miércoles, 30 de octubre de 2019

INDIRA URBANEJA: LAS BRISAS DE AMÉRICA

Soplan brisas huracanadas en nuestra América. De forma repentina abrimos los ojos y con asombro vemos la región incendiada una vez más; es como si la memoria corta nos hace olvidar que en América Latina no hemos aprendido a cerrar ciclos y las crisis siempre se repiten de la misma forma. La gran diferencia es que ahora suceden con mayor rapidez e intensidad; los medios de propagación son más sofisticadosy permiten interconectar a las personas en tiempo real.

Golpes de Estado, regímenes totalitaristas; torturados, muertos y desaparecidos; si observamos nuestra historia común, conseguiremos que son episodios repetidos, literalmente padecemos la maldición de Sísifo.

A pesar de toda la riqueza material y humana que posee la región, todavía no logramos superar los males de siempre. Corrupción, desigualdad, pobreza y violencia; partidos carentes de institucionalidad y políticos sin ética; democracias débiles y gobernantes desconectados de las demandas de su gente; son flagelos que mutan y sobreviven.

Sin aprender la lección, la región ha vivido de culpa en culpa. Unos culpan de nuestras desgracias al capitalismo, a Estados Unidos, la CIA y la Doctrina Monroe; otros al comunismo, el socialismo, los Castro, Chávez y Maduro.

Los recientes e inesperados estallidos sociales, en países con aparente democracia y progreso, han provocado que un amplio sector de la política y la sociedad, tanto en América Latina como en otras latitudes, endosen al Foro de Sao Paulo la inestabilidad de la región. Me sorprende que hablan de la influencia castrocomunista como un descubrimiento novedoso, ignorando que son 29 años de una “cofradía” que nunca ha ocultado sus planes, ni sus pretensiones; ¿qué estaban haciendo mientras esto se consolidaba?

La pugna por el poder y el control geopolítico no debe sorprendernos, lo malo es que en medio de esa disputa se encuentran los ciudadanos que realmente luchan por la reivindicación de sus demandas; lamentablemente, estos terminan siendo manipulados y utilizados, siempre es el pueblo el que pone los muertos para que otros lleguen a la cima.

Nuestra región tiene rato ardiendo. Venezuela, Nicaragua, Honduras; ahora se suma Perú que continúa maniobrando; Ecuador todavía inestable; Chile tratando de sobreponerse; Bolivia sigue por definirse; Colombia mantiene un profundo malestar social, el acuerdo de paz parece estar perdido y llegaron a unas elecciones regionales con más de siete candidatos muertos.

Ahora se suman las recientes jornadas electorales, las cuales dejan una incógnita sobre el reacomodo del juego geopolítico regional. Bolivia depende del reconteo, pero la OEA y la ONU, por fin de acuerdo, piden una segunda vuelta. Colombia le dice no a Uribe, le entrega Bogotá a la centro-izquierda y una alcaldía a un ex combatiente de las FARC. Uruguay irá a una segunda vuelta, pero todo indica que el Frente Amplio la tiene difícil. Argentina le vuelve a decir sí a la izquierda, sí a los Kirchner, sí al Foro de Sao Paulo.

Como si fuese poco, nos está arropando la globalización, un fenómeno que influye en el comportamiento de las sociedades, trasciende al tema económico y toca con mucha fuerza el flujo de la información e interconexión. En este sentido, las redes sociales desempeñan un papel crucial como parte de la llamada Guerra de 5ta Generación, en la que los ataques son directos, masivos, inmediatos, sin fronteras, sin límites.

Lo que estamos viendo en América Latina no está aislado de lo que sucede en Hong Kong, Francia, Barcelona o Líbano. “La ira ciudadana” se está convirtiendo en un fenómeno global que, desde mi percepción, anuncia el inicio del fin de las fórmulas tradicionales de gobernar. El mundo acelerado de hoy demanda nuevas formas de gobierno que posean mayor flexibilidad, compromiso, transparencia, inclusión y conexión con los gobernados; los ciudadanos no quieren que les impongan medidas y luego se les consulte, quieren ser considerados antes de la acción.

El escenario, por ahora, no luce optimista. Muchos nos preguntamos, si estas son las brisas, ¿cómo será el vendaval? Es urgente que los líderes y activistas de la región comiencen a pensar y trabajar en un nuevo modelo de entendimiento e integración regional que trascienda al tema ideológico, de lo contrario nunca tendremos estabilidad en América Latina. Le corresponde a Estados Unidos, como el buen hermano mayor, mejorar sus estrategias para no profundizar los conflictos, sino ayudar a resolverlos.

Hablando de la región, no quiero pasar por alto:

Donald John Trump ha salvado, por esta vez, a nuestra empresa Citgo Petroleum Corporation de un posible embargo por parte de los tenedores del Bono Pdvsa 2020.Se enfrentó al capital, a Wall Street, a sus colegas o colleagues, como se dice en inglés. Para unos salvó a Juan Guaidó, para mí solo fue consecuente con la estrategia que, hasta ahora, como administración ha apoyado y defendido. Cabalístico o no, la oposición tiene hasta el 22 de enero para resolver, justo un día antes de cumplirse un año de la autojuramentación.

Bolivia nos enseña que el debilitamiento de las instituciones está relacionado con el juego del poder. Cuando complaces mis intereses te respeto, cuando no lo haces te destruyo. Este es el caso de Luis Almagro, quien sufrió la voracidad de sectores radicales de oposición cuando visitó Bolivia y se reunió con Evo Morales. Resulta que, gracias a la presencia de la OEA, se levantó la bandera roja sobre el proceso electoral boliviano. La pregunta incómoda: ¿se disculparán y revertirán sus planes de querer sabotearle la reelección a Almagro? Así son.

Los chilenos no podrán borrar tan fácilmente de su memoria a los más de 20 muertos, 2.800 detenidos y 600 heridos que hasta hoy deja la jornada de protestas. Muchos le vieron nuevamente la cara a la bota militar, una dura escena para un país que todavía intenta superar las heridas de la dictadura.

Indira Urbaneja 
@indiurbaneja

ELIDES J. ROJAS L.: LO QUE EL CHAVISMO SE LLEVÓ

Como la famosa película, y como si también Venezuela hubiese pasado por varios años de guerra, la era chavista se comió a colmillo limpio un montón de cosas que formaban parte de lo cotidiano de la vida nacional. No se trata de asuntos trascendentes, pero que sí forman parte de la vida de cualquier país, de su día a día, de su devenir. Pero llegó el chavismo y destruyó una forma de vida. Dinamitó la normalidad. Veamos algo de lo que constituye el barbarazo chavista.

