viernes, 1 de noviembre de 2019

EDILIO PEÑA: EL GUION LA ILUSIÓN DE UN SUEÑO

Andrei Tarkovsky estableció su propio método de  escritura que iba más allá de las fórmulas. Como Bergman, Buñuel o Kurosawa.

Cuando la estructura del guion de una película sobreviene en estructura paradigmática obligante limita las posibilidades de exploración entrañable de la historia que habrá de convertirse en película. Es decir, todas las películas que se elaboren a partir del paradigma estructural impuesto o de moda, habrán de ser la misma película, porque todas partirán de la misma estructura en la que se estableció su naciente y desarrollo embrionario. El guionista ha vaciado en el mismo molde estructural, la historia que el director pretende convertir en película única y singular. A partir de entonces, su inventiva quedará maniatada por una inducción consciente o inconsciente. Eso habrá de tener un impacto en el espectador porque quedará sujeto a un solo marco de exposición narrativo que irá reprimiendo la libertad natural de su propia percepción. La diversidad estructural no existirá, porque desde los inicios de creación de una película, esta habrá de estar sujeta al paradigma establecido por el matrimonio del mercado y el cine, pero también por la ideología que constriñe, bien entre las sombras o la oscuridad, intereses del   capital productor o el Estado.

Pocos cineastas han escapado o escapan a esta dictadura de hacer cine sin sacrificar la elección personal. Su subjetividad zozobra de no alcanzar a hacer la gran obra. Postergarla es suicidarse. Andrei Tarkovsky, Ingmar Bergman, Luis Buñuel, Akiro Kurosawa y la irrupción de ese cine venido de lejos, del medio y lejano Oriente, del corazón del África. Los nombrados cineastas, jamás hubieran podido pasar un examen de admisión en una escuela de cine de Norteamérica. Nadie se hubiera atrevido a producir esos raros y tediosos guiones. Allí los admiran, sí, pero desde lejos. Los estudiantes de las academias de cine o de algunas universidades de Norteamérica no deben entusiasmarse demasiado con esa concepción arbitraria de estructuración de un guion y la realización de una película que viene de otra cultura, sensibilidad y concepción cinematográfica. Los lentos narrativos, los planos largos para celebrar el silencio, el viento o la nada habrán de ser insoportables para un director de cine con formación e influencia norteamericana. El mero estorbo de una secuencia donde ‘no pasa nada’ no puede ser tolerado porque no sirve al producto a vender. El producto que está por encima de la obra artística.

Quizá la demanda de este tipo de estructuras cinematográficas, está sujeta a la conducta enferma a nivel cognitivo, de ese ser social y existencial, que al convertirse en espectador de una película, espera de que acontezca algo en la ficción que no acontece en la realidad que vive y que ansia sea modificada. No por una razón conocible sino por una pulsión desconocida. Ya que lo sojuzga el miedo y la incertidumbre. Una necesidad de tragedia apocalíptica, de drama exagerado y de risa falsa, respira y persiste en la sociedad que habita. La fantasía de la transgresión priva y ha comenzado a desbordarse, ya no necesita un detonante. El personaje como lo concibe la sociología o la psicología ya no existe, porque su más cara metáfora, el ser humano, agoniza o ha muerto. Las técnicas de actuación de los actores está sujeta al cuerpo emocional del personaje, no a la existencia inaprensible, aquella que no se expresa ni con el cerebro o el corazón. La falla está en que el punto de encuentro entre la estructura dramática paradigmática del guion y la técnica de interpretación del personaje es la consecuencia de la primera. Entonces, ambas se alienan. El método de actuación del ruso Constantin Stanislavski fue adaptado por los maestros de la actuación norteamericana, introduciéndoles las pautas psicoanalíticas de Sigmund Freud. A través del logos nacería todo el nuevo teatro norteamericano, pero también el cine de una imagen asesina.

Pero ¿quiénes construyeron la estructura totalitaria del cine en un paradigma? Por supuesto, los productores con base en los dividendos que su producto ganaba en el mercado. ¿Y a quiénes les fue forzado elaborar los métodos de escritura del guion al considerar, desde las ganancias del mercado, lo que era una buena película? La mano esclava de aquellos guionistas que escribían sin conocimiento de la reflexión y el ensimismamiento de lo que era verdaderamente una trama y un carácter. La mayoría no leía. No pensaba. Desconocía los procesos sociales, psíquicos, los lactantes del alma. Los guionistas eran asalariados, que estaban escribiendo un guion tras otro, o empleados en elaborar informes que debían cumplir con las exigencias de un formato a llenar por exigencia de las grandes productoras de cine de Hollywood. No tenían tiempo, porque en el cine tradicional hay algo que es más poderoso que el tiempo, la urgencia. Esa premisa que somete a colapso el estado final del enfermo. El novelista William Faulkner se lanzó a la aventura de escribir guiones de cine, no tanto por convertirse en guionista sino para darle de comer al escritor de novelas que lo habitaba, con estructuras complejas y crípticas, despreciadas por Hollywood. Pero terminó renunciando a ganar mucho dinero, escribiendo historias ajenas e insulsas, a pesar de tener un gran amigo, quien creía en su talento como narrador innovador, aquel multimillonario misterioso, productor y director de cine: Howard Hughes.

En Estados Unidos hay muchas academias de cine y televisión y en sus cátedras de construcción de la estructura de un guion, utilizan los métodos tradicionales de composición para enseñar a escribirlos. Métodos elaborados por aquellos guionistas que aseguraron el éxito de los inicios de la industria del cine de Hollywood. Eran guionistas curtidos en la experiencia, pero sin dotes intelectuales profundas. El más profundo, probablemente, fue John Howard Lawson, pero éste concebía el cine como una expresión constreñida a la ideología. Lawson era un marxista leninista consumado. Escribió un libro sobre los fundamentos de la dramaturgia. Cometió el mismo error que cometió Bertolt Brecht en el teatro. Nunca escribió una pieza teatral contra el estalinismo. Su legado terminó por causarle un daño terrible a la dramaturgia del teatro latinoamericano en los años sesenta, con la llamada Creación Colectiva. El otro método que se impuso en Estados Unidos para aprender a escribir un buen guion de cine, fue el de Syd Field: El manual del guionista. Su premisa capital: una página del guion, es un minuto en la pantalla. Eugene Vale, Técnicas del guion para el cine y la televisión, llegó al mismo punto muerto en donde se enterraron sus anteriores colegas. El cine mudo guarda un legado que después fue aniquilado por la memoria de la industrialización del cine: Charles Chaplin y Buster Keaton. En el set de filmación, Chaplin podía repetir veinticinco veces una secuencia. Es decir, veinticinco veces modificaba la escritura de esa secuencia en el guion. El equipo que trabajaba con él se hartaba, pero su obstinada ambición creadora no lo fatigaba. El objetivo final era un hallazgo artístico que aún perdura en esos viejos celuloides en blanco y negro, de los cuales tampoco se quiere aprender.

