sábado, 6 de junio de 2020

LUIS FUENMAYOR TORO: MÁS SOBRE LA GASOLINA

Oír a Maduro decir, respecto del nuevo precio de la gasolina, algo así como que el litro de gasolina costaría menos que un toronto, me pareció un insulto mayúsculo a los venezolanos, dada la burla implícita en tal expresión. Estaba diciendo que la gasolina, que él había aumentado varios miles de veces era realmente baratísima y que cualquiera la podría adquirir sin mayores problemas. El principal responsable de la debacle de PDVSA, de que no estemos produciendo gasolina, a pesar de las “grandes reservas de petróleo del país potencia” y de haber producido en el pasado reciente toda la gasolina que consumíamos, se exprese de esa manera tan burda, sin la más mínima autocrítica, me causó una repulsión que no había sentido hasta ahora a pesar de todo lo que ha ocurrido.

Me pareció una burla inaceptable, un desprecio inhumano por los venezolanos, un grado de indolencia intolerable y una desfachatez pocas veces vista. ¿Ignora acaso el Presidente que la hiperinflación generada por sus erradas políticas monetarias y económicas en general, ha elevado los precios de todos los bienes y servicios en magnitudes desconcertantes? ¿No sabe acaso que la mayoría de los venezolanos no se puede comprar un toronto? ¿Qué el salario mínimo es de apenas poco más de dos dólares mensuales? Se trata del salario mínimo más bajo del mundo; así como se oye, sin exageración ninguna. Mundialmente se considera pobre a quien devengue por día, no por mes, menos de un dólar, y en

Venezuela el salario mínimo es de 0,075 dólares diarios, es decir sólo el 7,5 por ciento del dólar.

Pero es que los sueldos de la administración pública, donde laboran 3 millones de personas por lo menos, no alcanzan a ser ni de medio dólar al día, excluyendo los altos cargos, que no se sabe a ciencia cierta cuánto ganan. El salario en Venezuela realmente ha desaparecido y en muchos casos la gente paga para trabajar, pues le cuesta en dinero mucho más ir al trabajo que lo que recibe luego como sueldo o salario. Pero a nada de esto se refiere nunca Nicolás Maduro, ni ninguno de los personeros oficiales cuando se dirigen a la población. Lo ignoran olímpicamente, como si las realidades desaparecieran al no querer verlas.

En Kenia, el salario mínimo es de 61 dólares mensuales, en Corea del Norte: 66, en Camerún: 73. En Haití es de 67 dólares al mes. ¿Cómo explican que Nicaragua, país hostigado por el Departamento de Estado y con mucho menos recursos que Venezuela, tenga un salario mínimo mensual de 129 dólares? Y esta destrucción salarial tiene mucho tiempo, comenzó antes de Maduro, aunque a algunos le disguste la referencia al pasado cercano, pero estuvo camuflada detrás del altísimo valor asignado oficialmente a un bolívar existente sólo con fines de corrupción y saqueo.

Destruyeron PDVSA; algo que parecía imposible; destruyeron todas las empresas básicas de Guayana, las empresas eléctricas y la CANTV; acabaron con el bolívar, con el BCV, con la nación entera, y no hay ni siquiera un mínimo asomo de vergüenza, mucho menos de rectificación. Sólo sobreviven en el poder por la vía de la fuerza y la represión y porque han tenido una oposición todos estos más de 20 años a la medida de sus intereses, con sus mismos o peores vicios, y que no parece que cesará en sus aventuras violentas antinacionales. 

¡Pobre pueblo

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: VIOLENCIA, INCERTIDUMBRE, HAMBRE Y CONFINAMIENTO

Intentar una explicación que vincule violencia, incertidumbre, hambre y confinamiento, no es nada fácil. Sus imbricaciones e implicaciones, no sólo hacia adentro de sus ámbitos, también hacia afuera, hacen complicado el análisis. Sus múltiples variables, arrojan tantas lecturas como sean posible. Sobre todo, si dicha situación se revisa desde el contexto de realidades consideradas en lo político, lo económico y en lo social. 

El caso Venezuela, luce especialmente interesante dado el grado de embrollo que muestra en toda su amplitud funcional-estructural. Aunque resulta vergonzoso aludirlo pues se trata de un país que en otrora fungió como extraordinaria referencia a decir en cuanto a su configuración y dinámica política, social y económica. La historia contemporánea, apoyada en comprobadas series estadísticas, es fiel exponente y evidente reveladora del nivel de gobernabilidad logrado. A pesar de translúcidas limitaciones que represaron algunos esfuerzos en la dirección del desarrollo pretendido. 

La distancia en el tiempo, fraguó diferencias que hablan por si mismas sobre la desaceleración que devino en atraso contenido en el cuadro de miseria económica, degradación política y descomposición social que reflejó el país, adentrado el siglo XXI.  

Las ofertas electorales que se desbocaron en aras de permanecer aferrado al poder, luego de 1999, año en que se impuso un proyecto político de enmarañada factura ideológica, de origen militarista, supieron jugar a la derrota del “capitalismo salvaje”. Así fue. Para ello, el movimiento político oficialista se apoyó en argumentos que, lejos de dilucidar problemas que atascaban razones que bien podían responder interrogantes acumuladas, se dirigieron a acentuar la incertidumbre que venía padeciéndose. Al mismo tiempo, los mismos argumentos apuntaron a enfilar acusaciones infundadas sobre el andamiaje del sistema productivo nacional. Fue la razón para que el régimen emprendiera acciones contra la institucionalidad nacional.  

¿Cómo se descompuso la institucionalidad democrática?

