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viernes, 6 de marzo de 2020

JUAN GUERRERO: INDESEABLE

Ser venezolano y pobre, hoy, es de las cosas más miserables que un ser humano pueda padecer. Esta afirmación, tajante y dolorosa, ciertamente que es extrema y muchas personas no estarán de acuerdo en ello. Sin embargo, la realidad de quienes vivimos, tanto dentro como fuera del país, esta dura y trágica experiencia del chavizmo-socialismo del siglo XXI venezolano sabemos en nuestra experiencia, nuestro pellejo, que es así.

Paulatinamente la comunidad internacional ha entendido que en Venezuela no existe un gobierno democrático, tampoco un sistema autoritario ni militarista. Se encuentra en la fase de entender que es una cruel y brutal dictadura, mientras quienes la padecemos entendemos y la sufrimos como lo que realmente es: un régimen delincuencial de pillos que controlan por las armas inmensos espacios geográficos ocupados por grupos paramilitares, guerrilleros, del crimen organizado, narcotráfico y del terrorismo internacional. Por ello es difícil que un ciudadano de un país europeo, australiano, canadiense o japonés, comprenda la compleja realidad venezolana.

La total y absoluta crisis política venezolana se suma a la declarada por los organismos multinacionales, con la ONU a la cabeza, como emergencia humanitaria compleja, porque en Venezuela se está llegando a un total estancamiento de la producción de bienes y servicios, restricción casi total del acceso a los medios de comunicación, libres y democráticos. Esto es: la censura absoluta y definitiva de información, comunicación y circulación y tránsito.

Lo anterior puede ser fácilmente verificado por la ausencia casi total de medios impresos que en la actualidad circulan a escala nacional. Los escasos medios impresos están restringidos a áreas geográficas concretas o son afectos al régimen. Hay que agregar las emisoras de radio y televisoras que han sido clausuradas. Los medios digitales venezolanos son permanentemente hostigados y sus directivos y trabajadores, vigilados, amedrentados y perseguidos.

La brutal humillación y agresión de las bandas criminales afectas al régimen contra los ciudadanos es constante y bien planificada. Se orienta a los servicios públicos: agua, electricidad, Internet, telefonía, transporte, gas, gasolina y demás combustibles. En todos estos servicios la escasez y/o ausencia marcan la vida del ciudadano. Los servicios son precarios y han sido asumidos por personas sin formación profesional pertenecientes a “colectivos” que controlan sectores poblacionales.

La realidad actual de la vida del ciudadano venezolano es la de un ser de existencia precaria, adaptado, por sobrevivencia, a los continuos controles, restricciones, cambios constantes de “normas y procedimientos” y la diaria incertidumbre alimentaria, médica y hospitalaria.

El venezolano es un ser “insalubre” por donde se le pueda observar. La ausencia de sanidad se puede constatar en cada rincón del espacio geográfico por donde se desplaza. El país total es un “campo de concentración” inmenso, pútrido y seccionado en otros sub espacios que a su vez contienen pequeños centros. Esta es la actual realidad de la Venezuela del siglo XXI.

El mundo que un venezolano puede ver y experimentar no abarca más allá de la visión de un espectáculo de béisbol o ir a la orilla de un río para hacer un sancocho dominguero, a no más de 30 kilómetros de su casa. Esto después de acordar con amigos, familiares y vecinos la recolecta (inmenso esfuerzo) de dinero y aportes en especie para recrearse.

Todo aparece hoy en el espacio vital del venezolano sumamente contaminado, tóxico y contagioso. Ser venezolano y pobre, hoy, es riesgoso. Tanto, que hay países donde el venezolano no puede entrar o su ingreso es restringido. No tanto porque no cumpla ciertos criterios de legalidad sino porque incluso, genéticamente puede ser nocivo para mezclarse con los nacionales de un país.

Leí hace pocos días la experiencia de un venezolano quien quiso donar semen para guardarlo en un centro de reproducción y fue rechazado. La razón fue porque su origen era venezolano y en ese país (Venezuela) los controles sanitarios y de salubridad son “demasiado precarios” y primarios. El frustrado donante se fue humillado por semejante explicación.

Como se observa, el rechazo a los venezolanos y lo venezolano en el mundo es una brutal realidad. No tanto por la condición de pobreza, sino por las consecuencias que esa situación trae para otro país y sus nacionales.

La verdadera responsabilidad, el origen de la tragedia venezolana es el chavismo-socialismo del siglo XXI. Una plaga que ha ido contaminando todo lo que toca a su paso. El chavismo-socialismo es un padecimiento físico y psicológico degenerativo, una condición mental de inferioridad, de resentimiento social que lleva al individuo al odio, la venganza y la violencia contra su semejante e incluso, contra sí mismo.

