lunes, 19 de noviembre de 2018

GUSTAVO LINARES BENZO, LA UNIVERSIDAD, AUTÓNOMA


La falsa alegría del chavismo ante la falsa victoria de los estudiantes oficialistas en la Universidad de Carabobo (en realidad fue otra pela galáctica para el gobierno, cómo no) dejó una vertiente positiva para el futuro: las elecciones universitarias no son tan malas como dice el TSJ, que las tiene paralizadas desde el 2011, para todos los cargos y para todas las universidades públicas.

Que votar en la universidad sea maravilloso, al menos si gana el gobierno, permite tocar el tema universitario en estos tiempos de cólera. La Universidad es la institución más repugnante para el chavismo, la más odiada y objeto de todos los ataques del Gigante Eterno y de su seguidor. Porque universidad es autonomía, pluralismo, irreverencia; libertad, pues. Y así como no hay nada más parecido al socialismo del siglo XXI que un cuartel, nada le es más distinto que una universidad. (Los cuarteles son imprescindibles, pero están para proteger a las universidades, no para eliminarlas).

Por supuesto, saldrán las estadísticas de la matrícula universitaria con Chávez, de varios miles de millones de nuevos estudiantes. Pero son estudiantes de universidades que se parecen tanto a un cuartel. En realidad muy parecidas, pues la más grande del país, con mucho, es la de la Fuerza Armada, que hasta en uniforme van. En ellas no se elige ni al semanero, mientras los rectores son designados a dedo por el ministro del ramo y a gusto de Miraflores.

Y nos referimos solamente a la libertad (o su ausencia) que reina en la universidad oficialista. Porque de la calidad es imposible hablar con seriedad, pues no hay la más mínima información sobre ellas, no hay concursos para el ingreso de profesores y sus graduados no trabajan en otro lugar que no sea el gobierno.

Así que la generación de universidades chavistas nada tiene que ver con las universidades autónomas, entre otras cosas porque en éstas hay chavistas, algunos muy preparados y brillantes por cierto, pero en las del gobierno no hay nadie que no sea afecto al PSUV, así sea obligado.

Así que el odio del chavismo a la universidad venezolana ha llevado a asfixiar hasta literalmente a las autónomas, fundamentalmente eliminando toda posibilidad de relevo por la vía electoral. La Universidad de Carabobo es el comienzo de la renovación.

Gustavo Linares Benzo
@glinaresbenzo

GLORIA CUENCA, LA ÉTICA FORMAL Y MATERIAL


Gloria Cuenca.- La distinción entre las opciones planteadas, formal o material, requiere de  espacio. No obstante, reflexionar sobre esto, es apasionante y actual, lo abordo, esperando hacer una síntesis comprensible. Reiteradamente he explicado el drama que afecta al marxismo-leninismo-maoísmo, y demás ismos, con relación a la disciplina filosófica que nos ocupa. No habrá ética comunista, sino cuando triunfen en todo el planeta. (¡¿) Entre tanto impera la ética de la revolución. Por su parte, padres, madres, maestros, abuelos, profesores, sacerdotes, preceptores y demás personas con criterio y autoridad, con dedicación y empeño, enseñan, educan y forman a los niños, los jóvenes y los ciudadanos dentro de la normativa de la ética familiar, en primer lugar, luego la ética de la religión, (sí la hay) o la de la sociedad , para llegar finalmente, si existe una carrera, a la ética profesional.

Lo que se busca es que, el educando- desde temprano- sepa distinguir entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo honesto y lo deshonesto, entre lo verdadero y lo falso. Enseñanza que debe ser constante y permanente. Todas las generaciones tienen que estudiar, analizar, discutir y asimilar una postura ética. Para eso son los valores, los principios y finalmente las normas, algunas de uso social que pasan a ser de ética y las del derecho, éstas obligantes. Los marxistas no creen en la ética que existe en la sociedad; ni en la formal, tampoco en la material. Dicen que,  construirán  todo de nuevo, por que lo existente es negativo según ellos. Destruyen con furor, pero no construyen nada. De allí los desastres en los países del socialismo real. En lo formal, los comunistas-revolucionarios no respetan las formas. Se burlan de todas:  uso social, principios, leyes y valores incluidos. Sin embargo, Fidel Castro, no lo consideraba así: yo vi, en el Hotel Nacional de La Habana, a un grupo importante de niños, más o menos unos 500, que recibían clases de protocolo, para que supieran comer como se debe: les enseñaban formas burguesas. Molestaba al “caballo” eructos y malas maneras en la mesa de sus “adorados” campesinos y obreros. Después en su obsesión por el poder se olvidó de todo. La ética, sea formal o material es importante. Para los periodistas, es fundamental la formal: ¿cómo se dicen, se presentan, se escuchan las noticias? Puede llevar al problema de la estética. Volveré con estas ideas.

