Mostrando entradas con la etiqueta NAUFRAGIO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NAUFRAGIO. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de agosto de 2020

AMÉRICO MARTÍN, NAUFRAGIO DE LA UTOPÍA SOCIALISTA

Aunque el título de esta columna lo sugiere, no me apartaré ni un milímetro de las realidades actuales del poder y de la incontenible presión social a favor de un cambio democrático urgente en Venezuela. El caso es que muchos autores aluden a la crisis del socialismo del siglo XXI como factor básico de los lamentables resultados del modelo implantado por Hugo Chávez y sus seguidores, por más de dos largas décadas. Comparto ese criterio, pero es preciso explicar la incidencia del factor ideológico en tan doloroso proceso.

Como se recordará, Hugo Chávez trabajó activamente para alcanzar el liderazgo principal en Venezuela, luego en el Continente y, a ratos, en el mundo entero.

Su audacia despertó la ambición de muchos movimientos, países y personalidades que no dejaron de ver lo obvio, la inmensa fortuna petrolera con las mayores reservas del planeta y con un enorme desarrollo refinador, construido –por cierto– por los gobiernos democráticos, de los que se convirtió en la Némesis implacable.

Como quiera que el curioso personaje encontró rentable convertirse en la antípoda del poderoso imperio norteamericano, el interés por alentarlo se multiplicó en varios continentes.

No obstante, Chávez , ingenioso e imaginativo, creyó carecer de una cualidad propia de los grandes líderes socialistas y comunistas, a saber, una teoría original asociada a su persona que elevara su rango intelectual.

Fidel y el marxismo fueron entonces su modelo personal, porque la democracia se unía a dos condiciones que no podía aceptar: la alternancia y los “excesivos” límites del ejercicio del poder establecidos por los derechos de la persona humana.

Autorizados por el marxismo, los líderes tradicionales gozaron del privilegio de la perpetuidad, solo se iban del poder, muertos o derrocados por sus émulos. En ese particular, el vigoroso dirigente barinés se sintió seguro de sus leales y de su perspicacia para frustrar cualquier intentona mal encaminada.

Sin embargo, el marxismo y Fidel ofrecían otra complicación, tenían todas las respuestas preelaboradas. Había un leninismo, un stalinismo, un trotskismo, un bujarinismo, un titoismo y, por supuesto, un fidelismo. Eran muchas las resistencias que se fueron creando contra todos esos ensayos, era preciso -entonces-, sin abandonar los grandes privilegios que el sistema otorgaba al totalitarismo, poner su firma personal en el modelo que se implantaba en Venezuela.

Fue así que por sugerencia de sus aliados o por ocurrencia propia, fundó el socialismo siglo XXI. Con el ímpetu que le caracterizaba, le calzó la fórmula “hecho en socialismo” a cualquiera de sus ejecutorias.

Su problema comenzó a crecer en la medida en que la democratización se fue convirtiendo en la idea fuerza en –virtualmente– todo el universo, la democracia era una idea destinada a permanecer si sabía renovarse, porque era también un sistema organizado para atender los dos problemas fundamentales del Estado: la socialización de la democracia mediante la participación y, con el respeto a los derechos humanos, el control social para garantizar la funcionalidad del conjunto.

Enfrentarse a eso con un mejunje ideológico de ideas nada novedosas, con un vacío de respuestas prácticas, por fallidas en todos los territorios, que la mención al siglo XXI por sí sola no podría alzar su reputación.

Lanzó entonces un llamado abierto a debatir sobre el socialismo del siglo XXI y, ni siquiera, sus más cercanos compañeros –por no decir él mismo– aportaron cosas de interés. ¿Por qué ese debate no prosperó? La mejor explicación, según creo, la proporciona el profesor Alfredo Ramos Jiménez, director de la revista Ciencia política, señala que el mundo está cada vez más interesado en los avances de la democracia posible porque, en las condiciones de la globalización, las fórmulas ideológicas chocan con un universo de situaciones y hechos cada vez más desideologizados.

