viernes, 1 de abril de 2016

BEATRIZ DE MAJO, NUEVO CIRCO: TRATATIVAS CON EL ELN.COLOMBIA EN CÁPSULAS

Hay que tener mucho valor para armar un nuevo proceso de paz, esta vez con la sanguinaria fuerza terrorista del ELN y de la mano del gobierno de Venezuela, cuando se cuenta solo  con 13% de popularidad. Y más que nada,  cuando una parte sustantiva de la caída  del arraigo del presidente Juan Manuel Santos  está siendo motorizada por los fracasos y equivocaciones de la negociación de paz con las FARC que tiene lugar en La Habana.

¿Tiene sentido comenzar un nuevo proceso sobre la base del cuasi fracaso de las tratativas de las FARC o lo que sería sensato es darle a este movimiento irregular un trato íntegramente  diferente? Si la solidez y capacidad de acción  de las fuerzas militares regulares colombianas  es la que el gobierno asegura, lo que tendría sentido es el debilitamiento y la aniquilación militar de los elenos y no repetir la experiencia nefasta de negociación con la otra guerrilla. En el caso de las FARC se habla de un componente subversivo de 8000 efectivos mientras que en el caso del ELN sus integrantes se cuentan en cerca de 3000.
Tiene razón Alvaro Uribe cuando asevera que es incierto el resultado de estas nuevas conversaciones si ellas tienen lugar en medio de las actuaciones criminales de los insurgentes de este grupo, las  que nunca han sido detenidas. Ni siguiera el gobierno sabe con exactitud el numero de secuestrados que en este momento mantiene el ELN tal como lo señala un excelente trabajo publicado ayer viernes por el principal  periódico de Medellín, El Colombiano, y como ha sido reconocido por el Jefe de la negociación Frank Pearl.  El periódico paisa asevera que de acuerdo a los datos de la Fiscalía neogranadina los militantes de ese grupo ilegal son investigados por 4.894 secuestros, 930 reclutamientos ilícitos, 5.391 homicidios, 2.989 desplazamientos forzados y 87 casos de violencia basada en género. Otras fuentes han informado que más bien el número de plagiados se acerca a 7000 ciudadanos.
 ¿Cómo puede, entonces, convertirse en  un requisito del Presidente de la República, la liberación de los secuestrado si el negociador oficial no cuenta con elementos para poder determinar con precisión cuantos de los retenidos están siendo considerados?  Si la fortaleza de los subversivos es justamente la amenaza que representa para la sociedad sus continuas actuaciones criminales, ¿no es ingenuo pensar que su principal arma de guerra puede ser entregada a la contraparte antes de sentarse a conversar?
Lo cierto es que no son buenos los augurios para el proceso de paz que el gobierno del país vecino está anunciado con  tanta fanfarria al cual le hace coro el gobierno de Venezuela. Que este nuevo proceso se inicie en el momento en que más se cuestiona la negociación  que ya está en curso, apenas nos hace pensar que hay aquí una maniobra de distracción del gobierno del malestar que está generando el proceso con las FARC entre la población colombiana y de las imputaciones que se le hacen al mandatario de haber priorizado los temas de las negociaciones  paz por encima de cualquier otro, lo que ha deteriorado significativamente la calidad de vida en Colombia. Nos tendremos que hacer a la idea de un nuevo circo negociador, mientras el país colombiano continúa con sus dramas económicos y sociales  a cuestas, y la popularidad del presidente recibiendo palo.
Si. Hace falta tenacidad y algo más para involucrarse en un nuevo proceso de paz sin tener éxito que exhibir del  anterior. Por otro lado, haberse buscado al gobierno de Venezuela de aliado en esta presidencial gesta heroica, equivale a poner a “zamuro a cuidar carne”.  Pero este tema es tan grueso y la torpeza tan mayúscula, que le reservaremos el especio de nuestra entrega del sábado de la semana que viene.
Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@beatrizdemajo
El Nacional

