lunes, 2 de diciembre de 2019

DELKIS TORRES: LO QUE SOLEMOS OCULTAR



La crisis humanitaria que vive Venezuela ha obligado a muchos venezolanos a emigrar a tierras extranjeras, provocando un éxodo masivo en busca de una mejor calidad de vida, en medio de un escenario tétrico de desolación, miseria y desconsuelo; quizás, muchos juzgaran también el hecho de los que hemos “abandonado” el país, tal vez en el momento en el que más nos necesita;  pero, cómo no hacerlo, si para nosotros es inevitable levantarnos y no pensar en la dura situación que nos aqueja; donde el costo de vida tiene en el colapso a los venezolanos, con una hiperinflación que ya lleva más de dos años, con lo que se hace imposible sostenerse económicamente, y adicionalmente una terrible crisis social.


El objetivo de los emigrantes es el mismo: salir de nuestra patria en busca de nuevas oportunidades para ayudar a nuestras familias.

Estas son; solo algunas de las razones por la cual en la actualidad me encuentro en Santiago de Chile; donde según la base de datos del Departamento de Extranjería del gobierno chileno, a la fecha residimos aproximadamente 400.000 venezolanos en este país que nos abrió las puertas, convirtiéndose en la primera comunidad extranjera desplazando a los peruanos, solicitando residencia, pateando las calles, trabajando de lo que salga buscando un mejor porvenir para poder progresar, buscando una mejor vida y bienestar para la familia; esa que dejamos en Venezuela, con la promesa de ayudar desde aquí.

Al principio, son todas ilusiones, ansiedades, felicidad porque va  a un país nuevo a trabajar y supuestamente estar un poco mejor para desarrollarse como profesional, con calidad de vida;  uno cree que como profesional va a conseguir el trabajo ideal,  pero la realidad es que actualmente cuesta muchísimo conseguir empleo. El título solo sirve para solicitar la visa temporaria, muchísimas son las  trabas por las que hay que pasar, que si el permiso de trabajo, cuando se tiene permiso de trabajo te piden el RUN (Rol Único Nacional), cuando tienes residencia  temporal, piden que se tenga visa definitiva, ya en muchos de los avisos de empleos colocan: “abstenerse extranjeros, preferiblemente chileno”; en fin, cuesta conseguir empleo en Chile, y los que afortunadamente han conseguido empleo, al vencerse el Run, los despiden por esa causal; por lo  cual muchísimos venezolanos profesionales se ven en la obligación de trabajar en las calles, de vendedores ambulantes, aseadores, obreros, cuidadoras, meseros,  trabajos que rechazan los chilenos, y que lo terminan haciendo los inmigrantes por un sueldo miserable. Aunado a todo ello, debemos enfrentar la xenofobia que se vive; pues muchos chilenos piensan que hemos venido a robarles el trabajo, y te humillan diciéndote: “tú me sacas el puesto de trabajo, tú vives de ayudas, tú crees ser mejor porque vienes con tus títulos”, y así por el estilo, muchísimas acciones xenofóbicas que hay que enfrentar cada día, por las redes, en el metro, en las micro, en los puestos de trabajos, en los organismos públicos, en los centros de salud, etc.

Estoy consciente de que eso es solo una parte del chileno, y que hay mucha más gente dispuesta a aceptarnos a los venezolanos y a respetarnos, pero ese odio y esa exclusión es la actitud que más pesa, la más difícil de combatir y de superar.

Delkis Torres
delkist@hotmail.com
www.unidadvisionvenezuela.com.ve
@visionvenezuela @DElkist 

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: EL MURO ÍNTIMO

La perversidad diferencialista plantea remedievalizar la sociedad, dividirla de nuevo en estamentos, pero esta vez basados en una ideología de rencor...

Cae el Muro de Berlín y la amenaza totalitaria ya no es político-militar. Cae el socialismo XXI y ya no es electoral. Pero el peor peligro para la democracia en la actualidad es el diferencialismo o multiculturalismo en sus diversas versiones, un virus seudofilosófico cuyo contagio destruye silenciosamente los valores esenciales del Estado de Derecho en gente no alerta. Se propone dividir a los seres en razón de su religión, color de piel, nacionalidad, patria e incluso sexo.

Sirve cualquier otro factor útil para exacerbar sentimientos demasiado humanos. Un trágico precedente fue España en 1492 cuando los reyes católicos emprendieron la persecución de árabes y judíos y destruyeron una sociedad avanzada y exitosa. El contagio diferencialista ensancha rencores entre grupos hasta hacerlos irreconciliables, incluso hombres y mujeres.

La sociedad actual surge, según Marx, cuando durante la Revolución Francesa impone su valor esencial: “todos son iguales ante la ley”. A partir de la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789 y de la Constitución de 1991 ese principio nos equipara y termina con las castas feudales: somos ciudadanos, personas con derechos inalienables, decían Voltaire y Rousseau. La fuerza arrolladora de la modernidad destruye los diques entre castas de las que nadie podía salirse. 

Si nacías noble, herrero o zapatero, lo seguirías siendo de por vida e igual tus hijos. En cambio las clases modernas son “cercos móviles” y los sujetos pasan de una a otra. Surge “el trabajador libre... desnudo” el obrero que vende su trabajo y no está amarrado a la tierra. Un indígena termina siendo gran empresario o Presidente. La perversidad diferencialista plantea remedievalizar la sociedad, dividirla de nuevo en estamentos, pero esta vez basados en una ideología de rencor.

La humanidad es mestiza

Para ellos pluralismo, coexistencia y mestizaje cultural, la dinámica humana real, es una trampa que encubre la verdad de una feroz lucha de clases en el plano simbólico, entre culturas dominantes y dominadas. Por eso el afán de resaltar lo originario, sin contaminación de modernidad. La cultura es la manera de hacer las cosas y toda sociedad hace cosas mejor que los vecinos y esas informaciones se entrecruzan e hibridan. Si una comunidad descubre modos más eficientes de cosechar arroz, se lo copian otras.

La papa es originaria de América y hoy se come en el mundo entero. Los negros norteamericanos llegaron de África, el piano de Italia, la música country de los colonos americanos, la trompeta del antiguo Egipto y entre todos producen el jazz melodía de negros esclavos que dominó en EEUU, evoluciona al rock and roll, y se extiende con Elvis por el mundo. El castellano procedió de España, y América Latina se lo devuelve. 

Neruda, Vallejo, Borges, García Márquez, Cortázar, Vargas Llosa, Octavio Paz, Gabriela Mistral escribieron de las páginas más extraordinarias del idioma. Desde que el homo sapiens abandonó África para posesionarse del mundo, la cultura no es conflicto sino integración, síntesis, transculturación. Mary Woollstonecraft publicó en 1782 Vindicación de los derechos de la mujer y desde allí la civilización inició una larga lucha para igualarlas exitosamente hasta nuestros días. 

