jueves, 16 de enero de 2020

FROILÁN BARRIOS: «ACTUALIZAR, ACTUALIZAR» EN UNA ECONOMÍA IRRACIONAL

 “Actualizar, actualizar” es la frase aterradora que pronuncian a todo pulmón propietarios y gerentes de bodegones, mercados, bodegas, taguaras, licorerías, supermercados de alcurnia y establecimientos de todo género, en pueblos y ciudades de Venezuela al finalizar cada jornada diaria, asignando a motu proprio los nuevos precios de las mercancías en venta para el día siguiente, cuya onda expansiva se multiplica con el IVA pagado también por el consumidor.

Lo curioso del unilateral modus operandi es que la sincerización de los precios de los productos, siempre ocurre en una sola dirección, vertical ascendente, jamás en otro curso, bien sea horizontal de mantener el precio de la mercancía o hacia una rebaja moderada. Como ocurriera la semana pasada, cuando el dólar registró una cotización descendente de 80.000 bolívares a 61.000 bolívares durante 4 días, sin ser tocados ni con el pétalo de una rosa los precios de los productos.

Sin piedad alguna con la población consumidora de un país donde los ingresos en bolívares sufren los embates permanentes de una economía que impone los precios en dólares, a un ritmo tan vertiginoso que cada noche al acostarse deshoja la margarita pensando qué va a comer su familia al amanecer.

Esto ocurre en una de las economías más reguladas del planeta por un Estado policial que ha creado un entramado de leyes orientado, según el “presidente obrero”, a combatir el capitalismo salvaje, con la ley de precios justos, impuestos a granel desde el IVA, el ISLR, impuestos a las grandes ganancias, Ley de los Consejos Productivos de Trabajadores, entre una prolífica lista de normas para controlar los sectores productivos a su capricho.

Son tantos los dislates de esta economía irracional que las teorías económicas clásicas, comenzando por los liberales Adam Smith y David Ricardo, El Capital de Carlos Marx, la contemporánea ley de la oferta y la demanda, entre otras, no lograrían analizar y descifrar el meollo de una política estatal suicida, orientada al exterminio de los sectores económicos de una otrora nación próspera.


En realidad ningún concepto económico fundamental logra protegerse de este tsunami devastador de la condición humana. Citemos, por ejemplo, el salario condicionado a la criptomoneda petro, que ha sido objeto permanente de demagogia gubernamental. Recientemente se aumentó a 250.000 bolívares con un bono adicional alimentario de 200.000 bolívares, en un mercado 2020 que registra una canasta alimentaria cercana a los 10.500.000 de bolívares. Solo se puede adquirir 4% de los productos, uno solo de estos, la leche, sobrepasa el valor del salario mínimo, lo que constituye una burla al atribulado ciudadano.

Situación que contradice el contenido del paquete económico gubernamental identificado con la implantación del bolívar soberano de agosto de 2018. Mediante decreto estableció el salario mínimo mensual calculado sobre la base del medio petro, equivalente a 30 dólares mensuales, una condición que determinaría hoy un salario mínimo de 2.505.000 bolívares, en lugar de la ridícula cantidad asignada hoy para salario mínimo, pensiones y jubilaciones.

Esta dislocación de la economía en la que no existe lógica racional alguna, que solo permite protegerse al comerciante y al régimen controlar la población, es el detonante que agravará aún más la estampida de millones de venezolanos. Los pronósticos indican que para finales de 2020 la cifra será de 7.500.000 connacionales, si no ocurre el fin del Estado criminal que nos azota y el cambio hacia un Estado que dignifique la condición de vida, como lo establece la Constitución.

Froilan Alejandro Barrios Nieves
fbarriosnieves@gmail.com
@froilanbarrios
@ElNacionalWeb

ALFREDO M. CEPERO: TRUMP NO BUSCA LA GUERRA, PERO NO LA TEME

Donald Trump no busca la guerra pero no la teme cuando la misma es necesaria para defender los intereses y garantizar la seguridad de los Estados Unidos y la de sus aliados.

Donald Trump es un hombre transparente que piensa lo que dice, dice lo que piensa y cumple lo que promete. Es un hombre totalmente foráneo para las serpientes y las alimañas que habitan en ese pantano maloliente que es el mundo político de Washington. Por eso lo maldicen, lo combaten y hasta lo calumnian los politiqueros de ambos partidos.

La prueba más reciente son los ataques de que ha sido objeto el presidente por su decisión de mandar a las regiones infernales a uno de los más dañinos y peligrosos hijos del diablo en la Tierra. El terrorista Qassem Soleimani ya no podrá matar a mas norteamericanos como lo ha estado haciendo desde que dinamitó las barracas de soldados estadounidenses en el Líbano en 1983 con el saldo macabro de 245 muertos. Eso de llamarlo General Soleimani se lo dejo a la izquierda enferma de odio que llega al colmo de endiosar terroristas con tal de vituperar a Donald Trump.

La semana pasada estuve a punto de vomitar escuchando y leyendo las declaraciones de la izquierda vitriólica del Partido Demócrata en esa prensa parcializada que repite sin pudor alguno sus mentiras, su odio  y sus estupideces. Calificaron a Soleimani de figura emblemática que era idolatrada por millones de iraníes. Llegaron al colmo de compararlo con Juan Pablo II y con la Madre Teresa. ¡Una ruindad que manda bemoles! Mientras los rusos y los chinos−ambos facilitadores del terrorismo iraní− mantenían un elocuente silencio, los demócratas y los republicanos "nunca trumpers" defendían al terrorista.

Por otra parte, nadie que esté al tanto de los acontecimientos mundiales puede mostrar asombro ante la conducta gansteril de los clérigos iraníes. Esos delincuentes han estado chantajeando al mundo occidental−y especialmente a los Estados Unidos−durante más de 40 años. Todo empezó cuando en 1979 el santurrón de Jimmy Carter−en nombre de su peregrina doctrina de derechos humanos−hizo causa común con ellos para derrocar a Mohammad Reza Pahlavi, el hombre que garantizaba en ese momento el petróleo que necesitaba el mundo occidental. Ya todos sabemos cómo le pagaron el favor. Durante 444 días mantuvieron secuestrados a 52 diplomáticos norteamericanos y Jimmy Carter sufrió una soberana pateadura a manos de Ronald Reagan.

Pero nadie se ha dejado chantajear mas por los clérigos iraníes que Barack Hussein Obama. Desde que juró el cargo en enero de 2009, Obama se empeñó en desmantelar una política internacional de George W. Bush que el nuevo Mesías consideraba arrogante e imperialista. Obama se dio entonces a la ilusoria tarea de comprar amigos haciendo concesiones a los enemigos de los Estados Unidos.