De esa forma, florecieron causas para cambiar, casi radicalmente, la estructura política, económica y social. Incluso, la militar y policial sobre la cual descansaba el Estado venezolano. En consecuencia, el régimen en su afán de adueñarse de todo cuanto fuera factible, minó los caminos de la democracia justificando sus ejecutorias con alegatos legales forjados. Así procedió, a instancia de un poder único logrado con base en un fraguado reacomodo de leyes, resoluciones y dictámenes de usurpada factura política y jurídica.

La inseguridad comenzó a hacer de las suyas. La intimidación, consiguió espacio para desconcertar la fundamentación republicana. Por tanto, la ineptitud sumada a la improvisación, fungieron de brecha para que en su curso de desgracias, corrieran  problemas que conjuraron la crisis de servicio públicos. Así vino la falta de gasolina, de gas doméstico de electricidad, de dinero en efectivo, de telefonía, de producción petrolera, industrial y agrícola, de alimentos, de la Internet, de agua, de transporte terrestre y aéreo. De servicios turísticos, de empleo, de funciones escolares y académicas. Además, de la ausencia de prensa libre, de paz, de salud. Y hasta de un “gobierno” solidario y ecuánime.  

Por consiguiente, hizo su aparición (como nunca) el hambre. Así alcanzó ventaja en la caótica situación que empezaba a consolidarse. Fue la antesala para que, en medio de la crisis de acumulación y de dominación que venía agarrando impulso, ingresara el Covid-19 con su insolente desafío propio de “fanático perverso”.  

Tan enredado escenario, se prestó para que el oprobioso régimen  acentuara la represión y se instituyera como criterio de “gobierno”. Así pretendió reducir cualquier foco de resistencia. Para ello se sirvió de la calificación de “pandemia”, dictada por la Organización Mundial  de Salud, OMS. Eso hizo que su incursión favoreciera el “confinamiento” impuesto a modo de “control social”. En consecuencia, aplicó medidas que dejaron ver el abuso de derechos de la población, supresión de la democracia. Así como apoyo encubierto al narcoterrorismo. 

Fue el contexto mejor diseñado para que terminara de enturbiarse la crisis venezolana. Fue la mejor causa para que el país se viera en presencia de la combinación más letal prescrita por un ejercicio político atorado de poder. De poder, “maléfico”. Fue la ruta idónea para que Venezuela se atosigara de violencia, incertidumbre, hambre y confinamiento.

Antonio José Monagas 
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas 

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, SÁBADO 06/06/2020

BEATRIZ DE MAJO, CUBA: A PONER LAS BARBAS EN REMOJO!, COLOMBIA EN CAPSULAS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 6 minutos
La cancillería cubana enfiló sus baterías contra Colombia una vez que el país fue incluido de nuevo en la lista norteamericana de países que no colaboran en la lucha contra el terrorismo. Estamos hablando de sanciones que fueron reactivadas por el gobierno de Donald Trump hace unas tres semanas, penalidades que para Cuba no constituyen novedad alguna ya que ese país estuvo inserto en la categoría de países patrocinadores del terrorismo y sufrió sus consecuencias entre los años 1982 y 2015. Digamos que las sanciones impuestas por los gringos no son concha de ajo: estamos hablando de... más »

CARLOS ALBERTO MONTANER, FAUDA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 9 minutos
Fauda quiere decir “caos” en hebreo y en árabe. Es el nombre de una magnífica serie de Netflix. La mejor manera de pasar este maldito encierro provocado por Covid-19, alias “el Mataviejos”, es contemplar una serie de televisión. Lo he hecho en esta interminable cuarentena. Me gustó mucho. Sabía, de antemano, el trasfondo de los episodios. Ciertos jóvenes judíos, vinculados a una Unidad Encubierta de Élite de las Fuerzas de Defensa Israelí, se enfrentaban en Cisjordania a unos jóvenes palestinos incardinados en Hamás, en Al Fatah, y hasta alguno de ellos le juraba lealtad a ISIS me... más »

GABRIEL BORAGINA, SOLIDARIDAD CON LOS POBRES

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 15 minutos
Se dice permanentemente que tenemos que ser "solidarios" con los pobres. Pero raramente o nunca quienes eso pregonan (socialdemócratas, populistas, socialistas, izquierdistas, progresistas, etc.) nos aclaran qué significa la palabra solidaridad. En consecuencia, debemos acudir al diccionario para encontrar su verdadero significado. Y allí el diccionario nos define: solidaridad[1] (De solidario). 1. f. Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. Siendo así lo que se nos solicita, entonces, es adherir circunstancialmente a la causa o empresa de los pobres. Es decir, c... más »

SOLEDAD MORILLO BELLOSO, LA IMPORTANCIA DE SER VENEZOLANO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 19 minutos
Para este mes (junio de 2020) ya hubiéramos llevado tiempo en una fase de recuperación o, mejor dicho, de renacimiento. La transición llevaría ya muchos meses y el país hubiera tenido más y mejores recursos para enfrentar una crisis de suyo muy compleja, que se vio agravada por el Covid-19. Tendríamos en agenda ya varias elecciones, tendríamos nuevo CNE e instituciones del Estado relegitimadas. Muchas limitaciones que hoy confrontamos estarían en franco proceso de desestimación. Los organismos multilaterales nos hubieran brindado ayuda y, seguramente, los procesos de revisión y ren... más »

ROMÁN IBARRA, AUTODESTRUCCIÓN (IV)