En aquella época las mujeres no tomaban decisiones sin sus padres, maridos o hermanos, no participaban en política, no estudiaban, trabajaban solo en el hogar, no podían tener propiedades ni heredar. En nuestros días el cambio ha sido extraordinario dentro de la democracia, no así en el mundo musulmán y otros no occidentales.

Desgraciadamente surgió la grotesca mitología de género que vulnera principios fundamentales de la civilización, como la presunción de inocencia y la carga de la prueba, a nombre de supercherías como el desaparecido patriarcalismo y una distorsión de datos estadísticos sobre la violencia.

Como ocurre en muchas partes del mundo, y lo hemos visto con Plácido Domingo, se regresa al principio jurídico de la Inquisición. Un acusado hasta por medios anónimos es culpable y va a la cárcel sin que se le demuestre, y es él quien tiene que probar inocencia, exactamente el método que servía para quemar brujas en Europa. En los aquelarres del totalitarismo feminazi se oyen argumentos demenciales: “toda penetración es una violación”.

“La penetración es capitalista, neoliberal, patriarcal” y “los sexos son inventos sociales”. Otro terrible instrumento de disolución es el nacionalismo, el parroquialismo heredado de los grandes poetas románticos alemanes que odiaban la Francia de la Ilustración, la ciencia, querían mantener Alemania preindustrial. (“Dios es un poeta, no un matemático”) y cuyo mejor representante es Johann Hamann. 

Solo valía para él, “la tierra en la que tengo niños en las escuelas, amores en las calles y huesos en los cementerios”. Había que defenderla del cosmopolitismo y la modernidad. El mal comienza cuando la poesía se hace terrorismo como en Alemania nazi, los Balcanes, el terror islámico, Vasconia y cuidado si Cataluña... Preservar las tradiciones del influjo global, extranjero e impuro. Los saqueadores de Barcelona estaban cansados de los turistas en el Paseo de Gracia, que usurpaban la ciudad.

Carlos Raúl Hernández
carlosraulhernandez@hotmail.com
@CarlosRaulHer

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ: DEMOCRACIA, SOCIEDAD DIGITAL Y POPULISMO DE IZQUIERDA

En el mundo actual, los ciudadanos cuentan con abundante y fácil acceso a la información global lo cual les facilita, entre otras muchas cuestiones, conocer sobre el comportamiento de la burocracia democrática, muy especialmente en cuanto a las decisiones que toman o dejan de tomar, los errores y delitos que cometen, la corrupción desvergonzada con evidentes “peces gordos” nunca enjuiciados y un largo etcétera; hasta propiciar frustración y desesperación en un contexto de desconfianza política hacia los gobernantes, aunado al “conocimiento ciudadano” sobre otros temas adicionales como la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la violencia, entre otros. Es de manifiesta obviedad, que la falta de confianza hacia el gobierno y las instituciones se traduce, de igual modo, en bajos niveles de confianza social que se nutre con ese volumen de información impulsado por la conexión virtual; siendo un hecho que en simultáneo les abre espacio a los políticos populistas fundamentalmente de la izquierda radical. 

El fluir de información hacia la ciudadanía, aumentó drásticamente hace unos setenta años cuando aparecieron las primeras computadoras digitales que dieron definitivo impulso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (maquinas, redes, algoritmos), siendo un escenario que se magnificó con el desarrollo de la Internet (a partir del año 1985) que redefinió la forma de gestionar y compartir datos con fundamento personalizado y bidireccional; al tiempo de brindar la oportunidad de abordar los problemas sociales a la luz del intercambio de información que caracteriza la denominada sociedad digital donde las TIC presionan o inducen cambios en las formas de gobernar, con énfasis en la potencial participación ciudadana y empresarial en la formulación de políticas públicas. La sociedad digital, está igualmente induciendo la conformación de una administración pública sustentada en datos como elemento clave para ofrecer planes y programas basados en evidencias y centrados en el usuario, perfilados en la apertura y transparencia al extremo de instaurar cambios estructurales en la forma como ¡funciona la democracia! (incluida su propia digitalización). Es así, que puede afirmarse que la era digital está impulsando la reinvención de las instituciones y procesos democráticos a la luz de valores sociales y éticos definidos mediante la participación de la sociedad civil en un contexto global más justo. 

A tenor de lo expuesto, puede afirmarse que en la sociedad digital se está profundizando una crisis de confianza por parte de los ciudadanos hacia las instituciones que conforman la burocracia estatal, cuya “credibilidad” (¿?) era sostenida—y aun intentan que ello siga sucediendo—con el misterio informativo, que en el presente ha sido develado (dar a conocer algo que se encontraba oculto) por la fuerza de los datos al punto de hacer más visible los problemas de una mayoría poblacional con mayor relevancia por parte del denominado “publico informado”; siendo una situación que se acrecienta ante la facilidad que genera la sociedad digital para el acceso a la información a través de las redes sociales al punto de apuntalar mucho malestar, reflejado en expresiones tales como: “no somos escuchado”, “la democracia está fallando” “los políticos no se ocupan de su responsabilidad”, etc; al tiempo de abrirle espacio al populismo socialista-comunista (incluido un vandalismo planificado) con renovadas estrategias pero con los mismos utópicos postulados de demostrada ineficiencia reflejada por la historia. 

En aras de enfrentar la creciente caída de la confiabilidad que experimenta la democracia—tanto por hechos orgánicos como por tácticas propiciadas por la izquierda internacional—urge revitalizarla en razón de ser la mejor forma de gobierno que existe, apoyándose en variadas iniciativas dentro de las cuales pueden mencionarse: a.- Comunicación entre las partes haciendo uso de un contenido de valor digitalizado, creativo, digerible, atractivo y compatible; b.- Armonizando y generando consenso con los principales grupos de interés, con la finalidad de propiciar co-creación de forma tal que los ciudadanos contribuyan a construir propuestas ajustadas a sus preferencias; c.- Impulsando un remozado liderazgo, habida cuenta que en la sociedad digital los ciudadanos aspiran que los desafíos sean enfrentados por líderes que tengan una visión clara de lo que está sucediendo y de lo que está por venir, en concordancia con una  definición de su papel cara a lo inmediato y lo mediato; es decir hablarle a los ciudadanos con profundo conocimiento en relación al futuro con destacada mención sobre el “cómo” sus iniciativas lo afectarán favorablemente hasta impulsar una proactividad ciudadana; y d.- Instrumentar una buena educación para todos, con el fin ulterior que los ciudadanos puedan comprender como se está desenvolviendo la sociedad, de manera que puedan, con sus habilidades y conocimientos, contribuir a darle forma a los cambios estructurales requeridos. 