Juan Guerrero
camilodeasis@hotmail.com 
@camilodeasis 
@camilodeasis1

domingo, 31 de marzo de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER, EL DESENLACE VENEZOLANO


Los Estados Unidos no intervendrán militarmente en Venezuela. Una cosa es amagar y otra muy diferente desembarcar tropas. El país tendría que sentirse en peligro y eso hoy no sucede.  Lo ha explicado brillantemente el profesor Frank Mora, ex subsecretario de Defensa del Hemisferio Occidental de la administración de Obama. Lo han dicho, incluso con pesar, varios analistas bien informados como Andrés Oppenheimer y Jorge Riopedre.

En 1965 Estados Unidos intervino en República Dominicana, en medio de una batalla entre facciones de izquierda y derecha, porque el presidente Johnson, dentro de los esquemas de la Guerra Fría, quiso evitar que surgiera una segunda Cuba en el Caribe. Bastantes dolores de cabeza le daba la primera. Johnson, incluso, vivió y murió convencido de que el Comandante había matado a Kennedy y lo había hecho a él presidente. Finalmente, consiguió armar una operación con otros países de la OEA. Los más feroces fueron los soldados brasileños.

En 1983 le tocó el turno a la pequeña isla de Granada en el Caribe. Reagan se aprovechó de un absurdo y cruento golpe dado por Bernard Coard y el general Hudson Austin contra Maurice Bishop. Fue un golpe ultra comunista contra el hombre de La Habana. Lo fusilaron junto a nueve de sus colaboradores cercanos, incluida su amante. El pretexto de Washington para intervenir fue la protección de unos cuantos centenares de estudiantes estadounidenses que allí seguían la carrera de medicina. Arroparon la operación con la petición de otras dos islas caribeñas.

En diciembre de 1989, Bush (padre) invadió Panamá. El general Noriega, hombre fuerte del país, estaba enloquecido. Confiaba en que sus previos servicios a la CIA lo protegerían. Entonces se decía que Noriega “no se vendía”. Se alquilaba por periodos breves al mejor postor. Sus partidarios habían matado a un soldado norteamericano y habían violado a la mujer de un oficial con total impunidad.

La disyuntiva de Bush era abandonar Panamá, incluso las bases famosas, o intervenir. Decidió lo segundo y no se detuvo siquiera a buscar un pretexto o agregar aliados. Era una narcodictadura y eso bastaba. Hasta 72 horas antes de iniciada la invasión trataron de convencer al general de que se fuera con su fortuna (200 millones de dólares) a España para evitar la invasión. Noriega no lo creyó y murió encarcelado casi tres décadas más tarde.

Nicolás Maduro provoca el mayor de los rechazos y están intentando salir de él, pero sin recurrir a la violencia. Por ahora, se trata de liquidarlo utilizando las sanciones y la guerra psicológica. Donald Trump repite como un mantra que “todas” las acciones están sobre la mesa. Eso incluye la guerra frontal, pero la lógica y la observación indican lo contrario.

Trump es un aislacionista. Es un frío “hombre de negocios”. No cree que Estados Unidos es la cabeza de Occidente, de donde se derivan responsabilidades especiales. No es el único que piensa de ese modo. Kissinger, a su manera, sostiene lo mismo. Trump preside una nación con intereses, esencialmente económicos. Esa visión lo lleva a enfrentarse en el tema de los aranceles a sus aliados de Europa, o a Canadá y México, y a menospreciar la OTAN, quintaesencia del “globalismo” que tanto lo mortifica. 

Le gustaría que Venezuela tuviera un comportamiento democrático y sensato. Por eso respalda a Juan Guaidó y recibe en la Casa Blanca a su esposa Fabiana Rosales, pero difícilmente pase de las sanciones y el apoyo político y diplomático a una guerra abierta para desalojar del poder a Maduro y a sus 40 ladrones.

Destruir el aparato militar de Venezuela es fácil. A una nación como Estado Unidos le tomaría pocas horas hacerlo desde el aire y el mar con armas convencionales. Tiene el arsenal y la cuenta bancaria que se necesita. Pero ocupar una nación grande (el triple de Alemania), enfrentarse a las bandas armadas, celebrar elecciones y crear una policía capaz de sostener la autoridad, es una tarea que puede durar un par de años y Trump no está dispuesto a llevarla a cabo.

