lunes, 7 de marzo de 2022

JULIO CESAR ARREAZA BUSTAMANTE: APOSTAREMOS SIEMPRE A LA DEMOCRACIA

He tenido la oportunidad de conocer a venezolanos respetados, sólidos intelectualmente, con eminentes servicios prestados al país, que manifestaron su apego a la teoría sociológica del positivismo. Alegaban que nuestro pueblo no tenía las condiciones de madurez suficientes para desenvolverse en democracia, y por tanto, necesitaba la guía de un gendarme-militar necesario. 

Las sociedades infantiles requieren del hombre fuerte que las tutele y haga mantener el orden. Asumen a la democracia como desorden y bochinche. Estas eran las consideraciones, groso modo, de mi apreciado amigo José Antonio Giacopini Zárraga y, en cierta forma, de mi ilustre profesor Tulio Chuiossone. De esta manera justificaron ambos actores del posgomecismo el golpe al gobierno elegido democráticamente de Rómulo Gallegos.

Yo desde temprano aposté, por mi formación y ejemplos familiares de mi entorno, por la democracia, a pesar de los defectos de madurez cívica que admito en nuestra sociedad. La democracia exige más que la tiranía inconsulta y mandona sin control.

Para subsanar las carencias tenemos a la pedagogía política de los partidos democráticos, que al principio dieron la talla y después la abandonaron.

Son valores fundamentales e irrenunciables el respeto a la voluntad popular, la alternancia en el poder, los lapsos de los gobiernos, con fecha de inicio y terminación, y el debido acatamiento a instituciones solidas que rigen la convivencia social. El desafío es trabajar duro por tener democracias eficientes y profundizar en los principios que fortalezcan las instituciones. Los partidos se deformaron y se olvidaron de la pedagogía política. En el caso de algunos gobernantes hubo fallas en predicar con el ejemplo y en sus ejecutorias, lo cual se corregía y daba cuenta con la alternancia derivada de elecciones limpias. El balance de los 40 años de democracia es positivo y el mejor tiempo de nuestra historia republicana.

Hoy el mundo se debate entre democracia y tiranía. La propaganda presenta a las últimas como las más eficientes y convenientes para el devenir de los pueblos.

Los tiranos se concentran en el control del poder y se olvidan de generar cambios políticos que beneficien a los de a pie. Vemos al genocida Putin, que no depende de la soberanía popular, y el sistema autoritario le permite actuar sin contrapesos, sin límites éticos e institucionales. Este homicida es poco representativo de la voluntad de los ciudadanos.

Apostamos a desarrollar una democracia que le sea útil a la gente y le asegure el respeto de todos sus derechos. No hay duda que es un camino más arduo, que exige siempre de parte de los ciudadanos estar vigilantes para evitar las desviaciones.

El reto es aferraros a la democracia, a defender sus principios y valores y traducirlos en bienestar colectivo. Los partidos anuncian procesos de renovación de sus autoridades, ojalá sea así y no una treta para ratificar a los mismos.

¡Libertad para Javier Tarazona! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

Julio César Arreaza
juliocareaza@gmail.com
@JulioCArreaza
Venezuela

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: ¡VENEZUELA CORRIENDO AL PRECIPICIO!

Nadie en su sano juicio invierte en un país donde no existe constitucionalidad ni democracia, por ello, más allá de comprender los oscuros intereses que lo motivan, es risible aquello de “Venezuela está mejorando”… ¿Cómo? 

El que se haya inyectado determinada cantidad de recursos para que el comercio nacional se dinamizara en época electoral, a través de numerosas importaciones (lo que evidencia que no hay bloqueo sino sanciones) es una burbuja que al estallar nos hará tropezar con el país real, cada vez peor. 

