lunes, 6 de diciembre de 2021

OSCAR ELÍAS BISCET: CUBA TIENE UN SOCIALISMO DURO, PURO, REAL Y TIRÁNICO. DESDE CUBA

No esperen más por países extranjeros y decidan de su propia voluntad hacer libre a su patria. En realidad, desatemos las ataduras del adoctrinamiento y la parsimonia, a los sueños con el borrón y cuentas nuevas.

Algunos tratan de ocultar el fracaso del socialismo en Cuba con la negación de que nunca se puso en práctica en la isla. Estos hicieron como los dirigentes fundacionales soviéticos en el ocultamiento de las bases socialistas del Régimen de Terror montañés francés. También el dictador Fidel Castro para refutar la perestroika y la glásnost de Gorbachov y quedar bien con la izquierda internacional, ante la debacle económica y sociopolítica en el país, dijo que “¡Ahora sí vamos a construir el socialismo!”, en 1987, pocos años después cayó el Muro de Berlín (1989) y se desintegró la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1991).

Por supuesto, comparar a la tiranía de Fidel con la de Pinochet, es algo trivial. El militar chileno evitó la instauración de una tiranía totalitaria comunista en su país por la injerencia de Cuba socialista, el castroallendismo. Inclusos algunos se refieren al pinochetismo como una dictablanda en relación con la tiranía de Fidel. No obstante, las palabras reales fueron del propio caudillo porteño, quien expresó que “Esto no ha sido nunca una dictadura. Ha sido una dictablanda”. Sobre Fidel Castro dijo: “Con una manita de hierro. Lo mantiene todo a la fuerza. Fusiló hasta sus amigos íntimos. Yo (Pinochet) le habría dado cadena perpetua o expulsado del país, pero él (F. Castro) los fusilo”. Y agrego yo: también Fidel tiene sus desaparecidos y asesinatos extrajudiciales.

Lo ciento es que Fidel Castro copió a Lenin y a Stalin, quienes masacraron al pueblo soviético. Lenin, en sus malditas ambiciones por establecer el Estado socialista, llegó a destruir las iglesias y fusilar a más de cuarenta sacerdotes; asimismo en esas cruentas decisiones ejecutaron al Zar y su familia, a su esposa, su hijo de 14 años y sus cuatro hijas, jóvenes adolescentes; una de las páginas más vergonzosas de la historia rusa, según Boris Yeltsin. La historia criminal de Stalin es más conocida en el mundo.

No podemos negar al depredador régimen socialista fidelista de la libertad del pueblo cubano, podemos igualar la tiranía de Cuba con los regímenes de Hitler y Mussolini, pero sin quitar las evidencias criminales de castrosocialismo. El partido Nazi (Partido Nacional Socialista Obrero Alemán) o la testamentaria obra de Hitler en la creación futura del Estado Socialista Alemán. Estos cometieron asesinatos de 6 millones de hebreos, este genocidio es el Holocausto Judío.

Si bien, Fidel, Raúl y su régimen han cometido crímenes de lesa humanidad, genocidio y crímenes de guerra e instauraron su tiranía a sangre, fuego y muertes, con encarcelamientos y destierros, destruyeron la sociedad civil e impusieron el monopartido y encumbraron por usurpación en el poder del país al Partido Comunista y en la sociedad al socialismo, en su reglamento dogmático constitucional del Partido-Estado están inscritos los nombres de extranjeros como Lenin, Marx y Engels, quienes son los autores de una ideología asesina, con más de 100 millones de personas asesinadas en el mundo, registradas en El libro negro del comunismo.

Fidel, instaurador del socialismo duro, puro y real, aun después de su muerte continua con esas características depredadoras de la libertad, abusivas y torturadoras, violadoras de los derechos humanos básicos del pueblo cubano, con miles de cubanos ejecutados por asesinatos judiciales en juicios sumarios, sin garantías procesales y el debido proceso. A pesar de todos esos crímenes no podemos compararlo ni banalizar el Holocausto Judío.

Muchos que añoran en público al socialismo, niegan su aplicación real en Cuba. Estos ocultos en el silencio aman al tirano Fidel y junto a otros reprochan el liderato de individuos o grupos e instituciones con su pueblo en la búsqueda de la libertad y el establecimiento de la República. Cosas que son imposibles deshacer en la lucha contra las tiranías. Por eso existe el destierro, “Al enemigo que huye puente de plata”, según una vieja máxima de guerra y política.

Ellos olvidaron ex profeso el libre comercio de Cuba castrista con el mundo, de la recién compra de 50 millones de euros en armas militares al gobierno social comunista de España, o la adquisición de casi un millar de automóviles para el turismo, o la construcción acelerada de decenas de hoteles en la Isla cuando no hay ni alimentos ni medicina en el país. Pero el colmo de aquellos es dejar en las cárceles a decenas de niños y jóvenes que decidieron alzar sus voces pacíficamente en la insurrección popular del 11J y después desde el extranjero, con su ego personal colectivista de ponerse por encima de la nación y en su despropósito asemejarse a Céspedes, Agramontés, Maceo, Martí y otros grandes patriotas cubanos. 

El pueblo cubano realizó el desafío político masivo no-violento el 11J, una propuesta del Proyecto Emilia, algunos desvalorar esto para encubrir su parsimonioso carácter y dicen que cuando se tiren tiro, avísame. Por supuesto, a muchos de estos después los vi en las caravanas migratorias por el extranjero; pero lo cierto es que Fidel murió sin ningún arañazo en su piel y en la cama de su casa y viejo, ni de bala y mucho menos del justiciero puñal de Bruto. También el dictador Raúl está muriéndose y su piel está intacta. 

No esperen más por países extranjeros y decidan de su propia voluntad a hacer libre a su patria. En realidad, desatemos las ataduras del adoctrinamiento y la parsimonia, a los sueños con el borrón y cuentas nuevas, en la falsa reconciliación y el exceso de piedad, enlazado a una interpretación cursi que minimiza la acción justiciera de la justicia, debilitando sus obras justas con degradación de la libertad y la paz, en una sociedad libre. 

Les invito a consultar nuestras ideas de liberación en el sitio web www.cubalibreconemilia.org y mientras tanto mis colegas y yo continuaremos los planes estratégicos y tácticos del Proyecto Emilia para el fortalecimiento de nuestro pueblo y proseguir la rebelión popular convertida en estallido social el 11 de julio de 2021 (11J). Estamos convencidos que junto al pueblo haremos a Cuba libre.