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 23 minutos
En el capítulo anterior, en el número III de esta serie muy apretada, estuvimos analizando, no solo la campaña electoral de 1988, sino el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, y las jugadas sucias y traiciones que se ejecutaron en contra de su gestión, mediante lo que se conoció como ¨El Caracazo¨, así como los cobardes golpes de estado del 4/F, y el 27/F-92, que pusieron al país en una constante zozobra, y en la vorágine conspiradora de quienes luego fueron calificados como, La Rebelión de los Náufragos, recogidos en la maravillosa obra de la escritora venezolana, Mirta Rivero.... más »

EDUARDO MARTÍNEZ, SE TRANCÓ EL SERRUCHO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 31 minutos
El serrucho se trancó en Venezuela. Un país donde el gobierno solo se ve en las tardes en TV, y la oposición en las redes sociales. En Venezuela vivimos en una crisis permanente. Bajo la situación del Covid-19, estamos reducidos a nuestra hogar. Pero este confinamiento, lo tenemos en condiciones miserables. Los servicios públicos vitales son intermitentes. A veces por cortos períodos. Las más de las veces, por lapsos de tiempos de días, semanas y en algunos lugares han llegado a sobrepasar un mes. Racionados en agua, electricidad, internet, gasolina, gas, transporte y ahora en tel... más »

TATA LÓPEZ, UN RETAIL RENOVADO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 35 minutos
A muchos nos encanta estar en la calle, tocar, oler, comprar, estar con amigos, tomar café; sin embargo, los cambios de hábitos que se han generado por la presencia del coronavirus son muchos, siendo el más relevante en el mundo del marketing: el uso de la tecnología que nos permite ser la vía de contacto con el mundo y realizar nuestras compras; en fin, subsistir, sentirnos vivos y activos. Debido a este crecimiento abrupto del mundo digital, el marketing offline se ha visto muy afectado, deteniendo momentáneamente las actividades que se generan en los pisos de venta; pero los cre... más »

OSCAR ELÍAS BISCET, SPACEX Y NASA: VAN AMÉRICA Y LA HUMANIDAD, DESDE CUBA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 43 minutos
En Cuba fue de gran emoción, por el magnífico espectáculo y porque la tiranía castrocomunista no pudo bloquear las imágenes en Internet en tiempo real a los interesados en los viajes aeroespaciales El tiempo lluvioso no pudo aniquilar las esperanzas de muchas personas, a pesar de posponer el despegue del cohete Millennium Falcon 9 y la nave Crew Dragon, se pudo observar el trabajo especializado y organizativo de la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio) en su misión de SpaceX y Demo 2 y principalmente de la profesionalidad de los astronautas Robert Behken y ... más »

ENRIQUE CONTRERAS RAMÍREZ, EXISTIMOS PARA CREAR NUESTRA PROPIA EXISTENCIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 51 minutos
El ser humano nació para ser libre, su propia naturaleza, lo obliga, cuando se le intenta esclavizar, a dar la vida si es preciso por esa libertad. A veces, debatirse en el universo de las ideas de estos tiempos, implica conflictividad en un caos lleno de contradicciones y donde el conocimiento - ahora en un mundo globalizado- se utiliza para dominar y domesticar a la humanidad, lo que a muchos nos impide habituarnos al mundo existente. No se puede ignorar, que estamos atrapados en medio de dos modelos de sociedad que se diferencian de forma, pero en el fondo tienen el mismo propós... más »


BEATRIZ DE MAJO, CUBA: A PONER LAS BARBAS EN REMOJO!, COLOMBIA EN CAPSULAS

La cancillería cubana enfiló sus baterías contra Colombia una vez que el país fue incluido de nuevo en la lista norteamericana de países que no colaboran en la lucha contra el terrorismo. Estamos hablando de sanciones que fueron reactivadas por el gobierno de Donald Trump hace unas tres semanas, penalidades que para Cuba no constituyen novedad alguna ya que ese país estuvo inserto en la categoría de países patrocinadores del terrorismo y sufrió sus consecuencias entre los años 1982 y 2015.

Digamos que las sanciones impuestas por los gringos no son concha de ajo: estamos hablando de vigilancia de sus exportaciones, restricciones a la ayuda económica y un conjunto de limitaciones financieras de variada índole que vienen a hacer más penoso para el gobierno insular, el manejo de la crisis económica que el país enfrenta, en parte por el coyuntural descalabro económico mundial , en parte por la reducción de la ayuda económica del padrinazgo venezolano y, en parte, por la tradicional incapacidad del gobierno de hacer un manejo eficiente de la dinámica económica del país.

Desde el advenimiento a la presidencia de Donald Trump se ha producido un recrudecimiento del bloqueo a Cuba por razones que tienen que ver con la violación de los derechos humanos. En esta ocasión particular, es la connivencia con el terrorismo lo que motiva las nuevas sanciones.

Hay una que penaliza particularmente a La Habana y tiene que ver con el empeño norteamericano de impedir que terceros países y las empresas privados efectúen transacciones con la isla en moneda americana. No es falso el hecho de que Washington aspira a estrangular a la economía cubana y así lo ha manifestado, en más de una ocasión, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodriguez. Trump tampoco lo oculta. Esta vez, sin embargo, la razón de la particular molestia cubana tiene que ver con la vecina Colombia.

Y es que razon no le falta al gobierno de Cuba en darse por aludido en la batalla que Colombia está librando en contra de la colaboración de Cuba con la guerrilla de su país, un asunto que tiene raíces en la Historia binacional y que, de nuevo, es motivo de desacomodos en Colombia por la connivencia del gobierno comunista de la isla con la insurgencia del ELN.