Mención especial merece, lo atinente al reto que representa el tratamiento que ha de dársele a las cinco generaciones que a partir del 2020 se encontrarán en el mismo escenario ejerciendo distintas actividades, con la obvia circunstancia que cada una de ellas tiene un perfil característico que las distingue, y por tanto tienen diferente personalidad y visión de mundo al igual que de la conceptualización sobre la democracia: 1.- Silenciosa o Traditionalists (nacidos entre 1939-1945); 2.-Baby Boomers o Idealistas (nacidos entre 1946-1960); 3.- Generación X (nacidos entre 1961-1980); 4.- Generación Y o Milennials (nacidos entre 1981-1995); 5.- Generación Z o Technoholics (nacidos a partir de 1996). 

Dado su impacto cuantitativo, formularemos una breve referencia sobre las tres últimas:  

Generación X: Son nómadas e independientes desde niño; aprecian tanto las innovaciones como los cambios tecnológicos y por ende tienen una gran visión de futuro y se fundamentan en el intercambio de ideas y la transformación digital, al tiempo de dar importancia al equilibrio entre la vida personal y la labor. Su personalidad: Altamente independiente, orientado a resultados, escéptico, y pragmático. 

Generación Y: Son ambiciosos y tenaces en su carrera y no les limitan las fronteras, exigen continuamente un feedback constructivo y desarrollo profesional, al tiempo de sentirse motivados por los incentivos y priorizar el desarrollo de su carrera. Tienen fácil acceso a la información a través de la tecnología y muchos de ellos tienen un conocimiento global del mundo. Su personalidad: Idealista, busca la felicidad, conexión 24/7, trabaja en equipo, pensamiento social orientado al logro, estructurado y de excelente formación académica, de actitud desafiante y retadora. 

Generación Z: Han crecido con las redes sociales, pasan más de 10 horas al día online utilizándolas tanto para socializar como para buscar empleo, dándole especial importancia a la reputación de la empresa y a su estrategia online. 

Reflexión final: Reinventar la democracia, está altamente condicionada por: A.- Una sociedad digital, que demanda canales de comunicación rápidos con provisión de información confiable en procura de juzgar su transparencia; B.- El crecimiento de las tecnologías, que acelera el ritmo evolutivo de la sociedad elevando la incertidumbre en relación al futuro; C.- La presencia de cinco generaciones con diferentes visiones de mundo; D.- Un desencanto generalizado, en cuanto a la actuación de los partidos políticos, con claras evidencias de pérdida de valores éticos y morales que dieron paso a una vergonzosa corrupción; E.- La amenaza del populismo de izquierda, que aun cuando está muy lejos de ser una ideología y apenas constituye una estrategia de movilización política, impulsa una lógica de amigo-enemigo en procura de destruir las instituciones democráticas. 

Permítasenos concluir con la muy frase de W. Churchill: “La democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los sistemas políticos restantes”. 

Jesús Alexis González 
jagp611@gmail.com
@jesusalexis_gon
Desde Caracas

RICARDO GIL OTAIZA: EL CHILE DE ALLENDE

Sí, es tal la veracidad de los hechos, la inquina de lo acontecido y la dura realidad expuesta en cada página (como en un fresco), que a veces todo pareciera mera fábula de un narrador enloquecido...

Gracias a la gentileza de la editorial española Drácena llega a mis manos el libro La Moneda, 11 de septiembre, del escritor Francisco Aguilera Valpuesta (Santiago de Chile, 1974), hoy radicado en París. Pocas veces un a obra me atrapa a las primeras de cambio hasta la última página con tal fuerza y conmoción interior, como me sucedió con esta estupenda novela de Aguilera, que de alguna manera llena mi vacío intelectual y emocional con los sucesos del 11 de septiembre de 1973, que llevaron a la muerte del presidente chileno Salvador Allende y a la entrada del régimen militar de Pinochet.

Echa mano Aguilera de una osada técnica al introducir múltiples voces que denomina Los Testigos (Juan de Dios Salinas, Bombero; Juvenal Ugarte, Detective; Javier Pulido, Mozo y Segundo Luna, Conscripto; ) y que cuentan paso a paso (y desde su perspectiva personal) cada suceso histórico, lo que hace de esta obra una rica pieza polifónica que teje con acierto y precisión una trama no lineal, que desde la pluridimensionalidad de miradas logra poner en escena una urdimbre argumental que genera una elevada tensión que cede por instantes, para reinventarse una y otra vez hasta la última página. No podía faltar, por supuesto, la voz de un narrador omnisciente, que pone orden en el caos y que funge como eje alrededor del cual giran las historias. 

El texto novelesco atrapa al lector para hacer de él un poseso de aquel complejo mundo de intrigas y delaciones, de traiciones y desafectos, pero también de pasiones políticas y de inmolación frente a una utopía de redención nacional que a la final es cruelmente derrotada. Si bien Los Testigos arriba mencionados son apócrifos, es decir, un artilugio del novelista para atraparnos en sus redes, es verdad lo que cuentan desde su impostada presencia, de allí la desazón que todo esto genera en nuestro espíritu. 

Un narrador enloquecido

Sí, es tal la veracidad de los hechos, la inquina de lo acontecido y la dura realidad expuesta en cada página (como en un fresco), que a veces todo pareciera mera fábula de un narrador enloquecido, que ha echado a volar su imaginación para saturar los sentidos con unas imágenes que golpean, que hieren hasta lo más hondo, que nos obligan a cerrar por instantes el libro para reponernos de la impresión; pero volvemos una y otra vez a la carga, hasta quedar exánimes frente a lo escatológico de mucho de lo aquí contado, así como asqueados frente a la estulticia de lo humano.

Otro elemento a destacar de esta inusitada obra es el lenguaje, ya que desde una asombrosa economía de palabras cuenta, y mucho, lo que le imprime a lo narrado dinamismo y completitud. El autor hace gala de un estilo maduro e inteligente y a pesar del supuesto “desorden” en la estructura de la obra (que algunos pudiesen objetar acostumbrados a la ortodoxia narrativa), es este elemento el articulador frente a la complejidad de lo real, que busca espacio dentro de la trama y se erige de manera autárquica en un orden que se explica a sí mismo y orquesta su propio mundo ficcional.

Al final la verdad se traduce en horror: el palacio de La Moneda en llamas, Salvador Allende muerto, no sabemos si por suicidio o por homicidio, solo que su rostro está desfigurado y su cuerpo desnudo yace expuesto a la fábula de los testigos del momento, a las mentiras elaboradas en las redacciones de los periódicos, a la fragilidad de la memoria y al olvido de ese invento llamado con alevosía como posteridad.

Ricardo Gil Otaiza
rigilo99@hotmail.com
@GilOtaiza

domingo, 1 de diciembre de 2019

ENRIQUE G. AVOGADRO: FORZOSAS COMPARACIONES

 Aldous Huxley: "Los hechos no dejan de existir porque sean ignorados".

