domingo, 3 de mayo de 2020

OFELIA AVELLA, EL TRABAJO DE CUIDAR AL MUNDO

Si bien cada país se ha visto afectado de modo distinto por sus particulares circunstancias, lo que ha vivido y vive el mundo nos ha recordado muchas verdades que el agite diario puede ensombrecer, o acostumbrarnos a ver como “normales”. Tener a los seres queridos cerca, estar vivos, tener un trabajo estable, salud, recursos que parecían prometer todo lo que podíamos desear, son realidades que se han visto un poco estremecidas y se han puesto de relieve con un valor que tal vez nos era inadvertido.

Me gustaría transcribir una carta que escribió monseñor Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, porque pienso que puede ayudarnos a ver con ojos nuevos tantos de estos aspectos que a veces pierden su brillo:

«El Día del Trabajador, este año, invita a considerar diversas realidades y aspectos, que la crisis del coronavirus ha puesto más de relieve: que en el mundo hay tantísimas personas buenas; que el progreso ha de ir unido a un dominio de la naturaleza que sea a la vez respeto; que dependemos unos de otros; que somos vulnerables y que una sociedad, para ser humana, necesita ser solidaria.

En la respuesta a la pandemia, resaltan sobre todo las profesiones relativas al cuidado de las personas. Palabras relacionadas con “cuidar” ocupan los titulares: acompañar, llorar, proteger, escuchar… Esta situación nos hace pensar sobre el “para qué” y el “hasta dónde” de cualquier trabajo. De alguna manera, comprendemos mejor que el servicio es el alma de la sociedad, lo que da sentido al trabajo.

El trabajo es más que una necesidad o un producto. El libro de la Sagrada Escritura que relata los orígenes de la humanidad señala que Dios creó al hombre “para que trabajara” y cuidara del mundo (Génesis 2,15). El trabajo no es un castigo, sino la situación natural del ser humano en el universo. Al trabajar, establecemos una relación con Dios y con los demás, y cada uno puede desarrollarse mejor como persona.

La reacción ejemplar de tantas y tantos profesionales, creyentes o no, ante la pandemia, ha manifestado esta dimensión de servicio y ayuda a pensar que el destinatario último de cualquier tarea o profesión es alguien con nombre y apellido, alguien con una dignidad irrenunciable. Todo trabajo noble es reconducible, en última instancia, a la tarea de “cuidar personas”.

Cuando procuramos trabajar bien y en apertura al prójimo, nuestro trabajo, cualquier trabajo, adquiere un sentido completamente nuevo y puede hacerse camino de encuentro con Dios. Hace mucho bien integrar en el trabajo, aún el más rutinario, la perspectiva de la persona, que es la del servicio, que va más allá de lo debido por la retribución percibida.

Como ya en los primeros tiempos del cristianismo, se advierte también ahora con fuerza el potencial de cada laico que intenta ser testigo del Evangelio, codo con codo con sus colegas, compartiendo pasión profesional, compromiso y humanidad en medio del sufrimiento presente provocado por la pandemia y la incertidumbre futura.

Todo cristiano es “Iglesia” y, a pesar de las propias limitaciones, en unión con Jesucristo puede llevar el amor de Dios “al torrente circulatorio de la sociedad”, en una imagen que usaba san Josemaría Escrivá, que predicó el mensaje de la santidad a través del trabajo profesional. También con nuestro trabajo y nuestro servicio podemos hacer presente el cuidado de Dios hacia cada persona.

La celebración del Primero de Mayo es hoy también preocupación por el futuro, por la inseguridad laboral a corto o medio plazo. Los católicos acudimos con especial fuerza a la intercesión de san José Obrero, para que nadie pierda la esperanza, que sepamos ajustarnos a la nueva realidad, que ilumine a quienes tienen que tomar decisiones y que nos ayude a comprender que el trabajo es para la persona y no al revés.

En los próximos meses o años, será importante “hacer memoria” de lo vivido, como pedía el papa Francisco, y recordar que “nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos”.

Ojalá este Primero de Mayo nos lleve a desear que la libertad recuperada al término del confinamiento sea verdaderamente una libertad “al servicio de los demás”. El trabajo se hará entonces, como es el designio de Dios desde el principio, cuidado del mundo, en primer lugar, de las personas que lo habitan».

Ofelia Avella
ofeliavella@gmail.com
@ofeliavella
@ElNacionalWeb

RAUL AMIEL, ARMISTICIO Y PLEBISCITO. LOS DOS LIGADITOS. NO HAY OTRA

Maduro, pidió este martes pasado un "cese al fuego" entre todos los sectores políticos de la oposición para establecer un "gran acuerdo humanitario de salud y paz". O sea un armisticio.

Guaidó por su parte, ha respondido que está de acuerdo en que Venezuela necesita un "cese al fuego" y un "acuerdo político" para salvar el país. Lo cual implica a su vez un armisticio. Subrayado que el acuerdo político debe incluir la salida de Maduro. A mi modo de ver, un plebiscito.

Fundamentalmente usaremos el termino “armisticio” referido a un tratado de regularización del conflicto que signifique el compromiso de ambos bandos de hacer de la querella por el poder algo propositivo, respetando las normas más elementales del derecho de los ciudadanos. Que ya no aguantan mas disputas, deseando vivir en paz y bienestar.

El significado preciso y el uso de los términos ''plebiscito' y referéndum' han variado entre países y a lo largo del tiempo.

En todo caso usaremos el término plebiscito Un sufragio por el cual la gente de un país expresa una opinión a favor o en contra de una propuesta, especialmente sobre una elección de gobierno o gobernante.

En esta crónica de hoy,  me propongo hacer observación de aquellos acuerdos de conciliación como espacios de distensión en medio de una lucha por el poder que se ha prolongado durante mucho tiempo.

En nuestro caso desde el año 2018. Cuando es desconocida la elección de Nicolás Maduro y asume por vía constitucional Juan Guaidó. Por cierto, aun reconocido por mas de 60 países. Donde nos trae a lo insólito de tener dos gobiernos. Uno de facto y otro tratando de hacer valer su condición constitucional. En un careo que hasta ahora parece irresoluto.

Desde un tiempo se viene hablando en nuestro país de la refundación de la República y sus instituciones. Pues ya es hora de hacerlo y que sean las fuerzas vivas de la sociedad quienes decidan lo mas convenientes para sus intereses ciudadanos. El establecimiento de un nuevo marco jurídico y político.