Gloria Cuenca
Profesora UCV
@editorialgloria

LEONARDO MORALES P., DALE AL PORFIAO


Agoniza el año 2018, muy pronto estaremos contando los días del 2019. Unos cuantos pronosticadores de oficio o, más bien, sin oficio, se dedicaron a afirmar que el sr. Maduro no llegaría hasta donde ha arribado.

La vida pública se ha convertido en un funambulesco teatro donde conviven apostadores, pronosticadores, magos, brujos, adivinadores, parlanchines, trapecistas y otros oficios de semejantes destrezas. La lectura del tabaco, la borra del café, el significado de las cartas entre otras prácticas, parecieran formar parte del arte político de unos cuantos aspirantes a ocupar los espacios de La Casa de Misia Jacinta.

En ese trajinar de anuncios, de eventos próximos a suceder, todos incumplidos-no podía ser de otra forma- ha transcurrido la vida de los venezolanos en los últimos años. En esa vorágine de desenlaces contagiaron a una parte de la sociedad que ante la ausencia de una salida realista y favorable a sus circunstancias, terminó creyendo en políticos devenidos en prestidigitadores que solo produjeron frustración, escepticismo y pérdida de confianza en el buen y recto ejercicio de la política.

Retorno al pasado

A una parte de la oposición le ha dado por rotar sobre sí misma. Gira en círculos. Vuelve sobre sus pasos. Busca o pretende conseguir lo que antes no obtuvo con las mismas prácticas. El comportamiento del “porfiao”, que le das y le das y no se cae.

En enero de 2017 la Asamblea Nacional, declaró la ausencia absoluta del presidente y vendió la idea de que, siguiendo la letra de la Constitución, en 30 días, tendríamos elecciones y nuevo presidente. Ni el dictador, así se le calificó, estuvo ausente ni tampoco hubo elecciones.

Un nuevo giro, ciclo de repetición de ideas similares, es la siembra de incertidumbre acerca del, ahora enigmático, 10 de enero de 2019. El libreto ya debe estar listo, no es difícil imaginarlo, son demasiados predecibles; Maduro había perdido su legitimidad de desempeño, solo falta despojarlo de su legitimidad de origen. El mandado está hecho, así pensarán y harán creer a los demás; con la no comparecencia de Maduro ante la AN caemos, nuevamente, en ausencia absoluta del presidente.

Bien, en este retorno a más de lo mismo, al ingreso a un laberinto sin salidas, conviene preguntarles a los malabaristas: ¿Cómo garantizarán un nuevo presidente en 30 días? ¿Ante quién solicitarán la convocatoria de elecciones? ¿Le pedirán al Delcy Rodríguez que asuma la presidencia mientras se convocan y se realizan las nuevas elecciones? ¿A quién o quiénes solicitarán la restitución del orden constitucional? Y, si después de mucho tiempo una decisión de la AN tuviera eficacia, lo que significaría que se convocarán elecciones en el lapso estipulado por la normativa vigente ¿Participaría toda la oposición en las elecciones o volverían a repetir sus erráticos pasos? Posiblemente algunos sigan dándole al porfiao.

Lecciones juveniles

Los muchachos -debería escribirse en mayúsculas- de la Universidad de Carabobo acaban de dictar una cátedra política a los que dicen ser políticos de oficio. Un dirigente estudiantil asesinado, otros perseguidos y sujetos a amedrentamiento sistemático, sin embargo, confiados en su prestigio y en su condición de verdaderos y auténticos líderes de su universidad concurrieron a las elecciones y ocurrió lo que suele pasar en estos casos: ganaron con una amplísima ventaja al gobierno nacional y regional.

No hubo sorpresas. Cuando el voto es masivo y contundente no hay violencia ni intimidación que tuerza la voluntad electoral. La gesta estudiantil de Carabobo es un excelente mensaje para los que aún no entienden ni terminan de aprender.