Hoy, en los Estados Unidos, existe un método que es la biblia para llegar a ser un buen guionista. Es un método que da seguridad y garantía al guionista, al director, pero sobre todo, al productor que habrá de invertir en esa futura película que se desprenderá de ese guion que utiliza la fórmula ‘mágica’. Me refiero al método del guionista Robert Mackee: El Guion. Su libro es una especie de termómetro que como un contador, cuenta las palabras del proceso de escritura del guion, en etapas que se arrogan probar que la estructura yace en términos técnicos predeterminados y per se. La historia es obligada a entrar en esa cantidad de palabras. Considera y trata de probarlo el autor, cuando orilla la presunción de que un guion es excelente al ganarse un Oscar. Y para abultar su ego de gurú del guion cinematográfico norteamericano, establece diez consejos de un rosario de los cuales no podrás salirte, si quieres ser su dilecto discípulo. Jamás su maestro. El señor Robert Mackee podrá ser un buen guionista dentro del paradigma que expongo en cuestión, pero es muy esquemático, superficial en sus conceptos, aseveraciones y máximas. En él no hay un pensador del cine, más bien, un método aprendido de memoria que gusta que los demás recen y cumplan sin escapar de su norma. Seguro le ha producido buenos dividendos en el abordaje de la estructura para el guion de cine a luz de su paradigma, por igual para la serie de televisión.

La explosión de las series en la televisión no sólo ha domesticado la imagen como en el cine, sino que a su vez le niega al espectador, en su espacio de registro personal, la oportunidad de que éste confronte consigo, porque la narrativa de la serie está privada de la posibilidad del ensimismamiento que conlleva a la meditación de lo que debería ser un testigo reflexivo, y no un cómplice arrastrado por una ciega y trepidante intriga de acontecimientos, rigurosamente, calculados. Toda estructura dramatúrgica paradigmática apuesta a la totalidad al negar la singularidad de la misma. Ahí comienza la muerte de la imagen.

En la Grecia antigua, a los teatros no asistían espectadores sino —más exacto— escuchadores, porque la esencia de la obras era discursiva. Un discurso que sometía a catarsis la triada del cuerpo, la psiquis y el espíritu de los presentes sentados en las gradas de piedra. La obra, entonces, no se representaba totalmente en un escenario físico, más bien apostaba representarse en cada una de las mentes de aquel quien fuera un buen escucha. Precipitándolo después, en una remoción catártica y expurgativa. Esas obras que fascinaron al pueblo griego fueron escritas bajo la perceptiva estructural que cada autor encontró en sus historias elegidas para el teatro. Y no —como se ha hecho creer que Sófocles, Euripides, Esquilo, etcétera, leyeron o estudiaron antes de convertirse en dramaturgos— la Poética del filosofo Aristóteles como el método clave para conquistar la fortuna de armar una obra teatral, tal cual como se armaba una nave ateniense. Todo lo contrario, Aristóteles, escribió su Poética mucho después, en un intento por comprender lo que conquistaron a nivel de estructura, cada uno de esos autores celebrados y ahora más vigentes. Porque la dramaturgia teatral griega era asumida desde una percepción ontológicamente política y no ideológicamente política.

Cada historia posee una estructura que hay que hallar, cada dramaturgo o guionista posee su propia técnica que deberá descubrir en cada nueva experiencia escritural. Persuadido de que la estructura nunca permanece inamovible en el lecho de la historia a tratar.

(Fragmento de un libro de ensayo, que espero no terminar, porque no quiero que se convierta en un método que me condene)

Edilio Peña
edilio2@yahoo.com
@edilio_p

ARIEL PEÑA: LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN Y EL REZAGO IDEOLÓGICO EN AMÉRICA LATINA

El próximo 9 de noviembre se cumplen 30 años de la caída del muro de  Berlín, lo que precipitó la debacle del comunismo  en Europa Oriental y la  desaparición de  la URSS, por eso con mucha  tristeza vale la pena preguntar: ¿En América Latina ya se asimiló ese acontecimiento histórico  de hace  3 décadas? Y la respuesta es un rotundo, No, porque como diría el poeta, Julio Flórez : “Todo nos llega tarde…. ¡hasta la muerte!” ya que no es posible que la estafa comunista del marxismo leninismo este a la ofensiva en la región con el remoquete del socialismo del siglo XXl, del cual dijera el tirano Fidel Castro en una entrevista en el 2010 al hacerle una pregunta en ese sentido  sobre la mencionada denominación, afirmó: que era el comunismo, el que el propio Marx definió como comunismo, por lo que no cabe la menor duda  acerca del enemigo al que se está enfrentando la democracia en la región.

El  derrumbe  del muro de Berlín,  se constituyó  en un acontecimiento cimero para Europa y el mundo, pues no solo fue la debacle del  comunismo totalitario en el viejo continente, sino que se rompió el mito de la invencibilidad e intocabilidad del marxismo, cuyo accionar criminal en más 150 años lo catapultan como la organización mas torcida e infame que ha conocido la humanidad, sin embargo sus miembros guiados por el fetichismo, la superstición y la leyenda le dan a semejante doctrina abyecta el carácter de todopoderosa, de ahí fue que Hugo Chávez inducido por el dictador Fidel Castro buscó reeditar al comunismo en Latinoamérica llevando a la miseria y al hambre al pueblo venezolano. 

América Latina  por su retardo  ideológico, no ha podido  discernir y por ello ha sido víctima de las patrañas  marxistas desde hace tiempo. Resaltando que Fidel Castro se declaró comunista cuando ya estaba en el poder en Cuba, porque antes tenía como coartada al movimiento “26 de Julio”  y  al Partido del pueblo cubano o Partido Ortodoxo cuya ideología  era nacionalista y democrática, pero ulteriormente declaró como partido único al comunista en 1965, que según  la anterior constitución  lo define como: “la vanguardia organizada de la nación cubana, fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. 

Esa aversión  constitucional de la camarilla comunista cubana es en realidad un sustituto de la religión, en donde condena al pueblo por los siglos de los siglos a vivir bajo el dominio de la desgracia marxista. Pero la cosa no se queda de ese tamaño, porque los países de la región según la orientación del comunismo totalitario, deben seguir ese camino usando diferentes máscaras, que ya las hemos denunciado en otras oportunidades, como son: el socialismo del siglo XXI, el indigenismo, el progresismo, el bolivarianismo, el foro de Sao Pablo y los gobiernos alternativos, para copiar al maniático de Hugo Chávez que de manera vulgar transportó los desechos del marxismo, repudiados en el viejo continente con la caída del muro de Berlín para implementarlos en Venezuela y en toda América Latina, convirtiendo a ese país hermano en un albollón comunista. 

