a un hijo al colegio sin desayuno, sin uniformes, sin zapatos, y sin libros. Eso es exactamente lo que ha logrado el comunismo de Chávez-Maduro en Venezuela con su régimen de odio y destrucción.

De seguir por ese camino, nuestros muchachos serán los más pobres y manipulables del conjunto latinoamericano. Se ha dilapidado la fortuna que ha producido el petróleo venezolano en estas dos décadas, y solo ha servido para enriquecer de manera grotesca los bolsillos de una claque malandra y corrompida que se apropió de todo, y que además es absolutamente insensible ante el dolor y la necesidad ajena.

No hay derecho a que un país como el nuestro con tantas potencialidades naturales, no sean aprovechadas en el desarrollo y la formación del recurso humano que necesitamos para progresar como nación.

Con Chávez todo fue retórica vacía para encandilar a unos incautos, y servir en bandeja de plata a otros vivos el plato de la venganza para la destrucción de un buen país que, aunque tenía problemas, podía vivir y trabajar para avanzar en la consecución del bienestar general.

Su discurso de odio (disfrazado de humanismo y falso amor por el pueblo), fue la excusa para esconder su vocación de ambicioso y corrupto hasta los huesos; facilitador de la riqueza exagerada y grotesca de toda su familia, sus amantes, y sus socios partidistas nacionales e internacionales.

La riqueza abismal que exhiben estos hampones, va en relación  directa con la pobreza atroz de la mayoría de los venezolanos, impedidos hoy de alimentar a sus familias respectivas, con la seguridad de convertirnos en una de las sociedades más paupérrimas del mundo actual.

Ya no solo está garantizada la pobreza de la mayoría de la población, sino que tampoco se podrá manifestar para decirle al mundo que el comunismo es corrupción, y miseria porque esas protestas son repelidas por paramilitares pagados con el dinero de los venezolanos.  

Román Ibarra
@romanibarra

martes, 27 de agosto de 2019

OMAR ÁVILA: FARSA REVOLUCIONARIA

El Socialismo del Siglo XXI y sus creadores prometieron un sistema súper moderno y avanzado en materia de transporte y lo que han hecho es acabar con el Metro de Caracas y no concluir los proyectos que habían anunciado, para el cual se entregaron los recursos y los venezolanos no se han visto beneficiados. 

Actualmente, el caos con el sistema de transporte público se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza y piedra de tranca para muchos trabajadores, que dependen del servicio para poder trasladarse hasta su lugar de trabajo. 

Lamentablemente, la majestuosa obra inaugurada en 1983 y que fue ejemplo para muchos países, hoy pasa a ser un servicio que muere a paso de vencedores. Las constantes fallas, no solamente son a nivel eléctrico,  sino de vialidad, personal y de cultura de pertenencia. 

El Metro era la alternativa para muchos. Da dolor ver las condiciones en que este se encuentra de suciedad, abandono, ruina... y así se refleja desde el cartón con el logo de Metro de Caracas que funge como boleto, hasta los milicianos-torniquetes; escaleras mecánicas clausuradas y casillas de venta o información ausentes de personal. Lo que si abunda son vendedores ambulantes y personas enfermas pidiendo ayudas económicas -a según- para comprar medicinas o poder comer. 

En fin, son más de 20 años de farsa revolucionaria en la que acabaron hasta con los mitos creados por ellos mismos.  

Decían por ejemplo, que supuestamente comíamos perrarina en la mal llamada cuarta república. Los bebés tomaban de tetero el agua de la pasta, cuánto cuesta hoy la pasta. Y es que no hay ni agua, acabaron con todos los servicios, arrasaron con todo, y lo peor es que también acabaron con la dignidad de un pueblo que hoy se arrodilla para recibir migajas de un papá Estado que arruinó y abandonó a sus hijos. 