Por si fuera poco, el apoyo del régimen a Rusia en la abominable y cobarde invasión rusa a Ucrania echa al traste de la basura cualquier indicio de apoyo inversor en el país, de hecho, los aliados zurdos del chavismo se encuentran a la expectativa de lo que ocurra en ese conflicto porque, de ser necesario, las “ayudas” dadas al régimen chavista pudieran ahora dirigirse a Rusia en la odisea de “Putler”, Venezuela posiblemente verá empeorar su ya trágica situación. 

La desconexión es total, la inmensa mayoría de los venezolanos no solo repudia la invasión rusa, sino que apoya a la nación ucraniana quienes, su presidente, los ciudadanos y fuerza armada nacional, están librando una batalla admirable y sobre todo digna en la defensa de su territorio ante fuerzas extranjeras, en verdad se aguan los ojos al ver semejante estoicismo ante la disparidad del poderío militar. 

Maduro acaba de aumentar el salario mínimo en una cuantía desproporcionada, obviamente en las primeras de cambio resulta necesario, pero en la forma como se maneja la economía nacional, extremadamente dependiente de importaciones, con controles corruptos que encarecen todo, en medio de una crisis mundial por el virus chino y ahora por la antesala de lo que pudiera ser la tercera guerra mundial, así como la ausencia de un Banco Central autónomo y profesional, veremos la hiperinflación revitalizarse, además, porque el chavismo acabó con la producción nacional, misma que hoy, ante este escenario, es casi imposible reactivar. 

Con bombos y platillos hace más de un año se dijo la nueva Asamblea Nacional iba arreglar al país, causó el efecto contrario como todos lo procesos electorales inconstitucionales e ilegítimos. En diciembre se realizaron las regionales con misma promesa, mismo efecto devastador. Hacía tiempo no se aumentaba el salario mínimo porque sus efectos en la inflación eran perversos, con gran pesar veremos tampoco será distinto. A diferencia de lo que muchos opinan, Venezuela no anda a la deriva, se sabe muy bien hacia donde se dirige; al sostenimiento del caos donde solo la élite ligada al poder (y sus allegados) mantienen esperanzas de vida, la inmensa mayoría continuará con la prédica novelesca “cómo vaya viniendo, vamos viendo”. 

El conflicto Rusia – Ucrania afecta particularmente a Venezuela, en primer lugar, porque el régimen venezolano decidió, según nuestra opinión (basada en hechos) apostar al lado equivocado de la historia y se cuenta entre el puñado de dictaduras que apoyan a “Putler”, da temor qué nos puede ocurrir como aliado de Rusia sí el conflicto bélico escala mucho más. En segundo lugar, porque los apoyos económicos y de otras índoles, que llegan a Venezuela provenientes de Rusia (y de ese berenjenal de gobiernos con mismo pedigree) muy probablemente no continúen llegando a raíz de la guerra, privilegiarían a “Putler”. 

Todo esto nos ocurre porque la dependencia al exterior, por toxicidad ideológica, se ha elevado a la enésima potencia mientras el chavismo ha gobernado, nuestros socios no son los que le convienen a la república sino políticamente al régimen. También nos arropó el oscurantismo por culpa de la corrupción, desidia y la ruptura del hilo constitucional/democrático. 

Vamos a donde nos llevan, atados, a la fuerza, debilitados… una dura realidad. 

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango
Venezuela

ANCO: POR EL FIN DE LA GUERRA EN UCRANIA EXIGENCIA Y ANHELO DE LA CIUDADANÍA EN EL MUNDO

"Solo allí donde los Estados se hallen en situación de que cada ciudadano fuese para el otro tal como lo requiere la solidaridad absoluta, solo allí podrían estar seguras en conjunto la justicia y la libertad. Pues solo entonces si se le hace injusticia a alguien se oponen los demás como un solo hombre".  
(Karl Jasper, La Filosofía, 1953).