Sin embargo, ninguna persona informada tiene duda de que Maduro y su pandilla han creado un narcoestado, aliado a Irán y a los terroristas del Medio Oriente, dirigido por Cuba, militarmente asistido por Rusia, que constituye un grave peligro para sus vecinos y, a medio plazo, para los propios Estados Unidos, especialmente desde que Moscú ha hecho acto de presencia en el conflicto con un centenar de militares y abundante armamento.

Si las sanciones y la guerra psicológica no logran su cometido, lo más indicado es dividirse las funciones. Estados Unidos destruiría las instalaciones militares del narcoestado y con sus misiles y drones haría rodar las cabezas de los jefes. Después de la demolición entrarían los países del Grupo de Lima, encabezados por Brasil y Colombia, los más afectados, pero con el concurso de Chile, Argentina, Perú y Paraguay. Ocuparían el territorio, invocando la cláusula democrática, y organizarían las condiciones del retorno a la democracia y la restauración de la economía bajo la dirección de Luis Almagro y la participación de la OEA.

Ese duro desenlace tiene en contra la escasa tradición latinoamericana de forjar una política exterior activa, aunque exista “el deber de proteger” invocado por el ex diplomático Diego Arria. Si las democracias hispanoamericanas no lo hacen, seguramente la incapacidad del régimen de Maduro provocará una hambruna terrible en la que morirán dos o tres millones de personas, presumiblemente niños y ancianos desvalidos.

En cualquier caso, se trata del mínimo instinto de conservación que deben tener las naciones. Peligran los frágiles países de la zona como consecuencia de la “bomba demográfica” que estallará. Entre siete y diez millones de venezolanos abandonarán en poco tiempo el país, casi todos rumbo a América Latina. Sencillamente, las democracias sudamericanas no pueden convivir con una pandilla de maleantes en el vecindario. Tienen que erradicarla porque en ello acaso les va la vida.

Carlos A. Montaner
@CarlosAMontaner 

martes, 4 de diciembre de 2018

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ , SISTEMA POLÍTICO VENEZOLANO VENCIDO Y DAÑINO


¿Qué es un sistema político? Básicamente, es la organización del poder, la relación entre gobernantes y gobernados, de allí depende la funcionabilidad del país. Así, Venezuela posee una organización y relación realmente lamentables, nuestras dos últimas constituciones (61’ y 99’) son un calco, una oda al atraso político, a la proliferación de caudillos que dejan onda huella de pesares en nuestra historia, hasta que no modernicemos al país estaremos expuestos a más y más chavismos.

En primer lugar, debemos equilibrar el poder, dese cuenta que las naciones que hoy gozan de estándares altos de calidad de vida tienen como eje transversal una división estricta de los poderes públicos, no existe un supra poder que se imponga sobre los demás, generalmente, 3 poderes han bastado; el legislativo, ejecutivo y judicial, cada uno con competencias claras y en cooperación, eso sí, cuando uno de ellos trasgrede sus funciones los otros dos tienen capacidades y potestades de imponer la ley. 

Los parlamentos son por antonomasia el poder más activo en una democracia porque en él yace la verdadera diversidad de la nación. 

En segundo lugar, debemos superar las ideologías, hoy día, continuar hablando doctrinalmentede derechas e izquierdas es un absurdo monumental, la utilización de estas nomenclaturas es simplemente nominal, en la práctica se impone lo pragmático. 

Los países nórdicos son una buena referencia, las propuestas partidistas se centran en las necesidades reales de su población, tanto que es difícil distinguir cuáles son los de “derecha o izquierda”. Con partidos avocados al pragmatismo económico y político sus sociedades exhiben excelsas calidades de vida como producto de haber superado las inútiles, idiotizantes y mal intencionadas ideologías políticas. 

También dese cuenta que los regímenes dictatoriales son quienes echan mano al recurso ideológico a fin de adoctrinar al pueblo, incluso desde la educación inicial.En Venezuela, nuestras cartas magnas imponen un presidente absolutista, con funciones insensatamente heroicas, pues no exigen ningún perfil, solamente una endeble nacionalidad, le atribuyen el control total de la economía, las relaciones internacionales, el control de la FAN, es el jefe no solo del gobierno sino del Estado, administra las arcas públicas, las finanzas, goza de reelección indefinida, entre un sinfín de competencias más, aunque muchas de ellas deben
contar con el aval del parlamento, posee recursos que le permite imponerse por encima de los otros poderes. Poseemos un sistema presidencialista vetusto, vencido, que contamina
gravemente la democracia, valga decir, sus consecuencias no se pueden ocultar. Fíjese, en
lugar de 3 son 5 los poderes públicos amén de nuestra peor coyuntura histórica. 