Estas semanas están dejando a la vista algunos escenarios que obligan a su cotejo, y me refiero tanto a la Argentina cuanto a Colombia y Chile o a Uruguay. Tienen que ver, por ejemplo, con los políticos presos, con transiciones gubernamentales, con violentos conflictos sociales, con las agresiones sexuales y hasta con los zapatos. Comencemos entonces. 

El jueves, una patética -por lo magro de la concurrencia- manifestación reclamó la libertad de algunos angelitos detenidos. Entre los enrejados convocantes se encontraron Amado Boudou, Julio de Vido, Roberto Baratta, Luis D'Elía, Lázaro y Martín Báez, Juan Pablo "Pata" Medina y Milagro Salas, todos condenados en varias instancias por delitos que van desde falsificación de documentos, apropiación de la fábrica de dinero, el crimen de Once, malversación de fondos públicos, asalto a comisarías, lesiones graves, amenazas, tentativas de homicidio, etc.; en resumen, por casi todo lo previsto en el Código Penal. Ricardo Jaime, en idéntica situación, tuvo la decencia de abstenerse de participar del reclamo. 

Se dicen presos políticos pero sólo son políticos presos. Eso, en sí mismo, no debiera revestir gravedad alguna porque, estando los hechos probados, prefieren hacer uso de otra defensa: ocultarlos detrás de una supuesta persecución de Mauricio Macri, exactamente lo mismo que hicieron ya muchos otros, comenzando por la Vicepresidente electa, la inefable Cristina Elisabet Fernández quien, seguramente, desplegará sus innegables dotes histriónicas en igual sentido cuando preste declaración indagatoria el lunes, en una de las muchas causas ya elevadas a juicio. 

Pero, en cambio, adquiere otra significación con las afirmaciones del profesor Alberto Fernández, que adoptó como propia esa postura y reclama la inmediata libertad -y la consecuente impunidad, por la teoría del lawfare- de todos esos presos y las "explicaciones" de los jueces que los procesaron y condenaron; es la misma actitud que adoptó con Luiz Inácio Lula da Silva, a quien un tribunal colegiado le agravó esta semana la pena. 

La Comisión Bicameral de Legislación Penal puso en vigor un límite a la arbitrariedad de los magistrados ante las prisiones preventivas, y ello es verdaderamente positivo. Sin embargo, la penosa comparación surge de la reiterada discriminación que sufren, al respecto, los ancianos militares presos, los menos iguales ante la ley. Para ellos no aplican estas limitaciones procesales ni los principios de inocencia, de irretroactividad de la ley penal, del juzgamiento por jueces naturales y de legalidad. Para no extenderme en cifras de afectados, sugiero leer la carta que publicó Monseñor Santiago Olivera, Obispo Castrense de la Argentina, publicada hace pocos días. 

La segunda comparación se produjo con las elecciones uruguayas, en las cuales una gran alianza de partidos, que llevó como candidato a Luis Lacalle Pou, le ganó al Frente Amplio después de quince años de hegemonía de la izquierda. La conducta de triunfadores y perdedores dio una lección de democracia a una región convulsionada; para demostrarlo bastó la elegancia de quienes abandonarán el poder frente a quienes los sucederán, y el encuentro en la calle de dos masivas manifestaciones de signos opuestos, que terminó con mates compartidos y el canto del himno nacional. Desde otro ángulo, dando una nueva lección de civismo, el nuevo mandatario tendrá un gabinete ministerial en el que participarán todos los partidos aliados. 

Y esa clase de democracia viene a cuento por la diferencia que establecen el Presidente argentino y su Vice con respecto a los regímenes que gobiernan en América del Sur. Califican como golpe de Estado los procesos que llevaron a la destitución de Dilma Rousseff en Brasil y a la renuncia de Evo Morales en Bolivia, pero defienden la subversión que desató Rafael Correa en Ecuador contra el Presidente Lenin Moreno para intentar regresar al poder, y nada dijeron para respaldar a Sebastián Piñera, en Chile, a Martín Vizcarra, en Perú, o a Iván Duque Márquez, en Colombia, frente al vandalismo terrorista. Tiene antecedentes su conducta actual, ya que la remoción por el Congreso del ex Obispo Fernando Lugo, les sirvió como excusa para excluir temporariamente a Paraguay del Mercosur y permitir la entrada, por la ventana, de Venezuela al organismo regional. 

La disertación de Alberto Fernández ante la Unión Industrial Argentina y, concretamente, su manifiesta intención de impedir la entrada de zapatos de Brasil, sirve para entender qué pretende hacer con la industria argentina la cual, de la mano del Frente para Todos, volverá a gozar del más insano proteccionismo, que tanto daño ha hecho al país y a sus habitantes, obligándolos a comprar caro y malo, a contramano total de cuanto han hecho otras naciones que crecieron, entre ellas el propio Brasil, que exporta al mundo desde aviones hasta ojotas. 

A partir de 2005, he escrito varias veces sobre este tema (por ejemplo en https://tinyurl.com/v7aorb8). Como puede verse allí, la solución real no puede ser más sencilla y, de adoptarse, esa misma industria que, tradicionalmente, ha pescado en la bañadera y cazado en el zoológico, generaría las indispensables divisas que necesitamos para pagar nuestra deuda y muchísimos puestos de trabajo. 

Si, en lugar de ello y como ha prometido el Presidente electo y demostradamente vicario, se refuerza el cierre y la falta de competitividad de nuestra economía, el círculo vicioso en el que nos movemos hace tantas décadas seguirá siendo la clara explicación de nuestra increíble decadencia. 

Finalmente, el estruendoso silencio de Cristina Fernández y de las organizaciones feministas ante las acusaciones a José Alperovich por violación, clama al cielo, por comparación, contra al verdadero linchamiento mediático que, por delitos menos graves que los imputados al Senador kirchnerista, practicaron contra el actor Juan Dhartes.

Enrique Guillermo Avogadro
ega1@avogadro.com.ar
@egavogadro
Desde Argentina

ARIEL PEÑA G.. LA POSMODERNIDAD, LA LUMPENIZACIÓN Y EL MARXISMO CULTURAL

Las movilizaciones en Colombia realizadas desde el 21 de noviembre, tuvieron un acontecimiento especial el día 22, cuando una mujer conocida como “ Epa Colombia” cuyo nombre es Daneidy Barrera, hizo exaltación a la violencia destruyendo una estación de Trasmilenio y ejecutando otros actos en contra del transporte público e instigando a delinquir en un vídeo que ella misma envió; esto demuestra como la lumpenización es parte de lo que llaman posmodernidad en donde el marxismo cultural hace presencia, porque ya la razón no existe y lo que vale es la emotividad, pues como diría Federico Nietzsche: “No hay hechos, hay interpretaciónes”.