En consecuencia, el socialismo siglo XXI ha terminado en la fosa común donde yacen el socialismo, el marxismo, el maoísmo, el stalinismo, el trotskismo, el titoismo, el bujarinismo. Es una utopía al igual que todas las mencionadas.

La definición más apropiada de lo que es una utopía la proporciona el DRAE, en dos acepciones: 1) lo que no existe y 2) programa optimista inaplicable en el momento en que fue formulado.

Entonces, ¿qué es?

La gris realidad de los controles, las estatizaciones, la propensión totalitaria y la violación de los derechos humanos.

Haber luchado durante veinte años por “lo que no existe” o por “lo que no es aplicable” ofrece todas las explicaciones del naufragio de la utopía chavista.

Américo Martín
amermart@yahoo.com 
@AmericoMartin
@DiarioTalCual

viernes, 31 de mayo de 2019

EDILIO PEÑA ANTE EL NAUFRAGIO EL LÍDER QUE PERDIÓ LA SONRISA DEL MAR

Porque quien no reconozca la talla y estatura de su enemigo desde el primer momento de sus actos, terminará por estar a sus expensas.

El amor es la única batalla en la que es legítimo ir desarmado a ella. Porque en el amor las mejores batallas son sublimes, porque nos abaten de otra manera. Batalla que se gana o se pierde, con el sentimiento más puro que ha edificado a la humanidad.

Pero cuando como líder de un pueblo, te sientas a la mesa a negociar con tu enemigo, y vas desarmado política y militarmente, tus condiciones no significarán nada ante su determinación perversa de seguir exterminando lenta y sistemáticamente, a ese pueblo que representas. En la mesa de negociación, mientras hablas y tomas agua, has olvidado por ignorancia u oscura complicidad, que el interlocutor con el que vas a negociar no es un mero oponente sino tu enemigo real. Porque quien no reconozca la talla y estatura de su enemigo desde el primer momento de sus actos, terminará por estar a sus expensas.

En la negociación, este hará contigo lo que le venga en ganas. Sabes que primero elegiste la diplomacia blanda, después la diplomacia dura. Mas te asaltó el temor cuando la única acción de verdad que te quedaba y correspondía, era elegir y activar la acción militar más sofisticada y jamás imaginada por tu enemigo. Porque al enemigo de un pueblo también hay que hacerle conocer el horror con el que se ha ensañado con sus víctimas. Tu error, entonces, lo motivó la creencia de que tu enemigo tiene un rango político anclado en la civilidad ideológica, como es en tu caso. No despertaste a la realidad de convencerte de que tu enemigo es un delincuente, un terrorista, un narcotraficante, un asesino, un torturador, que se apoderó y destruyó al país que dices amar con sus más de treinta millones de personas. Militas en el vencido paradigma de la lucha política.

Se trata entonces de meditar, no confiarse completamente del pensamiento lógico. Ciertamente, la civilidad promueve la paz. El diálogo es el sostén de la paz, pero cuando se escucha al otro y eso genera modificaciones en el cuerpo social e individual. De lo contrario no será diálogo, será una mímica traducida. El diálogo es un principio y una razón de la democracia. Por lo tanto, la conducta pacífica tiene un umbral de tolerancia que no debe pervertirse con el martirologio impotente e inútil. En ese escenario se convocan y progresan tres estrategias que le dan soporte a la posibilidad de defensa y combate de un pueblo en riesgo de perder su libertad, y con ella su vida ya hecha cadáver: la manifestación de protesta, la rebelión y la insurrección.

Lo táctico es no permitir que ninguna de las tres sea devorada por un tiempo inoportuno y excesivo. De ocurrir, el ciudadano extraviará su rol político y sucumbirá a la depresión o a la ira ciega. La enfermedad y el hambre convocarán a los buitres. Los venezolanos en veinte años de dictadura, sólo han puesto en marcha la manifestación popular. La única diferencia a la hora de luchar por la libertad de un pueblo en una democracia en riesgo y una dictadura que se perpetua, es que en la primera, el cese del abuso del poder por lo general ocurre en la primera o segunda fase: manifestación de protesta o rebelión.