Es un hecho cierto que el gobierno cubano rechazó una formal petición de Colombia de extraditar a diez líderes del ELN instalados en La Habana después de que el grupo del que hacen parte reivindicó, en 2019, un ataque contra una Escuela de Cadetes de policía en Bogotá, que cobró la vida de 22 ciudadanos e hirió a más de 60. Los líderes guerrilleros se encontraban en Cuba, en medio de un proceso de diálogo con el gobierno colombiano, cuando el ELN perpetró el atentado.

Este enfrentamiento viejo de poco más de un año sería motivo suficiente para que Colombia pida ayuda de los Estados Unidos, porque no hay duda de que Cuba se ha convertido en un refugio para terroristas colombianos confesos. Pero la realidad es que tanto en la Casa de Nariño como en la Casa Blanca están siendo particularmente activos en la persecución del terrorismo que les afecta a ambos por igual y en el desmontaje del narco-negocio asociado, lo que resulta ser un drama que les aqueja en paralelo. Es dentro de este contexto que una parte de la flota norteamericana se encuentra apostada en el Caribe en operaciones conjuntas con Colombia que involucran terrorismo y narcotráfico que se origina en Colombia y Venezuela, un país cuyos vínculos con La Habana son activos e incuestionables. Y es también en atención a este interés conjunto que 48 militares estadounidenses de la Brigada de Asistencia de Seguridad acaban de llegar a suelo neogranadino a prestar asesoría a las Fuerzas Militares en la lucha contra el narcotráfico.

Es cierto, las relaciones entre La Habana y Bogotá se han estado pervirtiendo a partir del episodio criminal de la Escuela de Cadetes, pero esta circunstancia se agravará en la medida en la triada guerilla/terrorismo unida a los regímenes de Cuba y de Venezuela le continúen causando serias dificultades al gobierno de Donald Trump. Cuba levanta un dedo acusador contra Colombia por estar sirviendo a intereses de Estados Unidos en su contra. Cuba se encuentra, con Venezuela, en el lado malo de la ecuación. Pareciera ser la buena hora para poner sus barbas en remojo

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1
España-Venezuela

CARLOS ALBERTO MONTANER, FAUDA

Fauda quiere decir “caos” en hebreo y en árabe. Es el nombre de una magnífica serie de Netflix. La mejor manera de pasar este maldito encierro provocado por Covid-19, alias “el Mataviejos”, es contemplar una serie de televisión. Lo he hecho en esta interminable cuarentena. 

Me gustó mucho. Sabía, de antemano, el trasfondo de los episodios. Ciertos jóvenes judíos, vinculados a una Unidad Encubierta de Élite de las Fuerzas de Defensa Israelí, se enfrentaban en Cisjordania a unos jóvenes palestinos incardinados en Hamás, en Al Fatah, y hasta alguno de ellos le juraba lealtad a ISIS mediante el consabido vídeo. 

La unidad existe y es la “Sayeret 217 Duvdevan (cereza en hebreo)”, y está facultada para cometer asesinatos selectivos y otros actos deleznables encaminados a impedir los atentados terroristas y los crímenes de los enemigos de Israel y del pueblo judío.   

Era –al menos yo lo creía—la versión del Medio Oriente de los vaqueros contra los indios, del bien contra el mal, de los “buenos” contra los “malos”. Los vaqueros, claro, eran los judíos. Los palestinos, por supuesto, eran los indios. Pero no había nada de eso. No existían los estereotipos. 

Todos eran capaces de destrozar al adversario. De interrogarlo con saña. De torturarlo golpe a golpe, hasta matarlo. Los judíos y los palestinos eran seres humanos movidos por el patriotismo, la aventura, el deseo de venganza, el amor, la soledad, la lujuria, el engaño, y el despecho.  También, y en una enorme proporción, los movilizaban las ansias de gloria. 

Los separaban la cuestión religiosa. Los palestinos se tomaban muy en serio a Alá. Le rezaban y le ofrecían el sacrificio de sus vidas. Las mujeres, entre ellos, tenían una función auxiliar y les debían a sus maridos un respeto imponente. Los judíos, en cambio, apenas mencionaban a Yahvé. Se acercaban a sus actos por un camino secular. Las mujeres desempeñaban los mismos roles de los hombres. Podían ser infieles en la cama sin dejar de ser leales. 

¿Es una serie realista? Sí, aunque sólo en cierta forma. Hay que prescindir de la incredulidad, como suele hacerse en el teatro, y suponer que el mismo equipo humano de guerra secreta puede operar constantemente sin ser detectado en un pequeño territorio como Ramallah, que es una especie de ciudad del tamaño de un sello de correos.    

Pero ese escollo se salva sin dificultades. Realmente, los hechos ocurrieron más o menos así, aunque en diferente secuencia. El actor principal y coguionista de la serie, Lior Raz, que hace el papel de Doron Kabilio, perteneció a una unidad especial israelí que perseguía a los terroristas y realizaba acciones encubiertas en Cisjordania. La materia prima de los guiones es su propia experiencia.   

Su novia de entonces, una chiquilla de 19 años llamada Iris Azulai, fue asesinada a puñaladas por un palestino al que arrestaron. Años más tarde lo canjearon por el soldado Gilad Shalit, secuestrado por Hamás, dentro de aquella asombrosa operación en que los israelíes cambiaron más de mil prisioneros, muchos de ellos terroristas, por la libertad de uno de los suyos.

El otro coguionista, Avi Issacharoff es el periodista de Haaretz, y reportero de televisión galardonado con varios premios, un verdadero experto en el conflicto palestino-israelí. Aunque Issacharoff asume el punto de vista israelí, trata de ser objetivo y respetuoso con los palestinos. 

