lunes, 20 de marzo de 2017

ISAAC VILLAMIZAR, DEBERÍAMOS EDUCAR COMO LOS FINLANDESES

EDUCACIÓN PARA EL ÉXITO

Siempre se ha conocido que Finlandia posee uno de los mejores sistemas educativos del mundo. ¿Cuáles son las claves del éxito de este modelo?  Los niños finlandeses de hoy serán los profesionales más preparados del mañana por varias razones. La calidad de alfabetización, aritmética y educación en ciencias es de primer nivel. La educación es gratuita, impartida en centros públicos y se financia totalmente con la recaudación de impuestos. Es el cuarto país que más invierte en educación por persona.  Aparte de que el gobierno se toma en serio que es uno de los derechos fundamentales que tienen todos los ciudadanos, verdaderamente hay una inclusión de toda la población, es decir, de accesibilidad universal.

La educación básica es obligatoria desde los 7 años, cuando se comienza en el sistema, hasta los 16 años. Sólo un 8 % no culminan estos estudios  Los estudiantes no deben pagar por libros ni por ningún material escolar y los municipios garantizan el transporte para quienes viven a más de cinco kilómetros de la escuela. Todos los niños reciben una comida caliente por día en el colegio, también gratuita. Los fondos estatales se reparten en forma justa entre los centros. Hay una base de subvención común, pero los recursos adicionales varían de acuerdo a las necesidades de cada escuela, para equiparar a aquellas con más carencias. La igualdad de oportunidades es un valor esencial. La docencia se basa en un sistema personalizado de enseñanza. Desde los primeros cursos se interviene en el proceso de aprendizaje de cada alumno, haciendo énfasis en sus debilidades y dificultades. Esto garantiza que los problemas se diagnostiquen a tiempo y se respeten los distintos ritmos de aprendizaje de cada niño.

El sistema de evaluación evita los números, lo que desalienta la competencia y comparaciones sin sentido. No se realizan exámenes ni se otorgan calificaciones sino hasta que se alcanza el quinto grado con 11 años. Los informes que reciben los padres son de naturaleza descriptiva. Los alumnos tienen tiempo para todo. Se da igualmente importancia al juego y al descanso. Las jornadas lectivas son más cortas. Los estudiantes de Primaria reciben sólo 3 o 4 clases al día, con descanso de 15 minutos entre cada una de ellas, a los que se suma el tiempo para comer. Apenas hay tareas y el trabajo se hace en clase, no en casa. Se premia la curiosidad y la participación. La imaginación y la capacidad de emprendimiento son altamente apreciadas. Abundan los profesionales en campos artísticos y creativos y también los de tecnología e ingeniería. La experimentación, la innovación y la colaboración en la escuela destacan sobre la memorización y las lecciones magistrales.

Durante los primeros seis años los niños tienen en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro que vela porque ningún alumno quede excluido. Es una forma de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Los docentes son los profesionales mejor valorados. La educación es una ocupación con prestigio y los profesores tienen  gran autoridad en la escuela y en la sociedad. El equivalente a Magisterio en Finlandia es una titulación complicada, exigente y larga, que además incluye entrevistas personales, por lo que los maestros son profesionales muy bien preparados, con elevada calificación académica y con vocación.  Para ser maestro se necesita una calificación de más de un 9 sobre 10 en sus promedios de bachillerato y reválida, y se requiere además de una gran dosis de sensibilidad social, valorándose su participación activa en programas de voluntariado.  Cada universidad escoge después a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de habilidades tecnológicas. Son las pruebas de admisión universitaria más duras del país. Es que Finlandia considera que el tesoro de la nación son sus niños y los ponen en manos de los mejores profesionales. El 80 % de las familias van el fin de semana a la biblioteca, para fomentar el estímulo compartido hacia la lectura.


Es que en Finlandia sí funciona el famoso trípode, donde el Estado prioriza como política de primer nivel el total apoyo a la educación, la familia participa activamente en el proceso educativo, con la convicción de que es la primera responsable de la formación, complementando el esfuerzo de los centros,  y la escuela es el motor donde se desarrolla todo el potencial creativo del educando. Es una educación para el éxito.

Isaac Villamizar
isaacvil@yahoo.com
@isaacabogado
Tachira - Venezuela

No hay comentarios:

Publicar un comentario