En definitiva, este régimen ha vivido durante estas dos décadas de excusa en excusa: 2002 paro petrolero, 2013 guerra económica, 2016 culpa de la Asamblea Nacional “burguesa”, hoy son las sanciones de EEUU, donde el colapso en el Metro también se lo atribuyen a las sanciones, pero los usuarios están claro que la decadencia de ese sistema de transporte, -antes modelo-, tiene tiempo y es hija de la piratería y corrupción roja. 

Nadie se podía imaginar que en medio de la mayor bonanza petrolera, íbamos a llegar a este estado de pobreza, hambre y miseria, en la que no hay un solo sector en nuestra Venezuela que medianamente funcione. Es la salud, la educación, los salarios, la seguridad ciudadana, la vialidad, la justicia.

Omar A. Ávila H.
dip.omaravila@gmail.com
@OmarAvilaVzla

domingo, 25 de agosto de 2019

JESÚS ELORZA G.: DIÁSPORA EN LOS DEPORTES

La diáspora es la dispersión por el mundo de grupos humanos que se han visto obligados, por distintas causas, a abandonar su lugar de origen. La palabra, como tal, proviene del griego διασπορά (diasporá), que significa “dispersión”.

La diáspora, en este sentido, implica el desplazamiento masivo de grupos de personas de su lugar de origen hacia otros destinos que les ofrezcan las condiciones materiales o institucionales para hacer sus vidas y desarrollarse como individuos.

La diáspora venezolana viene ocasionada por el tridente violencia, escasez y hambre, un común denominador inconfundible en la desesperación colectiva en este tipo de tragedias. La escasez de alimentos y oportunidades, así como el colapso total del sistema sanitario, como luego veremos, aparecen entre las primeras causas del éxodo. El crimen, la violencia, la inseguridad y el miedo subyacen como ejes trasversales de la emigración. El éxodo es imparable y cada vez más notorio: no hay cifras oficiales, aunque muchos organismos y académicos han hecho aproximaciones de la expansión de los venezolanos por el mundo. Según la AsambleaNacional, en el periodo 2000- 2019, aproximadamente el 10% de la población ha abandonado el país para establecerse en otras tierras.

La Organización Internacional para las Migraciones de la ONU (OIM) calcula que alrededor de 3.5 millones de venezolanos han salido del país. "Es probable que la cifra sea aún mayor, ya que la mayoría de las fuentes de datos no tienen en cuenta a los venezolanos que cruzan las fronteras de manera informal y se encuentran en situación irregular", advirtió la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Se trata de la diáspora sudamericana más notoria del siglo xxi, basada en la crisis que atraviesa el país.

El sector deportivo no es ajeno a este flagelo. Decenas de personas en su rol de atletas, entrenadores y periodistas forman parte hoy en día de la diáspora venezolana y se encuentran participando o prestando sus servicios en otras latitudes.

La periodista Eumar Essá. En uno de sus interesantes artículos publicado en Tal Cual digital el 17 de agosto 2019, señala que “Entrenadores de selecciones nacionales aparecieron en los Juegos Panamericanos de Lima dirigiendo equipos de otros países:

-Jorge Rivero, el gurú de las pesas femeninas en Venezuela, estaba a cargo del “Dream Team” de Ecuador.

- Ruperto Gascón, entrenador de Rubén Limardo, prepara en Polonia al 100% del equipo de espada masculino y 50% del femenino, y ha costeado de su bolsillo hasta los pasajes aéreos para que sus atletas asistan a eventos del ciclo olímpico. En Lima, después de que Limardo expresara su preocupación por la forma en que Venezuela se preparó a los Panamericanos, Mindeporte honró algo más de la mitad de los 87 mil euros que adeudaba a Gascón por boletería, pero ¡¡¡sigue sin pagar sus honorarios desde Río 2016!!!.

-Juan Liendo y César Bru estaban al servicio de la esgrima peruana.

-Al menos cinco entrenadores de voleibol de playa y cuatro de judo estaban con selecciones de otros países.