Oscar Elías Biscet: 

lanuevanacion@bellsouth.net

@oscarbiscet

Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

Presidente del Proyecto Emilia

Medalla Presidencial de la Libertad

Cuba - Estados UnIdos

http://www.lanuevanacion.com


https://www.diariolasamericas.com/opinion/cuba-tiene-un-socialismo-duro-puro-real-y-tiranico-n4237773

PAULINA GAMUS: CARAS NUEVAS

Rafael Caldera fue mi estimado profesor de Sociología del Derecho en el primer año de la carrera (UCV 1954-55) y de Derecho del Trabajo en el tercer año (UCV 1956-57). Pérez Jiménez era entonces el dictador que gobernaba Venezuela. El decano de la facultad de Derecho era José Muci Abraham y los profesores copeyanos –hasta entonces y hasta entrado 1957– estaban cómodos en una suerte de entente con la dictadura.

Durante el primer gobierno de Caldera tuve una columna semanal en el diario El Nacional, con el título de Tic-Tac, en la que atacaba aparentemente de manera inmisericorde, la gestión de mi ex profesor.

Lo creo así porque un día de 1972 acudí a Miraflores como parte de una delegación el Congreso Judío Latinoamericano. Al estrecharme la mano, como bienvenida, el presidente Caldera me dijo: “Paulina, siempre la leo”. Y al despedirnos: “Paulina, deme un respiro”. No se lo di, pero eso no deterioró nuestra relación. Acudí varias veces a reuniones en las que mi profesor Caldera ya ex presidente, era invitado de honor y más de una vez le oí contar una anécdota de Konrad Adenauer, el legendario canciller demócrata cristiano alemán.

Según Caldera, Adenauer tenía cerca de 70 años de edad cuando fue enviado a prisión por el régimen nazi. Sus carceleros recibieron órdenes de quitarle cinturón, sábanas y cualquier objeto que pudiera servirle para suicidarse.

¡Que esperanzas podía tener un anciano! Pero el anciano salió de la cárcel a la caída del régimen hitleriano y fue el brillante canciller de la reconstrucción alemana en la pos guerra. Se inició en 1949 con 73 años de edad y culminó su gestión en 1963, a los 87 años.

Esa anécdota tan repetida por el ex presidente Rafael Caldera, era como el preludio o la preparación psicológica de sus interlocutores, para una segunda presidencia. Nunca he encontrado respuesta a esa pasión desmedida de algunos individuos por no despegarse del poder. Incluyo a Carlos Andrés Pérez. En los dictadores se explica, pocos se atreven a cuestionarlos. En los demócratas es más difícil porque al lado de los privilegios que da el poder también están los sinsabores de la crítica y hasta de la persecución política.

El 4 de febrero de 1992 Caldera decidió romper con todo lo que había sido su pasado de forjador de la democracia venezolana (llevado de la mano por Rómulo Betancourt) al pronunciar en el Congreso de la República, aquel funesto discurso que justificó la asonada miliar de Hugo Chávez ocurrida y derrotada en la madrugada de ese mismo día. Era el lanzamiento extra oficial pero muy evidente de su nueva aspiración presidencial. Caldera tenía entonces 76 años de edad.

Todo este introito viene al pelo porque después del 21/11/2021, numerosos analistas y dirigentes políticos han clamado por una renovación del liderazgo político, por caras nuevas que constituyan un atractivo para los electores.

Y de verdad que hay una camada de jóvenes líderes que se han ganado el afecto y respeto de la gente. Elijo entre otros los nombres de Roberto Patiño y Ángel Subero en Caracas, Andrés Schoetler (Chola) en Miranda, Gabriel Santana, en Chacao, Evelyn Pinto de la juventud de Acción Democrática.

Y seguramente hay muchos otros en la provincia venezolana. Pero los tres gobernadores electos y reconocidos como tales cuando escribo esta nota, son: Morel Rodríguez (Nueva Esparta) 81 años, Manuel Rosales (Zulia) 69 años y Alberto Galíndez (Cojedes) 66 años. Los tres mencionados y electos, fueron anteriormente gobernadores de sus estados. Caras más que conocidas y reconocidas.

¿Cómo se explica? ¿Miedo a nuevas experiencias después de la gestión desastrosa de los impresentables gobernadores chavistas? ¿Nostalgia? ¿Saudades? ¿Todo tiempo pasado fue mejor? Suerte para los dos gobernadores de tercera edad y uno ingresando a la cuarta. Que la dictadura los trate con el respeto que merecen y que no defrauden a sus votantes.

Paulina Gamus
gamus.paulina@gmail.com
@paugamus
Venezuela

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: CRÓNICA DESASTROSA

Varias cosas se desprenden a vuelo de pájaro de los resultados del 21N, que merecerán un estudio detenido cuando terminen de salir los boletines y bajen la adrenalina y el cortisol, para examinar el efecto en los cuerpos colegiados regionales y municipales. La primera de ellas, que el proceso electoral es confiable y todo aquello de las máquinas tramposas, cables submarinos desde Cuba u oficinas del gobierno y hasta enanos escondidos debajo de las urnas, sigue siendo una fábula de mentes alucinadas, digna de Alicia en el país de las maravillas. Los resultados reflejan la voluntad de los electores el CNE merece reconocimiento por comicios limpios y se esperan los resultados de Barinas para emitir juicio. Con 41% de participación, atendiendo a que la diáspora la elevaría relativamente a 47%, la votación se distribuye así: a la fecha, oposición 51.7 % (4.414.874) y el gobierno 46.1% (3.940.335), y otros, 2%. Gana la oposición en términos absolutos y relativos, pero obtiene entre 3 y 5 gobernaciones (hay dos en recuento) mientras el PSUV atenaza entre 18 y 20 gobernaciones.

De ir con un solo candidato en cada circunscripción, los adversarios hubieran obtenido entre 17 y 19 gobernaciones. Eso habla bien del sistema de votación y escrutinios, y mal de los cabecillas opositores, porque contra todas las consejas de trasiego de votos, el gobierno recibió un descalabro contundente. La aplastante derrota en número de cargos opositores obedece a una decisión política deliberada e imperdonable, y no es imputable al sistema electoral ni menos a las máquinas de votación o cualquier otra variable. El cuadro histórico de la votación de PSUV evidencia el desplome en barrena de sus magnitudes electorales, que caen de 8 millones 184 mil, a 3 millones 940 mil, menos de la mitad de su caudal y difícilmente alguien hace trampa para evidenciar un proceso de decadencia sostenida. También eso desmerece la hipótesis de las trampas electorales o fraudes. En varias ocasiones me he referido a la diferencia entre mayoría social o estadística y mayoría política. Como vemos, la oposición está en mayoría social porque el gobierno exhibe un rechazo abrumador en la ciudadanía, pero no tiene la capacidad necesaria para convertirla en mayoría política, en curules u otros cargos a su favor.

Existe la fórmula del PPV (proceso de producción del voto) que se mide en la capacidad para convertir el consenso en escaños, que la gente concurra las urnas, y en la eficacia de un aparato de testigos y miembros de mesa para defender los resultados. La oposición malbarató por incompetente su mayoría social y la última etapa de la campaña se dedicó furiosamente en todas partes, y de manera notoria en Táchira, Lara y Miranda, a despedazar opositores que de otra manera hubieran ganado. Lo ocurrido el 21N es producto de una fractura abierta- más que división- de la columna vertebral opositora. Una parte de ella niega y rechaza social y existencialmente a la otra. Así evidenció desde 2017 cuando se dividió entre insurreccionalistas y pacifistas, partidarios de imaginarias intervenciones extranjeras y defensores de la integridad territorial, con la cadena yuxtapuesta de improperios: tarifados, alacranes, colaboracionistas. Digo fractura y no división, por la dificultad de que cicatricen dos concepciones del mundo, de la política y del país totalmente antagónicas. La “unidad” funcionó hasta 2017, mientras un grupo era ancilla de la claque caraqueña. Cuando en 2018 eso debía cambiar por necesidad política, prefirieron dar el triunfo a Maduro, una de las estupideces políticas más graves que conozca.

Después de sacar ¡por fin! a adecos y copeyanos, no pondrían en la Presidencia un plebeyo. A propósito de 2018 les tocaba negociar con el PSUV una salida con garantías, pero decidieron “sacarlo” por las malas sin la más remota posibilidad, y terminaron aplastados, después de una desesperante secuencia de memeses: R.R, “Maduro vete ya” y el récord Guinness de todas las vaciedades: la abstención de 2018. Pidieron invasión extranjera y golpes de Estado, “explosión social”, sanciones económicas. Maduro, Cabello, Rodríguez, Arreaza, plantearon claramente negociar y los que tenían 80% de apoyo popular asombrosamente lo rechazaron sin que nadie pudiera entender por qué. Jugaban a ser políticos sin serlo, asesorados por idiotas. Nunca olvidaré a un ilustrado y nefasto aficionado a la política –hoy partidario de “convocar un RR”- decir “solo negociaremos con Maduro qué va a comer en el avión de su exilio”. Después de expresión tan descerebrada, como era obvio, todo se derrumbó. La cohorte consolidó a Maduro como Presidente y jefe invicto del PSUV, y sus oponentes conforman el primer caso que conozco de un grupo de aspirantes al gobierno que se corrompe desde la oposición, hoy aferrado por razones económicas a la llamada “presidencia interina”, en descomposición. La historia no es una fatalidad sino una cadena de oportunidades y lo que hemos visto, desde la abstención de 2005 es una de interminable de fracasos que confluyen en el 21N.

Carlos Raul Hernández
carlosraulhernandez@gmail.com
@CarlosRaulHer
@ElUniversal
Venezuela

LUIS MANUEL AGUANA: DE LA REPRESENTACIÓN AL LIDERAZGO

Quisiera hacer una precisión importante relativa a mi anterior nota publicada (ver Hacia una nueva representación opositora, en https://ticsddhh.blogspot.com/2021/11/hacia-una-nueva-representacion-opositora.html). De hecho, titule la nota haciendo énfasis en el término “representación” y no en el término “liderazgo”. Específicamente resalté: “A pesar que los liderazgos no se decretan ni se eligen, porque la situación misma los genera, los venezolanos debemos encontrarle nuevos cauces y alcances a la lucha opositora por encima de lo que nos ha sucedido a través de una representación actualizada y legitima”.

Los líderes son el resultado de un proceso complejo. Tanto en política como en otros campos no se selecciona por votación a un líder, se escoge a una persona para que ejerza una posición de representación. Por ejemplo, en el pasado, las grandes corporaciones, estilaban “construirle” una carrera a las personas buscando un perfil ejecutivo alineado con los planes del negocio y que en el futuro pudiera llevar las riendas de la empresa.

De esa manera, en el transcurso del tiempo, se decantaban los mejores prospectos hasta llevar a la cima corporativa a quienes iban a liderar el negocio. Cualquiera que haya trabajado en la industria petrolera venezolana sabe de lo que estoy hablando. En ese contexto, por ejemplo, la Junta Directiva de Exxon, no somete a votación entre sus empleados quienes asumirán las gerencias o los principales puestos de mando. Esos puestos le corresponden a los más capaces, formados
dentro de sus propias filas, que tras años de preparación, son evaluados de manera constante por la pirámide empresarial para ser seleccionados para las importantes responsabilidades que conllevan conducir esos emporios. Lamentablemente eso no es así en el mundo político.

En política, y más aun en la política venezolana, se confunde el término líder con jefe. La gente común tiene todavía la percepción errónea de que ambas cosas son lo mismo y no es así. Un liderazgo político se cultiva en el tiempo. Las personas que tienen la responsabilidad de conducir grupos, además de responder a las tres preguntas a las que hice referencia en el año 2015 (ver Cuestionario de liderazgo, en https://ticsddhh.blogspot.com/2015/10/cuestionario-de-liderazgo.html), deben saber diferenciar liderazgo de autoridad. Veámoslo en las palabras de Simon Sinek:

"Así que liderazgo y autoridad no son lo mismo. El título te da autoridad. Te da un rango, ¿verdad? Pero no te convierte en líder. Conozco a muchas personas que se sientan en los altos niveles de las organizaciones que no son líderes. Hacemos lo que nos dicen, porque tienen autoridad sobre nosotros, pero no confiamos en ellos y no los seguiríamos a ninguna parte. Y conozco a muchas personas en niveles bajos de las organizaciones que no tienen ningún rango formal, ninguna autoridad formal, pero que han tomado la decisión de cuidar a la persona que está a su izquierda y de cuidar a la persona que está a su derecha. Y nosotros confiamos en ellos y les seguimos a todas partes…” (ver Simon Sinek, Tener autoridad puede darte un titulo, pero es la confianza lo que te convierte en un líder, en https://www.linkedin.com/posts/simonsinek_leadership-authority-activity-6871834157752860674-8pY0).

Los jefes políticos de los partidos en Venezuela se creen líderes. Esperan que la gente siga creyendo en ellos cuando han perdido completamente la autoridad moral, debido a las acciones de las que han sido protagonistas. Al decir del mismo Sinek, “La gente no compra lo que uno hace; compra el porqué uno lo hace” (ver Simon Sinek, Cómo los grandes líderes inspiran a la acción http://www.ted.com/talks/simon_sinek_how_great_leaders_inspire_action). ¿Y porque creen los venezolanos que los lideres políticos hacen lo que hacen? ¿Podrían creer que el bienestar del pueblo venezolano motiva sus acciones? No lo creo, así como tampoco lo creyó más del 75% u 80% de los electores que no fueron a votar el 21N.

Entonces, en este punto, al haber establecido que no podemos “escoger” a través de elecciones, o de cualquier otro proceso semejante, un liderazgo político, el esfuerzo entonces se debe centrar en escoger representantes de entre las diferentes opciones desde las filas de la sociedad civil, o de los mismos partidos cuyos dirigentes aun mantengan cierta credibilidad. Las personas con capacidad de empatía y confianza, comunicación clara y sobre todo honesta, deberán sobresalir de los representantes escogidos. Ellos serían los que finalmente conformarán ese liderazgo esperado de la sociedad. Pero, ¿cuál deberá ser el planteamiento a los venezolanos para que de allí surja la confianza necesaria para seguirlos y apoyarlos?

Creo que esos representantes no deberían vender su carisma como en el pasado, sino expresar claramente cuales soluciones propone aplicar a los problemas de los venezolanos más allá de un simple cambio de personas en los puestos de poder. Esos aspirantes a una nueva representación política deberán venderles a los venezolanos cómo ellos conciben el cambio y cuáles son sus propuestas para realizarlo. En otras palabras, “porque está haciendo lo que está haciendo” para que la gente siga su liderazgo, como indicaba Sinek. De esa manera, si luego de ser electo es consistente con sus propuestas y se gana la confianza de las mayorías, entonces podrá ser considerado un liderazgo político consistente y serio.

En toda Venezuela, la Alianza Nacional Constituyente Originaria, ANCO, ha expuesto a través de sus voceros autorizados en los Estados, un proyecto de cambio político de mucha envergadura y profundidad, que ha sido discutido en el seno de muchos sectores representativos de esas comunidades regionales. El Gran Cambio (ver El Gran Cambio, Propuesta para la Refundación de Venezuela, en https://ancoficial.blogspot.com/p/documentos-fundamentales.html) es la expresión ideal de las aspiraciones de muchos posibles representantes. De hecho son líderes naturales de sus gremios en sus regiones, pero que al no existir la institución política legítima por excelencia en el país, un Parlamento electo sin las trampas del régimen, la voz de esos posibles representantes seguirá silenciada, no pudiendo expresar esa voz autorizada ante los venezolanos.

Esta representación debería ser la cantera natural de un nuevo liderazgo político que abogue por una nueva institucionalidad a través de dos caminos: a) como parte de un Congreso Ciudadano que sea una expresión fiel de la sociedad civil, producto de una elección legítima a través de mecanismos Ad Hoc que la misma ciudadanía establezca; o b) como una representación electa de constituyentes en el marco de una convocatoria a una posible Asamblea Nacional Constituyente Originaria que establezca una nueva institucionalidad en Venezuela.

El camino constituyente es mucho más expedito que el primero, y en ambos casos sería muy saludable la elección de representantes cuyo liderazgo la ciudadanía estaría en posición de evaluar de acuerdo a lo que propongan para resolver los problemas del país, más allá de ellos como producto electoral. Ojalá que a partir de ahora esa sea la medida que diferencie un representante de un verdadero líder para el bien de este país atropellado.

Luis Manuel Aguana
https://ticsddhh.blogspot.com/
luismanuel.aguana@gmail.com
@laguana
Venezuela

domingo, 5 de diciembre de 2021

ESPECIAL DEL DOMINGO CARLOS BLANCO: UNA PROPUESTA EN LA CALLE UNA DIRECCIÓN DEL MOVIMIENTO DEMOCRÁTICO OPOSITOR A TRAVÉS DE UNA ELECCIÓN POPULAR

ESPECIAL DEL DOMINGO

CARLOS BLANCO


UNA PROPUESTA EN LA CALLE


1.- María Corina Machado hizo una propuesta para elegir la dirección del movimiento democrático opositor a través de una elección popular. Similares ideas han sido planteadas por otros dirigentes políticos anteriormente; sin embargo, por quien la hace y después de la debacle del 21 de noviembre pasado, ha tenido mayor impacto en la opinión pública.


2.- Ha habido una diversidad de respuestas positivas. Hay quienes dentro y fuera de los partidos han mostrado su acuerdo. Hay suficiente conciencia de que la dirección política de las fuerzas democráticas tiene que ser renovada. Carece de la representatividad que tuvo hace 6 años. Del mismo modo el gobierno interino está deshecho y el propio Guaidó parece andar sin rumbo fijo o, al menos, conocido. No es que haya alguien que esté bien y tenga la fuerza que aquellos perdieron. No. Hay desarreglo, desajuste, incertidumbre y temor.

3.- La propuesta deliberadamente está hecha para ser construida colectivamente. Si la proponente la hubiese llenado de detalles, habría habido el campo para que uno estuviera en desacuerdo con este punto y el otro con el de más allá, mientras que un tercero argumentaría que el orden era el equivocado, etc. Un planteamiento estratégico global ―elección popular de la dirección democrática― y su carácter, tiempos y condiciones a ser elaborados por esos mismos factores democráticos que concurrirían a la elección popular.

4.- Para que tal proceso tenga lugar es indispensable que un equipo reconocido por su compromiso democrático y su independencia política asuma la concepción y organización de esta exigente operación. Podría ser como la consulta popular del 16 de julio de 2017. Pero, como habría diferentes candidatos o listas se tendrían que garantizar las mayores salvaguardas para una competencia equitativa como las que no hace el CNE.

5.- Hay la pregunta sobre quiénes pueden participar. Aquí hay opiniones sobre si estos o aquellos pueden hacerlo. Sugiero abordar el tema de otro modo y ya hay iniciativas en la misma ruta: se trataría de ponerse de acuerdo previamente en objetivos precisos (la salida del régimen) y una estrategia compartida. Todo el que coincidiera podría participar sin restricción.