@LeoMoralesP

GABRIEL S. BORAGINA, INTERVENCIONISMO Y EDUCACIÓN


"Podemos hacer conjeturas respecto de nuestras acciones en el futuro pero, dada las circunstancias cambiantes, sólo conoceré la información de mí mismo una vez que he actuado…En este sentido es que Hayek sostiene que el intervencionismo estatal es básicamente un problema de presunción del conocimiento"[1]

Esto implica lo que el mismo F. A. v. Hayek ha llamado La fatal arrogancia dando título a su último gran libro. El intervencionista -y por extensión el socialista, que no es sino un intervencionista de más amplio alcance- presupone "conocer" todos los detalles de la vida de todos y cada uno de nosotros. Y en esa jactancia del conocimiento de qué es lo mejor para otros, se cree totalmente autorizado para intervenir, dirigir, corregir, prohibir, permitir lo que al intervencionista le parece lo más adecuado para los demás.

Lo más paradójico del asunto resulta cuando muchas personas que no admitirían de ninguna manera injerencia de terceros en sus vidas privadas, aceptan -en cambio- de buen grado la indiscreción de los gobernantes de turno y, más extraño aún, les otorgan alegre y confiadamente su voto para que -una vez en el poder- se entrometan en sus vidas privadas de mil maneras diferentes. Esta curiosa psicología de masas demuestra que el intervencionismo no es un proceso que se da de arriba hacia abajo, sino que, en cambio, se opera en sentido inverso.

Daría la impresión que -por alguna razón que permanece oculta, o que no resulta sencilla de explicar- la mayoría de la gente cree que el acceso a los estratos de poder le otorga a quien llega a dichas alturas alguna especie de omnisciencia que le permite conocer con soberbia amplitud las necesidades y carencias de absolutamente todo el mundo. Esta actitud de servilismo social pudo haber sido lo que varios han advertido como una de las causas más probables por las cuales la esclavitud legal se mantuvo vigente durante toda la historia humana y sólo tardíamente -hacia el siglo XVIII y en algunos casos bien entrado el siglo XIX- se la comenzó a cuestionar en casi todas partes para, finalmente, derogarla (al menos de las legislaciones).

Pero, parece que la mentalidad esclavista pervive en los espíritus de numerosos, que no se consideran aptos para ser libres por sí mismos, y necesitan depender de terceros en posiciones de poder político.

Otra de las posibles causas no económicas del intervencionismo puede residir en la ausencia del sentido de responsabilidad de cuantiosas personas. El hecho cierto que el fenómeno intervencionista este tan extendido en el mundo estaría revelando una indiscutible combinación de estos factores. Y el del abandono del sentido de responsabilidad individual, de la negación a hacerse cargo de las consecuencias de las propias decisiones podría ser otro de los elementos coadyuvantes que estarían determinando la permanente tendencia a la delegación de las propias responsabilidades en terceras personas, de la cual el intervencionismo gubernamental es su última y más culminante expresión social.

No puede minimizarse el rol que la educación juega en este proceso, que solamente esbozamos y no tratamos en profundidad. Cabe tener en consideración que, en la mayoría de los países, hay consenso en que la formación de las personas -desde las primeras etapas de su vida- ha de estar a cargo del aparato gubernamental, de tal suerte que es el estado-nación el que a través de sus organismos burocráticos dirige y controla el proceso educativo en todos sus niveles, incluyendo el de la mal llamada "educación privada" que de "privada" tiene bastante poco, desde el momento en que los planes de estudio de los institutos supuestamente "privados" han de contar con el aval y la aprobación de los entes burocráticos del área.

No es extraño, entonces que, desde la infancia, las personas se "eduquen" en un ambiente estatista, que da por sentado que hay una entelequia superior que debe imponerse sobre las voluntades particulares y dictar a los individuos que es lo mejor para ellos y cuál es la más óptima manera de conducirse, por encontrase imaginariamente las personas que ocupan circunstanciales posiciones de poder "más preparadas" que las "inferiores" para elegir por estas últimas.

Se está, pues, dando por sentado que, el campo estatal es un ámbito donde existen jerarquías que, por el sólo hecho de adscribirse a dicho campo, han de suponer conocimientos superiores a los existentes en la órbita privada, sin caer en la cuenta que esa manera de pensar no es otra cosa que fruto de un lavado de cerebro que nos han acostumbrado a llamar (sin serlo) "educación". El cumplimiento de funciones públicas electivas de ningún modo implica en los electos condiciones especiales ni la adquisición de dotes sobrenaturales tal como existe consenso en la actualidad de que efectivamente así sucede para quienes llegan al poder.