Eso no es posible. El punto de vista es esencial y los palestinos casi nunca quedan satisfechos. Para ellos, la venganza es una emoción legítima. Lo que explica que Shirin al-Abed, espléndidamente representada por la actriz franco-árabe Laëticia Eido, una palestina viuda, enamorada de Doron Kabilio, aunque casada por terror con su primo Walid Abed, el jefe local de Hamás, es una traidora sin paliativos. Es un mundillo en blanco y negro, absolutamente irreconciliable con sus adversarios. 

Eso es conveniente que se sepa. No hay forma humana que árabes e israelíes lleguen a acuerdos razonables. Mientras los palestinos sueñen con echar a los judíos al mar, eso no es posible. 

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner 
España-Estados Unidos

GABRIEL BORAGINA, SOLIDARIDAD CON LOS POBRES

Se dice permanentemente que tenemos que ser "solidarios" con los pobres. Pero raramente o nunca quienes eso pregonan (socialdemócratas, populistas, socialistas, izquierdistas, progresistas, etc.) nos aclaran qué significa la palabra solidaridad. En consecuencia, debemos acudir al diccionario para encontrar su verdadero significado.

Y allí el diccionario nos define:
solidaridad[1]
(De solidario).
1. f. Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. 

Siendo así lo que se nos solicita, entonces, es adherir circunstancialmente a la causa o empresa de los pobres. Es decir, convertimos en uno de ellos, o convertirnos todos en todos ellos.

En realidad, el reclamo se dirige hacia los ricos, que es a quienes se les pide -en consecuencia- que se empobrezcan entregando parte de sus riquezas a los pobres. Pero el problema consiste en que si los ricos entregan parte o toda de su riqueza a los pobres los ricos se empobrecen en la misma medida en que los pobres se enriquecen. Entonces, para seguir cumpliendo la regla de la solidaridad, debería ahora procederse al revés: los nuevos ricos (antes pobres) deberían devolver parte o toda de la riqueza recibida de los antes ricos y ahora pobres a estos.

Todo parece indicar que, siguiendo este círculo vicioso, no se resolvería nunca el problema de la pobreza, simplemente, pobres y ricos cambiarían sus roles perpetuamente, en una suerte de ciclo sin fin.

Evidentemente entonces, la solidaridad no soluciona el tema de la pobreza, sino que escuetamente la va trasfiriendo de unos grupos a otros, quienes van girando sus rótulos, conforme reciban o pierdan riqueza.

No interesa si los ricos dieran su riqueza espontáneamente, o sean despojados por el gobierno mediante impuestos y otras confiscaciones haciéndolo por ellos, porque -en dicho caso- el dilema se le plantearía al gobierno y no a los actores directos de dicho circulo vicioso.

El sentido común (comprendiendo el significado de la solidaridad) tendría que decirles a esos grupos progresistas, izquierdistas, populistas, socialdemócratas, etc. que ese no es el camino si lo que quieren -en realidad- es reducir y suprimir la pobreza.

La solución no es empobrecer a los ricos para enriquecer a los pobres sino -y desde el punto de vista liberal capitalista- la única solución pasa por la creación de riqueza para todos, o sea, mutar el juego de suma cero de la solidaridad por el juego de suma positiva para todos. El único sistema que ha hecho esto en la historia -y lo sigue haciendo allí donde se le permite actuar (muy pocos lugares, por cierto)- es el capitalismo. Ninguno de los demás procedimientos ensayados en la historia, y los que se practican ahora en casi todos los países, ha podido suplantarlo en esa función de enriquecer a todos sin distinción de grupos sociales o de personas particulares.

Entonces, lo que se necesita para reducir y eliminar la pobreza no es solidaridad sino anti-solidaridad, por muy paradójico que parezca.

Pero si se quiere insistir en el término solidaridad cuyo uso es impropio, entonces habrá que convenir que el sistema más solidario para reducir la pobreza y eliminarla fue y es el capitalismo. No es cuestión de entrar a discutir términos, sino de analizar datos y tener conceptos claros de cómo se llama cada una de las cosas.

El capitalismo es un mecanismo de producción en masa para las masas como lo definió el fenomenal Ludwig von Mises. Si por solidaridad se entienden más bienes y servicios para los pobres, entonces tenemos que concluir que el capitalismo fue y es el sistema más solidario del mundo, porque es el único que provee masivamente alimento, calzado, vestido, habitación y demás objetos del confort para todos. Claro que no en forma igual, porque todos somos desiguales, y no todos producimos lo mismo, pero lo importante no es la igualdad, sino que cada uno en lo suyo pueda adquirir y consumir más. Solo el capitalismo logra esto último.

Lo que, si es cierto y observable, es que todos los que pregonan "solidaridad" con los pobres nunca lo son personalmente con ellos. Demandan que los "otros" sean solidarios. Y los socialistas/izquierdistas más ricos son los menos solidarios de todos, porque exigen que sean los ricos no-izquierdistas o anti socialistas los solidarios.

Aquí hay que reiterar que el rico no siempre adquiere su riqueza por vías capitalistas. Rico y capitalista no son sinónimos. La riqueza siempre la produce el capitalismo, pero los ricos no se hacen ricos solamente produciéndola sino que muchos ricos lo son porque requieren auxilio a los gobiernos para que expropie la riqueza de los verdaderos capitalistas que producen, y se la entreguen a los otros que se enriquecen meramente porque adhieren a una ideología, político o partido político determinado que -llegado al poder- tiene los instrumentales necesarios para expoliar y confiscar la riqueza producida por los verdaderos capitalistas. Esto es importante tenerlo en claro, porque el vulgo ignorante confunde -sin más- rico con capitalista, cuando no siempre coinciden uno y otro.