En un momento determinado de su historia en 1980. Uruguay sometió a referéndum la aprobación de una nueva constitución en un proceso donde la oposición prácticamente no tuvo espacio. Se esperaba que el resultado se definiera a favor del "Sí", ya fuera por la manipulación del proceso o porque la población votara a favor por temor a las represalias. Contra todo pronóstico, en Uruguay triunfó el "No". Y aunque el régimen siguió imponiendo el terror en la población a través del exilio, el encarcelamiento y la tortura, el resultado sorprendió tanto a los uniformados, como a la oposición, la ciudadanía y la comunidad internacional. Lo cual, desencadenó el proceso de apertura democrática. Este fue el inicio de las negociaciones entre el gobierno militar y algunos partidos políticos uruguayos para el restablecimiento de la democracia según la Constitución vigente hasta el golpe de estado de 1973; proceso que incluiría las elecciones internas partidarias de 1982, el Pacto del Club Naval y que concluyó con las elecciones de noviembre de 1984.

En chile. Ocho años después, en 1988, y bajo un régimen donde miles de personas habían sido reprimidas, ejecutadas o desaparecidas, la oposición chilena decidió participar en el plebiscito organizado bajo las reglas de Pinochet, que se mantenía en el poder desde el golpe de 1973. Participar en ese plebiscito, constituía un desafío a una regla política bien comprobada: que los líderes no democráticos no pierden las elecciones. Sin embargo perdieron.

En Chile se dio una combinación virtuosa de factores: la democracia liberal vivía un momento de gran prestigio, se generó una importante presión externa contra el régimen de Pinochet y los partidos políticos estuvieron dispuestos a dialogar.

El Armisticio firmado en Trujillo, intentado en nuestra causa libertadora. El Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra enmarcaron, en cierto modo, la transición de la Guerra de Independencia de Venezuela, a la Guerra de Independencia de la República de Colombia. Ambos tratados fueron suscritos no a nombre del gobierno de Venezuela, sino del gobierno de Colombia. La creación de la República de Colombia como entidad jurídica y política, que se había iniciado en el Congreso de Angostura meses antes, vino a recibir el reconocimiento internacional cuando España, por medio de sus representantes, convino en suscribir estos acuerdos con los representantes de Colombia. 

El reconocimiento de la República de Colombia por España fue un paso importante en el reconocimiento del status jurídico del movimiento de independencia, porque por primera vez el gobierno español dejaba de considerar a los republicanos como alzados, insurgentes y rebeldes, que era la denominación que corrientemente se daba a los patriotas, y los aceptaba como legítimos representantes de la nueva nación.

Armisticio fue el alto el fuego que puso fin a las hostilidades entre los Aliados y Alemania el 11 de noviembre de 1918. El Armisticio no puso fin a la Primera Guerra Mundial, pero fue ese acuerdo lo que detuvo la lucha en el Frente Occidental mientras que los términos eran negociados.  Se discutió la paz. El Tratado de Versalles puso fin formalmente a la guerra después de más de medio año de negociaciones.

Llegado a este punto, quiero centrarme en la posibilidad de que si es factible una convocatoria popular con miras de llegar a la resolución del conflicto político que vivimos en Venezuela.

Para ello me voy a enfocar en la experiencia chilena.

El referéndum chileno de 1988, el fin de la dictadura de Pinochet

El pueblo chileno decidió de manera democrática, mediante un plebiscito en 1988, ponerle fin al gobierno del general Augusto Pinochet (1974-1990). Esta fue una de las decisiones más importantes para la historia de Chile, ya que marcó la vuelta de la democracia tras 17 años de férrea dictadura.    El plebiscito se dio en una época convulsa para el país. La constante violación de Derechos Humanos, la persecución política y la crisis económica durante el régimen militar desembocó en una serie de manifestaciones y un gran descontento popular.

La opción del  'No'  triunfó con un 54,71 por ciento, mientras que el 'Sí' obtuvo un 44,01. Perdiendo la dictadura. Finalmente,  se llamó a elecciones  parlamentarias y presidenciales en diciembre de 1989. Dando por finalizada la dictadura de Pinochet y comenzando la transición democrática en Chile.

La singularidad de esta consulta por parte de los opositores fue su modo de enfocar la consulta. Aunque quizás resulte extraño, y esto fue el mérito de los estrategas en comunicación, la campaña no se basó en fomentar el odio hacia la dictadura, en recordar el pasado en busca de respuestas. Por el contrario, los creativos lograron dar una orientación más alegre.  La estrategia utilizada proponía un nuevo paradigma en la comunicación política chilena. El mensaje era muy claro: no queremos volver al pasado, no queremos dictadura, NO MÁS Augusto Pinochet. La campaña del NO transmitió la idea de cambio, de que algo bueno y alegre estaba por llegar e invitaba a toda la población a participar para dar el tan ansiado paso hacia la transición democrática. ¡Chile! la alegría ya viene” no sólo era un cántico hacia la libertad, hacia un nuevo Chile, era el cántico de esperanza y fe liderado en unidad por todas las fuerzas políticas que se oponían a la dictadura.

Afortunadamente, la sociedad eligió y los logros obtenidos fueron inmensos. Con una estrategia comunicacional clara llena de mensajes positivos, de reconciliación, con un Chile plural y sin prejuicios fruto de una amplia alianza de todas las fuerzas vivas de la sociedad.

Nuestra propuesta va en ese sentido. Lograr un armisticio a la confrontación e iniciar una consulta popular. Que el pueblo, el ciudadano de a pie decida.
Ingenua…quizás si. Pero no imposible. Lo mejor de ella, es evitar males mayores. Que a ojos vista están a la vuelta de la esquina. Iniciando un periodo de apertura y de transición hacia la tan ansiada verdadera democracia.

De esto y mucho más estaremos hablando en el Conversatorio Liberal de Caracas. Para el cual, ya tenemos una nueva fecha tentativa. Sábado 6 de Junio.
Y recuerda… Ciudadano en acción. ¡Juntos es Mejor!

Raul Amiel
raulamiel@gmail.com 
@raulamiel

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ, PROFETAS DEL PASADO

Especulamos sobre la post pandemia y nos equivocaremos en buena medida. Por eso conviene escabullirse de conspiranoias, historicismos, catastrofismos y otros ismos. De los que dijeron que “no había que hacerle caso”, y de los paladines contra una sociedad ególatra y hedonista que abandonó a los pobres (¿?), de los que anunciaron terremotos en la civilización y que nunca volveremos a ser los mismos.