Ignoró los peligros de un enemigo jurado que cuenta con unas poderosas fuerzas de ejército, fuerza aérea y marina, así como modernos sistemas de armamentos que incluyen misiles y un avanzando programa espacial. Y como si fuera poco, controla numerosas organizaciones terroristas que siembran terror y muerte en todo el Oriente Medio, incluyendo en sus víctimas a millares de norteamericanos.

Pero lo más reprochable es que Obama, como hombre inteligente, estaba al tanto de todos esos riesgos. No actuó por ignorancia sino por la arrogancia y por la vanidad de dejar un legado de gran pacificador. No hizo demanda alguna a los iraníes a cambio de sus galácticas concesiones. Su meta fue apaciguar a Irán por el término de su presidencia y dejar la solución del problema a su sucesor en el cargo. 

Igualmente despreciable fue el soborno que pagó Obama a los clérigos de Teherán para que firmaran el Tratado Nuclear con los Estados Unidos en 2015.  Les pagó la cantidad sideral de 150,000 millones de dólares, incluyendo 1,800 millones en cash. Llegó a la ignominia de pagarles 400 millones de rescate por norteamericanos presos en Irán, violando con ello la establecida política norteamericana de no negociar con terroristas.

Esa fue la pesadilla que heredó Donald Trump del sinuoso y corrupto Barack Obama. Pero quienes seguimos sus pasos, sabemos que este presidente no se deja intimidar ni mucho menos chantajear por nadie. Como en muchas de sus decisiones, hizo lo que nadie pensaba que se atrevería a hacer. Canceló el ominoso tratado e impuso de nuevo sanciones a la delincuencial República Islámica.

Los clérigos iraníes no se quedaron de brazos cruzados. Puestos contra la pared se han dado a la tarea de crear el caos y de fomentar la división entre los Estados Unidos y sus aliados europeos. Pero todo parece indicar que les ha "salido el tiro por la culata". Porque Inglaterra, Francia y Alemania analizan en estos momentos la opción de sumarse al plan de Donald Trump. Esta revisión de la política europea se debe en gran medida a que, desde el mes de mayo del año pasado, las fuerzas iraníes han atacado a seis petroleros occidentales y un "drone" de los Estados Unidos en el Estrecho de Ormuz.

Un estrecho por donde transitan 21 millones de barriles de petróleo diario, equivalente al 21 por ciento del  consumo global de petróleo. Afortunadamente y gracias a Donald Trump, los Estados Unidos son independientes en energía y no necesitan el petróleo del  Oriente Medio. Quizás por ese motivo, el presidente se ha portando como un niño bueno y ha actuado con inusitada moderación ante las provocaciones de la República Islámica.

Pero todo tiene su límite bajo el sol y el pasado 3 de enero Donald Trump decidió sacudirles el piso a los envalentonados tiranos iraníes. Por aquello de que "el que a hierro mata, a hierro muere", un "drone" norteamericano pulverizó al archi-terrorista Qassem Soleimani en el aeropuerto de Bagdad. Los clérigos de Teherán se rasgaron las vestiduras y lanzaron una docena de misiles S-300 comprados a Rusia contra bases militares iraquíes donde están destacados soldados de Estados Unidos. Ya fuera por defectos de los misiles o por designio de los clérigos ninguno de los misiles causó bajas norteamericanas. Es altamente probable que los iraníes no quieran provocar una reacción de Trump que ha trazado una línea roja de represalia con respecto a cualquier baja de ciudadanos norteamericanos.

Por otra parte, como hombre pragmático  y negociador consumado, Donald Tramp sabe que una política internacional que no esté respaldada por sanciones económicas o la amenaza de la fuerza está destinada al fracaso. De ahí que la Doctrina Trump pueda bien ser resumida en pocas palabras: Presión diplomática, sanciones económica y poderío militar. Donald Trump no busca la guerra pero no la teme cuando la misma es necesaria para defender los intereses y garantizar la seguridad de los Estados Unidos y la de sus aliados.

Y esos son precisamente los pasos que está dando en el caso del programa nuclear de un Irán que se propone desaparecer de la Tierra al estado de Israel y desatar en el Oriente Medio la tercera guerra mundial. Por ejemplo, la semana pasada el presidente anunció sanciones económicas más drásticas contra Irán y varios funcionarios de su gobierno. Según el Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, Estados Unidos cortará miles de millones de dólares en apoyo al régimen iraní.

Un mensaje igualmente drástico ha sido enviado a aquellas instituciones, corporaciones o naciones que hagan negocios con Irán. El Secretario de Estado, Mike Pompeo, anunció que esas sanciones se aplicarían a "individuos que sean propietarios, operen, hagan negocios o proporcionen asistencia a sectores de la economía iraní, incluyendo construcción, manufactura, textiles o minería". Para despejar cualquier duda, el Presidente Trump advirtió que aquellos que hagan negocios con Irán no podrán hacer negocios con los Estados Unidos.

Sin embargo, en su discurso a la nación, Trump se expresó en tono conciliador afirmando: "Advertimos al régimen de Teherán que queremos que se integren a la comunidad de naciones, que coexistan en paz con el resto del mundo, si no lo hacen tendrán graves consecuencias..Dios bendiga a América" .Los clérigos iraníes saben ahora a qué atenerse. Con Obama podían violar una inexistente línea roja. Con Donald Trump hay una línea roja trazada con sangre iraní donde la opción clara es la paz o la guerra. Una guerra que van a perder.

Alfredo Cepero
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Desde Estados Unidos

GABRIEL BORAGINA: ARGENTINA, PAÍS FALLIDO.

Las graves circunstancias que vive la Argentina después de la vuelta al gobierno del peronismo, esta vez con nuevo rótulo ("Frente de Todos", ex "Frente para la Victoria") ponen de manifiesto un sombrío panorama que revela el deterioro moral, -político y económico que vive el país, inclusive podemos afirmar que en ese mismo orden. Con la salida de Macri del poder se esfuma la esperanza de una reconstrucción cívica perdida por los largos y penosos gobiernos peronistas que se han venido sucediendo durante décadas salvo escasas excepciones.