Hitler dijo una vez: "Yo he quitado al pueblo alemán la pesada carga de pensar. Yo lo he liberado de la facultad de decidir", lo que consiste un resumen preciso de lo que implica la doctrina estatista, que termina centrándose en un sólo y único individuo que pretende tener dotes sobrenaturales para poder resolver por otros. Poco cuenta si el proceso comienza siendo colectivo para irse transformando en otro de tipo individual como muestran los casos históricos del nazismo, fascismo y comunismo. La dictadura de uno no es demasiado diferente a la de un sinnúmero. Y una vez que se comienza este camino si no se revierte a tiempo el desenlace es siempre el mismo.

Pero, retomando la cita con la que iniciamos estas reflexiones, no tenemos constancia de que exista ningún ser humano que pueda poseer, contener y procesar en su cerebro toda la información necesaria que le permita planificar por el resto de las personas a ningún nivel, ni individual, grupal, regional, nacional, ni -menos aun- internacional. Los burócratas que de ello presuman no son más que soberbios ignorantes pretenciosos, como bien los describió en la obra antes citada el fenomenal Friedrich A. von Hayek.


[1] Alberto Benegas Lynch (h), "A propósito del conocimiento y la competencia: punto de partida de algunas consideraciones hayekianas". Disertación del autor en la Academia Nacional de Ciencias Económicas el 18 de junio de 2002, pág. 7

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com

LUIS FUENMAYOR TORO, EL CHAVECISMO Y LAS UNIVERSIDADES


Fui actor de excepción de cómo comenzó el desarrollo de las relaciones entre el chavecismo gobernante y las universidades venezolanas. Presencié las contradicciones iniciales dentro del gobierno, entre quienes instrumentamos una relación de crecimiento y desarrollo de las más altas instituciones del conocimiento en el país, y quienes sucumbían ante la tentación autoritaria, todo ello en un escenario donde se debió enfrentar sin ambages los vicios e insuficiencias de las instituciones y aquellos intereses gremiales y sindicales que no estaban en sintonía con el bienestar académico. Fue una lucha interna fuerte, que debió enfrentar la ignorancia y desconocimiento del sector universitario, los prejuicios de la mayoría del gobierno; la ambigüedad mal intencionada presidencial, las ambiciones de funcionarios con buen currículo académico y las de muchos trepadores de la política.

La toma del Consejo Universitario de la UCV, en 2001, fue el suceso que expuso todas las contradicciones de aquel momento en la materia, las cuales siguieron presentes con los gobiernos de Chávez y han continuado con Maduro. Mientras la Vicepresidente Adina Bastidas incitaba las agresiones del M-28 y otras minorías, el ministro Héctor Navarro y la Dirección de la OPSU se colocaron al lado de los universitarios y la universidad. A pesar de la violencia, los usurpadores, quienes por lo menos eran estudiantes de la UCV, terminaron siendo expulsados del campus por una acción masiva de

estudiantes y profesores. El caso acaba de repetirse en la Universidad de Carabobo durante las elecciones estudiantiles, coordinado y financiado por el grotesco gobernador Lacava, con el uso de mercenarios armados y bajo la dirección de Diosdado Cabello. El fracaso fue de nuevo el resultado.

El problema central ha sido que el gobierno, pese a todo el poder y los recursos que llegó a tener, no ha podido tomar el control político de las universidades. Sabe que no gana ninguna elección que se realice en estos centros, entre otras cosas porque no tiene al interior de los mismos ningún liderazgo estudiantil ni profesoral. Modificó la Ley Orgánica de Educación violentando la Constitución, pero no ha podido instrumentar los cambios que para siquiera pensar en participar electoralmente con alguna posibilidad de éxito. En consecuencia, ha suspendido a través del TSJ la realización de las elecciones de cogobierno desde hace una década, en espera de condiciones para la toma del control institucional. Hay por ahí uno que otro espécimen que, sin ningunas credenciales, aspiran a ser rectores, pero requerirían de la intervención de las instituciones y de ser designados.