* Recoge los peroles y a los muchachos. Salimos esta misma noche para pasar el fin de semana en Choroní. Arrancamos a eso de las 11 de la noche, rodamos unas horas y llegamos a eso de la 2 de la madrugada a Puerto Colombia, luego de pasar por la autopista y la carreterita del Parque Pitier. Tenemos sábado completo y regresamos igual el domingo en la noche. Todo seguro y sin problemas.

* Este domingo nos vamos todos, como hacemos dos veces al mes, para el restaurante de carne de Las Mercedes. Punta trasera al horno para cuatro, arepitas, crema, yuca frita y sancochada, un par de whisquis y la infaltable botella de vino tinto.

* Los muchachos están como aburridos en el colegio y están echando demasiada broma. Vamos a inscribirlos en fútbol, teatro y música como cátedras extras. No son tan caras. A Linda la inscribimos en canto y danza clásica. Llamamos mañana al colegio.

* Sabes que este carro, que salió muy bueno, ya tiene tres años y ya me tiene como aburrido. El lunes voy a la agencia a buscar un perol nuevo. Una verdadera mantequilla. Doy parte de la inicial con la venta del carro “viejo”, completo con algo de ahorros y quedo pagando una tontería por tres años en cómodas cuotas. Y carro nuevo otra vez.

* Voy a pedir un préstamo al banco para terminar la piscina de la casa. Ahí quedó el hueco después del golpe de los militares comunistas contra Carlos Andrés Pérez. Pero ya pasó el enredo. Están bien presos y aquí no va a pasar nada.

* Esta semana nos vamos para Caraballeda. Tenemos un mes sin bajar a La Guaira. Hay que estrenar el bote que trajimos de Aruba. Es pequeño pero muy funcional. Y aceptaron bolívares como forma de pago.

* Vamos a Disney en agosto. 15 días en los parques y una semana en Miami Beach. Listo. Mañana voy a la agencia para comprar el paquete que incluya todo. Aprovecharemos el crédito en bolívares pagadero en 6 meses. Y llevamos al perro.

* El sábado me voy en la mañana a Wilco. Ya está por llegar diciembre. Compraré unos tres trajes italianos buenísimos y media docena de camisas de seda poderosísimas con sus corbatas de combinación. Ya viene la rutina de todos los años.

* Margarita, vamos a cambiar la cocina. Tiene unas manchas y las gavetas están descuadradas. Llámate a la empresa italiana que tiene cuñas en televisión. Es buenísima y son muy responsables. Me sobran unos bolívares de las utilidades.

* Épale. Vamos a caerle a la carne el domingo. Yo llevo tres cajas de cerveza y tú te mandas con el solomo y la yuca. Pedro, el pollo y Juan, el cochino y los chorizos. Me quedaron tres botellas de whisqui del cumpleaños de Jorgito. Ahí completamos con el vino que está guardado desde Semana santa.

* No me prende el carro. La batería pasó a mejor vida. Esto es rápido. Voy a la bomba de la esquina con la carrucha, la compro y la monto yo mismo. En un momentico listo.

* Me están ofreciendo una planta eléctrica y un tanque de agua con su bomba. Están locos. Qué vamos a hacer con eso. No voy a gastar plata en esa bobería. Aquí siempre hay agua y luz.

* La abuela amaneció con fiebre. El médico le mandó unos medicamentos importados de laboratorios alemanes. Nada. Ya los compré en la farmacia de la esquina. El doctor dijo que lo más importante es el antibiótico. Fue lo primero que compré.

Todo se acabó. Pero tenemos patria. Y Chávez vive. Y Maduro baila salsa buenísimo. Y Cabello es un orador que deja en el piso a Rómulo Betancourt. De eso vivimos. Aire rayado y hielo raspado.

Elides J. Rojas L.
elidesr@gmail.com
Twitter: @ejrl

AGUSTÍN LAJE: REBELIÓN CHILENA NI ESPONTÁNEA NI TRANSVERSAL

El ataque a las instituciones chilenas es un ataque esencialmente de tipo izquierdista

La política no tiene que ver simplemente con urnas, votos, discursos y partidos políticos. (En América Latina acostumbramos a equiparar crisis económicas con crisis políticas, en el sentido general de que las primeras desencadenan las segundas. Por eso la propia noción de crisis nos remite, casi automáticamente, a gráficos y números; a complejos cálculos que un desfile de economistas tratan de resumir por televisión; a inflación, desabastecimiento, corridas bancarias, desempleo, pobreza. Esa, pues, es la fisonomía de una crisis en el imaginario colectivo latinoamericano.

Ahora bien, nada de eso ocurre realmente en Chile, sencillamente porque la crisis no es económica, sino estrictamente política e ideológica. Y esto debe ser tenido en cuenta a partir de las variables macroeconómicas que posicionan, no por nada, a Chile como el país más desarrollado de la región gracias al modelo que hoy precisamente se impugna: crecimiento promedio anual del 3,7 % en las tres últimas décadas, incremento del PIB per cápita de 4.000 a 28.000 dólares en las últimas cuatro décadas, reducción de la pobreza del 53 % al 6 % en ese mismo lapso, inflación actual virtualmente inapreciable, una movilidad social envidiable, caída del coeficiente de Gini desde los ’80 a hoy, etcétera.

Si en nuestro imaginario colectivo son las crisis económicas las que desatan las crisis políticas, ¿en qué medida una crisis política se desata si no es a través de una crisis económica? Fundamentalmente, a través de una crisis de legitimidad respecto de la totalidad del sistema. Y estas son, sin dudas, las crisis más corrosivas, porque no se solucionan con un nuevo plan económico o con una reforma puntual, sino con una reestructuración radical, o bien de las expectativas sociales respecto de esa totalidad, o bien con el derrumbamiento de la totalidad como paso previo para rearmar un nuevo sistema: y a eso es lo que llamamos, desde luego, revolución.

¿Hay una revolución, pues, en Chile? No en sentido estricto. Por ahora hay insurgencia y rebelión. La revolución es el paso siguiente, en el que las grietas del sistema interpelado se ensanchan de tal manera que toda la estructura termina de caer. Y eso, por el momento, no ha pasado. En términos marxistas, podríamos decir que lo que hoy vemos en Chile todavía acontece al nivel de la superestructura política, jurídica, cultural e ideológica, pero que está apuntando a dar un salto cualitativo hacia la estructura económica como fin último.