Pero los cimientos de esta debacle moral han comenzado siendo socavados desde lo más profundo, iniciándose por la destrucción de la educación en todos sus niveles, para seguir luego contaminando por completo los restantes estratos sociales. En medio de esa descomposición, la aparición de un hombre como Macri enarbolando valores republicanos y de respeto hacia el otro (elementos constantes en su prédica) resultó ser una especie de cuerpo extraño en un país carcomido cultural y socialmente como el regreso al poder del peronismo (en su última versión, justamente la que saqueó impiadosamente al piais durante una larguísima década) termina de manifestar.

Es difícil ser optimista en Argentina, un país inmaduro, eternamente adolescente en el más cabal sentido de la palabra, principiando por la adolescencia de las más primordiales y fundamentales virtudes morales hoy poco más o menos desaparecidas. Y de allí a lo político, económico, educativo y -en suma- a todo el entramado social, desde lo más alto hasta lo más bajo, todo aparece infectado.

En el trato cotidiano se nota incluso la falta de respeto, la desconsideración por y del otro, las malas maneras, la mala educación o -en el mejor de los casos- la más total indiferencia. Esos son los rasgos que demuestra el argentino común y corriente, y lo raro es lo contrario, personas y situaciones cada vez más difíciles de encontrar. Prácticamente no hay sector que se analice que escape a esta descripción.

Y no es cuestión de culpar a los políticos exclusivamente ya que, como tantas veces hemos dicho, ellos son parte y resultado de la sociedad de la cual emergen, son un subproducto cultural de la misma. Por eso, en última instancia, lo que distingue a los políticos entre si son más que nada cuestiones de índole personal más que ideológicas, por mucho que parezcan discrepar en determinados tipos de temas. Ciertamente algunos se desemparejan más que otros, pero todos ellos tienen en común que son parte del mismo sustrato cultural del país en el que viven o donde se han criado y formado. Si la sociedad no cambia, difícilmente lo hagan sus políticos, porque el cambio no lo operan los políticos sobre la sociedad sino esta sobre aquellos.

Entonces, el lector se preguntará: si la sociedad no puede cambiarse a sí misma, ni tampoco los políticos pueden hacerlo ¿Quién pues? Y la respuesta es: los intelectuales, sean estos propios o ajenos, contemporáneos o clásicos, nacionales o extranjeros, muy conocidos o desconocidos en absoluto. Nuestra manera de pensar (que creemos tan "nuestra") tanto individual como colectiva, la debemos (lo sepamos o no) a ellos, los intelectuales.

Aquí hay varios mitos a despejar: muchos creen que la intelectualidad es sinónimo de sabiduría lo que es un gravísimo error, porque intelectualidad y sabiduría pueden ir juntas como separadas. Otra ficción semejante es el de confundir intelectualidad con verdad lo que tampoco es necesariamente coincidente. Y un error harto difundido es el de embrollar intelectualidad con política. Quizás este es el más grave de todos los mitos sociales ampliamente extendidos: creer que un político es un intelectual. Poco más o menos podríamos decir que es su más exacto antónimo.

Pero en Argentina -a la hora de votar- a casi ningún elector parece importarle el nivel intelectual del candidato. Más bien, la historia ha demostrado que cuanto más bajo es ese nivel intelectual del candidato, más probabilidad tiene de ganar las alecciones. Esto por poco ha sido invariable en la historia política del país.

En Argentina no se elige a un presidente o gobernador por lo que este tiene dentro de la cabeza sino por lo que tiene fuera de ella, es decir, por su exterior y no por su interior. Son factores decisivos para su voto positivo o negativo: su cabello, sus expresiones faciales, modos, gestos y -finalmente- por lo que dice. Lo que hizo en el pasado o hace en el presente es algo completamente secundario y está en las escalas inferiores de las valoraciones por las cuales se decide su voto o se le niega el mismo. El resultado de estas últimas elecciones vuelve a probar la realidad de esta tesis.

Es un país poco serio el que elige sus candidatos por las simpatías o antipatías que les despierten o por sus estilos de expresión. Igual que las promesas de campaña, que es la materia prima sobre la cual trabaja todo aquel que quiere ser político o mantenerse dentro de la política. Eso es lo superficial, la cáscara, lo que -en definitiva- les importa a los argentinos promedio. Y lo que cuenta para este votante medio es la banalidad, lo trivial, lo externo. Muestra de ello es el bochornoso espectáculo armado por el gobierno entrante en la Plaza de Mayo, expresión del mal gusto, la grosería y la puerilidad que tanto agrada y atrae al peronista, pero también al no-peronista, aunque en grado menor.

Este es un análisis que excede el nombre puntual de los personajes, ya que se trata de algo inmutable que se repite a lo largo de la historia argentina a partir de la década del 30 del siglo XX. Los personajes políticos cambian, mientras la historia se reitera una y mil veces en lo grande y en lo pequeño.

Los cargos públicos de todos los niveles son ocupados por gente con cada vez mayor incapacidad para desempeñarlos. Y la falta de idoneidad para ello no sólo es de origen sino también de ejercicio, lo que queda plasmado -en la práctica- en los siempre negativos resultados obtenidos. La idoneidad de la que habla la Constitución de la Nación Argentina ha sido reemplazada por la mera afiliación partidaria o la adhesión incondicional al líder de turno. Con tales parámetros ningún país puede salir del pozo como en el que se encuentra la Argentina.

Gabriel S. Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina  
Desde Argentina

ROBERTO CACHANOSKY: REPARTIR LO AJENO NO SE LLAMA SOLIDARIDAD, SE LLAMA POPULISMO. CASO ARGENTINA

El Gobierno ha decidido aplicar mayor carga tributaria sobre los sectores que trabajan en blanco y tienen propiedades con el argumento de que ahora se aplicará la solidaridad en vez de la meritocracia. Más específicamente, el Presidente afirmó: “A la meritocracia y al individualismo les vamos a imponer la solidaridad, somos un movimiento político que nació en la faz de la Tierra para ser solidarios con el prójimo”. En otras palabras, se intenta imponer un discurso en el cual el que protesta por la mayor carga tributaria pasaría a ser alguien que no tiene solidaridad.

Por empezar, la solidaridad es un acto voluntario. Alguien hace solidaridad con el fruto de su trabajo, con su tiempo, es decir con algo que le pertenece para ayudar a otro. Ahora, hacer solidaridad con el dinero de otros, lejos está de ser un acto de desprendimiento voluntario.

La dirigencia política trata de hacernos creer que ellos tienen el monopolio de la solidaridad y el resto de los habitantes somos personas con malos sentimientos que solo podemos ser solidarios por la fuerza. Es decir, el Estado cobrándonos más impuestos para repartir entre quienes los políticos consideran que deben recibir el fruto de nuestro trabajo, son solidarios y el resto somos un montón de malas personas.