Lo más grave aún, vía “constituyente” no se busca corregir los errores de nuestro sistema
político desfasado al interés popular, todo indica, profundizará nuestras malformaciones haciendo que nuestra democracia continúe sirviendo a élites todopoderosas, al mejor estilo de aquel soviet supremo o de la Cuba de hoy, imponiendo a la fuerza supuestos héroes autoengrandecidos que nutren una ideologización cloacal. Nuestra opinión se basa en la cadena de hechos ocurridos en nuestro país los últimos 20 años. Venezuela amerita ser conducida por hombres de Estado, con visiones modernas, pragmáticos, de eficiencia comprobada… no por “ideologizadores” absolutistas, retencionistas del poder.

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango

jueves, 27 de abril de 2017

MOISÉS CÁRDENAS, REFLEXIÓN DE UN VENEZOLANO DESDE EL EXTERIOR

Y UN POEMA

Desde que partí de Maiquetía en una tarde de marzo del 2010, no he dejado de pensar en Venezuela. Razones tengo para ello.

Primero están mis familiares queridos, mis padres, hermanos, tíos, tías, y primos. En estos años desde un “exilio voluntario”, se ha ido entre las nubes mi abuela y dos tíos, cosa, que llevo en mi alma, pues aguardo el día que regrese a la tierra que me vio nacer, en visitarlos en su memoria.

La segunda razón por la cual pienso en Venezuela, es que no soy desagradecido por el suelo que pisé y anduve en mis años de infancia y adolescencia, en donde viajaba en mi patineta, bicicleta y jugaba en la cancha como todo aquel niño en una tierra de paz. Pero con el tiempo esa tierra Venezuela, fue ultrajada y pisoteada por seres que juraron amarla. Entonces ya un joven adulto, pensó en que necesitaba verla desde afuera, para comprenderla, estudiarla, analizarla y defenderla por medio de la palabra.

La tercera razón, que pienso en Venezuela, es por aquellas personas que luchan día a día, por vivir en una tierra rica que alimenta a un gobierno que día a día se hinchan de dinero en sus bolsillos, mientras una población sucumbe en la búsqueda de alimentos, medicinas, luchar por vivir, y sobrevivir en las manos de sus gobernantes. Pienso en todos los estados del país, no solamente en donde nací y crecí, pienso en todos por cada estado, es la historia de una  nación que se sujetó a un amo y señor, a una nación que dejó que surgieran, a una nación que le entregó la tierra, la naturaleza y el mar, ahora esa nación Venezuela gime y llora por salirse de esos “señores” que se enriquecen de ella. 

Desde mi llegada a otra tierra, a otro lugar, parecido pero diferente a donde nací, proseguí a ver a Venezuela, desde afuera de ella, con la finalidad de comprenderla y quererla como debe ser.

Entonces entendí que nuestra especie humana, está destinada a no cuidar los momentos buenos, sino a brincar la cerca para apoderarse del botín, de ultrajar, de atropellar, de destruirse en un ir y venir constante, porque Venezuela es “la mujer que deambula  en la calle de la noche”, que simplemente la piropean, la suben a un auto y la usan en un hotel. 

Venezuela debe pasar a convertirse en el castillo de los sueños, en el palacio de telas y finas cerámicas, en el bosque fértil; pero para ello necesita, de gente sincera, de hombres, mujeres, de cultura, educación, de ejes de transformación, de pensamiento republicano, y no de cuarteles, bayonetas y fusiles. Es  que eso debe quedar atrás.

Ahora que leo las noticias, y miro con tristeza como la Venezuela en que nací se convirtió en la tierra de forajidos. Pero, también entiendo que todo es cíclico, porque Venezuela siempre tuvo un militar en el poder, entonces, sueño, y deseo, que vuelva el tiempo de un verdadero demócrata en el poder, no de un hombre vestido de verde, que escupe a sus ciudadanos. Por eso deseo que si algún día en Venezuela, cambia el gobierno de turno, cambia la ideología que actualmente toma al país, deseo que el nuevo presidente sea un demócrata, un liberal  un republicano, que recomponga la nación, pero que todos los ciudadanos no volvamos a caer en el error de traer militares en el poder, de hombres que sean cívicos- militar, de hombres que usan sus juguetes  de carros de combate y fusiles, para mostrarlos a la población. Deseo el inicio de una nueva república.

