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miércoles, 23 de octubre de 2019

ADRIANA MORAN: NUESTRA DESESPERANZA

Arden ciudades en un país al sur del continente y en Venezuela, unos le gritan a la derecha mientras otros le gritan a la izquierda con igual ímpetu. En el medio de los dos alaridos, hay una población inerme que ya no quiere escucharlos. Un país que conoce de hogueras porque se ha ido cocinando al fuego lento de las promesas incumplidas, de las expectativas grandiosas, de los repetidos fracasos, de la ambición y la sed de poder de algunos, de la torpeza de otros, de la indolencia de todos.

Los dos grupos que dicen actuar en nombre de ese pueblo para gobernarlo acusan con sus destemplados alaridos de un lado al imperio y del otro al Foro de Sao Paulo, y muestran la misma e idéntica desconexión con esa masa sufriente que no encuentra para donde mirar ni a quien explicarle que sus problemas y angustias no se quitan con esos gritos. Que la desesperanza acumulada no se revierte volviendo ese conflicto que es nuestro en un conflicto del mundo entero, que no necesitamos superhéroes, ni superpotencias, ni escenografías de guerra, sino hombres y mujeres comprometidos con la realidad que nos pertenece y nos asfixia y que estamos obligados a cambiar.

Una mirada a las calles de nuestro desolado país, a esos rostros que fueron tan alegres, a ese gris que puja por imponerse a pesar del intenso sol del trópico que todavía resalta lo que fueron colores vivos, muestra los restos que va dejando ese fuego que desde hace tiempo arde con llama constante entre nosotros y que nos cubre con sus cenizas.

Quienes desde la dirigencia política que en nuestro país tiene tiempo mirando más hacia afuera que hacia adentro, oteando horizontes en lugar de volver la mirada hacia lo nuestro, gritan porque el mundo se incendia, extasiados con las llamas en las que quieren leer presagios que justifiquen sus épicas particulares mientras se distancian cada vez más de esa mayoría que tarde o temprano encontrará quien la escuche, quien tenga una estrategia que la involucre y la contenga y que le de forma a sus sensatas aspiraciones. Lejos del fuego.

Adriana Moran
@NuevaTec47
https://polisfmires.blogspot.com/2019/10/adriana-moran-nuestra-desesperanza.html?spref=tw

viernes, 13 de noviembre de 2015

EMILIO NOUEL V., EL MUNDO ATENTO Y VIGILANTE DE CARA A LAS PARLAMENTARIAS VENEZOLANAS

En el Continente Americano y mas allá hay mucha expectativa frente a las elecciones del 6D en Venezuela.

Para los venezolanos -no hay duda- es una fecha trascendente. Allí nos jugamos mucho.
Aunque la salida de este atolladero político-económico toca principalmente a los ciudadanos de este país, a la comunidad internacional le corresponde también su parte.
Hoy por hoy, lo que ocurre en un país no es asunto exclusivamente de él. Las sociedades nacionales de hoy están ligadas e interpenetradas mediante tantos vínculos que difícilmente el destino de una esté desconectado de las demás. 
La interdependencia no es sólo económica. Es también política. Los acontecimientos que tengan lugar en un país, tarde o temprano, inciden en los demás. Las crisis de gobernabilidad pueden contagiarse con facilidad, y de manera más intensa y rápida entre vecinos. Hoy lo vemos dramáticamente en las olas de miles de refugiados huyendo de la guerra en Siria e Irak hacia Europa, que no pocos problemas ha creado.
Así, lo bueno o lo malo que ocurra en cualquier país de nuestro hemisferio tiene consecuencias inmediatas en el resto.
No debe extrañarnos, por tanto, que más de una treintena de ex presidentes de América y Europa, familias políticas que hacen vida en el ámbito planetario, parlamentarios del mundo y personalidades diversas, hayan expresado su preocupación por la sombría deriva política que ha seguido Venezuela en los años recientes, particularmente porque desde aquí se ha pretendido proyectar un proyecto político-ideológico a toda la región.
Ante el autoritarismo instaurado en Venezuela, sus arbitrariedades y atropellos a los Derechos Humanos, el mundo – ¡Al fin!-ya no es indiferente, como hasta hace poco.
En general, organismos internacionales como la ONU, la OEA, Unión Europea y Unasur han tenido que voltear su mirada escrutadora hacia Venezuela, después de muchos años de indolencia y descuido.
Obviamente, ciertos cambios de orientación política han tenido que darse al interior de algunos países de la región para que el nuestro se convierta en un asunto a atender con mayor cuidado, cosa que los demócratas saludamos esperanzados y expectantes.
Sabido es que el 6D Venezuela será lugar de encuentro de cientos de políticos democráticos del mundo que vienen a presenciar in situ las elecciones.
Para nosotros ése un gesto solidario muy importante, que nos reconforta y anima. Que nos hace sentir que nuestra lucha por la libertad cuenta con apoyos que traspasan las fronteras.
Recibimos con mucha complacencia las expresiones públicas recientes de personalidades de la región como Luis Almagro de la OEA o el candidato a la presidencia argentina Mauricio Macri, las cuales se suman a las de muchos políticos del hemisferio que han comprendido lo que acontece en nuestro país y en consecuencia, la significación del evento del 6D.
La democracia y las libertades han sido atropelladas y mancilladas en Venezuela. No vacilamos en decir que la normativa internacional sobre la democracia ante nuestro caso particular es aplicable. Demasiadas pruebas hay de que el gobierno nacional ha incurrido en violaciones flagrantes de la cláusula democrática contenida en diversos tratados vigentes.
Que quienes vengan a acompañarnos el 6D lo tengan presente. También los gobiernos de la región y el mundo.
En cualquier caso, sean bienvenidos a este rincón atribulado del mundo, pero cargado de muchas ilusiones y esperanzas; y también en trance de reiniciar con bríos la regeneración de una vida política civilizada hacia la prosperidad, logro que nos merecemos.
Emilio Nouel V.
emilio.nouel@gmail.com
@ENouelV

Miranda- Venezuela