El primer dato a tener en cuenta es que, en todo caso, la misma dirigencia política podría haber mostrado solidaridad bajando el gasto de la política para distribuir entre los que menos tienen. Se dice que el gasto destinado a la política, es decir el que se asigna a la administración del país, es muy poco y no se solucionaría nada si se los bajara.

El gráfico muestra la evolución del gasto público consolidado destinado a administración general, justicia, defensa y seguridad por parte de la Nación, las provincias y los municipios, y que en 1984, el primer año completo de la vuelta a la democracia, representaba 3,9% del PBI.

En 2017, último dato oficial disponible, ya había escalado al equivalente a 7,3% del PBI. Es decir, 3,4 puntos porcentuales más, que es lo que quieren recaudar ahora con el impuestazo anunciado a través de una ley ómnibus.

En 2017, último dato oficial disponible, el gasto público consolidado ya había escalado al equivalente a 7,3% del PBI, 3,4 puntos porcentuales más que en 1984, que es lo que quieren recaudar ahora con el impuestazo anunciado a través de una ley ómnibus
Mientras que los gastos de la administración general aumentaron 1,52 puntos del PBI, Justicia incrementó sus gastos en 0,92 puntos del producto y seguridad y defensa se elevó 1,05 puntos del PBI.

Solo con hacer un esfuerzo de austeridad en los tres niveles de gobierno, se podrían haber bajado, mínimo, 2 puntos del PBI y aliviar el impuestazo que se le está aplicando a la gente que produce. Pero además, todo indica que cuánto más gasta el Estado en lo que se denomina gasto social, hay más pobreza, desocupación y problemas de educación.

Nuevamente, en 1984, el gobierno nacional gastaba 7,4% del PBI en lo que se llama Gasto Público Social. En 2018 llegó al 17% del PBI. Es decir, el Estado nacional gasta 10 puntos más del PBI en el rubro social, pero en educación las pruebas PISA dan cada vez peor; los jubilados están en las diez de última y crece la pobreza. Y atención que el llamado gasto social no se dio solo en el período de Cambiemos, también crece en los 90 y a partir del 2008 fundamentalmente.

Si tomamos el gasto público social consolidado, pasó de 13% del PBI en 1984 a 30,6% del PBI en 2017, de acuerdo a datos del Ministerio de Economía, es decir, 17,7 puntos más, con lo cual el gasto público social consolidado más que se duplicó.

Los rubros que más aumentaron fueron: jubilaciones, salud y educación básica. Luego el gasto público social se reparte en otros rubros como vivienda, promoción y asistencia social, trabajo, etc. En definitiva, los datos muestran que a más gasto público social, más problemas sociales, con lo cual es obvio que no es por este camino.

Dos formas de obtener ganancias

Pero, ¿qué tiene de malo el mérito? Hay dos formas de obtener utilidades: 1) ganándose el favor del burócrata de turno y 2) ganándose el favor del consumidor. Obtener ganancias ganándose el favor del burócrata de turno no tiene ningún mérito, es un simple negociado entre el que usa el poder en forma arbitraria y “empresarios” que logran obtener ganancias gracias al proteccionismo, subsidios y demás tipo de privilegios. O sea, obtienen utilidades castigando al consumidor con productos de menor calidad y a precios más altos de los que podría obtener en un mercado competitivo.

Siguiendo a la Real Academia Española, la palabra meritocracia está mal utilizada por el Presidente, porque la RAE la define como: “sistema de gobierno en que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales”. Pero suponiendo que Alberto Fernández quiso usar la palabra mérito, en mi opinión, aquél que obtiene utilidades gracias a su mérito como emprendedor, es una persona que debería tener todo nuestro respeto por lo que le aporta a la sociedad.

El empresario emprendedor que obtiene sus beneficios por mérito, es aquél que gana dinero gracias a que produce lo que la gente necesita logrando la combinación de precios y calidad que la gente demanda. En otras palabras, obtiene sus utilidades porque satisface las necesidades de la gente y le es útil a ella. Además, al obtener utilidades y crecer, crea puestos de trabajo, remunera a sus empleados compitiendo con otros empresarios para captar a los mejores y pagarles más, ofreciéndoles mejores condiciones laborales, etc.

El empresario emprendedor ayuda más a la sociedad que el burócrata que reparte el fruto del trabajo ajeno estimulando la cultura de la dádiva, cultura que denigra al ser humano. El empresario que da trabajo por el mérito de ser un buen emprendedor es alguien que respeta a la gente. El burócrata repartidor de dinero ajeno, castiga al que crea trabajo y denigra a las personas acostumbrándolas a vivir de lo ajeno y no tener espíritu de progreso. De mejorar. De tener la dignidad de mantener a su familia con el fruto de su trabajo.

Algunos pueden pensar que ese tipo de empresarios no existe en Argentina. En realidad los hay, pero abunda más los que son cortesanos del poder que buscan obtener utilidades de privilegios, que tampoco merecen ser llamados empresarios. Por eso somos un país decadente.

La función de los gobiernos y de sus legisladores es crear las condiciones para que puedan desarrollarse los empresarios que obtienen utilidades ganándose en favor del consumidor en vez de repartir privilegios entre “empresarios” que no podrían sobrevivir en un mercado competitivo.

El que obtiene utilidades gracias al mérito, ya sea por ser trabajador, empresario, profesional o cualquier otra actividad, no debería ser despreciado y menos castigado impositivamente. Al contrario debería ser respetado, porque seguramente hace más por la gente humilde ofreciéndoles la posibilidad de trabajar y progresar que el burócrata que reparte dinero ajeno. En definitiva, ganar dinero gracias al mérito es bueno para la sociedad.

Ser solidario con la plata propia es bueno dependiendo de los valores de cada uno y de cómo se haga solidaridad. Ahora, cuando los políticos reparten el dinero ajeno castigando a los que crean trabajo en nombre de la solidaridad, ni la hacen ni permiten que la economía pueda crecer para que la gente pueda vivir del su propio trabajo y progresar. Se castiga de tal manera a la gente productiva, se espantan las inversiones, se reducen los puestos de trabajo, baja la productividad de la economía y se genera más pobreza y desocupación.

Tal vez el Gobierno debería rever las reglas de juego que deberían imperar para salir de nuestra larga decadencia e invertir la ecuación premiando al empresario emprendedor en vez de castigarlo con mayor carga tributaria en nombre de algo que nunca va a ser solidaridad en manos del estado por más que se fuercen el sentido de las palabras. Repartir lo ajeno no se llama solidaridad. Se llama populismo.