La peculiaridad de la actividad revolucionaria al nivel cultural es que demora en brindar frutos lo que demoran las generaciones en adoctrinarse. Y en Chile, claro está, la izquierda domina el sistema cultural (escuelas, universidades, medios de comunicación y farándula) desde hace muchos años ya. Personalmente, he dictado conferencias en colegios donde hacía algunos días habían estado enseñando las ideas de Antonio Gramsci dirigentes comunistas como Boric y Jackson, quienes a su vez han sido formados por Mouffe y Laclau en recurrentes visitas de estos a Chile. Estoy hablando, en el caso que me tocó vivenciar, de un colegio de clase alta del sur del país. Y personalmente, también, me tocó vivir al menos tres actos de censura en universidades chilenas, que cancelaron mis conferencias con menos de 24 horas de antelación.

Entiéndase lo que se quiere decir: si se advierte la composición sociocultural de los manifestantes chilenos, podrá advertirse que no estamos, en efecto, frente a una revolución proletaria ni mucho menos. Es el estudiantado de clase media, media alta y alta el que protagoniza la revuelta. Y la revuelta no es el fruto de crisis económica alguna, sino de una crisis de legitimidad del sistema que hizo de Chile el país más próspero de la región, que viene siendo cuidadosamente trabajada desde hace muchos años en aquellos que, por fin, están listos para salir al campo de batalla.

Ahora bien, la crisis política chilena no es simplemente una crisis de legitimidad, sino que además es el producto de un contexto político internacional bien preciso, en un momento en el que la izquierda populista se rearma en la región tras el punto de inflexión que significó la victoria de AMLO en México y el armado del llamado Grupo de Puebla.

Al respecto, existe una tendencia tan estúpida como infantil de considerar que toda variable geopolítica es parte de una “teoría de la conspiración”. Y es que la política no tiene que ver simplemente con urnas, votos, discursos y partidos políticos: esto es, en todo caso, lo que se ve de la política. Pero hay una dimensión de la política (quizás la más política de sus dimensiones) que no se coloca a la luz del día: servicios de inteligencia, infiltraciones, interceptaciones, carpetas reservadas, etcétera.

El éxito de la revuelta chilena descansa, precisamente, en su apariencia de “espontaneidad”. Sustraído de toda conexión política-internacional, de toda evaluación de intereses foráneos, de toda determinación de relaciones de fuerzas entre naciones, el conflicto chileno se define a sí mismo como la autodeterminación de un “pueblo” que “transversalmente” decidió “decir basta” (sin saber muy bien a qué). En otras palabras, el éxito de la revuelta descansa en la imbecilidad colectiva que gusta de épicas de cartón diseñadas para imbéciles.

“Vamos mejor de lo que pensábamos. Y todavía lo que falta. Estamos cumpliendo el plan. Foro de San Pablo, estamos cumpliendo el plan, ustedes me entienden”, decía Nicolás Maduro al ser señalado como responsable de la violencia en Ecuador y en Chile. Diosdado Cabello, por su parte, hablaba de la “brisa bolivariana que recorre la región”. Por eso mismo el Comunicado de la Secretaría General de la OEA del 16 de octubre de este año, que decía expresamente que “las actuales corrientes de desestabilización de los sistemas políticos del continente tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivarianas y cubana, que buscan de nuevo reposicionarse”.

¿No entran a diario cientos de venezolanos a Chile, que huyen de la pobreza de su país? ¿Cuán difícil es meter venezolanos con “otro tipo” de intereses? ¿E incluso cubanos? ¿O acaso no son las fronteras chilenas tan porosas como Bachelet las dejó? Llegan, además, refuerzos de otros países. Los dirigentes del Frente de Izquierda de Argentina, Gabriel Solano y Romina Del Pla, por ejemplo, anunciaron en sus redes sociales que estaban viajando ahora mismo a Chile “para apoyar la rebelión del pueblo chileno”. Y a ello hay que sumar el movimiento indígena organizado, los grupos feministas, los lobbies LGBT y todos los movimientos sociales que la izquierda, con gran astucia, ha estado formando durante décadas a partir de la teoría de la hegemonía laclauniana.

Porque en esto hay que ser bien claro. El ataque a las instituciones chilenas es un ataque esencialmente de tipo izquierdista. Desde luego que los idiotas útiles abundan, y parte del éxito de la presunta “transversalidad” y “espontaneidad” alegada reside precisamente en atraer como con un imán a personas que no saben lo que hacen, pero lo hacen de todas maneras. Así, lo único espontáneo del caso chileno, en todo caso, es la ingenuidad de quienes pensando que efectivamente aquello es espontáneo, se suben a un tren que va marchando hacia una dirección totalmente preestablecida, pero que ellos, los ingenuos funcionales, por supuesto desconocen.

¿Y cuál es esa dirección? Todo indica que una nueva Constitución, hecha a la medida de los intereses del socialismo, que eche por tierra aquellos principios fundamentales que hicieron de Chile un país rico y próspero. Por ello las reformas económicas estatistas y los cambios ministeriales que cobardemente llevó adelante Sebastián Piñera como concesión a los delincuentes callejeros no sirvieron de nada, y las manifestaciones inmediatamente después se reanudaron. Porque lo que se ha impugnado es la totalidad del sistema, y la Constitución es el reflejo de la arquitectura política de esa totalidad.

La “centro-derecha” está pagando muy caro no haber entendido la cultura como campo de combate, y la política como realización efectiva de algo más que un gráfico de barras o una planilla de Excel. Y en este sentido, la izquierda lleva años jugando sola, metiendo goles en un arco sin ningún portero.

Agustin LajeAgustín Laje
agustin_laje@hotmail.com
@AgustinLaje

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ: EL RIESGO DE DESPOLITIZAR LA POLÍTICA.

Resulta una verdad evidente por sí misma, que mientras las sociedades avanzan los modelos políticos permanecen “atascados” en la posmodernidad con fundamentos obsoletos que “dinamitan” el puente comunicacional con los ciudadanos, al extremo que en el presente se refleja una devaluación del componente político de la política observada, por una parte, en una ausencia plena de las ideologías (conjunto de ideas que caracterizan un movimiento político) y en una crisis de representatividad de los partidos políticos tradicionales y del Parlamento (que emanó en los años 90) hasta configurar un discurso antipolitico de la política, al tiempo que la “actividad política” se ha venido enmarcando en una permanente confrontación tanto implícita como explícita entre los propios políticos con la transversal acusación que ellos solo defienden sus intereses particulares alejados de la realidad social; y por otra parte, ante el malestar ciudadano inducido por una manifiesta ausencia de ética pública y de una desmoralización del pueblo frente a la corrupción.  