Por  carecer de la razón los seguidores del marxismo, van en contra de su conciencia y su actuación se circunscribe dentro de lo más arcaico de la política. Por ello tienen un comportamiento brutal que desecha toda lógica, al querer convertir a las masas en un rebaño, lo cual demuestra que los miembros de esa caterva saben que están equivocados y en ocasiones son vergonzantes, porque muchos de ellos no permiten que los llamen comunistas, pues eso va en contraposición de sus intenciones rastreras; por lo cual se cambian de disfraz para engañar a los pueblos que de manera ingenua se dejan envolver de su doblez. 

Los comunistas también han utilizado varias argucias embaucando a las naciones en Asia. Recordando que el genocida de Kim Il Sung en Norcorea, para esconder su marxismo impulsó la idea “Juche” la cual significaba: “que propietarias únicas de la revolución y su posterior construcción son las masas”, entendiéndose eso como un revuelto entre el comunismo y la cultura tradicional coreana. De igual manera en Vietnam se ocultó el comunismo con la fundación del Partido de los Trabajadores de Vietnam en 1951, pero con la reunificación de ese país en 1976, después del triunfo del Vietcong tomó el nombre de partido comunista de Vietnam, siendo eso demostrativo de la impostura marxista que se acomoda para hacer caer a los pueblos incautos. 

La  ficción  marxista leninista con la cual han engañado naciones, demuestra que lo dicho por Lenin no es tan alejado de la realidad, cuando afirmaba: “nosotros somos una iglesia”. De ahí precisamente se desprende que la superstición y el mito son inherentes al marxismo y por ello aprovechando la religiosidad en Latinoamérica y su cultura, crearon la Teología de la Liberación impulsada en los años 60 del siglo pasado como un producto comunista traído a Latinoamérica por la KGB, agencia secreta de la URSS; evidenciándose que el marxismo se mimetiza hasta en la religión, para lograr satisfacer sus instintos mórbidos que buscan envilecer a los demás. 

El marxismo es un culto al engaño, que en América Latina especialmente se ha puesto varios antifaces, para esclavizar a nuestras naciones, y se le pueden colocar otros motes como el de castro-chavismo, pero el comunismo totalitario sigue siendo el mismo bebedizo que usa diferentes rótulos. Por ello hay que reconocer con vergüenza que a  30 años de la caída del muro de Berlín nuestra región no ha podido dimensionar ese acontecimiento, y por eso han surgido timadores como Hugo Chávez con  el socialismo del siglo XXl, degeneración  diseñada  por el político de la antigua Alemania Oriental, Heinz  Dieterich en 1996; curiosamente este personaje es  oriundo del  país en donde se cayó el muro de Berlín. 

Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG
Colombia

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: NUEVO CNE ¡FIN DE LA OPOSICIÓN!


El que la oposición formalmente reconocida, la de Guaidó, haya aceptado en la Asamblea Nacional el punto impuesto por el régimen a la oposición ficticia de Timoteo y compañía, es un muy duro golpe a las esperanzas libertarias de la nación. Da cuenta de una pérdida absoluta de objetivos, de convicción, sobre todo, de sintonía con las verdaderas exigencias/necesidades de los venezolanos… es algo que lamentamos muchísimo, que nos hace transitar en pantanos de desesperanza. 


En el supuesto onírico que los 5 rectores electos sean imparciales, la respuesta a la interrogante ¿Qué hacemos con ese nuevo CNE? Es la misma a la ¿Qué haríamos con un presidente opositor aún en usurpación? ¡NADA! porque las instituciones del Estado continuarían secuestradas. Entiéndase, el núcleo del problema no es Maduro, el castrismo en Venezuela prescindió del mismo Chávez, a casi siete años de su fallecimiento el régimen continúa ahondando en su proyecto contra vientos y mareas, el núcleo es toda la usurpación, la desinstitucionalización reinante que obra al margen de la constitución, con violencia sin límites, auto permisada.. 

Menos útil (y más sospechosa) se hace esa elección condicionada cuando son solo 2 rectores a elegir, cuando a la AN se le ha impuesto un inexistente desacato, cuando quienes han sido intermediarios con el castrismo venezolano para esta elección han sido los mismos que cedieron a las pantomimas de las presidenciales 2018, cuando se hace de cara a las elecciones parlamentarias y no ante unas necesarias elecciones de todo los poderes… todos deben pasar por el tamiz de la constitucionalidad, de la legitimidad ¡TODOS! Comenzando por unas presidenciales.

Pero seamos realistas, la política es realidad. Pregúntese ¿Usted cree el régimen va permitirse perder el CNE? Obviamente no, veremos cómo al final de esta perdedera de tiempo será el TSJ rojo rojito quien escogerá los nuevos rectores, también rojos rojitos ¿Por qué el régimen nunca levantará la ficción del desacato a la AN? Porque una AN en plenas facultades tiene entre sus deberes investigar la corrupción, rango donde el chavismo tiene todas las de perder. Además de aprobar e investigar todos los convenios suscritos por el ejecutivo, hecho éste que el castrismo venezolano nunca aceptará por los riesgos que implica al escudriñar en el colosal “elefante rojo” del Fondo Chino, demás convenios chinos, rusos, cubanos y demás yerbas comunistoides.

Un pretendido CNE en las actuales condiciones, con las presiones visibles y no visibles del régimen, con una bancada del Psuv que hace años abandonó su curul y muchos de ellos delinquen al usurpar supuestos cargos “constituyentes”, con una AN arando en el mar con un desacato que jamás desaparecerá, solo servirá para que el régimen fabrique su argumento para justificar la elección de estas autoridades vía TSJ o ANC. 

Más aún ¿Elecciones? Está más que demostrado el venezolano, mientras exista usurpación, ¡NO VOTARÁ! así se demostró ante el mundo desde la “constituyente” aguas abajo, procesos dizque electorales con abstenciones históricas que la misma Smartmatic tuvo que confesar para salvar pellejo ante sus clientes internacionales. El castrismo prepara un escenario que sabe jamás perderá: otro CNE rojo rojito, otras elecciones que, en previsible abstencionismo, les dará todas las plazas públicas, con misma esencia de no reconocimiento internacional que le sabe a “blusf” pues aún controla las riquezas e instituciones del país ¡Fin! 

Con este desatino del CNE, otro final al cual referirnos es al de la oposición del momento, tanto a la ficticia como a la del (con profundo pesar lo escribo) sobrestimado Guaidó. De este modo, las esperanzas de recobrar la constitucionalidad y la democracia en Venezuela sufre un duro revés, atrasa la meta. Seguro estamos, ese liderazgo atinado y con coraje llegará, a la par de un drama social que poco a poco se hace incontenible.