Roberto Cachanosky
@RCachanosky

http://economiaparatodos.net/repartir-lo-ajeno-no-se-llama-solidaridad-se-llama-populismo/

miércoles, 15 de enero de 2020

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, JUEVES 16/01/2020

ADRIANA MORAN: NUESTRA VERDADERA FUERZA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 6 minutos
¿Cómo podremos construir ese país al que aspiramos si al mirarnos al espejo vemos la misma furia, el mismo gesto autoritario del que desde hace años nos aplasta, el mismo y feo rictus de la revancha? No hay forma de conseguir lo que queremos si el objetivo es derribar una puerta y esperar a que ellos derriben otra para seguir jugando un juego de fuerza bruta que al final ganará el más bruto pero no el mejor. Sin identificar la fortaleza que reside en las buenas aspiraciones de millones de habitar un lugar diferente que sea amable para todos, justo para todos, libre para todos, habr... más »

AMÉRICO MARTÍN: OPTIMISMO DE LA VOLUNTAD

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 13 minutos
La situación de Venezuela después de la trifulca parlamentaria fue casi inmediatamente calificada como un éxito de Guaidó. En efecto, así fue aunque no coincidan plenamente las razones que sostienen ese juicio. Un diputado de oposición más cercano a Maduro que a Guaidó –al menos en el zafarrancho parlamentario- al condenar en el fondo y la forma el manejo madurista del tema afirmó: lo que lograrán es convertir en héroe a Guaidó y fortalecer las reservas internacionales contra el oficialismo. Fue exactamente lo que ocurrió. Comentó con gracia y tino mi amigo Julio Castillo, que la c... más »

CARLOS BLANCO G.¡CUIDAOS LOS UNOS DE LOS OTROS!

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 15 minutos
1. En el país hay crisis de confianza. A Maduro y a su banda no les cree nadie porque, como dije alguna vez, mienten hasta cuando dicen la verdad. Si hablan es porque quieren ocultar algo; cada gesto es un engaño; cualquier saludo es para centrar la atención en la mano que se agita mientras se mete la otra mano en tu bolsillo. Ni siquiera las alzas de salario son creíbles porque se sabe que los precios se van arriba antes de llegar el aumento. El país no cree en quienes controlan el poder ni en su sangriento teatro. 2. Para su designio de control se han valido de todos los ... más »

MARYCLEN STELLING: UNA CUESTIÓN DE FE

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 17 minutos
El desventurado domingo 5 de enero 2020 marca un antes y un después en la historia política reciente de Venezuela. Espectáculo bufo y tragicómico montado por ciertos sectores afectos a la oposición, con graves consecuencias para el país. Profundiza la confrontación y la polarización, atentando contra las fuerzas sociales despolarizantes. Agrava la fragilidad político-institucional; exhibe la incoherencia política y debilidad de los liderazgos y consolida la complicidad del poder transmedia. Alimenta el desencanto, el desgaste de ideales y la pérdida de valores democráticos. Denunc... más »

OSCAR ARNAL: PARTICIPACIÓN, UNIDAD Y VICTORIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 20 minutos
Según la Constitución vigente en el 2020 hay que elegir un nuevo parlamento. El actual será recordado en la historia por ser desacatado por los demás poderes secuestrados por el Ejecutivo. El desgobierno de Maduro nunca entendió que el Congreso en el mundo ejerce una labor de investigación, fiscalización y legislación que mantiene un balance y equilibrio entre todos los entes del estado. El régimen pasará a la historia por acabar con la independencia, separación y autonomía de los poderes públicos, asesinando la democracia y los derechos humanos. Para Maduro y la oligarquía gobern... más »

PEDRO ALCALÁ: ¿AN, PARA QUE SIRVE HOY A VENEZUELA?.LA SOCIEDAD VENEZOLANA Y SU LABERINTO.

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 22 minutos
El 09 de Enero de este nuevo año 2020, la dirigente del partido Vente Venezuela, María Corina Machado dio unas declaraciones que impactaron al país. Acá uno de los múltiples twetts que reportaron esas declaraciones https://twitter.com/VenteFalcon/status/1215431740736638976. En esas declaraciones, MCM expone que si se pierden las elecciones parlamentarias de este año, no cambiaría mucho el panorama político nacional, ni el internacional tampoco. Y esa afirmación, es la puerta de entrada de nuestro laberinto de hoy: Es indispensable la AN en la lucha contra el cartel de Miraflores?? ... más »


ADRIANA MORAN: NUESTRA VERDADERA FUERZA

¿Cómo podremos construir ese país al que aspiramos si al mirarnos al espejo vemos la misma furia, el mismo gesto autoritario del que desde hace años nos aplasta, el mismo y feo rictus de la revancha? No hay forma de conseguir lo que queremos si el objetivo es derribar una puerta y esperar a que ellos derriben otra para seguir jugando un juego de fuerza bruta que al final ganará el más bruto pero no el mejor. Sin identificar la fortaleza que reside en las buenas aspiraciones de millones de habitar un lugar diferente que sea amable para todos, justo para todos, libre para todos, habremos perdido lo mejor que tenemos, y peor aún, estaremos luchando por unos objetivos que nunca fueron los nuestros y que a fuerza de verlos y sufrirlos fuimos copiando. 

Hay millones de venezolanos soportando una crisis que no crearon y tratando de sobrevivir en medio de un fuego cruzado de dos extremos que en el fragor de la batalla los olvidaron. Sin la determinación firme de pensar en esas mayorías y de convertirlos en objeto de la lucha, nada valdrá la pena. Sin la convicción férrea de aspirar a un país libre y con justicia del que millones no tengan que abandonarlo todo para ir a buscar nuevos sufrimientos más allá de las fronteras, o en el que otros tantos no tengan que trabajar por salarios que no mitigan su hambre ni curan sus enfermedades, sin luz, sin agua, sin nada, ninguna puerta derribada tendrá sentido. 

Recuperar los espacios perdidos en nombre de esa nueva Venezuela que queremos requiere conectarse con esa inmensa mayoría que sufre y conminarlos a compartir ese sueño de un país bueno. Requiere hablar con la verdad, ajustar la propia fuerza a la realidad, hablar del trabajo necesario que está por hacerse para volver a ser una fuerza concentrada no en el músculo capaz de devolver el golpe, sino en el que es capaz de trabajar en conjunto para construir el país distinto. 