Muchas "empresas" y pseudo "empresarios" cimentaron sus "fortunas" al amparo y abrigo de los gobiernos que les concedieron patentes o monopolios exclusivos para esto o aquello otro; que buscaron el calor del poder político de turno, desplazando a los productores.

Pero también es verdad que todo el que trabaja es un capitalista, la mayoría de las veces sin saberlo como ya hemos tenido oportunidad de explicarlo antes[2], porque para producir cualquier cosa tenemos que utilizar herramientas que son bienes de capital, ya que sirven para generar otros bienes. Desde el momento que usamos esas herramientas estamos empleando bienes de capital, y un capitalista es quien usa bienes de capital. En tal sentido, el trabajo es un bien de capital, y el trabajador un capitalista. Sin embargo, al no saberlo ese trabajador puede adherir a ideas socialistas, populistas, progresistas, etc. haciéndolo incurrir en error acerca de su verdadera condición (capitalista).

Si el trabajador es un capitalista y la mayoría de ellos no lo sabe ¿por qué deberá sorprendernos que haya empresarios que tampoco sepan que hacen su riqueza a través de métodos capitalistas que -por ende- los convierte en capitalistas? Aunque ideológicamente adhieran al socialismo y nieguen que su riqueza la formen gracias al capitalismo, la ideología que profesen no los hace menos capitalistas.

Gabriel S. Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina 
Argentina
http://www.accionhumana.com/2020/05/solidaridad-con-los-pobres.html

SOLEDAD MORILLO BELLOSO, LA IMPORTANCIA DE SER VENEZOLANO

Para este mes (junio de 2020) ya hubiéramos llevado tiempo en una fase de recuperación o, mejor dicho, de renacimiento. La transición llevaría ya muchos meses y el país hubiera tenido más y mejores recursos para enfrentar una crisis de suyo muy compleja, que se vio agravada por el Covid-19. Tendríamos en agenda ya varias elecciones, tendríamos nuevo CNE e instituciones del Estado relegitimadas. Muchas limitaciones que hoy confrontamos estarían en franco proceso de desestimación. Los organismos multilaterales nos hubieran brindado ayuda y, seguramente, los procesos de revisión y renegociación de deudas nos habrían sacado de la ahogazón. Los dolores y angustias no hubieran desaparecido pero el enfermo estaría aún hospitalizado pero en franca mejoría. Los ánimos por supuesto seguirían caldeados y las rabias color hormiga amazónica, pero para tirios y troyanos la lucha política tendría que ver con pensamiento, propuestas, capacidad para enamorar a los ciudadanos. Es decir, algo que permitiera sentir que los ciudadanos importamos.

En 2019 hubo muchos errores. Varios y variados. Pero, por paradójico que suene, la situación había llegado a tal gravedad, el lío era tan en mayúsculas que la negociación entre el régimen y la oposición legítima llegó a punto de caramelo y por tanto inevitable. Régimen y oposición legítima habían ya entendido y aceptado que ninguno podía destruir al otro, que no quedaba de otra que un tratado de regularización sin el cual el país, a saber el botín, no sería sino un ente destruido y colapsado. Para parafrasear a Teodoro, estábamos tan mal, tan conscientes que estábamos tan mal, que íbamos bien.

Y entonces llegaron ellos.

Llegaron con su guacal de negociados. Con su verborrea pastosa. Con el morral lleno de "peoresnada". Con carpetas de propuestas disfrazadas de purismo académico. Con su discurso maquillado de pulida intelectualidad. Con maletines de los que sacaban encuestas que solo decían lo que ya todos sabíamos pero que ellos utilizaron para justificar lo injustificable. Se pusieron un nombre rimbobante: Mesa de Acuerdo Nacional. Y firmaron un documento en ese espacio que alguna vez fue la elegante y digna Casa Amarilla. Entraron como manada de cabras. Y, como hacen las cabras, se comieron el pasto de raíz. En horas ya el país los había bautizado como "la mesita". Y los miraba de arriba a abajo.

Así, de los aciertos y errores pasamos a la fase de los horrores. Lograron su cometido. Arrasaron con la posibilidad de ese indispensable tratado de regularización al que hubiéramos llegado. Pero hicieron más. Atornillaron al régimen. Irritaron más a la comunidad internacional. Desataron un escudo de protección de otros países. Alborotaron y dieron sustento y rienda suelta a los radicales. Hundieron más al país en una crisis social y económica de proporciones apocalípticas No hicieron una negociación. Aquello fue (y es) un negociado. Son el "quietismo", aunque yo creo, para más precisión, que son el "cretinismo".

Ahora quieren hacer ver (todo es una simulación) que están divididos. Que entre ellos hay discrepancias. Pero en lo que más fingen es en presumir de ser opuestos al régimen. Hacen las comparaciones más absurdas, como por ejemplo, intentar medir pelo a pelo la "gestión" de Maduro y de Guaidó. Eso no es peras y manzanas; es medir con la misma vara el desempeño de anacondas y castores.