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango         

jueves, 31 de octubre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, VIERNES 01/11/2019

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: LOS RÍOS DEL CAMBIO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 11 minutos
"Todo fluye, todo está en movimiento, nada dura eternamente... en los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos”. Así se expresa Heráclito, “el oscuro” de Efeso, filósofo melancólico y poético. Como el fuego, decía, el mundo está sometido a la tiranía del movimiento perpetuo, una movilidad que refleja la lucha entre opuestos, esa misma dinámica contradicción (antinomia, matizaba luego Spengler) que está en el corazón de todas las cosas. “Panta rei”, reescribe Platón, en su afán de descifrar al oscuro. La realidad es cambio, es manifestación de un logos impulsando la tr... más »

TRINO MÁRQUEZ: LOS PECADOS DE EVO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 22 minutos
Evo Morales intenta violentar la soberanía popular expresada en las elecciones del 20 de octubre, tal como lo hizo con el resultado del referendo de febrero de 2016, cuando la mayoría de los bolivianos le dijeron NO a la reelección indefinida. Ese pronunciamiento era vinculante y obligatorio para el mandatario. En esa ocasión, Morales presionó al Tribunal Constitucional para que declarara con lugar la solicitud presentada por un grupo de sus partidarios, quienes señalaban que el gobernante había perdido la consulta por un margen muy estrecho -51% contra 49%- y que tenía todo el d... más »

AMÉRICO MARTÍN: TEODORO: DIFÍCIL AUSENCIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 30 minutos
Refiriéndose a la que pudiera ser calificada como la obra escrita más significativa de Teodoro Petkoff, Valentina Rodríguez quiso saber si, dada la excelente vinculación política y personal que hubo entre nosotros conocería yo, antes de ser editada, pormenores de “Checoslovaquia. El socialismo como problema” Recuerdo por dónde iban las preocupaciones de Teodoro. En nuestras tertulias en el Cuartel San Carlos, Teodoro, Maneiro y yo nos engolfamos en largas y atrevidas reflexiones sobre el marxismo, el leninismo, la Unión Soviética, el socialismo. Los mitos habían ido cayendo, uno tr... más »

ADRIANA MORÁN: HAY QUE VOLTEAR LA MIRADA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 41 minutos
Un nuevo llamado a la calle pretende unir a la oposición democrática en torno a ese movimiento que empezó en enero e insuflarle aire a un proyecto que se asfixia y que ya no logra conectar con las expectativas de la mayoría. Ese chaleco de fuerza en el que se convirtió la ruta de tres pasos se ha ido estrechando progresivamente alrededor del cuello de sus creadores y amenaza con estrangularlos mientras insisten en el cese de la usurpación como única razón para marchar, como único punto negociable, como única consigna y en general, como única razón de ser de una oposición que se apa... más »

ALFREDO M. CEPERO: RECTIFICAR ES DE SABIOS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 53 minutos
Donald Trump es el presidente norteamericano que más éxitos ha logrado en el corto espacio de tiempo de tres años Trump es, a todas luces, un hombre inteligente, un guerrero valiente y un consumado patriota, pero está muy lejos de ser infalible. A pesar del obstruccionismo de los demócratas y del odio vitriólico de sus enemigos de la prensa parcializada y fanática Donald Trump es el presidente norteamericano que más éxitos ha logrado en el corto espacio de tiempo de tres años. Ha revitalizado la economía, aumentado el número de empleos, reducido la tasa de desempleo, logrado la ind... más »

GABRIEL S. BORAGINA: LA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA (10° PARTE)

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Hasta aquí hemos comentado los diez principios básicos de la escuela en estudio a partir de los cuales se enraízan sus demás teoremas. "Las implicancias de estos diez principios son, en buena medida, radicales. Si se prueban verdaderos, la teoría económica se fundaría en la lógica verbal y el trabajo empírico enfocado a la narrativa histórica."[1] Si bien no queda claro hacia donde apunta el autor en comentario con la frase "el trabajo empírico enfocado a la narrativa histórica" puede inferirse que, en realidad, quiere decir que los teoremas económicos y postulados de la Escuela Au... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: LOS RÍOS DEL CAMBIO

"Todo fluye, todo está en movimiento, nada dura eternamente... en los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos”. Así se expresa Heráclito, “el oscuro” de Efeso, filósofo melancólico y poético. Como el fuego, decía, el mundo está sometido a la tiranía del movimiento perpetuo, una movilidad que refleja la lucha entre opuestos, esa misma dinámica contradicción (antinomia, matizaba luego Spengler) que está en el corazón de todas las cosas. 

“Panta rei”, reescribe Platón, en su afán de descifrar al oscuro. La realidad es cambio, es manifestación de un logos impulsando la transformación y eventual identidad de los contrarios; casi un anticipo de la idea de la puja dialéctica. El universo está sometido así a un proceso eterno de nacimiento y destrucción, y sobre la base de esa fluctuación cabe calcular lo calculable. 

Todo fluye, nada permanece. La frase retumba con especial gravedad en días en que el mundo da cuenta de esa ininterrumpida agitación. Sin ir lejos, el rostro político-social que Latinoamérica exhibía a principios de año en nada se concilia con el brusco guiño que hoy nos lanza. Hablamos de Chile, la rabiosa fractura del espejismo de estabilidad inconmovible; la encendida protesta en Ecuador contra el alza del combustible; la ratificación de un inconstitucional cuarto mandato para Morales en Bolivia, en medio de reclamos de fraude por parte de actores resteados con la lucha electoral. Los “tiempos recios” en Perú, el barranco en Honduras. En Colombia, la pérdida de apoyos del extremismo uribista y el fortalecimiento del centro, o la vuelta del peronismo a Argentina gracias al triunfo de la dupla Fernández-Kirchner. Cambios, por un lado, no sólo decisivos para las dinámicas de esos países, sino que presagian reordenamientos de equilibrios regionales que, ligados al posible debilitamiento del Grupo de Lima, llegan también para sacudir paradigmas entre la oposición venezolana. 

Todo está en movimiento, nada dura eternamente. Un axioma vital en política -terreno cuya naturaleza está intrínsecamente asociada a la tensión entre opuestos que preconiza Heráclito- resuena para empujarnos fuera de la precaria zona de confort. Frente a la “bête noire” de un autoritarismo en constante proceso de adaptación a los cuerazos del hábitat, la estrategia que induce a desplazar el locus de control a manos resbalosas como las de la comunidad internacional, no parece tener asegurada una vida eficiente. El barrunto aplica a casos donde la planificación elude el conteo de cañones, la medición serena de la urgencia, la gestión directa de recursos: pues la aspiración que no se amarra a la posibilidad de realizarse, lleva el signo de la extinción temprana. 