Harán mal papel y por eso entre los profetas del futuro y los del pasado, me quedo con estos. Los segundos intentan muy modestamente, aprender cómo se comportaron sociedades en suertes parecidas y nunca adivinar lo que vendrá a partir del pretérito ¿Qué cambios se produjeron? Vale preguntarse sí fueron tan drásticos como los que nos anuncian; y qué se puede aprender de ellos. La Muerte Negra del detestable siglo XIV, comienza, se expande y desaparece sin que nadie supiera qué era ni por qué estaba ahí, lo que se descubrió quinientos años después.

No sé de ningún pensador que atribuya la causa del Renacimiento en el siglo XV, a que la mitad de la población de Europa, y casi todas las majadas y cosechas desaparecieran con las desgracias del pestoso siglo anterior. Más bien lo explican por la acumulación de riquezas, gracias a la expansión de comercio con Oriente que permitió surgir en Italia clases ociosas y ricas amantes del arte.

A la Gripe Española, se le llamó así porque el único país que publicó información sobre la pandemia fue España, ya que las demás naciones de Europa, menos ella, combatían en la Primera Guerra Mundial. Pero la gripe no dejó huella en los procesos políticos posteriores, entre otros la descomposición de los grandes imperios que sucedió a la guerra. Hablamos de dos de las más destructivas pandemias que recuerde la Humanidad.

El mal necesario

No hay que ser “visionario” para intuir que según indica modestamente la experiencia, después del Covid-19, la sociedad deberá aprender como siempre de los infortunios. Pero creer que el porvenir está predeterminado por lo que pasó ayer y que los hechos tejen una cadena de eslabones inseparables, desconoce que los procesos históricos son reinicios, rectificaciones, rupturas, más que continuidades. Los errores nos persiguen, pero no son fatales. Podemos librarnos de ellos.

Supongamos que al frente de un proceso político X, hay una claque de mangantes, buenos para nada con incontables fracasos por su incapacidad de reconocer la O por lo redondo. Pero después de, por ejemplo, 25 años, el enemigo que combaten los mangantes se trastabilla y pierde el poder. La épica pueril dirá que el desenlace es producto de “una trayectoria histórica de luchas”, es decir, sacralizará sus burradas. Con la deriva de la oposición chilena, Pinochet hubiera muerto en el poder como Castro.

La derrota de la dictadura en el plebiscito de 1989 no fue obra de la “trayectoria histórica de luchas” ni ninguna otra zarandaja, sino de que los opositores cambiaron radicalmente de mentalidad, rompieron con todo lo que habían hecho y viraron en 180º. De persistir en el camino, hubieran seguido su fracaso. La manía de que los fenómenos son producto inevitable de las condiciones y de fuerzas históricas indetenibles se llama historicismo
(he oído incluso alfabetas decir que Hitler, Stalin o Mao fueron “históricamente necesarios”).

En la Edad Media éramos simples ejecutantes de una partitura escrita por Dios. Lo que pasaba era necesario porque Él lo quería. San Agustín murió aterrado de que su alma estuviera condenada desde la eternidad y que todo lo que hizo para salvarse fuera inútil. En la visión moderna, la ciencia y la pseudociencia quieren ocupar el lugar de Dios y prescriben que la realidad es cognoscible y predecible. Hegel y Marx, creadores de cienciologías,
nos enseñaron a pensar en predestinaciones sociales, vicio que estorba entender lo político.

Destino final

Al estilo medieval, el sino de la Humanidad era ineluctable y habría un Fin de la Historia. Para Hegel el triunfo de la Justicia y la razón, el Espíritu Absoluto. Según Marx el socialismo-comunismo, luego de pasar los estadios avanzados de la sociedad capitalista, tal como ésta se desarrolló de manera natural en el régimen feudal, en una secuencia nieta-madre-abuela.

La violencia política era la simple partera de una criatura que ya estaba en el vientre de la historia. Cuando los comunistas hacían política, actuaban a nombre de la necesidad del parto, eran actores inconscientes de fuerzas ciegas, de condiciones materiales todopoderosas que conducirían a un destino inevitable. Los países industriales pasarían ineluctablemente al socialismo-comunismo en los hombros de la mayoría, el proletariado. Pero en Europa, después de conflictos y escarceos, la revolución fracasa y la destierra al Asia el mismo proletariado que debía amarla.

Lenin hace la primera revolución comunista, y Mao más tarde hace la segunda contra las previsiones de Marx, en países donde no había condiciones tal como él las concebía. Y demuestran que éstas no preexisten y son creación de la voluntad de poder, capaz de cambiar el destino y reírse de los profetas del futuro. 70 años después, contra las profecías, la humanidad presencia el hundimiento del mundo feliz, cuando horror derriba el muro de Berlín. Todavía hay sonámbulos que sueñan revoluciones.

Carlos Raul Hernandez
carlosraulhernandez@gmail.com
@CarlosRaulHer
@ElUniversal

OSCAR ARNAL, CAMBIO Y GOBIERNO DE EMERGENCIA NACIONAL

El caos se apodera de todo. Las bombas de gasolina son un polvorín. El control gubernamental tuvo entre sus pilares el subsidio y el suministro sin interrupción de gasolina y de las cajas CLAP.

Lo que observamos con la gasolina es de pronósticos reservados. Pasan las semanas y no se estabiliza el suministro sino que se incrementa su escasez. Hay un mercado negro donde el combustible es caro. Era ingenuo pensar que con un mantenimiento irregular de nuestras refinerías, con los costos internacionales de la gasolina y un gobierno quebrado, se pudiera prolongar de manera indefinida el suministro gratuito. Una vez más, las leyes económicas se imponen y las políticas de corte marxista destruyen la economía. Sin gasolina no hay quien traiga los productos del campo a la ciudad, no hay quien pueda en un bote pescar. En la misma dirección, no hay quien transporte los CLAP, que llegan cada vez con más precariedad y sin continuidad en el tiempo. En estos días apareció una noticia en la BBC que informaba que para este mismo año, Venezuela estará entre los tres países que enfrentará una hambruna. Y es el único que la sufrirá sin guerra civil. La crisis humanitaria compleja se apodera de todo.