Pero ahora que veo las imágenes de los acontecimientos de un gobierno que cada día se mantiene más  y más, soy iluso a creer que venga un cambio, pero también encuentro en mis sentimientos versos que debo decir con mis dedos, para quienes colocan el pecho, para ellos les dedicó:

Somos

Somos hormigas amontonadas
que gritamos: ¡si se puede! ¡ si se puede!
Somos voces frente a los monstruos del bosque.
Somos hojas caídas, esparcidas por el viento
pisadas por demonios enloquecidos,
pero somos hojas renacidas en manos de soñadores.
Somos los hijos sin padre.
Somos los arrebatados del alimento.
Somos sin pan, sin maíz, sin trigo,
sin monedas y billetes.
Sin alcancías, sin agua y luz.
Somos caminantes de zapatos gastados
y pantalones rotos de miradas traspiradas
y lágrimas en los ojos.
Somos buscadores de medicamentos
en redes sociales, en radios,
en salvoconducto por fronteras.
Somos heridos por el hombre que sujeta la silla presidencial
por cómplices y amigotes
por hombres vestidos de verde oliva
y por secuaces con balas y gases.
Somos temerosos de los temerosos.
Somos un mar, un rio.
Somos un pueblo que aborrece a los mentirosos.
Somos las nuevas lunas.
Somos los nuevos soles.

Somos los únicos que podemos buscar la libertad.

Moises Roberto Cardenas Chacon
viajesideral2@hotmail.com
@viajesideral
Argentina

jueves, 7 de enero de 2016

ALBERTO JIMÉNEZ URE, LUXFERO BENDIGA A QUIENES FUMIGARÁN LAS EXCRETAS DEL IMPUTABLE «GOBIERNO TERRORISTA VENEZOLANO»

«Algunos piensan que Luxfero es el Demonio, empero, sostengo lo difaman por lógicamente temerle. Lo conozco de trato y comunicación: y, cada vez que me convida platicar, sólo lleva una luz mediante la cual ilumina ese túnel que juntos recorremos en busca de sátrapas a la Humanidad lesivas»
El «Jerarcariado Corrupto» del «Gobierno Terrorista Venezolano» no tuvo que mirar muchas películas sobre la vida de afamados mafiosos para imitarlos, porque cada persona nace con algún talento (torcido o no) que rápidamente desarrollará para exhibirlo. A edad temprana, nuestros írritos e ilegitimados torturadores mostraron vocación para convertirse en  «signori di tutte le cose». Fueron exitosos durante cierto tiempo, y lo digo porque convirtieron el ejercicio del mando político en una «Corporación Transnacional para la Comisión de Actos Aborrecibles».
«The signori di tutte le cose Company» tuvo a la «Viuda Chechaca» (cheguevariana opulenta) en Argentina, ya caída por la voluntad del pueblo; pero, todavía a una poderosa escoria en Brasil que (sin dignidad) se resiste a ser «imputada» y al aborigen cocalero que arroga de Tupac AMARU en Bolivia. Esa poderosa organización industrial del crimen tiene registros notariados en «The Empire State», «paraísos fiscales» de Europa, también caribeños y «bancos de dudosa reputación» en «Ultimomundano»: donde fue urdida por quienes «recibieron un mandato» que no para devastar nuestra república y otras tras exportar su Metodología Criminal Totalitaria. Primero, debieron «jurar obedecerían y harían cumplir la Carta Magna y Leyes de la República de Venezuela»: un documento guía que contiene los principios fundamentales de un Proyecto de Gobierno Constitucional a favor de los ciudadanos venezolanos y el fortalecimiento jurídico/financiero/militar del país.
Desde la Asamblea Nacional, las mujeres y hombres que a partir del 05 de Enero 2016 asumen el «mandato constitucional» que los venezolanos les hemos concedido tienen la ardua tarea de propugnar soluciones a problemas gravísimos: pero también fumigar lo corrompido y esterilizar los instrumentos quirúrgicos de las demás instituciones del Estado Venezolano explícitamente contaminadas por  «The signori di tutte le cose Company». Esa organización que, la víspera, envió «colectores» de pruebas incriminatorias de sus delitos capitales al Departamento Administrativo de la AN. Apresurados, aprobaron írritas leyes orgánicas para desvirtuar las funciones y deberes de quienes están frente al Banco Central y nombraron novísimos mercenarios para la impartición de injusticias.
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