-Alfredo Borges, el gran impulsador de los clavados en Venezuela, dejó de trabajar en Colombia y ahora apoyaba a los peruanos. -Rubén Herrada, cuyos pupilos actualizaron todos los récords de pruebas múltiples en Venezuela, vestía el uniforme de Ecuador”.

-Hombres como Francisco Seijas (que hoy está a cargo del tenis de mesa de Chile, y es el hombre de confianza de la Federación Internacional para los cursos avanzados de entrenadores) o Yeivic Jiménez (estadístico del equipo campeón del voleibol femenino, República Dominicana, y miembro de la Comisión de Estadística de la FIVB), por citar dos casos, son producto de un esfuerzo de preparación personal que nuestro país no está en capacidad de suplir en las actuales circunstancias.

A los nombres señalados por la periodista me permito agregarle los siguientes:

-Luis Perdomo entrenador de la selección nacional de Softbol trabaja en Guatemala previa pasantía por Argentina y Puerto Rico

-Luis Pires entrenador de la selección nacional juvenil masculino de Softbol, ahora esta en Aruba luego de prestar servicio en Chile.

-Argenis Blanco entrenador de Béisbol y Softbol ahora esta en Italia contribuyendo al desarrollo del Softbol femenino en las categorías menores.

-Ángel Javier Valbuena entrenador de la selección nacional Juvenil Masculina de Softbol y ahora esta en Argentina

-Juan Carlos Tenorio entrenador de alto rendimiento en la especialidad de Aguas Abiertas esta en Chile.

-Nieves Sansonetti entrenadora de Gimnasia Rítmica presta sus servicios en Guatemala.

-Juan Castillo entrenador de la selección nacional femenina de Softbol ahora en Colombia desempeñándose como Coordinador de la Liga Especial Femenina.

-Fernando Peñalver, Candido Pérez, Andrea Herrera periodistas deportivo hoy en Chile y España.

También, cabe señalar el caso de Diego Vera, Paola Pérez (Natacion), Antonio Diaz (Karateka) y Daniel Dhers (Ciclista BMX) atletas que emigraron a otras latitudes en busca de ambientes más competitivos para mantener un alto nivel de entrenamiento a expensas de su propio peculio puesto que no son atendidos por las autoridades deportivas del régimen.

El deporte no escapa a la crisis estructural que hoy vive el país. La corrupción, la no asistencia social integral de los atletas, la discriminación y los salarios de hambre de los entrenadores, el abandono de las instalaciones deportivas, la violación de la autonomía federativa, el derroche de los dineros del Fondo Nacional del Deporte, la suspensión de los Juegos Deportivos Nacionales, la contratación de 10.000 “entrenadores”, la no asignación de los recursos para los Planes Operativos Anuales del sector federado, la intervencionista Ley del Deporte, la incapacidad de las autoridades deportivas del Ministerio del Deporte, IND y el Comité Olímpico y la ilegitimidad del gobierno son factores que sumados a la inseguridad, la crisis de la salud, la escasez de alimentos, los salarios de hambre y la hiperinflación provocan inexorablemente el éxodo de los venezolanos.

Un cambio de rumbo que logre el fortalecimiento de las instituciones sociales, políticas y económicas es una exigencia democrática en los actuales momentos .Solo con un cambio de gobierno podemos avanzar en la solución de los ingentes problemas que hoy nos afectan.

Jesús Elorza G.
@jesuselorza 

viernes, 23 de agosto de 2019

GIOCONDA SAN-BLAS: HAMBRE. AL COMPÁS DE LA CIENCIA

“Los ladrones ya no roban dinero; roban comida”. Ese testimonio, revelador de la magnitud del drama alimentario que vivimos en la Venezuela de la 5ª república, se genera en un país en el que 57% de los niños padece algún grado de desnutrición y 33% de los niños entre 0 y 2 años de los estratos C e inferiores presenta retardo en el crecimiento o desnutrición crónica, con el consiguiente retraso cognitivo y psicomotor asociado a prolongados estadios de desnutrición severa.