Sin herramientas para enfrentar lo causado, el desgobierno se jacta de tener en comparación pocos fallecidos por el Covid-19. El país en las primeras de cambio se ha contaminado menos que otros, debido a que nadie estaba entrando al país, sino que todo el mundo estuvo saliendo. Ahora es que están volviendo algunos migrantes que, víctimas del cierre de la informalidad, se quedaron sin ingresos en países vecinos.

Por otro lado, las sanciones aprietan. La situación es desesperada no solo para el desgobierno, sino para todos los que vivimos aquí. Ya hay noticias que hablan de protestas y hasta de saqueos en diversos puntos de la geografía. Y no solo la gasolina y los CLAP colapsan, también se va con frecuencia en muchos sitios la luz, el agua, el internet...Hay una olla de presión, que no deja de hervir ¿Seremos capaces de encontrar una salida? Es el llamado desesperado a la cordura y a evitar el estallido. Maduro renuncia es demasiada la destrucción. Meterse con lo queda de industria privada es el fin. Pronto volverá la escasez. Es urgente un gobierno de emergencia y salvación nacional.

Oscar Arnal 
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal 

sábado, 2 de mayo de 2020

ACTUALIZACIÓN, NACIONALES, EL REPUBLICANO LIBERAL II, DOMINGO 03/05/2020

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, EXCEPCIÓN Y OPORTUNIDAD

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 4 minutos
Llevamos años escuchando a los economistas decir que “en economía, siempre se puede estar peor”. En efecto -y justo cuando se avistaban pálidas señales de liberalización que vendrían a corregir algunas de las muchas distorsiones que ha encajado el socialismo del siglo XXI- el curso del declive venezolano confirma de la manera más brutal posible que todavía quedan sótanos por inaugurar. La tremebunda crisis de base –inseguridad alimentaria, hiperinflación, destrucción del aparato productivo, colapso de servicios públicos, entre otras muescas- agudizada por los efectos globales de la... más »

TRINO MÁRQUEZ, EL GOBIERNO NI APRENDE, NI OLVIDA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 12 minutos
A la memoria de Emeterio Gómez, buen amigo e intelectual infatigable. Teodoro Petkoff solía decir que los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro eran como los Borbones: ni aprenden, ni olvidan. Tenía razón el agudo Teodoro. Maduro persiste en unos errores que desconciertan, no porque de él y la gente que lo rodea no pueda esperarse cualquier cosa, no importa cuán extravagante, ilógica o disparatada sea; sino porque regresaron con furia a los controles de precio y a la política económica represiva, luego de haberse anotado algunos pequeños logros desde que se hicieron los des... más »

LEONARDO MORALES P., DEL MITO A LA POSVERDAD

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 23 minutos
Algunos suelen afirmar que los políticos siempre andan en la búsqueda de un mito que contribuya a fortalecer posiciones y las ideas de sus respectivas corrientes políticas. De modo que si al hecho al que recurren, que debe corresponder a un pasado remoto, está cargado de alguna gesta heroica mucho mejor y si, además, el evento es muy difuso, impreciso y verosímil, entonces el mandado está hecho. La sociedad venezolana en algo se parece a esos seres encadenados que Platón describe en el Mito de las Cavernas; apenas pueden presumir observar una realidad superficial, sombras falaces q... más »

ENRIQUE PRIETO SILVA, LECCION DEL COVID-19 PARA GENERALES

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 27 minutos
Después de publicar el artículo “los generales de hoy”; cuando dijimos: “…basta ya de escuchar la expresión: ¡Un general de los de antes!, por menosprecio a ¡la generalidad!...”, varios lectores asumieron un pedante rol de críticos burlescos, que no solo trataron de ridiculizar nuestra expresión, sino que nos tildaron de disquisidores mediáticos, algo así como revoltosos de las letras; no obstante, creemos que tienen razón, por cuanto nuestra idea siempre tiende a encontrar el contenido ideológico de los hechos, dejando de lado tanto los pesimismos consecuentes, como los maximismos... más »

JESUS ALEXIS GONZALEZ PONCE, ¿DOLARIZACIÓN?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 32 minutos
La dolarización hace referencia a un proceso mediante el cual, el dólar USA es adoptado por un país de forma oficial como su moneda de curso legal (aceptada como medio de pago)adquiriendo un status exclusivo para realizar transacciones; al tiempo de cumplir las funciones de reserva de valor (sirve para conservar el poder adquisitivo a lo largo del tiempo)y de unidad de cuenta (expresa el valor de los bienes y servicios), así como de facilitar la información vinculada a los precios relativos (precio de un bien, expresado en términos de otro bien); siendo que la moneda nacional (p.ej... más »

OMAR A. ÁVILA H., EL PAÍS ES MÁS QUE UN HOMBRE O GRUPO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 48 minutos
Por muchos años escuchamos decir que Venezuela era un país rico porque tenía petróleo. Una de las críticas que hacía Chávez a la mal llamada “Cuarta República” era lo referente al rentismo petrolero, lo que suponía un cambio de paradigma. Lamentablemente, eso no sucedió. Por el contrario, Venezuela se hizo cada vez más dependiente del petróleo, Chávez y los venezolanos se “emborracharon” con la última bonanza petrolera y se afianzó aún más el rentismo. Con la caída del ingreso petrolero, sus herederos, conservaron el mismo sistema rentístico y se dedicaron a la voraz y ecocida in... más »


MIBELIS ACEVEDO DONÍS, EXCEPCIÓN Y OPORTUNIDAD

Llevamos años escuchando a los economistas decir que “en economía, siempre se puede estar peor”. En efecto -y justo cuando se avistaban pálidas señales de liberalización que vendrían a corregir algunas de las muchas distorsiones que ha encajado el socialismo del siglo XXI- el curso del declive venezolano confirma de la manera más brutal posible que todavía quedan sótanos por inaugurar. La tremebunda crisis de base –inseguridad alimentaria, hiperinflación, destrucción del aparato productivo, colapso de servicios públicos, entre otras muescas- agudizada por los efectos globales de la pandemia, nos recuerda que al imprevisto nunca se le puede desatender, por más arduo que sea el cálculo de su irrupción y alcance. Y que cuando interfiere con ciertos planes -como esa “niebla de la guerra” que, según Von Clausewitz, enturbia la mira de estrategas y tulle a ejércitos frente al enemigo que no logran precisar- lo justo es detenerse a trazar nuevas movidas, en especial si la vida de las personas depende enteramente de ello.