Miranda - Venezuela   

FERNANDO FACCHIN B., LA HORA DE LA AUDACIA,

Ante la premisa de maduro y cabello: “yo o el caos”, la pretensión es la preservación del poder “como sea”, no les importa el presente ni futuro del país. No es posible la subsistencia de la gobernabilidad cuando maduro confunde los verbos “gobernar” y “mandar”, conceptos disímiles, gobernar es dirigir con sabiduría los destinos de un país, mandar es un verbo de resonancia autocrática y militarista, por eso en el estamento militar hay cadena de mando y no de gobierno, están  huyendo hacia adelante  para evadir la justicia, la cual, en todo caso, le alcanzará.
Hay clara violación  a la carta magna, “mandar” a sus secuaces del Cartel de las Togas a invalidar la actuación constitucional de la AN,  acaparar cuanto residuo de poder queda al alcance de sus manos, destruir la poca institucionalidad que había en el país, desconocer el estado de derecho y los derechos humanos en su idea de doblegar a todo el país.
Esta situación de debilidad con aparente fuerza ha desatado el rechazo absoluto de la ciudadanía que busca un urgente cambio del sistema de gobierno, esa arrolladora y equivocada acción de “mandar” y no “gobernar” se diluirá en su propia inmediatez, inconsistencia y contradicciones.
Estamos en la hora de la audacia, no sólo de la prudencia, ante un conglomerado ciudadano traicionado y violado en sus derechos fundamentales, por tal razón, ante la vulgar arremetida oficial, la alternativa es: más audacia, más proyección, más velocidad y más claridad frente a los ciudadanos.
No podemos negar que a la AN le resguarda suficientemente la base fundamental de buena política y prudencia, muestra inequívoca de que estamos en la hora de audacia y no sólo de la paciencia, se trata de ir más lejos, colocar a maduro y su claque en evidencia, arrinconarlos con legislación, denuncias y propuestas que no puedan rechazar sin develar sus actitudes hostiles y políticas delictivas, enfrentarlo con hechos que no pueda negar, desarmarlo con iniciativas que revelen la inmensa voluntad de cambio  en contraste con su innata intransigencia, dejarlo rezagado ante la visión transparente del rechazo ciudadano a su persona, donde se haga evidente su propia insensatez y así, emprender con firmeza, legitimidad absoluta e incuestionable apoyo ciudadano, la difícil ruta de reconstruir a nuestra Venezuela.
Gobernar sin mayoría en el parlamento ha sido frecuente y sano en las democracias presidencialistas contemporánea, sin que hubiera por eso una crisis de gobernabilidad, siempre y cuando el presidente entienda que su función es gobernar y no mandar, aun cuando creo que maduro y su secta no está psicológicamente preparado para hacerlo,   por esa razón sólo vemos un panorama nacional devastado por una crisis económica, moral, social y política, donde no hay claridad de rumbo debido a la improvisación, la inmediatez, incapacidad, la corrupción y la mediocridad de quienes mandan.  
Mandar sin más es lo contrario de gobernar. Se parece en que, aparentemente, son actividades que ejerce la misma persona; pero, si bien se mira, unos son los verdaderos gobernantes y otro "el que manda”. El que sólo manda no sabe escuchar, no se puede hablar con él; está acostumbrado a que sus opiniones sean declaraciones. Pretenden ser la representación verdadera y total del país, cuando no su encarnación.  Es la hora de la audacia política.
Fernando Facchin Barreto
ffacchinb@gmail.com
@fernandofacchin
Carabobo - Venezuela

FERNANDO MIRES – ROOSEVELT Y OBAMA: DEL BUEN VECINO AL VECINO POLÍTICO

La historia no se repite. Eso no significa que no se den relaciones de similitud entre diferentes procesos. Pero una cosa son las semejanzas y otras las analogías.

Entendemos por analogías procedimientos mediante los cuales son traspasadas experiencias válidas para un momento y un lugar determinado a momentos y espacios diferentes. De este modo, siguiendo el dictámen de una razón puramente analógica, Obama representaría un retorno a la política del Buen Vecino iniciada por F. D. Roosevelt en 1933. Que eso no es así, intentaré demostrarlo en el presente artículo.
Para entender mejor el lugar que ocupan Roosevelt y Obama en la historia política de las relaciones entre los EE UU y América Latina, es importante atender a su periodización. Desde esa perspectiva es posible diferenciar los siguientes periodos:
1) Periodo de la Doctrina Monroe (desde 1823) caracterizado por el proteccionismo y expansión militar de los EE UU. En el curso de esa política los EEUU llevaron a cabo continuas invasiones a países sudamericanos (Cuba, México, Haití, Panamá, República Dominicana, Nicaragua).
2) Periodo de la política de “la buena vecindad”, surgida cuando Roosevelt creyó llegada la hora de iniciar una distensión interregional, proclamada en la Vll Conferencia Panamericana de Montevideo de 1933.
3) Periodo de la política de Guerra  Fría de acuerdo al cual los EE UU a partir de 1947 (gobierno de Truman) intentan impedir que la URSS continúe su expansión como ya había ocurrido en Europa del Este.
Detengámonos un momento a destacar algunos rasgos específicos de este último periodo. Ellos son fundamentales para entender las diferencias entre los momentos de Roosevelt y Obama.
Como es de conocimiento general, durante el periodo de la Guerra Fría, la URSS se sirvió en el Sudeste asiático y en América Latina de partidos comunistas, grupos de inspiración soviética y contingentes armados a fin de implementar su política de expansión ideológica y territorial. Incluso en algunas ocasiones esos partidos y grupos lograron constituirse en representantes de legítimas reivindicaciones sociales.
Fue en los primeros momentos de la Guerra Fría cuando Stalin -después de haber considerado al gobierno de Roosevelt no solo como a un aliado de guerra sino como a un aliado estratégico de post-guerra- inventó la tesis del imperialismo norteamericano, radical revisión a Lenin quien nunca sostuvo que el imperialismo pudiera ser expresión de un estado nacional sino, tal como el mismo lo definió, una “fase superior del capitalismo” a nivel mundial.
Lo cierto es que la tesis estalinista del imperialismo norteamericano echó raíces en América Latina hasta el punto de que todavía sigue situada en el centro del discurso de la izquierda latinoamericana.
Fidel Castro hizo suya la tesis estalinista la que, por lo demás, parecía obtener corroboración en las llamadas “dictaduras de seguridad nacional” apoyadas por los EE UU –sobre todo después de la revolución cubana- cuyo cometido era bloquear a las alternativas pro-comunistas aunque fuera al precio de liquidar diversas demandas populares articuladas en torno a ellas.
Habiendo finalizado la Guerra Fría con el hecho real y simbólico del derribamiento del Muro de Berlín (1989), los EE UU no manifestarían ningún interés inmediato para recomponer sus relaciones con América Latina. Esa ausencia de interés no fue, empero, descuido u omisión. En cierta medida fue una prueba de como las políticas mantenidas por los EE UU con respecto a América Latina están condicionadas a conflictos derivados de un nivel extra- continental. En cierto modo esas políticas han sido simples reflejos de la política mundial proyectados sobre la escena latinoamericana.
Tomemos como ejemplo el periodo inicial, el de la Doctrina Monroe. Dicha doctrina sería imposible de entender si omitimos las amenazas que provenían de la antigua Europa colonialista.