Es así, que el desafecto de la población por la política partidista no emana de un ciudadano “contrario” sino desencantado y defraudado con la inoperatividad del sistema democrático alejado del pueblo y al servicio de sí mismo a la luz de una partidocracia, entendida como el fenómeno mediante el cual los órganos fundamentales del Estado se convierten en meros ejecutores de las decisiones adoptadas en la esfera de los partidos, al punto de desalentar la unión de la voluntad ciudadana y de propiciar una conexión con la denominada posdemocracia asumida como un “simulacro” de democracia donde el pueblo no ejerce poder alguno, al tiempo que se desploman los partidos políticos en razón al “desprestigio” de la política que actúa sin ambicionar cambios económico-sociales en un contexto donde la democracia ha sido “raptada” por la partidocracia. Ante tal situación, surge el deseo e inquietud por despolitizar la política fundamentándose en dos visiones: 1.- Instrumentando la corrección ética de la cultura política para reencausar (sanear) su acción, impulsando cambios profundos en la ineficiente partidocracia; y 2.- Postulando el predominio del mercado económico sin interferencias de orden político, proponiendo gobiernos tecnócratas con enfoques empresariales que conciban la gestión del Estado con una transversalidad eminentemente gerencial.  

Es de acotar, que la posmodernidad hace referencia a una ideología, y no a una época, que parte de la subjetividad de cada uno, es decir de la verdad individual razón por la cual, se sostiene, no existen verdades absolutas habida cuenta de ser consideradas totalitarias e impositivas, al extremo de afirmar que todos somos totalmente diferentes e igualmente que la política no está concentrada alrededor de partidos políticos. La anti-política, por su parte, ha de entenderse como un rechazo al supuesto que la política pueda ser utilizada para cambiar la sociedad; afirmación que conduce hacia: A.- Una despolitización (existencia de una opinión pública marcadamente pasiva, en conjunto con una muy baja participación ciudadana); B.- Una desideologización (prohibición de la crítica y la disidencia interna como expresión de debate); y C.- Un apoliticismo (conducta estratégica para alejarse del “desprestigio” que envuelve a los partidos y a la política en general).  

Desde un ángulo complementario, resulta pertinente señalar que el enfoque de lo político vinculado con un ambiente entre “enemigos” o “adversarios” que caracteriza el devenir del comportamiento partidista, está conduciendo, irreversiblemente, hacia la presencia de planes y proyectos antagónicos con identificaciones nominales en aras de una demarcación que pretende atraer voluntades a pesar de estar huérfanos de ideologías las cuales son “suplantadas” por identidades personales tal como: Castrismo, Peronismo, Chavismo y un largo etcétera, en un contexto populista (muy especialmente en Latinoamérica) que en nada se sostienen sobre propuestas concretas en función de un mejor país que incluya, al menos, una reducción de las desigualdades sociales; con el agravante que las decisiones políticas de relevancia se toman en el seno de las instituciones partidistas a pesar de su ineficacia decisional, antes de ser elevadas, como formalidad, al Parlamento o su equivalente para su “aprobación” (¿?). 

Reflexión final: En contrario a la despolitización de la política, se hace urgente y necesario recrear la confianza en la política como un instrumento de cambio para generar un proyecto colectivo nacional a la luz de un imperativo ético-político, dando por sabido que la política está signada por la presencia de relaciones desiguales de poder y dominación y por ende motivadora de confrontaciones grupales por la hegemonía del espacio social, lo cual desemboca irreversiblemente en una rivalidad entre organizaciones partidistas en función de defender sus aspiraciones sectoriales, las cuales colocan por encima de la democracia y del país. A tenor de ello, se deben hacer los mayores esfuerzos por constituir un nuevo orden colectivo en favor de una democracia que apuntale la inclusión social, la distribución equitativa de la riqueza y el poder y la aceptación de la pluralidad de ideas; so pena de abonar en favor del socialismo-comunismo al hacerlo parecer como alternativa única para alcanzar ese nuevo orden colectivo. Esa fue la puerta por donde entró electoralmente Hugo Chávez a Venezuela, y veinte años después cerca del 20% de la población (unos 5 millones de personas) se ha visto en la necesidad de abandonar el suelo patrio. 

Jesús Alexis González
jagp611@gmail.com>
@jesusalexis_gon
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BERNARD HORANDE: EL MARGINAL

En las últimas semanas he tenido la valiosa oportunidad de asistir a varias charlas y conferencias de mi querido y admirado amigo, el Dr. Manuel Barroso.

Manuel es un venezolano de primera línea. Es un experto consultor organizacional de larguísima experiencia, autor de más de diez libros, comprometido en el desarrollo y el crecimiento de las personas y empeñado en un extraordinario plan de transformación cultural del venezolano.

Manuel afirma que en una sociedad, el marginal es aquel individuo que tiene un nivel sumamente bajo de conciencia. Yo concuerdo 100% con ese análisis.

Generalmente se señala como marginales a las personas pobres, a las personas con pocos o nulos recursos económicos. Nada más lejos de la realidad: el ser marginal es un asunto mental, no una situación económica.

Los barrios y las zonas populares de Caracas y de Venezuela en general están llenos de seres con un altísimo nivel de conciencia. Por supuesto, como en todos los estratos de una sociedad, allí también hay marginales. Pero contados.

¿Qué es tener un bajo nivel de conciencia? Pues muy simple: por ejemplo, no tener conciencia sobre sí mismo. No tener principios o valores. No tener límites. No saber lo valioso o productivo o beneficioso que se puede ser para la sociedad.

Ser marginal también es no tener nivel de conciencia sobre el otro. No importarle. Llámese “el otro” su propia pareja. O sus propios hijos. O su propia familia.

Resbalarle lo que ocurre en su entorno. En su comunidad. En su propio edificio o su propia urbanización. Y por ende, no importarle el país donde vive, ni su destino.

¿Era Hitler un marginal? Sin duda alguna. Algunos lo definen como un gran líder. Nada que ver. Líder para mi es quién inspira a otros a emprender proyectos positivos para una sociedad, no quién inspira a otros al crimen.

¿Fue Chávez un marginal? Por supuesto. De marca mayor. Aunque él se autodefinía como “pata en el suelo”, realmente nunca fue pobre económicamente hablando. Pero sí mentalmente. Un tipo cuyo mejor proyecto en la vida fue llevar a Venezuela al estado en el que está no puede reflejar sino una mente marginal.

Lo que a Chávez le importaba realmente era él, su “grandeza”, su necesidad de hacer historia. Nunca Venezuela. Curiosamente pontificaba sobre “elevar el nivel de conciencia”.

Evidentemente, un sujeto que ni propia conciencia tenía, difícilmente estaría en capacidad dar el ejemplo a otros. El resultado quedó a la vista: durante buena parte de estos 20 años el nivel de conciencia no hizo sino descender en grandes capas de la población.

De marginales está lleno el régimen venezolano. Desde Maduro y Diosdado hasta altos cargos militares. Y sus entornos. Sólo piensan en su lucro, en su beneficio personal. No hay conciencia de país. Y menos “del otro”.