Uno de los grandes promotores del quietismo habla de transición en 2024. Sí, en 2024. Es bueno que sepa el "doctor" que nos restriega en la cara sus muchos títulos que el asunto es mucho más simple y no requiere elaboraciones intelectualoides: si ocurriere lo que él predice, en 2024 no habría nada que "transicionar". No quedaría nada; Venezuela sería un espacio primitivo dónde los habitantes serían nómades, cazadores, pescadores y recolectores. Y en tal escenario, él, "el doctor", seguramente estaría en el extranjero, en un exilio académico, afanado en un best seller y ofreciendo charlas cobradas en dólares o euros. Y muy probablemente entre sus muchas estelares conferencias dictaría una intitulada "Venezuela: El case history de la destrucción". Yo no estaría ahí para corregirle y apuntarle que Venezuela no fue destruida, fue destrozada. Ni estaría ahí para apuntarle, también, que fue a pesar de gente como él que los venezolanos logramos salvar a nuestro país, ese que él quiso sepultar. Porque sepa usted, "doctor", que los venezolanos no nos rendimos.

Está claro que en Venezuela ha sido superada la fase de la necesidad de popularidad. Es obvio que el país no solo no quiere a Maduro y su combo sino que además los detesta. Tenderle la cama para que este régimen se quede no es sólo indigno, es una estupidez.


Hacen el anuncio de los estrafalarios precios de la gasolina y del aún más estrafalario sistema de trabajo y activación. Y eso sepulta en las cavernas del silencio el aumento exponencial del Covid-19. Que es un problema que crece y se agrava.

El estado de shock de los venezolanos ante todo lo que ocurre es tal que los hace quedarse como pajarito en rama, como conejo iluminado en medio de la noche, como lagartija boquiabierta en el desierto.

El país se cae a pedazos. Y algunos "academizan". Desde el Olimpo. La desconexión total con la realidad del pueblo. Y son esos los que pretenden ser los asesores de los políticos. Y hay políticos que los escuchan.

Y entonces volvemos al punto de siempre: el liderazgo. Que tiene mucho de abstracto pero que tiene que poder sentirse, verse, olerse, palparse.

Cuando los franceses piensan en Petain, incluso las nuevas generaciones sienten náusea. Es una mancha asquerosa y turbia en su historia. Me permito recordar a los doctos del quietismo que Petain, luego de haber sido héroe de la Primera Guerra Mundial cometió el horror de colaboracionismo con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Al terminar la guerra fue juzgado, degradado y condenado a pena de muerte, sentencia que fue conmutada por cadena perpetua. No existe francés que no entorne los ojos y resople en señal de desagrado cuando se menciona su nombre.

Es tiempo de entender que no importa en lo más mínimo la conceptualización de qué clase de régimen tiene Venezuela hoy. Da exactamente lo mismo si es "autoritarismo", "autocracia", "dictadura", "tiranía", "mandonerismo" o el sustantivo que quieran ponerle. No se trata de qué título ponerle a este coso. Esa discutiera es irrelevante e inútil. La realidad es una: el pueblo ha sido esclavizado. Sufre penurias indecibles. Y como pueblo esclavizado tiene el derecho y el deber de rebelarse. Y eso no es extremismo. Es entender con sensata valentía la importancia de ser venezolano.

Soledad Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob 

ROMÁN IBARRA, AUTODESTRUCCIÓN (IV)

En el capítulo anterior, en el número III de esta serie muy apretada, estuvimos analizando, no solo la campaña electoral de 1988, sino el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, y las jugadas sucias y traiciones que se ejecutaron en contra de su gestión, mediante lo que se conoció como ¨El Caracazo¨, así como los cobardes golpes de estado del 4/F, y el 27/F-92, que pusieron al país en una constante zozobra, y en la vorágine conspiradora de quienes luego fueron calificados como, La Rebelión de los Náufragos, recogidos en la maravillosa obra de la escritora venezolana, Mirta Rivero.

Unos militares ambiciosos de poder, de larga data conspiradora, los cuales contaron con padrinos de las altas jerarquías militares, y políticas, y también con la incompetencia de la inteligencia militar de entonces, que no actuó en correspondencia con la gravedad de la trama urdida durante años, conocida luego por boca de los propios militares traidores.

Articularon un discurso ¨redentor¨ para justificar la felonía, achacándole al sistema democrático todos los males de la República, y cargándole la mayor responsabilidad de los incumplimientos sociales, económicos y políticos, a quien entonces lideraba el país, el Presidente Carlos Andrés Pérez. Discurso y golpe que encontraron defensores abiertos, y encubiertos que sirvieron para continuar fraguando las complicidades necesarias, hasta dar con el enjuiciamiento, y posterior destitución del Presidente.

La historia recoge perfecta y claramente, el discurso de Caldera en el Congreso el 4F/92, en el que justificó con sus palabras el golpe asesino y cobarde que acababa de ocurrir. Una sesión para aprobar la suspensión de garantías, y en defensa de la democracia, se vio impactado por lo que a nuestro juicio, fue un acto de deslealtad contra la democracia, con el cálculo oportunista de quien pretendía la presidencia de la república a cualquier precio, y esa fue la oportunidad que encontró para comenzar a transitar su regreso, sin importar las consecuencias que para el sistema ello comportaba.

Lo cierto, es que a partir de esa fecha aciaga, comenzó la perpetración sistemática y continuada de la destrucción del gobierno de Pérez (II), y la continuación de la conspiración en su contra con una representación variopinta en la que participaban figuras de la intelectualidad más reconocida, y homenajeada por la democracia, junto a políticos y ex altos funcionarios de

distintos gobiernos democráticos, y dirigentes de la izquierda desleal al sistema, quienes nunca renunciaron a la idea de tomar el poder por ¨asalto¨.

