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miércoles, 27 de febrero de 2019

BERNARD HORANDE, AHORA MÁS QUE NUNCA


El Grupo de Lima se ha reunido después de los acontecimientos sucedidos el fin de semana con el ingreso a Venezuela de ayuda humanitaria.

Frente a los desmanes criminales del régimen de Maduro, las expectativas de los venezolanos se elevaron. La petición general, abierta o a sotto voce, es que es necesaria ya una intervención militar.

No sería para menos. Lo que mucha gente intuía, ocurrió: que el aparato delincuencial madurista actuaría brutalmente de una u otra forma, impidiendo o saboteando la entrada de ayuda humanitaria.

En la encuesta que acompañó nuestro artículo de la semana pasada, 4 Escenarios sobre la Ayuda Humanitaria, más del 63% de nuestros lectores votaron por alguna de las opciones que sugería que la ayuda humanitaria no pasaría como Dios manda. Así ocurrió.

Ante esta situación, el Grupo de Lima, con la presencia del Presidente Encargado de la República de Venezuela, Juan Guaidó, y del Vice-presidente de los Estados Unidos, Mike Pence, han elevado la apuesta. Hay que leer entrelíneas las intervenciones.

Para algunos no es suficiente el Comunicado del Grupo de Lima. Es entendible. La desesperación y el sentido de necesidad ante los muertos y heridos del fin de semana hace que todos deseemos una solución inmediata y final.

Además de los dramáticos hechos sucedidos en el Táchira, es insólito lo ocurrido en Santa Elena de Uairén.

El chavismo, que se ha llenado la boca durante años manipulando el tema de la “reivindicación de los indígenas”, arremete de forma asesina contra la etnia pemón, dejando como saldo un importante número de muertos y heridos.

Esa es su verdadera naturaleza. Allí se descubrió su inmensa hipocresía.

No es momento de desesperanzarse. Para nada. El régimen asesino de Maduro y sus secuaces hace aguas. Cada acción que emprende los hunde más. Creen estar ganando batallas cuando de lo que se llenan es de derrotas.

Suena un tanto infantil esperar que unos países declaren públicamente una intervención militar en otro país. Más si esos países son vecinos de Venezuela.

Esas cosas no se hacen así. Además, el Grupo de Lima fue creado para otros fines. Pacíficos específicamente.

Estos asuntos se manejan con discreción. Las conversaciones se dan en reuniones privadas. Los acuerdos se cierran y no se divulgan.

El que crea que los Estados Unidos y particularmente Donald Trump, que de bolsa no tiene nada, se han embarcado en una aventura sin medir todos los riesgos debe estar soñando.

No van a poner en duda su reputación de mayor potencia mundial en lo militar,

Por otra parte, Venezuela no es Grenada. Ni tampoco es Panamá. Venezuela representa un reto mucho mayor.

Y el régimen venezolano también es un caso distinto. Aquí no se trata de un simple dictador que hay que desplazar. Por el contrario, estamos hablando de un complejo entramado de organizaciones criminales mafiosas de diverso tipo.

En Venezuela hacen cómoda vida cubanos castro-comunistas, terroristas, narcotraficantes, guerrillas del ELN y las FARC, pranes, asesinos a sueldo y el comunismo mundial, quienes han penetrado y se han apropiado de todos los estamentos del Estado venezolano y se reparten territorios.

Han utilizado nuestro país para cometer el mayor saqueo que la humanidad ha conocido en toda la historia.

Así que la tarea no es un sencillo “Maduro vete ya”.

En la reunión del Grupo de Lima, la mayoría de los países expresaron claramente que los venezolanos no podemos salir solos de esta tiranía. Que necesitamos ayuda.

Y el Vice-presidente Pence, en nombre de Trump, dio dos mensajes claves, simples y muy poderosos: uno: que los Estados Unidos están 100% respaldando al pueblo venezolano. Dos: que la hora ha llegado.

Las piezas se van acomodando progresivamente. Conllevan un proceso. ¿Tarda más de lo que se quisiera? Sí.

Pero estas operaciones se conocen el día – o la noche – en que se ejecutan. Unilateral o multilateralmente. Es decir, por uno o por varios.

Lo importante es lo afirmado por diferentes voceros nacionales e internacionales, desde María Corina Machado hasta el mismísimo Trump: no hay vuelta atrás.

Ahora más que nunca.

Bernard Horande
@BHorande

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, ENTENDIENDO EL 23F Y LO QUE VIENE


El chavismo se ufana de haber evitado la ayuda humanitaria el pasado 23 de febrero, alardea su unión “cívico-militar”, ahora bien, bajo una perspectiva muy general podemos señalar que efectivamente se anotó una victoria… ¿Pero a qué precio? 

Sí Maduro permitía la entrada de esa ayuda se anotaría una derrota política, además de demostrar debilidades en el control fronterizo y militar, sin embargo, a nivel internacional su percepción tiranezca no habría empeorado. Haber permitido esa ayuda, bajo los parámetros que él mismo podría haber impuesto, era su derrota menos traumática. 

Pero eso no fue lo que ocurrió, Maduro evitó la ayuda humanitaria en un escenario muy habituado al comportamiento más granado del chavismo, con torbellinos militares, violencia atroz (así como la califica Padrino López), en un escenario donde apareció la controversial Iris Varela rodeada de los que muchos aseguran son pranes adiestrados por el régimen para defender la “revolución”. Sea cual sea la verdad verdadera, lo ocurrido agravó la percepción global sobre el chavismo, toda vez que hubo muertos, heridos, uso excesivo de la fuerza e incluso la quema de medicinas y alimentos tan requeridos en el país. 

Posterior a ello, el lunes 25 de febrero se reunió de forma urgente el denominado “Grupo de Lima” donde lo llamativo fue el apersonamiento de Mike Pence, el vicepresidente de los Estados Unidos, la nación más poderosa del planeta. En paralelo, naciones europeas y de este lado del mundo anunciaron que, pese a lo ocurrido con la ayuda humanitaria, no apoyarían una acción militar en Venezuela. Otro relevante suceso fue que Estados Unidos convocó al consejo de seguridad de las Naciones Unidas para abordar inmediatamente el tema Venezuela.  

¿Dónde estamos? En el ánimo del venezolano es donde probablemente los efectos se sientan mucho más, el país continúa radicalizado, con mismos dirigentes, mismo proyecto, sumergido en una confrontación cada vez más violenta, con secuelas cada vez peores. En el seno de la oposición el no haber materializado la ayuda humanitaria le significó un revés, aunque solo parcial, la forma como se podía suponer iba actuar el chavismo le agravó a éste su condición. Por el lado del remanente chavista elevaron un poco sus ánimos, pero saben a lo que se enfrentarán, los nervios continúan de puntas, están al tanto que continuarán pagando las facturas de sus procederes. 

La comunidad internacional es lerda e insensible, Europa solo se desboca por temas inherentes a ellos, los países asiáticos en su mayoría solo solo comerciantes. Los países americanos guardan las formas, al final ceden a las presiones estadounidenses y ¡allí está el detalle! al final siempre Estado Unidos termina haciendo lo que cree conveniente, por encima de las opiniones de las distintas organizaciones mundiales, por encima de cualquier país u otro liderazgo.

Venezuela continúa su rumbo de empeoramiento de lo que ya es patéticamente grave, pero nada podrá evitar los cambios que se avecinan, principalmente, porque somos los venezolanos los que anhelamos con todas las fuerzas de nuestra existencia el país cambie, mejore, gire 180 grados…

Leandro Rodríguez Linárez
@leandrotango