Lo permanente es el cambio, “todo es devenir”. Se trata de la lucha entre lo estable y lo nuevo, entre la inercia y las fuerzas que la desafían y generan el caos amenazando al viejo orden. Son reglas, de paso, que prevalecen en esta “sociedad líquida” que según Bauman ha ido conjurando todos los referentes sólidos a los que antes nos aferrábamos, a fin de sustituirlos por lo volátil, la incertidumbre, lo instantáneo. Partir de esa premisa en épocas de globalización, vértigo comunicacional y lógica 2.0, es indispensable. No en balde los líderes, antes seres inabordables, ahora se ven obligados a descalzarse para descender del Olimpo y encarar en tiempo real las resultas de sus movidas. En atención a eso, un Sebastián Piñera en Chile pide perdón por el error acumulado, o un Lenín Moreno en Ecuador reconsidera una medida que desató ardores. La opción de ignorarse a sí mismos, de recluirse en su propia “habitación del pánico” cuando se equivocaban, ya no es tan factible. 

Con más razón, ese fluir constante de las condiciones exige un liderazgo que no sea ejercido de forma improvisada. Uno capaz de identificar mástiles a los cuales atarse cuando el canto de las sirenas anime al suicidio o que, ante el vacío recurrente de una política, entienda que flexibilizarse es avío esencial para avanzar. He allí donde una oposición negada a alterar mantras topa con su mayor falencia. La insistencia en asignar el peso de la decisión sobre nuestro futuro a factores que no controlamos sigue causando estragos, como también los causa creer que hacer mucho pero sin ningún sentido estratégico sustituirá a la acción enfocada, contundente, bien armada, pensada de principio a fin. Eso que arrima al aprovechamiento de zonas de oportunidad que contribuyan a erosionar el poder del Gran Otro. 

¿Que pasará de despacharse la presión del cambio ineludible? Cabría recordar, claro, que el riesgo de no adaptarse es desaparecer. Las encuestas reflejando la dilución de expectativas en torno a la capacidad del liderazgo criollo para impulsar transformaciones, alertan como un codazo. Revivir errores como la abstención, por ejemplo, robaría ocasión preciosa para rearmar la potencia que ha sido descuidada, y que en el marco de estos reacomodos podría servir de río en el cual volver a entrar, sin ser ya los mismos. 

Mibelis Acevedo D.
@Mibelis

TRINO MÁRQUEZ: LOS PECADOS DE EVO

Evo Morales intenta violentar la soberanía popular expresada en las elecciones del 20 de octubre, tal como lo hizo con el resultado del  referendo de febrero de 2016, cuando la mayoría de los bolivianos le dijeron NO a la reelección indefinida. Ese pronunciamiento era vinculante y obligatorio para el mandatario. En esa ocasión, Morales presionó al Tribunal Constitucional para que declarara con lugar la solicitud presentada por un grupo de sus partidarios, quienes señalaban que el gobernante había perdido la consulta por un margen muy estrecho -51% contra 49%-  y que tenía todo el derecho como ser humano a ser reelecto Presidente cuantas veces quisiera. 

El Tribunal Constitucional, en un acto insólito de abyección, invocó la Convención Americana sobre Derechos Humanos, Pacto de San José, para darles la razón a los simpatizantes del caudillo. Dictaminó que de aceptarse los resultados de  la consulta, se violarían los “derechos humanos” del gobernante. Sin más trámites, lo habilitó para presentarse como candidato en los comicios de 2019. La decisión favoreció también a Álvaro García, su eterno vicepresidente. El exabrupto del Tribunal no se detuvo allí: sin ningún tipo de reforma previa, declaró inconstitucional el artículo 168 de la Constitución, que limitaba la cantidad de períodos que Morales podía ser Presidente. Los magistrados no se anduvieron con rodeos. Se entregaron en brazos del gamonal sin pudor. 

A partir del dictamen del Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo Electoral autorizó la inscripción de Morales como aspirante a la presidencia de la República. Todo esto ocurrió después que el cacique había declarado que acataría sin chistar la opinión expresada en el referendo y se iría “feliz” del Palacio de Gobierno, si perdía la consulta. Toda una farsa para esconder la inmensa presión que luego desató sobre las instituciones.

En esta oportunidad a Morales le ha sido más difícil torcer la voluntad de la gente. Carlos Mesa, el principal candidato opositor en las elecciones presidenciales, asumió la conducción de la lucha. Denunció el escandaloso fraude que Evo intenta perpetrar. El autócrata ordenó detener el conteo rápido cuando los cómputos lo desfavorecían. Veinticuatro horas después, el mismo conteo, que había dejado de ser ‘rápido’, le dio una ventaja apreciable y definitiva. La adulteración fue legitimada por el Tribunal Electoral, organismo que lo declaró Presidente en la primera vuelta, a pesar de que la diferencia con relación a Mesa fue sólo de 0.57% por encima del 10% exigido por la Constitución, y luego de un episodio tan sospechoso y cuestionable como fue detener la información sobre el conteo rápido. 

La respuesta de Mesa consistió en movilizar sus partidarios e insistir en que será Presidente o irá preso. Ahora no se trata, como en 2017, de la defensa difusa de un referendo popular que pertenecía a todos los bolivianos, pero en realidad no pertenecía a ninguna persona o fracción particular. En la actualidad, el afectado tiene nombre y apellido. Evo Morales cree que porque es de ascendencia indígena y posee arraigo popular en los estratos pobres de la población, puede perpetrar toda clase de abusos. En esta oportunidad  se enfrenta con un adversario que también cuenta con apoyo de masas y está dispuesto a confrontar  el proyecto hegemónico, el ventajismo y la corrupción representados por el señor Morales.

Debido a la presión interna e internacional, Evo se ha visto obligado a aceptar una auditoria internacional de las elecciones del 20 de octubre. En ella podrían participar la OEA, la Unión Europea y otros países. Morales dice que los resultados que arroje esa investigación serán vinculantes y obligatorios para él. Sin embargo, ya se sabe lo que estas palabras significan para el mandatario boliviano, acostumbrado a hacer durante trece años lo que le place.  

Derrotar las andanzas del autócrata resulta crucial para quienes consideramos que la salida a la crisis nuestra debe ser pacífica, democrática y electoral. En Bolivia, de nuevo se busca aplicar el modelo cubano usado en Venezuela: valerse de las elecciones como fachada para crear la ficción de democracia y participación; actuar convencidos de que los comicios se ganan por las buenas o por las malas, pues los revolucionarios no conquistan mayorías legítimas, sino que se imponen por la vía del control de la fuerza y la manipulación de las instituciones. 