Esa asamblea nacional ganada con nuestros votos y con la que ahora contamos, debe ser defendida también con votos para usarla como punto de partida de la reconstrucción de una oposición que tendrá que reencontrarse con los objetivos buenos que la diferencien de los malos. La principal puerta que tenemos que derribar, es la que nos impide ver donde reside nuestra verdadera fuerza. 

Adriana Moran
@NuevaTec47
@FernandoMiresOl

AMÉRICO MARTÍN: OPTIMISMO DE LA VOLUNTAD

La situación de Venezuela después de la trifulca parlamentaria fue casi inmediatamente calificada como un éxito de Guaidó. En efecto, así fue aunque no coincidan plenamente las razones que sostienen ese juicio. Un diputado de oposición más cercano a Maduro que a Guaidó –al menos en el zafarrancho parlamentario- al condenar en el fondo y la forma el manejo madurista del tema afirmó: lo que lograrán es convertir en héroe a Guaidó y fortalecer las reservas internacionales contra el oficialismo. Fue exactamente lo que ocurrió.

Comentó con gracia y tino mi amigo Julio Castillo, que la causa de Guaidó ganó este round porque supo “abrir una puerta” bloqueada por la Guardia Nacional, hendedura o canal aprovechada por la fuerza parlamentaria opositora para fluir con ímpetu hacia la libertad.

Personalmente aprecio que el careo entre las dos mencionadas partes favoreció a la oposición no solo por el valor desplegado y el atrevimiento de desbordar a la Guardia, subir a la tribuna para saborear como un triunfo la nueva juramentación ¿frente a quién? Bueno, frente al cuerpo diplomático, los valerosos medios y el mundo atraído por estas justificadamente noticias virales. La supuesta directiva nombrada a dedo por el ejecutivo había abandonado la tribuna.

Dije entonces que el zafarrancho cristalizó en la conformación de un poder dual, doble poder. Visible en la existencia de dos Asambleas y dos presidentes. Un caso extraño pero no único en la historia. Y me permití acotar: la tensión que alientan hace de los poderes duales fenómenos de corta duración porque las dos partes tiran de la cuerda con el alma. ¡Todo el poder a los soviets! Clamó Lenin en abril de 1917. ¡Defendamos al gobierno democrático de Kerensky! Devolvieron las mayorías anti-bolcheviques sin poder contener la arremetida liderada por Lenin y Trotski.

El poder dual o doble poder se resolverá a favor de quien teniendo fuerza la conduzca con más inteligencia, sin olvidar el deber de ganar con razones y no con insultos y jactancias, el respaldo de la opinión pública, ¿la opinión pública? Sí, de esos terceros que suelen decidir batallas sin gastar pólvora ni subestimar al adversario.

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No bien puse ese argumento en marcha recibí respuestas positivas y negativas. Gente inteligente invocó objeciones fundadas en la moral. No hay dos poderes sino uno solo, el legítimo, presidido por Guaidó quien adicionalmente ejerce la presidencia interina. Lo que creo una victoria notable: abrir un sistema separado en la estructura de poder, era tomado como una concesión o debilidad, como si fuera fácil sostener una Asamblea capaz de soportar presiones militares sin dejar de ampliar su red mundial de apoyos y levantar la fe colectiva interna tan dispuesta a premiar gestos bravíos y producir respuestas inteligentes, ingeniosas o sagaces. Recordemos que la torpeza siempre comienza o termina mal.

Decir que el adversario “no existe” porque sea inconstitucional, ilegal e ilegítimo supone olvidar que el cimiento del poder es la fuerza, tanto si se trata de un poder legítimo como si se habla de un poder ilegítimo. Las dictaduras totalitarias, que son poderes de hecho, no de derecho, se eternizan en la cúpula del mando.

El poder del oficialismo en nuestro país se apoya en la fuerza armada, grupos paramilitares y alianzas perceptiblemente en declive. La de la oposición democrática, en el sufragio, los partidos y asociaciones civiles y en el nada menguante, antes bien en rápida alza, respaldo internacional. Se dice y repite que mientras tenga consigo la fuerza armada y la posibilidad de sobornar, las fuentes civiles y planetarias que simpatizan con la democracia, no podrán cosechar la victoria.

Antonio Gramsci fue uno de los últimos grandes renovadores del marxismo cuyos densos argumentos a la postre contribuyeron a sepultarlo. Pero como ramas aun verdes en un árbol caído, hizo reflexiones muy válidas. “No disminuir al adversario –advirtió- alegando que si reprime es “por debilidad” o “para aparentar coraje”. Todo para auto convencerse que la solución sería fácil, si los políticos, en lugar de dialogar, usaran poder invasor de sus aliados. Eso es acomodar la realidad a los deseos en vez de exponerla como es, sin más, sin menos. Es el pesimismo de la inteligencia que al esclarecer la verdad, permite superarla.

Ante un adversario reducido a su realidad, viene la síntesis gramsciana: Pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad.

Américo Martín
amermart@yahoo.com 
@AmericoMartin
@DiarioTalCual

CARLOS BLANCO G.¡CUIDAOS LOS UNOS DE LOS OTROS!

1.     En el país hay crisis de confianza. A Maduro y a su banda no les cree nadie porque, como dije alguna vez, mienten hasta cuando dicen la verdad. Si hablan es porque quieren ocultar algo; cada gesto es un engaño; cualquier saludo es para centrar la atención en la mano que se agita mientras se mete la otra mano en tu bolsillo. Ni siquiera las alzas de salario son creíbles porque se sabe que los precios se van arriba antes de llegar el aumento. El país no cree en quienes controlan el poder ni en su sangriento teatro.

2.     Para su designio de control se han valido de todos los recursos, uno de los cuales es el lenguaje. Mediante su uso cínico moldean realidades a la carta. Así, la malvada operación de mayor empobrecimiento de la cual se tenga memoria en Venezuela se hace en función de la redención de los pobres; apresar a unos cuantos rojos disidentes en nombre de la lucha contra la corrupción es el velo que pretenden sobre el robo masivo de los dineros de la República; capturar unos kilos de droga es la socarronería que envuelve el tráfico impune. Muchas veces las torceduras del lenguaje envuelven a la oposición; basta pensar que algunos audaces e ignorantes creen que Chávez se ocupó de los pobres.