Según la FAO, combatir de manera eficaz la malnutrición y la subnutrición requiere el suministro de 20 gramos de proteína animal per cápita al día, equivalentes a 7,3 Kg al año, además de legumbres, vegetales, frutas y lácteos. En 1999, el consumo anual per cápita de carne en Venezuela era de 23 Kg, que bajó a 14 en 2014 y a 4 en 2018 (la proyección para 2019 es de 2,7 Kg), mientras que la media mundial es de 41, es decir, 6 veces más de lo recomendado por la FAO.

La semana pasada, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) emitió un reporte según el cual, una de las medidas a tomar entre muchas otras para reducir la emisión de gases invernadero, principales causantes del calentamiento global, es la de producir carne de manera sostenible, disminuir su ingesta a los niveles óptimos de consumo y cambiar la forma en la que la población mundial se alimenta, con más legumbres, frutas, verduras y frutos secos. Entre otras medidas a tomar, preservar y restaurar bosques para aumentar la masa forestal, mejorar la gestión de la tierra para cultivos y ganadería e implementar el uso de razas con mejoras genéticas.

El escandaloso desperdicio del 25 a 30% de los alimentos producidos en un mundo donde el hambre campea en vastas regiones del planeta, es también responsable de 8% a 10% de todas las emisiones de efecto invernadero, según las estimaciones del IPCC. Por eso, los expertos llaman a ajustar el nivel de producción, aplicar medidas educativas, mejorar las técnicas de almacenamiento, transporte y empaquetado. De esa forma, se podrían liberar millones de kilómetros cuadrados que podrían destinarse, por ejemplo, a la reforestación.

La FAO, los nutricionistas y ahora el IPCC nos recomiendan una y otra vez comer más legumbres, vegetales y frutas (¡y los muy costosos frutos secos!), pero nunca nos dicen por cuáles sustituirlos, dados los altos precios que exhiben en los mercados. Para un venezolano cuyo ingreso es el salario mínimo (Bs. 40.000 mensual o US$ 2,5 mientras esto escribo), adquirir frutas o legumbres es casi imposible. A precios de la semana pasada en un mercado popular, la compra de los siguientes rubros (1 Kg de cada uno): zanahoria, yuca, papa, plátano, cambur, patilla, guayaba, lechosa y mango sobrepasaba dos salarios mínimos. Poco más que 1 Kg de carne, o 2 de pescado, o 35 huevos es todo lo que  puede comprar el salario mínimo del mes, bajo condición de eliminar legumbres y frutas.

Según los datos del Cenda, la canasta alimentaria de julio se ubicó en 1.649.306,75 bolívares, equivalentes a 41 salarios mínimos, de manera que ese salario apenas cubre el 2,4% de los gastos de alimentación mensual para una familia de 5 personas, sin contar los demás gastos del hogar que constituyen la canasta básica. No debe sorprendernos, por tanto, cuando la FAO comenta que en Venezuela, la prevalencia de la subalimentación casi se cuadruplicó, al pasar de 6,4% en 2012-14 a 21,2% en 2016-18.

Ante este cuadro dantesco, el primer paso obvio es cambiar de régimen, uno que permita estabilizar la economía para hacer posible un mejor vivir. Pero además, quienes se ocupan del manejo de la tierra, agricultores, ganaderos, deben prestar atención a los llamados del IPCC para que la reconstrucción de Venezuela se haga en el marco de patrones ecológicos que ayuden a la disminución de la emisión de gases invernadero.

Siendo cínicos, podríamos decir que el estado de abandono en que se encuentran las tierras venezolanas luego de 20 años de expolio gubernamental hace que Venezuela aporte muy poco gas invernadero al cambio climático. Pero la realidad es que el equilibrio está en aprovechar las tierras de forma sostenible para que sus habitantes y las generaciones sucesivas puedan vivir mejor y más saludables, en un planeta cuidado por todos. Es el único que tenemos. 