En Venezuela, se libra una batalla sin cuartel para derrotar, en las filas de la oposición, el escepticismo con relación a los procesos comiciales y por recuperar la confianza en que a través del voto es posible impulsar los cambios que la sociedad exige, salir de la dictadura y construir una nación próspera y equitativa. Todavía está muy cerca en la memoria de la gente la dolorosa experiencia de las elecciones de la Asamblea Nacional, en 2015, cuando el régimen amputó las competencias fundamentales del Parlamento. Nos toca lidiar con esa inmensa frustración, y con el prejuicio de que quien confíe en la transparencia del voto, es porque todavía cree en la cigüeña. La agresión de Morales a la soberanía popular contribuye a reforzar la desconfianza de nuestros escépticos. Las instituciones democráticas del continente deben obligarlo a ir a una segunda vuelta supervisada y confiable. 

A Evo no puede permitírsele que siga pecando contra el voto. Los demócratas salimos afectados.

Trino Márquez
@trinomarquezc. 

AMÉRICO MARTÍN: TEODORO: DIFÍCIL AUSENCIA

Refiriéndose a la que pudiera ser calificada como la obra escrita más significativa de Teodoro Petkoff, Valentina Rodríguez quiso saber si, dada la excelente vinculación política y personal que hubo entre nosotros conocería yo, antes de ser editada, pormenores de “Checoslovaquia. El socialismo como problema”

Recuerdo por dónde iban las preocupaciones de Teodoro. En nuestras tertulias en el Cuartel San Carlos, Teodoro, Maneiro y yo nos engolfamos en largas y atrevidas reflexiones sobre el marxismo, el leninismo, la Unión Soviética, el socialismo. Los mitos habían ido cayendo, uno tras otro. Después, ya en libertad, cada uno fue marcando su nueva manera de enfocar la lucha política y el valor de las ideologías.

Más tarde, Teodoro rompió el hielo del partido donde militó y escribió contra la despiadada destrucción de la hermosa Primavera de Praga.

Reinaba el estigma de la derrota en 1968 de la Checoslovaquia reformista, y la final rendición del líder de la Primavera de Praga. Alexander Dubcek, obligado a convalidar el zarpazo soviético. Aceptó para evitarle a sus conciudadanos el desastre de la invasión militar.

Las dictaduras tienen la horrenda costumbre de ensañarse contra quienes las desafíen. Necesitan exhibirlos en su menoscabo. Dubcek se había levantado a la altura de los héroes. Desde la humilde Checoslovaquia, emprendió la democratización humanización del país. Sus medidas entusiasmaron. Prestarse al escarnio preparado contra él en Moscú pudo ser un lunar en su resplandeciente acometida. Aunque sea fácil decirlo.

Lea también: Teodoro y Morodo, por Fernando Rodríguez

De esas humillaciones públicas sabía algo Cleopatra, la que imaginó Shakespeare en “Antonio y Cleopatra”:

- Sabed, señores –le manda decir al vencedor Octavio, quien la ha invitado a Roma garantizándole el respeto a su dignidad- que no iré a la Corte de vuestro amo. ¿Se cuenta acaso con levantarme en brazos para mostrarme a la turbamulta vocinglera de la insultante Roma? . Echando mano de una penosa tautología. Lenin, embutido en la condición de profeta único, había sentenciado:

El marxismo es omnipotente porque es verdadero. La tautología tomó el rango de incuestionable verdad y proporcionó a los militantes una consigna que oponer a los campanudos ideólogos de otras corrientes

El mundo soviético desapareció, China asumió el libre mercado, las obras marxistas no se venden ni en chiveras, pero de “Checoslovaquia. El socialismo como problema” (1968) puede repetirse lo que en su prólogo a la segunda edición dejó sentado Arturo Uslar Pietri: fue un libro de anticipación. A lo que me permito agregar: y de educación. Las nuevas generaciones que ya venían desasiéndose de tabúes ideológicos, encontraron una sana lección acerca de la inanidad de los dogmas y autoridades únicas.

Quedó ratificado que los partidos son políticos, no ideológicos. Se valen de la ciencia-arte de la Política y no de gargarismos para deslumbrar entornos.

El primero en acuñar el vocablo eurocomunismo en tono de deslinde fue Fernando Claudín, aunque con sentido práctico lo hiciera suyo Santiago Carrillo, quien con Enrico Berlinguer y George Marchais, pusieron en alza el nuevo evangelio. En Venezuela discutíamos mucho sobre democracia y socialismo. De hecho las ideas que aquí veníamos desarrollando precedieron a las europeas. Las tesis de Teodoro reventaron las costuras del viejo partido comunista como lo reconoció implícitamente Leonid Brezhnev. El mandamás soviético, cubrió a Petkoff de infames epítetos para no debatir.

No sin altibajos dentro de una continuidad, la democracia se ha posicionado en casi toda Europa. Nadie se bate ya por Marx y Lenin. En el Tomo III de Mis Memorias dejé sentado que fueron utopías del siglo XIX, nunca aplicadas ni por aplicar. Los sistemas así llamados fueron maquinarias totalitarias.

Esas realidades definen el conflicto. Dura, cruenta ha sido esta lucha en Venezuela pero es la democracia –la más alta expresión de la libertad- la que asoma en el horizonte. .

Américo Martín 
@AmericoMartin

ADRIANA MORÁN: HAY QUE VOLTEAR LA MIRADA

Un nuevo llamado a la calle pretende unir a la oposición democrática en torno a ese movimiento que empezó en enero e insuflarle aire a un proyecto que se asfixia y que ya no logra conectar con las expectativas de la mayoría. Ese chaleco de fuerza en el que se convirtió la ruta de tres pasos se ha ido estrechando progresivamente alrededor del cuello de sus creadores y amenaza con estrangularlos mientras insisten en el cese de la usurpación como única razón para marchar, como único punto negociable, como única consigna y en general, como única razón de ser de una oposición que se aparta cada vez más de los que ya no encuentran cómo creer en ese inalcanzable primer punto. 

El chavismo ha dicho muchas veces que no se irá nunca y en cierta forma es verdad. Va a pelear para asegurarse un lugar lo más grande posible en la vida política del país, porque nos guste o no nos guste, el lugar permanente en la historia, amado por unos y repudiado por otros, ya lo tiene asegurado. Lo que no es cierto es que se va a quedar en el poder para siempre. Al menos no mientras haya una fuerza política lo suficientemente articulada, no para aniquilarlo o borrarlo del mapa, sino para disputarle electoralmente el poder al que se aferra. 

Despojarse de camisas de fuerza autoimpuestas, apartarse de las frases inútiles, de los monstruos que ellos mismos crearon para desestimular la unión y la participación y de la fantasía alimentada por los extremistas que quieren invasiones que no se producirán, es imprescindible para entender que ya no podemos seguir esperando por los promotores de gobiernos etéreos con cargos sin poder real, con embajadores sin embajadas, y con un apoyo internacional que ya no encuentra nada que apoyar aparte de imponer más y más sanciones porque no estamos haciendo nada. 