En cambio, para liberarse de una dictadura totalitaria de nueva clasificación, el pueblo conducido por sus líderes, debe estar persuadido y determinado a transitar con valor toda la ruta planteada, hasta llegar a la insurrección total para poder derrotar a la dictadura feroz, y así ejecutarse la deseada transición.

Seguramente, en el momento de esa épica estelar, parafraseando a Wiston Churchill, habrá sangre, sudor y lágrimas.

Edilio Peña
edilio2@yahoo.com
@edilio_p

lunes, 1 de febrero de 2016

MAURO PARRA, NAUFRAGIO

La nación se hunde, se va a pique en un océano de incertidumbre.  Son muchos los  indicadores que señalan este desastre: la escasez y las colas son apenas el ápice de lo que nos tiene reservado la incompetencia del sub-gobierno enquistado  en el poder.  
Todos, quienes vivimos dentro de los límites de la República,   somos víctimas y perceptores a veces inanes pero conscientes de esta insólita realidad. Calafatear  la nave no solo puede  ya dar  esperanzas de reflotar su casco enmohecido.  El daño ha  sido inmenso. Para recuperar la institucionalidad, la moral, las buenas costumbres y nuestras tradiciones religiosas y culturales demudadas, requiere de la cooperación activa de todos los ciudadanos, incluyendo a los  que ahora nos esclavizan con ideologías de burda factura. 
Pero antes es necesario replantear la necesidad de un cambio, de casi todo: de gobierno, de la concepción de las leyes y su implantación, que  ante todo  sean beneficiosas para  la población y se hagan cumplir, porque las leyes no van dirigidas  a sectores de la comunidad ni a persona en particular  alguna. Un cambio ineludible en la manera de gobernar, sin decretos de guerra a muerte contra la población inerme, sin juicios amañados, sin «presos políticos ni políticos presos» por diferir de la opinión oficial. ¿Cómo hacerlo?  Trabajar duro y consistenmente, sin eludir responsabilidades y con la seriedad que se necesite.
La posible derrota de las FARC,   ante su acercamiento y acato de la ley,  tendrá repercusiones  profundas  relativas a la política interna del país. Se ha dicho que la paz en Colombia beneficiara  a nuestros países en  ambos lados de los 2000 km de frontera. Pero este esfuerzo debe complementarse con el desmembramiento del narcotráfico en todas sus facetas,  la desmilitarización  y la integración limítrofes. De lo  mencionado primero  no se conoce que algo se haya   acordado, aunque no puede haber paz si el narco-negocio de la droga  prosigue floreciente. Los miles de millones de verdes que manejan los  zares de ambos lados, en sus diferentes versiones del ilícito comercio, no parecen que estarían satisfechos con parar el flujo de estos ponzoñosos ingredientes del mal. No hay historial ni precedentes que permitan señalar si  se puede hacer. Sería insólito. Pero se trata de  una tapiza que es necesario demoler para bien mundial. Un buen larense  diría:   «’na guará» Todo esto  pudiese constituir el cambio propuesto para sacar a flote a Venezuela.
De todas maneras, el chavismo y su «bonita revolución»  entraron insospechadamente en crisis ante  la arremetida del soberano el 6D, que con algunos sustos y otros tantos disgustos, poco a poco  se va consolidando en  el corazón de la mayoría de los venezolanos. No es tarea fácil, sí dura, pero el mundo entero nos dice no imposible de lograr,  piano, piano,  para que nuestro país  retome la senda del progreso y la democracia. La necrosis que sufre el chavismo en manos del actual funcionario agrava cuando, entre otros muchos desvaríos, un neandertaloide  de su tanda,  asevera que el petróleo aún se vende, a la usanza de hace 100 años, en barriles verdaderos. No dijo si metálicos o de madera, como se añejan los vinos.
De ideologías baratas hemos  sido bombardeados durante algunos  años.  Por un tiempo tuvieron cierto impacto en las clases más vulnerables de nuestra población, pero ya despertó el espíritu combativo que se menciona en el himno patrio  contra la tiranía.  La gente, el ciudadano, no continuará creyendo en que no hay diferencia  entre  gato y  liebre. En un principio de nuestra fatal historia de este siglo,  la campañas ideológicas administradas por el régimen persiguieron   convertir en  grandiosa la doctrina comunista,  con muchas aspiraciones, pero por su intrínseca  conceptuación  terminó siendo asombrosamente impráctica y miserable. Ahora combatimos la mentira y el engaño. Ni payasos ni descarriados, menos falderos, nos harán sufrir más de ignominias, ni circularan sin reprimendas  por los pasillos de  la  AN aquellos que irrespeten la nacionalidad,  aunque siempre apoyaremos a cabalidad  el derecho de la minoría a no necesariamente estar de acuerdo con las decisiones mayoritarias. Algún día comenzaran, con nuestro ejemplo, a  contribuir  con la grandeza de Venezuela.
No hay naufragio sin víctimas. El mártir principal  de todos los desafueros cometido en el país durante los últimos años en este régimen, no es otro que PDVSA, la depauperada industria, pero aún más importante del país.  Por ahí debemos comenzar la recuperación de Venezuela., antes  que comercialmente a nivel mundial el petróleo empiece a perder su importancia energética.
Mauro Parra
jmpzc@yahoo.com
@parratiticastro