Ni hablar de los boliburgueses, los bolichicos, los enchufados. Pueden satisfacerse nadando en dinero. Pero son unos lamentables marginales.

Y también algunos políticos de oposición. No sólo dentro de Venezuela, ya plenamente identificados. También fuera. Algunos – a Dios gracias una minoría – han conseguido la manera de pasar estos duros años resolviéndose cómoda y económicamente. Con la excusa engañosa de estar “exilados, salvando el país”.

No saldremos bien de esta dura etapa que nos ha tocado transitar a los venezolanos si no atendemos la marginalidad en la que permanecen muchos de nuestros dirigentes, y también muchos de nuestros compatriotas.

Si no comenzamos a tomar conciencia acerca de nuestras responsabilidades para con nosotros mismos, para con los demás y para con el país, nos va a costar mucho superar esta tragedia y afrontar con éxito los retos por venir.

Bernard Horande  
bhorande@gmail.com 
@BHorande

OSCAR ARNAL: DESGOBIERNO EN LLAMAS

El dólar vuelve a dispararse. Algunos analistas opinan que pasará de los Bs. 50.000 en diciembre. Así como crece el precio del dólar crecen los de los alimentos, medicamentos y bienes y servicios. Al ver al continente sacudido por la violencia, las protestas y el saqueo, se hace evidente que estamos sentados sobre un barril de pólvora. Lo que ha sucedido en Chile, Ecuador, Perú, Bolivia y Haití ratifica que el estallido que viene en Venezuela es sólo cuestión de tiempo.  

 Para nadie es un secreto que un país que subsidia casi todo y que tiene un déficit fiscal de más de 20 puntos del PIB, muy pronto va a tener que sincerar aspectos vitales de su economía. Un ejemplo elocuente es el de la gasolina, si no se cobra sus costos mínimos, la operación se hace imposible y pronto incluso Caracas estará sin combustible como ya lo está buena parte del país. Tan solo su aumento significa un nuevo y duro golpe para todo el transporte de pasajeros y alimentos, generando la implosión que se incuba como olla de presión. Lo mismo pasa con el gas, el agua, la electricidad y bienes de primera necesidad. La cuenta regresiva ya comenzó y un régimen sin dinero va mermando en contenido y tiempo hasta las bolsas de comida CLAP, lo único que en este momento sostiene al desgobierno.  

 Un sueldo integral de Bs. 300.000 y unas pensiones de Bs. 150.000 no le alcanzan a nadie para vivir. Estamos hablando de unos 12 y 6 dólares mensuales. Cuando solo en comida se necesita mucho más del doble. Un empleado que gane el sueldo mínimo integral por lo tanto, no cuenta ni con medio dólar diario, cuando el Banco Mundial determinó en octubre de 2015 que el umbral internacional de pobreza extrema es de 1,90 dólares por día. Estamos 1,60 dólares por debajo del diario que debería pagarse a un trabajador para garantizar al menos su sobrevivencia.  

 Según el Centro para la Documentación y Análisis de los Trabajadores (Cendas) una persona para alimentarse en Venezuela necesita a diario unos seis dólares. Estamos hablando de unos dos dólares por ración de comida, comiendo las tres veces en casa, y lo que gana promedio con los 0,40 de dólares al día decretados por el Ejecutivo son unos bs. 10.000, presentando un déficit diario de cinco dólares con sesenta céntimos.  

 El desgobierno luce sin respuestas. Siempre más de lo mismo. Las cifras hablan por sí solas. La hiperinflación golpea sin piedad el bolsillo de todo aquel que no cuente con divisas, que son los únicos que pueden aguantar. Un gobierno de salvación nacional tiene que ocuparse de esto. Cambio o cambio. 

Oscar Arnal
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal 

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, MIÉRCOLES 30/10/2019

MARYHEN JIMÉNEZ MORALES: SÍ AL ESTADO Y LA SOCIEDAD PODEROSA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
Hoy más que nunca la pregunta sobre cuál es la receta perfecta para sostener y consolidar una democracia está más que vigente. Los economistas James Robinson (Universidad de Chicago) y Daron Acemoglu (MIT) nos han iluminado sobre algunos elementos que son necesarios para que las naciones no colapsen. En su bestseller ¿Por qué fracasan los países? Acemoglu y Robinson desarrollan un marco global para explicar por qué la libertad florece en algunos Estados, pero no en otros. El argumento central de la obra resalta que los países no florecen o caen por temas culturales, geográficos o d... más »

ÁNGEL R. LOMBARDI BOSCÁN: GUASÓN,UN ALMA COMO UN DESIERTO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 17 minutos
A Semprún le sirven para concluir que el horror no es el Mal, es sólo su apariencia, su maquillaje, pues el Mal, trágicamente, es "uno de los proyectos posibles de la libertad constitutiva de la humanidad del hombre". La libertad puede ser raíz tanto de la humanidad como de la inhumanidad del ser humano. Armado de esta convicción, Semprún puede aceptar la muerte en Buchenwald no en los términos mortales del régimen nazi, sino, valga la nueva paradoja, en los términos vitales de la fraternidad. La escritura o la vida es un conmovedor relato de cómo se escoge la fraternidad en la mue... más »

LUIS FUENMAYOR TORO: EL GUARALEO GUBERNAMENTAL

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 31 minutos
Inmediatamente después de la contundente derrota sufrida por el gobierno chavecista en diciembre de 2015, el amigo Luis Brito García, literato y político del régimen, señaló que al presidente Maduro no le quedaba otra que “guaralear”, para poder mantenerse en el poder y terminar su período en 2019. Posiblemente estaba pensando en la arremetida opositora que vendría, la cual incluiría con toda seguridad la convocatoria a un referéndum revocatorio presidencial, en el cual, dado los resultados adversos en los comicios parlamentarios y la ya deteriorada situación económico-social del p... más »

DOMINGO ALBERTO RANGEL: MILENIOS CHILENOS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 39 minutos
Tan inesperadas como el jonrón de José Altuve repentinamente nos enteramos que en Chile hay protestas violentas. ¿En Chile? Se suponía que el país austral era modelo y vean que también allí salen las masas a la calle, queman estaciones del metro, saquean supermercados y tiendas de electrodomésticos, en unas protestas que el ejército chileno, conocido desde Pinochet por su brutalidad… no ha podido acabar. En seguida cada quien inventa realidades inexistentes… para “explicar” de acuerdo a sus intereses. La oposiciòn maleta señala a nuestro gobierno como el master mind que desestabil... más »