Dentro de la posmodernidad, al no existir la razón, la verdad, la ética, la moral y la lógica, todo es permitido, así que aquello que dice, hacer el bien y evitar el mal, y no hagáis a los demás lo que no quiere que te hagan a ti, para lo posmodernidad no tiene ningún valor, porque lo que interesa es la descomposición social guiada por la motivación y en algunas ocasiones por el eclecticismo, por eso la mayoría de jóvenes que asisten a las diferentes movilizaciones en estos días en Colombia es manipulada por el marxismo cultural, pues no sabe en su gran mayoría porqué protesta, y acuden a lugares comunes para responder cuando se les pregunta.

La escuela de Frankfurt que originó el marxismo cultural, es responsable de lo que se llama “insurrección molecular disipada”, que ha actuado en Chile, Colombia y Ecuador, y nace en 1923 con el patrocinio del multimillonario marxista judío Felix Weil con el nombre de Instituto para la investigación social dirigida Georg Lukás, y en 1930 toma las riendas de la escuela de Frankfurt , Max Horkheimer quien específicamente plantea, que la mejor manera de destruir la Civilización Occidental es con el ataque

sistemático a todos sus valores como son: La familia, la propiedad, la religión, las libertades individuales, la democracia liberal y todo lo que tenga que ver con una vida ordenada y decente de los individuos. Posteriormente Theodoro W adorno, Erich From y Hebert Marcuse de la misma escuela esbozaban que las diferencias sexuales son construcciones propias de la sociedad burguesa.

El que le pone la impronta sin ninguna vacilación al marxismo cultural, es el comunista italiano Antonio Gramsci(1891-1937) quien plantea sin reato la irracionalidad y el comportamiento de los comunistas como una pandilla para la toma del poder del Estado por siempre, en donde hay que lumpenizar a las masas( tenemos el ejemplo de vándalos y terroristas) para volverlas más dúctiles a las elites comunista, ya que la razón y la verdad son perjuicios burgueses que deben desaparecer de la sociedad como lo enseñó el déspota ruso de Lenin.

Con el socialismo del siglo XXl en Venezuela se dio una demostración del marxismo cultural, cuando el difunto presidente Hugo Chávez, propició la creación de bandas armadas o colectivos para defender la “revolución”, lo cual ocasiono que aumentara de manera exponencial el número de homicidios y que el vecino país se convirtiera en uno de los más violentos del mundo con cifras de muertos peores que el de una nación en guerra, todo ello fue planificado por el régimen marxista para someter a la población mediante el miedo.

En la actualidad la hambruna que sufre Venezuela, desde luego que es promovido por el gobierno, porque como decían los libertarios que enfrentaron a Marx en el siglo XlX: “ el Estado comunista reproduce y mantiene la miseria de las masas como condición necesaria de su existencia”, que es lo que sucede cuando los comunistas totalitarios se toman el poder, por eso así como se habla de la cultura de la muerte, el marxismo cultural no es solo muerte, sino además envilecimiento, enajenación, adocenamiento y pérdida de valores para convertir a los seres humanos en zombis.

Un asunto claro es el libre desarrollo de la personalidad con la aceptación de la diferencia, y otra muy distinta las estrategias políticas diseñadas desde hace varias décadas por el comunismo totalitario que con sus diferentes máscaras busca esclavizar a nuestras naciones, primero culturalmente y luego política y económicamente, por ello sin lugar a ninguna duda hay que afirmar que el marxismo cultural, la lumpenización, la escuela de Franfort y los ciclos que están utilizando en Colombia para conspirar en contra de la democracia como son: el escalonamiento, el copamiento y la saturación se encuentran en concomitancia, y es posible que el gobierno colombiano no esté enterado.

Tratar como fuerzas reaccionarias a quienes se oponen a las intenciones del comunismo totalitario, es muy simplista y ridículo, pues la cosa tiene mucho de fondo, y de pronto en Colombia no se ha tenido la suficiente capacidad de discernimiento para conocer las intenciones de fuerzas exógenas que medran para aplicar sin cortapisas el relativismo moral. Que permite que grupos de personas actúen en contra de sus semejantes y de las instituciones, siendo eso una acción coordinada de las cuadrillas absolutistas del marxismo con miras a la toma del poder para siempre.

De ahí que las movilizaciones que se han realizado en Colombia desde el 21 de noviembre, tienen mucho de justas, por la deuda social del Estado con la ciudadanía colombiana, pero que desafortunadamente la mamerteria utiliza inescrupulosamente, ya que no les interesan las reivindicaciones sociales y económicas de la población, sino cumplir con su proyecto político de terror, para esclavizar al pueblo. Entonces posmodernidad, lumpenización y marxismo cultura van de la mano para asaltar la democracia en Colombia.

ariel peña 
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG 
Desde Colombia

sábado, 30 de noviembre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, DOMINGO 01/12/2019

THAYS PEÑALVER: VENEZUELA Y LA PRIMAVERA LATINA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 10 minutos
El problema de las primaveras latinas parte de una visión política incorrecta. En Venezuela no hay manera de convencer a muchos políticos de que el Caracazo, el famoso estallido social de 1989 que abrió la puerta a los cambios políticos fue planificado durante muchos años por la izquierda anticapitalista. Como lo es también el caso chileno hoy. Fundamentalmente es muy difícil, porque la mayoría vio cómo su propio vecindario saltó de manera espontánea a patear las puertas de los comercios de alimentos, para posteriormente abrir las de electrodomésticos y terminaron cargando con rese... más »

CARLOS ALBERTO MONTANER: TRUMP FRENTE A BLOOMBERG Y BUTTIGIEG, CASO ESTADOS UNIDOS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 19 minutos
Es inevitable el encontronazo en noviembre del 2020, fecha electoral en Estados Unidos. La nación se trenza con percepciones subjetivas y estereotipos. La república, con leyes que responden a los cambios sociales. Eso hay que explicarlo La nación nos dibuja la idea platónica de “los americanos”: son blancos, rubios, independientes y bravos, presumiblemente con ojos claros, idealistas, nacionalistas, emprendedores, adoran al dios de los cristianos, heterosexuales y se comunican en inglés. Naturalmente, no todos son así, pero para eso existen los estereotipos. El himno refleja esa m... más »

JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE: SÁNCHEZ: UN GOBIERNO A CUALQUIER PRECIO, CASO ESPAÑA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 27 minutos
Si tuviéramos que compendiar en una sola y única conclusión que resumiera de alguna manera la España política de estas dos décadas que van de siglo sin entrar detalles de este o aquel otro gobierno, resulta obvio al menos para nosotros que la más acertada y realista sería el debilitamiento del Estado español. No se trata de un debilitamiento producido por una pérdida de soberanía externa, que también hay algo de eso, dentro de una Unión Europea o del resto del mundo, sino más bien de soberanía interna o dicho con otras palabras de identidad nacional. Una pequeña muestra de ello... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: CÁNCER MAL TRATADO, CÁNCER QUE MATA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 50 minutos
Sí no fueran tan inteligentes dijéramos que son brutos. Nos referimos a la oposición timoteana, todos políticos de gran envergadura, experimentados, con distinguidos laureles académicos, por tal motivo, la verdad sale a flote por sí sola. Continuar insistiendo con mismos métodos fracasados no es una terquedad originada en un presunto espíritu democrático, detrás de ese reiterado suicidio hay grandes intereses particulares, donde se tranza con el régimen por dádivas generosas que, más temprano que tarde, se sabrán… no hay ninguna otra explicación sensata. A ver ¿Qué sentido tiene co... más »

