martes, 5 de abril de 2016

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, UN PUEBLO IMPACIENTE, NO INSENSIBLE

Las gigantescas e interminables colas para adquirir alimentos, medicinas o cualquier otro producto, es un espacio, una especie de Ágoras atenienses para meditar, para pensar y discutir sobre las razones de semejante humillación. Para reflexionar con la rabias contenidas por los fusiles de las Guardia Nacional Bolivariana y las Glock de las policías igualmente bolivarianas. Porqué esa afrenta a la pobreza en un país lleno de riquezas con una población paupérrima, hambrienta, que muere por falta de un medicamento o de dinero para adquirirlo, no es verdad que se acostumbró como el pueblo cubano a las filas y no les queda tiempo para más nada. Por el contrario ahora es cuando más dispone de horas y horas para meditar exhaustivamente de su futuro y el de su familia.

El pueblo que votó el 6D está ahí porque no hay razones para estar en otro lado, ni para mudarse, ni para regresarse según sea el caso. Lo que sí es evidente es que  el venezolano indistintamente de la clase social o económica de la que forme parte coincide en la necesidad de la salida de Maduro del Gobierno, en el cambio radical político del sistema antes que cualquiera elección, ejemplo, la de los gobernadores de Estado, por ejemplo.

Para cerrar el círculo, no es verdad que el pueblo esté desencantado o se sienta defraudado después de los resultados del 6 de diciembre. Lo que sí espera con impaciencia es que los sectores democráticos tomen la determinación para avanzar sobre ella y lograr cristalizar el triunfo del 6D que no es otro, repito, que la salida, se llame revocatorio, enmienda o constituyente, que por cierto a última hora ésta va tomando espacios.

No solo el Gobierno se encuentra ayuno de afecto, de respaldo, sino que las fuerzas del chavismo, el Partido Socialista Unido de Venezuela, se hallan en una total orfandad. Sin activistas políticos que no sean mercenarios, lo que les ha llevado a un hecho que quizás para algunos ha pasado desapercibido,  la decisión del ex ministro Miguel Rodríguez Torres de ir en su rescate y asumir la dirección del partido creado por Hugo Chávez.

A diferencias de otros disensos, como Giordani, Héctor Navarro, Nícmer Evans y Anaelisa Osorio quienes denunciaron la corrupción más nauseabunda  en la historia venezolana, ciertamente, pero hasta ahí nada más. Por el contrario la determinación Rodríguez Torres es dar la pelea dentro del partido rojo para desplazar de sus cargos a la actual dirigencia responsable  de la estruendosa derrota del 6D y de la ausencia de liderazgo.

Es decir, para terminar, que el esmirriado Nicolás Maduro y sus adláteres ahora tienen prendido, como si no tuvieran candelas que apagar, otro incendio, mejor dicho un mechurrio que ni el más fuerte aguacero puede apagar y para mayores males dentro de su propia casa lo que profundiza la crisis.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez
Carabobo - Venezuela

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