Todo tipo de jugadas políticas, y anti políticas; judiciales; de partidos, e independientes, quienes en sus resentimientos y odios del pasado, jamás se detuvieron a pensar en las consecuencias que ello podría propiciarle al sistema. Actuaron con el inmediatismo de sus intereses mezquinos.

Pues sí, lo lograron. La conspiración multifactorial alcanzó su cometido y puso en jaque al gobierno, creando una crisis que dio origen al enjuiciamiento y destitución del Presidente, lo cual, contó incluso con colaboración de quienes en su propio partido votaron por su expulsión, facilitando con ello toda la jauría que se desató en su contra.

Luego del enjuiciamiento y destitución del presidente, mediante la sentencia política (y no jurídica) llevada a cabo por quienes desde el poder judicial eran cómplices también de la trama, incluso por magistrados a quienes Pérez ayudó a encumbrar y que luego de haber votado en su contra, fueron a llorarle en su Despacho diciendo que habían sido presionados. Farsantes e hipócritas al servicio, no solo de la conspiración criminal, sino como se vio luego, al servicio también de la corrupción del régimen de Chávez y Maduro, pero de eso hablaremos en su momento. Continuaremos con el interinato del Dr. Ramón J. Velásquez.

Román Ibarra: 
romanibarra@gmail.com
@romanibarra

EDUARDO MARTÍNEZ, SE TRANCÓ EL SERRUCHO

El serrucho se trancó en Venezuela. Un país donde el gobierno solo se ve en las tardes en TV, y la oposición en las redes sociales.

En Venezuela vivimos en una crisis permanente. Bajo la situación del Covid-19, estamos reducidos a nuestra hogar. Pero este confinamiento, lo tenemos en condiciones miserables.

Los servicios públicos vitales son intermitentes. A veces por cortos períodos. Las más de las veces, por lapsos de tiempos de días, semanas y en algunos lugares han llegado a sobrepasar un mes.

Racionados en agua, electricidad, internet, gasolina, gas, transporte y ahora en televisión.

Según las estadísticas, cerca de un 40% de los venezolanos trabajan en la economía informal. Lo que el régimen, a copia del léxico cubano, le ha dado por llamar “por cuenta propia” o “cuentapropista”.

Con las medidas restrictivas para evitar el Covid-19, esos venezolanos han visto reducidos sus ingresos.

A los puertos y aeropuertos venezolanos, no están llegando barcos ni aviones. Es grave esta situación, para un país importador como el nuestro, que no produce lo que consume.

El sector alimentos, que es el principal sector productivo del país, produce menos del 30% de lo que los venezolanos deben comer para estar bien alimentados.

Es tétrico el cuadro en este sentido. El drama de alimentarse se ha venido convirtiendo en tragedia.

Todo se vende en dólares. Y con un dólar, no se puede comprar NADA.

Sin embargo, a la par de la dolarización de los bienes y servicios, el trabajador venezolano tiene un salario mínimo de alrededor de 4 dólares al mes. Debería recibir no menos de 300 dólares al mes, para vivir “mediamente” en condiciones humanas decentes.

Frente a esta situación de crisis sin retroceso, los venezolanos no vemos ni percibimos que los sectores políticos asuman a plenitud su responsabilidad.

El régimen

Por una parte el régimen, que maneja el gobierno, ha sido incapaz de solucionar la multiplicidad de problemas que aqueja a la población venezolana.

No existe sector ni actividad que no angustie a los venezolanos. No existe. Todo esta cayéndose o caído. Nadie está satisfecho.

Ese ambiente de insatisfacción es responsabilidad del gobierno.

Los que ejercen los mandos supremos del régimen, no parece darse cuenta que no los quieren ni siquiera sus propios partidarios de base. No se dan cuenta que les llegó el momento de hacer sus maletas.

Producto de la ceguera, el auto convencimiento de que “se la están comiendo”, o por sentirse prisioneros y temerosos de las consecuencias de propios errores, se han atrincherado en los edificios símbolos del poder. No salen a las calles. En su lugar, mandan a las fuerzas represivas.

Asimismo, pareciera que ensayan la estrategia de vivir el “día a día”. A veces pensamos que todos los días cuando se despiertan, dicen “Carajo todavía estamos en el gobierno”.

La oposición

Por otra parte, en un país democrático -en una situación de crisis como esta- los sectores políticos de oposición al gobierno asumirían una actitud para el cambio de gobierno.

Eso en Venezuela no parece estar en el futuro inmediato. Ni siquiera, un poquito más allá.

La desunión, los egos, la viveza pendeja -entre otras actitudes en el seno de la oposición- no lo permite.

Cuando se leen los resultados de las encuestas, y a pesar del amplio rechazo al régimen, nos encontramos con que casi uno de cada tres venezolanos no se define. Son los llamados NI-NI.

Esos NI-NI rechazan al régimen, pero a la vez, no tienen confianza en el liderazgo opositor. Y tienen sus razones.

El serrucho

Resulta paradójico que tengamos un presidente en Miraflores y otro en el exilio interno.

Maduro, no resuelve. Guaidó, no tiene el gobierno.

A Maduro no se le ve en la calle. Solo gobierna en las cadenas de radio y TV.

A Guaidó, se le ve en las redes sociales. Aunque tiene a su descargo la feroz censura a la cual su persona y sus mensajes están sometidas.

Por ello no es extraño, que la ausencia del gobierno en las calle, haya dolarizado el país y obligado al Miraflores a aceptarlo, porque no tenía alternativa.

Definitivamente, el “serrucho se trancó”.

Eduardo Rafael Martinez
eduardopmartinez@eastwebside.com 
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@ermartinezd