sábado, 2 de enero de 2016

ALICIA FREILICH, LA POBRESÍA, NUEVO PODER VENEZOLANO

Masa  que es la  suma de los pobres  en grados C y D, mendigos de corrupta compra-venta electoral, junto a la enorme clase media empobrecida en todos sus niveles. Forma el nuevo sector decisivo en las parlamentarias y  en el porvenir del país. Desconfía por igual de los tiesos partidos políticos y  de las corruptas tribus chavistas. Creció a fuerza del desencanto continuo que este régimen  aumentó con su ADN de fraude material, ideológico  y moral llamado revolución pero que  ya, sin duda, es el populismo  totalitario  militarizado.
Ante tamaño vacío político latente y muy peligroso pues lo aprovechan fascismos de izquierda y derecha para instalar su dictadura  electoralmente como salvadores de la patria, la pobresìa es hoy un auténtico poder popular cuyo voto prestado  contiene  el fiel de la balanza sostenida por una base provisional  de doble filo. Los partidos políticos, viejos y nuevos, tienen ante sí, el responsable compromiso de refundar una sociedad con mayoría  de población menor a los cuarenta años, que no come cuentos porque la Era Ciber aún bajo  riesgos, informa con nitidez, exige competente calidad profesional y los condiciona para la productividad liberal. Al otro extremo, los chulos pica piedras, parásitos y mitómanos de la revolución mesiánica, que sobreviven por medio de engaños y delitos, insistirán por algún tiempo en conservar  su ilegítimo poder acudiendo a sus típicos  manejos hamponiles, eso está en su naturaleza.
Quienes han sufrido alguna intensa transición saben que en lo personal y colectivo, es un trance delicado, hay que renacer por  entre contradicciones: resentimiento, anhelos de libertad y justicia, culpa, furia vengativa. Sólo una fría calma, racional y  voluntaria,  evita llegar a la cima equivocada o que  se retorne a la sima fangosa. Y en el país, hay todavía cuervos uniformados y no, deformes y violentos, vigilando ese proceso sanador, para reaccionar en contra, obedeciendo  a su oportuna conveniencia.
Quizá sirva de guía para esta nueva Asamblea, la conducta del estadista Rómulo Betancourt  y su equipo gubernamental, en 1959, a pocos días de estrenarse en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Sin acudir a la promesìstica, el deporte nacional más practicado, en cadena radio-televisiva, breve y precisa, pidió confianza resistente y paciencia ciudadanas por un lapso, frente a las urgentes, necesarias, duras  medidas económicas y financieras que exigía la democracia republicana luego del saqueo dictatorial. Había que limpiar mesas y cloacas. Aseguró que ese cambio progresivo   sería  informado públicamente y con sustento  en probada  documentación comparativa  entre  la década pasada y el inmediato presente. Lo expresó con palabras muy sencillas, para ser entendidas por toda la nación. Y se cumplió  por varios períodos seguidos pues funcionó con firmeza  la insobornable  Contraloría  de ley constitucional.
Eso mismo requiere ahora la gigantesca pobresìa  necesitada de  convicciones civilistas  y directrices  claras para hacerse solidaria en nuevos  sacrificios  que le exigen a fin de resucitar  todos los poderes. Ya no compra entradas ni acepta tickets de cortesía gratuitos para entrar en cualquier perverso circo infantiloide  que explote por igual inocencia, miseria, ignorancia y miedos. Aprendió   que ese no es el legítimo y maravilloso Circo del Sol  sino el desvergonzado  montaje  opuesto, de soles falsos.
 Porque  sus empresarios, payasos y magos, sin  excepción, viven a costa  de la trampa.
Y ya basta.
Alicia   Freilich
alifrei@hotmail.com
@aliciafreilich

Caracas - Venezuela

lunes, 16 de noviembre de 2015

LUIS MARIN, SISTEMA POLÍTICO VENEZOLANO

La oposición solamente obtendrá sesenta y cuatro (64) escaños en la Asamblea Nacional y si este pronóstico lo hace Jorge Rodríguez probablemente será lo que terminará ocurriendo, que por algo es el único caso en el mundo de un presidente del Poder Electoral que asciende a jefe de campaña vitalicio del gobierno.

La brevísima controversia generada por sus declaraciones y que apenas ha involucrado a los directamente señalados merece mayor atención, sobre todo por lo ilustrativa que es del modus operandi del régimen y su contraparte de la oposición oficial, que ignoró olímpicamente el asunto.

Dice JR: “Ya han aparecido en algunos medios que son profundamente antichavistas, manipuladores, mentirosos de la realidad venezolana (sic), pero incluso esos medios, incluso un fundador de SUMATE, sino pregúntenle a él, llamado Guillermo Salas, que tiene una supuesta empresa encuestadora, llamada ESDATA, dice que por los vientos que soplan la oposición solamente obtendría 64 de  los 167 escaños, eso no lo estoy diciendo yo, eso salió publicado en el Nuevo Herald y hoy lo repican como siempre La Patilla, otros periódicos, el diario El Tiempo de Anzoátegui”, (bis).