3.     La tenaz crisis de confianza también abarca a las variadas manifestaciones opositoras. En la oposición no hay unidad porque no hay acuerdo y una razón fundamental para que no haya acuerdo es que no hay confianza. La historia de los años recientes es que muchos de los aliados más cercanos no han cumplido sus compromisos mutuos y lo que sigue es cuidarse del cercano tanto como del contrario, porque a veces se está más próximo a la daga del vecino que a la escopeta enemiga. El elemento central de esa terrible y profunda crisis de confianza es la pérdida del valor de la palabra. Se asegura algo hoy, pero mañana se incumple.

4.     Esta pérdida de confianza es equivalente a la pérdida de certidumbre. Cuando no existen certezas mínimas y los destinatarios se sienten engatusados se produce la distancia, comienza el desamor y, finalmente, a nada de lo que provenga de las fuentes mendaces se le otorga aval alguno.

5.     Esa y no otra es la fuente de la crisis opositora. No es verdad que los ciudadanos se encuentren atrapados en el cuento de la salida rápida: en 20 años se aprende con el cuerpo y con el alma que las salidas no son rápidas. El problema es el de las ofertas engañosas. Haber trastrocado el “cese de la usurpación” por otros objetivos (diálogos, elecciones con el régimen, mamarrachadas como la del 30 de abril) produjo una irreversible pérdida de confianza.

6.     Los mismos actores en el mismo escenario no pueden recuperar la confianza muerta. Solo un escenario diferente y un arreglo diferente de actores puede no recuperar sino construir una nueva confianza. Otra. Eso sí, si se mantiene la palabra.

Carlos Blanco
@carlosblancog
@ElNacionalWeb

MARYCLEN STELLING: UNA CUESTIÓN DE FE

El desventurado domingo 5 de enero 2020 marca un antes y un después en la historia política reciente de Venezuela.

Espectáculo bufo y tragicómico montado por ciertos sectores afectos a la oposición, con graves consecuencias para el país. Profundiza la confrontación y la polarización, atentando contra las fuerzas sociales despolarizantes.

Agrava la fragilidad político-institucional; exhibe la incoherencia política y debilidad de los liderazgos y consolida la complicidad del poder transmedia. Alimenta el desencanto, el desgaste de ideales y la pérdida de valores democráticos. Denuncia el agotamiento de las reglas que permiten la convivencia ciudadana, quebranta la facultad de mandar y ser obedecido. En suma, violenta el ejercicio del poder.

Tragedia burlesca, extravagante e irracional, con escenas ilógicas y actores incoherentes, jugando a héroes y libertadores provistos de monólogos incomprensibles, en tanto parte del espectáculo. Cual teatro del absurdo, la tragedia y la angustia se fundieron con lo grotesco, atrapándonos en un falso dramatismo que pretendió disfrazarse de legitimidad democrática. Un solo país y una doble institucionalidad, cada una al servicio de una causa política. El absurdo del absurdo político-institucional en su máxima expresión.

Evidencia y consagra ese país bifronte en el que coexisten dos espacios políticos, dos fuerzas políticas dominantes y dos realidades políticas atrapadas en mundos paralelos.

Monstruo de dos caras o dos frentes que demuele cualquier posibilidad de convivir e interactuar. Situación que conduce a una ruptura de reglas, al debilitamiento de un orden y a la incoherencia político-institucional. Escenario que, “sin querer queriendo” y en consonancia con la polarización, nos entrampa en una duplicidad de poderes y conduce a la desintegración del poder político.

Suerte de enigma político de fe que puede resumirse en un misterio, un solo país y tres poderes dobles. Todo se reduce a un asunto de fe; a la seguridad o confianza en una persona, cosa, deidad, opinión, mantra; a la palabra que seda, promesa que se hace y goza de solemnidad o publicidad. La fe precede al ver y la fe no necesita razones. Estamos en presencia de una absurda cuestión de fe política o política de la fe que nos aleja del reencuentro, reconocimiento y dialogo.

Maryclen Stelling
@maryclens
@UNoticias

OSCAR ARNAL: PARTICIPACIÓN, UNIDAD Y VICTORIA

Según la Constitución vigente en el 2020 hay que elegir un nuevo parlamento. El actual será recordado en la historia por ser desacatado por los demás poderes secuestrados por el Ejecutivo. El desgobierno de Maduro nunca entendió que el Congreso en el mundo ejerce una labor de investigación, fiscalización y legislación que mantiene un balance y equilibrio entre todos los entes del estado. 

El régimen pasará a la historia por acabar con la independencia, separación y autonomía de los poderes públicos, asesinando la democracia y los derechos humanos. Para Maduro y la oligarquía gobernante lo único que importa es perpetuarse. Parece ni siquiera preocuparles el juicio de la historia, sino sólo las mieles del poder. 

 La crisis que vive Venezuela tiene entre sus causas más importantes, que no se controló a PDVSA. Donde a causa del robo y el clientelismo caímos de unos 3.700.000 de barriles diarios de petróleo que llegamos a producir con el presidente Caldera a sólo unos 700.000. Cuando Arabia Saudita produce unos 10 millones de barriles diarios y nosotros somos el primer país en reservas del globo. Lo mismo ocurre con la moneda, un Banco Central que nadie fiscaliza y que no tiene ninguna autonomía es el responsable de la hiperinflación al crear una inmensa cantidad de dinero sin respaldo alguno en bienes y servicios. Lo que se llama dinero inorgánico. 

 La ignorancia en materia constitucional es tal que parece que nunca se dieron cuenta que gobierno y estado son cosas diferentes. Según el artículo sexto de la Constitución el gobierno es democrático, plural, electivo, alternativo y de mandatos revocables. La administración pública, Pdvsa como ejemplo, se llenó de partidarios ideológicos o incondicionales con carnet que desplazaron a los profesionales y a la meritocracia. El resto fueron las empresas y fincas expropiadas, muchas inclusive no pagadas, que se quebraron y dejaron de producir. 

Lo definitivo, es que mientras no tengamos una solución de fondo habrá que participar en las parlamentarias y en toda elección para no dejar un vacío que llene el desgobierno. Cada diputado nacional, regional o local, gobernador o alcalde debe ser un soldado dispuesto a dar la pelea por la verdad, hasta que esto termine. Unidos invencibles. 

Oscar Arnal 
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal  

PEDRO ALCALÁ: ¿AN, PARA QUE SIRVE HOY A VENEZUELA?.LA SOCIEDAD VENEZOLANA Y SU LABERINTO.

El 09 de Enero de este nuevo año 2020, la dirigente del partido Vente Venezuela, María Corina Machado dio unas declaraciones que impactaron al país. Acá uno de los múltiples twetts que reportaron esas declaraciones https://twitter.com/VenteFalcon/status/1215431740736638976.