Si no hubiera sido por la doctrina Monroe, tanto Inglaterra como Francia habrían puesto pie en diversas regiones latinoamericanas aprovechando el vacío dejado por el ocaso del imperio español. Ello no niega, por supuesto, el hecho  incuestionable de que los EE UU bajo pretexto de superar la fase colonialista mantuvo en diversas zonas de América Latina una neta política imperial.

Pongamos ahora un ejemplo inverso y reciente: el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela. Ese gobierno jamás habría podido ser tolerado por los EE UU durante la Guerra Fría. Por mucho menos -bajo la consigna kissengeriana, "hay que evitar otra Cuba"- los EE UU participaron en el derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular en Chile.

En el periodo que surge después del fin del comunismo mundial, el gobierno de Chávez contrajo incluso relaciones con gobiernos potencialmente enemigos de los EE UU (Irak, Libia, Siria, Irán, Rusia) con el propósito evidente de reactualizar una guerra fría a nivel continental. Fue en vano. Los EE UU habían ganado la auténtica, la verdadera Guerra Fría, y sus propósitos de reedición regional no parecían preocupar demasiado a sus gobernantes. Y bien, esa actitud, la de mantener una política inter-americana de acuerdo a sus intereses mundiales, puede hacerse extensiva a toda la historia configurada por las relaciones entre los EE UU y América Latina.

Siguiendo esa lógica, la política de la Buena Vecindad levantada por Roosevelt también hay que entenderla en el marco de una política de distensión originada por el fin de la primera guerra mundial, la superación de la gran recesión originada en 1929, el reconocimiento europeo de la superioridad militar norteamericana y la consecuente emergencia de los EE UU como potencia planetaria.

Si atendemos a las coordenadas históricas ya expuestas, la diferencia entre el periodo Roosevelt con respecto al de Obama es notable. Durante el primero, los EE UU se erigen como fuerza dominante y hegemónica a la vez. Durante el segundo, los EE UU, si bien conservan un rol hegemónico en la escena mundial, deben compartirlo con asociaciones trasnacionales, con fuertes potencias económicas como China y Japón, y con amenazantes poderes regionales, militares y económicos, como son Rusia, Irán e incluso Turquía.

La política que ha dibujado Obama hacia América Latina está lejos entonces de ser la réplica de un simple retorno a la buena vecindad de Roosevelt.

Vale la pena, además, anotar otra diferencia muy importante. Mientras Roosevelt perseguía una dominación pacífica, no exenta de pretensiones imperiales, Obama apunta más bien hacia una normalización en las relaciones internacionales.

¿Qué es normalización de acuerdo a Obama? Esa es la pregunta clave. Y no es difícil responderla si se leen con atención los discursos de Marzo de 2016 pronunciados por el presidente en La Habana y Buenos Aires.
Normalización, a diferencias de buena vecindad, significa que los EE UU se comprometen a establecer relaciones con diversos gobiernos latinoamericanos de acuerdo a criterios esencialmente políticos, reconociendo a dichos gobiernos sus espacios autonómicos, coincidan o no con la posición global que ostenta el gobierno norteamericano, siempre y cuando no atenten contra la seguridad externa e interna de los EE UU.

De este modo, mientras la actitud de Rossevelt reclamaba buena vecindad bajo la condición de una lealtad incondicional hacia los EE UU, la de Obama propone la unidad dentro de un marco de diferencias.

Obama no reclama lealtad absoluta. Lo único que exige es respeto mútuo de acuerdo a las normas básicas que rigen en las relaciones entre Estados independientes y soberanos. Esa es la razón por la cual la actitud de Obama debe ser considerada no como una política de buena vecindad sino como una de vecindad política.

Cierto es que Obama ha iniciado su política de normalización casi al final de su mandato. Pero en ningún caso este hecho debe ser interpretado como un acto puramente simbólico o como un intento para adornar la historia de su gobierno, como han destacado algunos superficiales columnistas.