TUITEANDO

Rubén González, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera, se ha convertido en un símbolo de la lucha de los trabajadores contra las prácticas antiobreras del régimen. En contra de normas constitucionales, ha sido enjuiciado de nuevo por un tribunal militar, que le ha condenado a casi 6 años de prisión. Nos sumamos a las más de 100 ONGs que protestan esta decisión. Rubén debe estar libre.

Gioconda San-Blas 
gsanblas@gmail.com
giocondasanblas.blogspot.com
@daVinci1412

jueves, 25 de julio de 2019

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS: HAMBRE, LA TORTURA COLECTIVA

Julio ha sido un mes fatídico para el régimen, a nivel internacional. No es solo el duro informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), publicado el 4 de julio pasado y al que dedicamos nuestra columna anterior; conocemos ahora dos informes dados a conocer simultáneamente el pasado 15 de julio, ambos provenientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO): el Alerta Temprano Sobre Seguridad Alimentaria y Agricultura Abril-Junio 2019, y el Informe FAO 2019: El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. Y por si fuera poco, nos llega el documento (Los objetivos del desarrollo sostenible en Venezuela. Reporte desde un país en riesgo) que Sinergia, la red venezolana de organizaciones de la sociedad civil, presentó este mismo mes en Nueva York en el marco del Foro Político de Alto Nivel que allí se desarrolló. 

Los documentos de la FAO giran alrededor del Objetivo 2 de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, hambre cero para 2030, basados en dos ambiciosas metas: 2.1 (“erradicar el hambre y “asegurar el acceso de todas las personas [...] a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año”) y 2.2 (“poner fin a todas las formas de malnutrición”). Pues bien, en ellos Venezuela queda muy mal parada, tanto que hasta ahora el régimen se ha quedado mudo, en contraste con la rápida aunque vana respuesta que dio al informe de la ACNUDH. Aturdidos por tantos golpes en tan corto tiempo, así quedaron.

Según dichos informes, en América del Sur vive la mayoría (68%) de las personas subalimentadas de América Latina, donde la prevalencia de la subalimentación pasó del 4,6% en 2013 al 5,5% en 2017. Allí destacan que “… El aumento observado en los últimos años se debe a la desaceleración económica experimentada por varios países, especialmente la República Bolivariana de Venezuela, donde la prevalencia de la subalimentación casi se cuadruplicó, al pasar del 6,4% en 2012-14 al 21,2% en 2016-18. Durante el mismo período de recesión, la inflación alcanzó cifras astronómicas y el crecimiento real del PIB se deterioró, al pasar del -3,9% en 2014 al -25% estimado en 2018”. En vez de progresar hacia las metas, Venezuela se alejó de ellas significativamente. 

Esto se traduce en unos 6,8 millones de venezolanos en situación de hambre, que podrían aumentar a finales de 2019 si no se aplican correctivos a la gravísima situación económica, social y política del país. De acuerdo al informe, Venezuela se sitúa -luego de Yemen y Sudán del Sur-, como el tercer país (primero en el continente americano) con el más alto riesgo de deterioro significativo de la situación alimentaria y de su agricultura en el trimestre abril-junio. 

Informaciones provenientes del sector agrícola indican que este año los inventarios de Agropatria y Pequiven, empresas estatales que ejercen el monopolio en la venta y distribución de insumos y fertilizantes en el país, apenas cubren alrededor del 3% de las necesidades de los agricultores en todos los rubros vegetales. De hecho, la pérdida del ciclo de invierno de 2019, el más importante en términos de la producción de alimentos, apunta a una mayor caída de la producción este año, mucho peor que la registrada en 2018, que fue equivalente a la producción de hace 40 años. Como resultado, el sector agropecuario está produciendo 20% de lo que producía. Todo esto consecuencia de la desarticulación del sistema agroalimentario, desde la producción hasta el consumo. 