Las reacciones hacia lo interno, empero, distan de esa flexibilización, de ese reacomodo a nuevos paradigmas que, básicamente, anuncian la marcha a ciegas a través de un campo atestado de inéditas, aleatorias tarascas. En la medida en que la situación se enreda para un gobierno que, aún con poder de facto, ya no podía sino reaccionar anémicamente a las demandas más básicas de la población; en tanto la caída de precios del petróleo (cuya comercialización, la de los exiguos 660 mil b/d que hoy se extraen, está restringida por las sanciones) hace apenas viable el negocio, y la falta de gasolina retrata de cuerpo entero el calado del destrozo en Pdvsa (¿la salvará una reestructuración que la lanza en brazos de Moscú?), en otros cotos parece avivarse la fatua candela del “mientras peor, mejor”.

Erizos y zorros

Así no faltan quienes en medio de un incendio que demanda gestión oportuna y ad hoc, y a espaldas del costo que implica no saber leer el momento, insisten en no alterar la linealidad de la estrategia vigente antes de la llegada del Covid-19. Menguas del juicio político, diría Isaiah Berlin. Y con ello, incapacidad para asimilar la complejidad y sus matices, “erizos” aferrados a una visión limitada de la solución en lugar de pragmáticos “zorros” dispuestos a dudar de sí mismos e incorporar el agobio del azar, el peso de la fricción en sus cuentas.

En virtud de esa mirada que parece no inmutarse ante el infierno recrudecido, que desde un bonito flyer se limita a pedir “más acorralamiento” para los jerarcas mientras el resto del mundo forcejea con sus propias distopías, la política interna es apenas un eco lejano. En la arena donde ayer se alzaban dos claros antagonistas, hoy no vemos mucho más que a un maltrecho gobierno peleando con su sombra, haciéndolo todo mal, cada vez peor, pero prácticamente sin muros de contención ni rivales que logren atajarlo. La gestión de la pandemia ya otorga grueso protagonismo a quien estruja como puede –y porque puede- la oportunidad. 

Entretanto, la “sagaz” contraofensiva que plantean sectores radicalizados es esperar a que este caiga por su propio peso, fiarse de que “los impulsos, cuando menos imprevisibles, de Trump” -Felipe González dixit- apuren la rendición; o que finalmente sea un estallido social “liberador” (y en pleno auge del ciclo de contagio) lo que acabe con dos décadas de entronización, abuso, expoliación, privación del ethos democrático, vocación para la represión y hegemonización del espacio político doméstico.

¿Cólera purificadora?

La protesta no se ha hecho esperar, es cierto. Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social se registraron más de 500 protestas en el país durante las tres primeras semanas de abril, amén de saqueos a transportes de alimentos y comercios. La contracción de la actividad económica informal por causa de la cuarentena pone a sectores vulnerables al borde de un barranco muy nítido. 

No obstante, cuesta creer que esa misma población famélica, desangrada, amenazada por el virus y sin coordenadas políticas, armará una suerte de mesnada capaz de poner contra las cuerdas a un régimen presto a usar la fuerza para desbaratarla. 

Como ya observaba Huntington en 1968, no son precisamente sociedades hambreadas las que favorecen movilizaciones tendientes al cambio, sino las tocadas por aquellas bondades de la modernización (sociedades con antagonismos de clase pero en “evidente auge económico” afina Crane Brinton) que amplían la conciencia política, multiplican las demandas de los diferentes sectores sociales y ensanchan su participación.

El mito revolucionario de la violencia como “partera de la historia” podría toparse en este tiempo con espléndidas refutaciones. No hay fuelle para esa “cólera purificadora” y sí necesidad de un liderazgo que trascienda la inane crítica al establishment, que busque formas de responder idónea y constructivamente a la genuina emergencia, una que lleva a las personas a pedir ser atendidas, no instrumentalizadas, en el marco de cierta ponderación.

Actúo; luego, existo

La excepción, claro, beneficia a autoritarismos persuadidos de su facultad para embestir la norma. Sin embargo, el gobierno de Maduro no luce tan cómodo: así, apela a nuevos enroques, resucita inoperantes controles de precio, tantea privatizaciones in-extremis, se ensaña contra la disidencia al tiempo que pide “cese al fuego” y acuerdos humanitarios; se victimiza, redobla sus ataques al “imperio”, dispone erráticamente, acusa el golpe de tanta torpeza acumulada. Pero sus extravíos parecen hacerle menos mella en virtud del baile en solitario, de respuestas que demonizan la cooperación de actores locales y dejan el devenir a merced de trances ajenos a nuestra diligencia. Lo más grave: sabemos que la ruta de una “destrucción mutuamente asegurada” y soportada por la inacción, sólo garantizará daños a una población a la que la pandemia impone su ultimátum.

Cabe preguntar, entonces: si habilitar una negociación -como ahora plantea EEUU- depende del debilitamiento del otrora irreductible adversario, ¿por qué no explorar la zona de oportunidad, ensayar nuevos clivajes, rendir al máximo la reducción de la asimetría y abogar por condiciones que, dada la sombría proyección de la post-pandemia, sigan abonando al interés general; y hacer política, aún en condiciones excepcionales? Una respuesta a la altura de las circunstancias sin duda acreditará a esos actores, restituirá su activa visibilidad en medio de escenarios donde, más que nunca, los medios prometen condicionar los fines.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis

TRINO MÁRQUEZ, EL GOBIERNO NI APRENDE, NI OLVIDA

A la memoria de Emeterio Gómez, buen amigo e intelectual infatigable.

Teodoro Petkoff solía decir que los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro eran como los Borbones: ni aprenden, ni olvidan. Tenía razón el agudo Teodoro.

Maduro persiste en unos errores que desconciertan, no porque de él y la gente que lo rodea no pueda esperarse cualquier cosa, no importa cuán extravagante, ilógica o disparatada sea; sino porque regresaron con furia a los controles de precio y a la política económica represiva, luego de haberse anotado algunos pequeños logros desde que se hicieron los desentendidos con las regulaciones paranoides. 

