miércoles, 26 de abril de 2017

HÉCTOR DE LIMA, LA REVOLUCIÓN DE LOS GENOCIDAS.

NO A LA VIOLENCIA

Basta con ver en televisión el rostro de Maduro para entender que su estrategia es mantenerse en el poder moliendo los huesos de estudiantes, disparando a mansalva, asesinando a una niña que estaba en el camino, en ese mal momento que salieron las hienas. Arrinconado en su propia desesperación, arma una milicia de viejos mal equipados, sin zapatos y con fusiles que parecen de tramoya de teatro.

Basta también ver a Diosdado, con su imagen de paria político, sin ascendencia sobre compañeros de armas que decidieron marcar distancia, con un micrófono y un mazo vociferando un falso apoyo a Maduro, a quien realmente desearía culpar del desastre nacional de Venezuela.

Basta finalmente escuchar el lenguaje incoherente de un Tarek El Aissaimi, tratando de imitar a su jefe con gestos aprendidos a ultima hora, para empezar a entender que la revolución populista, mejor provista de billetes del mundo, con un andamiaje teórico de nuevo siglo, que amenazaba con encender los países de América del sur en primer lugar y luego al resto del mundo, devino en esta imagen grotesca de gánsteres con máscaras de políticos, que quisieran trocar la realidad y siguen pensando que son mayoría en un país muerto de hambre y deseoso de paz y seguridad en sus vidas.

Y es que se juegan la ultima carta que les queda: la muerte y la  violencia, poner a funcionar la cámaras de tortura y practicar las enseñanzas del G2 cubano para invocar el Estado de conmoción nacional.

Nada favorecería tanto al gobierno como una guerra civil interna. Juegan al caos y desearían demostrarle al mundo que la muerte, la tortura y el silencio de las lápidas se justifica en un país enardecido con las voces de jóvenes estudiantes y la valentía de una abuela que con su gesto, nos reivindicó a todos.  Su mensaje parecía decir, yo soy madre y abuela, tomen mi vida a cambio de la de ellos.

Frente a esa política la oposición debe armarse de valores morales. Deben practicar la resistencia activa cuyas enseñanzas nacieron con Mahatma Gandhi, cuyo nombre Mahatma, significa Alma Grande. La oposición no debe morder el anzuelo de la violencia y demostrar esa Alma Grande que caracteriza a los venezolanos.

El gobierno quiere piedras contra Kalashnikov, gases contra bombas Molotov, desorden asaltos, saqueos y sicarios contra estudiantes. La oposición debe armarse de flores y regalárselas a los soldados y a la GNB. Se que es difícil actuar así, porque las acciones de estas tropas son despreciables. Tiros a quemarropa, maltratos a mujeres y niños indefensos. Llena de coraje ver que esos hombres se prestan a recibir ordenes de cuatro capos que dirigen el crimen político organizado.

Pero allí esta la diferencia. La oposición debe contestar con el tremendo valor moral de una flor a sus victimarios. Esos soldados y esas mujeres de la policía que forman vallas humanas con escudos acrílicos y cascos metálicos, no son nuestros enemigos.

Un clavel colocado en el cañón de un fusil tiene un mensaje mas poderoso que un tanque de guerra.

La resistencia activa de la oposición consiste en eso, por nada del mundo expresar odio a los victimarios circunstanciales que se esconden mendigando una bolsa de comida. La oposición debe expresar un autentico sentimiento de comprensión hacia los soldados y hombres que por circunstancias, hacen el papel que le asignan los bandidos que se escudan detrás de esa violencia. 
La oposición tiene en este momento la mayoría del pueblo, inmensas masas populares que antes fueron chavistas, ahora están en contra del gobierno. Hay que abrirle los brazos a todos.

El gobierno tiene los tanques, las ametralladoras, tiene el Sebin y sus laboratorios de espías para incendiar y saquear y culpar a la oposición de esas cosas. Los venezolanos solo tienen su dignidad y el enorme valor moral de demostrar que se trata del mal contra el bien, democracia contra dictadura, el deseo de votar y resolver las cosas pacíficamente.

Le toca a la dirigencia de la oposición realizar de ahora en adelante, lo que practicó un hombre solitario – Mahatma Gandhi, que inventó  la huelgas de hambre y utilizó algo tan sencillo como la sal, para arrodillar al Imperio Ingles más poderoso de la tierra.

Hector De Lima
hectordelima@gmail.com
@venecolombo
Miami - Estados Unidos  .      

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