La Dirección Nacional y las Directivas Regionales de la Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO), expresión de la sociedad civil organizada en Venezuela, ante la decisión de la Federación Rusa de ocupar territorio de Ucrania mediante la guerra; al considerar que dicha acción compromete la existencia de principios y valores que han sostenido y sostienen los frágiles equilibrios que han posibilitado un mundo en que los conflictos bélicos no sean la regla de convivencia y solución de diferencias; cumplimos con el deber de sumarnos a las voces y sentimientos que piden y anhelan un cese inmediato de la muerte, la destrucción, el desplazamiento y el hambre en el mencionado territorio, en los siguientes términos:

PRIMERO: Las imágenes que desde hace días nos llegan de Ucrania, más allá de las narrativas que pretender dominar el escenario que resume la confrontación, dan cuenta –nuevamente- de la muerte y destrucción que genera la guerra como solución a nuestras diferencias, o como mecanismo al que recurrimos para colmar nuestras apetencias. También, exhiben una imperdonable incapacidad de gobiernos e instancias multilaterales para prevenir y conjurar conflictos que afectan –fundamentalmente- a gente inocente, ajena a complicadas nociones geopolíticas geoestratégicas y militares, o sofisticados cálculos económicos y energéticos. Desde Troya, los motivos de la guerra recogen episodios llenos de gran heroísmo y, también, de abyecta e imperdonable futilidad.

SEGUNDO: A mediados del siglo pasado, la Carta Fundacional de la ONU sirvió para erigir una institucionalidad que, con deficiencias y retrasos, se ha ocupado de hacer valederos y eficaces los principios y valores conciliados y declarados después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, cuando tenemos 22 años que inauguramos un nuevo siglo y un nuevo milenio, es evidente que el mundo ha cambiado y, como consecuencia de estos cambios, enfrenta nuevas y diversificadas amenazas. Prueba de ello, la penúltima: la pandemia ocasionada por el COVID-19. A pesar del acelerado desarrollo científico y tecnológico observado en los últimos 30 años, registramos que la civilización no ha podido erradicar el primitivismo que sigue apareciendo en estos episodios bélicos de hoy. Un desarrollo tecnológico, científico y militar que se combina con el no erradicado primitivismo, nos ha dado la última e inminente amenaza: un conflicto nuclear.
TERCERO: La paz mundial hoy ha dejado de ser un asunto de gobiernos y organismos multilaterales. La invasión de Rusia a Ucrania ha ocasionado una reacción planetaria; superando distancias, idiomas, razas, credos, ideologías y culturas. El ciudadano común en todo el mundo rechaza y deplora este proceder. No se puede estar de acuerdo con la reinstitucionalización de la violencia como mecanismo que dirime nuestras naturales y evidentes controversias.

Más allá de la violencia que deploramos, también está el asunto de la inobservancia de las reglas e instancias que velan por su cumplimiento. Casos muy bochornosos se presentan en la realidad concreta: la agresión militar rusa sucede mientras Rusia preside el Consejo de Seguridad de la ONU; y, Venezuela integra la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que atiende las posibles violaciones a derechos humanos en el citado conflicto armado, cuando está investigada por violación de DDHH ante la Corte Penal Internacional. Hoy el mundo conoce fehacientemente que estas instancias caminan entre el sin sentido y la adulteración evidenciando objetivamente complicidades contrarias a su origen y razón

CUARTO: La Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO), expresión de la sociedad civil organizada de Venezuela, cuya misión es el desarrollo de una ciudadanía capaz de cumplir su vocación protagónica en el sostenimiento y la defensa de los principios y valores que nos imponen nuestra nación y nuestra pertenencia a “la familia humana”, expresa su pesar a los pueblos de Rusia y Ucrania, verdaderas víctimas de la intolerancia, el primitivismo y la abyección. Igualmente, a los pueblos de naciones vecinas al conflicto, las que han empezado a soportar -con solidaridad que Dios permita que no haga falta que perdure- los rigores del éxodo y el desplazamiento, con toda la carga que estos fenómenos conllevan.