Al chavecismo en general, y también al gobierno de Maduro, no le gustan las universidades, rechazan la academia, no la entienden y la sienten muy lejana. Han fracasado en ellas o no han podido ingresar a sus aulas, pero no por exclusión social como estereotipadamente dicen, sino por no tener motivación al estudio ni gustarles la superación que depende del esfuerzo permanente. Son gente iletrada, profundamente ignorante y con grandes

prejuicios y limitaciones. Se sienten bien en la mediocridad, rechazan la excelencia, les gusta el facilismo, no quieren empleo formal complejo y bien remunerado, prefieren la chamba juvenil. Piensan en una venta de empanadas cuando les hablas de industrialización y les encanta cultivar en azoteas y criar pollos y conejos en apartamentos. Disfrutan con los saberes populares y ancestrales, los espíritus de la sabana, los paleros, y rechazan el conocimiento científico y tecnológico.

Quizás Diosdado, desde la ANC, quiera promulgar la Ley de Universidades que Chávez echó para atrás, cuando lo convencieron los pocos académicos que le quedaban. Lo de la Universidad de Carabobo puede ser un globo de ensayo, para estudiar la reacción de la gente y decidir si asumen la intervención definitiva, por la calle del medio, de las instituciones académicas. Puede también ser una carta en el juego político interno del gobierno, en su enfrentamiento con Maduro. Hay que estar atentos.

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@yahoo.com


domingo, 18 de noviembre de 2018


    ********ACTUALIZACIÓN HOY DOMINGO 18-11-2018 DE********             EL REPUBLICANO LIBERAL 
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CARLOS ALBERTO MONTANER, LA PROPIEDAD NO ES UN ROBO, ES UN DERECHO HUMANO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
“Se comienza por declarar impotente al individuo y se concluye por justificar la intervención de la sociedad en su acción. Destruyendo la libertad, sujetando sus pensamientos, sus más íntimas afecciones, sus necesidades, sus acciones todas”. Mayor General Ignacio Agramonte Ésta es una magnífica oportunidad de abordar el tema de la propiedad. La estructura de poder en Cuba, incluido Raúl Castro, sabe que se equivocó totalmente al suscribir el comunismo, especialmente desde 1968, cuando Fidel Castro decretó la “ofensiva revolucionaria” y fueron confiscadas hasta las herramientas ... más »

BEATRIZ DE MAJO, LA BUENA HORA DE GUSTAVO PETRO. COLOMBIA EN CÁPSULAS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Una importante transformación se ha producido en el seno del grupo revolucionario que acompaña a Gustavo Petro en medio de la campaña sin cuartel que este libra por hacerse de la Presidencia colombiana cuando a Ivan Duque le toque entregar la banda presidencial. Posibilidades ciertas de convertirse en huésped del Palacio de Nariño tiene, por variadas razones. La primera es que la votación obtenida por esta ficha de las izquierdas colombianas fue muy significativa en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Apenas 4 puntos menos que Duque y con una cifra porcentual muy el... más »

LUIS "BALO" FARÍAS, “EL PUEBLO DECIDE”

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
* Proclama del Táchira para Venezuela y el Mundo* Desde el Táchira, gentilicio pionero de insignes iniciativas nacionales, proclamamos, a los venezolanos dentro y fuera del país y al mundo, nuestro irrevocable propósito constitucional, de luchar por el rescate de la libertad y la democracia de Venezuela y convocarnos para emprender esta magna gesta liberadora, ante quienes traicionan y esclavizan nuestra patria bajo el yugo de la opresión a un pueblo noble y generoso, pionero de libertad. El grave problema nacional trascendió al mundo y en especial a la comunidad latinoamericana ... más »

SOLEDAD MORILLO BELLOSO, DEJEN DE MIRARSE EL OMBLIGO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Todavía no he leído ni escuchado ni un solo argumento de peso que me convenza que sin negociación vamos a llegar a parte alguna. Y miren que lo busco por todas partes. Yo leo a todos, escucho a todos. Lo voy a decir sin medias palabras: tenemos que presionar a políticos, organizaciones, influenciadores, consultores y ciudadanos para que entiendan y acepten que, unidos, en bloque, hay que iniciar un proceso de negociación. No de diálogo, no de intercambio de ideas, no de tertulia o conversadera. *Negociación*. Cada día que pasa sin que se emprenda un proceso de negociación, el país... más »

EDUARDO RIVEROS QUIROZ, LOS ESCUDEROS VENEZOLANOS DE BOLSONARO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
La irrupción de Jair Bolsonaro ha generado múltiples reacciones en Venezuela, desde la euforia hasta el susto, distancia y miedo de factores ligados al poder, algunos de gobierno y otros de “oposición”. Pero el fenómeno Bolsonaro también tuvo protagonistas a venezolanos, nos referimos a Eduardo Bittar y Roderick Navarro, líderes del movimiento Rumbo Libertad, quienes incluso fueron recibidos horas después por el mismo ganador de las elecciones de Brasil en su casa, que más que una anécdota es una señal fuerte del reconocimiento del nuevo líder del gigante amazónico hacia estos jóv... más »