La normalización, en verdad, no la comenzó Obama cuando él quiso, sino cuando él pudo. Si la hubiera propuesto antes se habría encontrado con la más feroz oposición de gobiernos que han hecho del anti-norteamericanismo una profesión de fe. La oportunidad ha comenzado a darse recién en el momento en que estos gobiernos experimentan una profunda crisis de legitimidad refrendada en grandes derrotas electorales (Argentina, Bolivia y Venezuela). A esas derrotas se suma la bancarrota del gobierno de Rousseff, compañero de ruta del “socialismo del siglo XXl”.

Obama ha comenzado así a escribir un nuevo capítulo en la política internacional de los EE UU. Esa política supone relacionarse, aunque solo sea a nivel comercial, con gobiernos antagónicos  (Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia) con los cuales será necesario mantener las diferencias hasta que ellas se disuelvan en el tiempo. Significa, además, intensificar contactos con gobiernos “amigos” y aliados estratégicos como el de la Argentina de Macri, entre otros. En ese último punto, Obama -retomando una línea de Carter- no ha ocultado su interés por apoyar con mayor decisión a los gobiernos que se rigen por normas democráticas, es decir, a aquellos que mantienen estructuras compatibles con las que rigen la gobernabilidad norteamericana.

El guión escrito por Obama es claro: EE UU intentará desactivar la ideología antiimperialista que, aún después de la Guerra Fría, yace anidada en círculos intelectuales y políticos. En el marco de ese intento debe ser entendido el acercamiento diplomático a la Cuba de los Castro.

El problema es que para gobiernos como el de Morales, Maduro u Ortega, el antiimperialismo, aunque nunca practicado, ha sido parte de sus identidades ideológicas. En cierto sentido lo que más convendría a esos gobiernos sería un presidente norteamericano poseedor de una retórica agresivamente imperial (como fue el de Bush Jr. por ejemplo). En cambio, una política como la levantada por Obama los descoloca tanto en la acción como en el lenguaje. Para seguir siendo antimperialistas dichos gobiernos necesitan de un imperio o, por lo menos, de algo que se le parezca. Pero si el imperio no se comporta como un imperio, esos gobiernos estarán destinados a hundirse en una profunda crisis de identidad. En cierto modo, ya se están hundiendo.

En consecuencias, si así lo decide el demonio, Donald Trump podría llegar a ser un aliado objetivo  del “socialismo del siglo XXl”. Quizás eso es lo que más desean los gobiernos y partidos de la izquierda radical del continente. A veces los hilos de la historia se cruzan entre sí.

Fernando Mires
mires.fernando5@gmail.com
@FernandoMiresOl
@FernandoMires1
Alemania

REINALDO POLEO, AL HERMANO FIDEL, DESDE TUS PROPIAS PALABRAS.

Después de transcurridos 16 años del fatídico proceso, el cual ha sumido a Venezuela, en una dictadura socialista, no debería sorprenderme la verborrea recalcitrante de los líderes y “Padrotes” de la revolución.

No debería extrañarme, que la base del discurso, siempre parece estar basada en la famosa frase del infeliz responsable de la propaganda Nazi, Joseph Goebbels, “Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”
Sin embargo, reconozco, que aún resulta más ofensivo a mis conocimientos y valores, el uso descarado de la desinformación para torcer realidades. Es importante destacar, que el uso de medias verdades es común en todas las instancias de poder, llámale izquierda, derecha, centro, arriba o abajo. No obstante, la mentira descarada, ante los que estamos parados en medio de la realidad que tratan de tapar, me resulta tremendamente ofensivo.
Después del aterrizaje en Cuba de sus “Majestades Satánicas” (Obama y los Rolling Stone), me llamó poderosamente la atención, la carta, la cual según el Granma (órgano propagandístico del régimen cubano) escribió Fidel, en respuesta al discurso del Presidente Obama en el Teatro de la Habana, Cuba. Y aunque no me lo han pedido, desde mi trinchera venezolana me permito responder desde las palabras del escritor de la misiva… sea quien sea.
Al final les dejo la carta original, pero a continuación, mi respuesta, al “hermano Fidel” desde sus propias palabras (en negritas y cursiva):

No necesitamos que Cuba nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz, la fraternidad y especialmente con la justicia de todos los seres humanos que vivimos en este planeta