QUINTO: Finalmente, desde Venezuela, nación con sus propias calamidades y retos, hacemos un alto para manifestar nuestro rechazo a la agresión, a la muerte, a la destrucción; elevando una plegaria por el fin inmediato de la guerra en Ucrania, y por la vuelta clara y firme al cumplimiento de los instrumentos jurídicos internacionales que vinculan a todas las naciones, en específico, las que regulan las diferencias en materia de seguridad entre Ucrania y Rusia, como único camino cierto hacia la paz duradera, y como testimonio de una voluntad animada por una verdadera conciencia humana, que sea celebrada y agradecida por la ciudadanía mundial.

Alianza Nacional Constituyente Originaria, ANCO

En Caracas, Venezuela, a los 6 días del mes de marzo de 2022.

Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO)
Alianza Nacional Constituyente
ANCO
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@AlianzaANCO
@enriquecolme
@BlancaRosaMrmo1

domingo, 6 de marzo de 2022

CARLOS PADILLA: ESPECIAL DEL DOMINGO. 06/03/2022. LA GUERRA DE PUTIN

ESPECIAL DEL DOMINGO



LA GUERRA DE PUTIN

«No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti» es considerada una regla de oro, que expresa con acierto el criterio común de los principios de la justicia, es decir que no quieres para ti lo que no quieres para los demás y quiere para ti lo que quieres para los demás,


En procura del contenido del sitio de este trabajo hemos hemos recurrido. a diferentes fuentes que se indican.

LA DOCTRINA GROZNY 
¿EN QUÉ CONSISTE ESTA ESTRATEGIA 
QUE PODRÍA USAR PUTIN EN UCRANIA?

En el algoritmo de Vladimir Putin todo se configura hacia un único objetivo: tener el control, así implique un gran nivel de devastación. El ataque a gran escala de Rusia contra Ucrania es un ejemplo. Los estragos, sin embargo, no son un equivalente si el mandatario llegase a apelar a la doctrina Grozny, estrategia militar que podría ser la antesala de una escena de terror en Europa.

Este método de largo alcance lo patentó el mismo Putin en 1999, en la segunda guerra contra Chechenia, cuando por entonces era primer ministro del gobierno de Boris Yeltsin. La aplicó contra los rebeldes chechenos después de culparlos de una sospechosa cadena de explosiones en apartamentos de Moscú, Volgodonsk y Buynaksk. Con previos peyorativos contra estos supuestos enemigos y bajo la consigna colateral de mermar la atmósfera de independentismo en este territorio, inició una operación militar que marcó un antes y un después.

El meteórico crecimiento de Vladimir Putin alcanzó su punto de ebullición el 26 de marzo del 2000 cuando juramentó como presidente de Rusia. Antes había incursionado de distintas formas en la política, aunque el verdadero empujón fue cuando Boris Yeltsin lo proclamó como primer ministro. Esto sucedió en agosto de 1999.

El exmiembro de la KGB que mostraba una extrema reserva aún no había revelado la antipatía que le tenía a Yeltsin. No solo lo consideraba uno de los que desmanteló la Unión Soviética junto a Gorbachov sino también el que encabezó la derrota de Rusia en la primera guerra ante Chechenia (1994-1996). Fue precisamente este conflicto bélico el que obligó al entonces primer ministro a maquinar una medida más radical, a fin de recuperar el control de esta república ubicada al suroeste.

En esos días se produjeron una serie de explosiones en apartamentos de Moscú, Volgodonsk y Buynaksk. La policía rusa logró capturar a dos supuestos terroristas, pero el gobierno de Putin decidió sospechosamente anular la investigación. A pesar de que no era clara la autoría de los rebeldes chechenos, con frases como “Perseguiremos a los terroristas a todas partes” decidió encaminar la segunda guerra contra este exmiembro de la Unión Soviética.