LUIS UGALDE, TRES EN UNO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Necesitamos concentrarnos en dos o tres razones que expresen el sentir profundo de los venezolanos, unirnos y movilizarnos para producir la salida del régimen dictatorial e impedir su continuidad con otro período presidencial ilegítimo. Movilizados con la esperanza activa de vida libre, justa y democrática en Venezuela. El cambio no vendrá ni de la pasividad ni de grupos y grupitos de pequeños intereses que acentúan sus diferencias del resto y -para regocijo del gobierno- impiden una unidad superior indispensable para salvar a esta Venezuela que se nos muere. Proponemos tres razone... más »


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sábado, 17 de noviembre de 2018

CARLOS ALBERTO MONTANER, LA PROPIEDAD NO ES UN ROBO, ES UN DERECHO HUMANO


 
“Se comienza por declarar impotente al individuo y se concluye por justificar la intervención de la sociedad en su acción. Destruyendo la libertad, sujetando sus pensamientos, sus más íntimas afecciones, sus necesidades, sus acciones todas”.

Mayor General Ignacio Agramonte

Ésta es una magnífica oportunidad de abordar el tema de la propiedad. La estructura de poder en Cuba, incluido Raúl Castro, sabe que se equivocó totalmente al suscribir el comunismo, especialmente desde 1968, cuando Fidel Castro decretó la “ofensiva revolucionaria” y fueron confiscadas hasta las herramientas de los zapateros.

Entonces, unas 60.000 microempresas, casi todas familiares, pasaron a ser operadas por el Estado, con todo lo que ello tiene de ineficiencia y desidia. La situación, que ya era catastrófica, se agravó hasta la desesperación. La Isla se convirtió en el país más comunista del planeta y así le ha ido a esa pobre nación.

Hoy, quienes erraron y traicionaron la revolución colocándola bajo la advocación del marxismo-leninismo y la dictadura, tratan de enmendar el desastre, pero no saben cómo hacerlo. Han convocado a una nueva Constituyente, pero no permiten que los intelectuales y artistas afines, agrupados en la UNEAC, muchos de ellos aparentemente partidarios de la Revolución, participen en las discusiones. Les temen a las ideas no controladas.

Ni siquiera se atreven a elegir el camino chino o el vietnamita (cero libertades políticas y abundante propiedad privada). Los paraliza el fantasma de Fidel Castro. ¿Qué hubiera hecho o dicho el Máximo Líder? Durante más de medio siglo abdicaron de la facultad de pensar con cabeza propia y ya no saben cómo hacerlo. Tienen la certeza de haber destruido los fundamentos de una sociedad, pero carecen del coraje de admitirlo.

Comencemos.

La primera persona que declaró que algo era suyo no cometió un delito. Lo que afirmaba que le pertenecía, probablemente así era. Quien arrancó una fruta o mató a un animal para comérselo, sintió que eran suyos. Había invertido su propio esfuerzo y tiempo en lograrlo.

Entre los mamíferos superiores dedicados a la cacería se repite la tendencia. La criatura alfa que dirige la manada, captura y mata a su presa, sacia su apetito y luego deja los restos, que a veces son abundantes, a los miembros de su grupo.

Ese es el comienzo remoto de la prosperidad y el progreso: la propiedad. La propiedad podía ser privada, de un individuo o de una familia, del grupo o del Estado, pero alguien debía asumir la posesión del bien.

¿Es la propiedad un robo?

“La propiedad es un robo”, escribió Pierre Joseph Proudhon en 1840.

Era una frase para epatar a la burguesía, pero se trasformó en un juicio moral compartido absolutamente injusto. La propiedad, por el contrario, es un elemento clave en cualquier sociedad. Otras personas respondieron a la frase de Proudhon agregando que el verdadero robo era apoderarse de unos bienes por los que no habían luchado.

La propiedad privada, en cualquiera de sus formas, es una manera objetiva de remunerar a los emprendedores, lo que a veces no está reñido con el altruismo. Bill Gates dedica el 90% de su inmensa fortuna a ejercer la caridad por medio de su fundación. Y si EE.UU. es una nación extremadamente rica y poderosa, es porque ha alentado la labor de los emprendedores: los Edison, los Ford, los Steve Jobs de este mundo.