El dictador y su gobierno nos trajeron a los conquistadores y dueños cubanos, cuyas manos aún dejan huellas en las diferentes instituciones e instancias asignadas a los invasores, quienes en forma abusiva, bochornosa y corrupta se hace sentir en el sistema de identificación, aduana, médico y de seguridad, entre otros lugares e instituciones del país.
El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestra diversidad culinaria, en vitrinas internacionales y ferias, y siempre que se comparta con el capital estadal o el privado, producto de la complicidad o el “enchufe” de funcionarios enriquecidos de la noche a la mañana, gracias a los turbios contratos con el corrupto gobierno, cuyas ganancias, al no alcanzar los miles de millones de dólares per cápita, debido a la escases e inseguridad, no son dignas de atención alguna, razón por la cual, las inversiones son trasladadas a destinos “más seguros”, como el famoso y reciente “Spa” de la ex diputada socialista en Doral, Florida… en la misma cuna del maléfico imperio.
Ya que te viste obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que la sistemática política de desinformación manejada por la maquinaria comunicacional de un gobierno que monopoliza los medios y las ideas, no nos permite estar suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos universales y la conciencia que deberíamos tener para enfrentar las realidades que nos desafían en un mundo, cada vez más globalizado. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano, como la alimentación, la salud, la seguridad y hasta la pertenencia. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados, a pesar de que se les niegue sistemáticamente el derecho a soñar y se le delimite la capacidad de trabajar para alcanzar sus sueños.
Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria, básicamente porque la revolución carece de un proyecto de desarrollo sustentable, capaz de comprometerse con el desarrollo del individuo, de la familia y por ende de la sociedad. En parte los cubanos tuvieron el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego, curiosamente de la misma forma que cayó la juventud venezolana en la línea de fuego de la represión dictatorial, aquel 12 de febrero, día de la juventud, cuando asistimos guiados por una juventud que comenzó a marchar diciendo, “Mamá me fui a luchar por Venezuela, si no vuelvo, me quedé con ella”.
Según el “hermano Fidel”, Martí no quería regresar a Estados Unidos, y no había quien lo hiciera regresar, al país que le dio cobijo, en donde trabajo como periodista y que sirvió de plataforma definitiva, para el lanzamiento del Comité Revolucionario Cubano… y pensar que después de pasar una pequeña temporada en Venezuela durante 1881, sería expulsado por causas ideológicas.
Alguien arrancó algunas de las hojas del diario de Martí. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas, lo que en nuestra historia actual llamamos complicidad, porque la injusticia, nunca puede ser considerada disciplina. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de la historia cubana. ¿Acaso en Venezuela hará falta un Maceo? No, prefiero que no, porque la planta regada con sangre solamente da frutos de sangre.
Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que “el hermano Fidel” escuchó nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!”. Qué pensaría Bonifacio cuando su bandera dejó de estar acompañando a la de las barras y las estrellas, para acompañar a la roja de la Hoz y el Martillo, qué pensaría al mirarla ondear mercenaria en países como Angola, Afganistán y Etiopía entre otros… qué pensaría al mirarla mercenaria ondeando al lado del que fuera nuestro glorioso tricolor, abusado por una estrella adicional, de dudosa procedencia. Qué pensaría Bonifacio al ver que ahora son los brazos de nuestros muertos los que se alzan, para defender lo que nos queda de patria. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros, bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estaban parados, que ironía, las mismas armas que apuntaron contra Batista y alcanzaron la revolución. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.
Veamos sin embargo cómo piensa hoy tu ilustre visitante:
“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.
De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos, según tú, para la mayoría de los cubanos:
“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.
Según tú, “hermano Fidel,” “Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta, antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal”. Y esa es la justificación de que tu bandera mercenaria, liberara pueblos de la burguesía racista, mientras tu pueblo vivía en castas, la deportiva, la militar, la médica, la política y “el resto” o “los igualados” … el pueblo.
Según tú, “En 1961, apenas dos años y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados”, pero ¿por qué callas acerca de los cubanos que acompañaban ese movimiento? Nadie puede negar que el “Imperio Norteamericano” sentía amenazados sus intereses, sin embargo, ¿valió la pena sacrificar al pueblo cubano, al alinearte con el “Imperio Comunista” ?, ¿solamente para mantenerte en el poder y al precio que fuera?
¿Acaso no fuiste tú el que en entrevista con el español J. Meneses en Julio de 1958, dijiste: “No me rompí el pescuezo luchando contra una dictadura, para caer en manos de otra. El imperialismo soviético es igual al imperialismo norteamericano”?
Es cierto, es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país, los Estados Unidos de América. Continúas recordando que “En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.” Más adelante señalarás que no intentarás dar detalles… obviamente, porque sería realmente deprimente. Después de una guerra de 15 años, liderada por 3 imperios, el Portugués, el Soviético y el Norteamericano, el cual desangró al país hasta alcanzar en 1975 su independencia, degeneró en una guerra civil que duró 22 años, llevando a un país con abundantes yacimientos minerales y petrolíferos, a tener, en la actualidad un nivel de vida y mortalidad infantil, entre los peores del mundo; tu herencia liberadora de pueblos y razas logró que hoy Angola tenga un presidente autoritario sin división de poderes… Esa es tu herencia, ¿Te suena?, por cierto, no te hablo desde Angola… te hablo desde Venezuela, la Venezuela sumida en crisis económica, social y humanitaria, la Venezuela con recursos en manos del mejor postor, la Venezuela que hasta la actual y nueva Asamblea Nacional, había dejado de reconocer, convenientemente, la división de poderes y en este momento lucha por la restitución, legalmente contemplada en nuestra constitución, de la división e independencia de dichos poderes.