Después de que el ejército ruso tomara el 26 de agosto de 1999 las fronteras, ingresó oficialmente a ese país el 30 de septiembre del mismo año. En ese intervalo gestó uno de los métodos militares más cruentos de la historia que hasta ahora sigue siendo un paradigma de devastación: la doctrina Grozny. Toda la artillería puso como blanco a la ciudad de Grozni. Fue un bombardeo masivo que además de dejar a 120.000 fallecidos, arrasó con todo este territorio, que quedó mucho más irreconocible de lo que ya estaba —producto de la primera guerra— para la prensa internacional.

LA GUERRA DE PUTIN ES CONTRA MÍ Y CONTRA TI


"Termópilas está ahora en Ucrania, y el heroísmo de Ucrania inspira y unifica", afirma Mircea Cărtărescu el poeta, narrador e intelectual rumano. Está considerado el más importante escritor de ese país de la actualidad.

Ante la estúpida y sangrienta agresión a Ucrania por parte de la Rusia de Putin, Europa se parece hoy a la multitud de ciudades griegas del mundo antiguo que solo la invasión del colosal ejército persa unió y dotó de la conciencia de su unidad en valores e ideales, de la idea de formar un único mundo. Una fuerza desproporcionada y amenazadora, aparentemente invencible, fue la única capaz de hermanar Atenas y Esparta, encarnizadas rivales hasta entonces, uniéndolas bajo el mismo mando, con la misma voluntad de luchar por la libertad. Desde ese momento, en incontables ocasiones a lo largo de los siglos, la guerra entre la esclavitud y la libertad se ha repetido en mundos distintos como un arquetipo eterno de la condición humana.

Pues no se trata en primer lugar de una guerra entre ejércitos en los campos de batalla, sino un perpetuo conflicto interior de cada uno de nosotros.

Cuando la desproporción entre las fuerzas es tan desesperada, surgen las premisas del heroísmo, uno de los rasgos menos frecuentes y más valiosos de la humanidad. El mundo moderno, con su pragmatismo, tiende a negar o a burlarse del espíritu de sacrificio en la vida, de la inspiración en el arte, del idealismo como forma de ser y, sin embargo, no pasa un día ni existe una sola situación humana sin que veamos a nuestros semejantes ofrecer unas extraordinarias muestras de altruismo y de altura de miras. Es el rostro luminoso, la parte lisa de «la madera torcida de la humanidad», de la que hablaba Immanuel Kant. Esa parte lisa existe de verdad, en la vida de cada día, en las cosas pequeñas y en las grandes, pero sobre todo en los momentos cruciales para la humanidad, como es el momento presente. La batalla de las Termópilas parece hoy en día una bella historia, pero fue real y se ha repetido a lo largo de la historia cuando se ha visto que la fuerza bruta de los ejércitos gigantescos puede verse humillada por la voluntad humana de libertad.

Hoy Putin aúna Europa y el mundo entero, en contra de sus intenciones, mucho más que cualquier factor económico, sociológico o cultural. Termópilas está ahora en Ucrania, y el heroísmo de Ucrania inspira y unifica. Hoy, siguiendo el asedio de Kiev, vemos a través del grosor de la historia a unos soldados espartanos que resisten ante un inmenso ejército de esclavos. Porque también el imperio de Putin -que no se identifica con el pueblo ruso, el primero sometido a su yugo- es el de la esclavitud, el del gobierno a través de la fuerza bruta, como en la antigua Unión Soviética de la que él procede y que quiere ver restaurada.

Termópilas cayó, todos y cada uno de sus defensores fueron masacrados, pero sin esa batalla no habrían existido Salamina, Maratón o Platea, donde la voluntad de libertad, el instinto humano más fuerte que el de supervivencia, venció al coloso persa. También Kiev podría caer, y Ucrania podría ser conquistada, pero ya no tiene importancia, porque Zelenski y sus combatientes han entrado definitivamente en el horizonte dorado del mito. En este momento ellos son los héroes de la humanidad ante los que, incluso derrotándolos, el tirano no tiene nada que hacer. Al agrupar al mundo en su contra y al provocar la emocionante resistencia de Ucrania, Putin ya ha perdido la guerra.