La democracia liberal no les encuentra inconvenientes a los emprendedores y mucho menos le teme al éxito económico que pueden obtener. Es al revés: son los empresarios que fracasan los que destruyen el capital. Los triunfadores lo crean y todos nos beneficiamos de ellos directa o indirectamente.

Directamente, se benefician los trabajadores que devengan un salario, los consumidores que obtienen un bien o un servicio que valoran positivamente, o los accionistas que ven cómo se multiplica el precio de sus acciones al tiempo que reciben dividendos.

Indirectamente, se beneficia el conjunto de la sociedad con el pago de impuestos de estos empresarios. ¿Para qué arriesgar el capital colectivo en una empresa pública, cuando recibimos el 20 o 25% (o más) de los beneficios de las empresas privadas? Si ganan, ganamos todos. Si pierden, pierden ellos, los capitalistas.

En los Estados bien administrados, sin corrupción o amiguismos, esos beneficios se convierten en escuelas, alcantarillados, electricidad, puentes y otras obras de infraestructura que multiplican la eficacia de los empresarios privados.

Por otra parte, sabemos que la empresa pública suele ser una fuente de corrupción, de clientelismo y de pérdidas de recursos. Por eso, entre los criterios empleados por la Unión Europea para admitir a las naciones ex comunistas que llamaron a sus puertas, estuvo que privatizaran todas las empresas en manos del Estado. Fue una sabia medida.

La discusión sobre las virtudes y defectos de la propiedad privada o pública es muy antigua y desde entonces no se ha terminado de debatir. Los griegos tuvieron dos modelos clásicos: Esparta y Atenas. La sociedad espartana era un apéndice del Estado. El Estado ateniense, en cambio, era un apéndice de la sociedad. Platón era un defensor del modelo estatista espartano. Aristóteles, del modelo liberal ateniense.

Aristóteles afirmaba algo que todavía es un razonamiento correcto: cuando todo es de todos, nada es de nadie. Nadie se responsabiliza con el mantenimiento de los bienes comunes y es inevitable la decadencia.

En las ciudades cubanas, especialmente en La Habana, el señalamiento de Aristóteles es absolutamente claro. ¿Por qué, después de seis décadas de comunismo, las calles, los parques, las viviendas están destruida como si hubieran sufrido un bombardeo? Porque nada era de nadie, y porque las decisiones sobre el mantenimiento de esas infraestructuras eran tomadas por unos apparatchicks remotos que carecían de un interés directo en los bienes.

En donde existe propiedad privada, los dueños quieren preservarlas y aportan una parte de sus ahorros a estos fines. Yo adquirí en Madrid un hermoso piso construido en 1807 sobre los muros de donde había vivido y donde murió Cervantes dos siglos antes. Mi familia y yo vivimos diez años en esa vivienda. Luego la vendimos. La casa se mantiene en perfecto estado, pese a los defectos de la construcción original.

La “plusvalía”

Marx hablaba en Das Kapital de “la acumulación primaria de capital” como una forma de despojar a los trabajadores de lo que les pertenecía. Esta operación de despojo es la raíz de su teoría de “la plusvalía”, un error conceptual que muchas personas continúan propagando. La plusvalía era esa diferencia entre lo que vale el trabajo de una persona y lo que realmente le pagan. El capitalista se queda con la plusvalía y acumulaba más capital.

Hasta que, en su propia época, Eugen von Böhm-Bawerk, de la Escuela Austriaca de economía, definió esa diferencia como un premio que, a veces, recibían los inversionistas por arriesgar su capital generando bienes o servicios que las personas podían o no adquirir. Cuando uno sabe que las empresas de nueva creación fracasan un 75% de las veces, advierte que Marx estaba minuciosamente equivocado.

Cuando uno sabe que una deriva de la regla de Pareto, esa que establece que apenas el 20% de los productos que se ofertan alcanzan el 80% de las ventas, advierte que Marx no tenía una idea muy clara de cómo se creaba la riqueza o cómo se perdía.

Estaba tan afianzada la definición marxista de la plusvalía que recuerdo en Moscú, durante la transición a la economía de mercado, a un excamarada que a voz en cuello justificaba los atropellos y la corrupción con la hipótesis que se trataba de “una forma de acumulación primaria de capital”. Había dejado de ser marxista, pero no podía alejarse del razonamiento fundamental del fundador de la secta.