Con este cuadro, es difícil pensar que avanzaremos en la solución del drama alimentario. Según datos presentados en el informe de Sinergia ya mencionado, a noviembre de 2018 el 56,9% de los niños evaluados tenían algún grado de desnutrición, 9% en niños menores de 6 meses, dato que es reforzado por la Fundación Bengoa cuando revela que 33% de los niños entre 0 y 2 años de los estratos C e inferiores presentan retardo en el crecimiento o desnutrición crónica, con el consiguiente retraso cognitivo y psicomotor asociado a prolongados estadios de desnutrición severa. Es decir, los adultos de mañana serán estos niños desnutridos de hoy. 

Así las cosas, estamos ante un reto monumental: reducir drásticamente estas cifras en tiempo record, no solo en beneficio de los niños de hoy sino en pro de una sociedad futura construida sobre la base de venezolanos criados en las mejores condiciones para convertirse en ciudadanos plenos. No será con cajas CLAP, esa “herramienta política para defender la revolución” según uno de sus notorios propulsores, que haremos una patria de progreso para todos.

Ya lo decía Albert Einstein: “Un estómago vacío no es un buen consejero político”.

Gioconda San Blas
 @davinci1412 

martes, 14 de mayo de 2019

RONNY PADRÓN, CUANDO LOS ANTIVALORES GOBIERNAN

Se trata no solo del régimen socialista, criminales que esclavizan y asesinan venezolanos día tras día mediante el hambre, la enfermedad y el hampa, siempre conforme a una receta de dominación típica de esa ideología del mal. No, es algo mucho peor, resulta que los antivalores como referente ético fueron asumidos como propios por la dirigencia demócrata nacional que encabezada por el Presidente Encargado está llamada precisamente a confrontar y someter a la precitada tiranía en el poder. 

Veamos.

Porque es el caso que en la República de Venezuela, en medio de un genocidio mundialmente reconocido se comprendería objetivamente la negativa del régimen socialista a poner fin a tal estado de cosas, porque es precisamente en el genocidio donde tienen la única garantía para alcanzar su desiderátum: “La eterna permanencia en el poder”. Pero resulta extraño – por llamarlo de algún modo – la aplicación de ese mismo manual conductual por parte del gobierno legítimo (demócratas) en medio del proceso llamado “Cese de la Usurpación”.

Ahora bien ¿cómo explicar que ese gobierno legítimo, representado por un Presidente Encargado niegue de manera infundada la aplicación inmediata de todos los mecanismos políticos y jurídicos conducentes a la finalización de una guerra de exterminio?

Lo anterior solo se entiende cuando apenas se cuenta con una dirigencia que en el ejercicio de funciones políticas no tiene por referente de su accionar a los valores éticos comunes a la civilización occidental, a saber: La vida, la dignidad humana, el trabajo, la solidaridad, y especialmente la compasión. Por el contrario, a Venezuela le ha tocado en suerte un grupo de dirigentes demócratas que en la supuesta procura del “Cese de la Usurpación” pretende hacer creer a los sobrevivientes y al mundo en general la existencia de una prioridad por sobre la terminación inmediata del genocidio, algo que requiere precisamente la activación constitucional de una fuerza militar (art.187.11 CRBV) en capacidad real de someter al Estado socialista criminal.

Cuando la clase política de una sociedad alcanza tal nivel de despropósito pasamos a entender que no es solamente la tiranía en el poder quien deba ser castigada. Prohibido Olvidar. Ora y labora.

Ronny Padrón, Cuando los antivalores gobiernan
caballeropercivall@gmail.com
@caballeroperci

domingo, 7 de abril de 2019

OMAR ÁVILA, CRISIS SOBRE CRISIS


Han pasado ocho meses desde que iban a aumentar la gasolina. Más de 15 días desde que los ministros iban a poner su cargo a la orden. Un mes desde que dijeron que el servicio eléctrico se restablecería en 3 horas. Y ahora "30 días" de racionamiento eléctrico.

Luego del boom petrolero más grande de la historia, millardos de dólares invertidos en Tocoma y generación térmica; combinado con el colapso de demanda por cierre de la industria pesada de Guayana, sin los complejos industriales de Valencia y otras zonas operando, sin horario laboral completo, el colapso de la economía y 4 millones de emigrantes; aún no pueden mantener las luces prendidas.