Voltear la mirada hacia adentro y trabajar con lo que tenemos para construir opciones reales que puedan ser apoyadas de forma efectiva desde afuera y nos permitan competir electoralmente en las mejores condiciones posibles para ser la fuerza política que nos merecemos ser, pasa por escuchar a quienes estén dispuestos a decirnos la verdad y a trabajar en base a realidades. No a quienes esperan estar en democracia para elegir, sino a los que elijan seguir el camino para construirla.

Adriana Moran
@NuevaTec47

ALFREDO M. CEPERO: RECTIFICAR ES DE SABIOS

Donald Trump es el presidente norteamericano que más éxitos ha logrado en el corto espacio de tiempo de tres años

Trump es, a todas luces, un hombre inteligente, un guerrero valiente y un consumado patriota, pero está muy lejos de ser infalible.

A pesar del obstruccionismo de los demócratas y del odio vitriólico de sus enemigos de la prensa parcializada y fanática Donald Trump es el presidente norteamericano que más éxitos ha logrado en el corto espacio de tiempo de tres años. Ha revitalizado la economía, aumentado el número de empleos, reducido la tasa de desempleo, logrado la independencia energética, reducido los impuestos, eliminado regulaciones que asfixiaban a las empresas y confrontado el chantaje de China Comunista. Trump es, a todas luces, un hombre inteligente, un guerrero valiente y un consumado patriota, pero está muy lejos de ser infalible. Como todo ser humano se equivoca. Pero, a diferencia de la mayoría de los seres humanos, sabe rectificar cuando se da cuenta de que está equivocado.

Esa fue la situación en que se encontró el presidente cuando tomó la decisión festinada de repatriar a todos los soldados norteamericanos destacados en Siria creando un vacío que sería llenado por los enemigos de los Estados Unidos y de sus aliados en el Medio Oriente. El dictador turco Recep Tayyip Erdogan lanzó un ofensiva contra sus enemigos ancestrales de la etnia kurda, los clérigos de Teherán comenzaron los preparativos para adueñarse de los campos petroleros en el norte de Siria, los kurdos buscaron en Moscú la protección que les negaban los Estados Unidos y Vladimir Putin daba pasos para hacer realidad su obsesivo sueño de restaurar el imperio soviético como potencia determinante en los asuntos mundiales.

Sin embargo, aunque equivocada, la decisión de Trump estuvo basada en el cumplimiento de su palabra empeñada en el curso de su aspiración a la presidencia. El 27 de abril de 2016, el entonces candidato republicano Donald Trump fue invitado a pronunciar un discurso sobre relaciones internacionales en el emblemático Hotel Mayflower de la ciudad de Washington. Acorde con el pensamiento político de toda su vida, Trump acusó a los presidentes de ambos partidos de haber derramado la sangre y derrochado los recursos de los Estados Unidos en prolongadas e infructuosas guerras internacionales. Acto seguido prometió que, de ser electo, pondría fin a esa pesadilla. Quienes ahora lo atacan por su posición pacifista tienen mala memoria o creyeron que era uno de esos tantos políticos que nunca cumplen sus promesas.

Parte importante del cumplimiento de esa promesa fue exigirle a los países europeos miembros de la OTAN que aumentaran sus pagos destinados al mantenimiento de esa Alanza Occidental. La mayoría de ellos han aumentado sus contribuciones pero Trump insiste en que sus pagos no son suficientes porque los Estados Unidos todavía pagan una cantidad desproporcionada para la defensa de Europa. Un planteamiento similar hizo a una acaudalada Arabia Saudita que por años se había aprovechado de las larguezas de los Estados Unidos en lo relativo a la defensa de su territorio. Bajo el gobierno de Trump, los sauditas se han comprometido a pagar el 100 por ciento de los gastos militares y de mantenimiento de tropas norteamericanas en su país.

Pero Trump desató una tormenta a nivel nacional cuando declaró que traería de regreso a los Estados Unidos a todos los soldados norteamericanos destacados en Siria. Le salieron al paso militares del prestigio de los generales David Petraus y Jack Keane , la totalidad de los demócratas en el Congreso y hasta muchos de sus aliados en el Partido Republicano encabezados por el Senador Lindsey Graham. El presidente descubrió que se había equivocado y consideró que lo más prudente era enmendar el error. Con ello dio muestras de sabiduría cuando aplicó el proverbio español que reza: "Rectificar es de sabios."

A tal efecto, instruyó al Pentágono que diseñara un nuevo plan que incluyera varios centenares de soldados con sofisticados equipos militares que serían destacados en la zona oriental de Siria. La misión de estos efectivos militares consiste en combatir al Estado Islámico y bloquear el avance de las fuerzas militares rusas y sirias en una región rica en recursos petroleros. Un plan que muy pronto produciría resultados de inmensa importancia en la lucha contra el terrorismo a nivel mundial.

La semana pasada, el Presidente Trump anunció que fuerzas especiales de los Estados Unidos habían dado muerte al líder del Estados Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi. En el curso de la conferencia de prensa convocada al efecto, el Presidente declaró que Abu Bakr al-Baghdadi había estado bajo vigilancia durante varias semanas. Pero lo más importante fue su revelación de que Turquía, Siria, Iraq, Rusia y los Kurdos habían contribuido al éxito de la operación. Una prueba más de que cuando Washington se enfurece sus enemigos se suman a la comparsa.

Sin embargo, los acontecimientos a los que hemos hecho referencia en este trabajo no restan validez a la política nacionalista de Donald Trump, que pone en primer lugar los intereses de los Estados Unidos. Este país no puede continuar siendo policía de la paz y exportador de democracia para el resto del mundo. Los pueblos que no sean capaces de defender su libertad y escoger sus sistemas de gobiernos no merecen ayuda externa ni tienen derecho a ser libres.

Si nos remontamos a los padres fundadores de los Estados Unidos — George Washington, Thomas Jefferson y John Quincy Adams — nos encontramos que todos ellos enunciaron una posición de lazos económicos con todos y alianzas políticas con ninguno. Todos ellos se dieron cuenta de que las alianzas políticas conducen a conflictos internacionales.

El francés Alexis de Tocqueville fue todavía más profundo en su libro Democracy in America, cuando hizo referencia al arte de asociación que sirve de cimientos al edificio de la democracia norteamericana. Los norteamericanos, según Tocqueville, tienen una capacidad especial para el auto-gobierno y para formar asociaciones que les permite resolver problemas que el gobierno no puede.

Para el filósofo francés este es un elemento fundamental que explica el éxito de la democracia en los Estados Unidos. En términos claros, la democracia no es exportable porque es un traje que no le sirve a todo el mundo. Cada pueblo tiene que encontrar por sí mismo el sistema de gobierno que refleje su idiosincrasia y sus metas. Por eso la cruzada norteamericana para exportar democracia ha fracasado en la mayor parte de los casos. Frente a los éxitos en Alemania Occidental y Japón nos encontramos los fracasos en Cuba, Haiti, Somalia y Vietnam.