La plusvalía era algo tan esencial en el pensamiento de Karl Marx que cuando éste muere, en 1883, en la despedida de duelo que le hace Friedrich Engels, su amigo del alma y del bolsillo, quien mejor conocía su obra, afirma que al pensador alemán se le deben dos hallazgos clave para la humanidad: la plusvalía y el materialismo dialéctico. Dos errores –agrego– basados en dos ilustres pensadores también equivocados: David Ricardo con su “teoría del valor”, donde se origina la hipótesis de la plusvalía, y Georg Hegel, punto de partida del materialismo dialéctico.

¿Hay algún asidero que demuestre el carácter de “derecho natural” de la propiedad. Creo que sí. Las personas son capaces de dar la vida por lo que les pertenece o por lo que creen que les pertenece. Están dispuestas a matar o morir por adquirir ciertos bienes. No hay nada más humano que defender “lo nuestro” con los dientes. Así como también protestar contra cualquier “agravio comparativo” en la posesión de los bienes.

Egoísmo y altruismo

No obstante, frente a ese “derecho natural” a la propiedad, quienes se oponen a ella no sólo opinan que ahí radica el inicio de las actitudes egoístas que dan lugar a sangrientas querellas, sino que existen determinadas personas que muestran su disposición a compartir los bienes en comunas, cooperativas y otras formas de propiedad colectiva.

Eso en gran medida cierto. Nadie debe dudar que hay algunas personas extremadamente solidarias que se sienten moralmente compensadas en sociedades igualitarias en las que no existe la propiedad privada. La Madre Teresa es un buen ejemplo. Al Dr. Albert Schweitzer le concedieron el Premio Nobel en 1952 por haber dedicado su vida al bienestar de las personas más pobres y enfermas del planeta.

El problema surge cuando se les trata de imponer a todos los seres humanos lo que parece ser la tendencia de una minoría. Esto suele ocurrir en las sociedades colectivistas. Al fin y al cabo, la “dictadura del proletariado” fue proclamada por el propio Marx y durante los 74 años que duró el experimento de la URSS todo lo que se consiguió fue endurecer la represión hasta que que resultaba obvio que no se trataba de un fenómeno temporal, sino que el carácter contra natura del sistema requería de la mano dura y los gulags para poder prevalecer.

Afortunadamente, la “democracia liberal” ha resuelto ese dilema autorizando todo tipo de propiedad, siempre que la vinculación sea libremente escogida por los ciudadanos. En Israel, España o EE.UU., en cualquier “democracia liberal”, las personas pueden acceder a una cooperativa, sumarse a una comuna, poseer una empresa por acciones o tener una empresa personal o familiar. La afinidad puede ser religiosa, ideológica, étnica o de cualquier índole. Lo esencial es la existencia de libertad para elegir y cumplir con las leyes.

¿Es mejor o peor la propiedad colectiva o la privada en cualquiera de sus formas? A mi juicio, y al de cualquier observador que no vea los resultados a través de los anteojos ideológicos, le privada es infinitamente mejor.

Es mejor, en la creación de riquezas. Ahí están los ejemplos de las dos Alemania y las dos Corea para demostrarlo.

He utilizado el ejemplo decenas de veces: los mismos ingenieros alemanes que en Occidente fabricaban los Mercedes Benz, en la Alemania Oriental creaban los Trabant, y apenas lograban alcanzar el 50% del per cápita de los occidentales. Los de la Alemania comunista, ante la competencia, habían creado un muro en Berlín y dado órdenes de disparar a matar para evitar que sus ciudadanos continuaran huyendo del “paraíso del proletariado”.

En 1953, cuando terminó la Guerra de Corea con un precario armisticio, los surcoreanos, esencialmente la zona agrícola de la Península, tenían los niveles de pobreza de Honduras. Los del norte, los colectivistas, en cambio, contaban con una base industrial muy afectada por los bombardeos, pero con una tradición de éxitos indiscutible. Hoy los surcoreanos alcanzan la riqueza de Holanda y es la tierra de Samsung, Kia, Hyundai y un honroso etcétera. Los del norte tienen el per cápita de Honduras y han provocado hambrunas que han matado a dos millones de personas.

Es bastante evidente: la propiedad no es un robo. Es un derecho humano que a todos nos conviene que exista.

Carlos Alberto Montaner
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