El régimen perdió el control del problema eléctrico. 15 días de producción de petróleo cero; y apenas gasolina reforzada por los rusos, que por cierto me dicen que antes de final de mes no tendremos ya combustible. Con lo que se avecina  el colapso general de manera inevitable.

El interior lleva años con racionamiento eléctrico. ¿Solucionaron algo? No, se robaron los recursos destinados para arreglar el problema.

Recordemos que este país era una verdadera potencia eléctrica, que exportaba electricidad, a Colombia, a Brasil, y donde estos bárbaros nos prometieron bañarnos en El Guaire, y hoy vemos al pueblo buscando allí el vital líquido.

Luego de cuatro años como ministro de Energía Eléctrica, por fin Luis Motta “sabotaje” Domínguez es expulsado del cargo. Aunque dice Maduro que es para que "vaya a descansar. Nicolás: ¿Por qué tú no te das un descansito?

Sin embargo, lo más relevante del despido de Motta Domínguez, es que Maduro y su combo no hace más que contradecirse, ya que si el general estaba en batalla contra la guerra eléctrica ¿por qué despedirlo? ahora cuando Nicolás dice que hay un golpe de Estado eléctrico. No sé si van más golpes o intentos de magnicidio. Lo que si es cierto, es que de acuerdo al régimen hay un sin fin tipos de golpes. Pero no hablan del verdadero golpe que vive nuestro pueblo, que es el del hambre, el golpe al bolsillo que día a día nos ataca con más fuerza producto de una hiperinflación galopante. Sin embargo, ya los veremos próximamente hablar del golpe digital, cuando tenemos la peor conexión a internet. ¡Anótenlo!

Por cierto, ya los ataques no son solo desde los EEUU, sino que Chile y Colombia están colaborando con el imperio mismo. Definitivamente ya no hayan que excusa poner, que embuste decir. Lo cierto es que cada vez se inventan algo menos creíble.

En fin, los venezolanos estamos cansados de excusas y pretextos. Y es que luego de la mayor bonanza petrolera que hayamos tenido en la historia, el pueblo sabe y está claro que se robaron los reales.

Ahora resulta que van a “intervenir, reestructurar y modernizar”, o sea crear una “nueva Corpoelec”, donde seguramente lo único nuevo será el nombre, pero los vicios serán los mismos. Falta que anuncien la intervención y reestructuración de PDVSA, la única empresa petrolera que quiebra en todo el mundo.

De las cosas más lamentables de esta tragedia de los apagones, está sintonizar la radio y encontrarte con una mayoría de emisoras gobierneras y “periodistas” bastante mediocres, dando explicaciones de la situación al mejor estilo de la Cuba de los 80.

Venezuela que tiene la mayor reserva de petróleo, pero no hay gasolina, una de las mayores reservas de gas, pero no hay gas doméstico suficiente, uno de los mayores recursos de agua dulce, pero el agua tampoco llega a la mayoría, la tercera hidroeléctrica en MW, pero ya vemos también como estamos con la energía eléctrica.

Sumado a que según informe de la ONU: 94% de los venezolanos vive en pobreza. 1/4 de la población necesita ayuda humanitaria, más de 300.000 venezolanos viven con HIV, cáncer, diabetes, etc y no tienen acceso a la medicina. Con lo que 3,4 millones han huido. Este simplemente es el resultado del Socialismo del siglo XXI. Cifras que a nuestro juicio, son conservadoras.

Una prueba más del retroceso a que nos lleva esta revolución, son las recientes declaraciones de Aristóbulo catalogando como “una buena noticia” para los caraqueños, que nos iban a colocar unos 10 camiones cisterna en diferentes puntos de la ciudad para que pudiéramos abastecernos de agua.

En fin, no es solo la crisis eléctrica, es la petrolera, la crisis humanitaria, la monetaria, la crisis sanitaria, la del agua, la crisis del transporte, la inseguridad, son el resultado de la peor administración que jamás haya tenido la República, además de ser el gobierno más corrupto.