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: CHILE EN LAS LLAMAS DE UNA SOCIEDAD INCONFORME

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 46 minutos
Está encerrado en su casa, casi a cuatro llaves. Desde la ventana el estrépito de las cacerolas lo estremece y las consignas desgañitadas, frenéticas y exaltadas parecen perpetuas. Dos años en Chile y jamás imaginó repetir los mismos descalabros e inestabilidades ya polvorientos en su memoria. Se grita mil veces que Venezuela vivió lo mismo, mientras los memes en las redes sociales parecen hacer mofa de esta realidad perturbadora. Los primeros días los saqueos fueron interminables. Santiago parecía una ciudad saturada por una guerra de bandos desconcertados. Más de cuarenta estaci... más »

ARIEL PEÑA: EN LATINOAMÉRICA,DEFENDER LA DEMOCRACIA ANTE EL ASALTO COMUNISTA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Si en Ecuador y Chile han habido semejantes protestas sociales, por el alza de la gasolina y los pasajes del Metro, valdría la pena preguntar: ¿por qué no hay un gran levantamiento popular en Venezuela, que tiene 5 millones de refugiados que a mediano plazo pueden ser 8 millones, con la posibilidad de que otros 4 millones de sus habitantes se pueden morir de hambre en los próximos años, si no cambia la situación política en ese país? La respuesta es muy sencilla, porque el comunismo es una bestia que mediante la tortura y crimen somete a las masas, sin importarle las calam... más »

martes, 29 de octubre de 2019

MARYHEN JIMÉNEZ MORALES: SÍ AL ESTADO Y LA SOCIEDAD PODEROSA

Hoy más que nunca la pregunta sobre cuál es la receta perfecta para sostener y consolidar una democracia está más que vigente. Los economistas James Robinson (Universidad de Chicago) y Daron Acemoglu (MIT) nos han iluminado sobre algunos elementos que son necesarios para que las naciones no colapsen.

En su bestseller ¿Por qué fracasan los países? Acemoglu y Robinson desarrollan un marco global para explicar por qué la libertad florece en algunos Estados, pero no en otros. El argumento central de la obra resalta que los países no florecen o caen por temas culturales, geográficos o de oportunidades, sino por el poder de sus instituciones. Es decir, la fortaleza de las instituciones estatales, realmente importan.

En su nuevo libro Narrow Corridor (pasillo o corredor estrecho) estos autores hacen un análisis de la historia mundial y dinámicas contemporáneas y elaboran una nueva teoría sobre cómo se alcanza la libertad y democracia. Robinson y Acemoglu sugieren que la libertad solo se consolida cuando se alcanza un equilibrio delicado entre el poder del Estado y el poder de la sociedad. En otras palabras, para que la libertad, y con ello la democracia, florezca, los países requieren tanto un Estado fuerte, como una sociedad civil fuerte. Desde su punto de vista, el Estado es fundamental para abordar temas importantes como crisis financieras, desigualdades contemporáneas y estructurales, así como para brindar seguridades sociales a los ciudadanos. En sus propias palabras: «Se necesita un Estado fuerte que controle la violencia, haga cumplir las leyes y proporcione servicios públicos esenciales para una vida en la que las personas estén facultadas para tomar y seguir sus propias decisiones».

Al mismo tiempo, los autores destacan que los países deben tener sociedades civiles fuertes para poder exigirle al Estado que rinda cuentas y para que se enfoque en alcanzar el bienestar común de la sociedad. Robinson y Acemoglu explican que «el despotismo fluye de la incapacidad de la sociedad para influir en las políticas públicas y acciones del Estado». Es por ello que, según esta obra, la democracia y la libertad, surgirá en un «pasillo estrecho», en el cual exista un balance adecuado entre un Estado fuerte y una sociedad civil fuerte. Es esa la combinación que garantiza una dinámica ideal de movilización, políticas públicas y transparencia.

Dado nuestro contexto de Estado fallido, deberíamos considerar los argumentos propuestos por Robinson y Acemoglu. Por un lado, el liderazgo político tendrá que trabajar para recuperar las capacidades básicas de un Estado, tales como el control efectivo del territorio nacional, y, la capacidad para poder brindar servicios públicos básicos a la ciudadanía, por ejemplo, el acceso al agua, la luz, la seguridad ciudadana, el transporte, la educación, entre otros. Pero, además de esos temas, el Estado venezolano también deberá proteger a los ciudadanos de diferentes formas de desigualdades sociales y económicas. Al mismo tiempo, para poder vivir en democracia, necesitamos una sociedad civil fuerte que pueda exigirle al nuevo Estado que rinda cuentas sobre sus acciones y de esa manera lograr que nunca más seamos sujeto de un sistema de dominación política por unos cuantos. Mientras el primer factor aún está ausente, el hecho de que en Venezuela ya exista una sociedad civil vibrante, nos permite tener esperanza en cuanto al segundo elemento.

Las últimas semanas han puesto a prueba al Estado en toda nuestra América Latina. Igualmente, hemos visto cómo las sociedades, mayoritariamente de una manera pacífica, han logrado expresar sus inquietudes por desigualdades estructurales y deseos de cambio. Viendo hacia Chile, hemos podido constatar el inmenso poder que tiene la sociedad para exigirle al Estado un cambio de dirección en su política pública. El gobierno de Piñera, sabiendo que las demandas son legítimas, está atendiendo –paulatinamente– las solicitudes de la población chilena. Quizás este puede ser el surgimiento de un nuevo “pasillo estrecho” en Chile, en el cual se vaya fortaleciendo la democracia como resultado de una interacción sana entre un Estado fuerte y una sociedad fuerte.

Mientras Venezuela llega a la anhelada transición, la ciudadanía y el liderazgo político debería estudiar y aprender de otras experiencias. Las conclusiones que podamos sacar del análisis comparado nos podrán servir de inspiración para ir diseñando nuestro propio “pasillo estrecho”, que algún día nos permita vivir en libertad y democracia.

Maryhen Jiménez Morales 
maryhen.jimenezmorales@politics.ox.ac.uk. 
@maryhenjimenez

ÁNGEL R. LOMBARDI BOSCÁN: GUASÓN,UN ALMA COMO UN DESIERTO

A Semprún le sirven para concluir que el horror no es el Mal, es sólo su apariencia, su maquillaje, pues el Mal, trágicamente, es "uno de los proyectos posibles de la libertad constitutiva de la humanidad del hombre". La libertad puede ser raíz tanto de la humanidad como de la inhumanidad del ser humano.