Al oír esto puede pensarse que o bien JR está escandalosamente desinformado, es contradictorio y cínico, ya no le importa la forma ni el tamaño de la mentira o todas las anteriores; pero eso desviaría la atención a cuestiones adjetivas como que SUMATE no tiene nada que ver con Guillermo Salas, que éste no tiene empresa encuestadora alguna, que ESDATA es una ONG, no una empresa y menos encuestadora, ni que ninguno ha dicho nada de lo que les atribuye agregando “esto no lo digo yo”, cuando es evidente que él es el único que lo está diciendo, basándose en quienes define previamente como mentirosos y manipuladores.

Lo sustantivo de la declaración es que ésta puede ser la oferta máxima del gobierno para la oposición oficial, solamente 64 escaños y lo más desalentador es que aun si les dieran menos, lo tomarían igual y casi con agradecimiento, siempre que estuviera asegurada la presencia de sus líderes principales, porque “no hay otra alternativa”.

Y esta es el núcleo del nuevo sistema político venezolano, la creación de un mundo sin alternativas, donde no existen opciones, nada que elegir, sino aceptar aquello que disponga el poder. Esto es tan cierto en la economía con la eliminación del mercado a favor de un sistema de asignación de raciones arbitrarias; como en política, con la eliminación del sistema de elecciones a favor de un mecanismo de designación autoritaria de cargos no representativos.

De hecho, se hace énfasis en que ésta ya no es una democracia representativa sino “participativa y protagónica”, de manera que se exalta la “participación” de diversos sectores como indígenas, mujeres, jóvenes, que son nombrados, no electos. Es mucho menos claro qué pueda significar lo de protagónico, pero debe tener algo que ver con el teatro en que han convertido a la política.

Gobierno y oposición parecen estar también de acuerdo en que la única opción a esta opera bufa es la violencia, de manera que ambos se presentan como alternativas de  paz; pero hay algo tramposo e incluso delictivo en este planteamiento que no por casualidad se asemeja a la alternativa que plantea el asaltante que grita: “¡La bolsa o la vida!”

O se consiente a las pretensiones socialistas o habrá violencia; pero esta opción ya es en sí terriblemente violenta. El baile de mascaras solo puede mantenerse bajo amenazas.

Con razón Juan Pablo II resumió la salida en tres palabras: “No tengáis miedo”.

EL FANTASMA DE LA ABSTENCIÓN

En un sistema electoral inescrutable da casi lo mismo que se vote o no, porque al fin y al cabo el CNE administrará la abstención de la misma manera que los votos, pudiendo llevarla a límites que considere satisfactorios, como ya lo ha hecho en el pasado en que la redujo a conveniencia aproximadamente a un tercio del electorado.

En algunos centros electorales, los más remotos y dudosos, la abstención se redujo increíblemente a cero lo que resulta imposible porque, independientemente de toda preferencia o intensión, hay un cierto porcentaje de abstención “natural”, simplemente hay quien no vota por muy diversas razones no necesariamente políticas como enfermar o morirse antes de llegar a la mesa, por ejemplo. En algunos de estos centros el chavismo sacó el 100% de los votos, lo que tampoco luce muy normal.

Por otra parte, aunque votara solo la mitad o un tercio del electorado no ya el número, ni siquiera la distribución de los cargos se alteraría si hubiera un sistema de elecciones auténticas, porque es un principio estadístico que la parte siempre se comportará representativamente igual que el todo.

De manera que uno de los misterios más interesantes de desentrañar en el nuevo sistema político venezolano es el porqué de la lucha a brazo partido de la oposición oficial contra el espectro de la abstención a la que considera, con mucho más que al gobierno, como su peor y más despreciable enemigo. Incluso ESDATA se defiende de lo que nadie la está acusando al declarar que “jamás ha promovido la abstención”.

Es un hecho cierto e incontrovertible que siempre, tras cada una de sus clamorosas derrotas frente al chavismo, la oposición ha salido a celebrar su victoria sobre la abstención como lo más importante, lo que hace sospechar sobre cuál es su verdadero rol en las, así llamadas, “elecciones”: su enemigo no es el gobierno sino la abstención.

El papel de la oposición es promover la participación del electorado, demostrar su capacidad de movilización política y sobre todo su dominio sobre la opinión pública, de manera de darle realidad al mito de que el país se divide en dos, gobierno y oposición oficial y, por ende, que nadie más existe.

La oposición lidera sin liderazgo, obliga a votar por quienes nadie votaría consciente y voluntariamente con el argumento espurio de que sino se favorece al gobierno.

El mundo feliz del totalitarismo socialista y bolivariano percibe a la abstención como la Nada que amenaza con devorar su fantasía de unidad perfecta.

Quizás ese sea el único punto en que tengan razón, la abstención es incompatible con su ficción de armonía.