6.- Algunas de las objeciones que se han enunciado son serias y otras no. Entre las serias están el costo del proceso, de dónde saldrían las personas idóneas para conducir una consulta como esta y los riesgos de la represión del régimen. El comité a crearse debe resolver esas cuestiones y ganarse la confianza en el proceso de diseño de la elección.

7.- Otras objeciones obedecen más bien a los “odios estratégicos”. Se han visto casos insólitos como el de quienes han manifestado su acuerdo con proposiciones similares pero las objetan cuando provienen de María Corina. Alguno ha hecho un memorable ridículo en la materia. También algunos dicen que por allí se colarían financistas, testaferros y candidatos al servicio encubierto del régimen, lo cual sería un peligro si no se establecieran con claridad los objetivos y la estrategia.

8.- En varias de las cúpulas de los partidos de la oposición que feneció el 21 de noviembre y de los gremios y operadores de la opinión pública que las acompañaron, han acordado no prestarle atención al tema para ver si entre diciembre y los acontecimientos de Barinas, pasa por debajo de la mesa y se disuelve. Hasta ahora no lo logran, pero es el propósito, tan descaminado como suicida.

9.- Esta propuesta no tiene el camino despejado. Apenas inicia su andadura. Puede tener éxito si algunas fuerzas políticas, dirigentes de partidos o de la sociedad civil, y organizaciones populares, la toman en sus manos y la desarrollan. Puede fracasar si se la sabotea. Sin embargo, el asunto de la dirección estratégica de la oposición es un paso indispensable para el avance de las fuerzas democráticas y quien quiera avanzar debe contribuir a resolverlo.

Carlos Blanco
carlos.blanco@comcast.net
@carlosblancog
Venezuela – Estados Unidos

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL II: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com DOMINGO 05/12/2021

 


AQUÍ TITULARES DE HOY DOMINGO 05/12/2021, DIARIO DE OPINIÓN, PULSAR SOBRE EL TÍTULO PARA LEER

  

TITULARES DE HOY - NACIONALES - 05/12/2021


ROMÁN IBARRA: EL ATRACO


JOSÉ ANTONIO GIL YEPES: CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES DE LAS ELECCIONES


JUAN D. VILLA ROMERO: VOTO OBLIGATORIO



MIBELIS ACEVEDO: ¿LIDERAZGO EXPRESS?

Porque la vida en sociedad sería impensable sin actores que ofrezcan modelos, tracen mapas y distingan fórmulas para arribar a determinado destino; capaces de responder con concreciones a la necesidad colectiva y de asumir posiciones que les permitan influir sobre sus seguidores: por eso hablar de liderazgo es una tarea inagotable, forzosa. Mucho más en un país donde ese ejercicio parece esquivo, confundido a veces por los propios políticos profesionales (los que viven para y de la política, explica Weber) con el producto de un mero trámite administrativo.

Pero la asunción del liderazgo pide más que eso. Lo sabe el capitán del navío cuyo “espíritu sano” describe Aristóteles. El predecible, incluso rutinario desempeño de quien debe trasladarse de un puerto a otro, de pronto se ve sacudido por una pavorosa tempestad. ¿Debo tirar la mercancía para salvar la vida de mis marinos, o arriesgarme a capear el temporal con ella en la bodega, esperando que el tiempo mejore o que la nave resista?, se pregunta. Los dilemas son el caldo donde el liderazgo abreva y cuaja. Lo que obliga a seres humanos dotados de especial talento a tomar decisiones, desenredar madejas y extraer el hilo preciso, escoger un rumbo.

La asignación de ese rol crucial no puede por tanto depender de una fría y expedita diligencia. Una que se vuelve ajena a la fragua de los tiempos, -los de Kronos y Kairos- a las voluntades, esperanzas y miedos de una tripulación que, por cierto, está también facultada para hacer sus propias elecciones. Para que el piloto sea reconocido como tal, pues, su visión debe ser compartida y avalada por otros. De tal modo que, más allá del poder (la capacidad objetiva de dominio) sea la autoridad, la habilidad para persuadir, lo que prevalezca.

La reflexión viene a cuento de los nuevos-viejos pujos de algunos actores políticos venezolanos por determinar quién asume la batuta de la oposición, ahora por vía de una “gran elección popular”. La propuesta, aunque vendida como innovación, no puede menos que retrotraernos a la perversa confusión que invoca la llamada democracia tumultuaria. Parte del menú populista, la exuberante adjetivación que acaba desvirtuando la idea de la representatividad conquistada en elecciones, resurge acá como moción “rebelde”. Un llamado a desconocer un proceso que, según estos exaltados promotores, no podrá legitimar a quienes se sometieron “mansamente” a sus reglas: las reglas del otro, el enemigo.

Negados a abrazar la premisa de que “siempre es mejor contar cabezas que cortarlas”, -así decía Norberto Bobbio al reflexionar sobre la capacidad de la democracia para, más que lograr consensos, dirimir y gobernar el disenso- el discurso de sectores de la auto-mentada “oposición verdadera” no luce tan distinto al de los populismos que florecen en otra acera. En este caso, una élite que esgrime su presunta superioridad moral para encajar estigmatizaciones y fundar “lados correctos” de la historia, apela también a un idealizado, ignaro, desvalido Pueblo y lo instrumentaliza para sus fines. 

De nuevo, un “ellos” contra “nosotros” respondiendo al momento de excepción (Schmitt dixit), se acomoda a la claves de lo que Umberto Eco bautizó como populismo selectivo: un populismo conservador en el que el Pueblo, “entidad monolítica expresiva de la Voluntad Común… es solo una ficción teatral”.

Así, omitiendo a conveniencia reglas de juego y procedimientos, se insiste en desbancar el fatigoso trabajo de base, la visibilización y legitimación de liderazgos que el voto reporta incluso en elecciones autoritarias, por mecanismos paridos a juro y sin efectos vinculantes. Eso, sin siquiera contar con que la crisis de representación que desnudó el 21N anula de entrada esos atajos. Pero todo sugiere que tras la iniciativa, respira la nostalgia por la bella, triste e infructuosa historia de la consulta popular del 16J, en 2017; o la que en 2020 promovió el interinato, sin penas ni glorias. ¿Acaso se explica tanto desdén por la realidad?