Continúas diciendo, “No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.”
Parece obsceno leer de tu puño y letra, el nombre de Mandela, el nombre de un preso político de un régimen autoritario, es que pareciera que, para los seres humanos, siempre los demás están errados, es fácil endilgar culpas para proteger la inocencia unilateral de los verdaderos culpables.
Ante esta realidad es que existe el Imperio de las Leyes, el mismo que rápidamente es corrompido por el poder absolutista, a fin de solapar la corrupción y la decadencia.
“Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.
No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.”
Existen gigantes y “gigantes”, unos pocos se elevan sobre las montañas de las ideas, sin embargo, muchos más se yerguen por encima de los cadáveres de las víctimas de su ambición… yo también recuerdo episodios, y al igual que como ser humano, de esos que a la larga somos las víctimas o el sustrato en donde se elevan los gigantes absolutistas, deploro la carrera armamentista en la cual nos sumieron los intereses hegemónicos de “los imperios”, disfrazados de acción y reacción, dejando al olvido al culpable de lanzar “la primera piedra” para evitar el lanzamiento de la “primera bomba”. Yo también he estado interesado en conocer como los cubanos en octubre de 1962, esperaban adquirir armas nucleares para armar las bases de misiles construidas por los soviéticos en territorio cubano, en territorio caribeño, en territorio latinoamericano. No sé qué tendrá que decir Obama sobre la historia. Estoy seguro que todo esto, él lo sabe. Mi modesta sugerencia es que reflexiones, hermano Fidel, y no me hables de teorías sobre la “política cubana” cuando en mi patria, en mi maravillosa Venezuela, las pusiste en práctica, sumiéndonos en la siniestra copia de tu lamentable verdad.
“Hay una cuestión importante:
Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.
Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?
Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.
Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.”
Hay una cuestión importante.
Toma la mano que te extiende el gobernante norteamericano, con sus “palabras almibaradas”, porque dudo que un pueblo exiliado, pueda olvidar el pasado, me parece improbable que todos los cubanos varados en Sudamérica y Centroamérica, en un intento desesperado por llegar al imperio americano, antes de que finalice la “Ley de Ajuste Cubano”, quieran mirar un futuro de esperanza a tu lado, porque tú representas la muerte de sus sueños.
Y al escuchar las palabras de Obama, te aseguro que no te dio un infarto por lo que escuchabas debido a que sabes, muy bien, que casi 60 años de un bloqueo despiadado, fueron la excusa perfecta para una dictadura aún más despiadada. ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios que perpetró cuba en Angola, Afganistán, Yemen, entre otros, así como los múltiples actos de violencia y de fuerza, perpetrados bajo tu asesoría, en Venezuela? Porque para nosotros, la presencia de Ramiro nunca fue invisible.
Dudo que nadie en el planeta, se haga ilusión de que el noble y abnegado pueblo cubano, ese que ha vivido una generación de racionamiento, inseguridad, terrorismo político, y pensamiento alienante, deba renunciar a la gloria y los derechos más elementales que le han sido quitados por un régimen que iguala hacia abajo, mientras sus líderes se igualan hacia arriba.
Y te aseguro, que hablar de capacidad de producir alimentos y riquezas materiales, con el esfuerzo y la inteligencia del pueblo cubano es una falta de respeto a un pueblo lleno de carencias, el cual prefiere saltar a las fauces de los tiburones, con la ilusión de librarse de la miseria. Entrando al peligroso mar, en endebles ingenios parecidos a barcos a fin de alcanzar sus sueños de producir alimentos y riquezas materiales, con esfuerzo y la inteligencia, alcanzando la prosperidad manifiesta en los que han alcanzado las costas del “Imperio”.
Aquí en Venezuela, luchamos cada día, nos esforzamos en forma legal y pacífica, para retomar el camino democrático y de progreso, que tras 16 años de traición y colonia nos hemos visto inmersos. Una vez más, tu bandera mercenaria consiguió la forma de hincar en la garganta de nuestra noble nación y así drenar los recursos que permitan tu existencia, ni siquiera la de tu pueblo, la tuya, la de tus incondicionales y la supervivencia de una ideología caduca, corrupta y decadente que vive alimentada de los recursos y sueños de dictadorzuelos y oportunistas.
Algo ha permitido que tu vida haya sido larga y digo algo porque temo decir que ha sido Dios, porque Dios cobra caro. Has tenido la oportunidad de enmendar el error convertido en prepotencia. Sin embargo, estoy consciente que los gigantes encumbrados sobre una pila de cadáveres, no ven la diferencia entre cráneos y tierra, ese es el problema de la altura. Estoy consciente, de que el tamaño del cuerpo imposibilita ver el tamaño del alma.
Sin embargo, al final, todos morimos.
Ese es nuestro destino.
Debajo del yermo terreno, queda lo que fuimos. Queda el gigante. Y el alma queda desnuda en la memoria de quienes nos conocieron.
Quién lo diría, que aquel “negro” impertinente e inoportuno, la piedra en el zapato de un régimen racista, saldría 27 años después de una prisión para convertirse en el presidente de una joven nación. Quien diría que, en el tiempo transcurrido desde su salida de la prisión, el preso político, o como diría el Régimen que le retenía como terrorista y que después le reconocería simplemente como un “político preso”, Nelson Mandela, se convertiría en el alma de una nación y hoy el mundo entero le recuerda con cariño como Madiba (Padre).
¿Cómo crees que la diáspora cubana en el mundo te recuerda? ¿Cómo crees que te recordarán los que aún viven o sobreviven en la isla? ¿Cómo crees que te recordaremos, los pueblos que hemos tenido la desdicha de ser tocados por tu obra?
Como decía el gran Madiba:
“Derribar y destruir es muy fácil. Los héroes son aquellos que construyen y trabajan por la paz”
Reinaldo Poleo
rpoleo@gmail.com
@rpoleo
Caracas – Venezuela