¿Cómo pueden entonces los Estados Unidos beneficiarse a sí mismo y al resto del mundo? Si los Estados Unidos quieren sinceramente ayudar a los países más pobres del mundo, la forma más simple de lograrlo no es con el envío de dinero, ayuda extranjera, asistencia humanitaria o fuerzas militares. Es demostrando las virtudes del capitalismo y de la libre empresa dando a esos países pobres acceso al gran mercado norteamericano. En cuanto al sistema político, que cada país se ponga el traje que mejor le quede

Alfredo M. Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Desde Estados Unidos

GABRIEL S. BORAGINA: LA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA (10° PARTE)

Hasta aquí hemos comentado los diez principios básicos de la escuela en estudio a partir de los cuales se enraízan sus demás teoremas.

"Las implicancias de estos diez principios son, en buena medida, radicales. Si se prueban verdaderos, la teoría económica se fundaría en la lógica verbal y el trabajo empírico enfocado a la narrativa histórica."[1]

Si bien no queda claro hacia donde apunta el autor en comentario con la frase "el trabajo empírico enfocado a la narrativa histórica" puede inferirse que, en realidad, quiere decir que los teoremas económicos y postulados de la Escuela Austríaca de Economía pueden ser corroborados en la experiencia histórica, no en el sentido de que esta "pruebe" que sean verdaderos, sino en el de que la historia (económica en el caso) confirma lo que aquellos postulan. Y no -como podría pensarse- porque dichos principios hayan sido aplicados en la mayoría de los países del mundo, sino que, por el contrario, por el hecho de que no lo fueron. No obstante, donde en escasa medida se implementaron probaron satisfactoriamente la bondad de la teoría.

Es que, como dice Ludwig von Mises, la historia -en rigor- no enseña nada, sino que se limita a ser una reseña de vicisitudes resultantes de la aplicación de teorías previas (falsas o verdaderas) llevadas a la práctica. La falsa teoría produce errores prácticos, los que en el devenir del tiempo se transforman en errores históricos. Y lo mismo sucede en sentido inverso con la teoría verdadera.

"En lo que atañe a las políticas públicas, se podrían expresar severas reservas en torno a la habilidad de los agentes gubernamentales para intervenir óptimamente en el sistema económico, por no mencionar que no podrían manejar racionalmente la economía."[2]

"Manejar racionalmente la economía" equivaldría -por parte de los burócratas- el control total o parcial de las decisiones y acciones de cientos, miles o millones de personas.

Friedrich A. von Hayek ha sido claro en lo imposible del intento, en especial en su último libro La fatal arrogancia. dado que involucraría tanto como el absoluto conocimiento previo de aquellos, de lo que todas las demás personas -ajenos a ellos- desean para ellas y para los suyos. Las "políticas públicas" no son sino otra denominación (algo más edulcorada quizás) para lo que -sin eufemismos- se trata de una verdadera planificación económica, que importa sustituir los planes de los individuos por los deseos y aspiraciones de uno o más burócratas. Es iluso conjeturar que estos últimos conozcan mejor que los propios interesados cuáles son sus verdaderas y reales necesidades y que puedan atenderlas de manera más optima que estos últimos.

Sin embargo, la tesis de la planificación central estuvo muy en boga no hace demasiado tiempo atrás, y en su base se han estructurado diferentes sistemas económicos intervencionistas, en escalas que van desde pequeñas injerencias estatales a los de mayor, para desembocar en la planificación total del aparato económico (casos de la URSS, China, Cuba, países detrás de la "cortina de hierro", bloque soviético, etc.). En la actualidad, puede decirse que, la gran parte de las naciones están situadas en un grado intermedio en esa escala, que oscila -sin embargo- hacia un más alto o menor grado de intervención, pero que en ningún caso plantea el abandono de la injerencia estatal económica.

"Tal vez los economistas deberían adoptar el credo de los médicos [11] “Lo primero es no hacer daño”. La economía de mercado se desarrolla a partir de la inclinación natural de las personas por mejorar su propia situación y, que al hacer eso, descubren que el beneficio surgido de los procesos de intercambio mutuo les permitirá alcanzar ese objetivo. Adam Smith fue el primero que sistematizó esta tesis en La riqueza de las naciones (1776)."[3]

Los economistas intervencionistas creen, por el contrario, que sin su ayuda la gente no sabría como desempeñarse en su vida económica. Esto no figura -de modo alguno- que todo el mundo sea un experto en economía; alguien puede contratar los servicios de un economista, o un asesor financiero para entender cuál es la mejor manera de mejorar su patrimonio. Pero no se necesita un economista para saber que todo el mundo quiere optimizar su situación patrimonial y que naturalmente actúa y actuará en esa dirección. Nuevamente, el intervencionismo estatal significa tratar de reemplazar los planes individuales por los de los burócratas gubernamentales, porque detrás de ellos están esos economistas intervencionistas que creen que el mundo no funcionaría en absoluto si faltaran sus consejos o -en el caso- su intervención directa. Es la fatal arrogancia de suponer que nadie haría nada sin nuestra acción e intervención directa en los asuntos de los demás. Esto no es igual a decir que la gente jamás cometería errores económicos, porque la perfección humana no existe en ningún campo del saber.

En suma -y como decía Adam Smith- la gente intercambia con otros no por motivos de beneficencia al prójimo, sino para mejorar su propria situación personal. Esto no presume que no seamos selectivos en nuestras transacciones, y que -pese a esa intencionalidad- algunos intercambios terminen perjudicándonos en lugar de beneficiarnos, lo que -dígase nuevamente- forma parte de la falibilidad humana.

"En el siglo XX, los economistas de la Escuela Austriaca de economía fueron los defensores más intransigentes de este mensaje, no porque estuvieran sometidos a una actitud ideológico negativa, sino por la propia convicción presente en la lógica de sus argumentos."[4]

Hay varias maneras de entender el término "ideología". En este caso, se lo hace como sinónimo de cerrazón mental e impermeable a cualquier idea extraña al dogma generalmente aceptado. Es decir, un bloque compacto y cerrado de ideas. Precisamente, no es el caso de los economistas de la Escuela Austríaca de Economía.

Los economistas de esta escuela no sostienen sus tesis por cuestiones caprichosas o tozudas, sino porque existe en ellos la evidencia de la certeza de sus teoremas, demostrables por vías lógicas y perfectamente racionales.


[1] Peter J. Boettke. *Hacia una Robusta Antropología de la Economía**La Economía Austriaca en 10 Principios* Instituto Acton Argentina. Trad: Mario Šilar.

[2] Boettke, P. ibidem

[3] Boettke, P. ibidem

[4] Boettke, P. ibidem

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Acción Humana
Buenos Aires- Argentina