Miranda -Venezuela

lunes, 2 de noviembre de 2015

RUBÉN G. CONTRERAS G., EL NAUFRAGIO DE LA SOBERANIA ALIMENTARIA

Después de mucha cháchara propagandística, durante estos 16 años de desastre de administración chavista, ejercida a traves de la hegemonía comunicacional en los cuales nos han querido vender slogans como  Venezuela Ahora es de todos, El Gasoducto del Sur,  La Siembra Petrolera, La Soberanía alimentaria, El Eje Orinoco-Apure y en los últimos días hemos escuchado a la inefable Jacqueline decir que las colas son sabrosas y al gobernador del estado Bolívar que la revolución persistirá aunque sea comiendo piedras fritas, apreciamos que la pelota sigue siendo redonda y la caja en que viene es cuadrada.

Las colas son sabrosas cuando se hacen con gusto como para comprar la entrada a los juegos del béisbol, pero comer piedras fritas debe ser muy difícil por lo duro de las piedras, pero esperamos ver al susodicho degustando alguna.

La cuestión es que ninguna de esas propuestas han tenido concreción,  no se aprecia en la realidad venezolana la veracidad de ellas y en estos  tiempos de elecciones apreciamos gran preocupación de quienes ejercen el poder, por el desencanto que vive el ciudadano común por los problemas que confronta para adquirir los insumos básicos que le permitan sobrellevar la carga  familiar.

Uno de los ritornelos  del finado déspota del Sabaneta fue que con la revolución bolivariana el pueblo seria reivindicado al lograr el gobierno la soberanía alimentaria, gracias al desarrollo endógeno del campesino mediante la utilización del conuco. Asi empezó después del 2000  el hurto de propiedades agrícolas con la famosa Ley de Tierras para lograr la cacareada soberanía.

Hoy en el ocaso del 2015 y después de expropiar haciendas, hatos y fincas como La Marquesena, con el famoso método CHAZ, El Charcote, El Baúl, El Frio, La Vergarena, El Capitán,  las haciendas plataneras del sur del lago como la Bolívar, los fértiles Valles de Aragua, con una tradición de siglos produciendo caña de azúcar para el ron Santa Teresa y la Azúcar Montalbán, asi como los tablones de caña de azúcar en el estado Yaracuy, que hasta el año 99 producían el 20% de la azúcar que se consumía en Venezuela, las fincas del Valle del Turbio que producían casi toda la cebolla que consumían los venezolanos, entre tantas robos por parte de quienes dirigen el estado, hoy vemos las inconmesurables colas de miles de ciudadanos pasando las de Caín para ver si pueden comprar I/4 de kilo de café o un kilo de pollo  y arroz o harina de trigo, que les permita mitigar el hambre.