En esas declaraciones, MCM expone que si se pierden las elecciones parlamentarias de este año, no cambiaría mucho el panorama político nacional, ni el internacional tampoco.

Y esa afirmación, es la puerta de entrada de nuestro laberinto de hoy: Es indispensable la AN en la lucha contra el cartel de Miraflores??

Veamos, el artículo 187 de la constitución nacional, establece las funciones del estado que corresponden a la Asamblea Nacional. Entre muchas, las más importantes son la redacción de leyes, autorizar el presupuesto nacional y el endeudamiento, el control del funcionamiento de las otras ramas del estado, definir la sucesión presidencial del estado en caso de que haya ausencia del mismo,  y el nombramiento de las autoridades de los poderes estadales que no se eligen.

En la práctica su elección también sirvió para definir quiénes serían, del 2015 en adelante, los detentadores de la representación de la oposición venezolana. O sea, quienes serían los líderes de eso que yo llamo “la oposición oficial”.

Esa elección de una AN totalmente bajo control opositor, dio un impulso a la lucha contra el cartel de miraflores, ya que por fin podríamos no solo limitarlo y controlarlo, sino también, si se hacían bien las cosas, relevarlo del poder. A inicios de 2016 se respiraba ánimo y esperanza.

Pero esas esperanzas murieron a los pocos días de su instalación, cuando el 11 de Enero del 2016, el tsj ilegal que controla el cartel de miraflores, declara en desacato a la AN y sentencia que todos sus actos serán nulos mientras dure el desacato. Hasta ese día estuvieron vigentes las funciones de estado de la AN. La AN estuvo en ese limbo legal/institucional que la hacía inútil a todos los efectos de la lucha democrática, hasta Enero del 2019, cuando empieza a ser de utilidad no legal, pero si política. Utilidad política que es la única que tiene hoy día.

En Marzo del 2018 se habían efectuado unas elecciones presidenciales a las cuales no se presentó la oposición, quien declaró que maduro no podía ser reconocido como presidente electo porque esa elección no cumplía con los requisitos mínimos para ser reconocida como justa, libre y legal. O sea, fraudulenta. 

La AN declara el 06 de Enero del 2019 vacante el cargo de Presidente de la República. Luego, de acuerdo a lo estipulado en la constitución,  el 23 de ese mismo mes, se encarga al diputado Juan Guaidó de la Presidencia. Presidencia que es reconocida por cerca de 60 países, entre ellos, las democracias más sólidas e importantes del planeta. Es necesario establecer, que por motivo de la sentencia de Enero del 2016 del tsj ilegal, ese nombramiento de Guaidó no tiene ningún efecto práctico ni legal dentro del país, pero si tiene mucho en el extranjero, donde nombra embajadores reconocidos por múltiples países, recupera el control de algunos activos de la nación y se crean grupos de apoyo a la lucha democrática como el  llamado Grupo de Lima.

Estando en este punto, al que se refiere MCM en su declaración, en Enero del año que viene vence esta AN, por lo que este año deben efectuarse elecciones para renovarla. Esto tiene dos facetas de vital importancia: 1.- Para poder mantener el uso político de la AN y así poder avanzar en el trabajo con la comunidad internacional, hay que retener su control, y 2.- Para retener ese control, hay que ir a elecciones. Elecciones con el mismo sistema que se declaró fraudulento en Marzo del 2018. 

La situación es complicada, porque si no se va a elecciones, en Enero próximo  se perderá su control, porque según la constitución, la AN electa en 2015 ya no será válida. O sea, ninguno de los actuales diputados lo será más porque tendrán el periodo vencido. Y, amén de que no tiene oportunidad alguna de ganarla, la oposición no podrá ir a esa elección con un sistema electoral denunciado fraudulento en 2018, sin reconocer de facto la legitimidad de la elección de maduro, 

Eso significa que en Enero del 2021 Guaidó  ya no será presidente encargado, porque la nueva AN nombrará otro, con todo lo que eso implica.

Ahora, perder la AN  no implica el fin de la lucha, sino que daremos la lucha con otros instrumentos, en otro escenario. Pero con los mismos enemigos y los mismos aliados. Y si la lucha es apoyada por muchos países, instituciones y grupos internacionales, que Guaidó pierda su estatus de Presidente encargado no debería cambiar mucho el panorama, porque el apoyo no es a Guaidó, sino a la nación venezolana contra un régimen  miserable que es un peligro para el planeta entero. 

Ahora, sin la AN que defina a su directiva y sus integrantes como los legítimos representantes de la sociedad opositora venezolana, y ante la situación actual de desprestigio del favl y el g4, el riesgo de perder apoyo internacional es muy alto, porque no habría un interlocutor claro con el cual coordinar esfuerzos y recursos.

De modo que la conciudadana María Corina Machado tiene razón. 

Independientemente de lo que decida hacer la dirigencia oficial de la oposición, la AN se perderá en Enero del 2021, hecho que, si la dirigencia opositora es inteligente,  no incidirá mucho en la situación actual.

Y ante el acertado juicio de la conciudadana MCM, la salida de nuestro laberinto de hoy,  es crear una estructura unitaria, amplia, con claros objetivos  y en la cual TODA la oposición se sienta representada. Estructura que sustituya a la AN como organismo representativo y aglutinador de nuestra nación. La actual dirigencia oficial de la oposición debe dejar esa actitud parcelista, primitiva, monetarista y definitivamente estúpida que ha impedido  logar la unidad de la sociedad y los diferentes factores que la integran… partidos políticos incluidos. Hay que dedicarse plenamente a ese empeño si es que se quiere tener orden en la lucha. No hay un solo segundo que perder.

Si la dirigencia oficial de la oposición se mantiene en su actual conducta de querer representar la sociedad sin demostrar que realmente tiene su apoyo, y a menos que pase algo muy radical este año, estará orillando al país entero al caos (lo que está pasando en el sur del Estado Bolívar es un claro síntoma de ello), una guerra civil o una intervención militar. En tal situación, ésta última, ante las otras dos, suena la más racional porque al menos alguien tendría el control del país.

Es tiempo de líderes serios. Es momento para que la dirigencia oficial opositora entienda, que si no puede con el encargo debe entregarlo. Si no, Dios y la Patria se los reclamará. Que no quepa duda, y no será agradable.

Vae victis.

Pedro Alcalá
pa2a@hotmail.com
@tazzio1956
Vice-presidente nacional de Solidaridad Independiente  
Desde Canadá