A continuación, les dejo la carta original escrita por Fidel, publicada por el Granma, a raíz del discurso del mandatario norteamericano en su reciente visita a Cuba.

El hermano Obama
No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta
Autor: Fidel Castro Ruz | internet@granma.cu
28 de marzo de 2016 01:03:16
Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.
El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.
Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.
Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.
Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.
Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:
“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.
De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros:
“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.
Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.
En 1961, apenas dos años y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.
Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.
No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.
Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.
No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.
Hay una cuestión importante:
Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.
Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?
Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.
Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.

 Fidel Castro Ruz
 Marzo 27 de 2016

  10 y 25 p.m.

JUAN JOSE MONSANT ARISTIMUÑO, VERGÜENZA VERDE AMARELA

Sobre los últimos acontecimientos de Brasil, me refiero a los anteriores 50 días que conmueven al país carioca, y los 15 últimos que han desbordado la locura colectiva hay mucho que analizar y reflexionar en términos políticos, de sicología social, antropológicos e históricos; sobre lo histórico es muy prematuro, solo la madurez del tiempo decantado ofrecerá una perspectiva de lo que fue, por qué lo fue y qué significó para la posterior década, la que en ese momento se vivirá.

Por lo pronto, hay dos hechos de particular significación que nos atañen, no solo a Brasil sino a El Salvador, Venezuela, Honduras, Argentina y al resto del continente, porque desenmascara la fragilidad y la insostenibilidad de un modelo cuasi democrático, cuasi libre, cuasi liberal, cuasi Estado de Derecho, que se ha venido sustentando no en la convicción de las instituciones y la normativa jurídica, sino en el interés temporal de la parcela que ostenta el poder, llámese partido político, clase social, religiosa o ideológica. Esto es, que todo el andamiaje estructural del deber ser, se encuentra condicionado al interés del momento. El Estado de Derecho como la escenografía de un gran teatro, donde se escenifica la obra y se mueven los actores. El teatro es la Democracia, el Estado de Derecho, la ley una e igual para todos, nadie por encima de la ley; los actores son los factores de poder: los partidos políticos, los gremios, la Iglesia y hasta los medios de comunicación. Están por supuesto los actores de reparto: los académicos, los intelectuales, la sociedad civil, los deportistas, periodistas, la población de a pie, y las personalidades señeras que no deciden, pero que en conjunto conforman la conciencia nacional.
Lo que nos impactó de estos últimos 15 días en Brasil  no fue la detención del 4 de marzo para investigar al expresidente Lula, sobre su presunto enriquecimiento ilícito sino la manera en que asumió el interrogatorio, de forma despectiva, coloquial y subvalorada, asumiendo que estaba por encima del hecho jurídico, porque él era Lula. Pero son manifestaciones de su psiquis, y esas se las dejamos a los sicólogos y penalistas.
El expresidente Ricardo Martinelli se encuentra actualmente reclamado por la justicia panameña; Guatemala tiene preso a su expresidente y exvicepresidenta; El Salvador investigó y encarceló al fallecido expresidente Francisco Flores, y no hemos leído o escuchado a presidente alguno escribir una línea en solidaridad con ellos. Pero observamos atónitos, la solidaridad automática manifestada por presidentes y personalidades del mundo político internacional con Dilma y Lula; no del mundo político internacional, sino de la izquierda marxista internacional, de los acólitos del Foro de Sao Paulo. El primero fue José Miguel Insulza, antiguo Secretario General de la OEA, seguido por Maduro, Morales, Correa, Fernando Lugo, ese extraño personaje Adolfo Pérez Esquivel premio Nobel de la Paz 1980, Podemos y hasta de la bancada oficialista de venezuela. No esperamos que haya que solidarizarse con Martinelli u Otto Pérez Molina, esos son casos de la justicia nacional ante la cual se ha de responder, pero observamos el desparpajo de la izquierda marxista que sin pudor alguno, se situó por encima de lo que ellos llaman las instituciones burguesas. Para esta izquierda el Estado Derecho llega hasta el interés de su correligionario, líder o partido.
Lo otro, es una vergüenza. El juez federal Sergio Moro abrió una averiguación por enriquecimiento ilícito al expresidente Lula, de la cual aparentemente no salió bien librado y, ante el temor de un eventual auto de detención, la presidenta Dilma Rousseff lo nombró Ministro de la Presidencia con el fin de substraerlo de la justicia ordinaria, por la inmunidad que conlleva la investidura del cargo. ¿Cobardía, subterfugio, viveza criolla? Póngale usted amigo lector, cualquier adjetivo a esta guarimba a la que se acoge Lula, pero es evidente que se trató de un acto de encubrimiento indigno de quien lo realiza, y de quien lo recibe, un irrespeto al Poder Judicial y un desdén a su propio pueblo. Se repite en ellos la esencia del enfrentamiento de los modelos políticos: Estado autocrático frente Estado democrático.
Juan Jose Monsant Aristimuño
jjmonsant@gmail.com
@jjmonsant
El Salvador