Omar A. Ávila H.
@OmarAvilaVzl

MARIANELLA SALAZAR, AGUJERO NEGRO


Desde el pasado 7 de marzo, cuando ocurrió el megaapagón en todo el país hasta el día de hoy, cuando continúan los  indeseables cortes diarios que durante horas dejan a los ciudadanos en las tinieblas, a merced del hampa,  totalmente incomunicados, sin el servicio del Metro y con escaso servicio de transporte, paralizados, desabastecidos de agua, con  miedo al vandalismo y a las desproporcionadas acciones represivas desatadas por la FAES y los colectivos violentos, que disparan a mansalva contra manifestantes que protestan por la falta de servicios públicos en zonas populares, no podemos sino concluir que se ha implementado un plan siniestro, probado durante años en Cuba para desgastar física y psicológicamente a la población para someterla.

Se trata de una plan de operaciones psicológicas que desde el punto de vista de inteligencia militar se ha creado para producir desgaste en la población. Una de las recomendaciones que el difunto Hugo Chávez siguió al pie de la letra de su mentor, Fidel Castro, fue  la de mantener al pueblo con miedo y principalmente con hambre, por eso expropió y destruyó el aparato productivo con el fin de alcanzar el control absoluto. Su heredero político, el usurpador Nicolás Maduro, ha tenido que sortear las calamidades provocadas por la crisis eléctrica que se viene arrastrando desde el año 2010, cuando Chávez declaró una emergencia  eléctrica producida por una sequía que hizo descender el agua a niveles críticos en la represa del Guri y aplicó un drástico racionamiento que pudo ocasionar una rebelión popular similar al Caracazo, cosa que no ocurrió gracias a la  inmediata intervención de Fidel Castro, que le envió al padre y cerebro de la Inteligencia cubana, comandante Ramiro Valdés –alias Charquito de Sangre–,  para comandar las acciones si intentaban sacarlo del  poder con la excusa de la crisis de electricidad.

La situación hoy es mucho más grave para la estabilidad del régimen usurpador, el país se le va de las manos y para colmo hay una comunidad internacional que mayoritariamente desconoce su legitimidad y reconoce como presidente interino a Juan Guaidó, por eso tenemos nuevamente la presencia en el país de Ramiro Valdés, convertido en el verdadero jefe de las redes de inteligencia en Venezuela.

La Fuerza Armada ha  venido convalidando la entrega de la soberanía a la dictadura cubana, con el agravante hoy de la inquietante presencia militar rusa. Se calcula que casi 400 rusos pertenecientes a operaciones especiales están en el país. El pasado 23 de marzo arribaron dos aviones militares con 99 hombres a bordo por la rampa 4 del aeropuerto internacional de Maiquetía. A ellos se suman unos 52 hombres que habrían llegado –según fuentes de inteligencia– el miércoles 27 de marzo a bordo de un submarino clase Kilo de la Armada rusa.

El “agujero negro”, conocido así por su habilidad para desaparecer silenciosamente –según Wikipedia–, iba a  atracar en el puerto de Guanta en el estado Anzoátegui, pero  se desvió a última hora hacia la Estación Principal de Guardacosta, Alférez de Fragata Fernando Díaz, en Puerto Ordaz, estado Bolívar, debido a la alerta lanzada por el diputado Andrés Velásquez en su cuenta de Twitter. Otros 230 rusos expertos en artillería antiaérea y toma de instalaciones físicas habrían llegado hace un mes, 100 de ellos distribuidos en la seguridad del usurpador Nicolás Maduro (50) y el resto para la seguridad de Diosdado Cabello y del ministro de Finanzas, Simón Zerpa.

La injerencia rusa es motivo de alarma  y una amenaza para la  paz en la región. El cese de la usurpación depende ahora de las dos grandes potencias. ¡Qué Dios nos agarre confesados!

Marianella Salazar
@aliasmalula