ROMÁN IBARRA: ORDEN EN LA CASA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 58 minutos
Tras largos meses, quizás años de peleas e insultos recíprocos, a veces explícitos, y a veces a escondidas mediante maniobras nacionales o internacionales, la oposición venezolana pareciera haber perdido el rumbo, y con ello se corre el riesgo de dilapidar el capital político derivado de las elecciones del 15/Dic/2015 (parlamentarias), garantizando la felicidad del oficialismo. Parece mentira que una solución tan a la vista de todos, tan sencilla, no pueda ser vista por quienes tienen en sus manos la responsabilidad en la conducción de la política de la oposición. Me refiero a la... más »

LUIS FUENMAYOR TORO: LA CORRUPCIÓN DE LOS SALVADORES

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
De los dineros del Estado venezolano se ha enriquecido casi toda la llamada clase política venezolana. Ha hecho lo mismo que la casi todos los grandes empresarios venezolanos, quienes se desarrollaron a partir de los grandes negocios con el Estado. No es extraño que así haya ocurrido, pues en Venezuela la riqueza, luego del advenimiento del petróleo, ha sido casi exclusivamente estatal. Si analizamos desde 1958, en los dos momentos de gran acumulación ocurridos se han fortalecido los capitales existentes y se dio paso a nuevos grupos burgueses: los identificados con Carlos Andrés ... más »

THAYS PEÑALVER: VENEZUELA Y LA PRIMAVERA LATINA

El problema de las primaveras latinas parte de una visión política incorrecta. En Venezuela no hay manera de convencer a muchos políticos de que el Caracazo, el famoso estallido social de 1989 que abrió la puerta a los cambios políticos fue planificado durante muchos años por la izquierda anticapitalista.

Como lo es también el caso chileno hoy. Fundamentalmente es muy difícil, porque la mayoría vio cómo su propio vecindario saltó de manera espontánea a patear las puertas de los comercios de alimentos, para posteriormente abrir las de electrodomésticos y terminaron cargando con reses enteras o con televisores pantalla plana.

En esas acciones, la vasta mayoría de los venezolanos –y hoy los chilenos- lo que vieron fue a sus propios vecinos furiosos, bastante descreídos en política saqueándolo todo y jamás vieron a un comunista instigando a abrir los locales y por eso para muchos políticos y analistas, el Caracazo pasó a la Historia como un fenómeno espontáneo.

Para muchos políticos y analistas, el ‘Caracazo’ pasó a la Historia como un fenómeno ‘espontáneo’… pero yo creo que fue planificado

De la misma manera, los analistas de cuerpos de seguridad, lo que vieron fue a los miles de detenidos y muertos que nada tenían que ver con un movimiento subversivo. Así que el “yo lo viví, a mi nadie me puede echar el cuento”, junto a la ausencia de un supuesto objetivo político como asaltar el centro de poder, son pues las críticas que más se me hacen a la hora de explicar lo que, en mi opinión, por supuesto que fue planificado.

Para entender mi opinión, debemos releer algunos titulares que nos pueden ayudar a comprender nuestras primaveras: “La explosión social fue la voz de los jóvenes por sus frustraciones”, reza uno. “Son los grandes protagonistas” o “Más de un millón de ellos está desempleado”, explican otros.

“Nadie me ha dado una oportunidad; estoy enojado por cómo funciona todo el sistema”, explica un muchacho en las calles a un periodista, mientras que un investigador declara que “muchos (jóvenes) sienten que sus sueños han sido aplastados” y otro más formula que se trata de: “Los jóvenes y desposeídos (..) ignorados por los hacedores de políticas”.

De hecho, en buena parte de las notas, el propio redactor o el investigador aparecen adjetivando las noticias y plasmando sus propias frustraciones mientras que los medios de comunicación dejan de ser intermediarios de noticias para convertirse en justificadores inconscientes de la protesta, endilgándoles el sonoro titulo de “revoluciones”.

Solo que estos titulares y explicaciones, no son de Chile aunque parezcan, son de Londres en 2011.

Toda sociedad por evolucionada y justa que parezca se encuentra en una ebullición permanentemente controlada

Veamos. Toda sociedad por evolucionada y justa que parezca se encuentra en una ebullición permanentemente controlada. Las frustraciones personales del desempleado, del que tiene un mal trabajo o el sueldo no le alcanza, al que no pudo ascender, al que no puede acceder a las oportunidades de estudio, las aspiraciones insatisfechas, las malas decisiones y los fracasos personales, en fin los infortunios de cada quien, se van haciendo manifiestos en todo cuerpo social y en especial en los jóvenes.

Hay que añadir a esto la irresponsabilidad política y mediática del populismo de ambos extremos, un ejercicio constante de quienes explotan el resentimiento como modelo electoral y de los que dividen permanentemente al cuerpo social, sembrando la idea de que unos tienen más que otros, infiriendo que a unos los han robado, así como la explotación electoral de fenómenos basados en la discriminación dentro de ese cuerpo social, es decir el impacto en cada quien de los problemas laborales, raciales o étnicos, sexuales o incluso el odio al inmigrante, que termina incorporándose al criterio común de que hay un responsable de los problemas.

Y esa irresponsabilidad política, continua, metódica durante años, principalmente de sectores que no cuentan con el voto mayoritario, termina simplificando al responsable de que dichas aspiraciones fueron aplastadas, haciendo por ejemplo que la Unión Europea tenga en parte la culpa del verano londinense y el Brexit sea una solución, que España tenga la culpa de que el joven barcelonés no encuentre buen trabajo y la solución sea la independencia o en casos aun más personalistas contra la educación privada, los empresarios, o los inmigrantes como responsables de las desdichas laborales.  

Una explosión social puede ocurrir hoy en Nueva York o Barcelona o Hong Kong o Chile, y el joven que asaltó las calles luego continuará con sus sueños arrasados

Son estas razones y algunas otras, por la que una explosión social puede ocurrir en Nueva York o en Los Ángeles en 1992, tanto como hoy en Barcelona, Hong Kong o Chile, y que después de arrasar con todo, ese mismo joven que saltó a las calles continúe con sus sueños y aspiraciones arrasadas, o quizás y más probable, empeorará su situación. Pero las explosiones descontroladas con características de “revolución”, es decir, las que llevaron a los cambios políticos en cada momento son otra cosa.

Si se investigan en el preciso momento, se pueden descartar absolutamente todas las actividades y paranoias conspirativas de un Fidel Castro dirigiendo el Caracazo, o al chavismo dirigiendo hoy los sucesos de Chile.