El caso es que la soberanía alimentaria la vemos con estupor en la noticia del naufragio del buque frente al Rio Amazonas, con 5000 reses que venían de Brasil para el mercado venezolano. Esta es una noticia reiterativa, dado que en los desolados muelles del puerto de La Guayra, exactamente frente al almacén Libertador, está un buque denominado Independencia II, de los dos buques comprados por el innombrable para suplir a la extinta Venezolana de Navegación, los cuales tenían más defectos que benéficos. El caso es que ese mismo buque ha traído varias veces reses en pie de Brasil, pero por las características insanas del buque, muchas de estas reses han muerto en el viaje y han sido tiradas al mar, según informaciones que nos dio un patriota cooperante, que trabajo en el cuarto de máquinas de dicho buque y que tuvo que renunciar al mismo por las irregularidades en el pago a su contrato.

El 16 de octubre  del presente, pudimos conocer a traves de un informe de la Comisión  de Alimentación del Colegio de Ingenieros del estado Zulia, que la hacienda El Capitán ubicada en Perijá, producía 5000 litros de leche al día, que iban a la industria láctea y vendía anualmente 1500 novillos mestizos de raza pardo suizos y brahaman, que alimentaban al pueblo venezolano. Esas tierras fueron entregadas a los fundos zamoranos y están improductivas, al igual que las de Yaracuy y los valles de Aragua.

Ese informe señala que el 95% de los 5 millones de hectáreas robadas a los productores están improductivas y refiere que en 1998, el estado venezolano importaba en alimentos 1.250 millones de dólares al año y en 2014 se importó 9.500 millones dólares, importando carne bovina en un 70% del total consumido por el pueblo venezolano, al igual que el azúcar, maíz blanco en un 60%, maíz amarillo 75%, café 70% aceite 90%, caraotas 90% y arroz en un 60%, señalando que el país, está al borde de una crisis humanitaria por la ruindad en que esta el campo venezolano.

Lo doloroso de la situación es que Venezuela producía casi todos esos rubros alimenticios, a excepción de las caraotas y el maíz amarillo en los cuales teníamos algunos déficits y éramos un país que exportaba café, arroz y azúcar. Vemos ahora las consecuencias de esa política expoliadora denominada soberanía alimentaria, que ha llevado al país a una situación similar a los tiempos de otro déspota, Juan Vicente Gómez.   

La Soberanía alimentaria no se logra trayendo caraotas y leche de Nicaragua o Santo Domingo, o ganado en pie de Argentina, Brasil o Uruguay, o arroz de Guayana o Surinam. Se logra incentivando la producción interna que permita crecer las cosechas y rebaños del país, ese sería el desarrollo endógeno necesario que le permitiría a Venezuela detener esa caída abrupta del PIB, el cual de acuerdo a datos de La CEPAL y del FMI, señalan que Venezuela es el único país petrolero del mundo con una incidencia negativa en su economía, al punto que este año 2015 tiene una inflación de un 850% y se contraerá aproximadamente en un 10% de su PIB.

Los problemas del país se deben a una conducción equivocada llevada a cabo por gente sin experiencia en el manejo de la cosa pública, que ha utilizado los resortes del poder para lucrarse impúdicamente, robando a mansalva. Esto tiene que cambiar y eso debemos hacerlo este 6 de diciembre cuando tenemos la oportunidad de escoger a unos venezolanos que integren la próxima asamblea nacional que cumpla la misión del parlamento, la de controlar al ejecutivo, de legislar en materia de leyes  y de parlamentar para buscar  soluciones consensuadas en beneficio de los venezolanos.

Este 6 de diciembre votaremos por los candidatos de la unidad democrática para salir de esta horda de delincuentes que asaltaron al estado venezolano y embaucaron a un pueblo que de buena fe creyó en un redentor que con una gorra militar propuso nuevos cantos de sirena.

Rubén G. Contreras G.
rubencontrerasg@gmail.com
@RubenContreras

Vargas - Venezuela