FALACIAS COTIDIANAS

La lucha contra la abstención se ha convertido en una lucha política y como tal no está exenta de mentiras, la más frecuente es que ésta sólo favorece al gobierno con lo cual se da por sentado que sólo afecta al voto potencialmente opositor, una afirmación carente por completo de fundamento, al menos desde el punto de vista estadístico.

Más flagrante es la mentira de que “el gobierno promueve la abstención”, sin que pueda mostrarse ni una sola propaganda oficial con ese contenido, es más, todo lo contrario, sería diametralmente opuesta a la abrumadora propaganda oficial del CNE promoviendo al sistema electoral venezolano como el mejor del mundo.

Es algo patético tropezar con la oferta de Tibisay Lucena de ayudar a mejorar al sistema electoral norteamericano, para hacerlo tan transparente y confiable como el de aquí; pero en una segunda lectura revela esa manía comunista cubana de estar todo el tiempo contrapunteando con los EEUU, como si todo lo que pasa aquí encontrara una justificación en algo que pasa allá.

Otra mentira toma la forma de reto: si no es electoral, ¿qué propones tú? ¿Cuál es tu opción? En el entendido de que cualquier respuesta tiene que ser inconstitucional, ilegal o conducir a la temida y proscrita violencia; cuando bastaría decir la verdad y que cada quien asumiera su responsabilidad correspondiente, en lugar de engañar a la gente con espejitos, como que van a ganar la Asamblea y luego el CNE va a revocar a Maduro.

Si en Venezuela los jueces fueran jueces, los militares militares, los políticos políticos, los ciudadanos ciudadanos y así respectivamente, nada de esto estaría pasando; pero el hecho es que nadie está en su sitio y es inevitable un  giro radical, que si no nace desde adentro nos será impuesto desde afuera, como suele ocurrir en la historia.

Y aquí surge la última pero no menos importante mentira, que bien podríamos bautizar como “la falacia de Luis Vicente”, pero que últimamente han asumido intelectuales y hacedores de opinión opositores: ¿Con qué lideres, con qué militares? O vulgarmente: ¿Dónde están tus cañones, tus tanques?

Esta es una variante poco original de la falacia socialista de la realidad que se construye a sí misma: si medio despunta un líder, lo encarcelan o mandan al exilio; si se sospecha de un militar que como que no está muy de acuerdo, lo largan para su casa, sin mando ni cargo; si la gente sale a protestar, la masacran y así sucesivamente, luego preguntan con la arrogancia de Luis Vicente: ¿Con qué culo se sienta la cucaracha?

La falacia es ingeniosa y sugestiva, de hecho, hay quien dice que en Cuba no hay líder capaz de suceder a Fidel Castro, quizás como tampoco lo había en Irak para suceder a Saddam, en Libia para Gadafi, ni para Al-Asad en Siria y así por el estilo, incluyendo sus partidos y fuerzas armadas.

Los socialistas se fabrican una realidad a la medida y luego la usan como argumento. Por ejemplo, el panegirista de Castro Ignacio Ramonet, primero se empeña en ignorar los innumerables alzamientos que han sido sofocados a sangre y fuego en la isla, los millares de fusilamientos, los millones de cubanos aventados al exilio; acto seguido, toma esto como premisa para decir que en Cuba nadie se opone al régimen y ésta es la fuente de su legitimidad. ¡No hacen falta elecciones!

La MUD se trae una supuesta delegación del Parlamento Europeo y lo primero que hace al llegar el español Ramón Jáuregui, del Partido Socialista Obrero Español, es decir que cree que en este país “no hay fraude electoral pero el oficialismo tiene muchas más ventajas que la oposición”.

¿Y para decir esa pendejada cruzó el Océano Atlántico? Trajeron a un loro que repite la cartilla de la oposición igualito que los otros repiten la cartilla del gobierno; pero en este punto se entiende la enorme responsabilidad que tiene la Internacional Socialista en la tragedia de este país, en particular su sección española.

Visto en perspectiva: si España se está desmembrando, ya destruyeron Grecia y antes a Yugoslavia y Serbia, hoy vemos como se pierde la República francesa en manos del socialista Francois Hollande y pare de contar: ¿Qué puede esperarse de los socialistas?

La IS se propone  destruir al mundo libre de un modo deliberado y consciente, porque pretende construir una “Nueva Sociedad”. El resultado será siempre el mismo: no habrá tal nueva sociedad como nunca ha existido el hombre nuevo y lo que dejarán como resultado será la pura destrucción.

Es imposible predecir cuánto tiempo y esfuerzo tomará hacer surgir la consciencia de que el socialismo no es la solución sino el problema.

Luis Marin
lumarinre@gmail.com
@lumarinre

Caracas - Venezuela