Desaparecieron las largas colas en los supermercados. Dejaron de utilizarse las humillantes máquinas biométricas. Aparecieron los productos de primera necesidad y de consumo masivo. Los anaqueles dejaron de estar poblados sólo de refrescos o de los productos que abundaban según la ocasión. El mercado negro se blanqueó y los bachaqueros dejaron de ser el eslabón más importante de la cadena de comercialización. Las empresas productoras de alimentos agroindustriales y algunas actividades agrícolas se reanimaron levemente. El año pasado terminó y este comenzó en medio de una tenue burbuja, que le dio un respiro al régimen, luego de años de fracasos por los controles inútiles e inconvenientes que aplicaba. 

Daba la impresión de que los responsables de diseñar e instrumentar las políticas económicas habían dejado de funcionar desde los sótanos del Sebin y habían subido a alguna oficina ubicada en una terraza a plena luz del sol y bien ventilada.

Ahora vuelven a las medidas compulsivas. La ocupación de Alimentos Polar, Plumrose y Distribuidora Capital (Coposa), ubicada en el estado Portuguesa, podría ser el inicio de una nueva jornada de ataques sistemáticos a la empresa privada. ¿Por qué toman medidas tan desatinadas si saben que se repetirá la vieja historia de la escasez, el desabastecimiento, la inflación, las colas interminables y todo el ciclo infernal que conocemos? ¿Qué impulsa al régimen a perpetrar actos tan insensatos en medio de un cuadro en el cual los empresarios particulares y los trabajadores realizan gigantescos esfuerzos por mantener en pie unas fábricas acosadas por la crisis global desatada por el Covid-19 y por los factores internos –escasez de divisas, falta de electricidad, gasolina, transporte, agua- que la agravan?

La respuesta podría ser que el componente comunista y, en consecuencia, autoritario del gobierno sigue siendo el predominante y el que dicta las medidas adoptadas por Maduro y su gente más cercana. Conforman estos una mezcla compuesta de fidelismo, maoísmo y cheguevarismo. La burocracia del Estado posee una autoridad incuestionable y omnipotente, que le permite dominar las leyes que determinan la oferta, la demanda y la conformación de los precios. La economía gobernada por decretos es típica del intervenciosmo, mil veces fracasado. El dogmatismo estatista no cambia con facilidad. Ni siquiera los éxitos lo modifican.

Maduro debe de estar pensando que en Venezuela es posible un estallido social en gran escala, debido al incremento tan acelerado de los precios en medio de la pandemia y a la caída de los ingresos petroleros, que le impiden aplicar una política expansiva del gasto social. Ese temor lo empuja a retornar al viejo patrón del control de precios y la ocupación de empresas. Las gríngolas ideológicas le impiden ver que esa es la forma más agresiva de crear un clima de desconfianza, temor e incertidumbre, factores que conspiran contra la posibilidad de enfrentar con éxito los desafíos que la actual coyuntura y el futuro plantean. La ocupación de empresas encalló en el pasado y volverá a seguir la misma trayectoria. Todas las empresas estatizadas o intervenidas temporal o indefinidamente, han terminado quebrando y siendo un lastre para el Estado y el país. Allí están la Cantv, Movilnet, La Electricidad de Caracas. Sidor, Agroisleña, Café Fama de América. La lista es demasiado larga y preocupante.

Si Empresas Polar, Plumrose y Coposa son finalmente estatizadas, el país se colocará muy cerca del desabastecimiento generalizado de los productos que esas firmas fabrican. Ese sí sería un peligro enorme. Llevaría a la nación a unos niveles de descontento e irritación difíciles de contener, aunque todo el andamiaje represivo construido por el madurismo se alinee para someterlos.

Maduro debería corregir la política económica coercitiva, abrirse al diálogo y a la cooperación con los empresarios y sindicatos que han logrado sobrevivir. Tendría que restablecer la seguridad jurídica y los derechos de propiedad. Sería ese un mensaje positivo al país y a la comunidad internacional, que tanto lo desprecia y aísla. Pero, no lo hará. Teodoro habría dicho: es como los Borbones.

Trino Marquez Cegarra
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc

LEONARDO MORALES P., DEL MITO A LA POSVERDAD

Algunos suelen afirmar que los políticos siempre andan en la búsqueda de un mito que contribuya a fortalecer posiciones y las ideas de sus respectivas corrientes políticas. De modo que si al hecho al que recurren, que debe corresponder a un pasado remoto, está cargado de alguna gesta heroica mucho mejor y si, además, el evento es muy difuso, impreciso y verosímil, entonces el mandado está hecho.

La sociedad venezolana en algo se parece a esos seres encadenados que Platón describe en el Mito de las Cavernas; apenas pueden presumir observar una realidad superficial, sombras falaces que no les permiten apreciar con exactitud la realidad. Así ha venido transcurriendo la vida del venezolano; de un lado, esperan verse reivindicado por el socialismo y, por otro, esperan una patada histórica que eyecte del poder a Maduro. Del “Chávez vive” al “Vamos bien”, del “País potencia” a “Es ahora.”

No votes

Unos de los más inútiles esfuerzos por crear una verdad fue la de torpedear la participación electoral en el 2018. Los teóricos del Oeste junto a unos que suelen autodenominarse dirigentes construyeron una ficción, respecto de la cual siguen si excusarse de tan vergonzoso fracaso.

Ejerciendo prácticas del neolítico, un trueque del no voto por intervención de marines. Idearon una ficción según la cual la ausencia en las urnas abonaría el camino para que fuerzas multinacionales anclaran en mar territorial para sacar por la fuerza al oprobioso régimen madurista. Han transcurrido 2 años y algunos incautos y otros no tanto siguen aferrados a la llegada de una ayuda para saldar unas cuentas que no han sabido cobrar.

30 Abril

Todos, al menos eso sospecho, recordamos como el 30 de abril del año pasado cuando el alba nos sorprendió con algunos actores políticos que, rodeados de uniformados verde oliva, pretendían interpretar héroes míticos en los albores del siglo XXI. 

Allí dos personajes de la política criolla con poses de mariscales de campo, quizá uno interpretando a Bolívar y otro a Sucre, o tal vez se identifiquen más con los generales George S. Patton y Dwight Eisenhower, intentaron describir o construir un hecho ficticio: un alzamiento militar y la consecuente caída del régimen de Maduro.

De nuevo la apelación a las emociones, muy profundamente desconectada de la política, de la realidad existente en los cuarteles y escogiendo como locación de la épica batalla La Carlota, condujeron a la oposición a un nuevo fracaso. Otro más. No hubo batalla en La Carlota, allí nunca estuvieron y los parodiadores de héroes huyeron y dejaron a ciudadanos sin conducción en una nueva refriega en la autopista Francisco de Miranda. 