NESTOR SOLANO, COLOMBIANOS DEFIENDEN SU DEMOCRACIA EN LAS CALLES

Hay problemas que pueden esperar para buscar su solución, pero el presente de Colombia cada día se agrava y reclama con urgencia de la acción mancomunada de todos, para poder aplicarle un freno definitivo al desastre que representa una gestión de gobierno, que firma acuerdos con una caterva de bandidos que solo le han hecho mal al pueblo colombiano.

Este gobierno de Santos es la ruina para Colombia, la delicada situación fiscal, los millones de desocupados, el recorte del 30% en el presupuesto de inversión social, un poder judicial corrompido, el derroche de los dineros públicos, los niños de la guajira, del Chocó, del Putumayo y del Cauca muriendo por desnutrición, el alto costo de la canasta familiar, el fracaso educativo, el desplome de la inversión extranjera y para colmo de males, el concierto para delinquir entre algunos partidos que lo llevaron al gobierno y los terroristas de las Farc.

Sobran razones para marchar en Colombia contra el gobierno, porque unido al clima de inseguridad que ocasiona angustia penalidades y muerte, se suma el incalculable endeudamiento y el oscuro acuerdo de los terroristas y Santos para criminalizar toda disidencia, violan abierta y reiteradamente los derechos de los ciudadanos, hacen presos a familiares y colaboradores del Dr. Uribe y persiguen a los dirigentes del Centro Democrático, para ello han convertido la Fiscalía General de la República, en el aliado cómplice y brazo punitivo del gobierno.

Santos ha convertido la mentira en política del Estado, a nadie le garantiza la vida y la defensa de sus bienes, el deterioro del país es evidente, gobierno y guerrilla tienen al pueblo contra la pared, lo exponen a una crisis social indeseable y montan potes de humo para tapar los acuerdos con los terroristas. Pero el pueblo Colombiano es superior a sus enterradores y saldrá este 2 de abril por las calles  y avenidas de Colombia, a decirle no, al acuerdo diabólico entre Santos, Maduro y las Farc.

Nestor Solano
solano.nestorep@gmail.com
@SolanoNestorep
Tachira - Venezuela

ANGÉLICA MORA, DESCIFRANDO A FIDEL CASTRO, DESDE NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS,

Todo lo que rodea Punto Cero y especialmente Fidel Castro ha sido, desde el retiro del dictador, objeto de profundo misterio.

La figura y la palabra escrita del otrora Máximo Líder emerge en cada situación en que el gobierno de Cuba necesita hacer una declaración contundente hacia el exterior. Nunca lo ha hecho encabezando el escrito con un “Hermano Cubano”.
Esto se debe a que con la fusta reprime al compatriota que trata de ser un ciudadano pensante, pero todo su objetivo se dirige hacia el Enemigo del Norte, siempre en su pensamiento de batalla.
Por provecho económico el régimen accedió a las sugerencias de personajes como el papa Francisco a aceptar al gobierno de Washington como aliado, pero siempre lo hizo a regañadientes.
Cuando el asunto se le fue de las manos, como lo fue la visita de Obama a Cuba, inmediatamente echó marcha atrás y redobló las ironías e insultos hacia el presidente de los Estados Unidos.
La gran incógnita es si el que escribió el último mensaje es realmente Fidel Castro.
Hay muchos que lo dudan debido al estado de decrepitud en que el ex líder se encuentra. Es imposible que, con el Alzheimer que sufre, haya tenido la agudeza mental para redactar el escrito.
El Alzheimer es una enfermedad cerebral que causa problemas con la memoria, la forma de pensar y el carácter o la manera de comportarse y es una forma de demencia.
Otros síntomas son confusión, desorientación en lugares conocidos, colocación de objetos fuera de lugar y problemas con el habla y/o la escritura.
Hace más de diez años Raúl Castro ordenó el retiro de su hermano de las comparecencias frente a la televisión debido a su extenso deterioro mental. De ese tiempo a esta parte la enfermedad ha seguido su curso y por eso es imposible pensar que Fidel Castro pueda redactar análisis y enviar mensajes coherentes.
Quizás algún día se sepan todas las maquinaciones que se tejieron para mantener el espíritu del Gran Dictador vigente. Por ahora las dudas de lo ocurrido con la muerte de Hugo Chávez se unen frente al ágil y mordaz epistolario del recluso de Punto Cero.
Angelica Mora
angelicamorabeals@yahoo.com
@copihueblanco
Nueva York - Estado Unidos