Armado de esta convicción, Semprún puede aceptar la muerte en Buchenwald no en los términos mortales del régimen nazi, sino, valga la nueva paradoja, en los términos vitales de la fraternidad. La escritura o la vida es un conmovedor relato de cómo se escoge la fraternidad en la muerte, porque si para el pensamiento racional la muerte es el único evento cuya experiencia individual nos es vedada, la experiencia colectiva del campo permite vivir la muerte como hecho fraternal. Un poema de Vallejo, maravillosamente evocado a lo largo del libro como parte de la belleza rapsódica de Semprún, da la dimensión trágica de esta forma de morir:

Carlos fuentes
Un alma como un desierto
Desiertos del alma

“Nadie tiene derecho a obrar mal, ni aun cuando a él le hubieran hecho daño “. Víctor Frankl

"Al fin de la batalla, / y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre / y le dijo: '¡No mueras, te amo tanto!'. / Pero el cadáver, ¡ay!, siguió muriendo... ". César Vallejo               

Hay dos libros que he leído y aprendido mucho de ellos. El primero es de Romano Guardini y lleva por título: “Las edades de la vida” (1960) dónde éste insigne teólogo alemán hace un repaso de la evolución humana desde la psicología y pedagogía con un sentido cristiano ineludible resaltando como la principal condición del adulto la de llevar una vida responsable en libertad. Algo que por cierto riñe con la vida de ficción de éste anti-héroe humanizado por el Director Todd Phillips y caracterizado por un excepcional Joaquín Phoenix, desde ya gran favorito para ganar el Oscar a la mejor actuación masculina.

El Guasón de Phillips es un básicamente un niño. Nunca llega a los niveles del hombre adulto consciente de sus posibilidades y límites. El Guasón es una persona enferma y dañada en lo más profundo de sus entrañas psicológicas que sólo procura darse una identidad genuina más allá de las propias taras, y fracasa. Su psicopatía está latente todo el tiempo hasta que irremediablemente explota y se encauza hacia un nihilismo caótico que uno supone que es liberador y auto afirmativo aunque represente la negación de la vida misma.

En realidad, el arquetipo es un comic, el opuesto a Batman, otro héroe tan sombrío como el mismo Guasón sólo que uno es bueno y el otro malo de acuerdo a las convenciones establecidas.

Lo interesante de la película es que Batman brilla por su ausencia y todo se reconcentra en el camino a la perdición total y absoluta de Arthur Fleck, un auténtico paria humano, en su metamorfosis hasta asumir la identidad del Guasón.

Arthur Fleck, no tiene plan político/social. Es más, ni le interesa. Tampoco es un criminal sediento de venganza por una vida llena de infortunios y abusos. El pobre hombre lo único que quiere es ser comediante y a través de su risa imposible lograr la aceptación y el reconocimiento que la mayoría buscamos. Sólo que es un ser humano maldito incapaz de conectar con nadie porque es pobre, no tiene familia ni empleo. Quienes dicen quererle terminan defraudándole y avergonzándole y esto es la marca de su tragedia.

El sufrimiento que padece, humillación tras humillación, al final le convierte en un rebelde sin causa, en un revolucionario urbano de los despreciados de la tierra: un anticristo. El final es apoteósico porque desde el barro otea una grandeza que nunca imaginó presidir. La insania del Guasón, fría e indolente, termina siendo purificadora. Un mensaje para los postmodernos anti sistemas que no terminan de saber las alternativas a lo que cuestionan con tanto estruendo agitador.

En el cine durante la proyección del Guasón, la película, nadie habló ni se prendieron los teléfonos celulares ni se abandonó la sala de cine para ir al baño y tampoco hubo el inevitable cuchicheo. Y me estoy refiriendo a la experiencia de una sala de cine en Venezuela cuyo relajo es más que evidente. Todo el público quedó paralizado e hipnotizado por éste payaso mediocre que cuando tiene que llorar lo hace riendo y cuando tiene que reír sus emociones quebradas se lo impiden.

El venezolano es hoy una población aplastada por el infortunio de vivir en una cárcel al aire libre y cuya prosperidad física y material nos fue robada por el gobernante de turno.

Así que hubo una especie de epifanía, una conexión espiritual entre el público y las desgracias de Arthur Fleck y sus naturales ansias de cobrarse tanto rencor sobre sus más directos maltratadores.

Hoy, que hay inexplicables disturbios en los “prósperos” Ecuador, Perú, Chile, Colombia y Bolivia es inevitable no relacionarlos con la propuesta de un Guasón que hace del resentimiento su principal apuesta liberadora sin medir las consecuencias de sus actos. ¿La película inspiró a quienes protestan y saquean en contra del status quo? No lo creemos. Pero sí alienta un programa acerca de una distopía fundamentada de una marcha de la locura muy propio de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos, muy especialmente, el venezolano de hoy en día cuya esencia es la de atropellar y mancillar a sus gobernados.

El otro libro paradigmático para relacionarlo con la película corresponde al psiquiatra Viktor Frankl, un sobreviviente de los campos de concentración de los nazis en el concurso de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), y que lleva por título: “El Hombre en Busca de Sentido” (1946). A diferencia del Guasón y de las acciones de los resentidos de la tierra que proclaman la venganza, piedra filosofal del credo populista latinoamericano, aquí se nos ofrece el triunfo de la razón. Frankl, no perdona a sus bestiales carceleros, eso se lo deja a Dios.

Lo que sí reivindica es las capacidad del hombre de ser genuino y digno consigo mismo afrontando las pruebas más extremas, incluso, las que implican perder la vida por un acto de la maldad desperdigada. “El hombre puede conservar un reducto de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en aquellos crueles estados de tensión psíquica y de indigencia física”. Y complementa con esto que es lapidario y el eje de su propuesta terapéutica bajo el nombre de: “Logoterapia”: “la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino”.

Fiódor Dostoyevski nos invitó a ser dignos de nuestro sufrimiento, de cargar nuestra cruz desde un silencio templado sobrellevando la soledad de la que somos prisioneros desde el mismo nacimiento.

En un mismo sentido el Buda oriental también hacía referencia a esto al señalar que nacemos para morir y en ese ínterin hay que lidiar con la enfermedad y la vejez. La Biblia advierte sobre éste “Valle de lágrimas” mientras que los vendedores de felicidad niegan todo esto. El sufrimiento no es popular en una época de hedonismo vendido por las redes sociales, muy especialmente, el Instagram donde la felicidad es perpetua.

El Guasón/Arthur Fleck es un analfabeto emocional y ésta condición le impide asumir su destino desgraciado desde la agudeza del humilde que no espera nada de la vida porque sabe que la vida siempre espera algo de nosotros. Finalmente la sordidez del Guasón, su pena andante, termina disipándose cuando se disfraza de payaso e irrumpe a la fama al son de una música retadora y con pasos de baile a lo Fred Astaire. Su furia redentora es una apuesta al caos sin disimulos.