En ambos casos, los aquí reseñados, los promotores de esa política han apelado a las emociones más que a la verdad, a los hechos objetivos. En los dos momentos se actuó descaradamente para crear, modelar e influir en la sociedad para provocar actitudes sociales que respaldaran, en cada momento, una ficción. “El que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad.”

De la idea de emparentarse a un héroe y tratar de parodiarlo en un evento épico (recrear un mito), la política venezolana ha pasado al ejercicio de una política posfactual (posverdad), que apela a la emotividad de la sociedad, pero desligada de la realidad. De allí que ni cerca del “hombre nuevo” ni próximos a “la transición”.

Leonardo Morales P. 
leonardomorale@gmail.com
@LeoMoralesP 

ENRIQUE PRIETO SILVA, LECCION DEL COVID-19 PARA GENERALES

Después de publicar el artículo “los generales de hoy”; cuando dijimos: “…basta ya de escuchar la expresión: ¡Un general de los de antes!, por menosprecio a ¡la generalidad!...”, varios lectores asumieron un pedante rol de críticos burlescos, que no solo trataron de ridiculizar nuestra expresión, sino que nos tildaron de disquisidores mediáticos, algo así como revoltosos de las letras; no obstante, creemos que tienen razón, por cuanto nuestra idea siempre tiende a encontrar el contenido ideológico de los hechos, dejando de lado tanto los pesimismos consecuentes, como los maximismos edulcorados con calificativos de autoconvención.

No se es mejor general por ser de ayer o de hoy, sino que su calidad se mide por su excelencia intelectual y su racional liderazgo. Cuando se asciende a general como premio a su lealtad y a su obediencia sumisa, no puede asumirse el rol del “artista de la estrategia”.

Este introito, para referir la tragedia generalizada hoy en nuestra Fuerza Armada, al tener en manos de todas las unidades a generales politizados, que asumen el rol de jefes militares y políticos, y con pocas excepciones, debaten el karma creado por la crisis del COVID-19 con acuarelas y piruetas circenses, ya que al haber asumido irracionalmente la administración del poder ejecutivo, no saben ni entienden la gravedad del momento para enfrentar la pandemia.

Como después de una guerra, Venezuela militarizada por el chavismo, tendrá una prueba de fuego a muy corto plazo. Hoy,  la FAN se despliega en la calle para apoyar a los valientes profesionales de la salud para evitar el triunfo de la pandemia, en labores distintas a las que han estado acostumbrados con el gobierno que creyó forjar el socialismo, entendiendo que no hay diferencia entre ciudadanos. En esto, los centenares de generales tendrán que enfrentarse a una estrategia peor que la de la guerra, e irremediablemente deberán separarse de la batalla para no contaminar a la población que pasa hambre.

Deberán asumir las perspectivas que se vislumbran como resultado inesperado, donde tendrán que unirse a los políticos que piden el cambio de régimen, porque la crisis agarró al país con la desnudez del desequilibrio sociopolítico “forjado en socialismo”; esa que propaló el mando militar y que sigue en la mente de los generales. 

Tendrán que ayudar a entender el cambio, siempre con la esperanza de que toda solución será para bien. Así, tomamos del catedrático británico John Gray algunas de sus profecías: “Solo podremos defendernos de esta peste sirviéndonos de la ciencia; los análisis masivos de anticuerpos y la vacuna serán decisivos, pero, si en el futuro queremos ser menos vulnerables, tendremos que hacer cambios permanentes en nuestro modo de vida.

La textura de la vida cotidiana ya ha cambiado. En todas partes existe un sentimiento de fragilidad…, la sensación de inestabilidad no afecta solo a la sociedad; lo mismo sucede con la posición de los seres humanos en el mundo. Imágenes virales muestran la ausencia humana de distintas maneras…”

Da terror pensar en el futuro inmediato, que ubicamos de gravedad en el país Venezuela, cuando muchos piensan, que nunca las grandes crisis son el fin del mundo y lo que se suele calificar de apocalipsis es el curso normal de la historia; donde muchos salen de él con traumas duraderos, pero el animal humano es demasiado fuerte y versátil para que esos trastornos lo quiebren. ¡La vida sigue, aunque diferente de como era antes! 

Como expresa el mismo Gray, “…la tecnología nos ayudará a adaptarnos en nuestras presentes condiciones extremas. La movilidad física se puede reducir trasladando muchas de nuestras actividades al ciberespacio. Es posible que las oficinas, los colegios, las universidades, las consultas médicas y otros centros de trabajo cambien para siempre. Las comunidades virtuales organizadas durante la epidemia han hecho posible que la gente llegue a conocerse mejor que nunca…” 

Sin embargo, dada la debacle ocurrida en Venezuela durante los últimos 20 años, pensamos en lo peligroso de este pronóstico: “Al mismo tiempo que se desvanece la perspectiva de un nivel de vida que aumente sin cesar, vuelven a emerger otras fuentes de autoridad y legitimidad. Ya sea liberal o socialista, el pensamiento progresista detesta la identidad nacional con apasionada intensidad. 

La historia está llena de episodios que muestran cómo se puede hacer mal uso de ella. No obstante, el Estado nacional se está reafirmando como la fuerza más poderosa para conducir la acción a gran escala…” He aquí nuestra preocupación, porque ha sido este mal entendido nacionalismo lo que nos ha conducido a este estado de debacle socio político.

¡Es un buen tema para los generales de ayer y de hoy!

Enrique Prieto Silva 
enriqueprietosilva@yahoo.com
@Enriqueprietos

JESUS ALEXIS GONZALEZ PONCE, ¿DOLARIZACIÓN?

La dolarización hace referencia a un proceso mediante el cual, el dólar USA es adoptado por un país de forma oficial como su moneda de curso legal (aceptada como medio de pago)adquiriendo un status exclusivo para realizar transacciones; al tiempo de cumplir las funciones de reserva de valor (sirve para conservar el poder adquisitivo a lo largo del tiempo)y de unidad de cuenta (expresa el valor de los bienes y servicios), así como de facilitar la información vinculada a los precios relativos (precio de un bien, expresado en términos de otro bien); siendo que la moneda nacional (p.ej. el bolívar) queda limitada a una función secundaria, como tal como una moneda fraccionaria de poco valor.

Es de resaltar, que una dolarización unilateral como la que de forma utópica pretende ejecutar Venezuela, es solo posible cuando un país cuenta con un alto nivel de Reservas  internacionales  (distinto al venezolano) que le facilita impulsar dicho proceso sin suscribir un acuerdo formal con el país emisor (EEUU). 

Es así, que dolarizar de forma oficial implica aceptar todos los billetes y monedas que el público aspira convertir en US$; al extremo que el volumen de los recursos del público mantenidos en cualquier moneda, luego pasan a constituir depósitos bancarios en dólares, y por tanto se elimina la moneda nacional.

Resulta importante señalar, que la cantidad requerida de RI en US$ depende de la Tasa de Cambio(valor que posee una moneda extranjera con respecto a la moneda nacional) aplicada para, por ejemplo,  convertir bolívares a dólares . 

Dicha tasa de cambio, no puede reflejar una condición de una sobrevaluación(un valor mayor del debido con respecto a la moneda extranjera)ni estar subvaluada (un valor menor con relación a la moneda del país emisor) a la luz de la respectiva Tasa de Referencia(utilizada por el Banco Central para regular la cantidad de dinero que circula en la economía); en el entendido que  una sobrevaluación afecta negativamente las exportaciones y a la industria nacional (el importador en razón a los costos más altos procurará comprar en otros países); mientras que la subvaluación perjudica sensiblemente las importaciones (el consumidor tendría que pagar un precio más elevado); escenario que en ambos casos altera el crecimiento económico, tal y como sucedió en Venezuela a partir del control de cambio impuesto por Hugo Chávez  en ¡2003!

Vale acotar, que la adopción del US$ como moneda de uso local, se traduce en una pérdida del control de la política monetaria, ya que en lo sucesivo las decisiones en esa materia pasan a depender de EEUU en su condición de país emisor de la moneda, por intermedio de la Reserva Federal Americana (FED); con la manifiesta obviedad que el país que dolariza pierde  la soberanía de su control monetario; y con ello, la facultad de emitir dinero ¡¡inorganico!!, decir moneda sin respaldo real; que se traduce en una masa de dinero legal puesta  en circulación sin la contrapartida en bienes y servicios, que en la práctica  impulsa la inflación  al tiempo de generar pobreza y miseria.

En lo específico de la Venezuela  de hoy, se extiende  la guachafita monetaria, cuando se pretende regular precios en US$ en aras de “controlar la venta” de productos que ¡¡no existen!!.

Jesús Alexis González
jagp611@gmail.com
@JesusAlexis_Gon

OMAR A. ÁVILA H., EL PAÍS ES MÁS QUE UN HOMBRE O GRUPO

Por muchos años escuchamos decir que Venezuela era un país rico porque tenía petróleo.

Una de las críticas que hacía Chávez a la mal llamada “Cuarta República” era lo referente al rentismo petrolero, lo que suponía un cambio de paradigma.

Lamentablemente, eso no sucedió. Por el contrario, Venezuela se hizo cada vez más dependiente del petróleo, Chávez y los venezolanos se “emborracharon” con la última bonanza petrolera y se afianzó aún más el rentismo.

Con la caída del ingreso petrolero, sus herederos, conservaron el mismo sistema rentístico y se dedicaron a la voraz y ecocida industria minera, con las terribles e irreparables consecuencias en nuestro medio ambiente, todo esto en beneficio propio, sin ningún saldo positivo para la población, solo destrozos y violencia en el Sur de nuestro país.

Es inevitable pensar como en la mayor época de bonanza petrolera, estos barbaros que nos desgobiernan destruyeron al sistema de producción de un país entero, así como nos preguntamos: ¿Cuánto bien hubiésemos podido en la actual situación con los ahorros de una bien manejada bonanza?, lo cual seguro, si hicieron países como Noruega, por citar un ejemplo.

Sin embargo, a quienes sostienen que el colapso económico puede producir lo propio con esta autocracia, les recuerdo que los cubanos tienen años con una hecatombe económica, sin que ello haya producido la transición y ese y no otro es el modelo copiado por los funcionarios del “régimen madurista”. También tenemos el caso de Zimbabue, en el cual pasaron más de 30 años, solo por mencionar par de ejemplos.

Lo cierto es que las grandes transformaciones sociales y políticas se producen en sociedades pujantes, no en sociedades hambrientas, donde los “gobernantes” se aprovechan para atornillarse por medio de la represión y del control social.

Luego de 21 años de gobierno socialista, en donde se ha retrocedido 36 años en lo que a reservas internacionales se refiere, de deleznables servicios públicos, escasez de gasolina y de casi 7 años en depresión económica, que suman 70% de caída del PIB, 2 años en default, con 28 meses en hiperinflación, a lo que nos ha llevado este “Socialismo del Siglo XXI”, el régimen insiste en el mismo modelo económico fracasado.

Venezuela tiene un potencial tremendo, no solo por el petróleo y unas tierras benditas, sino que poseemos un potencial mineral incalculable, los países de primer mundo lo saben, he ahí la importancia en la geopolítica mundial de nuestro país. Además hay muchísimas empresas que invertirían en Venezuela con la sola expectativa de crecimiento económico en un clima mundial de recesión.

Entre las medidas económicas que hay que tomar en lo inmediato y que no nos cuesta un solo bolívar están: pagar las deudas de las empresas del Estado con sus acciones y reducir el encaje bancario para restablecer el crédito bancario.

Por ello, como leía de manera acertada a la Dra. Adriana Moran (@NuevaTec47): “El único momento adecuado para dar por terminadas unas negociaciones en política, es cuando se ha alcanzado el objetivo. No importa cuántas veces se fracase. Es obligatorio insistir cuando está en juego la supervivencia de tantos”

Finalizo haciéndole un llamado a todos los venezolanos de buena voluntad, pero sobre todo a los dos extremos en pugna, que depongan sus intereses personales, y por primera vez piensen en el país, en nuestro pueblo, y eviten que la tragedia pase a otras dimensiones. Porque un país es más que un hombre, grupo o proyecto. No hacemos nada con una “dirigencia” política echándose la culpa el uno con los otros. Ya lo decía en mi artículo anterior, sino eres parte de la solución, simplemente eres parte del problema.

Omar A. Ávila H.
dip.omaravila@gmail.com
@omaravila2010 
Diputado a la Asamblea Nacional