Pero si se investigan como la consecuencia, como parte de un proceso más largo, se encontrará en muchos casos la mano de una planificación y organización previa, como lo fue el caso de todos los “azos” latinoamericanos de los 80 y comienzos de los 90, esto es, las primaveras latinoamericanas, que hicieron ingobernables a los países y trajeron a los populistas y neocomunistas al poder. Y eso es lo que ocurre hoy en Santiago.

Es aquí precisamente donde los analistas solo toman las fotos del día y simplifican el asunto con el fenómeno de la “desigualdad” como lo que ocurre en Chile. Es decir, solo explican el momento en el que todo está descontrolado y evidentemente ven a los jóvenes quemándolo todo a su paso en actividades verdaderamente “espontáneas”.

Pero si lo que ocurre en Chile se ve como parte de un proceso, como una semilla que lleva mucho tiempo germinando, el análisis termina siendo completamente distinto.

Es imposible analizar los destrozos de hoy, sin los conatos que comenzaron en 2006 y explotaron entre 2011 y 2013, con la ayuda de Hugo Chávez

Es imposible analizar los destrozos de hoy, sin los conatos que comenzaron a organizarse en 2006 y explotaron entre 2011 y 2013, con la ayuda y asistencia económica de Hugo Chávez, no sólo con los petrodólares sino sustentando teóricos y teorías políticas, organizando estructuras parapolíticas y desarrollando un modelo hemisférico del que incluso hoy se conoce muy poco.

Es imposible desconectar la quema del Metro, sin tomar en cuenta las acciones de los comunistas procastristas y chavistas en 2011 y 2016. Sin tomar en cuenta cómo fueron formados y patrocinadas las figuras actuales de organizaciones juveniles quienes nacieron en democracia y no vivieron el pasado dictatorial. En la infiltración progresiva de los cuerpos del orden publico, en los “movimientos sociales” y de estudiantes por parte de la ortodoxia comunista y sí, literalmente sus hijos.

Es imposible entender lo que ocurre hoy en Chile, sin saber que las cabezas y figuras relevantes del liderazgo estudiantil son socialistas, del partido comunista, e incluso casados con comunistas cubanos y que las formas de organización desde la revolución de los pingüinos es prácticamente la misma que la empleada en muchos de los procesos emprendidos por los comunistas latinoamericanos desde los 80 y no pocas de sus organizaciones han sido financiados por los petrodólares y englobados en los foros comunistas latinoamericanos para integrar movimientos comunes, que no en pocos casos involucraron a los extremos de derecha.

Tampoco es posible separar tales sucesos sin leer el “manual” empleado en Caracas en 1989 o en Chile 2019 pues es el mismo que reconoció Cristina Kirchner: un “manual de instrucciones políticas para saqueos, violencia y desestabilización de gobiernos que tiene su historia y yo quiero ser absolutamente sincera”. Y lo fue porque ellos lo utilizaron en América Latina para demoler al statu quo y con el que destruyeron a las democracias imperfectas y llevaron al poder a los “progresistas” y “populistas.

Porque ese “manual de operaciones políticas” (Kirchner dixit) de quienes “al no poder conciliar con los votos, tienen este tipo de actitudes” apelando a la “articulación de sectores de extrema pobreza con sectores políticos y sindicales” para atacar objetivos específicos como el transporte o los supermercados en 2001, ayudó a causar el sisma que hizo a Argentina ingobernable.

El objetivo político del ‘manuel de operaciones políticas’ acuñado por Kirchner no busca incendiar el Palacio de la Moneda, sino erosionar las bases que sostienen a los gobernantes, más dañino

Ese era y es el objetivo político principal del manual, pues no busca incendiar el Palacio de la Moneda, sino erosionar las bases que sostienen a los gobernantes en el Palacio, que es distinto y más dañino.

En Caracas el detonante fue una señora en un transporte, que terminó con todos los autobuses quemados, pero como Kirchner y su manual, 30 años más tarde confesarían que fue un movimiento planificado al detalle, exagerado por programas de radio que también confesaron que colaboraron y fueron altas figuras del chavismo, en el medio de una huelga de los agentes de orden publico, cuyos propiciadores estaban en el movimiento conspirativo.

Pasan a la Historia como “revoluciones espontáneas” porque a lo que llaman en el manual “la vanguardia revolucionaria” y la “dirección táctica” siempre se les sale de las manos a sus planificadores, cuando las calles ardieron sin la policía -en huelga-, con el sector militar de orden público acuartelado e infiltrado porque sus líderes estaban implicados en un golpe de estado y los medios de comunicación ampliando los saqueos que ahora eran dirigidos y organizados por sectores de la policía.

El mismo manual que el aplicado en Argentina, con una policía que hizo 30 huelgas el año en el que todo ardió y que obligó a usar al ejército.

Por eso el Caracazo y hoy el Chilenazo o Santiagazo son todo menos espontáneos. Y así todo luce que Chile es la nueva nación a la que lograron quebrarle la espina dorsal.

Primero redujeron a Michelle Bachelet a su mínima expresión, porque ella creía –como Carlos Andrés Pérez en Venezuela- que encarnaba los ideales de la vieja izquierda y se equivocó dramáticamente porque ella era la disidente fácil de vencer. Bachelet dejó entrar a los enemigos ancestrales pensando que cortejándolos podría controlarlos y la aniquilaron.

El resto fue fácil porque quedaban los demócratas liberales de varios partidos desnudos que hoy se suicidan, como lo hicieran los de Venezuela y Piñera coloca el epitafio de un modelo cuando exclama: “No supimos entender el clamor por una sociedad más justa”, siendo quizás Chile la muestra de una de las sociedades más justas –dentro de su imperfección- en el hemisferio.

En Venezuela no se logró lo de Bolivia porque la oposición basó sus estrategias en la ilusión de que la ‘espontaneidad’ por si sola lograba sus fines

Lo que nos lleva a Venezuela, ¿por qué después de que saltaran millones a las calles en 2017, con más de 150 muertos y 3.000 heridos durante más de cuatro meses, no se logró lo de Bolivia? Básicamente porque la oposición en toda su corta existencia, basó sus estrategias en la ilusión de que la “espontaneidad” por si sola lograba sus fines.

En otras palabras, fueron formados en la creencia de que el Caracazo fue espontáneo y sus ideales creen más firmes aún que los estudiantes serbios, con una mínima planificación realmente acabaron con la dictadura de Milosevic, como lo vieron en los documentales.

Por lo tanto, no solo su visión de confrontación es errada porque únicamente contempla uno de los cuatro elementos necesarios, sino que han permanecido de espaldas a los fundamentos generales de la ciudadanía y en especial, de los cuerpos armados que han terminado cohesionados en contra de la propia oposición.