Cuando se piensa en líderes prominentes -incluso aquellos que emplearon su ascendiente personal, su carisma, jerarquía social o burocrática con propósitos éticamente cuestionables- lo último que cabe suponer es que su éxito se ataba a los albures de alguna suerte de coronación express. Es la lección que queda tras los chuscos intentos de pre-fabricación de mesías. El liderazgo político, la capacidad de convencer, integrar y conducir a muchos, así como ese saber que asiste en la adecuación de medios y fines, prospera allí donde la materia prima lo permite.

En ese sentido, la reciente elección asoma también un potencial. Los espacios disputados a un gobierno autoritario, bregados y ganados con votos por una oposición retratada en su pluralismo agonista, podrían anticipar el camino hacia esa reconfiguración del liderazgo. En ese retador contexto, azuzados por una ciudadanía que parece haberse cansado de la explotación discursiva de sus necesidades, los llamados a asumir esa nueva dirección democrática están obligados, por cierto, a desactivar a los intransigentes.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
Venezuela

JEAN MANINAT: ROSA ELENA CUMPLE 100 AÑOS

Hay estirpes que duran cien años, como la de los Buendía, y van recolectando a su paso las pequeñas maravillas de su mundo: el hielo, los astrolabios, la alquimia, la levitación, las guerras y dejan su testimonio en el relato ficticio que otro escribe.

Son pocos quienes tienen la fortuna de realizar personalmente tamaño viaje -o proeza- y hacerlo además manteniendo la vivacidad, la chispa, la alegría que dispara un comentario pícaro aquí, una risa cómplice allá, una remembranza que cae del aire: el arte de desgranar la vida con ganas de vivirla y recordarla dejando muescas amables en el recuerdo de quienes han estado cerca del prodigio.

Rosa Elena Tejeda, viuda de Rondón Lovera, cumple cien años y ha visto las maravillas de su tiempo: los teléfonos comunicando inmóviles crucificados a una pared, y la telefonía inteligente en manos, bocas y oídos de gente andarina y de pocas luces, vio las primeras imágenes en blanco y negro de la llegada del hombre a la luna y ha navegado en colores por el internet sin vértigo alguno. Ha visto un país, el suyo, Venezuela, vencer el paludismo, las dictaduras, el atraso, conquistar la democracia, modernizarse y acercarse a la prosperidad, para luego verlo caer en manos del populismo autoritario y la degradación de la política democrática que tanto sacrificio costó a su generación establecer.

Formó parte de un grupo de mujeres que en el siglo pasado asumieron la lucha por la democracia sin grandes aspavientos, sin poses heroicas, sin carteles colgados en el pecho anunciando: “Atención, mírenme bien, mujer luchando”. Lo hacían desde la íntima convicción que eso era lo que había que hacer, fueron muchas y aguerridas y merecen aulas y calles de reconocimiento.

Fue militante desde joven de Acción Democrática (AD), y en las labores de lucha contra la dictadura perejimenista conoció a quien sería su esposo, el dirigente político adeco César Rondón Lovera. En medio de las vicisitudes de la lucha política, se casaron, él un preso político camino al exilio y ella vestida de novia con improvisado velo y una rosa en la mano como bouquet nupcial. Difícil no caer en la tentación de invocar el manido realismo mágico.

Luego vendría el exilio mexicano, los hijos, el regreso al país, la democracia. El parcours existencial de tantos que arriesgaron para establecer un país democrático, lo lograron, y ahora son arrumbados en la buhardilla de los olvidos. Mientras, de lado y lado, se dedican a destruir hasta lo que ya no queda en pie.

Hace ya algunos unos años, invitada por sorpresa al programa que hacía su hijo César Miguel, El soundtrack de la vida, ya al final, luego de entremezclar recuerdos y canciones, a la pregunta de cuál sería la música con la que entreveía el futuro, contestó sin titubear: Adelante ¡A luchar milicianos! A la voz de la revolución. Libre y nuestra la patria en las manos de su pueblo, por fuerza y razón. Sin señor, sin baldón, sin tiranos, con la paz, con la ley, con la acción... El himno de su juventud.

Jean Maninat
maninatj@gmail.com
@ElUniversal
@jeanmaninat
Venezuela

VICENTE BRITO: EL VOTO SE MANTIENE COMO EXPRESIÓN SOBERANA

Surge la polémica que cada día alcanza mayor espacio de opinión, no solo en los actores políticos sino que también esta toma cuerpo en la base popular donde el voto se convierte en el centro del debate. La gente se pregunta si el mismo se mantiene como lo establece la Constitución vigente el cual es la expresión soberana de los ciudadanos, para elegir sus autoridades o está sujeto a las interpretaciones de las distintas instancias de los poderes públicos, lo cual significa que el voto depende de las decisiones que asuman los responsables de garantizar su transparencia.

Los que sostienen que es el voto la mejor manera de expresar el poder de la base popular insisten que los resultados obtenidos, demuestran que la disidencia política es mayoría y que a pesar de todas las maniobras utilizadas por el sector oficial si se lograron metas que lucían inalcanzables hasta hace poco, que era poner a la defensiva a quienes se consideraban dueños del triunfo electoral del pasado 21 de noviembre. Es evidente que las reacciones observadas demuestran la insatisfacción oficial, ya que al sumar las distintas tendencias opositoras resultaron muy superiores en la mayoría de los estados y alcaldías a los votos obtenidos por el partido oficial, esto unido a la elevada abstención la cual fue promovida como expresión de protesta por algunos voceros opositores, nos indica que el voto opositor es mayoría y resulta el elemento vital para imponerse en los cambios de la conducción política que el país reclama.

Los que insisten en que los resultados electorales demuestran la no disposición oficial a ceder espacios y menos el poder, sosteniendo su tesis de que no existe la necesaria transparencia y que la imparcialidad del ente electoral no se cumplió, axial como las posiciones asumidas por los otros poderes del estado expresada en los resultados del estado Barinas, insisten que el voto no se respetó como la genuina expresión ciudadana, lo cual quedó demostrada en las múltiples acciones de presión ejercidas por quienes dicen representar al partido de gobierno en el proceso del pasado 21 de noviembre.

No obstante se observa la importancia que están adquiriendo las elecciones convocadas para el próximo 9 de enero del 2022 para elegir al gobernador de Barinas, la participación de distintos candidatos para que en unas primarias escoger al candidato opositor, complica la estrategia política oficial, donde las encuestas demuestran la evidente victoria de lograrse un candidato unitario por los distintos partidos opositores.

Por estas razones es evidente que el voto se mantiene como la expresión soberana y su fortaleza se van a demostrar más aún en la medida que los ciudadanos participemos en todos los procesos electorales por venir, es la vía para lograr los cambios necesarios que la mayoría de los venezolanos esperamos, relacionado con él será el apoyo de la mayoría.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución
Venezuela

ROMÁN IBARRA: EL ATRACO

El atraco perpetrado por el oficialismo en la Sala Electoral del TSJ, para anular el resultado de las elecciones regionales del Estado Barinas, muestra una vez más, el talante autoritario del gobierno, y su intención de torcer cualquier escenario que le sea adverso, usando para ello las herramientas de que dispone.

Con la decisión del alto tribunal desconocieron al CNE, el cual, estaba a punto de hacer la proclamación, pero el poder abusivo de factores oficialistas contrarios a la paz electoral, promovieron semejante afrenta. Lo bueno dentro de esa calamidad, es que se demuestra que el gobierno no puede maquillar cifras a su antojo, como sugieren los abstencionistas inútiles. Amén de que el voto es el único mecanismo eficaz para derrotar al gobierno.

El afán de preservar esa región como emblema por tratarse de la cuna de Chávez, es altamente ridículo, porque en política se gana y se pierde democráticamente y ello no comporta ninguna tragedia. Lo que sí es dramático es que hayan arrebatado un triunfo con mecanismos contrarios al derecho, para imponer una ¨razón¨ política.


Pueden haberse hecho un autogol, porque si la (s) oposición (es) reacciona (n) con inteligencia, y sabiduría, puede ocurrir que en la oportunidad de repetir esas elecciones, se les de una gran derrota, escogiendo un candidato unitario. Si ello ocurre, comenzará a descubrirse la destrucción a que ha estado sometido ese estado, a manos de la corrupción de la familia Chávez. Será eso lo que teme el oficialismo?

Sin embargo, hasta el presente lo que se sabe por boca del candidato inhabilitado Superlano, es que aspira a que lo suceda en la candidatura, nada menos que su esposa, como si se tratara de la celebración de una piñata familiar. Otros han dicho que en cualquier caso, esa candidatura le corresponde a su partido. Pues no; ni una cosa, ni la otra.

A esa señora no la conoce nadie, no tiene ningún historial, ni actividad política destacable, ni la sucesión en la candidatura, es un asunto familiar. Tampoco es aceptable el argumento según el cual, el nuevo candidato le corresponde a la franquicia en la que milita el inhabilitado, porque esos votos no fueron a favor suyo, sino contra el abuso y despropósito que significa el oficialismo en esa entidad.

Lo cierto es que los factores de oposición están a prueba una vez más, para saber de que están hechos. El gobierno, con su habitual desparpajo promoverá todo tipo de acciones para vencer. Desde la división, o inhabilitación de candidatos, hasta la compra abusiva de conciencias de quienes estén dispuestos a corromperse con dinero sucio.

Hay que estar atentos, y denunciar rápidamente todas esas trampas que el oficialismo intentará, y a quienes se presten para semejante descaro. Se trata de derrotar de manera ejemplarizante al gobierno en el Estado Barinas. Para ello, se requiere unidad y coherencia; dejar de lado los caprichos grupales, o personales, como ocurrió con la división promovida desde el G4, contra la candidatura de Laidy Gómez, en el Táchira, y la de Henri Falcón en el estado Lara.

De no haber sido por esa estupidez se hubiera alcanzado el triunfo en muchas más regiones y municipios, para desarrollar el musculo social y político necesario para enfrentar al gobierno en su interés de perpetuarse en el poder.

Seguimos interesados en promover y desarrollar los acuerdos necesarios para alcanzar una candidatura unitaria, que aglutine el sentimiento de los barineses, y permita un triunfo clamoroso para darle nuevos bríos a esa entidad tan sufrida y humillada en los últimos años por el oficialismo.

Es una tarea importante para los factores de oposición desmontar el mito de la invencibilidad del chavismo. Unidad, voto masivo, y defensa de cada mesa electoral. Si se puede!

Roman Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra
Venezuela

JOSÉ ANTONIO GIL YEPES: CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES DE LAS ELECCIONES

La primera consecuencia institucional de los resultados de las elecciones es que el voto reapareció como la vía de competencia política, desplazando al conflicto. El que la oposición haya ganado 117 alcaldías, de 26 que tenía, demostró que sí vale la pena votar porque se le puede ganar a un régimen que pretende ser hegemónico.

La segunda consecuencia se refiere a un cambio emergente en la forma de hacer política. Quienes ganaron esas 117 alcaldías ahora opositoras, a pesar de grandes desventajas, son en su mayoría personas que se dedican al trabajo social, a acompañar a la gente en la solución de sus problemas, en vez de esa fea costumbre politiquera de aparecer en momentos electorales para usufructuar del poder. Por lo que he observado, nuevos gobernadores y alcaldes oficialistas también han caído en cuenta de que no pueden seguir gobernando a espaldas de la gente.

La tercera consecuencia institucional es extensión de la anterior: contamos con 37 partidos nacionales y 35 regionales. En esa anarquía, la mayor minoría es el PSUV, con 10% de identificación partidista; ninguno de los demás partidos supera el 3% y la gran mayoría no alcanza el 1%. Los nuevos elegidos que han entendido que necesitan hacer política acompañando a la gente van a hacer crecer sus partidos y a absorber a los que no lo entiendan. De allí surgirán menos partidos más grandes, lo cual facilitará la toma de decisiones y la recuperación de la credibilidad en “la política”.

La cuarta consecuencia institucional sería que gobernadores y alcaldes respectivos resuciten los Consejos Regionales de Gobierno: instancia constitucional de coordinación entre ellos; y que los gobernadores oficialistas resuciten la Asociación de Gobernadores de Venezuela, incluyendo a los tres opositores. Es probable que estas dos instancias traten de rescatar las figuras del Situado Constitucional para que la asignación de recursos fiscales sea más ordenada y previsible, la descentralización y el Consejo Federal de Gobierno. La inmensa presión sobre la pésima calidad de los servicios públicos refuerza el interés por reanimar la transferencia de competencias y presupuestos.

La quinta consecuencia institucional es que no creo que NM se atreva a nombrar protectores para opacar a los mandatarios descentralizados. Sin embargo, si la Alianza Cívico-Militar se atrevió a desconocer la elección del Freddy Superlano en Barinas, aquí todavía puede pasar cualquier cosa.

La sexta consecuencia se ubica en el reconocimiento internacional del gobierno venezolano y la intensidad de las sanciones. Si bien los observadores electorales de la Unión Europea en su informe final no se refirieron a nuestras elecciones como “libres y justas” por las anomalías que reportaron (y las que no reportaron), reconocieron sus resultados; no así la administración de EEUU, quien, por ahora, mantendrá dichas sanciones. Pero esto deja al gobierno sin razón para negociar en México ya que su principal objetivo allí era la flexibilización de dichas sanciones y por ello mejoró las condiciones electorales. Sin embargo, al oficialismo ahora le puede interesar reactivar estas negociaciones si incluye entre los negociadores a las otras oposiciones – distintas a la MUD– que ganaron cargos de elección. Esto le permitiría proyectarse al mundo como un gobierno que es reconocido y se entiende con opositores, generando así una matriz de opinión de que los gobiernos que no lo reconozcan y sancionen serían extremistas.

Queda por verse si el acercamiento Biden-EEUU con la UE sobre cómo tratar el caso Venezuela se sigue resquebrajando, mientras algunos países europeos se acercan para recupera terrenos geopolítico-económicos en Venezuela y rompen la unidad de la política de la UE sobre nuestro caso. Un indicador clave es si se mantiene el reconocimiento de estos países a Juan Guaidó como Presidente Interino. Por ahora, Guaidó está invitado a una reunión de la Casa Blanca el 10-12-2021; mientras que el nuevo gobernador del Zulia, Manuel Rosales, opositor, ya visitó a Nicolás Maduro en Miraflores.

Todo esto converge hacia el fin de la era de la polarización definida como una hegemonía oficialista versus una oposición enfocada en cambiar al gobernante. Ahora el gobierno tienen diversos interlocutores y cada uno de ellos tiene un enfoque, muchos de los cuales buscan ocupar espacios vacíos y ser útiles para construir una vía socioeconómica-electoral hacia el poder. Si el Alto Gobierno se da cuenta de este nuevo juego, acelerará la recuperación económica y la descentralización para recuperar su conexión con la población.

José Antonio Gil Yepes
prensayradio9@gmail.com
@joseagilyepes
Director de Datanalisis
Contacto: 0424.9909099

JUAN D. VILLA ROMERO: VOTO OBLIGATORIO

En artículos anteriores he comentado acerca de la importancia de la participación electoral, pero hoy creo que hay razones sustantivas para hacer obligatorio el voto y atacar de raíz a la indiferencia que nos mantiene estancados como Nación.

Entendiendo que el voto fue obligatorio en Venezuela y sin embargo, la abstención fue creciendo y el Estado fue incapaz de hacer cumplir esa obligación.

Propongo poner sobre la mesa una reforma estructural hacia nuestra legislación que nos direccione a la adopción del voto obligatorio para hacer frente al abstencionismo, la irresponsabilidad y la demagogia de ciertos sectores, pensando en los incentivos y las penalidades para manejar esa materia de forma más convincente.

Me refiero a hacer un ordenamiento legal que garantice la participación obligatoria de la gente en la renovación de cada uno de los cargos deliberantes: al hecho que el ciudadano comprenda que el voto es un deber cívico y se presente en el centro electoral, marque en la máquina la opción de su preferencia, deposite el comprobante en la caja de resguardo y dejé constancia de su participación firmando el cuaderno de votación.

El primer motivo por el que adoptar el voto obligatorio es de carácter práctico: cuando se implementa correctamente y se hace cumplir, se consigue una participación casi absoluta, como el sistema australiano, brasileño y argentino ponen de manifiesto.

El segundo motivo por el que es deseable es porque es una gran fuente de información. Cuando todos los ciudadanos participan, los conceptos “mayoría silenciosa o solos no podemos” quedan desactivados. No es un asunto menor. Cuando hay voto obligatorio, no hay preferencias que no se atribuyan. Unos votan al partido A, otros al B e incluso es válido el voto nulo militante es más efectivo que la abstención -como reclamo legítimo-. Independientemente con lo que suceda en los resultados, lo que es claro es que con una participación absoluta de la sociedad en los asuntos políticos, los perdedores de las elecciones tienen muy difícil argumentar que hablan en nombre de la “mayoría silenciosa”, de la “gente corriente” o de la “Venezuela que madruga”, ya que no sería coincidencia.

El tercer motivo por el que cabe introducir en nuestra legislación el voto obligatorio es que conlleva un mayor contrapeso sobre los abusos o arbitrariedades cometidas por determinados sectores de la vida pública nacional. Cuando la participación es casi universal, las elecciones mandan una señal muy clara a los políticos recordándoles que no hay lugar para implementar estrategias abstencionistas, así como también, haciéndoles saber que los cargos de elección popular penden del esfuerzo cívico de todos los ciudadanos, y no únicamente de los más movilizados.

Y el cuarto motivo es que la mayoría es real.

Tan solo pensemos con cabeza fría en los últimos procesos electorales que ha afrontado mal nuestro país: procesos como las elecciones presidenciales de 2018 (46% de participación), las parlamentarias 2020 (30% de participación); y las recientes elecciones de gobernadores, legisladores regionales, alcaldes y concejales cuya participación fue de (42%). ¿Qué resultados trajo consigo esto? Oportunidades perdidas que pudieron abonar a detener el sufrimiento y el conflicto que hoy mantiene en involución a nuestro país.

Si, en cambio, el voto fuera un deber cívico de carácter obligatorio, el resultado de los últimos procesos eleccionarios ciertamente representaría a la mayoría de quienes legítimamente queremos un futuro digno para nuestro país.

Pero de entre todas las ventajas del voto obligatorio hay una que encuentro indiscutible: la pedagogía moral de demostrarnos a nosotros mismos que defender a la democracia de la autocracia no es gratis.

Votar funciona, además que otorga a los ciudadanos grandes ventajas: es justo que tenga su coste, que ni siquiera es un valor en dinero, sino en obligatoriedad.

Veo preciso dejar esta reflexión: “Sí pagamos impuestos, por qué no defender a la democracia del radicalismo y que la democracia se pague con los votos de todos”.

Para finalizar, en Unidad Visión Venezuela estamos claros que esta propuesta no tendrá acogida en los grupos de poder, porque ambos medran por la abstención.

Juan D. Villa Romero
juandiegovillaromero27@gmail.com
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@jdiegovillave
@visionvenezuela
Venezuela