Guasón no sólo es una buena película en un sentido formal sino que su contenido es denso y crudo para un debate desde la psiquiatría como disciplina del dolor mental humano. Dolor por existencias fallidas y sufrimientos recibidos por la maldad de la gente que nos rodea, y que paradójicamente, muchas veces son los más cercanos y que dicen querernos. Cuando en realidad, bien sabemos, que otra precondición del adulto es aquel que se quiere así mismo.

Ángel Rafael Lombardi Boscán
angelrafaellombardiboscan@gmail.com
@lombardiboscan
http://www.ideasdebabel.com/?p=92932  vía @ideasdebabel2

LUIS FUENMAYOR TORO: EL GUARALEO GUBERNAMENTAL

Inmediatamente después de la contundente derrota sufrida por el gobierno chavecista en diciembre de 2015, el amigo Luis Brito García, literato y político del régimen, señaló que al presidente Maduro no le quedaba otra que “guaralear”, para poder mantenerse en el poder y terminar su período en 2019. Posiblemente estaba pensando en la arremetida opositora que vendría, la cual incluiría con toda seguridad la convocatoria a un referéndum revocatorio presidencial, en el cual, dado los resultados adversos en los comicios parlamentarios y la ya deteriorada situación económico-social del país, era bastante fácil predecir una segura destitución del Presidente. 

No sé si Brito García efectuaba una recomendación sobre la conducta política que Maduro debería asumir o simplemente le abría campo a lo que ya sabía que vendría. En cualquier caso, el guaraleo como respuesta política no era nada nuevo en Venezuela, pues ya había sido utilizado en el pasado reciente y remoto para ganar tiempo ante situaciones comprometidas. El mismo Chávez lo utilizó en momentos apremiantes, como fueron los vividos desde 2001 hasta 2004, cuando debió lidiar con un golpe sangriento de Estado, el sabotaje a la industria petrolera, grandes manifestaciones de calle y llamados diarios a huelgas generales. 

Pero una cosa es utilizarlo en escenarios complicados a tener que utilizarlo siempre en todas las situaciones. Y esto es lo que ha pasado realmente desde diciembre de 2015 para acá en prácticamente todos los contextos. Ante la crisis, las demandas de la población, el caos de los servicios públicos, la destrucción de PDVSA, las contradicciones internas y la rectificación necesaria de las políticas, el gobierno tiene como respuesta el guaraleo. Le da largas a los conflictos, ignora los problemas, no toma decisiones, sin darse cuenta que no hacer nada es también una decisión, que tiene muchas veces consecuencias más dramáticas. 

En el caso de los diálogos y las negociaciones que ha llevado adelante con las oposiciones venezolanas, el guaraleo gubernamental, junto con la actitud inmediatista y violenta de la oposición extremista, han sido los elementos básicos de los fracasos habidos, los cuales sin lugar a dudas le han dado tiempo para tratar de recuperarse. Pero, si bien guaralear puede diferir los enfrentamientos y permitir una cierta recuperación, no es una conducta que resuelva los problemas en forma más duradera y lleva a una normalización del escenario político y social venezolano. Guaralear no resuelve los problemas; si no hay soluciones estos se vuelven peores.  

Chávez guareleó la realización del referendo revocatorio en su contra y ganó tiempo. Y en ese período ganado instrumentó las misiones sociales iniciales, que a la postre le permitieron no ser revocado en 2004. El guaraleo era para ganar tiempo, no para evitar el revocatorio. Aquel guaraleo fue transitorio, mientras el actual se ha convertido en una actitud permanente. Esta es la impresión que tengo de la conducta gubernamental actual en la mesa nacional de diálogo. Se retardan decisiones importantes, no se asumen oportunamente, no se respeta debidamente al sector opositor democrático dialogante. Y todo ello conspira contra el éxito de esta negociación.    

No he sido tocado por el inmediatismo extremista acostumbrado y entiendo los problemas internos que tienen, pero o los resuelven y proceden con seriedad, respeto y sentido de oportunidad o se perderá un esfuerzo que tiene costos políticos para todos, sobre todo para quienes se sentaron a negociar contra viento y marea y quienes los apoyamos. Ah… Una cosa que no puedo dejar pasar. No están negociando con la derecha, como dicen groseramente sus locutores de VTV y alguno que otro líder. Aprendan a respetar.   

Luis Fuenmayor 
lft3003@yahoo.com
@LFuenmayorToro   

DOMINGO ALBERTO RANGEL: MILENIOS CHILENOS

Tan inesperadas como el jonrón de José Altuve repentinamente nos enteramos que en Chile hay protestas violentas. ¿En Chile?

Se suponía que el país austral era modelo y vean que también allí salen las masas a la calle, queman estaciones del metro, saquean supermercados y tiendas de electrodomésticos, en unas protestas que el ejército chileno, conocido desde Pinochet por su brutalidad… no ha podido acabar. En seguida cada quien inventa realidades inexistentes… para “explicar” de acuerdo a sus intereses.

La oposiciòn maleta señala a nuestro gobierno como el master mind que desestabiliza Chile. Los más sofisticados incluyen en esa lista al gobierno de La Habana y el Foro de Sao Paulo.

Nuestro gobierno no acepta la acusación… pero tampoco la niega: ¡Le conviene que hayan gafos repitiendo porque esa mentira envanece, es propaganda y potencia!

Sobre esta fábula aclaro que la rebelión chilena luce que fue planificada en secreto y llevada a la práctica con precisión de neurocirujano… y un gobierno incapaz de entregar las cajas CLAP… el mismo día del mes o la semana… al mismo precio… y con los mismos productos… jamás lograría nada parecido. Tampoco parecen las protestas chilenas ser obra del Foro de Sao Paulo: Esa alianza política tampoco puede ser tan poderosa… cuando no ha podido excarcelar a su fundador Lula da Silva.

Lo de Chile tampoco es por hambre y a ese respecto vale la pena recordar que en el mundo ocurren protestas violentas… en otras latitudes donde hay prosperidad… digamos en Hong Kong, Cataluña, Francia y el Líbano.

En esas tierras no se viven las penurias de otras como nuestro caso, pero igual se protesta. Lo cual me lleva a preguntar por el común denominador que ya dije ni es el hambre ni el neoliberalismo inexistente en Honduras donde también queman tiendas.

La respuesta está a la vista pero el bosque no deja ver: Occidente entró hace años en una etapa de recesión y protestan los milenios menores de treinta años. Lo hacen por el descaro de las clases dominantes… tanto en la economía como en la política.

Los jóvenes exigen igualdad de oportunidades y que los políticos –Bachelet gana treinta mil dólares al mes como ex presidenta- se ajusten el cinturón y que no sigan robando ellos… o sus parientes más cercanos.

Domingo Alberto Rangel
doalra@yahoo.com
@DomingoAlbertoR