La historia no es un libro o un manual, sino la confluencia sucesiva y simultánea de millones de vidas humanas. No está presente tan solo en el pasado, sino en estos mismos instantes. Debe seguir adelante a cualquier precio. La guerra de Putin es, sin embargo, una singularidad jamás vista en la historia, pues es la primera vez que, tras unas batallas convencionales, se perfila un dedo tembloroso que se acerca al botón del Apocalipsis. Un solo hombre, perdido en sus alucinaciones, puede destruir hoy definitivamente el amor, la creatividad, la compasión, la solidaridad, la felicidad, la contemplación, la sonrisa, la maternidad, la curiosidad, la inteligencia y muchos otros aspectos de la maravillosa criatura humana. La guerra de Putin no es ahora contra Ucrania, sino contra cada uno de nosotros.


PUTIN, HERÁCLITO 
Y EL PRINCIPIO DEL FUEGO Y LA GUERRA



Después de la posguerra con Ucrania, Putin se convertirá en un excelente ejemplar para ser estudiado

Quizás el paralelo que pretendo hacer en estas reflexiones de Pentagrama desde la perspectiva de la estructura del pensamiento de Heráclito y Putin, resulten para unos o para otros dilucidaciones y argumentos un tanto extravagantes como fantasiosos.

Heráclito (540-480 a.C) a pesar de vivir en Éfeso una colonia ateniese, expresó un gran desprecio por los principios de la democracia. Era descendiente de reyes, prominente miembro de la aristocracia. Una de sus máximas filosófica más célebre es: “un solo hombre vale por diez mil, si es el mejor”.

Ahora, su tesis fundamental, que parece revivir en Vladímir Putin, es su teoría que como principio establece sobre la Guerra: “La guerra es padre de todas las cosas, de todas es el rey, y a los unos desvela como dioses y a los otros como hombres; a los unos hace esclavos, a los otros libres”. La vida solitaria de Heráclito, descendiente de la aristocracia, pasión por la destrucción, amante del fuego y convencido de la guerra para probar grandeza y poder, les hace seres semejantes en sus estructuras cognitivas y forma de ver la vida a uno y, al otro (Putin-Heráclito).

¿SI ESTO, LA GUERRA DE PUTIN, NO ES EL REGRESO AL SALVAJISMO, LA BARBARIE Y EL CAOS, QUÉ LO SERÁ?

LA BATALLA DE LAS TERMÓPILAS


AMADEUSPIRE

Hoy, con mucha tristeza escribo estas líneas para exponer la indignación que siento por toda la destrucción que ha desencadenado el sátrapa dictador Vladimir Putin al invadir a un pueblo pacífico que en el pasado fue sometido por sus vecinos, obviamente por el imperio ruso y posteriormente por el imperio soviético. En 1991 conquistó su libertad para jamás entregarla al capricho de un esquizofrénico. Es inconcebible como este ser diabólico se ha atrevido a bombardear ciudades cuyos objetivos son zonas residenciales mientras la indigna propaganda del poder ruso se hace eco de la nefasta matriz emitida por el Kremlin de que es una gesta para “desnazificar” y liberar al pueblo ucraniano sometido por el poder central de Kiev.

«Se dice que somos nazis. ¿Cómo puede apoyar el nazismo una nación que entregó ocho millones de vidas para combatirlo? ¿Cómo puedo ser un nazi? Que se lo digan a mi abuelo que estuvo durante toda la guerra en la infantería del ejército soviético y murió como coronel en la Ucrania independiente» dijo el presidente Volodimir Zelensky durante un discurso publicado en su cuenta oficial de Facebook a primeras horas del jueves 24 de febrero.