A esto habría que añadir que los partidos políticos están destruidos y debilitados estructuralmente, pues carecen de militancia que les permita siquiera establecer una guía programática de movilización mientras que el escaso liderazgo que no está en el exterior, detenido o en embajadas, apenas depende de twitter para generar algunas políticas.

Las acciones y coordinaciones son básicamente muy pobres, no han podido romper el cerco mediático que impide que el mensaje llegue. Pero adicionalmente hay poco contenido programático, ni una línea de propuestas que permita trascender al simple cambio.

De esa manera, mientras la poca población acude y se manifiesta en las calles, el resto ve en todos los canales de televisión un mundo irreal, lleno de programas de comedia, concursos y las noticias que pasan son, como si Venezuela fuera otro país.

En Venezuela hay dos enemigos más poderosos que el régimen: la quimera de la invasión como solución mágica, y que la mayoría ve su futuro fuera de Venezuela y no asume riesgos

A esto se le unen dos enemigos más poderosos que el régimen. El primero fue haber apostado insensatamente por una quimera, una invasión como una solución mágica que no existía y que debilitó durante seis meses la posible estructuración de un verdadero programa político y fijó en el venezolano la teoría de que otros arreglarían sus problemas.

El otro enemigo es que tras años de éxodo masivo, ahora contemplan su futuro fuera de Venezuela y lógicamente toman menos riesgos, por no decir ninguno.

Lógicamente la oposición, que desapareció durante los últimos seis meses quiere ahora retomar algunas acciones, aprovechando las nuevas primaveras y esperando que no termine todo en el invierno, que parece avecinarse.

Thays Peñalver es abogada y periodista, autora de La conspiración de los 12 golpes.

Thays Peñalver
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CARLOS ALBERTO MONTANER: TRUMP FRENTE A BLOOMBERG Y BUTTIGIEG, CASO ESTADOS UNIDOS

Es inevitable el encontronazo en noviembre del 2020, fecha electoral en Estados Unidos. La nación se trenza con percepciones subjetivas y estereotipos. La república, con leyes que responden a los cambios sociales. Eso hay que explicarlo 

La nación nos dibuja la idea platónica de “los americanos”: son blancos, rubios, independientes y bravos, presumiblemente con ojos claros, idealistas, nacionalistas, emprendedores, adoran al dios de los cristianos, heterosexuales y se comunican en inglés. Naturalmente, no todos son así, pero para eso existen los estereotipos. El himno refleja esa mitología. La bandera ondea “sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes”.  

La república, al menos en nuestros días, alega que “los americanos” son de diversos colores y mezclas, creyentes o no creyentes en cualquier dios, y están sujetos por reglas o por convenciones sociales que no toman en cuenta la sexualidad o el género. Muchos han llegado huyendo de los desastres nacionales. Están unidos por la Constitución y la ley, no por la supuesta “identidad nacional”. Se acogen al patriotismo constitucional. A mediados del siglo XXI abundarán más los negros, hispanos y asiáticos que los “americanos blancos”. 

Esta dicotomía volverá a presentarse en las elecciones del 2020 entre Donald Trump, quintaesencia de la nación, y quien resulte electo como candidato demócrata de la docena que aspiran a ser el inquilino de la Casa Blanca.  

Los hay viejos, jóvenes y maduros; cristianos, judíos y agnósticos; blancos, negros, mestizos e hispanos; gays condecorados por su reiterada presencia en las guerras, hombres y mujeres "averages" al sur de la cintura; radicales y conservadores; socialistas y socialdemócratas; billonarios, millonarios y clases medias; personas extremadamente instruidas y seres menos estudiosos.  

El último que ha entrado en la batalla ha sido Mike Bloomberg, un judío neoyorquino, filántropo, de 77 años, y con tres periodos de notable experiencia como alcalde en la administración de New York. Bloomberg es el noveno hombre más rico del planeta. Pero no heredó su fortuna, sino la hizo a golpes de suerte, talento y tecnología. El antisemitismo de la nación, afortunadamente, le queda lejos. En el pasado, los electores, como parte de la identidad nacional, mayoritariamente blancos, fueron antisemitas, anticatólicos, antinegros, antihispanos, antifeministas, como se reflejaba en las populares correrías del KKK a principios del siglo XX, como se refleja en el film “El nacimiento de una nación” (Griffith 1915) y en los sinsabores de las sufragistas.  

La ronda regional de consultas comienza por Iowa. Es probable que gane Pete Buttigieg, alcalde de South Bend, Indiana. Las encuestas así lo manifiestan. El extraño apellido proviene del padre, un profesor universitario procedente de la isla de Malta en el Mediterráneo. Es joven, enérgico, moderado, bien formado académicamente, graduado de Harvard y “Rhode Scholar”, blanco maltés,  lo que significa una gran cantidad de mezclas. Sirvió un par de veces en las guerras del Medio Oriente y obtuvo por ello dos medallas meritorias. 

Es abiertamente gay. Se casó en el 2018 con Chasten Glezman, un maestro que adoptó el apellido del político. Curiosamente, este rasgo de la personalidad de Pete acaso no le perjudique dentro de los demócratas que votan de acuerdo con los verdaderos valores republicanos. Si es legal, y si es el mejor candidato, ¿qué importa lo que sucede en la alcoba de dos adultos decididos a amarse que no eligieron su sexualidad sino la asumieron paladinamente?  

Se trata de una variante del razonamiento que hizo presidente a Barack Obama. (Curiosamente, en Estados Unidos los negros e hispanos son los grupos más cargados de prejuicios sexuales). ¿Qué importaba el color de la piel de Obama? Votar por Obama era demostrar que se podían orillar los prejuicios raciales. Votar por un gay es cancelar los prejuicios sobre el comportamiento íntimo de las personas.  

A fin de cuentas, no sería el primer presidente gay de Estados Unidos, pero sí el primero que admite públicamente su condición de homosexual. Al soltero James Buchanan, el décimoquinto jefe de gobierno del país, le tocó ese role, pero de una manera lateral. Mediado el siglo XIX no era la época adecuada para ese tipo de revelaciones. Sus adversarios le llamaban “Nancy”. En su monumental biografía, Carl Sandburg también lo insinuó de Abraham Lincoln, el décimosexto, aunque sin otra prueba que el hecho de que durante varios años compartiera el lecho con otro adulto llamado Joshua Fry Speed.  

Naturalmente, ganar en Iowa no significa que Pete Buttigieg será el candidato demócrata, aunque le saque 10 puntos a Warren, Biden y Sanders en esta cita electoral. Es sólo el primer obstáculo. Tendrá que saltar o esquivar otros muy importantes antes de enfrentarse a Trump: New Hampshire, Nevada, South Carolina, más el definitivo “Super Tuesday”, todos con distintas mezclas raciales e ideológicas. Todos con diferentes intereses mayoritarios. De alguna manera, será el choque entre la vieja nación y la evolucionada república.  

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner