lunes, 3 de mayo de 2021

CARLOS ALBERTO MONTANER: ÁNGELA MERKEL, LA CANCILLER QUE NO ERA UNA MODELO

Ángela Merkel tiene la cabeza mejor formada del universo político mundial. Posee un doctorado en Física Cuántica de la Universidad de Leipzig. Se graduó con una tesis denominada “Influencia de la correlación espacial de la velocidad de reacción biomolecular de reacciones elementales en los medios densos”. Ante ese título me sucede como al torero del cuento, cuando le pidieron que explicara un verso de Rubén Darío del Responso a Verlaine (“que púberes canéforas te ofrenden el acanto”). Respondió: “no sé, solo entiendo la palabra que”. 
 
Por esa universidad habían pasado Goethe y Friedrich Nietzsche. Cuando se graduó, en 1986, su Alma Mater se llamaba “Karl Marx”, y así fue desde 1953 hasta 1991. Cuando los berlineses derribaron el Muro y terminó la locura comunista, volvió a llamarse “Universidad de Leipzig”. Afortunadamente, la institución sólo fue víctima del “nominalismo”. Esa manía supersticiosa que tienen los ‘revolucionarios’ de cambiarles los nombres a las plazas, calles y edificios que tienen cierta entidad. Los revolucionarios franceses en los siglos XVIII y XIX llegaron a más: les cambiaron los nombres a los meses. 
 
En el 2018 Ángela Merkel anunció que su cuarto mandato, que termina en el 2021, sería el último. Lo va cumpliendo. Por ahora ha dejado el liderazgo del CPU, el Partido Democristiano. Al frente del partido queda Armin Laschet, un centrista, como era la señora Merkel, persona alejada de cualquier extremismo político, lo que la llevó, en su momento, a chocar con Donald Trump. 
 
Cuando, en circunstancias normales, se les pide a los electores de cualquier país que se sitúen en una tabla donde figura la extrema izquierda con el número 1, a la extrema derecha, con el número 10, la gran mayoría se sitúa entre el 4 y el 7, es decir, en el centro. Unas veces centro izquierda y otras centro derecha, pero en el centro del espectro político. 
 
La moderación es vital. Alemania es el país más importante de Europa. El que, con algo más de 83 millones de habitantes tiene una mayor población. Aunque su territorio (más reducido que el Estado de Montana en USA) es considerablemente menor que el de España o Francia, es el país que más exporta. El que más innova. El que más investiga. (Poca gente sabe que la reforma universitaria norteamericana del siglo XIX se hizo siguiendo el modelo alemán, no el británico). Es, por lo tanto, la cabeza de la Unión Europea, en compañía de Francia. 
 
Pero la ultraderecha y la ultraizquierda amenazan la existencia misma de la Unión Europea. ¿Por qué? Porque ambas coinciden en el anti europeísmo, en el proteccionismo y la anti globalización. Lo que parecía una rareza francesa con Jean-Marie Le Pen, luego continuada por su hija “Marine” Le Pen, se ha multiplicado y consolidado en la Liga Norte de Matteo Salvini, en la “Alternativa por Alemania” y, entre otros, el “Fidesz” húngaro de Viktor Orbán, quien comenzó siendo un joven apegado a los principios liberales moderados y se fue desplazando hacia la extrema derecha por su rechazo a los inmigrantes procedentes de Siria. 
 
Por su parte, la ultraizquierda apoya a los socialistas en Portugal, en España, en Finlandia, y respaldan con sus parlamentarios a los gobiernos suecos y daneses, pero tienen menos peso y brío que las formaciones de extrema derecha que crecen como la espuma. 
 
Ese fenómeno se frenó en la Alemania de Ángela Merkel. Tal vez por la honradez sin fisuras de la Canciller que ahora se retira. Saber que vive en el mismo departamento de siempre, y que ni siquiera cuenta con servicio porque dice no necesitarlo, le complace a los alemanes. En una oportunidad una periodista le preguntó a la Canciller por qué  se presentaba con el mismo vestido a distintas ceremonias. Merkel la miró con extrañeza y le respondió: “porque yo no soy una modelo, sino una Canciller”. Por respuestas como ésa la aplauden y la aman los alemanes.
 
Carlos Alberto Montaner
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner
Cuba- Estados Unidos-España

ALFREDO M. CEPERO: LLEGÓ LA GUERRA DE LA IZQUIERDA

Nos han declarado la guerra y nosotros tenemos que complacerlos. Si no lo hacemos seremos nosotros quienes pongamos los muertos.

El 26 de noviembre de 1960 abordé un avión de la Pan American en el Aeropuerto José Martí, en La Habana, con destino a esta ciudad de Miami. Tenía 23 años de edad y me embargaba el miedo del que hace su primer viaje en avión. Pero, una semana después, todos los temores y dudas fueron sustituidos por la seguridad de encontrarme en la nación que consideraba la más poderosa , organizada y civilizada de la Tierra. Ni siquiera la traición de Kennedy en Bahía de Cochinos, cinco meses más tarde, me hizo cambiar de opinión. Consideré aquella traición como un incidente aislado provocado por la cobardía y la inseguridad del hijo mimado de un papá que le había comprado la presidencia.

Andando el tiempo, fui observando imperfecciones y defectos que le restaban grandeza a la nación en la cual había buscado refugio. Los derechos y oportunidades del hombre negro no estaban a la altura de los del hombre blanco. Así lo dijo con convicción y elocuencia aquel pastor de la esperanza que se llamó Martin Luther King.

A la misma sombra del monumento a Abraham Lincoln, el gran igualador de hombres, King proclamó: "Yo tengo un sueño, que mis cuatro hijos pequeños vivan un día en una nación donde ellos no sean juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter y trabajen por transformar el lenguaje pendenciero de nuestra sociedad en una hermosa sinfonía de hermandad." Una prédica de amor que contrasta con la diatriba corrosiva de mercaderes del racismo como Al Sharpton que viajan en aviones de su propiedad obtenidos por la extorción y del chantaje.

Martin Luther King no luchó por hacer una América negra sobre los cadáveres de otras razas. Luchó por hacer una América multicolor con justicia, libertad y esperanza para todas las razas. Su cruzada no fue excluyente sino incluyente. Lo de hoy es una diatriba racista, excluyente y destructiva. Se proponen nada menos que destruir nuestra historia, nuestra religión, nuestro sistema de educación, nuestro orgullo patriótico, nuestra familia y hasta a los americanos de raza blanca. Llegan al extremo de amenazarnos con que "mientras haya un blanco vivo no habrá paz." Nos han declarado la guerra y nosotros tenemos que complacerlos. Si no lo hacemos seremos nosotros quienes pongamos los muertos.

El juicio del policía Derek Chauvin por el asesinato del hombre negro George Floyd tiene ingredientes que ilustran lo que acabamos de decir. Nadie que haya visto el video de Chauvin aplicando presión sobre el cuello de Floyd puede albergar la más mínima duda de que se trató de un asesinato. Por lo tanto, no debe de sorprendernos que el jurado haya llegado a la misma conclusión. Pero así y todo, Chauvin tenía derecho a la presunción de inocencia y a un juicio imparcial que no fuera influenciado como lo fue por la intimidación de la chusma callejera. Y eso fue precisamente lo que pasó.

Un grupo de mercaderes del racismo se aprovechó de la emoción provocada por el video y de la muerte de Floyd para controlar al país y cambiarlo para siempre. Se apoderaron de las calles, atacaron a ciudadanos pacíficos e incendiaron propiedades para influir sobre el juicio y obtener un fallo de culpabilidad contra Derek Chauvin. Y esa es una conducta que no se puede permitir. Los países civilizados tienen sistemas de justicia imparciales. Es precisamente lo que separa a los países donde queremos vivir de los países que no queremos siquiera visitar. Los países civilizados se distinguen por aplicar el mismo sistema de justicia para todos los ciudadanos por igual sin tomar en cuenta la popularidad o impopularidad del acusado.

Contemplar a los amotinados tratar de influir sobre los resultados del juicio debió de habernos horrorizado a todos. Fue el espectáculo de un país dando marcha atrás a una velocidad vertiginosa. Pero lo más extraño es que la mayor parte de la ciudadanía no mostró reacción alguna.  Fue como si la gente entendiera el resultado que habría traído consigo la absolución de Derek Chauvin. Todos sabíamos que la condena de Chauvin nos compraría la paz.

Después de once meses de intimidación y violencia desenfrenadas por parte de Las Vidas Negras Valen (BLM) los americanos decidieron pagar el rescate. Todos entendieron que el sacrificio de Dereck Chauvin era una forma de lavar los pecados de la nación. Quién estaba sentado en el banquillo de los acusados no era el policía de Minneapolis Dereck Chauvin. Eran los Estados Unidos de América. Eran la historia, la religión, la cultura, las leyes y el sistema político de la nación más libre, más justa, más próspera y más inclusiva que jamás haya existido sobre la faz de la Tierra.

La izquierda, por su parte, aprovechó la oportunidad para derramar su vitriolo. Como de costumbre, la congresista Maxime Waters encabezó la lista instigando a las multitudes que incrementaran la intimidación y la violencia. Pero lo más inaudito fueron las declaraciones insidiosas de los principales funcionarios electos de la nación americana. Como leyendo del mismo libreto, Kamala Harris y Joe Biden no mostraron satisfacción con el fallo. Por el contrario, lo consideraron solamente como un primer paso hacia la total reestructuración de los valores y principios de la sociedad americana. El títere Biden leyó lo que le escribieron sus titiriteros;" Nadie debe de estar por encima de la ley. Ese es el mensaje del veredicto de hoy. Pero esto no es suficiente. No podemos detenernos aquí." A buen entendedor con pocas palabras bastan.

A mayor abundamiento, hay otro aspecto en todo este deplorable conflicto que debe de aterrorizarnos a todos. Después de la guerra civil del Siglo XIX, los principales conflictos de los Estados Unidos fueron con sus enemigos externos. Ahora es todo lo contrario y mucho más peligroso. No se trata de confrontar a China, Rusia, Corea del Norte o Irán. Se trata de confrontar a los enemigos que viven dentro de nuestra misma casa. Y está demostrado que las guerras entre hermanos han sido siempre las más sangrientas.

El problema más grande consiste en que la izquierda americana está empeñada en erosionan las fuerzas que hicieron grandes a los Estados Unidos tanto en lo material como en lo espiritual. Hoy estamos siendo testigos de un esfuerzo concentrado para alterar el orden constitucional y varios siglos de costumbres y tradiciones que han hecho grande a este país.

Como si fuera poco, los modernos Jacobinos tratan de borrar el legado de los padres fundadores de esta nación en 1776. Los amotinados destruyen estatus y monumentos con total impunidad. Tampoco existe razón alguna para el cambio de nombres de escuelas, calles e instituciones. En el orden material, en cien días los precios de la energía andan por los cielos. La Administración Biden ha cancelado el oleoducto de Key Stone y limitado los contratos de energía en las tierras federales. Esta medida amenaza con poner fin a la independencia energética y por ende debilitar la seguridad nacional de los Estados Unidos en unos pocos años.

Para encubrir todas estas medidas rechazadas por la mayoría de los americanos, estos terroristas de la izquierda se aferran a sus campañas de difamación. Acusan a sus adversarios de racistas y quieren privarlos de sus armas para la defensa, al mismo tiempo en que tratan de debilitar y eliminar a los cuerpos policiacos.

Para ello, mienten cuando citan estadísticas sobre la muerte de hombres de raza negra por la policía. Por ejemplo, los activistas de izquierda afirman que entre el primero de enero de 2021y el 22 de abril de este mismo año, 30 ciudadanos de raza negra murieron a manos de la policía. Lo cual es cierto. Pero lo que no dicen es que en el mismo período de tiempo 50 ciudadanos blancos murieron a manos de la policía. Y la estadística que la izquierda y su prensa parcializada quieren ocultar. Que en el mismo espacio de tiempo, 103 policía perdieron la vida cumpliendo con sus deberes profesionales.

Por mi parte, albergo la firme esperanza de que los lectores de estas líneas lleguen a mi misma conclusión de que la guerra ya empezó. Que, por lo tanto, no podemos esperar por las elecciones para contener el daño que estos fanáticos le están haciendo a las instituciones y a la sociedad americanas. Llegó el tiempo de la Ley del Talión, "ojo por ojo y diente por diente". Es cierto que los americanos que sudan la camisa, respetan las leyes, valoran la vida y protegen a sus familias son más numerosos que los amotinados que se han apoderado de las calles. Pero los bolcheviques no necesitaron mayorías para destruir a Alexander Kerensky y robarse la Revolución Rusa de 1917.

Las derrotas sufridas por John McCain, Mit Romney y hasta Donald Trmp en las últimas elecciones han demostrado que los buenos modales, la decencia y la caballerosidad no funcionan con la chusma que usa la violencia y la intimidación como sus armas para robarse el poder. Si los republicanos quieren sobrevivir como partido y, de paso, salvar a los Estados Unidos, tienen que dejar sus inhibiciones y pegar duro como lo hizo Donald Trump en 2016 y lo está haciendo ahora su aventajado discípulo Ron DeSantis en el estado de la Florida.

El gobernador DeSantis mantiene los negocios abiertos, le ha cortado las alas al sindicato de maestros, ha prohibido la reducción de fondos a la policía y le ha dicho a los violentos que quienes violen las leyes serán castigados con severidad. Y como para no dejar dudas de que hablaba en serio le dijo a los activistas disfrazados de periodistas que asistieron a la conferencia de prensa que no contestaría sus preguntas. Así hablan los machos y cuando los machos hablan las "gallinas" se callan. 

Alfredo M. Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Cuba - Estados Unidos

ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO: GENOCIDAS, Y LADRONES REINCIDENTES

"Ver cometer un crimen en calma, es cometerlo",  José Martí.

Néstor Kirchner buscó revestirse con los fueros que otorga la izquierda; para lograrlo cooptó a los organismos de derechos humanos tuertos, a los que financió sin medida, y consiguió la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final que, sabiamente, había promulgado Carlos Menem para pacificar el país. A partir de entonces, el demostrado invento de los 30.000 desaparecidos se transformó en dogma, y María Eugenia Vidal, a la sazón Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, no vetó la ley que impide cuestionar, con datos y hechos, esa manifiesta falsedad.

El muerto evitó ser cuestionado por el saqueo que realizó hasta dejar exhausto al país, y que su viuda continuó, tal como demostró esta misma semana el Tribunal Oral Federal N° 4 en un fallo que ocupó más de 3000 fojas. Los anteriores gobiernos kirchneristas habían cometido un claro delito de genocidio al robar tantos fondos que, claramente, faltaron en hospitales, agua corriente y cloacas y hasta alimentos; la trágica situación de los wichi y de los qom, a los cuales se busca exterminar, y de los habitantes del Conurbano profundo, que siguen chapaleando en el barro y a los que el paco destruye, ratifica esta aseveración.

Pero nunca la vocación por el latrocinio había llegado a un punto como el actual, cuando la avaricia y el afán de acumular ha producido -según las propias informaciones del Gobierno- más de 63.800 muertes por la corrupción en el proceso de adquisición de las vacunas y que la Argentina sea de los tres países del mundo que peor han conducido el proceso. Y todo eso cubierto por una bruma que emula el escenario de la guerra de Malvinas, sin su maravilloso heroísmo pero con la épica habitual del relato, que pretende ocultar desde los responsables directos hasta la multitud de funcionarios, secretarios, choferes, amantes y demás que se saltaron la fila.

Nadie ha explicado por qué la Argentina no pudo acceder a los 13,3 millones ofrecidas por Pfitzer o renunció al 90% de las que puso a nuestra disposición el programa Covax, de la Organización Mundial de la Salud, a un precio muchísimo menor. En cambio, pagó a Hugo Sigman US$ 60 millones por vacunas de AstraZeneca que nunca llegaron y que, además, son resistidas por el primer mundo. Ahora, un funcionario confesó que, con ilegal información privilegiada, puso en carrera (y financiará) a Marcelo Figueiras, de Laboratorios Richmond, por la Sputnik V, que no ha autorizado Brasil por la falta de transparencia en los datos científicos que ofrece.

Lo mismo sucede con las razones que llevaron al Gobierno a pagar costosísimos viajes de Aerolíneas Argentinas a Beijin y Moscú, a ofrecer a Cuba financiar el proyecto de fabricar su vacuna "Soberana", y a la concesión exclusiva de los testeos en Ezeiza a una empresa (LabPax) recién creada, tal como sucedió en 2003 con la constructora de Lázaro Báez. Y con la infame politización de la vacunación en la Provincia de Buenos Aires, que se realiza en casas particulares de militantes de La Cámpora y de movimientos sociales, en desmedro de los establecimientos sanitarios disponibles, como salas de primeros auxilios y hospitales públicos.

Lo expuesto hasta aquí y las pruebas que todos los días aportan las investigaciones médicas y periodísticas bastaron para que un Fiscal federal, ante una denuncia privada, impulsara una requisitoria penal contra el Presidente Pinocho, el ex Ministro de Salud -Ginés González García- y su sucesora -Carla Vizzoti, a quien sólo llamó como testigo- y, por supuesto, los dueños de droguerías mencionados, tanto por la masacre que han producido -duplicamos los índices de contagio y mortalidad de India, y tenemos diez veces más fallecidos por cada millón de habitantes, después de la cuarentena más prolongada del mundo- cuanto por este nuevo desfalco. 

En este caso sí resulta aplicable la imprescriptibilidad del delito de lesa humanidad, descripto y sancionado por el Tratado de Roma, que entró en vigor el 1° de julio de 2002 y que, ratificado por la Argentina, fue aplicado aquí con retroactividad a los dos mil ancianos militares presos, algo prohibido en el propio tratado; pero no debiera sorprendernos, ya que el sistema penitenciario les impide acceder a la vacunación contra el Covid, a pesar de constituir claramente un grupo de enorme riesgo, tal como lo ha probado la mortal difusión del virus en las cárceles en que se encuentran.

Mientras la pandemia sigue golpeando, y aterrando, a la ciudadanía, la nefasta araña en que se ha convertido la PresidenteVice mantiene un estruendoso silencio sobre el tema, pero continúa tejiendo sus redes para lograr la impunidad para los innumerables crímenes que ha cometido. Ahora, la ofensiva la encabeza ante el H° Aguantadero el Ministro de Justicia, Martín Soria, que pretende terminar con la independencia de la Procuración General y llevarse puesto al Procurador interino, Eduardo Casal.

A los diputados más lábiles, esos tan proclives a estirar la mano para recibir sobres y favores, que simulan inocencia al aceptar las inconstitucionales posiciones del oficialismo pero introduciendo algunos cambios en el texto que recibió ya media sanción en el Senado, debemos recordarles que no pueden engañarnos ya que a éste, cuya mayoría obedece rastreramente las órdenes de Cristina Fernández, le bastará con insistir en su postura para convertir en ley el original.

Enrique Guillermo Avogadro

ega1@avogadro.com.ar

@egavogadro

Argentina

domingo, 2 de mayo de 2021

ESPECIAL DEL DOMINGO HORACIO MEDINA, DESPIDO DE 18.000 TRABAJADORES DE PDVSA EN 2003 FUE UN GENOCIDIO LABORAL

ESPECIAL DEL DOMINGO


HORACIO MEDINA, DESPIDO DE 18.000 TRABAJADORES DE PDVSA EN 2003 FUE UN GENOCIDIO LABORAL

Venezuela ha pasado por más de 20 años de criminalización y persecución hacia sindicalistas a manos de un Gobierno bolivariano que posteriormente contó con un mandatario que se autodenominó “Presidente Obrero”, esto no fue excusa para detener las persecuciones, como pasó con el caso del sindicalista Rubén González, preso por defender derechos laborales; hace 20 años Venezuela fue testigo de uno de los episodios más trágicos de la historia: el despido de más de 18.000 trabajadores de la industria petrolera en el año 2003 por orden del presidente Hugo Chávez. Fue definitivamente un verdadero genocidio laboral.

Estos acontecimientos terminaron en desalojos, despidos injustificados ilegítimos y con lo que él denomina como la toma de la renta petrolera, Petróleos de Venezuela, a manos de Hugo Chávez. Despidos a trabajadores que estaban de vacaciones, que estaban de reposo médico, mujeres embarazadas, todos despedidos por medio de listas publicadas en la prensa, sin el cumplimiento del debido proceso establecido en la ley orgánica del trabajo.

Recordemos que los despidos masivos sucedieron luego del paro petrolero de 2002-2003, el cual fue una huelga de las actividades laborales y económicas generales e indefinidas en Venezuela contra el gobierno de Hugo Chávez, luego de que este designara una nueva directiva para PDVSA, despidiera a siete altos funcionarios y amenazara con despedirlos a todos los miembros de la petrolera.

Este paro fue promovido por diversos gremios venezolanos con el objetivo de presionar a Chávez para que cambiara su política económica socialista por una de libre mercado o que en su lugar renunciara a la Presidencia por las consecuencias económicas.

Estos despidos fueron un campanazo importante para el país, ya que según él, Chávez no estaba dispuesto a aceptar ninguno de los estamentos democráticos, no tenía una mentalidad democrática sino una mentalidad de absoluta convicción totalitaria del poder “Por eso no aceptó en ningún momento las recomendaciones que se hicieron del comité de libertad sindical, el Consejo de Administración y tampoco aceptó la visita y la recomendaciones que se derivaron de muchas otras recomendaciones que vinieron de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”.

Chávez desestimó todas estas denuncias alegando que la huelga general fue política, pero el comité de libertad sindical aseguró que el paro pudo ser asimilado a una huelga general, dirigida también contra la política económica y social del gobierno, por lo que los trabajadores no debieron ser despedidos, según el comité. Medina señala que la destrucción de esta libertad sindical no comenzó ni en el año 2010 ni en el 2014, comenzó desde el propio inicio del régimen de Hugo Chávez cuando desestimó las recomendaciones internacionales de revertir los despidos.

El despido de estos 18,000 trabajadores de PDVSA fue el comienzo de la destrucción, no solo de PDVSA, sino de todo el sector Conexo (industria petrolera), asegura Medina. Señala que luego de que Chávez hiciera ese genocidio laboral, le siguieron políticas de expropiaciones, desconocimiento a los protocolos de mantenimiento,  seguridad y la posterior instauración de una corrupción en la industria y el país.

La desprofesionalización, el desconocimiento de protocolos y la corrupción son las tres grandes causas de lo que hoy vive el sector de los hidrocarburos en Venezuela, su destrucción total: “En el año 2002/2003 fue donde se sembró la semilla de la destrucción y hoy se está recogiendo precisamente esa cosecha, la destrucción absoluta y total de la industria venezolana de los hidrocarburos”

Sólo con un cambio político en Venezuela podrá ocurrir un renacer de la industria venezolana de los hidrocarburos. Destaca que existen planes en los que han trabajado más de 200 profesionales por mucho tiempo y que se ha ajustado al deterioro constante que ha tenido la industria luego de todo lo que ha venido ocurriendo: “Tenemos planes muy concretos y sabemos lo que tenemos que hacer para el caso de la emergencia, sabemos lo que tenemos que hacer para un proceso un poco más largo que abarcaría la transición para preparar al país, para preparar las industria para lo que viene, los cambio en la nueva ley orgánica de hidrocarburos, creación de los entes, la redimensión de una empresa estatal” señala.

Es posible tener una empresa estatal redimensionada que acoja ese sentimiento de los venezolanos y que definitivamente permita reorganizar, convertirse un eje de lo que significa una nueva industria venezolana de los hidrocarburos. Confirma que la nueva PDVSA jamás podrá basarse en retaliaciones, ni represiones contra los trabajadores que hoy día trabajan allí, por lo que espera que nunca sean tratados de la misma manera que ellos fueron tratados; lo expresa como un acto reivindicativo que van a mantener para entrar en lo que tendría que ser una verdadera política de reconstrucción de esa industria, según el experto petrolero.

Horacio Medina

horaciomedina@l1bre.com  

@hormed2012

Venezuela – México

Fuente Principal: https://provea.org/multimedia/audios/son-derechos/despido-de-18-000-trabajadores-de-pdvsa-fue-un-genocidio-laboral-asegura-horacio-medina-2/

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ DOMINGO 02/05/2021

 







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MIBELIS ACEVEDO DONÍS: ¿DEMOCRACIA COMO COARTADA?

 ¿Qué es la democracia? La pregunta, en apariencia simple, ha copado la atención de sabios, investigadores, políticos, especialistas, ciudadanos de todas las épocas. Desde que Heródoto acuñase el término para referirse al poder ejercido por el “demos”, las valoraciones respecto a las potencialidades del sistema han sido tan extremas como diversas.
 
No faltaron quienes, como Aristóteles, advirtieron sobre los descarríos del “gobierno de muchos” cuando el principio de isonomía es quebrantado: “los demagogos nacen allí donde las leyes no son soberanas y el pueblo se convierte en un monarca compuesto de muchos miembros”. O Platón, cuya desconfianza respecto a decisiones de masas irreflexivas y de políticos con escasa pericia, lo llevó a promover su propia utopía, la Sofocracia. O Rousseau, quien veía en la desnaturalización de la voluntad general -la Oclocracia, el “poder de la turba” que antes despedazó a Sócrates- una anomalía pavorosa. O Kant, quien como Montesquieu opinaba que la democracia directa, tal como la concebían los antiguos, “constituye necesariamente un despotismo”.
 
Por algún tiempo, la poca estima inspirada por ese “gobierno del pueblo” que ganaba cuerpo en el Ágora y decidía por aclamación de los más, atizó los recelos de los que insistían en preservar “la cosa de todos”, el interés general inherente a la Res Publicae. La evolución política y social, no obstante, fue refinando la fórmula, corrigiendo asperezas procedimentales y de principios, integrando variables como el crecimiento acelerado de las sociedades o la resuelta existencia de minorías. Fue así como a mediados del s.XIX y a lomos del liberalismo, la noción de democracia empieza a apuntar a una praxis basada en la representación funcional; una sometida a la limitación y control que ejercen los gobernados, alejada a su vez de la ficción jurídica y el esquivo autogobierno.
 
Con todo y sus bemoles, he allí un espléndido proyecto de realización colectiva que se nutre de la potencia, del perfil y autonomía del individuo. La democracia de los modernos, una creatura afín a los rasgos de una polis mucho más vasta y compleja que la ateniense, responde así a la necesidad de multiplicar las mediaciones para gestionar, amén del respeto a la voluntad mayoritaria, el vital reconocimiento de la pluralidad.
 
Pero allí donde confluyen ser y deber ser, nace el forcejeo, la dificultad para comprender la democracia y hacer valer sus alcances. Al calor de esa discusión chocan visiones que remiten a asuntos como la legitimidad, por ejemplo: el consentimiento “verificado”, no presunto, de los ciudadanos. Asimismo, apunta Sartori, está el problema del ejercicio, cuya solución en democracias modernas trasciende la simple titularidad. Y finalmente, la puja que desata la contradicción entre la resistencia de lo real y la prescripción de lo ideal. Esto último obliga no sólo a precisar la anchura que habitamos para ajustar expectativas, sino a alinear visiones para que la subjetividad no desfigure ese ejercicio que, a priori, suponemos democrático.
 
En espacios donde tales certezas y dispositivos han sido anulados por el propio Estado, no queda sino apelar a aquellos modos de la cultura democrática que, al mantener el banco de referentes, eventualmente ayuden a rehabilitar nuestro contrato social. En Venezuela, sumidos como estamos en el lodazal que dejó una presunta “democracia directa” -efugio populista que sólo sirvió para enmascarar apetitos autoritarios y desmantelar instituciones- esa tarea es primordial. Entonces, del discurso y acción de un liderazgo democrático dependería en buena medida que la polis siga viva dentro del hombre, como preconizaba Aristóteles. Por contraste, la incapacidad del liderazgo para actuar conforme a dichos preceptos, contribuiría a que la sociedad se interne en los laberintos del extrañamiento y la des-identificación.
 
La preocupación no es menor. Las redes, nuestras caóticas ágoras, hoy se colman de tesis perturbadoras. Una democracia masticada según convenga, de pronto emerge desfigurada por la sombra de esa “tiranía de la mayoría” que Burke calificó como tiranía multiplicada. He allí el blasón de sectores que se arrogan legitimidad sin fecha de caducidad, que deciden unilateralmente y que, en nombre de un principio de mayoría, ilimitado y monopólico (misma tenaza que aplicó una revolución en pleno auge) proponen aceptación mansa de las “posiciones mayoritarias”. La ficción de representación anula así la obligación de incorporar lo que Arendt llama “el factor democrático por excelencia”: el pluralismo, la symphonia. Eso que prefigura la unidad en la diversidad.
 
Una microdemocracia ninguneada es síntoma de un mal importante y más profundo. En momentos en que urge resolver dilemas claves para la supervivencia del liderazgo, deslindarse de tales derivas sería lo sano. Si de algo sirve la experiencia, que sea para entrever cuándo el interés general es desalojado por los mezquinos respingos de quien elige usar la democracia como coartada.
 
Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela  

VICENTE BRITO: ¿CÓMO AFECTA LA CAÍDA DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO LOS ÍNDICES SOCIALES?

La relación entre la caída del producto interno bruto y la drástica disminución de los índices sociales, se hace evidente cuando se establece un seguimiento durante los últimos 10 años entre la disminución del producto interno bruto la cual sobrepasa el 70% y el aumento de los niveles de pobreza, bajo consumo, desempleo, entre otros. 
 
En los niveles de pobreza es donde se observa un preocupante crecimiento a medida que el proceso hiperinflacionario se convirtió en una constante desmejora social, se estima que para aproximadamente un 80% de las familias, sus ingresos mensuales no les permite adquirir la canasta alimentaria, la cual está conformada por aquellas cuyos ingresos son totalmente en bolívares, existe un 20% que puede adquirir buena parte o el total de la canasta alimentaria, son los que reciben un salario parcial o total en dólares, así como los que reciben ingresos por remesas de sus familiares del exterior. La clase media ha sido la más afectada al observarse como paso de conformar más de la mitad de las familias a un 20% que se estima actualmente. 
 
Sus efectos en el consumo familiar son de disminución preocupante sobretodo en los últimos 4 años, observándose una reducción de hasta más del 50% en productos esenciales como: carne, pollos, huevos, queso, embutidos, pescado, margarinas y aceites, entre otros. Si observamos los aumentos del costo de estos productos, van de manera paralela al crecimiento de los índices inflacionarios, igual observamos con la fluctuación del dólar y su relación con el índice de precios, al encontrarnos que buena parte del consumo son productos importados, lo cual nos hace altamente vulnerable a las variaciones del tipo de cambio. 
 
Observamos cómo las empresas nacionales han venido reduciendo su producción o simplemente dejaron de producir, se hace evidente al analizar en la caída del producto interno bruto el cual es el reflejo mas evidente de la situación económica del país, al encontrarnos con que todos los sectores han reducido sus actividades económicas hasta en un 80% al compararlos con hace 22 años. Su efecto en el empleo es evidente al encontrarnos con el mayor desempleo del mundo al ubicarlo en casi un 60% según cifras estimadas de organizaciones nacionales e internacionales. Observándose como buena parte de estos desempleados se dedican a la actividad informal como medio para generar ingresos que contribuyan con el consumo familiar. 
 
Es preocupante los bajos índices sociales que existen en el país afectados por los caída del producto interno bruto, los cuales sólo pueden superarse en la medida que se tomen decisiones que conduzcan a la recuperación económica de la nación. 
 
Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito
Venezuela

ROMÁN IBARRA: JOSE GREGORIO HERNANDEZ Y PRIMERO DE MAYO

Antes de hablar del primero de mayo como día internacional del trabajo, es inevitable hablar de la gran emoción que nos embarga por la beatificación del médico de los pobres; el Dr. José Gregorio Hernández.
 
La devoción de los venezolanos por su obra, y también –como no- la emoción desmedida que despierta la fe en él, hace que con amor profundo lo llamemos anticipadamente: ¨el Santo venezolano¨!
 
El proceso a la santificación es muy largo, y requiere el examen de la iglesia católica. Ya fue Venerable; ahora ha sido Beatificado, con lo cual, se convierte en el cuarto venezolano en alcanzar semejante distinción.
 
Antes fueron también Beatificados: La Madre María de San José; Madre Candelaria de San José; Madre Carmen Rendiles, y ahora el Dr. José Gregorio Hernández.
 
La Beatificación: Wikipedia la enciclopedia libre (del latin: beatus –bendito- y facere –hacer-) es un reconocimiento otorgado por la Iglesia Católica de la entrada de una persona muerta en el cielo, y la capacidad de interceder a favor de personas que rezan en su nombre¨.
 
De manera que es un gran avance haber alcanzado su beatificación. Evento que ocurre en la víspera del primero de mayo, por lo que le pedimos para que interceda en la comprensión de los factores en pugna, para hallar la solución a tantas calamidades que vive el venezolano de hoy.
 
Lejos de vivir dignamente del trabajo, hoy los venezolanos estamos pasando mucho trabajo para acceder a cuotas mínimas de dignidad, pero sobre todo para poder alcanzar el derecho humano de alimentar a nuestras familias.
 
Hoy los trabajadores venezolanos son los peor tratados y remunerados del mundo. Ya no hay derecho a la sindicalización, pues ha sido objeto de destrucción y persecución; el salario hoy en día es absolutamente precario, insuficiente en todos los sectores.
 
Mención especial hay que hacer del sector universitario, en el que los docentes en general, pero particularmente los de más alto rango académico, luego de haber dedicado su esfuerzo y formación sistemática para preparar a distintas generaciones de profesionales, hoy no cuentan con la previsión social suficiente, ni salarios, y mucho menos pensiones o jubilaciones que les permitan transitar la vejez de manera decorosa.
 
Salarios de miseria; el país destruido junto con sus universidades; activos y jubilados en pobreza extrema; sin un programa de vacunación masiva en medio de una pandemia, y un gobierno insensible e irresponsable jugando a esperar a que sus socios cubanos fabriquen una vacuna chimba sin certificación científica, con el único afán de proveer negocios a la cúpula cubana.
 
Gobierno irresponsable que privilegia la razón ideológica por encima de su obligación constitucional de proteger el territorio, dejando que frentes guerrilleros en nuestro territorio, asesinen a miembros de nuestras fuerzas armadas y además sean parte de la destrucción del arco minero, y el tráfico de drogas.
 
Por qué no son capaces de dialogar con el gobierno del vecino país; reunir comisiones militares binacionales y juntos enfrentar la maldición que significa la presencia guerrillera en nuestro territorio? Es preferible que asesinen y exhiban como trofeos de guerra a nuestros soldados, y las armas que les han incautado? Van a seguir permitiendo la violación de nuestro territorio; por qué?
 
No se atreven a negociar con un gobierno legítimo como el de Colombia para atender un asunto de interés común para ambas naciones, pero si proponen una comisión de alto nivel para negociar con el Coqui?
 
Este primero de mayo es el peor de todos para los trabajadores venezolanos, porque se requiere de mucha voluntad y entereza para seguir en la lucha por reconquistar derechos vulnerados por Maduro.
 
José Gregorio, te rogamos fervorosamente que intercedas para salir de tantas pesadillas. Amén.
 
Roman Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra
Venezuela

DOMINGO A. RANGEL: CNE MUY ESPECIAL

Este martes la AN evalúa los candidatos a integrar el nuevo Poder Electoral y una vez más los medios se llenan de estupideces.

Por ejemplo: hay candidatos a los que nadie conoce ni siquiera en las universidades que los postularon pero que supuestamente tienen avales de la Comunidad Europea “de los noruegos” e incluso del caduco Grupo de Lima amén de yanquis y colombianos.
 
A ese respecto uno que aparte de venezolano, sin dejar de ser independiente, nunca he llamado a que fuerzas extranjeras nos invadan, tengo derecho a preguntar ¿qué bochinche es esto?
 
¿Desde cuándo a tantos extranjeros les interesa una elección venezolana?
 
A mí ni me va ni me viene la manera cómo los yanquis eligen sus mandatarios y solo me llama la atención que en ese país a veces quien llega segundo tiene más votos populares que el ganador. ¡Pero eso es asunto “de ellos”!
 
Este nuevo CNE tiene el chance de despolarizar la política pero eso ni es culpa del Poder Electoral ni va a cambiar viendo cómo los grandes medios tuercen verdades.
 
Tampoco es necesario que la oposición tenga en el CNE una mayoría que no se corresponde con los votos y menos con el cariño que se tienen los jefecillos de cada grupo entre sí.
 
El doctor Caldera ganó una elección sin tener su partido mayoría en la directiva del Poder que lo invistió. Hugo Chávez tampoco tenía un solo rector en 1998, ambos tenían votos, programa y organización como para reclamar.
 
Pero volviendo al nuevo CNE recuerdo que esa directiva, aparte de regularizar si puede la política, tendrá que organizar la próxima elección presidencial en un clima de escalada bélica internacional.
 
Y como señalé entre el centenar de candidatos –no pude inscribirme por razones de pandemia- hay quienes pretenden ser elegidos “por contar con el apoyo de 60 países”, los mismos países que nos tienen pasando hambre a causa del bloqueo.
 
Y nuevamente me pregunto: ¿entre los negociadores de la mayoría gubernamental se han pasado por un futuro en el que estos rectores escogidos a sugerencia de potencias extranjeras serán capaces de articular desde el CNE un golpe de Estado dirigido desde el exterior?
 
La apuesta es peligrosa y si queremos estabilizar el país, insisto, mejor dejar las cosas como están.
 
Domingo Alberto Rangel
doalra@yahoo.com
@DomingoAlbertoR
@UNoticias 
Venezuela

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: PEOR GOBIERNO = PEOR OPOSICIÓN

Son varios lo errores de la oposición orgánica (partidista) venezolana que han contribuido al sufrimiento de los venezolanos. Muchos son gravísimos, como haberse prestado para elecciones en condiciones mínimas (cáncer de nuestra democracia), para presuntos acercamientos con el régimen, como diálogos y negociaciones conociendo de antemano resultados anteriores, el chavismo tras cada pantomima democrática se radicaliza mucho más.
 
Por otro lado, desde 2017 la oposición orgánica venezolana dijo adiós a los procesos electorales, pues de condiciones mínimas pasaron a condiciones absurdas, el régimen impone procesos, partidos, candidatos y resultados, por tal motivo, sabiendo interpretar al sentimiento de los ciudadanos, la oposición se sumó a la abstención, estrategia popular que más ha golpeado al chavismo, logrando incluso desconocerlo en el mundo democrático.
 
Volviendo a los errores, han sido varios como señalamos, el haber aceptado desde un principio elecciones en condiciones mínimas fue garrafal, así como el haber desistido a la presión de calle en momentos cruciales y haber laxado el dinamismo internacional, esos han sido grandes errores.
 
Ahora bien, se hace incomprensible que sí al menos 8 de cada 10 venezolanos repudia al régimen, la comunidad internacional influyente y determinante de este lado del mundo también, además de todas las acusaciones internacionales que recaen sobre el chavismo, entonces ¿Por qué la oposición (orgánica y ciudadana) no se alza e impone la agenda?
 
Sabemos, internamente en Venezuela el chavismo es amo y señor, maneja con carácter patrimonial las instituciones públicas, las armas y recursos del Estado, no se pueden usar mecanismos democráticos contra él, las protestas están prácticamente prohibidas fácticamente ante la violencia atroz con que el aparato represivo estatal formal e informal las ataca, omite e ignora todos los mecanismos democráticos globales que ha suscrito la república, entre otros factores, sin embargo, no se justifica la oposición venezolana obedezca amaestradamente la agenda que impone el régimen.
 
Aún en las condiciones oscurantistas en términos de información y noticias en que se encuentra la nación, los adelantos tecnológicos permiten al liderazgo opositor continuar con sus acciones, con sus fuentes informativas, pero ¡no lo hace! Al menos no eficientemente, ha preferido jugar en el terreno/escenario que el chavismo escoge, por eso, en Venezuela, que tiene prácticamente todos los peores problemas económicos, políticos y sociales del planeta, convenientemente no se habla de otra cosa que nos sea Covid-19 y de presuntos procesos electorales…
 
Venezuela requiere de líderes capaces, oportunos, tenaces, que sepan aprovechar al máximo todas las oportunidades/recursos que se le presentan, en términos de oposición, éstas no se deben desaprovechar ante un régimen de sangre fría. La oposición debe asumir su posición de legitimidad y debe desde ya comenzar a imponer una agenda que le pertenecerle desde hace mucho tiempo. La gran diferencia entre el chavismo y la oposición es que el chavismo nunca desaprovecha cada oportunidad que se le presenta, la exprime al máximo, la oposición no y ello trae consecuencias… es nuestra opinión!
 
Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango
Vienezuela

JUAN D VILLA ROMERO: ACUERDO POR LA VIDA

El gasoil es el principal combustible para el traslado de alimentos, medicinas y demás enseres en Venezuela. Al no contar con red ferroviaria para carga, el transporte público y de la agroindustria es básicamente dependiente de este combustible y la falta del mismo hace difícil o compleja la distribución de los productos que consume nuestro pueblo.
 
En la actualidad ese combustible es escaso motivado a que ambos extremos abandonaron, acabaron e hipotecaron a intereses foráneos nuestro parque refinador compuesto por las refinerías de Amuay, Cardón, El Palito, Bajo Grande, Puerto La Cruz y Citgo Petroleum. Así de simple.
 
A nivel nacional existe una capacidad instalada para refinar más de 1.300.000 barriles diarios de crudo pesado y extra pesado en gasolina, diésel, grasas, lubricantes y otros rubros. Lamentablemente en la actualidad lo que se produce es totalmente insuficiente para cubrir la demanda. En lo que a diésel se refiere, la producción ha mermado en 75% en relación a lo que producíamos hace apenas cinco años.
 
Ese hueco que veníamos arrastrando, producto de la paralización de la economía, se tapaba con una exención humanitaria en función de los intereses nacionales con las transnacionales Repsol, ENI y Reliance a razón de un intercambio que consistía en un barril de diésel por tres barriles de crudo liviano. Sin embargo, a partir de noviembre del 2020 ese trueque humanitario fue obstruido debido a que la administración del saliente presidente de EE.UU., Donald Trump, lo impidió mediante sanciones impulsadas por un extremo radical que, desde 2017, se ha sumado a la antipolítica que no ha logrado otra cosa más que contribuir a la desmovilización y sufrimiento del pueblo venezolano.
 
Como consecuencia de toda esa situación, desde un primer momento nuestro secretario general nacional; diputado Omar Ávila hizo el alerta y responsablemente presentó unas propuestas puntuales al vicepresidente del área económica Tareck El Aissami. Lamentablemente los inventarios de diésel disminuyeron drásticamente y se empieza a evidenciar el racionamiento de ese combustible preciado.
 
En resumen, la situación es realmente crítica, al punto que diversos gremios han realizado protestas sociales exigiendo diésel para poder trabajar y los productores agropecuarios están perdiendo en estos momentos parte de sus cosechas y rebaños.
 
La Asociación Venezolana de la Industria Química y Petroquímica (Asoquim) planteó que el 80% de la industria tiene problemas para abastecerse de este rubro y el 76% tiene problemas con proveedores para obtener materia prima por razones similares.
 
Se estima que ocho de cada diez camiones ya están paralizados y este gremio de transporte ha denunciado que pasan hasta una semana en cola para abastecerse en las estaciones de servicio. Los camiones que transportan alimentos y otros enseres permanecen varados por muchos días, lo que ralentiza su llegada a las ciudades.
 
La Federación de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga), ha expresado que “la falta de diésel hace imposible producir y distribuir alimentos como carne, huevos, leche y queso”.
 
Bien vale destacar que las sanciones a la importación estatal de combustibles lejos de perjudicar al gobierno del presidente Nicolás Maduro, lo ha beneficiado, abriéndole camino para imponer a través de la escasez de diésel, mayor control social.
 
Una parte importante del sector privado ha manifestado su preocupación e intención de importar el combustible, lo cual desde nuestra óptica puede, en gran medida, contribuir a paliar esta crisis y con ello recobrar la normalidad en la cadena de suministros.
 
Desde Unidad Visión Venezuela llamamos a la sensatez y creemos que la solución de fondo a esta gravísima carencia pasa por reactivar a su máxima capacidad el parque refinador nacional y recuperar Citgo, pero ello no es posible a corto plazo y, en consecuencia, se impone la necesidad de un acuerdo por la vida en función de hacer e implementar una iniciativa similar a la que propuso en su momento el economista Francisco Rodríguez y el presidente de Fedecámaras, Ricardo Cusano. Eso es lo responsable.
 
En lo inmediato, exigir al gobierno del presidente de EE.UU., Joe Biden, que corrija el error de su antecesor y permita el intercambio de crudo por diésel para nuestra Venezuela y, por último, abogar para que sea un organismo multilateral con credibilidad, como la ONU (Organización de Naciones Unidas), quien arbitre la importación y distribución del combustible en aras de evitar desvíos.
 
Finalmente, vale la pena reflexionar sobre la importancia de ponernos de acuerdo en desterrar definitivamente ese ámbito emocional que nos ha fraccionado como país. Privilegiar la sabiduría y pasar de la retórica a un acuerdo por la vida
 
Juan D. Villa Romero
juandiegovillaromero27@gmail.com
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Venezuela