Putin es un inmoral puesto que su aparato de poder, centrado en su partido Rusia Unida, auspicia a partidos de la oposición con decretadas tendencias nacionalistas y “nativistas” como lo son el Frente Popular de Rusia y Rusia Justa los cuales promueven conservar la herencia cultural que comprensiblemente es loable, pero se centran también en la identidad étnica considerando a los inmigrantes como un grupo problémico, social y culturalmente diferente que degenera los principios y pureza de la sangre rusa. (Tuminez, 1996)

Es increíble leer a ciertos amigos justificar el accionar de un asesino como Putin contra Ucrania; me cuesta entender como la muerte de civiles y la destrucción de la infraestructura de una nación que tiene el inalienable derecho a la autodeterminación, dicho sea de paso, defendida a ultranza por la misma Rusia en el consejo permanente de la ONU, sea exaltado y hasta a veces victimizado. Llama nazi a Ucrania cuando es él el responsable de configurar el grupo Wagner, un ente paramilitar de mercenarios que con la venia del Kremlin apoyaron a los separatistas del Este Ucraniano y están involucrados en masacres en esa zona según la inteligencia ucraniana. Llama nazi a Ucrania y en su territorio reciben entrenamiento paramilitar grupos de extrema derecha de distintas regiones de Europa. Dicha capacitación se lleva a cabo bajo el paraguas protector de la DOSAAF (Sociedad Voluntaria de Cooperación con el Ejército, la Aviación y la Armada), una organización cuya fundación se remonta a los días de la Unión Soviética. La capacitación como tal es proporcionada por un club que aparece bajo dos nombres diferentes: «Rezerv» o «Partizan», la cual lleva a cabo sus actividades en una instalación militar en las afueras de San Petersburgo. Hasta 2018, «Partizan» y sus miembros figuraban en el sitio web de la oficina municipal de San Petersburgo como un grupo de vigilancia en el distrito de Vyborg.

Rusia es un emblema de orden nacionalista imperial. Y al igual que en la década de 1930, su aislacionismo no le impide estar involucrado en la tendencia global populista y anti-establishment. La apuesta del Kremlin por los partidos marginales de derecha ha dado sus frutos cuando se han trasladado a la corriente primigenia. A diferencia de los socialistas de los años treinta, el Kremlin y sus amigos de hoy no son impulsados tanto por la ideología como por el oportunismo y la corrupción. El objetivo principal de Putin no es presentar un modelo político alternativo, sino socavar las bases de las democracias occidentales cuyos modelos presentan una seria amenaza existencial a su poder.

Viví siete años de mi vida en Kiev, muchos de mis amigos, músicos como yo, han tomado las armas para defender a su nación de las garras del poder invasor ruso. La ciudad de mi juventud esta hoy bajo ataque de misiles que destruyen todo a su paso, sin discriminación alguna de objetivo militar o civil, da igual. Putin ha de pagar muy caro lo hecho a Ucrania pues ni su ejército ni sus mercenarios podrán detener la determinación de un pueblo a ser libre. Putin decía hace unos días que Zelensky había huido de Ucrania como un cobarde y todos sus medios de propaganda, RT y Sputnik entre otros, repetían el fake dando por sentada la Operación Militar Especial (así le dicen los rusos y sus burócratas a sus invasiones) error de cálculo. Volodimir Zelensky es todo lo que Putin no es. Mientras el viejo ogro reprime en casa a las populosas manifestaciones de los ciudadanos rusos que se oponen a la guerra el joven y carismático presidente, acompañado por el pueblo ucraniano quien lo eligió como su líder, lucha por su nación no en nombre de una oscura fantasía imperial, sino por la firme convicción –cual espartanos- de que Ucrania es soberana, libre e independiente y eso, eso no es negociable.

SlavaUkaryina!
Franklin Rafael Pire Rojas, (Estado Falcón, Punto Fijo, Venezuela; 10 de marzo) Compositor, pianista, pedagogo y teoretico musical venezolano egresado del Conservatorio Estatal Piotr Ilich Chaikovski en la ciudad de Kiev, Ucrania en 1996 con el grado de MSc. en Bellas Artes

Recopiulacion y diseño
Carlos Padilla
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